Clarisse llegó a las mazmorras. Estaba cansada, deseaba dormir y no despertar hasta el día siguiente, pero Alecto y su estúpida detención la estaban esperando, y no podía darse el lujo de faltar.
Subió las escaleras alfombradas y dobló en el pasillo derecho, en dirección a su habitación. Allí, arregló un poco su uniforme y guardó sus útiles del día, dejando todo en perfecto orden.
Se recostó un momento, luchando contra el sueño, cerrando los ojos por segundos.
La puerta de su habitación provocó un rebote de sonido y Clarisse saltó de su cama, su pecho se apretó debido a la sorpresa del ruido. Calmó su cuerpo y caminó lentamente hacia la puerta, abriendola para ver un par de ojos gélidos color plata.
Malfoy estaba parado frente a ella, lucía casual, su típico traje color negro en perfecto estado, su cabello, algo alborotado y con pequeños rizos, los anillos brillando en sus dedos. Él era un sinónimo de todo lo atractivo.
"¿Te quedarás allí parada mirándome como una idiota o iremos a nuestro castigo?" preguntó serio, sin quitar la vista de sus manos.
Clarisse trago saliva y asintió, caminando en busca de su varita para encantar el pomo de su puerta. No le dijo nada, le daba algo de miedo aquel chico. Lo atractivo solo le llegaba hasta su estúpido gen de imbécil.
Cuando salieron, ella estaba realmente incómoda. Él no hablaba, no hacía gestos, su rostro estaba completamente vacío. Nunca había estado con Malfoy, a solas, pero definitivamente era algo que no le gustaría. Quizá este castigo sería la primera y última vez que lo tuviera con ella en privado.
Llegaron a la oficina de Alecto. Era oscura, apenas unas cuantas luces iluminaban el lugar que parecía sacado de una historia de horror.
La mujer estaba tras su escritorio y cuando vio a los estudiantes esbozo una sonrisa llena de maleficiencia, parándose en un solo movimiento.
Draco no experimentaba ninguna emoción, de seguro estaba acostumbrado a recibir órdenes y castigos, viviendo en aquella mansión, era de esperarse. En cambio, Clarisse tenía miedo, no sabía de qué podía ser capaz esa mujer.
"Hablé con sus padres," dijo finalmente, paseándose frente a ellos. "y lamentablemente me han prohibido utilizar los castigos correspondientes."
«¿Castigos correspondientes?»
"Créanme -" siguió hablando la mujer. "me hubiera encantado lanzarle un Crucio a ustedes dos, pero... tendrá que ser en otro momento."
«Merlín que debía hacer, ¿darle las gracias?»
"Hablé con el profesor Snape y me pidió que los llevara al aula de Pociones. Tendrán bastante trabajo allí, limpiando cada frasco, cada repisa, sacando cada gota de polvo."
La chica agradecía hacia sí misma que Alecto haya cometido el error de hablar con sus padres primero, si no fuera por ello, su castigo no sería tan fácil. Por otro lado estaba el hecho de que ahora es probable que sepan sobre el libro, pero eso es algo que tendrá que resolver luego.
"Ahora, siganme, y no quiero oír una sola palabra salir de sus asquerosas bocas." gruñó la mujer, que caminó hacia la puerta para abrirla de un solo golpe.
Draco y Clarisse dieron pasos tras la mujer por cada pasillo, era de tarde por lo que la mayoría de los estudiantes estaban en sus salas comunes, patios o lugares tranquilos dentro de Hogwarts.
Llegaron a la oscura sala de Pociones que, desde que Snape es director, a estado abandonada. Los frascos de ingredientes estaban esparcidos en distintos lugares del aula, el polvo tapaba cada mueble mesa y silla, y los elementos como calderos, tubos y otros estaban casi negros de suciedad. Allí había más que limpiar.
"Espero no se mezclen con la suciedad." dijo la mujer mirando con asco el lugar. "No saldrán de aquí hasta que mi reflejo se vea en cada uno de los frascos."
Alecto se dio la vuelta hacia la puerta, tomando el pomo y mirándolos con malicia. "Y no es necesario que les diga lo que haré ahora." una última sonrisa salió de sus labios cuando cerró la puerta y un destello de luz color celeste atravesó el pomo.
Clarisse aclaró su garganta, insegura de hablar, pero no podría pasar las siguientes horas en silencio, eso sería aún más incómodo que entablar una conversación.
Draco se acercó a uno de los taburetes y lo miró con disgusto, notando la capa de suciedad sobre él. Limpió sus manos en los pantalones y acabó apoyándose en una de las paredes, sin quitar la vista de sus anillos.
Clarisse no sabía que hacer, lo miraba pero era como si ella no existiera para él.
Mordió su labio por el nerviosismo y decidió comenzar. No podía quedarse parada esperando tomar una decisión.
Se acercó a la primera repisa y comenzó a sacar todos los frascos, uno por uno, apoyándolos sobre la mesa más cercana. Tuvo que quitarse la túnica para evitar que se ensuciara pero el uniforme no correría la misma suerte. Levantó las mangas de su camisa dejándolas a mitad de su brazo, ajusto la cinturilla de su falda, y peinó su cabello con una coleta improvisada.
Cuando se agachó a recoger uno de los frascos que se hayaban en el suelo, pudo notar de reojo la mirada del rubio clavada sobre ella, mirando cada uno de sus movimientos. Clarisse intentó evadirlo, siguiendo con su trabajo, pero le era imposible, su mirada la estaba alterando.
"¿Podrías dejar de mirarme por un segundo Malfoy?" preguntó, intentando mantener la calma.
Draco resoplo y sacudió la cabeza hacia un lado. "¿Así de importante te crees White?"
"Tú eres el que me hace creer que lo soy." respondió ella, tomando un paño de sacudir que se encontraba sobre la mesa. "Cuando no dejas de mirarme, es difícil pensar lo contrario."
"Si te miro es porque es lo único bueno que tengo para hacer en este momento." respondió él, pasando su dedo por la silla. "Aunque, podría estar haciendo cosas mejores."
Clarisse puso los ojos en blanco y se dio media vuelta, pasando el paño por las repisas más altas del mueble. Ella quería conversar, pero Malfoy era imprudente e irrespetuoso con cada uno de sus comentarios. Por más que intentara llegar a él, no lo lograría.
"¿Estas follandote a Marcus?"
Clarisse se ahogó con su propia respiración, comenzó a toser sin control, jadeando por aire. Malfoy sólo la miraba, curvando los labios hacia arriba en su rostro mientras veía como la chica se ahogaba frente a él.
Cuando logró retomar su respiración puso su mano en el pecho, sintiendo como su pulso había aumentado debido a sus palabras.
"Carajo, responde, no es algo tan difícil ¿o si?" preguntó él, aún con una sonrisa.
"Claro que no. Él - él y yo no." se trababa en sus propias palabras, porque aunque fuera cierto, creía que en algún momento podía llegar a pasar. «Quieres esto tanto como yo»
"Patética." murmuró el, lamiendo la comisura de su labios. "Tan patética..."
"¿Perdón?"
"No te disculpes, White. No es tu culpa ser así." respondió el, burlándose de sus palabras.
Clarisse sentía sus mejillas arder, su mano apretó con fuerza el paño y golpeó uno de sus pies contra el suelo. "Y si lo hiciera." habló ella. "Y si me follara a Marcus. ¿Qué importa?"
Malfoy se encogió de hombros con indiferencia. "Yo solo digo..."
Ella no entendía, Draco daba demasiadas vueltas y no era concreto en sus palabras. "Puedes ser directo y decir lo que sea que quieres decir Malfoy."
"¿Eres emocionalmente estable?" lanzó la pregunta, mirándola a los ojos.
Clarisse comenzó a pensar, ¿era emocionalmente estable? ¿suponía qué sí?
"No respondas." dijo él. "Tu miserable vida me importa en lo más mínimo, pero Marcus es un tipo difícil, y puede quebrarte en segundos."
Ella lanzó una sonrisa sarcástica, cruzando sus brazos sobre su pecho. "Probablemente tú seas exactamente igual, Malfoy."
"Si..." respondió sin pena alguna. "Pero jamás mezclaría sentimientos con sexo, White, y sé que Marcus lo hará -" comenzó a acercarse lentamente hacia la chica, sin dejar de mirarla con ojos fríos. "él te hará amarlo, y luego de eso, te botara como la basura que eres."
A esta altura, Malfoy estaba frente a ella, a solo unos centímetros de su rostro, rozandola con su respiración.
Clarisse se mantuvo firme, no dejándose quebrantar por sus dichos. "Que lo haga." susurró ella. "Lo dejaré romperme de todas las formas que quiera..."
Sabia que su comentario tenía más de un sentido, y pudo reconocer en el rostro se Malfoy que él también lo sabía. Clarisse pensó que Draco sólo decía este tipo de cosas para alejarla, sabía que su presencia dentro del grupo no era bienvenida para él, hasta pensaba que la odiaba, y con esto, ese sentimiento sólo creció.
Malfoy la odia y ella lo odia a él, simple.
"Bien, me encantará verte llorar como la tonta e ilusa niñita que eres."
Su cuerpo tembló por un segundo pero se mantuvo de pie. "¿Acaso te preocupas, Malfoy?"
Draco la miró, la sonrisa desaparecio y frunció el ceño. "¿Qué?"
"¿Realmente te estás preocupando por lo que pueda pasar?" preguntó ella, está vez girando el rostro para mirar la pared de piedra a su lado.
Draco soltó una risa sarcástica y se alejo, jugando con los botones de su camisa. "Preocuparme... preocuparme ¿crees que me preocuparía por alguien como tú?"
"Yo no dije que por mí -"
"Las zorras como tú, White, son lo que menos me importa. Solo intentaba decirte que no deberías -"
"No vuelvas a llamarme zorra, Malfoy." gruñó Clarisse, estaba vez ya algo enfadada. "No tienes él derecho ni el debido puesto para insultarme así."
Draco, volvió a humedecer sus labios, y eso a Clarisse ya la estaba hartando. Sabía que era una manera de estar provocándola.
"Oh, no creí que la palabra zorra te afectaría tanto White, después de todo, es lo que eres ¿no?"
"Es lamentable que utilices estereotipos de género, Malfoy. Creí que tu familia te había educado lo suficiente para entender que lo que hace otra persona con su vida sexual, es personal."
"No cuando le mueves el maldito trasero a mis amigos, eso ya no es nada personal White."
"¿Mover -" Clarisse abrió la boca pero no tenía idea que responder. Ella jamás había intentado provocar a sus amigos a propósito, de hecho, nunca lo haría.
"Si, no creas que no me he dado cuenta. Te he visto. ¿Faldas cortas, blusa abierta, malditas pantimedias cortas? ¿No es así como visten las putas?"
"¡Malfoy!" gritó ella, lanzado el paño de sus manos y respirando cada vez más pesadamente. "No es mi maldito problema que tengas una mente tan infectada de sexo que sea lo único que pasa por tu cabeza. En cuanto mi manera de vestir, debería importarte una mierda. Ninguna prenda debería calificarme como mujer ¿oíste?"
"Zorra, tan zorra. Merlín, me sorprende los zorra que eres."
Clarisse se cegó por lo que parecía ser irá, y su mano se levantó frente a ella, lista para lanzar su golpe, pero la fuerza fue retenida por la fuerte y dura mano de Malfoy, que la apretó con tanta fuerza que ella supo que la dejaría marcada.
"Ni te atrevas a tocarme asquerosa puta. No sabes lo que podría llegar a hacerte."
Su brazo temblaba y el dolor se hacía costumbre. "No me asustas para nada Malfoy. Tu comportamiento sólo me demuestra que tan imbécil puedes llegar a ser, y tus comentarios, me importan una mierda."
"Vete al demonio White"
Draco la clavo con su mirada amenazante que a Clarisse la dejó casi patrificada. El chico soltó su brazo de golpe y caminó hasta la puerta de entrada y tomando el pomo.
"No puedes largarte sin más, Malfoy." dijo ella, tomando su túnica para colocarsela. "Lanzas palabras y ¿sólo escapas?, me parece que el único patético aquí e -"
Malfoy apuntó el pomo con su varita, abriendo la puerta con facilidad. La castaña miró la puerta, sorprendida. Alecto la había hechizado, como es que un simple alumno podría derrocar aquellos hechizos.
"¿Cómo fue que...?"
"Dios, se ve que no tienes una puta idea de Artes Oscuras, White."
•~᯽~•
Finalmente Clarisse decidió quedarse en detención, sola. No estaba dispuesta a recibir un segundo castigo por parte de Alecto, ella tenía demasiadas cosas que hacer como para seguir malgastando su tiempo.
Cuando hubo terminado de limpiar todo el lugar, corrió hasta la sala común. La tarea de limpieza había sido exageradamente larga y el toque de queda ya había comenzado, pero para su suerte, el aula de Pociones estaba a tan solo unos pasillos de Slytherin por lo que no tardó más de cinco minutos en llegar a a la sala.
Cuando entró, Theodore estaba recostado en el sillón, con los ojos entrecerrados intentando mantenerse en pie. Clarisse se acercó a paso lento intentando hacer el menos ruido posible, y se sentó a su lado.
Theo abrió los ojos perezozamente. "¿Dónde estabas?"
"Detención" susurró ella. "Con Alecto, ¿creí que Zabini te lo había dicho."
"No, de hecho no lo hizo porque no le he visto en todo el día." respondió él, reacomodandose sobre el sofá.
Clarisse se desplomó en el sillón, únicamente con ganas de descansar. "Estuve con Malfoy."
"¿Draco?, él pasó por aquí hace un buen rato -" respondió Theo. "El muy idiota no tuvo la menor capacidad de mirarme y sólo subió a su habitación. Parecía, extraño."
"Siempre ha sido extraño."soltó Clarisse, y los dos rieron juntos.
Pasaron unos cuantos minutos ahí, mirando la pequeña fogata, divagando entre el sueño y luchando por mantenerse despiertos.
"¿Te quedaste sólo a esperarme?" preguntó ella, cuando notó que Nott estaba por dormir.
El suspiró y volvió a abrir los ojos. "Me tenías algo preocupado, es todo."
Ella hizo un pequeño puchero revolucionario viendo su cabello. "Oh, Theo."
Él intentó mantenerse serio pero terminó sonriendo junto con ella. "No creas que será siempre así." le dijo. "Pará la próxima te encontrarás con la sala vacía, no pienso desperdiciar la comodidad de mi cama de esta manera."
"Supongo que gracias." respondió la chica, poniéndose en pie. "Iré a dormir, es tarde."
"Yo también." dijo Nott, poniéndose a su lado y pasando su brazo por el cuello de ella mientras caminaban hacia las habitaciones. "Mañana será un largo día."
"Nott, mañana es sábado, no hacemos nada."
"Por eso, Liss. Por eso."
Ella solo puso los ojos en blanco y cada quién tomó su camino.
Cuando entró a su habitación cayó rendida sobre la cama. Lo único que deseaba era dormir hasta altas horas de la tarde y su fuera posible, ni siquiera levantarse de su cama. Últimamente había estado teniendo problemas para lidiar con el sueño por lo que estaba más desmoronada de lo normal y necesitaba recuperar la energía.
La puerta emitió tres golpes y Clarisse suspiró mientras intentaba desabotonar su blusa aún recostada.
"¿¡Qué quieres Nott!?"
A pesar de la pregunta, la puerta volvió a ser golpeada y Clarisse no tuvo más remedio que pararse y girar el pomo de la puerta para -
Las manos rodearon su cuello con tal fuerza que el impacto de su cuerpo con la pared fue duro y desequilibrado. La tenía afirmada desde el cuello mientras su otra mano apretaba su muñeca de la misma manera. Juraría que sus ojos estaban casi rojos de ira y y su pecho se contraía a cada bocanada de aire.
"¿Realmente Malfoy te dijo esa mierda?" preguntó Marcus, enterrando sus dedos en su garganta. "¿Le creerás? ¿Le creerás la mierda que sale de su puta boca?"
"M-Marcus..." Clarisse subió su mano libre para intentar desenroscar los dedos del chico que la estaba haciendo perder aire.
"¿Por qué carajo hablas con Malfoy sobre mí?" su voz temblaba y pareciese como si fuera a romperse en cualquier momento. "¡Responde, joder! "
"Y-yo no..." ella dio pequeños golpeteos sobre su mano, pidiendo que la soltara.
Marcus la miró un par de segundos a los ojos y poco a poco su mano fue perdiendo fuerza hasta que la dejó liberada por completo. Clarisse comenzó a jadear suavemente por aire.
"¿Le creerás?" ahora habló en un susurro casi inaudible y Clarisse ya estaba en completo estado de shock por sus cambios de actitud tan repentinos.
Quería evitarlo, quería echarlo de su habitación y decirle que estaba completamente loco por hacer lo que acababa de hacer, pero se asustó. Ella le temió y prefirió seguir por el lado fácil de las cosas.
"No -" respondió. "No le creeré."
Marcus sonrió. Una sonrisa oscura y siniestra. Su mano subió al rostro de la chica y ella cerró los ojos sin saber que esperar, pero sólo sintió como colocaba un mechón de pelo tras su oreja. "Yo jamás haría algo así Clarisse, y quiero que lo tengas claro."
No sabía que responder. Ni siquiera estaba segura de si debía hacerlo. Su ojos eran tan oscuros que apenas podía mirarlo unos segundos antes de sentirse intimidada por aquel chico.
"¿Eres una buena chica?"
Clarisse se quedó paralizada, viendo como él se acercaba nuevamente en movimientos lentos hacia ella. Esta vez sus ojos cambiaron. Ahora ardían sobre ella.
"Maldición..." miró al suelo, pasando su mano por la barbilla. "¿Sabes cuanto odio que no respondan mis malditas preguntas?
Clarisse trago saliva, aún indecisa en sus palabras." Marcus yo no se - "
"Al suelo."
Cada vez se volvía más turbio. Ella estaba en completo silencio mientras sentía como él cuerpo de Marcus se tensaba cada vez más.
"White, poco a poco me está comenzando a hartar tu puta falta de compresión." siguió diciendo él, sus manos pasando por las mejillas de Clarisse quien comenzaba a temblar sobre su lugar. "Al-suelo."
Esta vez, instantáneamente ella se agachó, quedando sentada sobre sus muslos, mirando a Marcus quien cambió su semblante por una sonrisa de satisfacción.
"Ahora, disculpate."
"¿Por qué tendría que -"
La mano de Marcus tapó su boca, siseando con sus labios. "Solo haz la mierda que te estoy diciendo White."
Ella bajó la mirada pero Lestrange volvió a tirar de su rostro, enterrando las uñas en su barbilla y obligándola a hacerlo.
"D-disculpa..."
"¿Disculpa por qué?" preguntó él, mirando con orgullo como había podido dominar a la chica es segundos.
"Disculpame por haber hablado de ti a tus espaldas." Clarisse suspiró cuando el dedo de Marcus pasó por sobre la piel de su labio. "No volverá a ocurrir."
"Y si vuelve a pasar," añadió él, soltando su rostro. "Las cosas serán peores, Clarisse."
Ella no respondió mientras el se alejaba, caminando hasta la cama de la habitación. Clarisse dobló una de sus rodillas, apoyándose sobre el suelo para poder ponerse de pie.
"¿Te dije que podías pararte, Liss?" su voz sonaba con tanta autoridad que ella no atinaba más que a hacerle caso.
Volvió a poner la rodilla sobre la alfombra, sus piernas picaban por la posición en la que se encontraba y su estómago estaba dando un vuelco, cuando Marcus se giró, desabrochando la ebilla de su cinturón mientras miraba con ojos serpentiantes.
Ella trago saliva, nerviosa, porque después de todo lo ansiaba. Ansiaba esto y no podía negarse.
"Vas a tomar esto -" dijo, palmeando sobre sus pantalones el bulto apretado que salía por su cierre. "y vas a tomarlo todo, oíste."
