Disclaimer: la mayoría de los personajes mencionados son propiedad de Stephenie Meyer.
Capítulo treinta y cuatro
Me estremezco al abrir la puerta.
La habitación está en penumbra, apenas iluminada por la luz natural de la luna que se cuela por la gran ventana.
Doy un paso tratando de no pisar los vidrios de las botellas hechas pedazos en el piso. Esquivo algunos muebles volcados y prendas de ropa esparcidas por doquier.
― ¡Vete!
Me detengo ante la voz demandante de Edward. Distingo que está sentado en el piso aún lado de la cama junto al gran oso de peluche.
Ignorando su petición, me acerco y me arrodillo frente a él quitándole una botella Jack Daniels de sus manos que fácilmente cede a mí.
Alargo mi mano y remuevo parte de su pelo suelto que cubre su rostro, sus ojos perdidos ahora intentar enfocar mi cara, está ebrio. Demasiado
― Déjame solo ―pide arrastrando las palabras.
Solo sacudo mi cabeza y tragando el nudo en mi garganta dejo que las primeras lágrimas salgan. Mi corazón duele al verlo completamente deshecho.
― No voy a dejarte. No puedo hacerlo.
Apenas sonríe y sus lágrimas fluyen al mismo tiempo.
― ¿Sabías que soy hijo de un maldito violador?
Mi corazón bombea fuertemente en mi pecho y siento que mi sangre ha caído de golpe a mis pies, respiro hondo y trato de reponerme rápido porque necesito estar bien para él.
― Ese perro violó a Kate ―murmura.
Me siento sobre mis rodillas al erizarse la piel de todo mi cuerpo. La impresión es tal que necesito una bocanada de aire, boqueo e inspiro lentamente al digerir lo que acaba de decir.
― La violó y no pude hacer nada para impedirlo ―continúa diciendo con su mirada perdida mientras aprieta en la palma de su mano un trozo de vidrio que hace correr su sangre como río desbocado, me apresuro a poner la primer prenda que veo y la presiono entre su palma después de quitar el trozo de cristal cortante―. Quiero matarlo… voy a matarlo.
Pongo mi índice sobre sus labios.
― No, no lo digas.
― Me siento tan culpable ―su voz se apaga― le fallé, no pude cuidarla como era mi responsabilidad, no lo hice.
Sostengo su rostro.
― Isabella... ―cierra sus párpados un instante― hoy no soy la mejor compañía, déjame solo.
Me acerco y acaricio su nariz con la mía.
― No voy a dejarte mi amor. Estaré aquí por si quieres maldecir, desahogarte o si quieres derrumbarte… te ofrezco mis brazos.
Simula una sonrisa y se acurruca entre mis brazos hasta apoyar su cabeza en mi regazo mientras yo acaricio su pelo de la forma más lenta como me es posible.
― Estoy tan avergonzado con Kate ―lo escucho decir― ni siquiera sé cómo acercarme a ella, a su hija.
Mi mano se queda sostenida en el aire. Es decir… la niña es… ―trago saliva y unas náuseas me revuelven el estómago― la niña es de Carlisle ―digo para mis adentros.
Mi respiración se acelera. Ella debe estar sufriendo mucho al saber que su atacante es el padre de su niña. Dios, no quiero imaginar su dolor, no quiero hacerlo.
― Mi deber es apoyarla y ni siquiera sé por dónde comenzar ―musita― me volví loco, tanto, que ni el alcohol ha sido capaz de adormecer mi alma. Tengo mucha rabia en mi interior que te juro que cuando lo tenga en frente lo mataré con mis propias manos.
― No. No harás nada de eso ―intento abarcar su cuerpo con mis brazos―. Dejaremos que la policía se encargue de él.
Se endereza quedando sentado y acuna mi rostro. Se nota desesperado.
― No soportaría que te dañe.
― No lo hará. Porque Kate deberá denunciarlo, ella debe ponerlo tras las rejas. Tiene que hacerlo.
― No sé cómo buscarla, no tengo idea.
― Quizá necesitas darle un par de días a que ella asimile la paternidad de su niña. Es que... imagínate lo difícil que es remover un hecho que trataste de enterrar en tus entrañas y que ahora aparezca convertido en el padre biológico de tu hija, es sumamente desgarrador.
― Es aberrante.
Borro mis lágrimas restregando mis manos.
― También debo hablar con Esme, ella se pondrá muy mal, no lo soportará.
― Aquí estoy para ayudarte, Edward. Si quieres puedo hablar con Esme. ―Intento animarlo a pesar de que el nudo en la garganta me impide hablar con claridad―. Aunque lo primero que debes hacer es asearte porque Pat está realmente preocupado por ti, al igual que tu madre y Jacob. Llevas dos días encerrado tan solo embriagándote y eso no sirve de nada.
― Debo estar bien por mi hijo ―frota su rostro― por mi madre, por ti.
― Anda ―lo insto a ponerse de pie― te ayudaré a darte una ducha.
Me cuesta ayudarlo a incorporarse. Edward es grande y pesado para mi complexión. Pero me siento mejor al ver que está intentando hacerlo por su propia cuenta, se tambalea cuando al fin logra ponerse en pie y lleva su brazo alrededor de mis hombros sin dejar caer su peso.
Lo guío al cuarto de baño tratando de que no pise los vidrios, al llegar empiezo a preparar el agua templada para llenar la tina mientras él se despoja de su ropa sucia. Una vez está desnudo adentra deslizándose hasta quedar sentado, me doy cuenta que está evitando mirarme a los ojos.
Me arrodillo y echo un poco de champú en mi palma comenzando a dar suaves masajes en su cuero cabelludo logrando hacer suficiente espuma, huele bien, bastante bien que estoy salivando por probarlo.
Sacudo mi cabeza. Creo que estoy volviéndome loca al pensar en comer champú.
Aún con mi sonrisa en mis labios por pensar disparates lleno la esponja con loción y la deslizo por su cuerpo empezando por su tensos hombros y cuello. Edward suspira y echa su cabeza hacia atrás cerrando sus párpados.
― Quédate conmigo ―murmura sin abrir los ojos―, te necesito.
De pronto sostiene mi mano y me hace pegar un respingo que lo hace sonreír débilmente.
― No necesitas pedirlo, Edward. Yo tengo contemplado cuidarte hasta que estés bien. Quiero ser la persona que sostenga de ti cuando creas que no podrás seguir.
Da un apretón a mi mano y articula un gracias.
.
En la mañana Esme se sorprende al vernos llegar al comedor juntos, entretanto Pat no toma en cuenta ese detalle, solo corre emocionado para abrazar a Edward.
Sí, admito que hemos dormido juntos, aunque no en el sentido de pareja, sino en el de dos amigos que deciden compartir lecho.
Edward tiene un mejor semblante y mientras esto sucede se puede decir que está anímicamente mejor. Desayunamos entre breves y triviales conversaciones que sino fuera por las continuas náuseas de Edward diría que todo estuvo perfecto.
― ¿Qué ocurre? ―Esme cuestiona cuando Edward la guía al despacho y la hace sentarse en la primera silla frente al escritorio―. Me estás asustando.
Edward frota sus sienes, cierra un momento sus párpados y luego mira a su madre de forma fija.
Esme se paraliza y la angustia en su rostro se hace evidente.
― Tienes que saber lo que ocurrió ―comienza a decir Edward― todos estos días Kate se hizo cercana a mí porque nosotros hablamos. Ella me dijo el motivo del porqué se marchó.
Esme solo asiente; sus ojos van de Edward a mí y viceversa.
― A Kate la atacaron una noche en su apartamento ―continua Edward― y ella decidió irse.
El rostro de Esme se vuelve pálido, me acerco y sujeto su fría mano entre las mías.
― La-la ¿atacaron?
Edward exhala bruscamente y toma la otra mano de su madre sin despegar sus salvajes ojos verdes de ella.
El cuerpo de Esme comienza a temblar de forma involuntaria sacudiéndose fuertemente cuando comprende quién es el atacante. Llora, grita, maldice e intenta ponerse de pie, pero Edward se lo impide abrazándola con toda su fuerza dejando que la mujer que le dio la vida se desahogue golpeando su torso hasta que se desmaya en sus brazos.
.
Luego de estar internada en el hospital por una semana. Esme está lista para un nuevo comienzo. Un inicio que implica pequeños cambios de ahora en adelante; por ejemplo, tendrá que tomar medicamento para su presión arterial elevada y también otras pequeñas píldoras para combatir el estrés y ansiedad, ella luce con más ánimo a pesar de todo su peso perdido y sé que está lista para enfrentar una nueva vida.
Ella y Kate pudieron tener un breve acercamiento donde Esme pidió perdón y se sintió liberada cuando se lo concedieron, sobre la pequeña Bree decidieron no alterar su vida ni espacio. Esme aún no estaba lista para verla de frente y saber que la niña era el resultado de una vejación por parte del hombre que una vez amó.
Edward también había vuelto acercarse a Kate y sus niñas presentándose la oportunidad de convivir más a menudo con ellas. Esto me ponía inquieta y por más que Edward dijera hasta el cansancio que es solo una gran amiga, me descoloca verlo tan feliz y juguetón alrededor de las pequeñas. Es como si las sonrientes y traviesas niñas hubieran venido a despertar su instinto tierno que solo era capaz de mostrar con su hijo y conmigo.
― Te voy a extrañar mucho ―expresa Jess a punto del llanto.
Despejo su pálido rostro y remuevo sus rubios cabellos lacios.
― Existen las videollamadas ―intento aligerar el momento ocultando mis ganas de llorar―. Además, pueden visitarme Mike y tú cuando quieran.
Jess limpia sus lágrimas asintiendo.
― No dudes que lo haremos ―promote quedándose callada mirando discretamente a donde Edward conversa con Esme―. Aún me cuesta creer que hayas dejado todo con tal de alejarse de esta ciudad ―se estremece―. Mejor cuéntame ¿qué ha pasado con ese asqueroso?
― Nada ―respondo bajando el volumen de mi voz― Kate no quiere hablar sobre el tema y Edward está dándole espacio. De todos modos Jacob y su padre a conjunto con Edward le han puesto una trampa para obligarlo a salir de su escondite, según lo dicho por el señor Black: caerá muy pronto.
― Ah… ¿Y Charlie? ¿Le has dicho que te vas de la ciudad?
Aquí es donde intento que un hondo suspiro se lleve todo mi desazón.
― Él no tiene tiempo para mí, Jess. Y te prometo que me cansé de intentarlo, ya no puedo seguir esperando nada de ninguno de los dos ―encojo mis hombros en una acción típica de hacer ver que no duele, que no importa―. Desde hoy me desaparezco de sus vidas. Me libero de ellos y los libero de mí.
Mi amiga arruga su nariz. Sé que está ocultando su lástima hacia mí, conozco su mirada esquiva, su gesto de enfado, porque desafortunadamente estoy acostumbrada a lidiar con ese sentimiento apesadumbrado que tienen mis conocidos conmigo.
Doy un apretón a su mano impidiendo que siga con sus pensamientos de odio.
― ¿Cómo andas tú?
― Mike y yo viviremos juntos ―revela con una amplia sonrisa―. Aunque nosotros aún no hemos… ―gesticula con sus manos una obscenidad que la hace enrojecer―. Creo que no puede ―susurra en mi oreja― cada vez que lo intentamos no puede penetrarme ¿crees que sea impotente? Esto me preocupa.
Rio.
Rio con fuerza ganándome las curiosas miradas de Edward, Esme y Pat.
― Oye ―sostengo los hombros de mi mejor amiga. Ella luce bastante abochornada―. Es normal que estén teniendo problemas ―hago los mismos ademanes― ambos nunca han estado con nadie y supongo que su inexperiencia lo hace más complicado. No forces las cosas, Jess, ya sucederá cuando tenga que ocurrir.
Pone los ojos en blanco.
― Cuando llegue ese día quizá me esté convirtiendo en una reverenda anciana. No, no quiero esperar más. Estoy pensando hacerle una cita a Mike quizá necesita alguna pastilla para que sea potente o qué sé yo ―enfurruñada se cruza de brazos.
― ¡Estás loca! ―exclamo de manera teatral y sin ocultar mi risa.
― Ríete todo lo que quieras. Como tú no tienes quejas.
― ¿Jess, me das un momento con mi chica? La has acaparado todo el tiempo.
Edward entrelaza nuestras manos cuando se acerca a nosotras dejando espacio para que mi amiga me envuelva en un reconfortante abrazo. Es difícil despedirme de Jessica, hay demasiados sentimientos entre nosotras, demasiados recuerdos compartidos que me es imposible no llorar.
― No llores ―dice Edward limpiando mis lágrimas― no me gusta verte llorar, mi amor.
De pronto saca un pequeño estuche de terciopelo abriéndolo frente a mí y sacando un hermoso brazalete que pone alrededor de mi muñeca.
― Oh... Edward ―miro el brazalete de platino en mi mano izquierda, tiene unas preciosas esmeraldas incrustadas― ¡es hermoso!
― Mi intención es que lleves algo mío en ti y pensé que un brazalete es mejor que un anillo. No estoy descartando que un día ponga sobre tu dedo anular un hermoso anillo de compromiso, solo que me conformo en que sea un brazalete, por el momento.
Me rodea con un abrazo y me pega con fuerza a su cuerpo descansando su frente en la mía.
― No te enamores de nadie más ―pide― ¿lo prometes?
― Tú tampoco lo hagas.
Niega.
― Creo que ya me estoy arrepintiendo de que te vayas ―besa mi frente― me sentiré muy ansioso que estés lejos. ¿Promete que te vas a cuidar?
― Edward, nos mandaste poner un guardaespaldas, nada malo nos pasará.
― Lo sé, era necesario por su seguridad ―musita sobre mis labios― ¿quieres qué vaya a visitarte pronto?
― Sí.
― Entonces iremos el fin de semana ―promete, dejando un corto beso a mis labios― te amo, Isabella. No lo olvides.
― Bella ―me llama Esme llegando a nosotros― es tiempo de abordar, cariño. Debemos irnos.
Mi corazón se encoge, no quiero irme, no quiero dejar a Edward. Me pongo de puntillas y me abrazo de su cuello mientras Edward rodea mi cintura.
― Te amo, Edward ―me aferro a su cuello―, te amo mucho. Por favor, no me olvides.
No importa que haya dicho que necesitábamos un tiempo, no puedo dejarlo libre, lo amo y quiero seguir siendo su novia, incluso sueño con un día ser su esposa. Porque Edward es lo más importante que he tenido nunca.
¡Hola! Hoy se me hizo un poco tarde, gracias por los últimos comentarios llenos de impaciencia les prometo que me sacaron una sonrisa.
Aquí estamos de nuevo con otra actualización donde Esme y Bella al fin emprenden un nuevo camino juntas. Ah, Edward y Bella siguen siendo pareja, solo que ahora será a distancia o bueno, no sabemos si esa parte cambiará. ¿Quieren leer sobre su nueva vida? Espero que sigan interesadas en leer porque nos falta el lado romántico y las nuevas sorpresas que llegan a sus vidas. ¿Me cuentan qué les pareció el capítulo?
*Nos leemos el lunes con otro capítulo.
A quienes comentaron todo mi agradecimiento especial: Patty, PaolaValencia, Iza, Torrespera172, ALBANIDIA, Diannita Robles, Maris Portena, Lili Cullen-Swan, ANATXP, angi marie cullen, Flor Mcarty , Dulce Carolina, Vero Morales, Anke, solecitonublado, GIGI, Lidia, Andre22-twi, Moni, GLORIACULLEN, Kony Greene, Eli, ClaryFlynn98, joabruno, Jade HSos, Andrea, cocoa blizzard, Lizdayanna, Antonella Masen, marieisahale, Lore562, Adriu, Claudia, Pepita GY, Jane Bells, mrs puff, Lily, Ana, Pameva, Isis Janet, Ximena, jenni317, Ana, Bell Cullen Hall, rociolujan, y comentarios Guest.
¡Gracias totales por leer!
