OS 49. Eternos (Part II)

POV NARRADOR

-Aaaaaaaaa- rompió con el silencio de la mañana el grito emocionado de un vikingo que recorría el camino desde su cabaña hasta la pista de aterrizaje.

Emocionado Patapez llegó y esperó expectante el aterrizaje de un dragón plateado que hermosamente reflejaba los rayos del sol.

-¿Heather?- preguntó sorprendida Astrid llegando a tal escena junto con Hipo

-No sabía que vendría- afirmó seguro Hipo mientras la pelinegra aterrizaba al fin y saludaba con un abrazo a Patapez

-Chicos¡- dijo emocionada para después saludar a Hipo y a Astrid

-Te extrañaba tanto ¡- confesó la rubia correspondiendo aquel abrazo

-Y... ¿a qué debemos el honor de tu visita?- preguntó el líder los jinetes y Heather se aclaró la garganta

-Bueno yo... vine de hecho a robarme a esta jovencita un par de días- dijo abrazando por los hombros a Astrid y haciendo que la ojiazul la mirara curiosa -estamos comenzando con los entrenamientos para los guardianes de la isla Berserker y bueno... me gustaría que recibieran un par de lecciones de la mejor guerrera del archipiélago-

-¿Qué?... ¿es enserio?- le preguntó emocionada, Astrid nunca dejaba de ser Astrid y pocas cosas le emocionaban más que la oportunidad de enseñar y regañar a un grupo de novatos en el arte de la lucha

-Por supuesto... solo será una semana, claro si no les causa muchos problemas su ausencia en la Orilla- mirando a Hipo

-Aunque definitivamente la extrañaremos, creo que podemos resolverlo sin ella- respondió carismático el chico

-Iré a prepararme¡- dijo Astrid saliendo enseguida con Tormenta a su cabaña, Hipo comenzó a sentirse un poco incómodo debido a las miradas tímidas que compartían Patapez y Heather, así que por su propio bien, simplemente se alejó.

-Hermosa Hea...- apenas pudo decir Patán cuando las patas de Chimuelo lo levantaron en el aire y lo llevaron de regreso a su cabaña, asegurándose así Hipo de darles un tiempo a solas.

-Haz algo de provecho Patán y verifica que los gemelos estén haciendo su guardia- le instruyó Hipo en cuanto lo bajo al suelo

-¿Y yo que gano con eso?- le reclamó ofendido el pelinegro, Hipo puso los ojos en blanco

-El permiso de castigarlos en caso de que no estén trabajando-

-Poder... me encanta- dijo maliciosamente Patán mientras montaba rápidamente a Colmillo e iba a cumplir con la orden del líder.

Después de un rato en el que Astrid preparaba sus cosas y les daban un tiempo a solas a Heather y Patapez para ponerse al día y disfrutar un poco de la compañía del otro, cuando la tarde llegaba Astrid terminaba de preparar a Tormenta y se dispuso a salir.

-¿Seguro que estarán bien?- preguntó Astrid ya en la pista de aterrizaje

-Lo resolveremos, tu solo diviértete- le respondió tranquilo el chico abrazándola y robándole un par de pequeños besos constantes

-Ya Romeo... solo me la voy a llevar una semana- se burló Heather aunque encantada en el fondo de verlos ya tan abiertos a la hora de expresar sus sentimientos con otras personas viéndolos.

La pareja solo rio divertida, un par de besos más, un te amo intercambiado y la rubia subió a Tormenta para salir de ahí. Heather miró a Hipo y ese asintió en complicidad tranquilo para después quedarse viéndolas desaparecer en el horizonte.

-Bien amigo, paso uno, deshacerse de la rubia curiosa... listo-

-¿Deshacerte de Astrid?- lo sacó de sus pensamientos una voz

-¡PATAPEZ!- dijo asustado el castaño cuando notó su presencia

-¿Qué está pasando?...- le cuestionó curioso el gran vikingo entrecerrando sus ojos un poco, Hipo miró a todos lados para asegurarse que no hubiera nadie más y se acercó a Patapez

Un terror terrible que dormía en un árbol salió volando asustado al igual que varios terrores nocturnos ante el grito agudo de emoción del vikingo rubio cuando escuchó la noticia de Hipo.

-Tiene que ser perfecto... ¿Qué tienes planeado?... ¿cómo será?... ¿qué le vas a decir?- preguntaba incesante Patapez caminando emocionado

-Será algo simple amigo, tranquilo y no hagamos un espectáculo ¿bien?- ordenó el castaño mientras asentía emocionado el otro tratando de calmare -Tengo algo de trabajo en la forja ¿podrías asegurarte de que mantener lejos al trio de ahí?- le solicitó el chico

-Claro¡- afirmó seguro Patapez mientras subía a Albóndiga -te ayudare en lo que necesites... espera ¿Heather lo sabe?-

-¿Por qué crees que se la llevó?- le confesó Hipo.

Armado de ingenio y un curioso hábito de hacer todo a la perfección en estas situaciones sabía que pasaría toda esa semana trabajando, moviéndose de un lado a otro y quizá desapareciendo un poco, y después del drama de su desaparición cuando se fue a Berk, comprendió que no era una buena idea repetirlo cuando aún estaba "castigado".

POV HEATHER

Estoy gritando por dentro... lo juro, trato de seguir la plática con Astrid, pero mi mente está en otro lado, en negativa voy a perder mi apuesta con Estoico, pero vamos es lo de menos cuando este par de idiotas al fin van a tomar su relación enserio.

-Me alegra saber que tú y tu hermano están tomando al fin el control de su isla-

-Bueno, supongo que no teníamos muchas más alternativas- le confesé, aun no abortamos la misión de encontrar a nuestro padre, pero por ahora, nuestros esfuerzos están en levantar la Isla Berserker en su nombre -y lo admito mi hermano ha dejado de ser un idiota, bueno aún lo es, pero puede llegar a ser bastante simpático-

-Claro- me respondió ella secamente, desde que nuestra relación con Dagur ha mejorado, lo que he notado es que Astrid es quien es un poco más lejana a él, es la más reservada respecto a él, pero lo comprendo después de todo, a Astrid le cuesta trabajo confiar en las personas, si lo sabré yo.

-Llegamos- le dije cambiando un poco el tema.

POV NARRADOR

-A un lado Cara de Pez... necesito ver a Hipo- se quejó Patán mientras caminaba tratando de esquivar al vikingo que impedía su paso

-Hipo está muy ocupado- se negó Patapez moviéndose atentamente de un lado al otro.

-PATAPEEEZ- reclamó desde adentro Hipo, cuando el vikingo volteo pudo ver a Chimuelo cargando a los dos gemelos que estaban en silencio y con una sonrisa congelada sacándolos de la forja

-¿Pero cómo?- dijo confundido Patapez, ni siquiera notó cuando los chicos se colaron

-Novato- dijo orgulloso Patán al ver que su plan de distraerlo funcionó a la maravilla -ahora, díganme, que esconde Hipo y por qué no ha salido en dos días de ahí- los chicos solo estaban congelados

-¿Lo descubrieron?- preguntó Patapez y rendido Hipo asintió

-Vieron la argolla-

-¿Argolla?- preguntó Patán -espera un momento ¿Qué?-

-Esto tiene que ser grande hermana- dijo Brutacio al fin saliendo de su shock

-No preocupes a tu cabecita, lo tenemos resuelto- respondió como si nada Tilda soltándose del agarre

-Lo haremos al atardecer, lugar indicado definitivamente la plaza de Berk...- continuaban hablando entre ellos los chicos -Una revisión de discurso... Hipo esperamos tu discurso escrito mañana para corregirlo...- le dijo Brutacio girándose para continuar murmurando con su hermana

-Y ahí está la razón número uno por lo que no quería que los gemelos lo supieran- se quejó Hipo rascándose la frente frustrado

-Una fiesta para después... comienza a escribir las invitaciones-

-Ya estoy en eso- decía Brutilda sacando de la nada papel y un carboncillo

-PATAPEZ¡- se quejó Hipo

-Estoy en eso- dijo corriendo y arrebatándole los objetos a Brutilda

-Ahora ustedes escuchen bien... tienen determinantemente prohibido, meterse, planear y mucho menos decirle a alguien sobre esto hasta que yo se los diga ¿está claro?- les ordenó Hipo

-Pero...-

-Pero nada Brutacio, concéntrense en la orilla y déjeme esto a mí- les dijo de malas saliendo de ahí y regresando a la forja, Brutilda sacó otro papel y comenzó a escribir sin escuchar a Hipo para después salir corriendo cuando vio que Patapez se lo quitaría de nuevo y Brutacio los seguía

-HIPO LE VA A PEDIR MATRIMONIO A ASTRID- comprendió al fin el pelinegro.

-De nuevo- ordenó la rubia a una fila de vikingos enormes y fornidos y muy asustados por la pequeña y delgada rubia, enseguida todos se tiraron al suelo a hacer flexiones -20 más-

-Recuérdame porque estamos haciendo esto- se quejó uno de ellos a su compañero hasta que vio al frente las botas de la rubia

-Yo te lo recuerdo con gusto, es un castigo por el último de tus amigos que se atrevió a retarme, y en un equipo, todos pagan la equivocación de uno solo, así que dale las gracias -

-Pero...- se escuchó a lo lejos

-¿Pero?... ¿escuché un pero?- dijo moviéndose hacia el otro lado de la fila

-No no- dijo aterrado otro de los vikingos poniendo más fuerza a sus flexiones

-Sé que Hipo es un tipo que ama el peligro- le susurró Dagur a su hermana quienes veían el entrenamiento sentados a lo lejos -pero ella ya es un nivel superior-

-Lo sé- le murmuró Heather tan impactada con el control de Astrid ante un grupo enorme de vikingos -aunque en estos días vaya que avanzaron-

-Hay que darle honor a quien lo merece-

-OYE TU... vienes a entrenar no a tomar té...- la escuchaban regañándolos

-Repasemos...- dijo Patapez caminando de un lado al otro con Hipo sentado con un pequeño tic en la pierna, quedaban tres días para el regreso de Astrid, y la presión lo comenzaba a invadir -argolla lista, correo del terror terrible a Heather pidiendo que lleve a Astrid a Berk, listo, arreglar la Cala, hasta que lleguemos a Berk, mantener ocupados a los gemelos hasta enton...- ambos se vieron con los ojos abiertos

-Si tu estas aquí...-

-Y tu aquí...- le respondió Patapez -¿Quién está cuidando a los gemelos?- apenas acabó con sus palabras ambos salieron corriendo, su sorpresa fue ver a los gemelos simplemente durmiendo sobre la arena en la costa, suspiraron aliviados y regresaron a su trabajo.

-¿Se fueron?- preguntó en un susurro Brutacio sin abrir los ojos, Brutilda solo abrió uno

-Campo libre... continuemos-

-¿Estoico?- preguntó Bocón echándole aire mientras el otro solo veía a la nada con el papel que el correo del terror trajo a él casi poniéndose morado al no poder respirar hasta que después de un rato salió de aquel estado

-Arriba Bocón, tenemos mucho que planear- le dijo de la nada parándose y comenzando a dar instrucciones.

-¿Crees que debimos dejar en manos de Estoico la fiesta?- preguntó Brutilda mientras seguía caminando apresurada con su hermano

-Aunque no se puede confiar en el buen gusto de los vikingos, estamos demasiado ocupados como para ocuparnos de eso también- respondió el hermano

-Quiero ver cuando prendamos fuego a sus estatuas de madera ¿crees que les guste?-

-No puedo pensar en nada más romántico que verse a sí mismos arder en fuego- le contestó seguro el hermano -ahora pensemos ¿Cómo retrasamos a Hipo lo suficiente como para que podamos trabajar al llegar a Berk?-

-Aggg esto no sería tan complicado si Hipo escuchara nuestras geniales ideas y nos hiciera caso... espera... tengo una idea- respondió la chica

-¿Estás pensando en lo mismo que yo?- le dijo en complicidad el hermano

-Oh si...-

Los últimos días pasaron, solo quedaba una noche antes del regreso de la rubia, cuando Astrid caminaba por las calles de los Berserkers no podía dejar de reírse cuando alguno de sus estudiantes agachaba la cabeza en respeto a la ojiazul.

Hipo ya era un manojo de nervios, solamente comparable con los nervios que atacaban a los gemelos.

Hipo ya tenía su plan, al amanecer volarían a Berk, quería hacerlo en el lugar más significativo para la pareja, el lugar en donde todo comenzó, en su horario favorito, el atardecer, solo ellos dos y sus dragones.

Por otro lado, los planes de los gemelos eran distintos, debía ser en el centro del pueblo, en donde todos gritarían y se emocionarían cuando Astrid dijera que sí, entonces Eructo y Guacara encenderían las dos estatuas de los recién comprometidos y celebrarían una noche de fiesta solo comparable con la fiesta a la que Astrid nunca asistió, pero para lograr su idea, obviamente tenían que sabotear a Hipo.

-Hiciste un gran trabajo esta semana- sacó de sus pensamientos a la rubia quien descansaba en lo alto de los establos de la isla Berserker

-Gracias- le dijo secamente con una media sonrisa

-¿Tu y yo... estamos en buenos términos?- le preguntó Dagur nervioso al notar siempre la frialdad de la chica en el

-Supongo, de lo contrario te habría matado hace mucho- Dagur soltó una risa muy nerviosa ante esa declaración

-He cometido actos muy cuestionables en el pasado...-

-Mataste a mis padres- lo interrumpió fríamente la chica haciendo que a Dagur se le helara la sangre -en tu último ataque sorpresa a Berk, mis padres terminaron muertos-

-Astrid yo...-

-Yo era un maniático pero ahora ya cambie... lo sé- le interrumpió de nuevo la chica en calma -pero eso no cambia el hecho de que ellos ya no están, y que fue por tu causa, pero eres el hermano de mi mejor amiga, sé que Hipo ha logrado apreciarte, los chicos a su manera también e incluso Estoico ha logrado perdonarte y hacerte parte de su equipo, luchaste a nuestro lado contra Viggo y demostraste tu valor... pero Dagur, cuando te veo, no puedo dejar de ver al asesino de mis padres-

-Yo lamento tanto escuchar eso... malo Dagur malo¡- se regañó a si mismo y Astrid solo puso los ojos en blanco -supongo que no hay manera de ganarme tu perdón-

-Ya lo hiciste, cuando nos ayudaste a salvar la orilla, solo... necesito tiempo para verte como un amigo...- le dijo en calma poniéndose de pie para comenzar a caminar de regreso al pueblo

-Detrás de ese rostro enojado, se esconde una gran persona- Astrid le sonrió de lado y salió caminando de ahí dejando con sus pensamientos y su culpa a Dagur.

Su pasado quizá era más cuestionable que el de muchos ahí, combatió contra ellos por muchos años, y sin embargo ellos lo habían recibido y perdonado cuando tomó el camino correcto, le habían dado lo que nunca tuvo, aliados, amigos y una familia y estaba encantado por eso, esa rubia no solo era la mejor amiga y confidente de su hermana, o la novia de su "hermano Hipo", era el mejor ejemplo de valor y perdón que él había conocido, y por ella, esperaría paciente a ganarse el título de amigo.