Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es iambeagle, yo solo traduzco con su permiso.
Capítulo 35
El miércoles por la mañana, Edward no empaca para Portland hasta media hora antes de irse.
Sigo acostada en su cama, exhausta y saciada, después de que haya usado deliberadamente su boca para despertarme temprano, así podíamos estar juntos antes de que se fuera.
Mis ojos lo siguen por el cuarto mientras levanta diferentes prendas, las huele, y entonces las lanza a su bolso.
Giro mientras me río, enterrando mi rostro en su almohada.
—¿Qué es tan divertido allí? —pregunta, y cuando levanto la cabeza, él está mirando en mi dirección, divertido.
—Eres tan asqueroso. —Aparto la manta de mi cuerpo desnudo y tomo una de las camisetas que colocó en su bolso, pasándola por mi cabeza—. Metiendo ropa sucia en tu bolso.
—La olí. No está sucia.
—Esta camiseta ha estado en tu suelo por una semana. ¿Me dices que está limpia?
Él piensa en esto.
—¿Entonces por qué la estás usando?
—Disfruto de usar camisetas que has usado porque tienen tu almizcle. —Mis dedos rozan su estómago, y levanto la mirada hacia él—. Eso no quiere decir que otras personas sí.
—Te gusta mi almizcle, ¿eh? —repite, tomándome en sus brazos así mis piernas están envueltas alrededor de su cintura.
—Así es. —Pienso en besarlo, pero no lo hago porque eso sería una gran distracción, y sé que necesita irse pronto.
Sus dedos se deslizan por mi trasero y más abajo hasta que están rozándome.
—Bueno, a mí me gusta que no tengas puesta ropa interior.
Mi aliento se atora cuando desliza un dedo dentro de mí, mientras que me aferra en mi lugar.
—¿No tienes que irte pronto?
—Sí —dice contra mi boca—. Pero pasan cosas.
—Como... ¿el sexo?
—Como... el tráfico. Siempre hay mucho tráfico de camino a Portland. Está fuera de mi control, ¿sabes? No puedo evitarlo si llego tarde.
Me río de su excusa.
—¿Es patético que no podamos mantener nuestras manos lejos del otro lo suficiente como para que aunque sea empaques?
—No es patético —murmura, llevándonos de vuelta a la cama y acostándome sobre el colchón—. Es necesario.
Y entonces, me da un orgasmo necesario más antes de irse de la ciudad.
xx
El jueves por la tarde es solitario. Esme se tomó medio día para recados personales antes de su cita con Carl, y Angela está terminando varias entregas. Unas pocas personas vienen a la tienda, pero alrededor de las tres, llegamos a la calma.
Doy vueltas en mi inicio de Instagram —aburrido, aburrido, blah— y entonces voy al perfil de Masen. Veo unas cuantas publicaciones de hoy. Parece que hizo cinco tatuajes hasta ahora, de tamaños variados. Le pongo "me gusta" en cada uno de ellos y me dirijo a sus fotos etiquetadas, preguntándome si algún cliente etiquetó su trabajo en sus propias fotos.
Mi corazón se detiene cuando veo que Rose lo ha etiquetado en tres imágenes diferentes en los últimos días.
Las observo. Un par son solo de sus trabajos —los que asumo que Edward le dio— y las otras son de ella en posiciones eróticas, sus tetas levantadas, su boca abierta sugerentemente. Una pizca estúpida de celos se enciende en mi vientre cuando veo que la ubicación de todas sus fotos han sido marcadas como en Portland. Específicamente, la tienda donde Edward es el artista invitado.
Su último pie de foto con pose sugerente dice: ¡Reserven algo con Masen en Skeleton Key mientras puedan! Estará tatuando como invitado desde el miércoles hasta el sábado!
No soy estúpida. Sé que puedes etiquetar fotos en lugares donde no te encuentras realmente, físicamente. Podía subir una foto en el patio de mi mamá y etiquetarla como si estuviera en Hawái. Pero eso no quiere decir que estaba allí. Entonces, solo porque todas las publicaciones de Rose sobre Edward estén etiquetadas en Portland, no quiere decir que esté allí.
Aunque es raro, verla... tratando de ayudar a promocionarlo o algo.
Odio que sepa dónde está él.
Odio que esté etiquetándolo en fotos sexys de ella.
Y odio que ella sienta que pueda apoyarlo de esta forma cuando yo soy su jodida novia.
Pero lo dejo pasar. Por ahora. Me llega una ola de preguntas en línea sobre las próximas bodas de otoño, así que estoy agradecida por la distracción.
Jess me envía un mensaje para ver si quiero tomar algo con ella después del trabajo, y accedo felizmente. Además de ser otra buena distracción, no la he visto desde su cumpleaños, por lo que estoy emocionada de ponerme al día con ella.
Cuando llego a King's, ella ya está sentada en una mesa con una cerveza para mí y una media consumida frente a ella.
—Hola —digo, estudiando su rostro. Parece que ha estado llorando, y odio que mi mente vaya inmediatamente hacia Paul y en qué mierda hizo para cagarla—. ¿Estás bien?
—Supongo. No lo sé, en realidad.
Ella suena cansada, y luce aún peor, casi nerviosa, mientras bebe un sorbo de su cerveza.
—Bien, ¿qué está pasando? —pregunto con cuidado—. ¿Tiene que ver con Paul?
—Algo así. Sí.
Tomo un sorbo de mi cerveza, tratando con todas mis fuerzas de no reaccionar antes de escuchar lo que tiene que decir.
—Escupe.
—Quiero decir, supongo que mayormente tiene que ver conmigo... —comienza, luciendo nerviosa de nuevo.
—¿Qué está pasando, Jess? Me estás alterando.
—Yo también lo estoy —dice, su voz un poco más fuerte que un susurro—. Puede que de alguna forma... accidentalmente... esté embarazada.
Parpadeo.
—Lo siento, ¿qué?
Ella inmediatamente entierra su rostro en sus mano y llora. Me muevo hacia su lado del banco, conteniéndola, pero mi corazón quiere salirse de mi pecho.
—¿Te hiciste una prueba? —pregunto, pero su voz está ahogada y sigue llorando, así que no tengo idea de lo que ha dicho—. Jess. Respira por un segundo.
—No me hice una prueba —dice, levantando su cabeza y tomando unas servilletas del contenedor, soplándose la nariz con ellas—. Tengo mucho miedo.
Miro su cerveza.
—No me digas que bebiste eso.
—Mi primer instinto fue venir al bar. —Comienza a llorar nuevamente—. Seré la peor madre del mundo.
Por mucho que quiera reír, el miedo en sus ojos evita que lo haga.
—¿Paul lo sabe? —pregunto, tomando otro trago largo de mi cerveza.
Ella hipa.
—No.
—Bueno, lo primero es primero. Tenemos que comprarte una prueba. Y luego... seguiremos de allí.
—¿Y si estoy embarazada? —pregunta suavemente.
—Entonces, tendrás que tomar una decisión, supongo.
Su asentimiento es pequeño, y su expresión agotada y sombría la hace lucir más joven de lo que es, así como su falta de maquillaje y la forma en que su cabello está recogido en un rodete. La abrazo de nuevo, prometiendo que todo estará bien. Por mucho que sé que no puedo mantener esa promesa, me prometo a mí misma que haré todo lo posible para ayudarla, sin importar cuál sea su decisión.
—Entonces, Paul no lo sabe —digo con franqueza.
—No. Solo tengo una semana de retraso, pero eso es tarde para mí. Y no, lo siento, no usamos condones a pesar de que no estoy usando ningún método anticonceptivo. ¿Puedes reprenderme sobre ello después y no ahora?
—No estoy juzgando. —Me encojo de hombros—. Las cosas han estado bien entre ustedes, ¿no?
—Sí. Sé que las cosas eran raras al principio, pero han estado bien. —Pausa, y veo que se muerde el extremo de su mejilla—. Pero no creo que quiera tener su bebé. —Sacude la cabeza, quizás después de que sus palabras se sentaran—. No quiero tener su bebé, Bella. No quiero.
—Y no tienes que hacerlo —digo, con firmeza—. Si no es eso lo que quieres hacer.
Se cubre el rostro, luego me mira con incredulidad.
—Paul. En serio... ¿Paul? ¿En qué mierda estaba pensando? —Es como si recién esté dándose cuenta con quién podría estar teniendo un bebé. Ella comienza a llorar de nuevo, y dejo algo de dinero en la mesa, decidiendo que no se necesita decir o pensar nada más hasta que sepamos la verdad.
Edward me envía un mensaje de camino a la tienda, y espero hasta estar frente a un semáforo en rojo para responder.
Edward: Hola, tú. Estoy entre clientes. ¿Puedes hablar?
Bella: Holaaa. Estoy con Jess ahora mismo. ¿Podemos hablar después?
No vuelvo a mirar mi teléfono hasta que estamos dando vueltas por la tienda, tratando de encontrar las pruebas de embarazo.
Edward: Sí, me parece bien. Tengo reservas hasta las 7, y esa no debe tomar mucho.
Parte de mí quiere preguntar sobre Rose y cuál mierda es su rollo, pero Jess me necesita. No puedo pensar en eso ahora mismo.
En cambio, le envío un okey distraído.
Encontramos el pasillo con los condones, lubricantes, y pruebas de embarazo, y Jess luce increíblemente abrumada.
Edward: ¿Está todo bien?
—¿Por qué tienen que poner las pruebas de embarazo cerca de los condones? —se queja Jess—. ¿Como un constante recordatorio de por qué diablos estoy en este predicamento en primer lugar?
Bella: Algo así. No lo sé aún. Intento ayudar a Jess con algo.
Edward: Okey. Haz lo que tengas que hacer, cariño. Hablamos luego.
Después de dudar y vacilar sobre las marcas, Jess elige Clearblue, me hace comprarlo por la auto caja porque tiene mucho miedo, y agrega una botella de agua al último momento.
Veinte minutos y un libro de agua después, Jess se mete dentro del baño de su departamento, cerrando la puerta detrás de ella.
Me siento en el sofá y espero.
Y espero.
Golpeo en la puerta.
—Han pasado al menos cinco minutos, Jess. ¿Cuál es el veredicto?
Estoy por golpear de nuevo cuando la puerta se abre, y ella sale, sus ojos hinchados y su nariz roja.
—¿Y bien?
—No estoy embarazada —dice suavemente, inhalando profundo.
Estoy tan aliviada por ella que yo casi comienzo a llorar.
—Eso es algo bueno, ¿cierto? —pregunto porque necesito que ella confirme sus sentimientos antes de que yo suelte un gracias al maldito Dios.
—Sí —dice después de un minuto—. Estaba realmente enloqueciendo con la idea de tener el bebé de Paul. Ahora estoy triste porque... —Su expresión se desmorona y comienza a llorar nuevamente. Nos movemos para sentarnos en el sofá, y ella se envuelve con una manta.
—¿Por qué estás triste?
—Debería tratar de descifrar por qué imaginar el tener su bebé me puso muy triste.
—Solo tienes veintitrés —le recuerdo—. Tienes permitido amar a tu novio y no querer tener un bebé ahora mismo.
Me coloco en su situación. Si Edward y yo accidentalmente quedáramos embarazados, no estaría así de mal. No estaría emocionada, de ninguna manera, pero lo superaría, y estoy segura que lo haríamos funcionar.
Jess asiente con resignación.
—No lo amo, Bella. No creo que pueda.
Uf.
—Okey. Eso está bien —le aseguro.
—No sé qué mierda estoy haciendo —masculla, sorbiéndose la nariz.
—No tienes que saber todo, Jess —le digo suavemente—. ¿Pero me prometes que la próxima vez que creas que estés embarazada no irás a beber a un bar?
Eso la hace reír y sacarme el dedo del medio, lo que me hace sonreír en respuesta. El humor ha mejorado, y presiento que todo estará bien, incluso si solo es por un momento.
xx
Jess y yo nos ponemos al día por unas horas, ordenando mucha comida tailandesa, nuestros ojos infinitamente más grandes que nuestro estómagos. Guardo los restos por ella, metiéndolos en su refrigerador.
Ella decide temprano en la noche que quiere terminar con Paul, pero le digo que lo charle con la almohada. Ella acepta, pero puedo ver en sus ojos que mientras que lo hará, va a terminar con él tan pronto como pueda.
La conversación cambia a Edward y le cuento todo lo que ha pasado en las últimas dos semanas. Ella parece honestamente feliz por mí, pero me siento rara al hablar con emoción sobre lo mucho que lo amo cuando ella se encuentra triste por su propia relación.
Vuelvo a mi departamento pasadas las nueve, colocándome una camiseta larga antes de arrastrarme a la cama. Está tranquilo sin Edward. Algo solitario. Estoy por llamarlo cuando mi teléfono suena con un MD de Instagram.
Masenry: Oye.
Sonrío a mi pantalla, amando que me haya mensajeado.
Swannie: Oyeeee. Hace mucho que no hablamos, extraño ;)
Masenry: Vi que pusiste me gusta en algunas de mis publicaciones de hoy, Swannie.
Swannie: Así es. No podía soltar mis hábitos de acoso tan fácil, ¿sabes? Es como instinto.
Masenry: lol, lo sé.
Swannie: ¿Realmente te reíste en voz alta?
Masenry: No, pero sonreí con satisfacción. Creo que está permitido escribir "lol" por una sonrisa.
Swannie: Extraño tu rostro. Ven a casa.
Masenry: También te extraño.
Swannie: También como que extraño mensajearte, Masennn. Es gracioso que nuestra última conversación aquí haya sido hace una semana, y estaba "terminando" contigo. Míranos ahora.
Masenry: Y yo estaba volviéndome loco, preguntándome qué diablos pasaba.
Swannie: jajaja solo puedo imaginar tu rostro cuando estaba pasando. "Ella está terminando conmigo... ¿por mí?"
Masenry: Lo sé. Soy un idiota.
Swannie: No lo eres. ¿Cómo está la aburrida y estúpida Portland? (me encanta la ciudad, simplemente odio que me te llevó lejos de mí).
Masenry: Te dije que vinieras conmigo.
Swannie: Y lo haré.
Masenry: Pero el sábado. Egoístamente te quiero conmigo todo el tiempo.
Swannie: Lo sé, lo sé. Pero es mejor que nada. ¿Puedo hacerte una pregunta?
Masenry: Siempre.
Swannie: Cuando estaba acosándote, vi esas fotos en las que Rose te etiquetó.
Masenry: Sí. Las vi. Son fotos viejas de tatuajes que le hice. Y eliminé la etiqueta, así no se muestran más.
Voy a su perfil rápidamente y síp. Ya no están.
Swannie: Por un minuto pensé que ella estaba en Portland lol (pero no me estoy riendo, porque realmente me estresó por un segundo)
Masenry: No. Ella no está aquí. No que yo sepa, al menos. Ella simplemente ronda los mismos grupos así que siempre sabe lo que pasa. Es desafortunado, pero sí...
Swannie: ¿Por qué terminaron?
Masenry: Supongo que técnicamente no estábamos juntos. Ella nunca fue mi novia.
Swannie: ¿Cuánto tiempo estuvieron "técnicamente no juntos"?
Masenry: ¿Dos o tres meses?
Swannie: Si hubiera estado acostándome con alguien por todo ese tiempo se hubiera asumido que éramos novios. Solo digo.
Masenry: Supongo que terminó porque después de un tiempo, no sentía mucho por ella. Quizás es horrible de mi parte, pero fui honesto con ella en todo momento. Cuando comenzó a volverse serio para ella, le dije que no estaba seguro de sentir lo mismo.
Swannie: Interesante.
Masenry: En realidad, no. No éramos buenos para el otro.
Swannie: Eres un rompecorazones, amigo.
Masenry: No lo soy.
Swannie: ¿Vas a romper mi corazón también?
Lo digo con la intención de bromear con él, pero se siente mezclado con un poco de vulnerabilidad.
Masenry: No. Eso no pasará con nosotros.
Swannie: Lo seeeeeé. Solo me parece raro que tu ex siga desesperadamente intentando llamar tu atención, etiquetándote en fotos de su cuerpo atractivo que tatuaste meses atrás.
Masenry: Tú eres más atractiva. Y la bloqueé, así que no puede etiquetarme más.
Swannie: Amigooooo. Okey. Ahora podemos hablar sobre otra cosa ahora.
Masenry: Eso sería apreciado. No estás enojada, ¿cierto?
Swannie: Nah. Estoy intentando entender sus motivos.
Masenry: Okey. Es diferente contigo. Eso lo sabes, ¿no? Estoy jodidamente loco por ti.
Swannie: Te amo, rompecorazones.
Masenry: Feo apodo.
Swannie: Nombro lo que veo, lol.
Masenry: ¿Qué más está pasando? ¿Cómo estuvo el trabajo? ¿Todo bien con Jess?
Swannie: Muy tranquilo. ¿Tuviste muchos clientes hoy?
No respondo lo de Jess a propósito, insegura de si contárselo o no. No creo que a ella le moleste, pero aún así se siente algo raro.
Masenry: Sí, hoy estuvo lleno. Mañana no tanto, pero el sábado será movido. Aunque me duele la jodida mano. Estoy escribiendo con mi mano izquierda.
Swannie: Cariño, solo llámame.
Y de repente, me está haciendo una videollamada.
—Bueno, hola. —Sonrío. Él ha estado lejos un día, pero lo extraño con locura—. Deberíamos haber hecho esto desde el principio. No sabía que tu mano estaba adolorida.
—Está bien. Tengo una loción puesta ahora mismo.
—¿Cómo está tu departamento?
—Solitario.
Me río de su rostro triste.
—Dos días. Estaré allí en dos días.
—No es suficientemente pronto.
El plan es que yo tome el autobús a Portland, me entretenga hasta el sábado en la noche mientras él trabaja, y luego tendremos todo el domingo para descansar. Cuando llegue el lunes, volveré con él a Seattle.
—¿Y Jess? ¿Está bien?
Suspiro.
—Ahora lo está, sí.
—Okey. —Quizás no sueno tan convincente porque añade—. ¿Eso está bien?
—Ella pensaba que estaba embarazada. Pero no lo está.
La expresión de Edward cae por un momento.
—Ya veo.
—Y ahora quiere terminar con Paul. Es todo un desastre, pero creo que es para mejor.
—Cielos. —Ofrece una sonrisa comprensiva—. Estoy feliz de que hayas estado allí para ella.
Mi sonrisa es igual a la suya.
—Yo también.
—Hablando de embarazo... —comienza.
Por medio segundo, mi corazón se detiene.
—¿Estás con algún método anticonceptivo? —pregunta finalmente.
—Cielos, amigo. ¿La próxima vez quizás no te tomes una gran pausa?
—¿Qué? —Su risa es adorablemente suave—. ¿Pensaste que iba a decir que yo estaba embarazado o algo?
—No. No tú. Mi cerebro inmediatamente pensó que dirías que Rose estaba embarazada, o que dejaste a alguien embarazada hace un tiempo.
Su sonrisa se esfuma.
—Mierda, no.
—Cosas más extrañas han pasado —digo, pero me percato de que eso fue una suposición dramática de mi parte—. Y sí, estoy con anticonceptivos —le digo.
—Okey.
—No habrá embarazo sorpresa para nosotros.
Luce tan aliviado como yo me siento cuando cambia de tema.
—¿A qué hora llega tu autobús el sábado?
—Al mediodía.
—Cierto. Odio que no podré recogerte.
—Está bien —le prometo—. Puedo tomar un Uber hasta el departamento y mantenerme ocupada hasta que llegues allí.
—También puedes ir al estudio.
—¿Y merodear en un rincón mientras estás trabajando? —Me río.
—O no. Fue solo una sugerencia.
—Estaré bien. Solo hazme saber cuándo terminar e iré a verte donde esa. —Me doy vuelta, gruñendo—. Extraño tu cama.
—Te extraño en mi cama.
Sonrío con suficiencia, amando la forma en que su mirada se oscurece ligeramente.
—¿Puedo preguntarte algo más?
—Sí.
—¿Alguna vez te masturbaste mientras te mensajeabas con Swannie?
Él suelta una carcajada.
—Realmente no esperaba que me preguntaras eso.
—¿Y bien? —Mantengo mi tono bajo a propósito, para tentarlo.
Él piensa en esto, y puedo ver por su expresión que está ligeramente avergonzado.
—No lo hice mientras nos mensajeábamos. Pero... a veces, después. Y pensaba en ti en otros momentos. Muchísimo.
Sonrío.
—Cuéntame más.
—¿Qué hay para contar? Puedes deducir lo que pasó.
—No seas pudoroso. Quiero todos los detalles sucios —susurro—. ¿Qué pensabas de mí?
—¿Realmente quieres hacer esto? —pregunta, algo jadeante, y bajo el teléfono, dándole un vistazo a la mano que se desliza por el frente de mi ropa interior.
—¿Sí? ¿Tú no?
—Mierda. Sí, quiero.
—¿Entonces? —pregunto, dejando que mis dedos rocen mi coño, desesperadamente deseando que fueran los suyos—. ¿En qué pensabas?
—Eh... —Traga, y escucho un revoltijo, y espero que se esté quitando los pantalones.
—¿Acaso no dijiste que soñaste conmigo una vez? —le recuerdo.
—Sí, pero el tuyo era más sucio —masculla.
—Realmente lo fue. —Deslizo un dedos, luego dos, dentro de mí, soltando un gemido.
—¿Qué estás haciendo?
—Follándome con mis dedos, fingiendo que eres tú.
—Oh, Dios —gruñe.
—¿Te estás tocando? ¿Tu mano está muy adolorida?
—Nah, vale la pena.
—Muéstrame.
Gira su cámara, y lo veo acariciándose la polla, su pulgar rozando la punta.
—Estás siendo muy brusco.
—Se siente bien —murmura—. Deseo que fueras tú.
—Mierda, extraño tu polla.
Él suelta un gruñido.
—Muéstrame tus tetas, cariño.
Me quito la camiseta y mi ropa interior, inclinando el teléfono hacia arriba así puede verme.
—Eres jodidamente sexy, Bella.
Cuando comienzo a frotar mi clítoris, suelto un gemido.
—Deseo que estés aquí —le digo, cerrando los ojos—. ¿Qué me harías si estuvieras aquí?
—Primero, te follaría con mi boca.
—Eres muy bueno en eso también. —Abro los ojos y me follo al mismo ritmo que él—. Agh.
—Y entonces, te daría vuelta y te follaría por detrás.
—Dime más —le insto, escuchándolo sisear.
—Llevaría una mano entre el colchón y tú para frotar tu clítoris. Y cuando estés cerca... me detendría.
—¿Qué? No, no te detengas.
—Te pondría arriba, porque quiero que te corras en mi polla.
—Oh, mierda —suelto deliberadamente—. Quiero correrme en tu polla, Masen.
—Entonces, hazlo, cariño. Baja la cámara, quiero verte.
Cierro mis ojos fuertemente, y me corro contra mi mano, rogándole a Masen que me folle. Momentos después, lo escucho gruñir y observo su rostro mientras se viene.
Inclino la cámara devuelta hacia mi rostro, riéndome cuando él me dice que tiene que ir a limpiarse rápido.
Cuando vuelve, sonrío engreídamente.
—Eso fue divertido.
Él levanta sus cejas.
—Masen, ¿eh?
—¿Qué tiene de malo algo de roleplay?
Es su turno de sonreír con satisfacción.
—Nada. Solo me tomó desprevenido.
—Bueno... quizás deberíamos intentarlo de nuevo alguna vez. Pero en persona.
—Podríamos hacer eso —concuerda, sus ojos brillan con diversión—. Pero la próxima vez, quiero que seas Swannie.
—Okey. —Sonrío—. Lo que sea que quieras.
Nos quedamos callados por un segundo, y estoy por preguntarle si hay algo que quiera hacer específicamente en Portland cuando dice:
—Perdón por la mierda con Rose.
—Está bien. Mientras que mantenga sus sucias garras lejos de ti.
Suelta una risa por la nariz.
—No puedo esperar a verte el sábado.
—Yo tampoco —respondo—. Espera, ¿intentas cortar el teléfono? ¿Obtuviste lo que querías y ahora vas a cortar?
—No. —Se ríe—. Quiero decir, tú fuiste la que comenzó eso, de todas formas.
—Oh, sí. —Sonrío—. Yo hice eso.
—Y dices que yo soy la mala influencia.
—No soy mala. Soy muy, muy buena —coqueteo, y cuando mi voz desciende, capto la excitación en su expresión—. Amo tu rostro.
—Te amo.
Le sonrío soñolientamente.
—¿Podemos hablar hasta quedarnos dormidos?
Sus ojos se suavizan un poco.
—Sí.
Y eso es exactamente lo que hacemos.
Solo nos queda el epílogo :') Espero poder subirlo antes del año nuevo
