Capítulo 30: Nuevo escuadrón, nuevo objetivo.
Lentamente abrió los ojos cuando los rayos del sol empezaron a incidir con demasiada insistencia en su rostro, observando de manera ausente y por unos cuantos segundos el techo de madera de la habitación en la que se había hospedado.
Después de ducharse en el hospital, Hange la llevó a las dependencias del Cuerpo de Exploración, le dio algo de comer (que ha decir verdad, no recuerda el qué) y le mostró el lugar donde pasaría la noche. Sin poder aguantar más el cansancio de su cuerpo, se dejó caer sobre la cama y cayó en un sueño muy profundo. Ahora casi parecía que volvía la vida, completamente renovada.
Con un gruñido procedente de su estómago, se incorporó lentamente hasta quedarse sentada sobre la cama, recorriendo con sus ojos perezosos el lugar. Era una simple habitación, con una cama, una mesa de noche y un armario. Sin querer demorar más su hambre, que ya empezaba hasta dolerle, se quitó las sábanas de encima y se calzó las botas que había dejado junto a la cama; sorprendiendose un poco de sí misma, al notar que había dormido con la ropa de civil que le había prestado la castaña. Lista, salió de la habitación y empezó a recorrer los pasillos, buscando algún soldado o empleado que pudiera guiarla hacia las cocinas. No obstante, no le hizo falta ninguno, porque en un momento dado, un delicioso olor se coló seductoramente por sus fosas nasales y, con la habilidad olfativa de un animal, recorrió el lugar hasta dar con la procedencia de aquel aroma, tras unas enormes puertas. Con la boca haciéndole agua, abrió las puertas de la cocina, recibiendo una oleada de distintos olores que solo hicieron que aumentar su apetito.
Llamando la atención de los empleados concentrados en su labor, estos se giraron en su dirección, sorprendidos de la aparición de una forastera por allí. Entonces, tras observarla detenidamente por unos instantes, finalmente esbozaron una sonrisa, reconociéndola. De entre ellos, salió la jefa de los cocineros, armando escándalo.
-¡Querida, qué bien que estás viva!- Exclamó la enorme señora acercándose a la morena y palmeando de manera amigable el hombro- Casi pensábamos que la habías palmado al no aparecer por las cocinas.
Parpadeando lentamente, _ alzó la cabeza y la miró un poco sorprendida de su presencia en aquel lugar. En teoría, debería estar en el Cuartel General del Cuerpo de Exploración.
-Pero… Olga ¿qué hacéis todos aquí?-Preguntó atónita, casi olvidándose por un segundo de su hambre- ¿No se supone que las dependencias del cuerpo cuentan ya con cocineros?
-Sí, estás en lo cierto. Lo que pasa es que nos han llamado para echar un cable. Hay demasiados heridos y demasiadas bocas que alimentar, por lo que ni los cocineros del Hospital militar, ni los de las dependencias militares de Trost ni los vecinos, podían con todos ellos- Para sorpresa de _, de pronto, cambió completamente de tema, volviendo a palmearle el hombro mientras esbozaba una enorme sonrisa maliciosa- Pero bueno, dejémonos de desgracias. Has venido aquí por algo ¿cierto?-_ asintió con urgencia. Realmente necesitaba meterse algo en el cuerpo, puesto que parecía que en cualquier momento se desmayaría del hambre. La enorme mujer soltó una escandalosa carcajada divertida al ver la urgencia y ansia en los ojos de la chica y, entonces, se giró hacia sus cocineros, con una enorme sonrisa maliciosa en los labios- ¿Lo habéis oído, chicos? Nuestra proveedora necesita algo para meterse en el estómago. Así que ya estáis tardando en prepararle algo que haga temblar incluso al cocinero del Rey de las Murallas.
-¡Sí, Jefa!
Una hora después, _ con mejor humor, volvía a caminar por los pasillos, completamente satisfecha de haber llenado su tripa con alimento. Los cocineros en apenas media hora le habían preparado un enorme plato repleto de verduras con un poco de carne de ternera, un producto muy raro entre la dieta de los soldados. Agradeciendo el gesto, casi se había echado llorar de alegría al verlo. Con el hambre que había sentido, casi parecía como si llevara días sin comer.
Ahora que ya estaba completamente recuperada, decidió buscar a algún superior para solicitar el permiso para ayudar con los heridos, esperando que su conocimiento médico pudiera servir de algo, aunque solo fuera para echar una mano. Si tan mal estaba la situación de que era necesario que los cocineros de los cuerpos prestaran sus servicios, no quería ni pensar cómo sería la situación de los médicos, enfermeros y demás sanitarios.
Minutos después, _ empezaba a impacientarse. Con fastidio, chasqueó la lengua, preguntándose internamente si no estaría dando vueltas en círculo. Aquel lugar era demasiado grande. Casi parecía completamente desierto.
-¡Pequeñaja!-Exclamó una voz a lo largo del pasillo por el cual caminaba aceleradamente. Aliviada de no tener que buscar más,_ se giró hacia atrás y vio a lo lejos a Hange y a Moblit, ambos cargados con un par de carpetas. Al verse, las dos empezaron a caminar a su encuentro hasta quedar cara a cara- ¡Por fin has despertado, ya me estaba preocupando de que no volvieras a hacerlo más!
La morena bajó una ceja, inclinando la cabeza mientras esbozaba un gesto de incomprensión.
-¿De qué estás hablando, Hange?-Preguntó _ sin entenderla.
-Oh… ¿todavía no te has dado cuenta?- Ante la pregunta insegura de la castaña, la morena negó con la cabeza, causando que su cabello se agitara. Hange apretó los labios- Llevas más de un día durmiendo.
Ante aquellas palabras, el corazón de _ se encogió de la impresión. Más de un día. Por todas las murallas, no podía ser cierto.
-¿Qué…?-Graznó con la voz entrecortada.
-Sí. Ayer fui a visitarte, pero al verte, me retracté de despertarte. Estabas realmente agotaba cuando volviste de la operación de Erwin. Casi parecías una muerta…-Murmuró Hange con seriedad.
-Un momento. ¿Qué ha pasado con el comandante?¿Está bien?¿Ha despertado?-La avasallar a preguntas, cogiéndole de golpe los antebrazos a la castaña, sin importarle que esta estuviera muy cargada.
-Tranquila, tranquila- Le intentó calmar Hange, abriendo un poco los ojos- No hay por qué alarmarse. Erwin está bien. Hicisteis un buen trabajo. Despertó ayer y lo hemos trasladado aquí esta mañana, al parecer no deseaba estar demasiado lejos de la acción- Hange encogió los hombros, soltando un bufido por sus labios como si no estuviera muy conforme con ello- A lo que me recuerda, me pidió que si despiertas, que fueras directamente a hablar con él. Está en estos momentos en su habitación, a dónde nos dirigimos Moblit y yo. Así que ven, te mostraré el camino.
-Pasa- Una voz muy conocida sonó tras la puerta, después de que Hange golpeara con sus nudillos la superficie de madera.
La superior dirigió su mano al picaporte y lo giró, abriéndola e internándose en la sala, seguida de Moblit y _. Tragando duro, _ salió de detrás de ambos y se cuadró junto al hombre, adoptando la postura militar, ganándose dos miradas, que lograron alterarle un poco sus nervios.
Para su sorpresa y su desgracia, el comandante del Cuerpo de Exploración no se encontraba solo en aquella habitación. Sentado con las piernas cruzadas, Levi dirigió su mirada grisácea con tonos azulados a la puerta, haciendo contacto visual por un instante con _, antes de dirigirla hacia el rubio que se encontraba frente a él.
-Me alegra verla completamente recuperada, soldado Morgan- Comentó Erwin con voz seria. Dejando ir el aire de manera disimulada, _ intentó sosegarse antes de alzar la mirada y conectar sus ojos grises con los de su comandante. El rubio la observaba desde la cama, con la espalda recostada en el cabezal. En su rostro se podía ver un rastro de palidez y de cansancio, gracias a su piel casi blanca y las llamativas bolsas oscuras debajo de sus ojos, contrarestandose mutuamente. Seguramente, el dolor le impediría descansar tranquilamente por las noches.
-Igualmente, comandante-Le contestó por pura cortesía, terminando por apretar los labios. Sabía que no era cierto. Erwin Smith se había quedado sin un brazo, y nunca jamás podría recuperarlo. Era una pérdida irreparable.
Desde donde estaba, Erwin estiró un poco su boca, casi formando una pequeña sonrisa irónica. Sin embargo, tan pronto como apareció, se fue, siendo sustituida por un completo gesto de seriedad. De pronto, el ambiente cambió de golpe, mostrándose más pesado y denso. El corazón de _ se encogió, con su mal presentimiento incrementándose en su interior. Sabía lo que se venía. Con dureza, preparándose para ello, dejó pasar la saliva por su garganta.
-Supongo que sabrá por qué motivo la he llamado ¿cierto?-Le preguntó el más alto cargo del Cuerpo de Exploración. Una gota de sudor frío se deslizó por la frente de _, antes de que esta asintiera con tensión, casi como si los músculos del cuello se le hubieran oxidado. Sinceramente, hubiera deseado tener esa conversación en privado, y no con tanto público- He de decirle que ha cometido varias faltas graves: ha desobedecido deliberadamente las órdenes y, además de todo, se ha atrevido a contestar a un alto cargo militar- Los nervios de la morena casi estaban por hacerla explotar. Estaba bastante asustada por las represalias que tuvieran sus acciones, aunque en realidad no se arrepentía de ellas y estaba segura que lo volvería a hacer mil veces más. Por otra parte, realmente esperaba de que Erwin fuera lo suficiente indulgente como para permitirle continuar en el cuerpo y, también, seguir con la investigación de su madre. Casi rezaba porque fuera un castigo físico, cualquier cosa menos lo anterior- Dada la gravedad de sus acciones, no merece otra cosa más que un castigo de acuerdo con estas- _ volvió a tragar, casi sintiendo que se desmayaría de la impresión. Entonces dejando unos segundos de pausa, el labio de Erwin tembló de manera superficial, dándose todos los presentes cuenta excepto la morena, que estaba demasiado nerviosa como para verlo- Pero ese no será su destino. No después de haberme salvado no solo una, sino dos veces de una muerte completamente segura. Tanto con el titán como en la sala de operaciones, usted se ha jugado la vida por mí. Por ello, solo puedo hacer una única cosa con usted: felicitarla.
Sin ya poder aguantarlo más, _ dejó ir todo el aire que sin darse cuenta había retenido dentro de sus pulmones, de manera ruidosa y nada disimulada, teniendo en cuenta el miedo que había pasado. Tras de ella, Hange empezó a reírse a carcajada limpia mientras que Moblit intentaba por todos los medios mantener la compostura, pero que al final solo consiguió soltar pequeñas risitas por lo bajo. Enfrente, Erwin sonrió muy levemente, un poco divertido a costa del sufrimiento de la pobre soldado, que casi parecía que sus piernas fueran gelatina. Por último, Levi chasqueó la lengua y desvió sus ojos hacia el comandante.
-Erwin, casi haces que se cague encima-Se quejó sin ningún tacto posible. _ abrió los ojos y los dirigió hacia él, completamente impactada- Y sinceramente, no me hubiera hecho ninguna puta gracia ver la mierda manchar el suelo.
De pronto, todos los colores se le subieron a _ al rostro, coloreandose la piel salpicada de pecas de un intenso color rojo.
-¡Capitán, por favor!-Le llamó la atención, completamente horrorizada por sus palabras.
-Y por supuesto, te habría tocado a tí limpiarlo- Le dijo continuando con aquella asquerosa conversación y con el bochorno de la soldado.
Soltando un pequeño gritito, se tapó el rostro, deseando que la tierra se la tragase ¿Cómo podía decir aquella sarta de barbaridades como sí nada, y, encima, delante del Comandante Erwin? Apiadandose un poco de su amiga, Hange rodeó a Moblit y colocó una mano sobre la cabeza de _, revolviendole los rizos oscuros.
-Venga, venga, no seáis crueles con ella. Recién acaba de despertarse- Les dijo la castaña con una enorme sonrisa en el rostro. En su tono se podía entrever lo mucho que estaba disfrutando aquello- Además, no solo Erwin te debe agradecer. Yo también por poco estiro la pata de no ser porque tú me cogiste antes de que fuera lanzada por los aires por el Titán Acorazado. Así que gracias, pequeñaja.
Un poco avergonzada, _ desvió la mirada hacia un lado. Si era sincera consigo misma, ni se había esperado aquellas palabras, ni creía que se las mereciera. A pesar de que el capitán le había felicitado por su trabajo, ella no se sentía completamente realizada. Todavía tenía una pequeña espina de decepción consigo misma, dado los sucesos ocurridos. No consideraba que hubiera cumplido con su promesa, y eso le pesaba y le impedía recibir aquellas palabras.
Con un poco de cansancio, dejó ir un suspiro pesado.
-No es necesario. Yo no….
-Como empieces con esa modestia de mierda, te juro que yo si que te castigaré-Le amenazó con un ligero tono de fastidio, Levi, chasqueando la lengua de manera brusca- Acepta las malditas gracias y punto, mocosa salvaje.
Asombrada, lo miró por unos segundos, con los ojos como platos. Por alguna extraña razón, siempre que se encontraba débil mentalmente, siempre aquel hombre tenía algo que decir, capaz de hacerle reaccionar. Y, al hilo de ese pensamiento, un poco conmovida sonrió suavemente, para después dirigir su mirada hacia el comandante y la mayor, manteniendo aquel gesto facial en la cara.
-De nada, comandante, Hange.
Ante las palabras de la morena, el ambiente en la habitación se aligeró del todo. No obstante, algo parecía rondar en la cabeza de Erwin, pues parecía un poco ausente.
-Bien, cambiando de tema. Hange- Habló de nuevo el Comandante dirigiéndose a la mayor, mostrando un rostro más serio-, has venido porque tenías algo que informarme ¿cierto?
-Así es, Erwin- Asintió la castaña separándose de la morena y cambiando el chip- Es respecto a lo sucedido en la aldea de Ragako y sobre el asunto de Eren- _ alzó los ojos ante la mención del castaño, con una nueva curiosidad generada ¿Qué asunto? ¿El de su habilidad para endurecerse? ¿O había pasado algo durante la misión que ella no se había enterado? Hange, ajena a la mirada insistente de la morena, caminó hasta el comandante y le tendió una de las carpetas que portaba entre sus brazos. Ante esto, Erwin hizo un ademán de cogerlo con el brazo derecho, pero dándose cuenta al instante de su error, al final terminó por utilizar su única extremidad superior intacta. Nadie comentó nada al respecto. _ entendía lo que le sucedía. Lo había visto en muchos pacientes que había tratado su padre. Durante un tiempo, tras la intervención, continuaron sintiendo el miembro amputado, como un vago recuerdo de lo que fue, hasta que esa sensación remitió y terminaron por acostumbrarse. Hange, tosió incomoda, continuando con su puesta en conocimiento- Todo lo que informó tanto el cadete Connie Springer como el resto de soldados era cierto. Cuando llegamos a la aldea, el lugar estaba completamente desierto. Las casas estaban destruidas y los establos repletos de animales, pero ni una mancha de sangre por ningún lugar. Parecía como si se hubieran esfumado de la faz de la tierra- Comentó con voz un poco tensa, como si se guardara algo para sí misma. Todos, excepto Moblit, entrecerraron los ojos y fruncieron el ceño, notando el sospechoso tono- Fuimos a la casa de Connie y vimos como, efectivamente, había sido aplastada por un titán incapaz de moverse. Sus extremidades eran demasiado cortas y débiles como para aguantar su propio peso por más de cinco segundos.
-¿Y, entonces, cómo mierda pudo esa cosa desplazarse hasta allí?-Preguntó Levi manteniendo el ceño fruncido.
Hange se giró un poco para mirar al moreno que estaba sentado tras ella de reojo. Con una actitud un poco insegura, se detuvo por unos pocos segundos, como si estuviera buscando las palabras correctas.
-Tenemos… tenemos una teoría, pero primero quiero barajar otras opciones antes de probar con esa- Volviéndose hacia Erwin, señaló con su dedo la carpeta que descansaba en el regazo del comandante- Por eso, quiero intentar esto. Dentro, está la lista al completo de todos los habitantes de Ragako, tanto niños, adultos y ancianos. He pensado que, aprovechando de la salida que se hará para eliminar a los titanes que todavía están rondando por la Muralla Rose, repartir estas hojas entre los soldados. A ver si por alguna casualidad encontramos a algún residente durante la misión.
-Bueno, confío en tu criterio- Le dio un voto de confianza Erwin, aunque no muy convencido de su eficacia- Pero si esa opción no resulta, probaremos con la otra.
-Sí, descuida- Asintió Hange con una gota de sudor en la frente y la mandíbula tensa. Todo lo tensa que le permitía su lesión- Y respecto a lo de Eren… Después de lo que me han informado que sucedió durante su rescate, considero ahora más que nunca que deberíamos reanular los experimentos.
Aquello hizo que ya no pudiera aguantar más su curiosidad por saber.
-Disculpa que te interrumpa, Hange- Habló la morena con un poco de preocupación en el tono- pero ¿qué fue lo que sucedió? ¿Eren está bien?
-Cierto, tú no te has podido enterar- Cayó en la cuenta la castaña, asintiendo para sí misma- Sí, está bien... Bueno, lo suficientemente bien que puede estar una persona después de una misión- _ asintió entendiendolo, tensando los labios- Pero, al parecer, estuvo envuelto en una situación de lo más interesante, que al final acabó siendo beneficiosa para vosotros- La morena frunció el ceño sin poder seguir el hilo de la conversación ¿Qué clase de situación?- Los titanes, en un momento dado, se centraron en uno de los suyos y, después, en el Titán Acorazado. Ojalá hubiera estado ahí para verlo...
Un repentino flashback azotó la mente de _. Sí, era cierto. Gracias a ese hecho, las tropas pudieron escapar del campo y regresar a la seguridad de las murallas, seguramente evitando que se produjeran más muertes y heridas entre los soldados. Pero…¿de qué manera estaba relacionado el castaño con todo eso?
-¿Y Eren estaba cerca?-Preguntó la morena queriendo asegurarse, cogiéndole la barbilla. Hange asintió, causando que _ se sumergiera por unos segundos en sus pensamientos-¿Podría ser que estuvieras sugiriendo que pudo haberlo causado él?
-Efectivamente. Esa es la teoría del cadete Armin Arlert y Jean Kirstein- Volvió a confirmar las palabras de la morena. _ frunció el ceño ¿qué tenían que ver ellos?- que al parecer también estuvieron muy cerca cuando sucedió. Por eso, si logramos confirmar que fue efectivamente Eren, el que controló a los titanes, podría suponer un enorme avance ¡Imaginaros la enorme oportunidad que sería poder manipular sus mentes y obligarles a realizar cualquier cosa!- Un brillo enfermizo traspasó los cristales de las gafas de Hange. Volvía a su modo loca de los titanes.
-Solo si que el mocoso logra hacer que funcione- Intentó cortar la ilusión de la castaña, el Hombre más fuerte de la humanidad, con su tono seco y amargado de siempre.
-Exacto- Sin embargo, fue completamente inutil. La mecha de la sed y ansias de conocimiento ya ardía intensamente dentro de Hange. Y no se iba a parar- Por eso creo que sería conveniente empezar cuanto antes. Así mantendrá los recuerdos completamente frescos en su cabeza.
-Me parece bien-Asintió Erwin alzando sus ojos hacia la castaña. Hange sonrió, feliz por el consentimiento del líder del Cuerpo de Exploración. Desde donde estaba _, podía sentir la euforia de volver a experimentar emanando del cuerpo de la mujer- No obstante, hasta que la situación no mejore en la Muralla Rose, me temo que será imposible- Las orbes celestes del comandante se desviaron hasta la ventana, quedándose mirando el ir y venir de los ciudadanos de Trost- Aquí no contamos con la libertad que teníamos antes, sería demasiado arriesgado- Perdiendo toda la alegría, la castaña suspiró pesadamente- Además, tenemos otro problema: el Escuadrón de Levi no cuenta con suficientes miembros como para poderse hacer cargo de Eren en su estado titán- Endureciendo la mandíbula, _ agachó la mirada. Girando el cuello, Erwin volvió sus ojos hacia Hange- y encargar esa sola tarea a tu escuadrón está fuera de cuestión- Acto seguido, el rubio volvió a girar el rostro, pero esta vez dirigiendo su mirada hacia el moreno, sentado junto a la ventana- Así que, primero es necesario que se integren nuevos miembros al Escuadrón de Operaciones Especiales. Capaces no solo de proteger a Eren, sino también a Historia Reiss.
-Entendido- Habló con voz indiferente, Levi.
Aquello significaba que tendría nuevos compañeros de escuadrón. En su interior, _ no supo si todavía estaba preparada mentalmente para que rellenaran el vacío dejado por los anteriores miembros; sin embargo, no tenía otra opción. Nada ni nadie esperaba. Era pasar página o quedarte estancado.
-Bien. Por ahora, nos centraremos en eliminar las amenazas de la Muralla Rose y de investigar lo sucedido en Ragako- Concluyó a modo de resumen el comandante, tras haberle asentido al moreno. Entonces, dirigió sus ojos hacia _- Excepto la soldado Morgan.
La aludida conectó la mirada con el comandante, abriendo los ojos un poco sorprendida ¿Por qué ella no?
-¿Excepto yo?
El rubio desde la cama asintió con seriedad.
-Así es. Debido a la escasez de profesionales, los medios y tantos soldados lesionados, cualquier individuo con conocimientos médicos resulta indispensable para esas vidas. Por ello, estará destinada ayudar en todo lo posible a los heridos, ya que se le necesita antes que soldado como sanitaria- Le informó Erwin - Confío en que no haya ningún inconveniente al respecto.
-No, no. Por supuesto que no. Precisamente, antes de que me encontrara con Hange y Moblit, estaba de camino a pedir permiso para echar una mano en el hospital militar- Con un gesto con la mano, restó importancia. Si era sincera consigo misma, en aquellos momentos se sentía muy realizada. Que contaran con ella y sus habilidades para esa tarea era muy conmovedor. Un reconocimiento enorme para la morena. Por eso, con una pequeña sonrisa en los labios, se cuadró en su lugar e hizo el saludo militar- Ayudaré en todo cuanto esté mi mano.
-Moblit, ¿podrías dejar estas carpetas en mi despacho? Gracias- Hange, nada más salir de la habitación de Erwin, le tendió aquellos documentos al hombre, cazó a _ del antebrazo y la arrastró con ella, dejando con la palabra tanto a la morena como a Moblit.
Sin poder siquiera protestar por aquel secuestro repentino, _ fue empujada por los pasillos hasta una habitación, bastante alejada de donde habían salido. La castaña, asegurándose de que nadie les había seguido, cerró la puerta de esta, después de haber mirado a ambos lados del pasillo. Tras ella, la morena le observó la espalda con un poco de miedo, pues no estaba comprendiendo que sucedía. Y con Hange una nunca debía confiarse. Tan pronto estaba bien como de repente te pedía que realizaras con ella un bizarro experimento, donde seguramente tu vida y tu salud tanto física como mental penderían de un muy delgado hilo
Hange se giró hacia _, ignorando completamente la mirada demandante de explicaciones de esta.
-Por fin, solas- Comentó causalmente, como si no hubiera raptado a una persona hace unos instantes, mostrando acto seguido una espeluznante sonrisa. Estaba claro que planeaba algo. Pero ¿qué? Una mala sensación recorrió el cuerpo entero de _, causando que frunciera el ceño y no despegara sus ojos de la castaña, sin confiar- Y ahora, que no hay nadie alrededor, necesito que me contestes a algo: ¿Que está pasando?
Desviando por un momento los ojos a la habitación, _ recorrió con sus orbes el lugar, esperando que hubiera una tercera persona. Nada. A parte de cajas amontonadas, únicamente estaban las dos mujeres. Confundida, volvió su mirada hacia Hange y alzó la ceja.
- ¿Los titanes han asaltado la Muralla Rose y puede que la humanidad nos extingamos por ello?-Medio contestó y preguntó a ambas partes con un poco de ironía en sus palabras, sin poder seguirle el hilo de la pregunta a la castaña.
Hange chasqueó la lengua, exasperada porque _ no comprendiera la pregunta, causando que la morena alzara las cejas y pusiera mala cara, un poco indignada.
-No digo en general. Digo entre Levi y tú.
Parpadeando lentamente, se quedó aún más confundida que con la anterior pregunta. Aquello si que no se lo habría esperado ¿Entre Levi y ella? ¿Nada? Pero viendo la insistencia de los ojos castaños de Hange, intentó contestar con lo primero que se le vino a la cabeza.
-Pues que coexistimos en un mismo espacio y tiempo- Dijo agachando las cejas y girando un poco la cabeza, sin estar muy segura.
Aquello hizo que la paciencia, ya de por sí escasa, de Hange se fuera al traste.
-¡Venga ya, _! ¡No te hagas la tonta!¡Sabes a lo que me refiero!-Exclamó la castaña haciendo un aspaviento con la mano, con un tono de indignación.
Ante la elevación de volumen de su superior, _ la miró atónita, separando los labios y abriendo la boca un poco ¿Cómo? ¿¡Hacerse la tonta!?
-¡No, realmente no sé qué cojones está pasando!¡Pero no con el capitán, sino con este extraño interrogatorio!- Le soltó todavía más irritada que antes-¿Me puedes decir de una maldita vez qué quieres? ¡Solo estás diciendo cosas sin sentido!
-¡Claro que lo sabes!¡Tanto tú como cualquiera que tenga ojos lo puede ver!- Exclamó Hange señalando con el dedo índice, provocando que la morena chasqueara la lengua. El cuerpo de la castaña se había inclinado hacia delante, para quedar a la altura del rostro de _- Estoy segurisima, de que algo entre vosotros ha cambiado, para bien. Y se nota, a la legua- La indignación que había azotado a _ se mitigó ante esas palabras, olvidándose por un momento del motivo de su malhumor. Sinceramente, no se había esperado que fuera la conversación por ese camino- Ya no os peleais, o cómo lo menos no tanto como antes, que había veces que seriamente pensaba que uno acabaría matando al otro. Por alguna extraña razón (que si te soy sincera la podría tachar incluso de que se le ha estropeado alguna neurona o algo de tanto inhalar producto de limpieza) el enano hace más o menos caso a tus peticiones, y, sobre todo, tiene contacto físico contigo, sin poner acto seguido una cara de asco o limpiarse la mano compulsivamente. Además de eso, os dais palabras de aliento y os hacéis promesas ¡Entre los dos!¡Tú!¡Y el jodido Levi! ¡Ja! Y tú dices, que simplemente os limitais "coexistir en el mismo espacio y tiempo" ¡Venga ya, eso no se lo cree nadie!
A pesar de la sorpresa inicial, _ volvió a su indignación.
-Pero aún así no entiendo el porqué de este interrogatorio- Negó con el rostro, cruzándose de brazos, adoptando una actitud a la defensiva- Sí, puede que ahora tenga un poco más de respeto por el capitán que al principio, pero no hace falta montar este escándalo. Sigue siendo para mí, la misma persona compulsiva y malhumorada, solo que más humana de lo que creía.
Irguiéndose de nuevo, las cejas de Hange se alzaron y su boca se separó para formar una o con sus labios, adoptando un gesto de incredulidad que hizo hervir la sangre de _.
-Sí, tú ahora dices que es respeto. Pero créeme que en la dirección que va vuestra relación, el destino final está claro, si no es que ya has llegado. Llegará un momento en que te des cuenta de que un comportamiento, te es adorable; un defecto, puede que te encante; un olor, exquisito; y, de pronto, empezarás a buscar por su compañía cada vez con más frecuencia, aunque simplemente no haya un motivo. En ese entonces, ten muy claro que no es respeto lo que estarás sintiendo.
...
Después de esa extraña charla, que no gustó para nada a _ pues comprendió perfectamente lo que quería dar a entender la castaña; la morena, sin querer calentarse la cabeza con el asunto, se dirigió hacia el hospital del distrito de Trost. No tenía tiempo como para perderlo en completas idas de olla de Hange ¿Ella?¿De Levi? ¿Y viceversa? Por favor, y ahora se echaría a volar si eso. Con una exasperación irónica, entró al lugar y allí una enfermera, ya enterada de quién era y el porqué de su presencia, le proporcionó uniforme y le asignó a un ala del edificio, donde miles de camas se extendían hasta donde alcanzaba y el ambiente del lugar estaba viciado de llantos, gemidos y gritos. Una imagen muy horripilante. Era cierto. Los resultados de la misión habían sido todo un éxito, pues habían recuperado a Eren. No obstante, las consecuencias eran demasiadas. Por ello, para cuando terminó su primer día como voluntaria, _ no tuvo más remedio que quedarse allí, mañana, tarde y noche, pues la situación era demasiado grave como para separarse de los pacientes ni por un solo instante.
Así, lentamente pasó la terrible semana, entre pacientes muy graves, el nauseabundo olor del antiséptico del hospital y los estresados sanitarios. Casi sin poder parar un minuto para descansar, comer o dormir. Aun así, de vez en cuando, _ escuchaba noticias de lo que estaba sucediendo en el exterior ya fuera de los enfermeros o los médicos del lugar. Y, sinceramente, no eran nada alentadoras. Al existir la posibilidad de que la Muralla Rose hubiera caído a causa de los titanes, la población residente tuvo que ser evacuada a la Ciudad Subterránea. Tal y como se había esperado, los alimentos empezaron a escasear al cabo de unos días, lo cual causaría entre los ciudadanos múltiples altercados por poder sobrevivir en tales condiciones. Por ello, después de una semana y con el inicio de los primeros conflictos, el Gobierno no tuvo más remedio que declarar la Muralla Rose como zona segura, libre de titanes,y trasladar de nuevo a la población.
Con un suspiro muy cansado, el cual chocó contra la mascarilla que portaba en la boca, sobrecalentado la tela, _ continuó envolviendo el brazo lesionado de un soldado. Aquel hombre, durante la misión de inspección en la Muralla Rose, se había roto el hueso y, como consecuencia, las astillas de este se habían esparcido y clavado por todo el miembro, no teniendo otra opción más que operarle para poder recolocarlas y asegurar una correcta restauración. Una difícil operación. Recién acababan de salir, tras 3 horas, y _ deseaba poder detenerse un momento y echar una pequeña siesta.
-_- De pronto, una voz que hacía bastantes días que no escuchaba, sonó junto a ella. Guiada por ella, la morena alzó el rostro, encontrándose a Hange junto a Connie, de pie junto a la camilla donde estaba su paciente. La castaña la miraba con una pequeña sonrisa en los labios mientras que el chico tenía la vista baja y el rostro un poco pálido, como si hubiera visto un fantasma.
-Hange, Connie, cuánto tiempo- Los saludó afablemente, volviendo un momento a agachar la cabeza para terminar de colocar el vendaje en su sitio. Con unas palabras de aliento para el militar, _ se separó, haciéndole un gesto a una compañera para que se encargara de él, y caminó hasta situarse junto a ambos, bajandose la mascarilla con el guante todavía repleto de sangre ajena- ¿Qué hacéis los dos aquí?
-Hemos venido a recogerte, ya que recién volvemos de una misión y veníamos de paso- Le contestó Hange alzando la mano para colocarla en el hombro del chico, que ni se inmutó ante el contacto. La castaña, tras una mirada preocupada a este, volvió sus ojos hacia _, encontrándose con una enorme curiosidad rondando en ellos. Como un depredador acechando a su presa- Traemos noticias nuevas, pero es mejor que estés presente en la reunión, ya que también quieren informarte de algo.
Con un golpe de nudillos, _ recibió permiso para internarse en la habitación de Erwin. Después de que aparecieran, _ dejó el uniforme, dio gracias a sus compañeros y se marchó junto a ambos soldados en dirección a las dependencias del Cuerpo de Exploración, directos al lugar donde en aquellos momentos se internaban, deseosa de volver de nuevo a la acción. Cuando la morena dio un paso dentro y alzó sus ojos grises para observar el interior de la sala, se dio cuenta de que, de nuevo, el comandante no se encontraba solo. Junto a su cama, Levi, de nuevo casi como si no se hubiera movido de su puesto en una semana, esperaba sentado como un perro guardián que custodiaba la seguridad de su líder y, frente a él, estaba el mismísimo Dot Pixis, el comandante de las Tropas de Guarnición. Un poco sorprendida por aquella presencia, _ hizo lo propio que se le exigían y se cuadró en el lugar, adoptando una pose militar. Un poco curiosa por la reacción de esta, Hange pasó junto a ella y, cuando se percató también del nuevo invitado, reaccionó de la misma manera.
-Con que estaba aquí, comandante Pixis- Comentó causalmente la castaña, manteniendo su pose militar. Tras ambas mujeres, Connie continuaba con la cabeza agachada, muy silencioso. Aquello había llamado la atención de la morena, pero no había querido comentar nada dada la evidente incomodidad que sentía el chico de la cabeza rapada.
-Oh, la mayor Hange Zoe y la soldado _ Morgan- Saludó el hombre girando su rostro hacia ambas. Sus inteligentes ojos dorados se dirigieron de pronto exclusivamente hacia la más bajita del grupo- Hace bastante tiempo que no nos veíamos, ¿eh Morgan?
-Sí, señor- Asintió la morena con seriedad- Si mal no recuerdo, hace más de un mes.
-Asi es. Lamento mucho que Erwin te cazara al final- Comentó de manera un poco jocosa, intentando aligerar el extraño ambiente tenso que se palpaba en el lugar- Me hubiera encantado tenerte entre mis tropas, habrías brillado como un diamante. Una lástima, sí.
Sin saber que decirle, _ inclinó su cabeza, agradeciéndole por sus palabras.
-Es perfecto que se encuentre aquí, comandante. Él es…- No obstante antes de que la castaña pudiera terminar la frase, Connie avanzó saliendo tras las mujeres y se situó junto a _, la cual le miró con curiosidad, disimuladamente.
-Mi nombre es Connie Springer- El chico de pelo rapado adoptó con manos temblorosas la pose militar- Cadete de la promoción 104.
-Connie es originario de Ragako- Matizó Hange al comandante Pixis. _, abrió los ojos, comprendiendo de pronto la presencia del chico en aquella reunión. Con todo lo atareada que había estado esta semana, había olvidado completamente los planes de Hange para encontrar a los residentes de esa aldea- Por eso le pedimos que comprobara el resultado de nuestra investigación- _ frunció el ceño, sin entender ¿investigación? ¿en qué momento habían hecho una investigación? ¿Cuántas cosas se había perdido durante tu voluntariado? De reojo miró al cadete, dándose cuenta de que, además de las manos, también el labio le temblaba, resultandole todavía más sospechoso ese comportamiento - Traigo un informe que aumenta la credibilidad de la hipótesis inicial. La conclusión a la que hemos llegado es que…-Como si aquella calma y tranquilidad no hubiera sido más que una máscara, de pronto, Hange tragó salida, con una gota de sudor en la frente, adoptando un gesto facial muy tenso. Como si le costara decir las palabras- los titanes que surgieron de Ragako… eran los mismísimos habitantes.
Durante unos segundos, la mente de _ se quedó en bucle, como si no hubiera oído o comprendido bien y necesitara repetir una y otra vez lo que la castaña había dicho. "Sí, es eso. No ha querido decir eso. Seguramente del cansancio o la falta de comida me ha jugado una mala pasada" pensó con risas nerviosas, internamente. Sabía que esos factores podrían ser causantes de que la gente escuchara o viera cosas fuera de la realidad. Pero, por si no fuera poco el desastre mental de la morena, Erwin llegó a una peligrosa conclusión, que mandaría al traste cualquier abismo de cordura de los presentes.
-Es decir, que todos los titanes…- Habló Erwin con gravedad, causando que todos los ojos se dirigieran hacia él. Su aspecto era totalmente contrario a como lo había conocido _. Ya no era pulcro e imponente. Sus cabellos rubios se encontraban desordenados sobre su cabeza y además portaba una barba descuidada de unos días- son humanos.
Ante aquellas palabras, todo el aire que albergaban sus pulmones se escapó sin su voluntad, dejándola casi sin respiración. Una sensación cosquilleante le recorrió el cuerpo entero, alterando sus nervios y sentidos. De todos y cada uno de sus poros, surgió un sudor muy frío, completamente desagradable. Con ansiedad, se agarró la camisa en un puño, abriendo los ojos desmesuradamente, tratando por todos los medios volver a meter oxígeno en su sistema. Sin embargo, todo en ella parecía haber colapsado ante esa conclusión, pues... Si, eso era cierto...Si, eso era cierto…
-¿Y entonces?-Habló Levi tras estar todo el rato en silencio escuchando toda la conversación, con un tono muy tenso- ¿Qué hemos estado haciendo todo este tiempo?¿Hemos matado humanos a diestro y siniestro? ¿Es eso?
De la impresión y del ataque de ansiedad, una arcada subió por el esófago de _, pero logró reprimirla a tiempo, llevándose ambas manos a la boca. De pronto, se sintió tremendamente sucia. No exteriormente, sino interiormente. Sus manos...Todo estos años de servicio al cuerpo … Pensando que con ello...Estaría ayudando a la humanidad… Solo...Solo había matado. Había matado a otras personas. Y, no solo ella, sino que todo el Cuerpo de Exploración cargaba con esas muertes. Miles, no, millones de vidas se podrían haber perdido durante los años que llevaba ese cuerpo erradicando de la faz de la tierra aquellos seres.
-Es una hipótesis, asique no es seguro…-Le dijo Hange de manera muy tensa. Se notaba a la legua que ni se creía sus propias palabras.
-¿Y ahora… qué?-Preguntó a duras penas _, intentando recuperar la compostura, tras inspirar profundamente para calmar los acelerados latidos y las ganas de vomitar. Con los ojos temblando, dirigió su mirada hacia el impasible comandante del Cuerpo de Exploración- ¿Qué vamos a hacer con esa información?
-Continuaremos con nuestros planes- Le dijo sin esbozar ni un mísero gesto facial y sin dudar ni por un instante. _ se sorprendió a sí misma preguntándose si realmente no era el propio Erwin el más frío de aquella sala, que casi parecía que ni se inmutaba ante aquel terrible descubrimiento- Por el bien de la Humanidad y por el de esas personas atrapadas, hasta que no encontremos una solución a su condición, seguiremos hacia delante. Pues quedarnos parados significaría la perdición tanto para nosotros como para ellos.
Ante eso,_ solamente pudo chasquear la lengua, cerrar los ojos y agarrarse la camisa con los puños, temblando completamente. Aunque le resultara terriblemente macabro y descorazonador, era cierto. Lamentablemente aquello no cambiaba las cosas. Mientras siguieran atacandolos, los titanes seguirían siendo los enemigos. Hasta que la Humanidad no tuviera un remedio, no podrían hacer otra cosa. Lo único distinto es que ahora se sabía que albergaban en su interior.
Ante un tenso silencio que se formó en el lugar, Erwin dio por concluida la reunión. Dejando a _ en la habitación por solicitud de su comandante, Hange y Connie se marcharon sin decir nada; el chico parecía a punto de ponerse a llorar antes de salir por la puerta. Acto seguido, Dot Pixis se fue del lugar, insistiendo al Comandante del Cuerpo de Exploración en que le mantuviera informado de cualquier asunto que pudiera ser de importancia para las Tropas de Guarnición. Y, así, quedaron una muy todavía alterada _, que se limitaba a mirar el suelo, inmersa en su tempestuosa mente; Levi, cuyo ceño se encontraba más fruncido que nunca; y Erwin Smith, sin ninguna expresión en la cara.
Con un suspiro cansado por parte del comandante, este alzó los ojos y los dirigió hacia sus dos subordinados.
-Entiendo vuestro descontento- Habló el rubio rompiendo el mutismo de ambos morenos, con una voz serena- pero también debéis de pensar que es algo necesario. Debemos continuar con los experimentos con Eren y su poder, además de averiguar acerca del secreto en torno a Historia Reiss y a su familia. Ese será el nuevo objetivo de vuestro nuevo escuadrón.
Parpadeando, _ despegó sus ojos del piso del lugar y los dirigió hacia los de Erwin, alzando levemente las cejas.
-¿Nuevo escuadrón?-Preguntó un poco sorprendida, queriendo cambiar rápidamente de tema. Entendía lo que quería decir, pero aun así la sensación desagradable del descubrimiento todavía perduraba en su sistema. No era algo que pudiera olvidar con tanta facilidad- ¿Ya habéis pensado los nuevos miembros?
-Sí- Contestó por Erwin, Levi, cruzando una pierna sobre otra al recolocarse en su asiento. Al hablar, _ dirigió sus ojos grises hacia él- Después de lo que vi tanto en Stohess como de los informes del rescate de Eren, he considerado que los más aptos para integrar el Escuadrón de Operaciones Especiales son los cadetes de la promoción 104.
El rostro de la morena fue todo un poema, pues aquel anuncio había sido completamente inesperado. Se hubiera esperado a cualquiera, excepto a esos chicos. Eran muy jóvenes además de que llevaban poco tiempo en el cuerpo como para ser seleccionados para ser los subordinados de un alto mando. Aquello mostraba su valía como soldados.
-En breve les informaremos de su nueva asignación - Continuó explicándole a la morena Erwin. La morena casi se podía imaginar la cara descolocada de todos los chicos cuando se enteraran de aquello. Seguramente la misma que tendría ella en aquellos momentos- junto a las siguientes órdenes que deberéis seguir. Como seguramente ya se haya enterado, se ha asegurado el territorio de la Muralla Rose, lo cual nos daría libertad para poder realizar los experimentos, garantizando seguridad y discreción ante los ojos de los curiosos. Por ello, he decidido enviar a vuestro escuadrón junto a vosotros dos a un lugar apartado para que podáis continuar con las investigaciones respecto al poder de Eren y sobre Historia.
