El siguiente capítulo contiene
BDSM
*se recomienda discreción*
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BUENA CHICA
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"¿Me dirás por qué ansiabas tanto aprender Oclumancia?" preguntó Hermione, cruzandose de brazos con una posición autoritaria. "Hasta hace no mucho tiempo dijiste que aquello era sólo basura."
"Mione..." susurró ella, revolcándose en la cama. "Hay cosas que simplemente no tienen explicación."
La castaña resoplo, tomando uno de los libros de su escritorio para recostarse al lado de su hermana.
Amelia había decidido pasar la tarde junto a ella, después de todo, era la única persona más cercana que tenía. A veces sentía que necesitaba contarle sus cosas, sus vivencias, sus sentimientos, pero siempre tuvo un problema con Hermione.
Si bien era su hermana, jamás sintió ese tipo de conexión. Ella eran muy unidas claro, pero de cierta manera sus diferencias las alejaban más de lo que creían. De todas maneras podría decir que Hermione era mucho más abierta con ella cuando se sentía en su zona de confort, y Amelia le daba esa sensación de seguridad respecto a algunos temas.
"¿Qué tal las cosas con Ron?" preguntó Amelia, fingiendo mirar el color que Pansy había puesto en sus uñas por la mañana.
Hermione bajó su libro y sus mejillas se calentaron, dejando ver un tono rosa deslizarse por ellas. "¿Por qué me preguntas eso?"
"Vamos..." dijo ella, golpeando su hombro. "No te hagas la tonta Mione, te conozco demasiado."
La chica apretó sus labios, volviendo a abrir su libro. "Definitivamente no entiendo de lo que hablas."
Amelia emitió un quejido, sacando el libro de sus manos para lanzarlo al suelo. "Soy tu maldita hermana ¿acaso no confías en mi?"
"¡No sé qué es lo que quieres que diga Ames!"
Ella exhalo, poniéndose en cuclillas sobre la cama. "Bien... comenzaré de nuevo. ¿Hay algo entre tú y Ron?"
Hermione frunció el ceño e hizo un gesto ofensivo. "¡Ames, claro que no!"
"¡Claro que sí!" le contradijo ella, sonríendo. "Vamos, Herms, habla conmigo, te escucharé..."
La castaña ocultó su rostro en sus manos antes de hablar. "Merlín, bien..." separó los dedos para mirar de reojo a su hermana. "Pregunta."
Amelia aplaudió emocionada, tomando las manos de Hermione para quitarla de su cara. "Primero, lo primero. ¿Te gusta?"
Ella reprimió una sonrisa al tiempo que asentia.
"¡Si!" grito Amelia. "Lo sabía, lo sabía. ¿Él te ha dicho algo al respecto?"
"Él no lo sabe," susurró Hermione. "apenas me mira, es claro que no le intereso."
"¿Es una broma?" gimoteo ella, poniendo los ojos en blanco. "Ron vive con los ojos puestos en ti Mione, es sólo que tú no lo notas."
"Eso es estúpido." le respondió. "Si Ron me mirara yo lo sabría."
Amelia suspiró, abrumada. "A veces pienso en si realmente eres tan inteligente como dices Mione. Es obvio que él no dejará que te des cuenta de su interés. Debe estar asustado igual que tú."
"¡Pero debería decírmelo!"
"¿Por qué no se lo dices tú?" preguntó ella, encogiendose de hombros. "A veces no es necesario que él de él primer paso. Podrías simplemente hacerlo y acabar con eso."
"Pero Amelia -"
La puerta del cuarto sonó y Hermione quedó en silencio. Amelia se puso de pie y camino hacia ella, girando el pomo para abrir.
Al otro lado Draco la miró. Pudo notar algo tras su gesto. "Potter envió a todos a sus cuartos ya," le informó. "debemos bajar a hacer guardia."
Amelia sonrió suavemente, dándole un último vistazo a Hermione. "Mañana seguiremos hablando de esto."
La castaña asintió antes de despedirse, y Amelia junto a Draco salieron de la habitación.
Desde el día que Pansy le dio Veritaserum a Draco, él no le había dirigido la palabra a Amelia a menos que fuera extrictamente necesario. Ella tampoco se esforzó demasiado. Prefería guardar las distancias, pero eso no le ayudaba, ya que el pasar tiempo sola, solo le hacía recordar y recordar el día.
Amelia se sentía como una loca, deseando que Draco volviera a ser cruel con ella. Quería que la tocará y que la llevara a donde quisiera con tal de venirse como lo había hecho con él.
No, no debía seguir pensando en eso. Si bien su Oclumancia había mejorado bastante gracias a Hermione, aún no se sentía segura y creía que Draco siempre podría estar recorriendo su mente.
Bajaron las escaleras en completo silencio antes de llegar al salón, donde Noah se encontraba reclinado, los pies en el reposabrazo y sus manos afirmando de su cabeza.
"¡Pero si son mis dos grandes amigos!" dijo él, sonriendo con diversión. "Draco Malfoy y Amelia Granger, esto en tiempos de Hogwarts sería una abominación."
Ella se ruborizo, y tomó asiento mientras Noah volvía a enderezarse para hacerle un lado en el sillón.
"No comiences con tus bromas Banks, no estoy de humor." bufó Draco, tomando la botella de Ron que Pansy había dejado asegurando que servía para 'calmar sus nervios'.
"Nunca lo estás." respondió él, pasando el brazo por el cuello de Amelia. "Me sorprende que Granger te soporte."
Fue ahí cuando comenzó a entender que Noah sabía más de lo que ella creía, y no le pareció extraño. Pansy dijo que Draco era abierto en esos temas y probablemente no le importaba que supieran con quien se acostaba.
Eso la hizo avergonzarse un poco. Ella no quería que los demás se enteraran, mucho menos su hermana. Lo que ellos hacían no era un pecado pero, a ojos de Hermione, la mataría apenas se enterara.
"Entonces, Amelia..." murmuró Noah, apoyando la mano en su muslo. "Eres una hija de Muggles... hermana de la molesta Hermione Granger."
Ella golpeó su costilla, haciéndolo reír al tiempo que Draco le alcanzaba un pequeño vaso de vidrio relleno hasta el borde con alcohol.
"No te molestes..." murmuró. "sólo junto la información que tengo."
"No es necesario." respondió ella. "No quiero que me conozcas."
"Um..." Noah sacudió la cabeza, acercando sus labios hasta la oreja de Amelia. "había escuchado que las sangres sucias eran bravas, pero no creí que tanto."
Amelia sonrió, quitando el vaso de sus manos para beberlo. Draco se apoyó en el mesón de la cocina, mirando la escena con total libertad.
Cuando el líquido ardiente recorrió su garganta, dejó el vaso a un lado, mirando a Noah con picardia. "No sabes lo brava que puedo llegar a ser Banks."
Vio sus labios curvarse antes de que apretara su muslo, enterrando sus dedos sobre la piel desnuda de su pierna. "Me encantaría verlo."
"Bien entonces... - Banks."
La voz de Harry la sacó de su trance, mirando hacia el umbral donde se encontraba parado.
"Te envié a tu habitación hace cinco minutos."
"Y yo salí hace cuatro." respondió él, acomodándose en el sillón. "Es magia."
Draco sonrió, bajando la mirada mientras Harry los fulminaba con la mirada a los dos. "Banks, vete ahora mismo."
"Mierda Potter, que aguafiestas."
"Que - te - vayas."
Noah rechisto, poniéndose de pie para caminar al pasillo de las escaleras, y antes de desaparecer, le dio un leve golpe a Draco que seguía riendo mientras bebía Ron.
"Entonces," les dijo finalmente Harry. "al parecer ya no hay Mortífagos en la zona por lo que ésta podría ser la última noche de guardia. Si tenemos cambios se los informaré."
"Potter," dijo Draco, apoyando su vaso en el mesón. "creo que es mejor mantener la rutina. Quizá ellos se hayan ido pero, el peligro puede seguir existiendo."
Harry miró a Amelia, y luego sonrió, burlándose de las palabras del rubio. "¿Ya te comienzas a preocupar por mí Malfoy?"
Amelia tosio, escondiendo la risa que no pasó desapercibida por Draco, quién la miró, serio, antes de dirigirle la palabras a Harry. "Vete a la mierda Potter."
Harry lo ignoró, dando media vuelta para salir de la sala.
Amelia suspiró, tirando su cabeza hacia un lado mientras extendía su brazo para tomar el libro que se encontraba sobre la mesa de centro. No sabía de quién era ni de qué trataba pero en ese momento necesitaba hacer lo que fuera para no mirar a Draco.
"¿Te parece gracioso?"
Ella tintineo los dedos sobre la tapa del texto, abriendo el libro y fingiendo neutralidad. "¿Qué cosa?"
Draco rechisto, volviendo a rellenar su vaso. "Que Potter se burle de mí por querer mantener su estúpido trasero a salvo."
"De hecho si." respondió ella, mordiendo el labio mientras pasaba su uña por las pequeñas letras. "Me parece gracioso."
Sintió el golpe de la botella sobre el mármol del mesón y volteo su cuello, viendo a Draco acercarse a ella con tanta lentitud y tranquilidad que dudaba que el sonido hubiera existido.
"Entonces te pareció gracioso." murmuró pensativo, mientras se paraba tras el sillón, rozando sus dedos sobre sus clavículas expuestas. "No me gusta que se burlen de mi Amelia, mucho menos cuando no estoy de humor."
Su pierna comenzó a dar pequeños saltos de nerviosismo mientras bajaba el libro hacia su regazo. "¿Y que harás al respecto?"
Sus dedos dejaron de tocarla y Amelia volvió a girarse, viéndolo caminar fuera de la sala. "Sígueme."
Su cuerpo desapareció en la oscuridad del corredor y Amelia se puso de pie, dejando el libro a un lado antes de caminar.
El pasillo estaba oscuro y alcanzó a ver a Draco doblar al corredor abyascente. Sus pies aumentaron la velocidad, y avanzó hasta él, logrando doblar en el pasillo mientras llegaban a una puerta de fierro.
Draco se dio la vuelta, sacando su varita del bolsillo de su pantalón de traje y tomó el candado, susurrando el hechizo Alohomora antes de que el clic surgiera.
Amelia no conocía el bunker por completo, y nunca se había encontrado en ese pasillo. Estaba alejado de las habitaciones y parecía una zona abandonada del lugar.
"Draco..." susurró ella, cuando él empujó la puerta para encontrarse con total oscuridad. "¿Qué es esto?"
Él entró, ofreciendole la mano a Amelia para ayudarla a bajar la pequeña escalera que seguía. "Potter y yo lo encontramos el primer día que recorrimos el bunker." dijo él. "Estuvimos de acuerdo en que era algo innecesario por lo que decidimos mantenerlo cerrado."
Amelia bajó a tientas los escalones, apenas pudiendo divisar sus pies sobre los peldaños. Cuando sintió el piso bajo sus plantas, apoyó su mano en la pared cercana, esperando algún rastro de luz que le permitiera saber donde se encontraba.
Escuchó los zapatos de Draco avanzar por el lugar hasta que una chispa explotó en sus manos. Con un pequeño fósforo prendió dos velas que se hallaban en pequeños y finos candelabros oxidados.
La luz tenue iluminó la habitación y Amelia contuvo su respiración cuando enormes cuchillos se vislumbraron a su lado. Había una extensión de cuerda rodeando el techo y varios látigos de cuero colgando desde los muros.
Era una sala para torturas.
Aquel bunker tenía más secretos de los que podría imaginar y decidió que tendría que averiguar qué otras cosas podrían esconderse allí.
Ella comenzó a caminar, mirando cada objeto del lugar. La mayoría de las cosas estaban casi nuevas y relucientes. Las navajas con filos brillantes y las cuerdas enredadas entre sí.
En el centro de la sala había una mesa gigante, aunque Amelia creía que era más que eso.
Era completamente de fierro y tenía la figura de un cuerpo. Había cadenas a los pies, y en las manos, e incluso una zona para apoyar la cabeza. Ella no quería pensar en qué tipo de cosas podrían hacerle a las personas allí, pero esperaba que ese bunker nunca hubiera sido utilizado antes que ellos.
"¿Por qué me trajiste aquí?"
Los ojos de Draco se iluminaron por el naranjo de las velas, y con ayuda de sus manos, se impulso a caminar hasta Amelia, quedando a centímetros de su rostro.
"Primero quiero saber si estás de acuerdo con esto." susurró, haciendo un gesto entre los dos. "Con lo que ha estado pasando." Amelia abrió la boca pero la cerró al instante y Draco volvió a hablar. "No es que yo crea que estás arrepentida," aclaró. "es sólo que... quiero estar seguro de no hacer nada que no quieras."
Amelia sintió un cosquilleo en su estómago, mordió el interior de su labio. "¿Qué quieres hacerme?"
"Voy a castigarte." murmuró, su mano posandose sobre su cintura.
El agarré en su cintura la aprisiono, y soltó un jadeo casi insonoro.
Miró a su alrededor y se estremeció, mirando cada objeto que Malfoy podría usar sobre ella. Estaba loca, realmente lo estaba, pero era todo lo que había fantaseado alguna vez.
"Necesito follarte Amelia pero no seré suave."
"No te pedí que lo fueras." susurró, mirándolo con inocencia.
Sus palabras surgieron el debido efecto sobre él, quien al escucharla, gruñó de manera voraz, tirando de su cuerpo contra el de ella. "Te arrepentirás."
"No lo haré."
Amelia pudo sentir el bulto de Draco en su abdomen, y él se preocupó de hacerlo chocar contra ella, la lascivia corriendo por su piel.
"Quiero decir..." susurró contra su piel, mientras sus manos tomaban el borde de su ropa. "que este vestido está justamente hecho para ti." sus dedos poco a poco subieron, levantando la tela por su cuerpo. "pero ahora, te necesito desnuda."
Ella suspiró y levantó sus brazos, al tiempo que Draco quitaba por la parte superior de su cuerpo la tela color vino para arrojarla a un lado.
Luego la admiró.
Sus ojos recorrieron su cuellos, su pecho, vagaron por la parte superior de sus senos antes de contemplar su brasier oscuro, quemando la tela antes de hacer una línea por su abdomen y recaer en su monte de venus, lamiendo la comisura de sus labios al ver el encaje que la cubría.
"De rodillas." ordenó, desabrochando los botones de su camisa.
Amelia cayó en complacerlo, y sus piernas se doblaron, arrodillandose ante él mientras sus ojos seguían el camino de sus manos.
"Abre mi pantalón." dijo, deslizando la camisa por sus brazos para dejar su cuerpo a la vista de Amelia. "Voy a follar la boca en la que tanto he pensado últimamente."
Ella bajó la mirada, sonriendo para sus adentros mientras subía sus manos hasta el cinturón, desabrochando la ebilla con gusto. Sus dedos tomaron el pequeño broche antes de comenzar a bajar el cierre, mirando como sus pantalones apretaban la erección palpitante bajo ellos.
Draco soltó un suspiró cuando escucho el sonido de la cremallera llegar a su fin.
Con una mano, tomó la barbilla de Amelia, acariciando su piel con suavidad. "Abre la boca para mí."
Ella separó sus labios con delicadeza y Draco los acaricio, pasando sus pulgar sobre el color rosa antes de ponerlo sobre la lengua de Amelia. Ella lo sintió comenzar a introducir el dedo, y su boca se cerró alrededor de él, chupandolo con una sensualidad que no reconocía dentro de ella.
"Si haces eso me correré sin haberte tocado Amelia." murmuró, bajando su bóxer mientras recorría con su mano la longitud que golpeó su ombligo.
Ella lo ignoró, alzando su pecho mientras tiraba sus caderas hacia adelante. Apretó sus muslos para aliviar la tensión de su centro. Su clitoris refregandose sobre la tela de su braga.
"Mierda, Amelia..." susurró, acercandose a su boca. "Toma mi polla como la última vez."
Las manos de Draco la tomaron por lo hombros, y empujó su Cadera hacia su boca. Amelia enrollo sus dedos sobre la piel de su erección, bombeando lentamente mientras comenzaba a dar pequeñas lamidas en la punta.
"Joder, tómalo todo de una vez."
Con toda la fuerza, lo miró a los ojos y se negó. Su boca llegó hasta sus testículo y lamio desde aquel lugar, hasta la punta, dejando que todo su pene rozara su ardiente mejilla.
Lo vio tensar su cuerpo, su pecho alzándose mientras su vientre se contraia. Ella no podía controlar su cuerpo. Sentía como sus bragas comenzaban a mojarse por la exitacion y necesitaba terminar luego con él, ya que sólo quería que la tocara.
Su mano soltó su piel y su boca se estampó, de golpe puso toda la longitud en su boca, haciendo el esfuerzo de tomarlo por completo. Los dedos de Draco se enterraron sobre sus hombros al mismo tiempo que maldecia, y Amelia sintió una lagrima caer por su mejilla antes de separarse nuevamente, comenzando a chuparlo en una velocidad moderada pero tan rápida como su boca lo permitía.
"Eres increíble." jadeo él, empujando sus caderas contra ella. "Mierda, como pude privarme de ti por tanto tiempo."
Amelia alzó sus manos, dibujando sobre la marca en v de su abdomen que le había robado la mirada.
Nuevamente, la tensión de su cuerpo hizo notar que él estaba a punto. Aceleró su paso, apoyando nuevamente su mano como ayuda, pero Draco tomó su cabello y tiró de él, separandose de su boca.
"No, mierda, no pienso correrme aún." dijo, respirando con cansancio. "No sin antes follarte."
Amelia limpio su boca, apoyando una de sus manos en el suelo mientras recuperaba aire.
Draco caminó hasta un gran mueble de madera antiguo, abrió las puertas y el choque de cadenas la hizo abrir los ojos intentando divisar lo que podría salir de ahí.
Con ayuda de sus manos, ella se puso de pie, caminando hasta la mesa para tener algo de apoyo mientras refregaba sus piernas para acaparar las punzadas de su vientre.
Draco se dio la vuelta, y un par de esposas brillantes llamaron su atención.
"Quiero que vengas aquí ahora mismo." le ordenó, parándose a un lado de una enorme estructura de fierro.
Ella se acercó, sus piernas temblando su piel hirviendo. Sería amarrada, y el saberlo sólo la exitaba más. Parándose a su lado, sintió el frío objeto enredarse en una de sus manos, y cuando bajó la mirada notó la esposa cubriendo la piel de su muñeca. Draco tomó la siguiente, haciendo el mismo ejercicio.
"Lo vi." dijo él, elevando una de sus manos hacia la parte superior de la barra de fierro. "Lo vi en tus pensamientos."
El corazón de Amelia salto y su caja torácica estaba a punto de estallar. Había imaginado demasiados escenarios en los cuales era atada, pero él que estaba viviendo ahora era completamente nuevo.
"Quien diría que la tierna Amelia Granger quisiera ser follada tan sádicamente." dijo, en un tono oscuro. "¿Te gusta el dolor Amelia?"
Ella mordió su labio a la vez que asentia, avergonzandose de sí misma por sus gustos.
"Entonces eres todo lo necesito." dijo, dejando atada su otra mano y alejándose para admirarla. "Te gusta el dolor, y a mi me gusta hacer daño."
Ella jadeo al verlo acercarse a una de las paredes y tomar un látigo negro de aspecto delgado y duro.
"Si te sientes incómoda," murmuró, nuevamente caminando hasta ella. "debes decírmelo, y me detendré."
Ella asintió, pero sus ojos estaban perdido en el cuero que lentamente comenzó a acariciar su piel.
El látigo recorrió la piel de sus muslos e hizo presión en su monte de venus, lo que hizo que Amelia se arqueara hacia atrás, respirando con temor mientras seguía avanzando hasta su vientre.
Draco sonreia, satisfecho del poder que Amelia hacia cargar sobre él. Su ego se veía creciente ante los gemidos de la chica que estaba a su completa disposición. Amelia sollozo cuando vio a Draco desaparecer, ahora, caminando a sus espaldas.
Ella quería mirarlo pero no podía, sus brazos que le quitaban toda la visibilidad.
La fusta recorrió su cuerpo a hasta llegar a su trasero, el cual recorrió en leves círculos antes de alejarse. Amelia cerró los ojos con fuerza justo al tiempo en el Cuerpo la golpeó, haciendo un sonido chispanate en todo el lugar.
"No te duele Amelia." le dijo Draco, volviendo a apoyar la fusta en su cuerpo. "Te exita... el dolor desaparece pero sientes que tu punto está por explotar..."
Sus labios temblaron cuando otro golpe la azotó, esta vez, en su muslo bajo, dejando el ardor recorrer su piel.
"Esto es lo que tanto querías Amelia..." le recordó él, volviendo a aparecer ante sus ojos. "Que te castiguen, que se apoderen de tu cuerpo. ¿Te gusta sentir que alguien ejercer control sobre ti Amelia?"
Sus ojos se cerraron y suspiró, echando su cabeza hacia atrás cuando la mano de Draco se posó en su entrepierna, masajeando sobre la delgada tela de su braga.
"Tan mojada..." murmuró. "Tan lista para que te folle."
Amelia ya no aguantaba, el dolor en sus muñecas la estaba matando y su espalda sufría de un espasmo mientras él seguía acariciandola con la fusta.
"¿Quieres que te folle ya?" preguntó, sacando su mano de la entrepierna de Amelia para tomar impulso con la fusta.
Nuevamente se puso a sus espaldas la golpeó, haciendo que ella sollozara tras el dolor.
"Pregunte algo Amelia, y me gusta que me respondan."
"Si..." jadeo, moviendo sus muñecas para ser liberada.
"Si qué."
"Follame, Draco, por favor."
Sintio su abdomen pegarse a su espalda sudorosa mientras abría las esposas, dejando finalmente libre sus brazos. Amelia relajó su cuerpo, apoyando sus manos en la barra para poder alivianar la carga que sentía.
"Has sido tan buena chica," le dijo, tomando su brazo para tirar de ella. "que tendrás mi jodida polla más que merecida."
En segundos, el se puso de frente a ella y tomó sus caderas, elevando su cuerpo contra el de él. Amelia apretó sus piernas contra su cintura y gimió cuando sintio su polla chocando contra su humedad.
Draco la llevó hasta la mesa, sentandola en el borde en que supuestamente debían ir sus piernas.
Él notó cómo miraba el artefacto y respondió. "Es muy pronto para usar esto contigo. Por ahora pienso que disfrutes de tu poca libertad."
Amelia se quedó sentada en el borde de la mesa mientras Draco nuevamente se acercaba al mueble, abriéndolo y guardando las esposas.
Ella estaba tan concentrada en su placer que no notó cuando Draco volvió, empuñando una cuerda entre sus manos.
"En cuatro, date la vuelta."
Ella lo hizo, y en un tiempo estaba a gatas en el mesón. Draco pegó su cuerpo al de ella y la cuerda se enrolló en su cuello, raspando la piel sensible de su garganta. Ella tomó aire cuando está se apretó con fuerza, cerrando casi por completo su tráquea.
Estaba lista, o al menos eso pensó.
De repente, Draco presionó su espalda, haciendo que su pecho quedara pegado a la mesa. Su mejilla hizo contacto con el frío fierro y sus manos desaparecieron de sus lados.
Draco tiro de ella, y Amelia casi se desmaya al sentir la misma cuerda enrollarse en sus muñecas. Rodó y rodó hasta que el nudo la apretó, y ahora estaba completamente inmóvil.
"No cerraré tu boca porque hoy quiero escucharlo todo." dijo él.
Amelia sintió como cogia sus piernas, abriendolas mientras un dedo corría su braga y entró, penetrandola de golpe, sacando un grito desde el fondo de su garganta. Las embestidas eran tan duras que Amelia sentía su líquido correr por sus piernas. Un temblor la hizo tirar de sus manos, cosa que fue aún pero para ella, ya que con cada movimiento de sus manos, la cuerda en su cuello la ahogaba, perdiendo el poco aire que guardaba en su interior.
"Mierda..." gruñó Draco, apretando su trasero para darse impulso contra él. "podría follarte toda la maldita noche Amelia."
Ella estaba en la ruina. Mordió su labio maldiciendose a sí misma porque le encantaba la sensación de su piel contra la de él. Sentía los huesos de sus caderas chocando en sus muslos y sus manos se deslizaron por su pelvis. Amelia estaba temblando, su mejilla se raspaba contra la mesa y su pelo le impedía mirar al rubio que la follaba con violencia.
"Amelia, me estás volviendo loco." le dijo, tirando de la cuerda con una de sus manos.
Ella sintió su cuerpo elevarse. Su pecho separándose del mesón. Estaba aterrada pero sabía que él no la soltaria. Pudo sentir pronto sus dedos pellizcar su clitoris y gimió con él tacto de sus frías manos.
"Draco..." jadeo ella, ahogándose en palabras. "mierda... Draco voy a correrme."
"Sólo un poco más." pidió el, chocando con fuerza.
"Quiero - quiero ver." dijo Amelia, jactandose. "Quiero verte Draco."
Poco a poco las embestidas disminuyeron. "Bien..." dijo él, y frenó.
Amelia sintió sus manos rozar su cuello y la cuerda comenzó a desenredarse, sin antes provocar un dolor en su cuello que sabía que perduraria por un buen tiempo.
Cuando estuvo liberada, Draco la ayudó a recomponerse, dandola vuelta sobre la mesa hasta volver a dejarla sentada.
"¿Vas a dejarme follarte cuando quiera?" preguntó, tirando sus bragas para sacarlas por completo.
Amelia relamio su labio. No estaba en sus cabales para pensar por lo que cualquier respuesta parecía buena en aquel momento. "Sólo follame Draco, follame ahora."
Y el sonrió, sintiendo la exitacion palpitar en su polla.
Se enterró en ella con necesidad, y Amelia apoyó sus brazos aún amarrados, sobre la mesa, reclinandose para poder mirarlo bien.
Mientras la embestia, pujando su cintura para mecerla, su mano subió hasta su cuello, apretandolo con suavidad mientras miraba sus labios.
"Quiero besarte Amelia." dijo, frunciendo su ceño a la vez que jadeaba. "Necesito besarte -"
La sorpresa en ambos fue inminente. Amelia se lanzó contra él sin pensarlo, aplastando sus labios con gusto contra los de él. Draco no tardó en corresponder, fundiendo su lengua en la de ella.
Amelia sentía que su estómago estallaria. Él sabor de Draco era todo lo que había creído e incluso mejor. Sus labios eran suaves y su lengua la acariciaba con destreza.
Un rodar de caderas la hizo gemir en su boca a la vez que el sonreía, mordiendole el labio inferior para tirar de él.
"Draco..." volvio a lloriquear, pegando su frente a la de él. "Voy a correrme."
"Hazlo." dijo él. "Correte en mi polla Amelia."
Un espasmo la hizo gemir, tirando de su cabeza hacia atrás, dando la oportunidad a Draco de morder la línea de su cuello. Amelia apretó sus piernas contra el sintiendo que todo su cuerpo palpitaba. Sentía su orgasmo liberarse y sus fluidos chorreando desde sus muslos hasta sus tobillos.
Draco la seguía embistiendo sin parar, y no tardó en gruñir a la vez que acababa. Amelia pudo sentir el líquido caliente en su interior y el frío envolvió su cuerpo.
Aterrorizada, miró a Draco, quien reposo su cabeza en el hombro de ella. Su pecho subiendo y bajando mientras su mano tomaba su longitud para salir de ella.
"Draco..." lo llamó, mirándolo con preocupación. "Tú... te viniste dentro... de mí."
Él alzó las cejas, tomando su camisa del suelo para pasarla por los muslos de Amelia. "Lo sé, tengo un vial en mi habitación."
"De todas formas..." dijo ella, temblando cuando su camisa limpio la parte superior de sus piernas. "Debemos ser precavidos."
"Lo sé..." suspiró, tirando la camisa a un lado.
Amelia lo vio arreglar sus pantalones, tomando también la ropa que de ella que yacía en el suelo.
Aún estaba cansada, su cuerpo sufría el impacto del orgasmo y su mente el impacto de sus pensamientos.
Draco se acercó a ella, notando su nerviosismo. "No lo sigas pensando." murmuró, entregándole su ropa.
"Esta bien..." respondió ella, comenzando a alisar su vestido.
"Buena chica..."
