CAPITULO 35

Un Sapien chinchilla armado con una cerbatana, consiguió darle con un dardo a un desprevenido Khenya, el líder bandido enfurecido por su traición, esta decidido a acabar con él. Hasta que de repente al dar el primer paso, siente como sus piernas dejan de responderle, cae de rodillas al suelo, incapaz de ponerse de pie.

—(¿¡Qué demonios está sucediendo aquí!?) -Exclama el humano en la incertidumbre.

Ni Isaac, Tiqulis o Kailo podían entender la situación, solo comprender que unos subordinados se habían rebelado contra su líder, el tigre intenta por todos los medios ponerse de pie, pero algo se lo impedía.

—Es inútil todo esfuerzo por intentarlo -Aclaro la chinchilla agresora —¿De verdad crees que soy tan estúpido para intentar herirte con un dardo común y corriente?.

—Veneno… -Susurro el tigre.

—¡Correcto!, los dardos estaban bañado en veneno, y no cualquier tipo de veneno -Relato el Sapien —Lo que sientes correr en su cuerpo es veneno de mantícora oscura.

Tanto los subordinados, como Kailo y el aprendiz de herrero estaban abrumados con tal sorpresa, Isaac por su parte no mostro impresión alguna, dado a su desconocimiento del tema. Khenya se mostraba aun más perplejo que el resto.

—Por supuesto que conoces perfectamente la letalidad de ese veneno -Dijo el Sapien chinchilla —Actúa en segundos luego de ser administrado, primero paraliza piernas y luego los brazos, entonces la victima sufre un terrible dolor y finalmente la toxina llega al corazón, matándolo en el acto, lo mejor de todo, ¡es que no hay antídoto alguno para el veneno de mantícora oscura!, ¡jajajajaja!.

Las mantícoras son monstruos descriptos con aspecto de un león cuadrúpedo de largos cuernos y alas, presencia de escamas sobre su pelaje y una cola de escorpión, son agiles, rápidos y sus garras capaces de romper armaduras u escudos fácilmente. Pero la verdadera letalidad de estas criaturas yace en su ponzoña.

Existen dos versiones de la mantícora, ambas ponzoñosas, pero una sobresale con un veneno seis veces más letal, la mantícora oscura es una variante caracterizado por poseer un pelaje negro como la noche misma, ojos rojos y alas rojizas. El número de la mantícora oscura es increíblemente escaso, por lo general habita en sitios oscuras muy difíciles de hallar y a diferencia de su anterior versión que solo caza en el día, esta variante es un depredador nocturno.

Conseguir encontrar una mantícora oscura es todo un desafío, conseguir derrotar a uno es una hazaña, ¡pero lograr obtener su veneno para uso personal es todo un ingenio puro!, los procedimientos de obtención de su toxina son desconocidos, que la mantícora debe estar vivo para que su cola la produzca, pero hasta la fecha es un misterio y pocos son los organismos en Gaia capaces de hacerse con su veneno.

—Je… que "Los Cuatro pilares del mal" se molestaran en enviar asesinos con un veneno tan valiosos contra mí, me hace sentir halagado -Comenta el tigre envenado reluciendo una sonrisa orgullosa aun en tal grave estado.

Cuando la revelación sobre la identidad de sus atacantes sale a la luz, sus subordinados miran al atacante no con ira luego de agredir a su jefe, sino con miedo, porque han descubierto entonces, que ese individuo trabajaba para tal organización poderosa.

—Oye… no me digas que… ¿¡es un asesino de "Los Cuatro pilares del mal"!? -Pregunto uno de sus subordinados asustado.

—No solo él… también había otros, ¿¡y si hay más entre nosotros!? -Un segundo cuestiono enseguida.

—¡Mierda!, ¡el jefe esta jodido y nosotros podemos ser los siguientes!, ¡tenemos que huir de aquí!.

El miedo y el temor los hizo actuar con la lógica de correr por sus vidas, pronto todos los bandidos subordinados corren despavoridos dejando el campamento atrás, sin tomar nada valioso más que las armas que empuñan. Khenya se sintió decepcionado por tal resultado, pero era algo que veía venir, pese a que sus hombres ya estaban al tanto de sus planes de confrontar tal organización, al ver que su líder había sido envenado y yaciendo a las puertas de la muerte, en el fondo no podía culparlos, era una reacción natural. Los únicos que aun quedaban allí era Isaac, Kailo, Tiqulis y el Sapien chinchilla que le enveneno.

—Tus hombres se han ido, has quedado completamente a solas -La chinchilla se burló.

—Al menos con su huida… puedo confirmar que la organización, envió a un total de 5 asesinos tras de mi -Khenya Afirmo.

—(¿5 asesinos?) -El humano se preguntó.

Uno de los agresores a los que el tigre repelió su dardo con su puñetazo y luego procedió a acabar con él, luego Isaac recordó aquellos tres Sapien subordinados que habían sido alcanzado de manera "accidental" por un ataque a distancia de una lluvia de rocas letales. Luego de escuchar la identidad de los agresores de Khenya en la propia boca del tigre, asesinos enviados por "Los Cuatro pilares del mal".

—(Los tres que mato accidentalmente… entonces no lo hizo a propósito, ¡también eran asesinos como ese Sapien de la cerbatana!) -El humano entonces lo comprendió.

El tigre fortachón del parche en el ojo era buscado por la organización malvada que alguna vez formo parte, el mismo aclaro que su cabeza tenía un precio considerable como traidor y muchos miembros de tal entidad la cobrarían para subir de rango. Isaac nunca llego a esperar a ser testigo de la aparición de uno de ellos o cinco siquiera.

—Serás mío, traidor, me hare con una buena suma de dinero y una buena posición, una vez que les lleve tu cabeza -Aseguro el asesino chinchilla.

—Ciertamente no estoy en posición para luchar con todas mis fuerzas, pero no te equivoques, el grave error de ustedes es confiar que 5 bastarían contra mí.

—Me sorprende que puedas seguir hablando bajo los efectos del veneno de mantícora oscura, pero en cuestión de casi nada, serás un cadáver relegado al olvido.

—Y tu… me seguirás en el infierno.

—¿Eh?.

Khenya había creado una lanza corta hecha de tierra y arrojado velozmente al asesino chinchilla, el Sapien no pudo reaccionar lo suficiente a tiempo para evadirlo, su pecho fue atravesado acertando en su corazón causándole un daño de muerte.

—Mal… di… to…

De su boca escurre sangre a montón y se deja caer al suelo padeciendo la mortal herida para morir por consiguiente, el envenenado tigre había logrado acabar con todos sus asesinos, pero inevitablemente le aguardaba su fin.

—Es una pena… me hubiera gustado continuar nuestra lucha -Hablo Khenya con una respiración que se tornaba agitada —Eres un guerrero de lo más extraordinario… puedo sentir… que aun eres joven e inexperto… pero aquel poder que posees puede pulirse con el tiempo… convertirte en alguien poderoso… vive humano… y lucha…

Tras aquellas ultimas palabras del fortachón tigre, se deja caer boca abajo, su respiración poco a poco mermaba, era su fin definitivo.

—¿Finalmente ha acabado?, ¿hemos ganado? –Tiqulis se preguntó con cierta incredulidad.

—Si… hemos ganado -Expreso Kailo con gran alivio.

Pese a la victoria obtenida por el trio, Isaac no la sintió como una autentica, los factores inesperados desarrollados con la aparición de los asesinos de aquella organización criminal jugaron un papel crucial para ello. Si el humano hubiera continuado luchando, ¿habría ganado la pelea?, el mismo Khenya ha dejado en claro que Isaac es alguien de habilidades de combate notables, pero aun era un novato, luchar contra aquel veterano tigre mago le dejo en claro una lección. Debía hacerse más fuerte, porque tarde o temprano volvería a combatir contra alguien del nivel de Khenya, o incluso, contra alguien mucho más poderoso.

Con la derrota de los bandidos y su líder, el grupo se puso de inmediato a encontrar a Torke Almaforga, no tardaron en llegar a un apartado de la cueva en donde se encontraba una jaula cuyo interior yacía el maestro herrero oso. Se encontraba en el suelo, con los ojos cerrados, totalmente desnudo y con la vista de su ano aun chorreando semen fresco.

—¡Maestro! -Exclamo Tiqulis con angustia tras ver a su maestro en tal estado.

Isaac y Kailo al ver tal escena les era fácil intuir la degenerada tortura que aquel tigre o sus hombres llevaron a cabo contra el herrero, era algo imperdonable, pero finalmente todo había pasado. Para sorpresa de todos, la puerta de la jaula estaba abierta, ¿se habrían olvidado cerrarla o fue a propósito?, cualquiera que fuera el caso, el aprendiz fue el primero en entrar con toda prisa dirigiéndose hacia su maestro.

—¡Maestro Torke!, ¡por favor maestro despierte!, finalmente hemos llegado a usted… por favor maestro… no me deje…

Tiqulis abrazaba a su desnudo maestro con los ojos derramando lagrimas a montón, suplicando que abriera sus ojos, entre sollozos pronto oye una voz débil salir de los labios de Torke. La boca de Torke se mueve y sus ojos comienzan a abrirse lentamente, había recuperado el sentido y lo primero en ver era a su aprendiz.

—¿Tiqulis? -Cito su nombre con confusión y cierto regocijo.

—¡Si maestro!, soy yo… soy Tiqulis.

Los bandidos habían sido vencidos, su jefe silenciado y el maestro herrero rescatado, pero aun quedaba retornar a la ciudad de Arquion, esta aventura personal estaba cerca de su final.

Continuara…