¡HOLAAAA MIS BELLAS!

Aquí os traigo un capi largo y muyyyy completito. Y sobretodo, con el final que llevamos esperando desde hace varios capítulos.

Tras este capítulo, el fic gira. Podríamos decir que empezamos en una segunda parte.

Pero tranquilas, que aun queda fic para rato... ;-)

MIS AGRADECIMIENTOS:

mrs puff. Wenday 14. Nancygov. Adriu. Shinigami Cullen Grey Darcy.(Bienvenida) Dulce Carolina. alicecarolina11. Andre22-twi. Mapi. Flor Mcarty. PaolaValencia. pax399. Jade HSos. . cavendano13. nydiac10. anlucullen. Maya Masen Cullen. ori-cullen-swan. weirdandmore. saraipineda44. piligm. AleCullen. Annie Stewart.

*SIENTO NO HACEROS LOS COMENTARIOS INDIVIDUALES COMO SIEMPRE, PERO ES LA 1:15 DE LA MADRUGADA Y ESTOY "LITERALMENTE" EXHAUSTA. QUERÍA SUBIROS HOY EL CAPI SI O SI... Y PARA TODO NO ME DABA LA VIDA.

PARA EL PRÓXIMO HABRÁ AGRADECIMIENTOS COMO SIEMPRE, ¿OK?.

ME DA RABIA, PORQUE HABÉIS DEJADO UNOS COMENTARIOS GENIALES. ¡GRACIAS!

LO QUE HE APROVECHADO ES A MENCIONAR A TODAS LAS QUE HABÉIS COMENTADO ALGUNA VEZ. SIENDO HOY NOCHE BUENA, QUERÍA TENER ESTE DETALLITO CON VOSOTRAS.

¡FELIZ NAVIDAD A TODAS! Os deseo, dentro de este caos que estamos viviendo, felicidad, amor y paz, junto a los vuestros.


CAPÍTULO 35


Los primeros en llegar fueron los ocupantes del Volvo, seguidos de Carlisle, Esme, Rosalie y Emmet.

Cuando se reunieron en el porche de entrada a la casa, los Quileutes, hicieron acto de presencia.

Intercambiaron unas palabras, preguntando si sabían algo nuevo. Todos negaron.

- Acabamos de llegar - Informó Carlisle. - Charlie me pidió un par de horas, como os comenté. Y ninguno de nosotros, se ha adelantado.

- Incluso nos hemos retrasado un poco más, para no ser… pedantes. - Jasper frunció la boca.

- Charlie está bien… dentro de la situación, y creímos que Bella también necesitaba un poco de tiempo a solas. - Aclaró Alice. - Su conversación concluyó hace más de media hora.

Todos miraron hacía arriba. Aunque los dormitorios daban para la parte trasera y lateral de la casa, lo hicieron por inercia.

Bella estaba moviéndose por su habitación; por los sonidos que hacía, parecía que estuviese desnudándose.

- Creo que deberíamos darle unos minutos más. - Sugirió Carlisle, mirando hacía su asamblea, con cierta vergüenza en el rostro.

- Si. Será mejor. - Apoyó Billy - Estará cambiándose.

Tras eso, el sonido del agua caer de la ducha, en el baño de Bella, se hizo notorio para los oídos finos del grupo.

- Va a ducharse. Eso es bueno. - Emmet sonrió con pena, mientras asentía a su propio comentario. - La ayudará a estar más relajada.

·

- Luego le insistiremos en que coma algo, ¿me ayudará en esa tarea, señora Cullen? - Preguntó con timidez Sue.

- Por supuesto, pero por favor, llámeme Esme - le sonrió afectuosa la vampira.

- Pues te pido la misma cortesía. - ambas mujeres se sonrieron afectuosas.

Una vez Bella se metió en la ducha, todos se repartieron.

·

Los jóvenes, Cullen y Quileutes, decidieron ir al "velatorio" y volver a comprobar que todo estaba en orden. Solo faltaban poco más de 6 horas para tener la desgraciada obligación de usarlo.

De pronto Alice se congeló. Estaba teniendo una visión.

Tras unos segundos, enfocó su mirada en Edward, como era habitual entre ellos; él se desencajó ante lo que su hermana le mostraba:

La hora del fallecimiento se había vuelto a adelantar.

- El tiempo se ha acortado. - Anunció Edward, para informar al resto - 5 horas. - Todos jadearon.

- Pero… ¿no quedaban casi siete? - Preguntó Jake. Alice asintió completamente entristecida.

- ¿La conversación… ha sido demasiado? - Preguntó Rose preocupada.

- No lo sé. Prometí bloquear cualquier visión que intentara entrarme. Y así lo he cumplido. El propio Charlie me lo pidió justo cuando nos íbamos. - Confesó la vampira. - Poco después de irnos intentó entrarme una y la corté y hace como una hora, me entró otra y también la corté. - Comentó ella. - Aunque pude verlos un segundo: Bella sentada en el butacón, tomándole la mano a Charlie, con el rostro muy tenso y lleno de… miedo - Susurró esa última palabra.

- ¿Miedo? - Preguntó Seth - Charlie… - El joven lobo no sabía como seguir la frase.

- Él le ha contado todo sobre nosotros, o por lo menos, lo más importante. - Sentenció Jasper con gran seguridad. - Ha tenido la "conversación" - apuntilló al aire - con Charlie, en vez de con Carlisle.

- No sé si habrá sido buena idea - murmuró Edward muy serio. Todos se giraron a verlo - El que bloquearas esas visiones tan rápido.

- Edward, lo prometí. - Alice miró hacía su hermano con cierto reproche.

- No te digo que lo vieras todo - le alzó una ceja - pero por lo menos, tener una idea de lo que pudo pasar. - Su rostro se llenó de preocupación. - la conversación ha debido de ser muy intensa para agotar a Charlie de esa forma y acortarle la vida una hora entera.

Todos asintieron, pero en el fondo, sabían que habían echo lo correcto dándoles la intimidad que Charlie había pedido encarecidamente.

·

- Se que no nos conocemos y que no nos soportamos - Edward miró hacía Jacob con cierto asombro, al dirigirse a él directamente; Jake, rodó los ojos - Pero… ¿Por qué estás tan…? - El lobo no encontraba palabra con la que concluir la pregunta.

- ¿Asustado? - Jake, tras pestañear, asintió. Esa era la palabra correcta.

- Creo que pasa algo con Bella. Tengo ese sentimiento. No sé explicártelo… Puede ser que al no poder escuchar sus pensamientos, este yo agobiado, ¡que puede ser! - Alzó ambas cejas. - Pero creo que ella esconde algo.

Y en ese momento, justo en ese instante en que Jake bajó la guardia, especulando sobre las palabras de Edward, un fragmento de un flash, entró en su mente; y por lo tanto, en la de Edward.

"Se escucha la voz de Charlie, hablando con Billy. Jake está cerca, pero no dentro del dormitorio.

- ¡Prométemelo, Billy! Prométeme que la ayudarás - Exigía Charlie con la voz cargada de súplica y mandato.

- Por supuesto Charlie. Cuenta con ello. Todos la ayudaremos en lo que necesite. Nadie sabrá nada."

Jake se da cuenta de su momento de "debilidad mental" y corta el pensamiento de forma radical.

Él y Edward giran sus caras y se miran fijamente a los ojos.

- No se más - La voz de Jacob no da lugar a réplicas. - Pero si supiera de qué se trata, tampoco te lo diría. - Edward apretó la mandíbula, haciendo un ruido casi hasta doloroso para los oídos. - Mi padre no me ha comentado nada, solo oí eso, y al notar que era una conversación muy privada entre ellos, me fui, para no seguir escuchando. - Edward asintió.

Sabía que Jake no estaba diciéndole la verdad, y eso lo enfurecía. Pero debía reconocerle dos cosas: Una, que era muy buen mentiroso, y dos que estaba siéndole leal tanto a Charlie como a Bella.

- Lo siento Edward. - La voz de Jake sonó suave y conciliadora - Dejando a un lado el odio que nos tenemos, - ambos sonrieron con cierta guasa - veo a un hombre sufriendo por amor… - Suspiró, y el vampiro apretó la mandíbula en un gesto erguido - Pero ella… - Alzó los ojos hacía las ventanas del dormitorio de Bella. - lo está pasando francamente mal y no acepta el que tu seas un vampiro. Tampoco acepta mi condición de lobo, si te sirve de consuelo - Apresuró a decir, dejando claro en su voz una connotación simpática, como una forma de suavizar el tema.

- Lo sé. Pero no quiere saber nada. Se ha cerrado en banda. Espero que tras pasar lo de Charlie, y que se serene un poco, esté más abierta a escuchar.

Jacob mantuvo su postura, sin inmutarse ante las palabras del vampiro. Pero él sabía lo que pasaría tras fallecer Charlie.

·

·

- Bella… has de cenar algo. - La voz de Sue, se notaba cansada, de estar insistiéndole a la chica para que tomara algo de alimento.

- Querida… - Esme salió en ayuda de su "amiga". - Llevas horas sin comer nada. Eso no ayudará a tus nervios.

- Estás horrible, Bella - Rosalie entró en la cocina, con las armas en alza. La nombrada, rodó los ojos - Estás sufriendo tantos nervios, que acabaran contigo. - Rose clavó su intensa mirada en Bella. - Y más, si no comes. - De pronto, en el rostro de la vampira se formó una sonrisa socarrona - Puede que Edward sepa como convencerte. - Bella abrió los ojos espantada, aguantando la respiración.

- ¡Está bien! Comeré algo, a ver si así, me dejáis en paz. - Gruñó. - Pero os recuerdo que soy mayor de edad… - miró a las tres mujeres alzando las cejas - No una niñita a la que cebar - Soltó un bajo bufido de resignación.

Sue le calentó un plato de sopa casera. Creyó que sería mejor que Bella tomara algo caliente y casero, ya que suponía que no comería mucho. Esme la miró y asintió discretamente. Ella calentó un poco de carne, receta de una de las señoras mayores de la reserva, para que tras la sopa, introdujera algo más sólido en su organismo.

A penas faltaban poco más de cuatro horas para el fallecimiento de Charlie, y Bella debía estar lo más fuerte posible.

·

Bella ya tenía su maleta lista, ya que dispuso de más tiempo del que creyó. Como se iba a llevar pocas cosas, ni en su armario ni en el baño, se notaba que faltara nada.

Bueno, Alice si lo notaría, pero era improbable que entrara en su cuarto de baño, ya que ellos, no tenían esas funciones.

Por mucho que no quisiera pensar, le era imposible no hacerlo; o por lo menos, parte de sus pensamientos, sufrían fugas; las cuales entraban directas en la mente de Edward.

·

Las señoras, que parecía iban a hacerse amigas solo por el trabajo común de insistirle a Bella en que comiera más, seguían peleando con ella.

Pero Bella tenía su mente lejos de estar escuchándolas. Ya que estaba pensando en lo mucho que la apenaba tener que dejar todas sus cosas nuevas y bonitas atrás.

"Con la falta de cosas que he pasado… todo esto es un mierda…"

"¿Que americana (blazer) será mejor… la negra o la blanca? La negra me queda algo más floja…"

Sus pensamientos se cerraron para Edward, y ella, en un acto reflejo, se miró el vientre, pensando en que sería mejor llevar ropa que pudiera servirle al engordar. Ya que tal como le explicó Charlie, el embarazo solo duraba unas 14 semanas, y ella estaba de más de dos. Incluso ahora que se fijaba, podía comprobar como tenía el vientre abultado.

"¿Catorce semanas? Es… ¡increíble! Hasta esto, se vuelve aterrador… ¡Mierda Bella! No pienses… Recuerda lo que te dijo Charlie"

·

- Lo ha recordado - Soltó Edward envarándose, y asustando a sus hermanos, los cuales lo miraron con ojos interrogativos. - Bella, ha recordado mi don.

- ¿Ahora? ¿Así, sin más? - Preguntó Emmet. Edward negó con el rostro serio.

- Charlie se lo ha dicho. - Respondió él, mirando fijamente hacía la puerta trasera de la casa.

Sin más mediación, y a una velocidad un tanto rápida para un humano, se dirigió a paso firme hacía la cocina.

- Edward - Lo llamó Jasper. - ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?

- Necesito verla... En cuanto me mire, tendré la confirmación de cuánto sabe.

Rosalie, Emmet, Jasper y Alice, se miraron entre ellos, nerviosos. Esto no iba a traer nada bueno, visto como Bella se había enfurecido contra Edward unas pocas horas antes, en su dormitorio.

·

Ella, pensaba igual que su hermano: Bella ocultaba algo. Y tenía la sensación, de que era algo serio. Pero no había querido decírselo a él, para no estresarlo más.

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Edward entró en la cocina, ganándose una mirada perpleja de Esme, la cual lo observó con ojos sorprendidos; Sue se limitó a bajar la mirada al suelo y salir muy discretamente de la cocina.

Esme copio el gesto de la mujer.

Que una se fuera, hubiera pasado inadvertido para Bella, pero las dos, le extrañó;por lo que se giró, curiosa, ya que estaba de espaldas a la puerta, y en cuanto su mirada enfocó a Edward, el aire se le agarrotó en los pulmones.

"Mantente serena… No pienses, no pienses… NO PIENSES"

Edward entrecerró los ojos una milésima de segundo, manteniendo el contacto visual con ella. Está, era una forma muy eficiente de hacer a los humanos comenzar a pensar de forma atropellada y por norma general, muy sincera.

Su mirada, fija e intensa, los ponía nerviosos.

"¿Por qué está mirándome así? Es… intimidante… No pienses"

Bella cerró los ojos con fuerza, ya que la que estaba ejerciendo Edward sobre ella, era bestial.

- Abre los ojos. - La voz de Edward llenó el habitáculo, haciendo estremecer a Bella. - Abre los ojos y mírame.

Bella tragó saliva, notando como sus pulsaciones subían descontroladas. Abrió los ojos, pero manteniendo la cabeza ladeada, evitando así, volver a hacer contacto visual con Edward.

- ¿No pienses? - Preguntó él, con la voz un poquito más suave, rozando un tono divertido. Bella suspiró.

"Juro por Apolo médico, por Asclepio, Higía y Panacea, por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, cumplir fielmente, según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:

Venerar como a mi padre a quien me enseñó este arte, compartir con él mis bienes y asistirles en sus necesidades…"

Edward pestañeó sorprendido, y con una sonrisa entre divertida y socarrona, volvió a hablar.

- ¿Estás recitando el juramente hipocrático? - Le preguntó divertido.

Bella alzó la cabeza y le clavó la mirada. Está vez, el impresionado, y casi hasta intimidado fue él.

- ¿Así que es verdad? - Le preguntó de forma seria, rozando la frialdad. Edward asintió. - Y ahora… ¿Qué se supone que debo decir yo? ¿Cómo tengo que sentirme respecto a esto? - Le preguntó con el tono compungido; con el timbre clásico de cuando hablas con ganas de llorar.

- Yo solo puedo decirte que… lo siento. De verdad que lo siento mucho. - Declaró Edward. - Sé, que he tenido ocasión de decírtelo, pero… si te confesaba esto, debía contártelo todo. Y… habíamos concretado desvelarte nuestro secreto todos juntos… - Edward no pudo continuar, ya que Bella, de forma airada, se levantó de la silla.

- Has estado escuchando todos mis pensamientos… Pensamientos tremendamente íntimos y personales, sin decir ni una sola palabra, por semanas… - Inhaló dos bocanadas de oxígeno, intentando mantener a raya la ira que empezaba a poseerla. - ¿Te haces una idea de lo humillada que me siento? Nada, absolutamente nada entre nosotros, ha sido natural. - Edward arrugó las marcas de su frente, confuso - Ya no sé lo que ha sido real o sobreactuado.

- No. Sé por donde vas y no. - Sentenció tajante. - Nunca me he inventado nada, para que coincidiéramos a base de escucharte. Nuestra relación, aunque no lo creas, si ha sido natural - Bella abrió los ojos perpleja de indignación. - Es verdad que jugaba con ventaja - Rodó los ojos - Pero nuestros gustos, han coincidido porque si… porque somos, compatibles. Porque… nos enamoramos. - Su voz adquirió un tono un poco más, meloso; pero su mirada era seria.

"No te haces una idea de cuánto…"

Ambos callaron ante ese pensamiento de Bella; mirándose como dos titanes. Retándose.

- Si hasta hace unas horas, lo nuestro era prácticamente imposible… Esto - se señaló su cabeza, refiriéndose al don de él - lo confirma. - Edward relajó su posición, mostrando un gesto de dolor - No podría estar contigo, sabiendo que no puedo tener la privacidad de mis pensamientos. Es… - pestañeó, confusa. - Angustiante, apabullante… aterrador.

- Se que puede parecer impresionante al principio… pero, no… - Bella volvió a cortarlo, alzando una mano, a modo de que se callara.

- No. No puedo y… no quiero. - lo miró fijo a los ojos.

"Te quie…."

Ladeó la cabeza y apretó los ojos. Esto era dificilísimo. Controlar tus pensamientos, delante de él, era agotador.

- Yo también te quiero - confesó él mirándola no con amor, sino con una gran pena.

- No es suficiente. - le contestó con la cabeza ladeada, evitando su mirada. - No se cuanto alcance tiene tu don, pero… - tomó aire - quiero que te mantengas lo más lejos de mí.

- Si estoy en sintonía con esa voz, si mi cerebro la distingue como importante para mí, puedo llegar a escuchar un pensamiento a un kilómetro. - Bella jadeó, y se sujetó a la meseta del fregadero.

Sus rodillas temblaron, no sabía muy bien si de miedo o de impresión; o… un poco de ambas.

- Bella… - Edward se acercó a ella un par de pasos. - Cariño… - le habló con voz melosa y preocupada.

- Voy con Charlie. Se que se ha adelantado la hora, y quiero pasar este tiempo con él. Nosotros, no tenemos nada más que decirnos.

Con las mismas, paso al lado de Edward, evitando tocarlo de forma más que obvia, y subió escaleras arriba, sujetándose al pasamanos.

Necesitaba apoyo, y estaba segura que ese "pasamanos" no era el que se lo daría, pero aún así, necesitaba sujetarse a algo.

·

·

Nada más entrar en el dormitorio de Charlie, Billy, Sue, Carlisle y Esme, la miraron con gran comprensión; ninguno dijo nada. Solo se giraron y abandonaron la estancia en silencio.

Bella se sentó al lado de Charlie sujetando su mano entre las de ella,, y allí se quedó, mirándolo y recordando su tiempo juntos. Forzó su mente, para recordar detalles de su tiempo de niñez con él; y a cada recuerdo, su corazón se encogía repleto de sentimientos que la acabaron hacer llorar desconsolada.

Así se quedó mientras el tiempo pasaba. Indefinido. Hasta que Charlie comenzó a moverse, gimiendo y pestañeando, intentando despertar.

- ¿Charlie? - Le preguntó en voz baja.

- Um… ¿Bella?

- Sí, aquí estoy. - Charlie abrió por fin los ojos, enfocándose en ella, y posteriormente, arrugando el ceño.

- No… pregunto por mi sobrina - contestó él, intentando incorporarse. Bella se levantó rápidamente y lo ayudó. - Usted… ¿es la enfermera?

Bella iba a responderle, cuando recordó las palabras de Carlisle, diciéndole que era mejor no contradecirlo, ya que lo único que haría sería confundirlo más y hacerlo sentir mal.

- Sí. Soy yo. - Respondió aguantando las ganas de llorar. - ¿Necesita algo?

- Quiero ver a mi sobrinita, a Bella… - su rostro mostró una gran tristeza. - Seguramente Mary, no la ha dejado volver… Moriré sin poder despedirme de ella… - De sus ojos cayeron varias lágrimas, que partieron el corazón de Bella. Respiraba con gran dificultad a través de la máscara de oxígeno.

Charlie comenzó a llorar, de forma extraña. Estaba desorientado… vulgarmente dicho, "pasado".

Bella salió discretamente del dormitorio y en poco más que un susurro, llamó a Carlisle.

- Aquí estoy, tranquila. - el vampiro miró hacía la chica con el rostro desencajado. Se sentía hundido por la inminente pérdida.

Tras revisarlo se volteó para mirar a Bella.

- Lo siento, pero no tardará. - Su voz rota de dolor. - Has echo bien en no confundirlo. - Bella asintió, con el corazón en un puño.

Charlie comenzó a llamar a más gente; a Billy, a Harry, a Carlisle… incluso a Jake.

Bella se sentó en el suelo, a unos centímetros de la puerta del dormitorio de su tío. No podía entrar otra vez, ya que el sufrimiento que padecía al ver que no la reconocía, le era demasiado. Alzó las rodillas, y metió la cabeza entre ellas.

Aunque pudo notar que no podía poner las piernas así, y doblarse como antes.

En ese momento, fue consciente de que tenía el vientre más abultado de lo que pensaba.

"Al estar vistiendo leggins, no me he dado cuenta de que había engordado. ¿Será demasiado visible? ¿Alguien se habrá dado cuenta?"

·

Tras un rato, sintió que alguien se sentaba a su lado. Al girar un poco los ojos, pudo distinguir la figura de Alice.

- Siento que estés aquí - la compadeció la vampira, mirándola con gran sentimiento. - Supongo que sea muy difícil. - Bella suspiró, asintiendo con disimulo. - Se que no quieres hablar de nada, y no te voy a entrar en ningún tema, tranquila - la informó para que no la fuese a echar - Solo quiero decirte que estamos aquí para ti. Que recuerdes eso… Sea para lo que sea.

Parecía que Alice supiera, o más bien, intuyera algo y quisiera hacerla sentir algo por ellos. Pero no podía flaquear, ahora que estaba todo planeado, no.

- Gracias. - le contestó educada y breve.

Se mantuvieron uno minutos en silencio, hasta que Bella, le hizo la pregunta que llevaba rondándole la cabeza durante un buen rato:

- Antes de morir… ¿me reconocerá? - Preguntó casi jadeante, con pánico a la respuesta.

- Sí. - Alice suspiró, y la estudió durante unos segundos - Esa será la señal de que es el momento. Cuando Charlie te reconozca, a los pocos minutos, fallecerá.

Bella respiraba profundamente, entre jadeos; igual que si le faltase el aire. Se sintió tan, tan triste y tan agobiada, que notó como el estómago se le revolvía.

Se intentó levantar, pero no conseguía doblarse, así que Alice, con gran naturalidad, la tomó del brazo, ayudándola a incorporarse.

·

Se fue directa a su baño y vomitó estrepitosamente toda la comida que entre Sue y Esme le habían insistido en tomar.

- ¿Está vomitando, otra vez? - Preguntó Sue preocupada. - Es la segunda vez que la siento devolver… por lo menos.

- Si, yo también la he sentido. Los nervios le tendrán el estómago revuelto. - comentó Esme - Y al forzarla a comer… - se lamentó, ante el asentimiento, compungido, de Sue.

Carlisle se mantuvo callado y con el ceño fruncido. Esas reacciones en Bella, le preocupaban, y en ese momento, le causaban cierta intriga.

Era cierto que algunos humanos tenían el estómago delicado a la hora de pasar por estado de nervios intensos; y Bella, llevaba 60 horas en un estado de alerta y angustia constantes, pero aun así… Algo le decía que no era del todo normal.

Carlisle notó como Esme lo miraba fijamente; su esposa lo conocía bien, y sabía que su cabeza estaba calculando y maquinando algo.

Él el dedicó una sonrisa algo forzada y ella le ladeó la cabeza.

·

·

Bella se quedó medio tirada, sujetada al váter y con la cabeza apoyada en él. Se había quedado sin ápice de energía.

Cuando recuperó aire, no pudo evitar bajar la vista hacía su vientre y tocarlo con la mano.

"No se si podré con esto… Estoy aterrorizada"

Apretó los ojos con fuerza, maldiciéndose por pensar. No sabía cuán lejos estaría Edward, pero no estaba a más de un kilómetro, eso seguro.

Era muy difícil, por no decir imposible, tener todos los pensamientos censurados. No siempre podía estar pensando en algo diferente a lo que realmente pensaba.

Era un completo galimatías.

Se incorporó y se lavó la cara y la boca. Tras respirar varias veces, en una forma de darse valor, se paró delante del espejo de cuerpo entero de su dormitorio, mirándose de perfil.

Alzó el jersey que llevaba puesto, y tuvo que tapar con sus manos un jadeo que amenazaba con escaparse de sus labios.

Ella no había sido nunca una chica delgada, al contrario; desde que entró en la pubertad siempre le habían sobrado algunos kilos, pero por suerte, no era una chica de tener barriga. No tenía un vientre plano y tonificado, pero el bultito que salía ahora debajo de su ombligo, hacía unos días, no estaba.

"¿Cómo puede ser posible? Si son solo tres…"

Apretó con furia los dientes. Era imposible no pensar. Pero, solo tenía que aguantar un par de días más y al fin, sería libre.

Pero… la vista se le fue otra vez al nuevo descubrimiento que había hecho en su cuerpo; al bultito que sobresalía; y se sintió asustada. Pero de forma real.

No era el mismo miedo que cuando descubrió el secreto de los Cullen, o cuando Alice predijo la hora de la muerte de Charlie… No se parecía en nada a eso; esto era otra cosa. Otro miedo. Uno que la dejaba sin aliento.

Sentía pensar así, pero no podía tampoco pensar en abortar, ya que para eso, tendría que decírselo a los Cullen, y no sabía cual sería su reacción ante este embarazo; pero algo le decía que estarían pletóricos, y acabarían convenciéndola de tener el bebé, y entonces, su plan de fuga sería imposible, porque no le quitarían los ojos de encima.

"¡Qué sea lo que tenga que ser!"

Edward, desde la parte trasera de la casa, no perdía ninguno de los escasos pensamientos que se le escapaban a Bella.

·

- Está preocupada… - frunció el ceño - porque ha engordado - soltó casi como una pregunta. Estaba asombrado por los pensamientos tan extraños que estaba teniendo desde el día anterior.

- ¿En serio? - Preguntó Jasper asombrado; Edward lo miró interrogante. - Me sorprende, la verdad; porque la siento… aterrorizada. - Todos los presentes jadearon. - Es un miedo que me deja sin aliento, poéticamente hablando.

- Tiene un miedo tan intenso y… ¿sus pensamientos están enfocados a que ha engordado? - Preguntó sorprendida Rosalie. - Eso no tiene sentido.

- Hay algo que la está asustando a tal extremo, pero consigue mantener sus pensamientos enfocados en otra cosa. - La deducción de Jasper dejó a todos pasmados.

¿Una humana que consigue, conscientemente, engañar el don de Edward?

¡Imposible!

- Recordar que Charlie ha hablado con ella. - Soltó Jake uniéndose a la conversación. - Él os conoce muy bien.

- Eso también es verdad. El Jefe y Carlisle han pasado muchas horas hablando; a Charlie siempre le fascinaron nuestras historias - Recordó Emmet, haciendo al resto cavilar.

·

Mientras está conversación se daba, Bella volvió a entrar en el dormitorio de Charlie, el cual estaba despierto.

No la reconocía, y eso le hacía sentir que le partía el corazón, pero era la única forma de pasar estos últimos minutos junto a él.

Charlie pidió ver a los chicos Quileutes, los cuales subieron a despedirse de él. Estuvieron unos minutos, y tras eso, pidió ver a los chicos Cullen.

Los cinco "jóvenes" subieron también todos juntos, mientras Bella esperaba fuera del dormitorio, apoyada contra la puerta.

- Me ha encantado conoceros. Ha sido algo… mágico. Estoy agradecido que durante estos años, me integraseis en vuestra familia.

- El privilegio ha sido nuestro, Charlie. - Respondió Edward, conmovido.

- Si, Jefe… Has sido nuestro único amigo humano. No te olvidaremos nunca - Emmet también estaba muy emocionado.

- ¿Sabes? es una pena que mi sobrina no sea algo más mayor… - Soltó de pronto Charlie, refiriéndose a Edward - Haríais una pareja perfecta. - Bella inspiró profundo, sintiendo su corazón tronar.

Por supuesto, no fue la única que lo sintió. Edward, suspiró, inhalando una gran bocanada de innecesario oxígeno.

- Ella tendrá ahora… - Charlie se quedó callado un momento, pensando. Los cinco vampiros pudieron ser testigos de como se sintió perdido. - ¿Cómo puede ser que no recuerde su edad? - Preguntó Charlie molesto.

- Tienes muchos calmantes, es normal estar algo desorientado. - Le contestó gentil Jasper.

Entre todos consiguieron entretener al Jefe para que no se agobiara. Recordando cuando se habían conocido, cuando Carlisle le contó lo que eran… Aunque Charlie estaba en las últimas, no pudo evitar soltar algún amago de risa con esos recuerdos.

Hasta que de pronto, se le cambió la cara. Ese gesto cuando alguien te para en la calle y no lo recuerdas y de pronto, te llega la inspiración.

·

Bella miró el reloj… el regalo de Edward y jadeó. La hora estaba próxima a cumplirse; solo quedaban unos minutos.

Su corazón bombeó frenético. Los cinco vampiros que seguían dentro del dormitorio fueron conscientes de todo… Tanto de que llegaba el momento, como de que Bella estaba escuchando y también se había percatado de la hora.

- ¡Bella! - Exclamó él. Fue tan fuerte el reconocimiento, que se impulsó hacía adelante, aunque no llegó a sentarse, estaba demasiado agotado.

- ¡Charlie! - Exclamó ella entrando atropellada en la habitación.

Al pasar, se tropezó con Edward, pero en ese momento no pudo importarle menos.

- ¡Oh, hija! - Charlie apretó los ojos con pesar - He estado… como perdido. Por un momento, no te recordaba. - Murmuró con tristeza.

- Tranquilo… No te preocupes. Todo está bien - Bella lo miraba con un amor infinito.

La mirada de Charlie se fue a Edward, que contemplaba la escena conmovido; sintiéndose súmamente triste.

- ¿No has podido convencerla, verdad? - Edward negó. - Ella te quiere. - Bella inspiró y cerró los ojos un segundo.

- Charlie, no debes preocuparte ahora por eso… - Él la cortó.

- Tu serás mi preocupación, incluso muerto.

- Os dejamos a solas - Jasper miró hacía su familia, lanzándoles una mirada de entendimiento.

- Lo siento, Bella… Siento dejarte ahora. Bueno… - sonrió con melancolía - Nunca sería buen momento. - Bella negó, con los ojos llenos de lágrimas. - Nos han quedado muchas cosas que vivir juntos. - Charlie inspiró por la mascarilla de oxígeno, recuperando aliento. - Piensa bien las cosas, Bella. No siempre tenemos segundas oportunidades, o… terceras. Y tu, aunque no lo creas, con ellos, serías feliz.

- Charlie, no sufras ahora por eso. - Bella no quería que sus últimas palabras con Charlie, con su padre, fueran sobre eso. - Estaré bien. Solo… que te echaré mucho, muchísimo de menos.

- Lo sé pequeña.

- ¿Puedo pasar un momento? - Carlisle se asomó preguntando con sumo cuidado. Bella asintió sin dudar. - Solo quiero darte la mano por última vez. Estrecharle la mano al mejor hombre que he conocido en mi larga existencia.

- Carlisle, eso mismo podría decir yo de ti. - Contestó Charlie serio y seguro. - Eres un hombre excepcional. Deja de pensar que eres menos que un humano, porque no es así.

Ambos se estrecharon la mano como caballeros, apretando antes de soltarse.

- Carlisle… cuídala. - Bella jadeó - Te lo pido a ti, porque eres más reflexivo y prudente que Edward - ambos sonrieron, y Bella rodó los ojos sin ápice de humor. - Él, es… un tanto…

- ¿Obsesivo? - Afirmó, como una pregunta Carlisle. Charlie asintió. - No te preocupes, puedes ir tranquilo respecto a Bella.

Carlisle le apretó un hombro a Bella, gesto que en esas circunstancias no le importó; al contrario, y tras eso, salió del dormitorio dejándolos los últimos instantes a solas.

·

- Dos minutos - Anunció Alice sintiéndose sobrecogida. Sus acompañantes en el pasillo, jadearon compungidos.

En el pasillo del piso superior de la casa Swan, como algo excepcional, estaban reunidos lobos y vampiros, apoyándose de forma silenciosa y sincera.

Todos los Cullen, los chicos de la manada, Jake, Seth, Leah y Sam, el resto esperaba abajo; Billy, Sue y Harry.

·

- Te quiero Bella. Me voy en paz y agradecido, por haber tenido este tiempo contigo. Por haber podido conocer a la gran mujer en la que te has convertido. - Bella solo lloraba y asentía.

- Y yo, Charlie. Me alegro de que Billy te convenciera de llamarme para venir a cuidarte. - Consiguió decir Bella entre lágrimas. - Te quiero… Nunca dejé de quererte. - Charlie le sonrió amoroso.

- Me llevo tu recuerdo al cielo. - La miró con un amor infinito, rodándole una lágrima por la mejilla.

·

Alice, desde fuera, cerró los ojos con fuerza. Su rostro desconsolado. Todos bajaron la cabeza mientras suspiraban abatidos.

·

Tras eso, Charlie volvió a sonreír y cerró los ojos.

Su mano, la cual tenía sujeta Bella entre las suyas, dejó de hacer fuerza, y calló, sin vida, entre las de ella.

- ¡Nooooooo! - Chilló ella apretando la mano de su tío. - Por favor…. No…. No me dejes… - Gritó enloquecida.

·

·

POR FAVOR... NO ME MATÉIS.

¡BESOSSSSSSS!