"Vas a tomar esto -" dijo, palmeando sobre sus pantalones el bulto apretado que salía por su cierre. "y vas a tomarlo todo, oíste."
Ella no alcanzó a responder, cuando la mano de Marcus tomó su cara con brusquedad, dejándola soltar un jadeo al sentir sus mejillas apretar contra sus dientes. La otra mano bajó su bóxer dejando ver por primera vez su miembro, duro y apretado.
Su respiración se atasco cuando él bombeo su pene frente a ella, tirando de su barbilla para meterlo con fuerza y sin medida dentro de su boca. Ella primeramente se negó, no había tenido la oportunidad siquiera de tomar aire antes de tomarlo.
Él hizo caso omiso a las quejas de la chica. "Tómalo completo Clarisse, tómalo o te obligaré a hacerlo."
La chica perdió el equilibrio y subió con rapidez sus manos hasta las caderas de él para evitar caer al suelo. De un empuje hizo su cabeza hacia atrás, dejando al fin en libertad su boca.
Pero cuando subió sus ojos, los de Marcus la mortificaron, y quizá se arrepintió de haberlo hecho.
"¿Qué acabas de hacer?" preguntó él, con ferocidad. Clarisse intentaba regular lo más rápido posible su respiración, sintiendo cómo sus pulmones añoraban aire. "¿En algún momento te pedí que pararas?"
Ella vaciló, buscando las palabras adecuadas para no enfurecerlo, y nuevamente su falta de rapidez hizo que la sorprendiera, enredando los dedos entre su cabello para tirar de su cabeza hasta su miembro frente a ella.
Su boca se llenó de él. Las caderas de Marcus golpeaban la boca de Clarisse haciéndola casi alusinar y podía oír cada gemido que salía de su boca mientras ella jadeaba cada vez que la punta llegaba a su lengua.
"Mierda -" gruñó Marcus, sin dejar de moverse. "Quién diría que esa boca tuya podría hacer magia también."
Ella lo miró con ojos suplicantes, lo que al parecer lo llenó aún más de placer ya que pudo sentir las palpitaciones de su pene entre sus labios. Los dedos de Marcus se enrollaron en sus mechones, tirando de ella con fuerza, y repentinamente dejó los movimientos, haciéndola meter su miembro completo en ella. Clarisse podía casi sentir la punta tocar su campanilla y comenzó a sentir náuseas. Un trapiqueto recorría su garganta intentando buscar aire, sus ojos se nublaron, llenándose de lágrimas.
Y él, sonreía con la imagen, pasando una de sus manos hasta la mejilla de la chica, para limpiar la lágrima que caía por ella. "Ahógate. Ahógate con mi puta polla Clarisse."
Las uñas de ella se enterraron en las caderas del chico que seguía inmóvil, apretando la parte posterior de su cabeza para privarla de cualquier movimiento. "Mierda, si te vieras. Si vieras lo jodidamente bien que te ves atragantandote."
Ella estaba a punto de sentir como se desmayaba. Su cuerpo temblaba y sus manos perdían la fuerza que hace un rato ejercían sobre la piel del chico. Pero para su suerte, el volvió a salir, ahora, haciendo pequeños círculos, paseando por su lengua con tranquilidad. Intentó tomar aire cada vez que tenía la oportunidad, sin dejar de mover su lengua a través de la punta de su pene.
"De la única manera que necesito que uses tu boca, Liss, es así - así como lo haces ahora - mierda."
Clarisse cerró los ojos, dejando rodar las últimas gotas por sus mejillas. Marcus aún tomaba de su cabeza pero ahora con suavidad, bajando por su cuello hasta apoyarse en sus hombros." ¿Te gusta esto no Clarisse?"
Ella solo lo miró, intentando que captará su mirada de aceptación, pero no lo hizo, y apretó sus hombros con fuerza en medio de un espasmo de su cuerpo. "Te pregunté algo Clarisse, ¿te gusta esto?
Ella asintió como pudo, y cuando los dedos de Marcus apretaron con fuerza sus clavículas, ella se dio cuenta que estaba por acabar. Intentó sacar la polla del interior de su boca pero el se negaba dando pequeños golpeteos contra ella.
Clarisse subió una de sus manos hasta la parte restante del miembro que no estaba entrando en su boca y bombeo con rapidez, poniendo solo la punta en su boca.
"¿Quieres hacerlo a tu modo?" preguntó Marcus con una sonrisa, está vez, no esperando una debida respuesta. "Bien - pero te tragaras hasta la última gota."
Y mientras ella subía y bajaba su mano con rapidez, Marcus se retorcio, soltando un largo y grave gemido mientras el líquido corría por la boca de Clarisse, asaltando su garganta.
Cuando salió de ella por completo, caminó hasta la cama, jadeando, su cuerpo sudoroso y su cabello húmedo. Clarisse se obligó a tragar lo más rápido posible y limpió de su boca con las mangas de su suéter, intentando pararse. Pero ella no lo pensó, sus piernas temblaron y tan solo al apoyar un pie, cayó de rodilla nuevamente.
Marcus la miró y sonrió de lleno, cerrando el cierre de sus pantalones. Ella ni siquiera se atrevía a mirarlo a la cara, estaba aturdida y necesitaba descansar de aquello. Ya habría de tener tiempo para poder pensar bien todo lo que sucedió en su lúgubre habitación.
El chico se paró de la cama, caminando hacia ella. Clarisse aún tenía la vista hacia el suelo e intentaba secar sus ojos, aún húmedos por su ahogo. Marcus tomó su rostro y ella tembló, mirándolo con los ojos entrecerrados. "Yo jamás te haría daño ¿si?" sus pulgar recorrieron su labio carnoso, dándole un pequeño suspiro. "Quiero que lo tengas claro."
La chica trago saliva y asintió, sacando la mejor de sus sonrisas forzadas, y juró que había funcionado cuando Marcus solo se enderezó, quitando su tacto. "Ahora duerme y descansa. Te veré mañana."
Una última mirada antes de que él se dirigiera a la puerta y la cerrará tras de sí.
Clarisse respiró. Respiró cómo si no hubiera aguantado la respiración en todos esos minutos, lo que en realidad era casi cierto. Él no había tenido la menor compasión y disfrutó cada gota de sufrimiento de la chica.
Sus fuertes cambios de personalidad la dejaron atónita, pensando que Marcus era algo más allá que sólo un chico malo, y definitivamente no era como ella lo tenía visto.
Pero no. Ella no quería pensar, necesitaba descansar su mente y su cuerpo.
Necesitaba dormir.
•~᯽~•
"Deja de comer malditas paletas de una vez." - rechisto Nott, intentado quitarle el dulce a Clarisse de la boca.
Habían terminado hace pocos minutos las clases del día y ahora iban de camino a la zona prohibida, punto reunión para comenzar a practicar batirse en duelo.
Había estado todo el día exhausta y suponía que era por el peso que Marcus dejó sobre ella la noche anterior. Para su suerte hoy no había tenido ni una sola clase con él, y la compañía de Theo ayudaba a olvidar un poco al chico extrañamente curioso.
"Dejame en paz Nott." dijo ella, ezquivando su mano. "Comeré todo lo que quiera."
Llegaron hasta la gran sala donde ya se encontraban Malfoy y Zabini, pero no habían rastros de Lestrange, lo que ella agradeció para sus adentros. No sabía si podía estar con él nuevamente y esperaba que su actitud realmente no fuera así, y lo que anoche vio solo haya sido mero acto de furia.
"Bien, no esperaré ni un minuto más a ese idiota." murmuró Draco, sacando su varita para instalarse en medio de la sala. "Haremos duelos."
"Hermano," habló Zabini, caminando hacia él. "Aún no nos enseñas nada ¿y ya quieres que hagamos duelos?"
"Deberías saber algo ya Blaise." le respondió el rubio, jugando con la varita entre sus dedos. "Se supone que al menos debes tener la idea de hechizos rápidos."
Zabini se cruzó de brazos. "Pues la tengo, pero tu forma de enseñanza me pudre Malfoy."
"Esta bien," dijo él, algo ya fastidiado. "¿Qué propones?"
"Al menos haznos una demostración."
Draco sacó su vista de Zabini y la puso directamente en Clarisse, quien se quitaba la túnica mientras tomaba su varita para comenzar.
"Si es lo que quieres," habló Draco con indiferencia. "White, duelo, ahora."
La chica se dio la vuelta solo para ver la sonrisa malévola que salía de su rostro. Se quedó plantada bien sus mechas platinadas brillar mientras sus labios se curvaban, haciendo que su mandíbula perfectamente tallada se alineara a -
"White, ¿estás sorda?"
«Mierda»
Ella sacó la paleta de su boca. "No, Malfoy, pero no haré duelo contigo."
"Si..." murmuró él en tono bajo. "Ya sabía que no eras capaz de hacerlo, después de todo, una bruja como tú no podía ser tan asombrosa."
Ella puso los ojos en blanco, sabiendo que sólo lo hacía para hacerla sentir mal, ceder, y lo peor, es que realmente lo haría, porque a pesar de no tener conocimiento, no desaporvecharia la oportunidad de cerrarle alguna vez la boca.
"Bien." respondió finalmente, poniéndose directamente frente a él, a varios metros de distancia.
"Saca este maldito dulce de tu boca White, si no quieres que te lo meta en la garganta hasta que mueras ahogada."
La terrible coincidencia de sus palabras la hizo temblar, sacando el caramelo de sus labios para pasarlo a Nott. "Sólo será un minuto."
"Si pasa un minuto, me lo comeré Liss." respondió él, agarrando la paleta entre su manos.
Ella solo sonrió y volvió a posicionarse, alzando su varita frente a ella mientras Malfoy hacia exactamente lo mismo. Clarisse estaba pensando que no lo lograría. Apenas aguantaba mirar sus ojos color plata si caer rendida.
"Hechizos y Encantamientos no verbales." habló él, movimeindo su muñeca como si la preparara para lo que venía.
Clarisse asintió y se preparó. No tenía idea de qué podía hacer pero buscaría la manera de zafarse de esto rápidamente. O al menos, eso esperaba.
Draco fue tan rápido que ella ni siquiera pudo notar el movimiento de su varita, sólo sintió el choque del hechizo sobre su hombro, el cuál la hizo retroceder unos pasos, perdiendo el equilibrio, pero para cuando pudo establecerse, vio el segundo tiro por parte de Draco y logró impedirlo, moviendo su mano en en espiral para lanzar dos nuevos contra él.
Con facilidad y hasta un poco de elegancia los esquivó, girando sobre sus talones para lanzar un rayo color rojo que hizo a Clarisse soltar un jadeo cuando el hechizo pasó a centímetros de su cuerpo e intentó con todas las fuerzas lograr desarmar a Malfoy, pero le era imposible.
El chico frente a ella era todo un profesional, y como no serlo, sus padres son excelentes duelistas y deben de haberle enseñado bastante a lo largo de los años.
Sus pensamientos se esfumaron cuando un choque electrizante hizo que su cadera ardiera, haciéndola casi gemir de dolor, y no fue mucho el tiempo que tuvo para respirar cuando otro fue un filo por su clavícula, haciéndola ya perder el conocimiento.
"Malfoy -" escuchó la voz de Nott, algo preocupada.
El rubio no lo escucho, y se acercó a ella, apuntandola con la varita, como si fuera a lanzarle una maldición asesina allí mismo, pero los brazos morenos de su amigo lo tomaron por sorpresa, empujandolo con fuerza.
Clarisse sintió como Nott la ayudaba a recomponerse, sacándola de las garras de su oponente.
"Que carajo Draco." gruñó Blaise molesto, aún con las menos en el cuerpo del rubio. "¿Por qué hiciste eso?"
"Tiene que aprender Zabini." fue la única y vaga respuesta que pudo dar.
"¡Pero no así idiota! Qué querías, ¿matarla?"
Draco chasqueo la lengua, acercándose a la chica que aún seguía en pie gracias a Theodore. "Salazar, son unos putos exagerados."
Ella se sobresaltó cuando la gran mano pálida y venosa llena de brillantes anillos de Draco pasó por su cintura, acercandola más a él. La chica que apenas tenía conocimiento tembló al sentir su toque, y él lo notó, levantando levemente una curva en la esquina de su labio.
Apretó la varita contra la cadera de Clarisse y comenzó a susurrar palabras ininteligibles. Draco no se lo advirtió, pero aquello le dolió mil demonios y tuvo que apretar sus manos contra los hombros de él para aguantar el dolor de sus caderas volviendo a su lugar natural.
"¿Ahora la curas?" dijo Nott, con la paleta en su boca. La chica lo miró y puso los ojos en blanco al notarlo.
"Qué." bufó Malfoy, ahora subiendo la varita a su clavícula. "No la dejaré así."
"Dios Malfoy quién te entiende." suspiró Zabini.
•~᯽~•
El Gran Comedor era cada vez más oscuro. Los estudiantes vivían encerrados en sus salas comunes, la magia del castillo se había perdido desde el primero momento en que llegaron aquí.
Ella esperaba que este año fuera distinto, las cosas no serían buenas pero jamás pensó que estaría todo tan sumido en el miedo y al tristeza.
Cuando llegó el primer día a King's Cross al menos había visto una gota de esperanza en los rostros de los demás, pero hoy aquella esperanza sólo se convirtió en espera.
Esperaban que el día llegara.
Hace poco se habían enterado que los Mortífagos seguían atacando distintas localidades. Atrapando mestizos, corrompiendo traicioneros y torturando a quién no estuviera de acuerdo con sus prácticas y creencias.
"Solo digo que están en lo correcto," dijo Marcus con desdén. "No podemos suponer que podemos arreglar este maldito mundo con esos sangre sucias aquí. Ellos sólo son escoria. No sirven."
Clarisse había tratado de evitar su mirada desde que se sentó frente a ella, sus ojos clavados en cada rasgo de la chica, y ella, fingiendo desinterés y centrandose en la comida frente a su plato.
"Solo espero que esta mierda acabe ya," agregó Zabini, pasando las manos por su nuca. "Cuando el Señor Tenebroso gane podremos seguir con nuestras vidas y olvidarlo todo."
"Lo dudo," habló ella, por primera vez en los varios minutos que llevaban sentados así.
"¿Dudas que ganemos?" preguntó Nott, acercándose a ella por la banca de madera en la cual estaban sentados.
Ella negó rápidamente. "No, dudo que olvidemos todo cuando el gane. ¿Ustedes podrían vivir con la culpa de haber matado personas y - haber torturado, echo daño -"
"Primero," la interrumpió Marcus. "La culpa es un sentimiento que no sirve para nada Liss, si vas a hacer algo es porque lo quieres hacer, así que no digas que sentirás culpa. Estamos aportando a que nuestro Señor pueda mejorar en algo este maldito lugar."
"No es tan simple -" susurró ella en voz baja, sin mirarlo y esperando que ninguno la haya escuchado.
Nott se inclinó para tomar su vaso de zumo de calabaza. "El punto es que, solo debemos enfocarnos en nosotros, no pienses en el sufrimiento de los demás Liss, piensa en tu futuro."
«Piensa en tu futuro»
Las palabras sonaban tan simples y fáciles de decir, pero todo era tan complicado realmente.
"Bien," Clarisse se paró de su puesto, levantando sus piernas para poder quitarse de la banca. "Iré a mi habitación, los veo mañana."
Sin esperar la respuesta que sabría que no vendría, avanzó apresurada por el pasillo hasta llegar a la grandes puertas de entrada, saliendo al frío y oscuro corredor en dirección a las mazmorras.
Realmente le parecía correcto lo que ellos decía. Ellos debían esperar ganar la batalla, pero sabía que las secuelas durarían para siempre. Ella es humana, tiene sentimientos y la empatia es algo que siempre tuvo presente. No podría imaginar las vidas que arruinarían tras el combate.
Pero como decía Nott «No pienses en el sufrimiento de los demás»
"Clarisse."
La voz la hizo frenar y su corazón comenzó a palpitar con fuerza. Una mano la tomó del codo haciéndola girar para quedar frente a la persona que intentaba ignorar el mayor tiempo posible.
"¿Te pasa algo?" preguntó Lestrange, corriendo su mano hasta la mejilla de ella.
La chica trago saliva antes de responder. "Sólo estoy cansada."
"Ajá. Esta bien."
Su indiferencia la confundió aún más mientras lo veía alejarse, sin hacer mayor esfuerzo en entrar en el interior de ella.
Lo miró, caminando con gracia por el largo pasillo, hasta que una chica desconocida apareció por el pasillo abyacente, tomándolo del cuello para plantar sus labio en los de él. Marcus ni siquiera forcejeo, pasando las manos por la cintura de ella.
Clarisse frunció el ceño, sacuendo la cabeza para borrar la imagen, pero ahí estaba.
Y no sabía por qué le importaba tanto pero lo que sí sabía que de algún modo estaba mal.
Aquel chico que había estado evitando tanto ahora y que la había tratado de una manera tan incorrecta, le estaba llamando la atención de por el simple hecho de que se daba cuenta que, ella y él nunca podrían llegar a fusionar en algo. Y la extraña idea de al menos intentarlo cruzaba su mente.
