Capítulo 43. De Hora de Aventura. -Cosmos, la vida-

7ta temporada de la serie

Titulo

«Lágrimas en el Tiempo»


Hola a todos y bienvenidos a otra actualización de esta historia que tanto les gusta.

Siendo que volvimos a rojo, la vacuna tardara mucho para cierto grupo de la población y demás cosas pasan por causa de factores X, me queda decirles que felices fiestas, feliz próxima navidad (si lees esto el un día antes) o feliz navidad adelantada (si lees esto después).

Espero que la vida se canse de estar encima de ustedes y que puedan tener un descanso con sus seres queridos o conocidos, recuerden cuidarse respecto al virus y esperar que las cosas mejoren.

Sin más, disfruté esta historia como yo lo disfrute escribiéndola.


-: Acción que hacen o narraciones en un P.O.V

**: Pensamiento.

«»: Resaltar algo.

(): Aclaración o significado.

/ /: Comentario mío.

Otro idioma.

...: Salto de escena y la barra grande en la historia es un salto de escena mayor.

[ ] : Lugar o fecha de importancia


No soy dueño de Hora de aventura, salvo de los Oc que salen.

Disculpen las faltas ortográficas, errores e incoherencias que encuentren.


Anteriormente…

Finn: ¿Qué es eso?

Leo: Una vaga representación terrenal de los escritos de ese vampiro. –Analizándolos, estos desaparecen- Al parecer tenían un cambio de último momento donde parecían unirse a otros escritos.

Jake: En español por favor.

Leo: Que los modificaron, pero esas acciones solo pueden ser hechas por mí, mis hermanos y mi creador.

Jake: Tienes razón Finn, tengo varias dudas, pero esas serán para después. Leo, ¿sabes quién fue el que hizo el cambio?

Leo: Mi creador no fue ya que no se involucra en los escritos, mis hermanos estaban trabajando y yo no lo hice.

Finn: Aunque no lo inculpo, ¿Inferius podría hacer esto?

Leo: No, cuenta con el cuerpo y la energía adecuada para hacer tal acción… Por cierto, ¿dónde están los demás?

Jake: No separamos para ir a buscar a los demás vampiros. Bonnie y Marceline, Solan y el Rey Vampiro, y al final estamos nosotros 2.

Leo: Eso es raro, por alguna razón puedo encontrar a Bonnibel, pero pareciera que está cambiando constantemente de lugar.

Finn: ¿Habrá sido secuestrada?

Leo: No, tengo ubicado su cuerpo, pero no su núcleo… bueno, no del todo. Aunque esta en iguales condiciones Marceline.

Jake: Debemos de ir por ellas.

Leo: Creo que primero sería encargarnos de aquellos vampiros.

Finn: Pero es tu prometida. –Eso sorprendió a Jake- Debemos de ayudarla.

Leo: Ella cuenta con parte de mi escencia la cual la protege, tienen un camino sin bloqueos que le permite a Inferius interferir, su cuerpo es inmune a las enfermedades a la vez que se puede regenerar, cuanta con la protección de su corona y su brazalete. Ella estará bien, hay que preocuparnos por los demás.

Finn: Entendido, entonces, ¿con quién vamos primero?

Leo: Hay que ir con Simón, parece que uno de esos vampiros esta por acercarse, luego podremos ir con Solan, pero dudo que ella necesite ayuda.

Jake: Pues qué estamos esperando, andando. –Aumentando su tamaño, toma a su hermano y amigo y los coloca en su espalda mientras empieza a correr al reino helado- Por cierto, ¿te vas a casar?

Leo: Pensaba decírselos, pero Bonnibel me obligo a no hacerlo.

Jake: Pero eres un ser de poder absoluto.

Leo: Puede que tengas razón, pero ella simplemente me digo que no y ya.

Continuamos


[Día donde curaron a Marceline]

Phoebe: Oye, ¿a dónde vamos exactamente?

Inferius: Vamos a hacerle una pequeña visita a cierto individuo, y quien más que mi ígnea amiga que me acompañe.

Phoebe: ¿Vamos a una tienda? –Acercándose a una tienda encima de un risco, las puertas automáticas funcionaron y con ello entraron- Si querías algo pudimos haber ido al mercado de Ooo o hacerlo aparecer.

Inferius: No hay nada de malo con ayudar al comercio local de vez en cuando, además, venden aquí unas galletas que ni a la princesa se le ha ocurrido, -Tomando cajas de té, galletas y un envase de cartón- ¿Vas a querer algo?

Phoebe: Sólo cómo carbón u otras cosas del tipo combustible, las otras cosas solo se queman.

Inferius: Pero qué mundo más cruel y triste es el tuyo. –Chasqueando, un brillo lavanda la envolvió- Acabo de darte la habilidad de poder probar otras comidas sin que se quemen. Ve y busca lo que quieras comer, yo invito.

Phoebe: Bueno... Había ocasiones donde quería probar cosas dulces.

Inferius: Pues ven, ya que no pienso darte de estas galletas. –Guardando la caja, ella da u leve suspiro de risa para ir y buscar una que otra golosina. Tras ir a la caja para pagar y con ello retirarse, el nuevo sabor dulce era algo nuevo que no le duro mucho tras haber comido todo de golpe- Se te ira todo a las caderas si comes así.

Phoebe: No es amable de tu parte el decir eso, además, te tengo a ti.

Inferius: ¿Disculpa?

Phoebe: Digo, no es como que sea sano que aumente mi peso.

Inferius: No tengo problemas con que tengas un kilo más o menos, siempre estaré ahí para hacerte la vida imposible con mi carismática presencia. –Rodando los ojos, Inferius toma una rama larga del suelo para trazar unas una cara feliz en el rostro-

Phoebe: ¿Y eso?

Inferius: Haremos una pequeña visita, -Regando la leche de insecto en el suelo, esta fue absorbida emitiendo un brillo en el delineado- No recuerdo qué seguía… creo que eran unas palabras un poco raras…

Phoebe: Sigo sin saber qué está pasando, pero debería de esperar encontrar un sentido cuando estoy contigo.

Inferius: Neh… no recuerdo, lo haremos como en la antigua. –Tomando el rostro, desgarra la realidad para poder mostrar un vórtice de fuego- Recuerda mantener las manos fuera del alcance de las personas de aquí, no recojas ninguna fruta del tipo baya amarilla.

Phoebe: Inferius: ¿a dónde vamos?

Inferius: A un maravilloso lugar donde los individuos son torturados en un ciclo sin fin… nada relacionado con la realidad. –Empujándola, la da un salto para acto seguido caer en lo que sería un terreno rocoso ígneo- Bienvenida a Nocheosfera.

Phoebe: Parece mi reino, aunque me siento un poco incomoda por el estar aquí. –Viendo el cielo rojo oscuro, los gritos de criaturas, el fuego que era diferente al de su reino y las cosas que se veían a la distancia eran más que suficiente para decirle que era un lugar peligroso-

Inferius: Sígueme, necesito un pequeño regalo de cierta persona que no ha aparecido en un pequeño lapsus de tiempo. –Entrando en lo que sería un castillo deformado de roca, los pasillos estaban medianamente decorados con cuadros-

-Siguiendo su camino, llegaron a unas grandes puertas las cuales abrieron sin dificultad y tras entrar vieron frente a ellos una puerta más pequeña y con rejillas, parecida a una que poseen las casas normales-

Inferius: ¡Hola! ¡Ya sé que estás ahí, abre la puerta o lo haré yo! –Tras escuchar unos cuantos pasos y el quitar un pequeño seguro, un demonio de piel azul, algo regordete, vistiendo una camisa blanca sin mangas y un par de bóxer estaba con un emparedado en su mano-

Hunson: ¿Sí…? Oh, pero si eres tú.

Inferius: Así es, soy yo. Ahora puedes cerrar la puerta o dejarnos pasar. –Tras abrir la puerta, el interior del cuarto tenía la pinta de una cocina normal- Disculpa si interrumpí tu quinta merienda, pero necesito algo que sólo puedes darte tú.

Hunson: ¿En serio? Bueno, no creí que ocuparían algo de mí ya que normalmente podrías… -Tras ver a su acompañante, se quedó con la boca abierta antes de poder seguir hablando- Este… hay alguien más aquí.

Inferius: Ella es la reina del reino de fuego y una preciada amiga que ya sabe quién soy junto a Gran C, así que te diré lo que ocupo. –Saca 2 frascos- Necesito que en uno lo llenes con esencia de Nocheosfera y con el otro parte de la tuya.

Hunson: ¿Y eso? –Toma ambos frascos- Pensé que podrías manipular las cosas y eso.

Inferius: No puedo darme el lujo de usar mi influencia para alterar las cosas, es mejor conseguir las cosas de una manera antigua para asegurarlas. Además, son para tu pequeña hija.

Hunson: Marceline…

Phoebe: Aguarda un momento, ¿él es el padre de Marceline?

Inferius: Mi error. Él es Hunson Abadeer, el señor de Nocheosfera…. Volviendo al tema, tu hija dejo de ser un vampiro y necesitamos esto para poder compensar la falta con su otra mitad con algunos ajustes.

Hunson: Bueno, con gusto ayudare, aunque me gustaría pedirte algo a cambio.

Inferius: Se te olvida que he pagado las deudas que tenías con cierta organización, ¿acaso quieres que retire mi fondo? –Con miedo, niega en seguida- Pero puedo escuchar tu propuesta.

Hunson: Me gustaría poder ver a mi hija una vez más, ha pasado tiempo desde que la vi.

Inferius: Eso no te afecto cuando pasaste cientos de años sin verla… en fin, creo poder hacer algo, pero tendrás que esperar un poco, puedo asegurarte que si las cosas salen como lo tengo planeado, te llevaras una mayor sorpresa.

Hunson: Entonces esperare con ansias el día. –Con los frascos llenos, ambos se retiran tras pasar la puerta de la cocina y aparecieron en las praderas-

Phoebe: No voy a preguntar qué cosas planeas o lo que vayas a hacer con eso.

Inferius: Hubiera sido bueno, así podría rellenar espacio en el libreto. En fin, dejaremos esto y nos prepararemos para cuando sea el día de la boda de gran C.

Phoebe: Es cierto, me pregunto cuál será el regalo que debería darles.

Inferius: Con que estés ahí para ayudarles bastará, digo, básicamente ella tendrá a un ser que puede darle todo y Gran C tendrá a su todo.

Phoebe: Aún así, quiero darles algo.

Inferius: Es tu elección, hasta entonces, hagamos un salto temporal.


[Mismo día de la boda, Horas antes]

-Solos en un vasto prado donde el pasto no crecía por encima de los tobillos, el viento refrescante de amanecer junto a la cálida luz del astro rey era recibida por aquellas 2 figuras quienes disfrutaban-

Marceline: ¿Qué hacemos exactamente aquí? –Viendo que no había nadie más, vio a Inferius quien tomaba unas cuantas hojas del suelo-No veo que haya algo importante aquí.

Inferius: Pero lo hay, mi querida y estimada Marceline. –Tomando unas cuantas margaritas, hace una corona de ellas de una forma sencilla y rápida- Hemos venido aquí para poder hablar acerca de tu recompensa.

Marceline: ¿Mi recompensa? Pero, ¿de qué? No recuerdo haber hecho algo para ti.

Inferius: Lo has hecho, pequeña Marcy. Lo hiciste cuando decidiste salir de aquella manipulación y pedir ayuda. Lo hiciste cuando expresaste tus sentimientos a la princesa y lo haces ahora por seguir adelante aun cuando te falten pedazos.

Marceline: No entiendo lo que estás diciendo, sin contar que no sé cómo es que sabes lo que le dije a Bonnie. Dime, ¿estuviste observándonos todo este tiempo?

Inferius: No, pero como aquella presencia estuvo en tu cabeza, yo también puedo estar dentro de la de ella. Pero no vinimos a hablar acerca de lo que puedo o en donde estoy, venimos a darte tu recompensa tras tener una plática.

Marceline: Bueno, ¿de qué quieres hablar?

Inferius: De esto, bueno, ya hablamos. Es hora de tu recompensa. –Sin entender el cambio de situación, Inferius le pone la corona en la cabeza- ¡Tara…! Te queda bien.

Marceline: No me digas que este es mi regalo ya que Dicentra puede hacer varias y mejores.

Inferius: Auch… eso duele. Un regalo no se desprecia, pero esa no es tu recompensa, lo que voy a darte son 3 deseos. Así es, 3 deseos, nada de pedir más deseos y esas cosas.

Marceline: ¿3 deseos? ¿Cómo sé que puedes conceder 3 deseos?

Inferius: Oye, no es grato que uno venga a darte un regalo y le insultes… pero ya estoy acostumbrado. Verás, mi pequeña Marcy, estos son 3 tipos de deseos los cuales no son como los que hacen los genios u otras criaturas mágicas. No, estos deseos son especiales porque yo los hago.

Marceline: …

Inferius: Tu silencio es peor que tu lengua… en fin, estos 3 deseos son especiales ya que no te los cumpliré como el tipo de querer dinero, ser un príncipe o volverte un genio. La verdadera magia está en que son deseos que no vienen de tu corazón, vienen de tu mismo ser. –Tras apuntar a su corazón la señala completamente con un suave movimiento de mano-

Marceline: Suena como lo que ella me decía… ¿acaso quieres controlarme también?

Inferius: Suficiente, yo no puedo con esto. –Tirando las hojas, estas envolvieron a mitad demonio en un leve torbellino el cual cambió el ambiente. Con estas mismas hojas disipándose, el lugar había cambiado bruscamente y ahora estaban en el centro de lo que sería una gran ciudad-

Marceline: ¿Dónde estamos?

Inferius: Bienvenida a 1008 años antes de la actualidad… bueno, estamos sobrepuestos, así que no espasmo como tal en el lugar. –Tras poner un pie para que se cayera un señor, este lo atravesó- Ves, nada afectará este momento.

Marceline: Vaya… pero, ¿qué hacemos aquí?

Inferius: Estamos aquí para concederte tu primer deseo, el motivo. Veras, pequeña Marcy, te traje al comienzo del todo, el lugar donde todo en este mundo cambió físicamente. Donde los hermosos ecosistemas restantes que quedaban y la estructura social creada por el humano se vino abajo. –Señalando al cielo, una alarma sonó en todo el lugar cuando un gran número de aviones empezaron a surcar los cielos y con ellos las personas corrían de un lugar a otro-

Marceline: La guerra… -Viendo el pánico, los aviones atacaban con bombas los edificios, el ejercito del lugar intentaba atacar los aviones que convirtieron la ciudad en un frente de guerra donde las bajas empezaron a aumentar- ¿Por qué me traes aquí?

Inferius: Porque en su momento eras una pequeña bebé la cual no entendía exactamente lo que pasa, aun cuando estuviste cientos de años sobreviviendo. Fuiste aventada a un mundo donde la corrupción y los pleitos de unas pocas personas ocasionaron la masacre y cambio brutal de todo el planeta. No vengo a decirte que no seas codiciosa ni nada por el estilo, sólo quería decirte lo que ocasionó la guerra.

Marceline: Eso ya no me importa, eso se quedó en el pasado.

Inferius: Es ahí donde radica uno de tus más grandes problemas, sueles sufrir por algo y luego lo dejas atrás. Pero nunca te has fijado en la larga cola de cosas que llevas arrastrando por el temor de caer.

Marceline: Me ha servido durante muchos años, he pasado por mucho.

Inferius: Y no lo niego, tu escenario y vida es interesante de ver. –Adelantando la escena, el lugar termino por ser destruido y con ello, un gran número de destellos verdes iluminó el cielo de este color antes de que una gran sacudida azota al planeta mismo y con ello se vieran fragmentos de la corteza desprenderse al espacio-

Marceline: Nunca había visto bien lo que eran esas luces verdes y aquel terremoto.

Inferius: Lo que pasa cuando juegas con fuerzas que no puedes controlar. En fin, vayamos en dirección a un punto familiar. –Cambiando a lo que sería un terreno árido donde había escombros de una carretera y varios carros, había un vehículo camper atascado- ¿Conoces este lugar?

-Sin siquiera prestarle atención, Marceline corrió en dirección del camper y abrió la puerta de golpe para mostrar a una mujer de piel morena durmiendo junto a una pequeña niña de piel grisácea. Conmocionada por verla, no creyó el tiempo que pasó observándolos-

Inferius: ¿Acaso las conoces?

Marceline: Mamá…

Inferius: Así es, Elise fue una mujer que al igual que tú, era peculiar. Pequeña Marcy, ¿sabes lo que paso con ella?

Marceline: Desapareció después de abandonarme… no la culpo, se asustó cuando vio mi parte demonio… hasta yo misma me hubiera dejado. –Con un golpe en la cabeza, ella da un quejido- ¿A qué vino eso?

Inferius: ¿Eso es lo que paso? Marceline, dime, ¿cómo era ella?

Marceline: Era una gran madre, me daba su amor cada que vez que lo pedía y cuando lo necesitaba, su abrazo era acogedor y tranquilo, su voz era melodiosa y bella, siempre se preocupó por mí.

Inferius: Le tienes una gran estima a tu madre, aun cuando dices que te dejo.

Marceline: Aunque no lo sepa, pudo haber tenido sus motivos.

Inferius: Es ahí donde te equivocas. –Adelantando la escena unos pocos años más, estaban en lo que sería una sección un poco más llena de restos de edificios, pero igual de árida- Antes de que sigamos, ¿quieres continuar? Podemos detenernos ahora si lo deseas.

Marceline: Ya estamos aquí, si este es mi deseo, lo tomaré.

Inferius: Esta bien. –Viendo el lugar, observó el cielo que estaba un poco menos radiante que antes de la guerra- Sabes, los padres tienden a ser uno de los mayores mentirosos que hay. Su mentira está tan oculta para sus hijos que ellos lo toman como si fuera la mayor verdad de todas.

Marceline: ¿A qué te refieres? –Señalando una pequeña estación de gasolina. Caminando y abriendo la puerta, una pequeña y triste niña camina con una guitarra hecha de cartón. Con un vestido de una camisa roja y un vestido overol sucios, se alejaba con un mapa en la mano-

-Aunque el recuerdo seguía en su mente, esas palabras seguían diciéndole «No tengo tiempo para ti ahora». Viendo a su madre quien estaba aparentemente arreglando una motocicleta, esta intento levantarse, pero cayó. Con esfuerzo tomo lo que sería un teléfono y llama a un número-

-Con esas palabras dichas por la persona más importante en su vida, su rostro estaba inexpresivo. Aun después de haber terminado el mensaje y con una sonrisa la cual fue seguida por una gran tos con sangre, aquella mujer dio su último respiro en este mundo-

Inferius: Como lo dije, los padres pueden ser los mejores mentirosos. Sí, estoy bien. No tengo hambre, come del mío, todo estará bien, yo siempre estaré aquí para ti. –Escuchando el sollozo de ella, las lágrimas no parecían parar de su rostro- Tú madre nunca te abandono, ella sabía su final e hizo lo posible para que no lo vieras. Ningún hijo desea ver a sus padres morir.

Marceline: Siempre me sentía nerviosa por aquella grabadora, pero ya veo lo que era… Mamá…

Inferius: Era una gran mujer, una mujer que sabía que su preciada hija podría sobrevivir. Este mundo, en su momento, era realmente agresivo para todos los humanos, pero no para ti. Siempre fuiste diferente, no encajas con los monstruos y tampoco con los humanos, eres distinta.

Marceline: Gracias por decirlo…

Inferius: Siempre luchaste por ser como ellos, pero nunca en ser como tú quieres. Tú no naciste para ser como el resto, tú naciste para destacar. Mira quién eres, una chica que ha pasado por un terrible camino el cual muchos no podrían, siendo odiada, traicionada, dejada y golpeada, pero siempre sales adelante con una sonrisa y tu grandeza.

Marceline: No siempre fui así, no te mentiré que había momentos donde deseaba que todo terminara.

Inferius: La vida da asco, es horrible y las cosas no siempre serán buenas con uno quiere… pero lo es peor no vivirla. Más de 1000 años de historia corren por tu ser, historias, anécdotas, enseñanzas e ideas cruzan por tu mente y corazón, todo ese doloroso camino forjó a la chica que tengo enfrente de mí.

Marceline: ¿Tú crees eso?

Inferius: Si no fuera el caso no lo diría. Pequeña Marcy, yo sé que es realmente difícil el tener que soportar el encariñarte con alguien y luego ver como el tiempo o las circunstancias te lo arrebatan.

Marceline: No creo que entiendas eso… no has vivido los mismo que yo he vivido.

Inferius: Ahí te equivocas nuevamente, por eso, este es tu segundo deseo, la verdad. –Con aquellas mismas hojas envolviendolos, ahora estaban en su casa- Con mi diagnóstico, un problema que tienes es que no eres muy abierta, y eso se debe a que nunca te diste una oportunidad de hablar contigo misma. –Aparece un diván-

-Recostandose, Inferius aparece una silla donde toma asiento-

Marceline: Creo que puede ser debido a lo que vi de mi madre.

Inferius: Lo es, pequeña Marcy, eso junto al problema de dejar las cosas harás tuyo son la fuente de tus problemas al igual que el querer que las cosas no se vayan. Temes ser dejada.

Marceline: Aun después de tantas personas, sigue siendo doloroso. Mi mamá, mi padre, Simón, Bonnibel, Leo, mi ex y ahora Dicentra.

Inferius: Tú madre murió, tu padre está en Nocheosfera, tu ex está muerto, Simón está en el reino helado completamente curado de su demencia, Bonnibel y «Leo» están juntos.

Marceline: No sabía lo de Simón… con lo de Leo y Bonnibel, creo que sentiré lo mismo cuando se vayan, aunque no sea más un vampiro, soy más longevo que ellos 2, sin contar a Finn y Jake.

Inferius: No exactamente. Te dije que te daría la verdad y eso obtendrás. Dime, ¿alguna vez te has puesto a preguntar quién o qué es «Leo»?

Marceline: Un humano, ¿no?

Inferius: No lo sé, por eso te pregunto. Si dices que es un humano, ¿has visto que envejezca?, ¿qué se canse?, ¿Qué exprese hambre o sed? Si me lo preguntas, «Leo» causó estas mismas preguntas en otros de sus amigos.

Marceline: Bueno, sé que también posee poderes o magias, es fuerte y en verdad no lo he visto actuar mucho como un humano. La primera vez que lo vi parecía conocer lo que era, pero se sentía como si fuera una especie de insecto llamativo para él.

Inferius: «Leo» es alguien realmente único, explicarte su significado tendrá que esperar ya que él debe ser quien lo diga. Lo que puedo decirte es que él no mentía cuando decía no conocer las emociones, es sus miles de millones de años existiendo nunca se había dado la tarea de sentir las emociones.

Marceline: Un momento, ¿acaso dijiste miles millones de años?

Inferius: Querida, hay muchas cosas que desconoces. Me gustaría decirte todo, pero como dicen aquellos, todo se revelará con el tiempo, y parece que no faltara mucho para que pase.

Marceline: Es en verdad molesto que digan eso.

Inferius: No eres la primera que se queja conmigo respecto a eso. En fin, tu segundo deseo es que la verdad se te dirá, pero faltan unos pocos días para que eso pase, hasta entonces, tendrás que esperar a que pase.

Marceline: Qué porquería.

Inferius: Lenguaje… en fin, es momento de darte tu tercer deseo, la aceptación. –Colocando su mano en la frente de ella y arrastrarla, la misma realidad se vio envuelta en aquellas hojas rotas las cuales cambiaron nuevamente el lugar-

-Dentro de lo que sería un páramo de arena gris, una tormenta eléctrica estaba golpeando el lugar, la lluvia parecía un aguacero, el ambiente era frío, los colores apagados y parecía que el mismo viento quería arrastrare en un gran tornado-

Marceline: ¿Dónde estamos ahora?

Inferius: En un maravilloso lugar alejado de tu casa, pero a la vez más cercas de lo que creerías. –Observando la tormenta, rayos rojos golpeaban el suelo dejando marcas en la arena gris- Dime, ¿cómo te sientes?

Marceline: No sé qué tipo pregunta es esa, pero me siento rara.

Inferius: Es comprensible, son pocas las personas que puedan llegar aquí. Ven sígueme y veremos si puedes hacerte una idea de donde estamos. –Aunque Marceline se estaba mojando y ensuciando por el lugar, Inferius parecía seguir igual de impecable- Llegamos.

-Observando lo que sería un obelisco de 2 metros de alto, este era de un cristal prismático de matices rojas dominantes. Este se encontraba algo dañado, roto y con grietas, pero además de eso se encontraba en su suelo un arbusto con enredadera abrazando las fisuras, varias cintas envolviendo pedazos sueltos, unas cuantas luciérnagas de color azul, rosado y blanco las cuales no parecían afectarles la condición climática-

Marceline: ¿Qué es todo esto? –Cuando más cercas del pilar, más cálido se sentía, como un abrazo y un susurro confortante junto a una canción muy lejana sonaba. Todo eso mientras este mismo emitía una luz- Inferius, ¿qué es esto?

Inferius: Esto, mi pequeña Marcy, es una representación de lo que tienes en tu pequeña cabeza. No hablo de tus sentimientos, tu poder interno o conocimientos. Estamos dentro de tu conciencia y este pequeño pilar es tu subconsciente.

Marceline: Mi subconsciente… ¿es normal que se vea así? -Niega- Pero, ¿por qué se ve tan deplorable?... ¿Fue culpa de ella?, ¿me estoy volviendo loca?, ¿por qué mi mente se ve así? –Siendo callada por una galleta, Inferius se acerca más al obelisco-

Inferius: Haces muchas preguntas, pero es lógico hacerlas. No es normal que se vea así, pero para nada es algo raro. En la larga carrera que llevo, este es uno de muchos pilares que se parecen, rotos y astillados, muchos con pedazos faltantes e inclusivo unos donde queda muy poco o nada de este.

Marceline: Eso no responde mis dudas.

Inferius: Ash… déjame profundizar con la conversación. En fin, te explico, este pilar en cierta forma está dañado porque ella estaba corrompiéndolo por el material que había. La tormenta, el ambiente e inclusive estas pequeñas cosas que están aquí ya estaban, pero no tan alborotadas.

Marceline: ¿Ya estaba yo así? -Asiente- Pero, ¿por qué?

Inferius: Verás, como vimos en los demás deseos, tienes tantos problemas que te has guardado para ti misma que han terminado por desarrollar repercusiones para tu mente, cuerpo y alma. La tormenta representa tu conflicto interno, un duelo que creías tener entre tu parte demonio y humana. Los rayos son la furia que sientes a aquellos que te hirieron, aun cuando abriste tu corazón a ellos, pero no es solamente a ellos, también por la frustración que sientes por la vida que vives. La lluvia es tu tristeza, todas aquellas lágrimas que has llorado durante cientos de años. El viento fuerte que arrastra todo es tu decisión de ocultar y dejar tus problemas de lado. La oscuridad del día radica en la poca esperanza que ves en un mañana para ti… y el suelo árido, es la representación de tu estabilidad, un paramos el cual está marchitándose poco a poco, hasta volverse un lugar muerto. Esto, mi querida Marceline, es la representación más exacta de tu persona.

Marceline: No puedo creerlo… tantos problemas me abruman que nunca pensé que pasaría esto… -Viendo aquellas cosas sobre su pilar, estas parecían ser el único color vivo en todo el lugar- Si toda mi conciencia esta así, ¿qué significa eso?

Inferius: Hay ocasiones donde uno suele ayudarse con medios externos, un deseo, una ambición, esperanza, fe, como gustes decirlo. En tu caso, estas pequeñas cosas son los lazos de aquellos con lo que tienes afectos. Ese mismo afecto lo ha usado tu subconsciente para mantenerse y no desmoronarse. Dicentra, Finn, Jake, Bonnibel, «Leo», tu madre, tu padre, Simón y demás personas que guardas con cariño.

Marceline: Pero no durarán para siempre, yo sí.

Inferius: ¿Y quién lo decidió? Dime, ¿qué muere primero, el recuerdo de una persona o la persona? –Un poco dudosa, chasqueo los dedos con lo que la tormenta a su alrededor se disipó de golpe y sintió que le habían quitado un gran peso de encima- Tu madre murió hace cientos de años, pero su recuerdo sigue aquí… Marceline, uno mismo decide cuando una persona muere, es cierto que ya no podrá estar contigo, pero su recuerdo sí, sus enseñanzas, sus experiencias.

Marceline: Ha pasado tanto tiempo… pero aun así la recuerdo.

Inferius: No te mentiré, el tiempo es bueno porque te hace experimentar cosas nuevas, pero también te hace olvidarlas. Por eso, uno siempre debe de vivir y aprender, disfrutar la vida aun cuando vivan en un ambiente llenos de colores grises, recuerda que en toda esa tormenta siempre habrá un mañana brillante. Uno mismo decide si quiere ver ese amanecer o permanecer oculto, resguardando las sobras de lo que alguna vez tuvo, pero no decidió buscar más.

Marceline: ¿Cómo…? ¿Cómo es que puedes decir todo esto tan natural? ¿Cómo es que tus palabras son tan parecidas y diferentes a las de Leo?

Inferius: Gran C es alguien muy preciado para mí, tanto que, sin él, yo no estaría aquí ahora mismo… Además, como lo dijiste, somos parecidos y a la vez tan distintos. –Con la tormenta ausente, el cielo estrella oculto por estas adornaba como un cofre lleno de joyas preciosas- Tienes unos sentimientos muy hermosos, una vista que espero ver nuevamente cuando vuelva aquí… Felicidades, este fue tu tercer deseo.

Marceline: No, gracias a ti. –Sabiendo el motivo que destruyó su mundo, la verdad acerca de su madre y el aceptar que las cosas son así, por fin pudo dejar atrás a aquella chica y renacer como una nueva persona- En verdad, muchas gracias, no sé cómo pagarlo.

Inferius: Hay una forma que puedes hacerlo. –Regresando a la realidad, es decir, al prado, Inferius atraviesa el pecho de ella y toma sus escritos para guardarlos- Sigue adelante, tanto como Gran C, espero poder ver la estrella en que te convertirás. –Alejándose, ya tenía su distancia cuando ella grito-

Marceline: ¡Espera! ¡¿cómo sé si voy por el buen camino?!

Inferius: ¿Quién sabe? Eso es la maravilla de la vida, una aventura con altos y bajos. Vive, pequeña Marceline, y recuerda, no estás sola. –Desapareciendo en un borrón, ella grabó esas palabras es su mente, siendo que en aquel pilar estas se incrustaron-

Marceline: Lo haré, viviré mi vida con la cabeza en alto. –Sintiendo el cálido sol de mediodía, aquellas plantas resonaron en su mente- Sé que no te queda mucho tiempo Dicentra, pero vamos a disfrutarlo como nunca.

-Siendo observada desde la distancia, da un leve suspiro para observar el horizonte, esperando que lo que estaba pensado que pasara no fuera tan pesado y no terminará en un desastre mayor al que podría manejar-

Inferius: Un movimiento más a mi favor… ojalá la suerte esté de mi lado otra vez… -Acomodando su traje, ahora estaba por retirar al lado de su ígnea amiga cuando una figura estaba sentada en un tronco a la distancia- Oye, una disculpa si no te notamos y tuvimos esta plática motivacional.

¿?: Descuida, es realmente grato el poder escuchar esas sabias palabras, en verdad son únicas.

Inferius: Bueno, hago lo mejor que puedo, pero gracias por el alago.

¿?: Es un bonito día el que hay aquí, con un hermoso atardecer y el fresco viento acariciar mi rostro, es realmente espléndido este escrito.

Inferius: Pues pudo hacerse algo después de una guerra antigua guerra, digo, pocos lugares logran volver a tener un hermoso ambiente cuando… un momento, ¿acaso dijiste «escrito»?

¿?: Lo siento, pensé que conocías el término. –Volteando a verlo, la actitud de Inferius cayó al verla. Con su piel un poco morena con una cabellera pelirroja, vestía una túnica gris que envolvía su cuerpo- Creía que papá te lo había enseñado.

Inferius: …

¿?: Pero nada más mírate, en verdad has crecido mucho desde aquella vez que pude tenerte en mis brazos. –Caminando a su dirección, ella era del mismo tamaño que Phoebe, pero era un poco más esbelta- Te pareces mucho a tu padre.

Inferius: Ma… ma… -Con un nudo en la garganta, da uno que otro paso atrás antes de tropezarse, pero eso no le impidió el seguir viéndola- No puede ser posible…

¿?: Ni yo lo creía, sólo sé que desperté mirando el cielo y escuchando una conversación, pero no podía moverme hasta que estuviste… -Siendo interrumpida, Inferius había saltado a ella envolviéndola en sus brazos, como si no la quisiera soltar- En verdad creciste fuerte y sano.

Inferius: Madre… -Abrazando a su progenitora, las lágrimas brotaron de su rostro y el calor de ella se grabó en su mente como un tesoro- ¿En verdad eres tú?

Stella: Por supuesto, ¿quién crees que sería la madre de tan carismático hijo? –Revolviendo su cabellera, en puntas, enterró más su rostro en el cuello de ella- Vamos, deja de llorar.

Inferius: En verdad no puedo creer que estés aquí de vuelta… aunque una parte de mi sabe que esto no será eterno, ¿verdad?

Stella: Lastimosamente siento que es así, me hubiera gustado por estar junto a ti, pero mi momento ya paso y no puedo simplemente interponerme a las reglas. –Un poco más calmados, lo toma de la mano y se acercan al tronco para sentarse- Dime, ¿qué tanto has hecho?

Inferius: Contarte todo lo que he hecho me llevaría una eternidad, pero en grandes palabras, he sido el ayudante de Gran C. Su compañero, explorador, intermediario y batería.

Stella: ¿Gran C? Creo que te refieres a Cosmos Custos, ¿no? -Asiente- Por cierto, ¿por qué te llamo Sicut Inferius?

Inferius: Lengua antigua, una traducción es «Parecido Inferior» Se debe a que Gran C me da parte de su esencia para que pueda estar junto a él, eso me dio un cuerpo parecido al igual que sus habilidades, pero por mucho inferior. Y me gusto como sonaba, así que lo hice mi nombre.

Stella: Se nota que papá sigue teniendo una facilidad para poder poner nombres… pero sí que ha cambiado, ahora mismo logro conseguir aquella persona especial que sabría que tendría algún día.

Inferius: A sido un largo camino, pero no es uno que no podamos cruzar. Ha hecho amigos, tenido experiencias que nunca pensó tener, sentir emociones y demás cosas de seres sensibles.

Stella: Puedo intuir que tuviste que ver con ello al igual que sus amigos.

Inferius: Así es, Gran C al principio no mostró interés, pero luego cambio. Y ahora está por casarse… Oye, mamá…

Stella: Sí, cariño.

Inferius: Nada, simplemente quería escuchar más tu voz. –Un poco sonriente, un brazo se recarga en el cuello de Inferius provocando que viera al culpable- Más sorpresas…

Alem: En verdad te pareces a mí, pero tienes también varios rasgos de tu madre. –Siendo físicamente parecido a él, era un poco más pequeño, su cabellera era negra y su tono era claro, vestía también una gabardina, pero de color gris oscuro- Y tienes clase.

Inferius: Padre… -También dándole su abrazo, este apretó a su hijo con fuerza-

Alem: Lo siento por no aparecer antes, simplemente quería darle su tiempo.

Stella: También es tu hijo, no me voy a llevar todo su amor.

Inferius: En verdad no puedo creer esto, tenerlos a los 2 es tan… diablos, ni siquiera puedo hablar bien. –Restregándose unas cuantas lágrimas, ambos padres dan una leve risa viendo a su hijo- No los había podido ver con mis propios ojos, sólo con los recuerdos de Gran C.

Alem: Hablando del señor Cosmos, me gustaría poder verlo.

Stella: Está preparándose para su boda.

Alem: ¿En serio? Wow, siempre pensé que tu padre era del tipo ajeno a todo, pero esto es sorprendente. Ahora quiero verlo con más ganas y felicitarlo.

Stella: Todo a su tiempo querido, ahora mismo quiero conocer mejor a mi hijo.

Inferius: Me gustaría hacer tantas cosas, tantas cosas que decir, preguntar, responder y experimentar… Pero tengo el presentimiento de que sólo será este día será el único.

Alem: Siento lo mismo, me disculpo por ello, también estamos igual de emocionado que tú.

Stella: Pero no podemos hacer nada, lo único que podemos hacer es dejarte recuerdo y experiencias. Así que dime, hijo, ¿qué quieres hacer? –Viendo el sol que aún estaba en su punto medio, una idea surgió dentro de la mente de Inferius-

Inferius: Da un poco de pena, pero me gustaría poder caminar con ustedes tomados de la mano, como los ejemplos que hacen las familias al salir con sus hijos. –Sin negarse, ambos lo toman de sus manos- Pero para poder disfrutarlo aún más. –Reduciendo su estatura y tomando la apariencia que tenía cuando se volvió pequeño, un latido cálido revoloteo en los corazones de sus padres al ver el cómo sería su preciado de pequeño- Quiero pasar el día con ustedes, papá, mamá.

-Son su sonrisa infantil, ambos padres asintieron mientras se encaminaba en un viaje para poder disfrutar, generar recuerdos y lo más importante, ser el regalo de agradecimiento de Leo dado por su creador por haber sido de gran ayuda desde el principio-

-Fin-


►Gracias por haber llegado hasta el final del capítulo, espero y te hayas entretenido.

► A veces hay errores ortográficos que yo no pude ver, por el hecho de que son muchas palabras que revisar.

►Comenten qué les gusta o sin tienen una duda.

►Sin más, gracias por haber leído todo y nos vemos en otro capítulo de otra historia ...

Hasta pronto.

24/12/2020 Escrito

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