Seguimos con otro capitulo mas..! Malec sigue avanzando y Alec se recupera...!=D Pero hay que recordar que esto no es asunto de recuperacion rapida.. aun hay muchos topes que deben pasar... espero les guste este nuevo capitulo..=)
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Date Night..!
Pasaron varios días desde que Alec había obtenido su libreta y había escrito bastante. El Brujo estaba feliz, si bien no lo dejaba leer nada de lo que había escrito, no lo culpaba. Notaba a Alec más relajado, más feliz. El chico le decía que ahora que tenía las paginas para desahogarse, sentía que tenía menos cosas en la cabeza. Ese día, Alec había llegado de entrenar con Jace justo para comer con Magnus, luego había escrito un poco más en la libreta y ahora ambos descansaban en el balcón. El ojiazul jugaba con Presidente Miau, haciendo que el gatito saltara de un lado a otro persiguiendo su juguete.
-Entonces, ya no escribirás mas por el día de hoy?- preguntó Magnus, mirando la libreta de Alec, siempre estaba en el mismo lugar, la mesita entre los dos sillones de terraza. El ojiazul miró la libreta y negó con la cabeza.
-Ya estoy bien por hoy- le respondió, haciendo que Presidente saltara especialmente alto. Ambos rieron al ver al gatito aterrizar sobre una planta.
-Entonces, si ya no estas ocupado- le dijo el Brujo, inclinándose hacia él- estarás libre esta noche para tener una cita conmigo?
-Una... una cita?- preguntó Alec, mirándolo completamente sonrojado. Presidente Miau aprovechó su distracción para atrapar el listón con el que jugaba y arrebatárselo de la mano, corriendo al interior del departamento.
-Sí, ya sabes, una cita propia y formal- explicó el Brujo, poniéndose de pie y dirigiéndose a la sala- quiero decir, siempre estamos juntos aquí en el departamento o vamos al centro comercial, el cual tu no disfrutas.
-Disfruto estar contigo- lo corrigió Alec, poniéndose de pie y siguiéndolo al interior.
-Y yo también disfruto estar a tu lado, Alec- le dijo con una gran sonrisa, acercándose y posando sus manos sobre sus hombros- pero quiero que salgamos en una cita de verdad, ya sabes, una cena elegante, lucir guapísimos.
-Tú siempre...
-Luzco guapo, lo sé- lo interrumpió el Brujo cerrándole un ojo- pero esta noche será especial. Voy a deslumbrarte por completo con mi look. Me vestiré mejor que nunca, ya lo veras.
Alec abrió mucho los ojos. Deslumbrarlo? Magnus se iba a vestir mejor que nunca? Magnus siempre se veía estupendo! No quería ni pensar en cómo se vería esa noche, y él andaría con sus fachas de siempre? No. Una alarma comenzó a sonar en su cabeza, alertando a todos sus sentidos.
-Oh... si... genial- dijo Alec entrando en pánico en silencio.
-Mientras tanto, porque no nos vamos preparando con un buen baño de burbujas?- preguntó Magnus, colgándose de su cuello sugerentemente- tengo todo un ritual de spa que debo seguir para tener un look perfecto.
-Erm... claro, yo...- Magnus lo miró con las cejas alzadas y Alec soltó una risita nerviosa- acabo de recordar, tengo... tengo que terminar un papeleo para mi mamá. Es sobre la redada de ayer, no lo hice porque me vine directo a casa y... erm...
-Entiendo, no te preocupes, cariño- le dijo Magnus, tomándolo de las manos. Alec suspiró mentalmente- supongo que es mejor así, te sorprenderé por completo cuando llegues.
-No puedo esperar- dijo Alec con una risa nerviosa. El Brujo caminó junto a él hasta la puerta.
-Vuelve antes de las 8- le dijo y Alec asintió sin poner mucha atención. Su cabeza requería todo el autocontrol que tenía para no salir gritando histérico. Magnus lo besó como despedida y el ojiazul salió lentamente del departamento. El Brujo se despidió con la mano y Alec le sonrió. Magnus cerró la puerta del departamento con cuidado y Alec echó a correr. Eso era una emergencia! No podía él solo, no tenía ni el mas mínimo sentido de la moda. Tenía que llamar a la artillería pesada. Llegó al Instituto lo mas rápido que pudo y corrió por el lugar, cocina, comedor, despacho, y llegó a la biblioteca, donde su madre leía tranquilamente.
-Mamá!- exclamó Alec desde la puerta. Estaba completamente sudado y agitado, y lucía casi histérico.
-Hola, cielo- saludó su mamá tranquilamente sin levantar la mirada del libro.
-Mamá, has visto a Isabelle?- preguntó el chico, mirando al rededor para ver si no había nadie más ahí con ella.
-Estaba entrenando con John hace una hora, supongo que siguen ahí- respondió Maryse, dando vuelta a la pagina, aun sin mirarlo. Alec salió de la biblioteca y corrió por los pasillos hasta la sala de entrenamiento, que estaba vacía. Volvió a soltar la carrera ahora hacia la habitación de su hermana. Al llegar quiso abrir pero la puerta estaba cerrada, supo entonces que Izzy estaba dentro.
-Izzy! Isabelle, abre! Es una emergencia!- exclamó golpeando fuertemente la puerta. Se escuchó un escándalo dentro, varios objetos caer al suelo y después Izzy abrió la puerta. Estaba completamente despeinada, sonrojada y con la blusa puesta al revés.
-Qué pasó?!- dijo la chica, mirando preocupada a su hermano.
-Podemos hablar?- dijo Alec, señalando el interior de la habitación.
-Erm... claro, pero aquí no...
-Jonathan, si no fuera una emergencia te juro que te dejo como alfiletero- dijo el ojiazul, empujando la puerta para abrirla por completo. El rubio ya terminaba de abrochar su pantalón- fuera.
-Sí, señor- dijo John huyendo de la escena sin siquiera llevarse sus zapatos o camisa. Isabelle quiso acercarse a él para besarlo como despedida, pero John le huyó como si fuera a contagiarlo de algo. La chica rodó los ojos antes de cerrar la puerta.
-Que sucede?- preguntó a su hermano mayor. Alec se paseaba de un lado a otro, estrujando sus manos juntas nerviosamente- Alec, que pasó?
-Magnus- dijo el chico, mirándola con los ojos llenos de pánico.
-Qué? Qué te hizo?- preguntó Isabelle seriamente, cerrando los puños fuertemente.
-Me... me invitó a una cita- respondió Alec en tono asustado. Izzy se paralizó.
-Como?- preguntó la menor después de un momento de silencio.
-Magnus me llevará a una cita hoy por la noche- le respondió algo histérico. Isabelle respiró profundamente, cerrando los ojos y cruzándose de brazos. Preguntándose como había terminado con hermanos tan idiotas.
-Y se puede saber como es eso una emergencia?- dijo Izzy sin abrir los ojos, calmándose.
-Como que como?- dijo Alec exasperado.
-Interrumpiste mi... platica con John por que estas histérico por una cita con tu novio!- saltó Isabelle, alanzando los brazos al aire.
-No estoy histérico por la cita!- se defendió- y si eso era una plática, no quiero ni imaginarme lo que hacen cuando...
-Ya! Que quieres?- lo interrumpió Isabelle, sonrojándose un poco. Alec suspiró para calmarse.
-Magnus dijo que me iba a deslumbrar- explicó el chico. Izzy alzó una ceja- dijo que se arreglaría más que nunca y que me asombraría con su look!
-Se arreglaría más que nunca?- repitió Izzy. Magnus siempre se veía impecable, no sabía cómo iba a mejorar.
-Si! Tiene... tiene todo un día de spa planeado, dijo que era parte de su ritual para verse espectacular- explicó Alec, su corazón acelerándose de nuevo- no puedo presentarme vistiendo como yo!
Isabelle miró a su hermano de arriba a abajo y entendió su histeria. Pantalones holgados color negro, botas desgastadas y negras, suéter enorme y roto que en algún momento fue negro y que ahora era un deslavado gris. La chica suspiró profundamente poniendo una mano sobre el hombro de su hermano.
-Tienes razón, no puedes vestir así- le dijo seriamente. Alec asintió- no te preocupes, yo te ayudo, hermano. Déjamelo a mí.
-Pero... pero no tengo ropa decente- le dijo Alec, preocupado- y no hay tiempo de salir de compras.
-No hay problema- le aseguró su hermana, haciéndole una seña para que la siguiera fuera de la habitación- tienes los armarios de tu Parabatai metrosexual y del novio de tu hermana al alcance, encontraremos algo.
-Sí, cierto, su ropa es mucho mejor que la mía- dijo Alec, alegrándose un poco. Llegaron a la puerta de la habitación de John. Izzy solo dio un simple golpe antes de abrir, encontrándose con una escena que los tuvo a los tres gritando.
-Jonathan!
-Por el Ángel!
-Que hacen aquí?!- John se cubrió la entrepierna con una almohada rápidamente. Alec se había pegado a la pared más cercana, cubriéndose el rostro con ambas manos, completamente rojo. Isabelle se acercó a la cama de su novio.
-Como es que estas... si acabamos de...
-Pues es que me dejaste...
-Sigo aquí!- gritó Alec, histérico, sin despegarse de su posición.
-John, necesitamos tu closet- dijo Izzy, tomando al rubio por el brazo y poniéndolo de pie.
-Como?!- preguntó el chico, tomando su sabana y envolviéndosela como una toga.
-Alec tiene que encontrar algo para vestir bien hoy, así que fuera- le respondió la chica, lanzándolo fuera de la habitación.
-Y a donde voy a ir?!- Izzy le cerró la puerta en la cara antes de girarse hacia su hermano mayor.
-Ya pasó, respira- le dijo a Alec, dándole un par de golpecitos en el hombro.
-Este día está siendo bastante difícil- dijo Alec, girándose hacia el closet, aun completamente sonrojado.
-Calma, ya me encargo yo- dijo Izzy, abriendo el armario y hurgando dentro- los pantalones tendrán que ser de John. Es más alto que Jace y mas corpulento que tu, así que el ancho compensará lo largo.
-Ni siquiera sé a dónde iremos a cenar- dijo Alec, yendo a sentarse a la cama, luego lo pensó mejor y terminó en la silla del escritorio de John.
-Conociendo a Magnus, irán a un lugar lujoso, pero muchos restaurantes rimbombantes de Nueva York aun tienen muchos prejuicios, ya sabes, va puro anciano homofóbico y de mas- Alec bajó la mirada- así que no irán a ningún lugar intolerante, por lo que serán un poco más abiertos con la vestimenta y... ja! perfecto. Pruébate estos.
-Entonces no necesito un traje?- preguntó Alec, tomando los pantalones que le tendía su hermana y dirigiéndose al baño a cambiarse.
-No, estará bien con que te veas bien vestido- respondió Izzy, volviendo al armario, buscando otra opción en caso de que los pantalones no le quedaran a Alec.
-No me quedan- dijo el chico desde el baño.
-Déjame ver- Izzy se giró y vio a Alec salir con los pantalones puestos, eran solo un poquitín cortos, pero ya lo arreglaría con unas botas- de que hablas, te quedan bien.
-Por supuesto que no! Mira esto- dijo, dirigiéndose al espejo de cuerpo completo y señalando su cadera y parte de su trasero- se me pega como segunda piel. En realidad no sé cómo le quedan a John.
-A John le quedan perfectos, a ti un poco holgados- le explicó Izzy, dando vueltas alrededor de su hermano, asegurándose que los pantalones estuvieran bien.
-Holgados?!- exclamó Alec, incrédulo.
-Sí, mira esto- dijo, tomando un poco de tela en la cadera de Alec- esto no debería estar aquí.
-Es ridículo, no pretendo...
-Quieres verte bien y sorprender a Magnus en su primera cita formal, o no?- preguntó Isabelle, cruzándose de brazos. Alec la miró a los ojos y pasó saliva pesadamente antes de asentir- bien, pruébate estos otros.
-Son exactamente iguales- dijo Alec, tomando los otros pantalones que Izzy le daba.
-Eso digo yo de tus suéteres y sigues insistiendo que no es verdad- explicó la chica, alzando una ceja. Alec solo rodó los ojos y cambio sus pantalones.
-Estos me quedan aun mas apretados!- escuchó Isabelle a su hermano desde el baño.
-Déjame ver- repitió, dejando los otros pantalones opcionales. Alec salió del baño y a Izzy le brillaron los ojos- perfectos!
-Pero me quedan pequeños- dijo Alec intentando subir un poco más la prenda que le quedaba casi a la cadera.
-No, no, es perfecto, se mira sexy- le dijo Izzy, empujando a su hermano para que se pusiera frente al espejo- tienes cinturones?
-Los cinturones de armas- respondió Alec, Isabelle rodó los ojos.
-Cinturones modernos, Alec- le dijo la menor y su hermano negó con la cabeza- bien, los de John te quedarán. Solo debemos encontrar algo para arriba.
-Me quedaré con estos pantalones?- preguntó Alec cuando su hermana volvía al armario a buscar una camisa.
-Sí, esos son los indicados- respondió Izzy.
-Insisto en que me quedan pequeños- dijo el ojiazul mirándose en el espejo.
-Ven acá- Izzy le tomó la mano y lo llevó hasta una silla- siéntate- Alec obedeció- y bien? Se siente incomodo? Se te baja de la parte de atrás?
-Erm...- Alec se removió en el lugar y tocó la parte trasera de los pantalones. Su trasero seguía completamente oculto, así que no había problema- no.
-Entonces son perfectos- le dijo la chica- puedes sentarte y agacharte sin problema. Quedan bien.
-De acuerdo- dijo Alec no muy convencido. Eran pantalones color gris oscuro y completamente pegados a su cuerpo. Se sentían bastante cómodos, la única incomodidad estaba en la cabeza de Alec.
-No podemos elegir cinturón hasta que encontremos la camisa ideal, pruébate estas- dijo Izzy, sacando tres camisas y tendiéndoselas a Alec. El ojiazul suspiro y se sacó el suéter que llevaba para ponerse la primera prenda. Izzy seguía sumergida en el closet buscando más opciones.
-Esta me gusta- dijo Alec, mirándose en el espejo.
-Por supuesto que te gusta, te queda grande- le dijo Izzy, negando con la cabeza e indicándole que se cambiara mientras seguía buscando.
-No me queda grande. John y yo usamos la misma talla- dijo Alec, confundido.
-John es un poco mas corpulento que tu- explicó Izzy- la camisa ya se estiró a su cuerpo, así que a ti te queda grande, cámbiate.
Alec soltó un suspiro y obedeció. Después de probarse prácticamente todo el closet, el ojiazul se dejó caer en la silla, de nuevo con su suéter viejo puesto, mientras miraba a su hermana examinar cinco de las camisas que le habían gustado. Isabelle miraba las camisas en la cama con atención.
-Ninguna de estas me convence- dijo la chica. Alec se quedó en silencio, dejándola concentrarse- bueno nos quedaremos con estas 3 como opción, vamos ahora al closet de Jace.
-Pero si ya me probé mil camisas- se quejó Alec. Izzy metió las dos camisas descartadas al armario y tomó las otras tres antes de dirigirse a la puerta.
-Y te probaras otras mil hasta que encontremos la adecuada- le dijo la chica. El ojiazul suspiró y la siguió hacia la habitación del otro rubio. Cuando Isabelle estuvo por abrir la puerta, Alec la detuvo, mirándola significativamente antes de dar un par de toquecitos.
-Adelante- escucharon la voz de Jace, y entonces abrieron. Jace estaba recostado en la cama, jugando con un cuchillo serafín y John estaba sentado en la silla del escritorio de Jace, vistiendo una pijama del Herondale.
-Vienen a echarme de aquí también?- preguntó John.
-No hay tiempo- dijo Izzy, lanzando las camisas elegidas a la cama y yendo directo al closet de Jace- tenemos que transformar a Alec.
-Transformar a Alec?- preguntó Jace, dejando el cuchillo a un lado y sentándose. Alec se sentó a su lado.
-Tiene una cita con Magnus y necesitamos vestirlo bien- explicó Izzy, sacando dos camisas de Jace que eran buena opción.
-Oh, que divertido!- saltó Jace, uniéndose a Izzy en su closet. A Alec le dio miedo lo que ese par pudiera planear ponerle.
-Esos pantalones son geniales para salidas formales- dijo John, señalando los pantalones que usaba Alec.
-Los pantalones se quedan, necesitamos una camisa- dijo Isabelle. Jace había sacado un par de camisas mas y se las tendía a Alec.
-Anda, empieza a probártelas- le dijo a su Parabatai. El ojiazul suspiró y comenzó su tarea, quitando y poniendo prendas y modelando para sus hermanos, recibiendo críticas y elogios por igual. Después de medio closet, John ya se había recostado en la cama comiendo frituras, Izzy estaba boca abajo en la cama pataleando con frustración, Jace seguía junto a Alec, evaluando la camisa que acababa de ponerse.
-Esta está bien- dijo Alec por enésima vez.
-Has dicho lo mismo con las ultimas 50- replicó John con la boca llena de frituras.
-Pues es que todas están bien- le dijo Alec soltando un suspiro. Isabelle bufó con el rostro oculto en una almohada y John le acaricio la cabeza para calmarla.
-Está bien, de acuerdo- dijo Jace yendo hacia un par de bolsas en su escritorio. Removió el interior de las bolsas y sacó una camisa- me la acabo de comprar, pero te la presto solo porque es una emergencia.
Isabelle levantó la cabeza y miró la camisa que sostenía Jace. Era a botones y manga larga, color azul, del mismo tono de los ojos de Alec. La chica se puso de pie y tomó la camisa, estirándola y poniéndola sobre Alec para imaginarla puesta.
-Es perfecta!- saltó la Nefilim dando saltitos emocionada. Luego se giró hacia Jace- por qué la escondías?
-Porque me la acabo de comprar, ni siquiera la he estrenado- se quejó el rubio, lanzándose a la cama junto a John.
-Alec, póntela- dijo Izzy, dándole la camisa a su hermano mayor- ahora solo necesitamos un collar, tal vez una pulsera.
-Tengo ambos- dijo Jace, poniéndose de pie y yendo hacia su escritorio. Isabelle sonrió emocionada mirando a Alec cambiarse de ropa.
-Esa camisa es perfecta, solo necesitaras un...- soltó un jadeo de sorpresa. Alec no le puso atención, mientras desabotonaba la camisa azul para ponérsela, pero John rápidamente notó la expresión de la chica.
-Izzy?- preguntó en voz baja, acercándose a ella. Los ojos de Isabelle estaban llenos de lagrimas y miraban a Alec fijamente. El rubio siguió la mirada de su novia y se dio cuenta. Hasta ese momento, la chica no se había fijado en la espalda de su hermano, estaba ocupada evaluando la siguiente prenda a probar. Pero John ya había visto toda esa enorme cantidad de cicatrices de viejos Iratzes en la espalda baja de Alec- Isabelle.
-Un collar no muy largo, cierto?- preguntó Jace sin dejar de rebuscar entre sus cosas.
-Iz- dijo John en voz baja, intentando que la chica reaccionara. No podía hacer sentir mal a Alec, no cuando estaba tan emocionado por su cita con Magnus.
-Esta está bien, puedo moverme- dijo Alec, aunque sabía que su opinión no contaba para sus hermanos- qué opinas, Izzy?- la chica seguía mirando a su hermano mayor con los ojos llenos de lagrimas. Al no recibir respuesta, Alec se giró hacia su hermana- Izzy?
-Isabelle- dijo John seriamente y la chica reaccionó. Parpadeó fuertemente y vio a Alec mirarla confundido. Izzy se apresuró a cubrir su tristeza.
-Te vez... perfecto...- dijo la chica después de unos segundos, exagerando un sollozo- mi hermano tiene estilo!
Alec rodó los ojos, volviendo su mirada al espejo. John pasó un brazo por los hombros de la chica y susurró a su oído para que se tranquilizara. Jace llegó junto a su Parabatai con un collar largo de plata con un cuarzo blanco como dije, además de una corta bufanda azul oscuro.
-Me queda corta- dijo Alec estirando los brazos para mostrar la camisa cuando su Parabatai le puso el collar por la cabeza.
-No hay problema- Jace comenzó a enrollar la camisa hasta casi llegar a sus codos, luego puso la bufanda descuidadamente alrededor del cuello del mayor- llevaras un saco encima y no te dará frio.
-La pulsera!- saltó Isabelle, corriendo hacia la habitación de John. Ella le había regalado una a su novio hacia unos meses y le quedaría perfecta al atuendo.
-Es necesario?- preguntó Alec, tomando el collar en su pecho y estudiándolo.
-Los accesorios son necesarios para complementar el atuendo- le explicó John, volviendo a sus frituras.
-Ahora, los zapatos serán un problema, no te quedan ni los míos ni los de John- le dijo Jace, mirándolo de arriba a abajo, pensativo.
-Tal vez los de Robert o mi papá?- sugirió John.
-Se llevaron todos los buenos- dijo Jace- pero podemos buscar.
-Aquí esta- Isabelle llegó a la habitación de Jace mientras el rubio salía rumbo a la habitación de Michael- tu mano, Alec.
Con cuidado, Isabelle puso una pulsera de cuero gruesa en la muñeca de Alec. Luego le tendió un abrigo negro, elegante pero de estilo deportivo. Era de Alec, pero nunca se lo ponía. La chica giró a su hermano para que estuviera de frente a ella mientras acomodaba las prendas. Lo miró de arriba a abajo, estudiándolo detenidamente.
-Solo encontré estos- llegó Jace, mostrando unos zapatos negros, las expresiones de John e Izzy descartaron los zapatos de inmediato- ninguno de los dos tenía zapatos modernos.
-Magnus me compró unos zapatos- recordó Alec.
-Como son?- preguntó su hermana rápidamente.
-Erm... negros- Isabelle rodó los ojos.
-Recuerdas algún detalle más? La marca, el estilo?- lo presionó la chica.
-Yo... erm...- Alec miró a los otros tres mirarlo fijamente y se sonrojó un poco- son... como los de John. Los que usó cuando fuimos a Hunters Moon la semana pasada y gritó histérico cuando Jace derramó cerveza sobre ellos.
-Los color beige?- preguntó el rubio y Alec asintió- esos podrían servir.
-Jace...
-Estoy en eso- interrumpió el rubio a la chica mientras se inclinaba sobre su escritorio y escribía un mensaje de fuego a Magnus.
-Que están...
-Sshhh, ya casi esta todo, no te preocupes- silenció la chica al ojiazul antes de ir al escritorio de Jace en busca de gel para el cabello. Alec suspiró, mirándose en el espejo. Una llamarada azul llamó la atención de todos, los zapatos nuevos de Alec aparecieron sobre la cama de Jace.
-Esos van sin calcetas, Alec- indicó John. El mayor se quitó las calcetas y se puso los zapatos antes de enderezarse y mostrarse a sus hermanos para que evaluaran el look completo. Obtuvo cuatro pulgares arriba y la mirada emocionada de Isabelle.
-Te vez espectacular, Alexander!- saltó la chica antes de empujarlo para que se sentara sobre la cama- solo falta peinarte y...
-Voy a bañarme- dijo Alec antes de que las pegajosas manos de su hermana tocaran su cabello.
-Cierto- dijo Izzy apartando sus manos embarradas de gel- bien, de acuerdo, ve a bañarte. Iré a tu habitación a peinarte cuando estés listo.
-Tállate bien- dijo John antes de empinarse la bolsa de frituras para que los últimos pedazos cayeran en su boca.
-Y no se te ocurra rasurarte- le dijo Izzy mientras se dirigía al baño de Jace a lavarse las manos.
-Pero...
-Deja el vello en donde esta! Se ve bien- lo regañó su hermana y Alec suspiró asintiendo mientras rascaba la barba de dos días en su rostro. Jace se lanzó a la cama junto a John, quejándose por que lo había dejado sin frituras.
-Chicos- los tres miraron al ojiazul en la puerta- muchas gracias.
Los tres sonrieron ampliamente al verlo salir de la habitación, emocionado. Media hora después, Alec ya terminaba de ponerse la camisa nueva de Jace mientras Izzy jugueteaba con su cabello, dándole un look despeinadamente sexy. Después de que Isabelle lo paseara por todo el Instituto para mostrarles a todos el look de Alec, Max incluido, lo dejó ir. Y fue solo entonces que Alec sintió la presión. Caminó lentamente por las calles de la ciudad, pensando con cada paso como debía comportarse en la cita. Ya estaba acostumbrado a salir con Magnus, pero nunca habían salido formalmente. Escribía a Izzy cada momento, pidiendo consejo. Nunca había ido a una cita con nadie. La chica simplemente le decía que se calmara, que fuera él mismo y que todo saldría bien.
Alec llegó a la estación del metro y vio un puesto en la esquina contraria. Era un quiosco que vendía revistas y periódicos, pero también había varios ramos de flores. Flores. Eso era lo que se daba en una cita, cierto? Cruzó la calle rápidamente y comenzó a estudiar los ramos de diferentes tipos de flores. Había rosas de todos colores, pero Magnus no era de rosas, él era aun mas especial.
-Pero que guapo jovencito- dijo la anciana detrás del mostrador- flores para tu cita esta noche?
-Sí, no decido cuales- sonrió Alec amablemente.
-Las chicas aman las rosas rojas- le dijo la mujer, señalando un enorme y hermoso ramo de más de una docena de rosas. Alec se sonrojó un poco.
-Supongo- dijo el Nefilim, mirando los coloridos ramos de flores, pero no le convencían.
-Es su primera cita?- preguntó la anciana.
-Algo así- respondió Alec, pasando por un enorme arreglo de lirios, y entonces lo vio- podría ver ese, el de allá.
La anciana tomó la pequeña maceta que señalaba Alec y se la entregó. El ojaizul miró la planta, era un lindo cactus lleno de pequeñas espinas y con dos enormes flores saliendo de un costado, como si fuera una decoración. Sonrió para sí mismo, era un arreglo para nada normal, igual que su relación con Magnus. Además, las flores durarían cuando mucho una semana, pero ese cactus podría durar años si lo cuidaban bien, y tenía una flor también, técnicamente cumplía con el reglamento de citas.
-Me lo llevo- dijo Alec mirando a la anciana, quien asintió con una pequeña sonrisa y tomó la macetita con el cactus para decorarlo con un brillante listón morado lleno de brillos.
Después de pagar por el regalo, Alec se sentía más tranquilo. Se subió al metro emocionado. No tenía por qué estar nervioso, estaría con Magnus. Sabía lo que haría, sería especialmente educado y lo trataría como si fuera el monarca de Nueva York. Le agradecería a Magnus por todos los maravillosos días que le había dado desde que lo había conocido. Se lo agradecería con la mejor cita que el Brujo hubiese tenido jamás. Simon le había enseñado a utilizar la aplicación de YouTube, en donde se podían encontrar tutoriales hasta para arrancar una hoja de papel. Vio varios videos en el viaje de metro, todos enfocados a ser el novio perfecto en una cita.
Llegó al edificio a las 7:30 en punto. Subió los escalones y estuvo a punto de abrir la puerta, pero entonces recordó los videos que había visto. Era mejor tocar la puerta y esperar que le abrieran, era educado. Claro que en el video el chico no vivía con su novia aun. Tocó la puerta levemente y se arregló, acomodando las prendas de ropa como Izzy le había enseñado y poniendo el cactus en su mano con el moño mirando hacia la puerta. Escuchó pasos y luego la puerta se abrió para dar paso a un despampanante Magnus Bane.
-Cariño!- exclamó el Brujo abriendo la puerta. El ojiazul no pudo reaccionar. Miraba a su perfecto novio de pie en la puerta.
Magnus llevaba unos pantalones de cuero negros y pegados al cuerpo, unas elegantes botas plateadas, al igual que la hebilla de su cinturón. Llevaba un saco negro con estampado de cachemira plateado, lo llevaba cerrado pero Alec pudo ver que debajo llevaba una camisa negra de botones. Pero lo que había dejado a al chico sin habla había sido el rostro de su novio. El maquillaje de Magnus era impecable como siempre, pero era mucho mas elaborado. Los parpados coloreados con negro y morado, y delineados fuertemente con negro, hacían que sus ojos de gato brillaran más que nunca. El cabello peinado en punta y con toques color plata y mas purpurina. Y un hermoso arreglo de plata en su oreja, en forma de dragón con un ala extendida hacia su cabello decorada con pequeños cristales.
-Wow- suspiró Alec sin poder siquiera parpadear. Magnus sonrió satisfecho.
-Wow tu mismo, mírate!- dijo Magnus, mirándolo de arriba a abajo. El Brujo devoró al Nefilim con la mirada. Le agradeció mentalmente a Isabelle por ayudar a su hermano a lucir de ese modo para él. Alec parpadeó rápidamente y carraspeó, intentando volver a la realidad.
-Te... cactus traje... te traje un cactus... erm... una flor- le dijo a su novio, extendiendo su brazo para que Magnus tomara la pequeña maceta.
-Es hermoso!- dijo el Brujo mirando el regalo de Alec con ojos llenos de ternura. Le recordaba a su Nefilim, a primera vista era algo tosco y rudo, pero si te fijabas bien en realidad era una cosita adorable. Tomó el cactus y miró las flores rosas y hermosas- lo pondré en la repisa del balcón.
-No debes poner mucha agua o morirá- dijo Alec, intentando hacer que su mente volviera a funcionar correctamente.
-Entendido, lo cuidaremos entre los dos- dijo Magnus, tronando los dedos y haciendo que el cactus volara hasta el balcón y tomara lugar en una de las repisas- nos vamos? La reservación es a las 8.
-Claro, por supuesto que sí- dijo Alec, asintiendo efusivamente. Magnus luchó por no soltar una risa. El menor, recordando la cantidad de videos que había visto, le ofreció su brazo a Magnus para caminar juntos por la calle. El Brujo lo miró con una enorme sonrisa en los labios, aceptando el gesto. Fueron por portal hasta el lado sur de Central Park, a unas calles del restaurante en el que iban a cenar. Caminaron tranquilamente, con sus brazos entrelazados y hablando de su día. Llegaron a un edificio enseguida del Rockefeller Center y entraron directo al elevador- vamos a un hotel?
-Es un centro de oficinas, pero hay un restaurante en el último piso- dijo Magnus llegando frente a una chica con vestido elegante que sostenía una tableta electrónica- buenas noches, tenemos una reservación a nombre de Magnus Bane.
-Por supuesto, señor Bane. Por aquí, por favor- dijo la chica después de un par de clicks en la pantalla. Los dirigió al elevador y presionó los botones para que la pareja subiera sola directo al último piso.
-Se ve muy elegante- dijo Alec, removiéndose incomodo mientras se arreglaba el abrigo.
-No es tan elegante, además te vez perfecto- le dijo Magnus, abrazándole el brazo. Alec lo miró.
-Tú eres el que se ve perfecto- le dijo suavemente. El Brujo sonrió ampliamente.
-No querrás decir que me veo Magnifico?- preguntó con una sonrisa traviesa. Alec pasó saliva pesadamente asintiendo rápidamente. Magnus soltó una risita y levantó la cabeza para besar al Nefilim suavemente en los labios. El elevador sonó y las puertas se abrieron.
-Buenas noches. Bienvenidos a Del Frisco. Su mesa esta lista, síganme por favor- dijo un hombre en traje bastante elegante. Alec miró al rededor, todas las mujeres iban con enormes joyas y vestidos elegantes, los hombres con trajes finos y todos bebían vino o champaña.
-Seguro que estoy bien vestido?- preguntó Alec, nervioso.
-Estas espectacular, Alexander- le aseguró Magnus en voz baja. Siguieron al mesero por entre las mesas hasta llegar al fondo del lugar, donde había menos mesas y pequeños cubículos que no dejaban ver quien estaba en el interior.
-Por aquí, por favor- señaló el mesero, señalando uno de los cubículos- les parece adecuado?
-Es perfecto, gracias- dijo Magnus, entrando en el cubículo- puedes traernos una botella de vino?
-Por supuesto, señor. Alguno en especial?- preguntó el mesero. Alec ya se quitaba la bufanda y saco y los colgaba en los ganchos pegados a la pared.
-Sorpréndeme- le dijo Magnus mientras se desabotonaba el saco. El mesero hizo una pequeña reverencia antes de salir del cubículo, deslizando la cortina en la entrada. El ojiazul se dio cuenta que en realidad no importaba si estaba vestido elegante o no, ahí dentro nadie los vería. Vio a Magnus darse vuelta mientras comenzaba a quitar su saco, se apresuró a ser un caballero y ayudarlo a retirar la prenda.
-Te ayudo- dijo, tomando el saco de Magnus con cuidado y tirando de el para sacárselo.
-Gracias, cariño- agradeció el Brujo, dejando que Alec le quitara el saco y lo colgara. Escuchó el jadeo de sorpresa de Alec al mirar lo que llevaba puesto debajo. Una camisa negra que se transparentaba por completo y dejaba ver un decorado de finas cadenas de plata que envolvían el torso de Magnus sensualmente. Comenzaba en su cuello bajando hasta el punto donde debía estar su ombligo y luego dividiéndose en otras seis cadenas que le rodeaban la cintura y cadera hasta la parte trasera de la cadena, que volvía a conectar al cuello- te gusta?
-Gah...- Alec cerró la boca fuertemente al darse cuenta que no podía hablar y simplemente asintió. Magnus le sonrió satisfecho. El chico pudo reaccionar a tiempo para recorrer la silla de Magnus mientras se sentaba. De nuevo, el Brujo tuvo que luchar para no soltar una risita, su novio se estaba comportando como todo un príncipe esa noche.
-Gracias- dijo el Subterráneo y Alec simplemente asintió, sentándose en su lugar y tomando el menú. Ese restaurante era el que tenia los mejores cortes de carne en Nueva York. La cena estuvo completamente deliciosa y Alec descubrió su nuevo vino favorito. Terminaron su cena y se quedaron platicando otro buen rato, cerca de las 10:30 decidieron que era hora de irse. Para bajar la cena caminaron de regreso a Central Park para encontrar un lugar solo y hacer un portal de regreso al departamento.
-Y entonces Izzy abrió la puerta sin avisar, y ahí estaba John, en la cama y...- Alec hizo un movimiento con su puño, de arriba a abajo, y Magnus soltó una carcajada. El ojiazul se sonrojó al recordarlo, pero sin poder evitar sonreír- casi me desmayo de vergüenza.
-Imagínate la vergüenza de John- rió Magnus, imaginando al pobre rubio. Ese chico tenía una muy mala suerte- tuviste una tarde bastante ajetreada.
-De verdad que si, algo peor que ir de compras con Isabelle es tenerla eligiéndome ropa con prendas limitadas- dijo Alec negando con la cabeza. Magnus soltó una risita. El parque estaba prácticamente vacío, había unas cuantas parejas también caminando lentamente, alguno que otro vagabundo dormido en las bancas, los guardias haciendo sus rondas. Una ráfaga de viento sopló de frente a ellos y Magnus se estremeció, abrazándose a sí mismo. La camisa traslucida había sido buena idea en interiores, pero no le cubría para nada el frio de invierno, incluso cuando llevaba el saco puesto. Alec se dio cuenta y rápidamente se quitó su bufanda y se la enredó a su novio en el cuello. El Brujo sonrió ampliamente, ajustando la bufanda y cubriendo su rostro un poco, en parte para protegerlo y por otro lado para olerlo. La bufanda olía deliciosamente a Alec.
-Gracias- dijo Magnus, abrazándose al brazo del Nefilim y recargando la cabeza en su hombro. El ojiazul sonrió satisfecho. Caminaron otro rato hasta que llegaron a una de las zonas de juegos para niños, podían hacer un portal ocultos detrás de ellos. Pero antes de hacer el portal, Magnus corrió hasta los columpios y se sentó en uno- empújame, Alexander!
-Lo vas a romper- dijo Alec con una sonrisa, pero aun así fue a empujar a su infantil novio para que se meciera. Lo empujó levemente y Magnus ayudó al impulso con sus piernas. Pronto alcanzó altura y velocidad, el Nefilim se alejó un poco y tomó un par de fotografías con su teléfono.
-Alexander, atrápame!- exclamó Magnus.
-Eh?- apenas si pudo reaccionar cuando vio a Magnus soltarse del columpio y lanzarse hacia adelante cuando estaba en la cúspide- Magnus!
Alec corrió y logró atrapar a Magnus en el aire, pero ambos se fueron al suelo por el impacto. El Nefilim miró a su novio, preocupado, pero Magnus reía a pierna suelta, en el piso junto a él. El ojiazul también sonrió, abrazando a su Brujo con fuerza. Se quedaron en el suelo un rato, acostados y viendo el cielo cubierto de nubes, hablando en voz baja con sus manos entrelazadas. Fue solo cuando Alec comenzó a estornudar debido al frio que Magnus decidió que era hora de volver. Hizo un portal directo al balcón de su departamento.
-Quieres tomar un baño, cariño?- preguntó Magnus, sacándose la bufanda y el saco.
-Y eso de donde salió?- preguntó Alec al ver un gran jacuzzi en el balcón.
-Lo instalé esta tarde- le respondió Magnus mientras tronaba los dedos y el jacuzzi se llenaba de agua caliente- anda, será como aguas termales.
-No tengo traje de baño- dijo Alec, quitándose el saco.
-Yo tampoco- sonrió el Brujo traviesamente mientras se quitaba la camisa traslucida y la lanzaba a una silla, quedándose solo en bóxers y las cadenas que envolvían su torso. Alec lo observó mientras Magnus se metía con cuidado al jacuzzi, el ojiazul ni siquiera había tocado el agua y ya sentía que entraba en calor. Rápidamente se sacó la ropa, quedando en bóxers también, y entró a acompañar a Magnus. El Brujo apareció dos copas del vino que le había gustado a Alec y flotó hasta quedar al lado del Nefilim- vez? Se siente bien, no?
-Es bastante... cálido, si- dijo Alec, sonrojándose y dándole un trago a su vino.
Magnus se removió y tomó el brazo del Nefilim para que lo pasara por sus hombros, abrazándolo. El ojiazul pegó al Brujo aun mas a su cuerpo, jugueteando con las cadenas que adornaban el bronceado cuerpo y pegando su frente con el costado de la cabeza de Magnus, haciendo que sus labios quedaran a unos centímetros de su oreja. Se sonrojó fuertemente sabiendo que lo que iba a decir no era nada típico de él- fue una velada maravillosa... amor, muchas gracias.
Y Magnus se transformó. Le arrebató la copa de vino a Alec y lanzó ambos vasos de cristal fuera del jacuzzi antes de sentarse a horcajadas sobre el Nefilim, atrapando sus labios en un profundo beso lleno de amor. El ojiazul se sorprendió pero rápidamente respondió el beso y abrazó a Magnus por la cintura, sus manos enredándose accidentalmente en las cadenas. El agua repentinamente se sintió aun más caliente. El Nefilim posó sus manos en el perfecto trasero de su novio, apretando fuertemente. Magnus se restregó contra Alec sugerentemente al sentirlo. Se separaron un poco, respirando agitados.
-Alec... quieres...?
-Sí, sí quiero- respondió el ojiazul rápidamente. Magnus sonrió ampliamente, estuvo por sugerir que cambiaran de lugar y se fueran a la habitación. Pero Alec lo sorprendió, tomándolo por los muslos y levantándolo a pulso.
-Woop- el sonido dejó los labios de Magnus sin planearlo al sentir que Alec lo cargaba y lo llevaba fuera del jacuzzi hacia la habitación. Ambos rieron antes de volver a besarse. Sin importar mojar los pisos, alfombras o siquiera las cobijas, Alec llevó cargando a Magnus hasta la habitación y lo tendió sobre la cama, inclinándose encima de él.
-Te amo- le dijo Alec mirándolo a los ojos.
-Yo también te amo- suspiró Magnus antes de volver a capturar los labios del ojiazul.
Con movimientos torpes pero rápidos, Alec se sacó los bóxers y quitó también los de Magnus. Su mente estaba completamente revuelta, no podía pensar correctamente, nunca le había pasado eso. Se dedicó a besarle el cuello al Brujo. Sentía la mano de Magnus moverse entre ellos, pero no le puso mucha atención. Su novio le rodeó la cintura con las piernas y tronó los dedos y una oleada de calor lo recorrió al sentir que su miembro se cubría con una capa de lubricante. Ya habían usado lubricante antes, pero nunca para eso.
-M... Mags...- dijo, separándose un poco, para mirar los ojos de gato.
-Está bien, cariño- suspiró el Subterráneo, sonriéndole.
Alec pasó saliva y bajó la mirada. Magnus tenía dos de sus dedos en su entrada. El ojiazul soltó un jadeo al verlo y su miembro respingó, endureciéndose aun mas. El chico se mordió el labio, mirando nuevamente a su novio, quien simplemente asintió. Alec se acomodó por instinto, doblando sus rodillas y haciendo que las piernas de Magnus se abrieran un poco más. El Brujo retiró sus dedos y tomó con cuidado el miembro de su novio, mirando su reacción. La vez anterior se había dejado llevar, no le pasaría de nuevo. El Nefilim pasó saliva y movió su cadera, dejando que la mano de Magnus lo dirigiera.
Con movimientos lentos, Magnus posicionó el miembro de su novio en su entrada y lo dejó hacer. Que tomara su tiempo y embistiera cuando estuviera listo. Sin apartar la mirada, Alec empujó sus caderas y observó a Magnus recibirlo fácilmente. Ambos gimieron al mismo tiempo, cerrando los ojos ante la sensación. Alec nunca había sentido tanto placer. Todo su cuerpo reaccionaba ante su unión con Magnus. Sentía como esa ola caliente viajaba desde su entrepierna hasta su cabeza, dejando su cerebro entumido y haciendo que su mirada se desenfocara. Sentía la entrada del Brujo cerrarse a su alrededor, tan apretado, tan húmedo y cálido. Suspiró y empujó un poco más, cerrando los ojos inconscientemente ante la sensación. Eso se sentía demasiado bien.
-Oh, Alec- suspiró Magnus antes de soltar un gemido, sintiendo el delicioso ardor.
El menor se separó un poco, para mirar el rostro de su novio. Magnus tenía los ojos cerrados, la boca entreabierta y el entrecejo fruncido. Pasó saliva pesadamente, preguntándose que sentía el Brujo en ese momento, pero... él ya lo sabía. Sacudió la cabeza para quitarse esa idea de la cabeza. Él no sabía, no podía saberlo, Magnus le había dicho que eso era completamente diferente... que no se sentía igual. Soltó un suspiro al sentir que estaba completamente dentro del Brujo, ya no podía empujar mas.
Se quedó quieto y miró a su novio. Alec podía sentir como sus bronceadas piernas se aferraban fuertemente a su cintura. El Brujo tenía los ojos fuertemente cerrados y soltaba pequeños suspiros. Esa no era una expresión de placer, no parecía estar disfrutando, o si? Se movió un poco, moviendo la cadera y Magnus se mordió el labio, apretando mas sus ojos cerrados. Alec sintió que su corazón se aceleraba aun mas al verlo. Magnus no se sentía bien con eso? Él... él no hacía lo mismo que Aldergold, cierto?
-No...- murmuró el ojiazul para sí, Magnus no logró escucharlo.
Se movió de nuevo, solo un poco, y escuchó a Magnus suspirar y soltar un pequeño jadeo. En definitiva no parecía sentir lo mismo que él estaba sintiendo. Pero Alec no recordaba nunca haberse sentido de ese modo. De todas las veces que había tenido sexo, nunca, jamás había sentido ese nivel de placer... pero eso era porque nunca había estado en esa posición antes. Y era abrumadoramente placentero. Eso era exactamente lo que Aldergold había sentido cuando... esa sensación había sido la razón por la que Aldergold lo había...
-No...- repitió Alec, cerrando los ojos con fuerza y deteniendo todo movimiento.
-Cariño?- preguntó Magnus, ahora si lo había escuchado. Abrió los ojos y miró al ojiazul. Alec había comenzado a respirar agitado, y no tenía nada que ver con lo que estaban haciendo.
-No puedo... no debo hacerte esto...- murmuró el chico, negando con la cabeza.
-Alec, está bien. Esto está bien- le explicó Magnus rápidamente, intentando calmarlo y acariciando sus mejillas.
-No... no puedo...- Alec abrió los ojos, pero no lo miraba. Tenía la mirada desenfocada y los ojos llenos de lagrimas, lucía aterrado.
-Alexander, tranquilo- intentó Magnus, pero el chico negó nuevamente con la cabeza.
-No quiero... no voy a lastimarte, no... es malo...- dijo Alec, apartándose del agarre de Magnus y comenzando a enderezarse.
-Amor, no es malo, estamos bien, los dos- el Brujo lo detuvo suavemente por los hombros, sin querer asustarlo más.
-No puedo... no puedo hacerlo...
-Alexander, esper...- pero Alec se movió muy rápido, quitándose de encima de él. El Brujo sintió un pequeño pero agudo dolor en su entrada cuando el Nefilim salió tan bruscamente de él, provocándolo soltar un siseo y hacer una mueca. Alec se aterró.
-Te lastimé!- exclamó el ojaizul, asustado. Sus ojos soltaron un par de lagrimas.
-No, no, estoy bien, Alec...- dijo Magnus rápidamente.
-Te lastimé! Lo siento, lo lamento tanto!- siguió el chico, sin escucharlo.
-No me lastimaste, amor, estoy bien, en serio- Alec lo miraba horrorizado. Las lagrimas comenzaron a brotar rápidamente y ya no pudo detenerlas.
-Perdóname, Magnus, por favor, no era mi intención- soltó Alec entre sollozos, y a Magnus se le partió el corazón.
-Cariño- el Subterráneo se acercó rápidamente a su deshecho novio y lo abrazó fuertemente, dejándolo llorar contra su hombro mientras se disculpaba una y otra vez. Magnus se dedicó a acariciarle la cabeza mientras le aseguraba que estaba bien y que no lo había lastimado. Alec se aferró a Magnus sin dejar de disculparse y el Brujo soltó un suspiro. Su noche de cita perfecta no había tenido un final feliz. Sintió los fuertes sollozos de su novio sacudirlo y lo abrazó con más fuerza. Se preguntó cuanto tiempo pasaría para que Alec aceptara intentar hacer el amor nuevamente, o más bien, si Alec alguna vez querría intentarlo de nuevo.
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Aaawww, fue una cita perfecta... pero un golpe de realidad puede arruinarlo todo.. muchas gracias por leer..!
