¡Tres semanas seguidas de actualizaciones! Permítanme un segundo para imaginar toda una ovación de aplausos solo para mi… Si, si ¡gracias! ¡gracias! ¡es todo por ustedes! ¡gracias!... Jmm, eso fue más gratificando de lo que esperaba. Al menos para mi pequeño ego XD

En fin, mis amores cada vez nos acercamos más a la recta final de esta historia, pero antes de llegar a eso quisiera dedicarle este capítulo a todas las hermosas criaturas fantásticas que me dejan sus amados y muy muy nutritivos reviews semana tras semana y sin los cuales no podría seguir publicando (y no, esta no es una solapada forma de decirles que sigan dejando reviews o dejare de publicar) así que permítanme tomar otro segundo para mencionar especialmente a:

ALEXME.S Pimpollo hemoso, tú eres de mis favoritas sin duda joijoijoi

Frida123456 rela hermosa, si sobreviví a comer tierra sobreviviré a lo que sea XD eres un amor, espero que logres disfrutar este capítulo es mi forma de decirte "GRACIAS".

Capítulo 33:

"Ausencia"

-Por favor…-

Por favor… ¿ódiame? Por favor… ¿Perdóname? Por favor… ¿No me juzgues? Por favor… ¿Ven conmigo? Por favor… ¿No me dejes? Por favor… ¿No me entregues? Por favor… ¿Entrégame? Por favor… ¿Mátame?

Habían pasado horas. Desde el atardecer hasta la mañana, Jacob estuvo dándole vueltas y vueltas las mismas palabras que había dicho Percy luego de relatar su historia y dejarle solo en el mirador con la vista a toda la Nueva Roma como única acompañante. En ese momento una parte de él se había alegrado de que le diera su espacio. Esa historia, era demasiado para procesar. Viéndolo desde el punto de vista más crudo, desde lo más visceral, había escuchado la confesión de un asesino. Básicamente podría ser un cómplice si elegía guardar el secreto. Al menos, así lo vería una persona normal.

Ellos estaban muy lejos de encajar en aquella distinción. Aun cuando no consideraban a las sanguijuelas como tal, arrebatar una vida no era algo a lo que los lobos fueran ajenos; ya fuera por cazar alguna criatura del bosque o por liberar del sufrimiento a un inocente al que no pudieron rescatar a tiempo. Su conexión hacia que la experiencia de uno se convirtiera en la de todos. Pero ellos nunca atacaban a un inocente. El tratado con los Cullen era prueba de lo importantes que eran las leyes para ellos.

-"… yo, rompí la regla más sagrada de un semidiós"-La voz de Percy retumbaba en su cabeza con escalofriante claridad-"Yo no me estaba defendiendo. Yo solo quería matarlos"-Casi temía mirar a un lado. ¿Acaso vería el fantasma del mestizo de pie junto a él? Lo que más le asustaba era volver a ver aquellos ojos en él. Esos ojos muertos.

-¡…!-Tuvo que frotarse el brazo para quitarse aquel escalofrió. Solo recordarlo le provocaba piel de gallina.

Pero la pregunta del millón era ¿y ahora qué?

Lo admitía, todo aquello le enojaba un poco.

Su relación con Percy siempre había sido un poco rara; bastante brusca al principio, aun con sus peleas tenían cierto sentimiento de camaradería, cosa que muto en una familiaridad casi natural cuando comenzaron a vivir bajo el mismo techo. Sin darse cuenta se habían vuelto un poco territoriales el uno con el otro, esto se vio especialmente acentuado con la llegada de Jason. Aun así, contra todo pronóstico, sentía que habían acabado siendo buenos amigos. Y justo cuando pensó que podrían consolidarse en paz, vino el "evento" del hospital.

Como si su relación no fuera lo bastante complicada ya. Y estaba demasiado abrumado como para encima entrar en la negación, así que lo admitía, Percy tenía razón: si gustaba un poco de él. Era lo más lógico ¿no? Su cercanía no le inquietaba; ahora se sentía incómodo si no se dormía con el chico cerca, por no decir entre sus brazos; y para colmo sus besos eran muy buenos, bastante. Solo Pensar que Percy había robado su primer beso, y todos demás luego de ese, hacía que su cabeza se sintiera como una olla a presión.

¿Es que Percy no se daba cuenta que su relación era ya bastante complicada de por sí? ¡¿Por qué demonios tenía que elegir ese momento para soltarle una confesión como esa?!

-Las cosas iban muy bien…-Se dijo en voz alta mientras pensaba en ello. Hacia no más de veinticuatro horas se había sentido sumamente emocionado, y bastante nervioso, con la idea de pensar en una segunda cita con Percy. Ahora esa sola idea parecía tan lejana como las estrellas en el cielo.

Era demasiado, intento relajar su mente mirando alrededor. Ya que había estado tan sumido en sus pensamientos estuvo caminando sin prestar atención a su alrededor; esa era una buena prueba de la mesura de sus emociones. Ni siquiera tenía cabeza para admirar la ciudad que tan fascinante le parecía.

-Jmm-De algún modo había acabado en una de las plazas que había visitado antes. Era una zona amplia, de forma circular rodeada de arbustos florales con caminos adoquinados y amplias bancas; todo orbitando alrededor de un estanque circular en cuyo centro se elevaba la estatua de mármol blanco de una mujer. Erguida en sus casi dos metros de alto, con algún tipo de piel de animal a modo de chal y sus manos, una sobre la otra, extendidas al frente sosteniendo un sin número de flores de mármol. Las mismas que flotaban perezosamente sobre el agua a su alrededor. Jacob estaba seguro de que sabía su nombre, aunque en ese momento no podía ni adivinar la primera letra. A los pies de la estatua había una placa en oro que rezaba "JUNO MONETA". Sin duda que escribieran todo en latín era algo inconveniente para alguien que apenas alcanzaba un seis y medio en Español.

-Agh, debimos cruzar a la derecha-Escucho de repente bastante cerda a su espalda-Es la última vez que sigo tus indicaciones, Leo.

-Vamos, Pipes. Tengo que probar mi nuevo navegador-Esa voz. Jacob conocía esa voz, aunque no pudo darle rostro hasta que se giró y les vio. A varios metros de distancia podía ver a dos chicos caminar cruzando la plaza; una chica alta junto a un chico bajo, de aspecto escuálido y sosteniendo alguna clase de aparato en sus manos:

-¿Mm? ¡Ey!-Solo que cuando Leo sintió una mirada seguirles no fue difícil visualizar al dueño-¡Es el chico mascota!-Ni corto ni perezoso el moreno fue directo a él para saludarle, seguido por una desconcertada Piper.

-El mecánico-Rebatió Jason con una media sonrisa, recordaba lo suficiente de Leo para no tomarse en serio sus bromas-Me preguntaba cuando te vería-Mintió, obviamente. No había pensado en otra cosa que no fuera su extraña situación con el hijo de Poseidón, pero una pequeña distracción le vendría bien.

-Chico, ¿qué haces aquí? ¡¿No?! ¿Entonces es cierto?-

-Leo, no empieces…-Atajo la chica a su lado dándole unas palmaditas en el hombro. De alguna forma fue suficiente para calmar la hiperactividad de su amigo. Entonces se giró hacia Jacob con una sonrisa amable-Hola, soy Piper McLean.

-Jacob Black-Se presentó estrechando la mano de la chica. Era muy linda, y tenía un aire muy familiar.

-Entonces, Jake, ¿estás solo?-Inquirió Leo mirando ampliamente a su alrededor como si buscara a alguien más-Este Percy, no tiene material de guía turístico.

-De hecho, ayer recorrimos la ciudad-Solo escuchar su nombre ya le provocaba una pequeña desazón; aunque levemente reflejada en su rostro, no pasó desapercibida para la chica frente a él-Hoy, creo que está ocupado…

-Viejo, ni me lo digas-Acoto Leo con un muy sobreactuado gesto de agobio-Por su culpa ahora nosotros tuvimos que venir a hacer un montón de trabajo.

-No te preocupes por eso-Intervino Piper al ver que Jacob estaba a punto de preguntar al respecto-Leo, ¿Por qué no te adelantas y pruebas tu navegador de aquí al Principa?-Vale, odiaba usar su encanto en sus amigos pero tenía una pequeña corazonada y necesitaba estar a solas para eso.

-¡Tu mandas, reina de belleza!-Y entonces Leo empezó la marcha, nuevamente con su atención enfocada en lo que parecía un viejo Game Boy en sus manos.

-¿Reina de belleza?-Inquirió Jacob, genuinamente curioso y levemente divertido. No le cabía duda de la naturaleza de aquel apodo, pero era obvio que avergonzaba bastante a la morena.

-Ay, no le hagas caso-Dijo con un gesto de la mano para restarle importancia-¿Quieres caminar?-Su repentina invitación descoloco un poco a Jacob, especialmente por ser tan repentina. Pero accedió fácilmente, algo de compañía le vendría bien.

Ambos comenzaron a dirigirse a un extremo de la plaza:

-¿Estas bien?-Inquirió de repente el Quileute al notar que la chica miraba de reojo y con desconfianza a la estatua de la mujer en el centro del estanque.

-Ah, sí perdona-Se disculpó-Es solo que ella y yo no nos llevamos bien-Agrego en dirección a Juno, aunque su pelea real era con Hera no había mucha diferencia realmente.

-Waoh, aún me cuesta digerir eso de los dioses-Comento Jacob con humor.

-Es raro, lo sé-Coincidió Piper-Pero no le des demasiadas vueltas, créeme, no es sano.

-No parece tan mala-Acoto el muchacho en dirección a la estatua:

-Y eso es justamente lo que me molesta. Originalmente es la diosa del matrimonio y la familia, básicamente la pintan como una madre amorosa, cuando en realidad es una-La explicación de Piper se vio interrumpida por un relámpago en el cielo. La mestiza blanqueo los ojos-Digamos que sus "estándares" son algo irracionales.

-Jeje, creí que solo a Percy le pasaba eso-Aunque sin duda a él le pasaba mucho más a menudo. Y nuevamente pensar en él le provoco un repentino bajón de ánimo. El cual de por si no estaba en su mejor momento. Y eso era justamente la oportunidad que Piper había estado buscando:

-¿Está todo bien?-Pregunto genuinamente preocupada.

-Eh, si, más o menos…-Respondió el quileute-Bueno, ¿tan obvio soy?

-Soy sensible a estas cosas-Iban caminando por la acera de uno de los caminos principales mientras hablaban:

-¿Y que es "estas cosas"?-Inquirió el quileute con suspicacia. Piper respondió con una mueca de "me atrapaste" con un guiño del ojo y sacando la lengua. Jacob suspiro.

-No te enojes con él, es solo que Leo no paraba de hablar del nuevo amigo de Percy y como le decía "mascota"-Explico-Dijo que era un buen chico, y que eras indio. Yo soy Cherokee-Agrego.

-Quileute-Eso explicaba el aire tan familiar-Nunca había conocido a otro nativo americano.

-Y que lo digas, siempre me molestaban en la escuela.

-Yo crecí en la reservación, así que nunca me ha pasado. Esta es la primera vez que viajo.

-Percy no te obligo a venir, ¿verdad?

-No, para nada-Respondió Jacob con una pequeña sonrisa-La verdad, tampoco es que me preguntara. Simplemente asumió que yo vendría con él-Piper negó con la cabeza, tendría unas serias palabras más tarde con su amigo-¿Lo conoces desde hace mucho?

-No en realidad, unos años a lo mucho-Dijo ella-Pero somos lo bastante cercanos los siete.

-¿Los siete?

-Los siete de la profecía, supongo que no te conto. Tampoco es algo que me guste recordar-Admitió.

-Algo escuche. La guerra-Explico Jacob, Piper asintió:

-Estuvimos viajando cerca de un año, pasamos momentos muy difíciles todos-Solo pensar en ello hacia que su pecho se estrujara. Y sus manos también-Pero, también nos hizo una familia. Así que es algo complicado.

-¿Quiénes eran los siete?-Inquirió Jacob curioso.

-Al principio éramos Leo, Jason y yo-

-¿El chico rubio?

-Aja, luego se unieron Hazel, Frank, Percy… Y Annabeth-Solo mencionar el nombre de su amiga y compañera le aguaba los ojos.

-La novia de Percy-Susurro Jacob, pero primera vez sorprendiendo a la mestiza:

-¿Te… te hablo de ella?-Jacob solo asintió con la cabeza. Le resultaba muy difícil creer que el hijo de Poseidón lo hiciera, pero también era un alivio. Esa era una buena señal-Me alegra, es una buena señal. Estaba devastado.

-La amaba, después de todo-Coincidió el quileute, de paso deteniéndose a mitad de la acera. Piper se detuvo solo un par de pasos por delante observándole con sus ojos iridiscentes; ella odiaba los rumores y los chismes, por eso había mando a Leo con no estar esparciendo información que pudiera ser malinterpretada. Pero ahora, viendo la postura de Jacob Black comenzaba a pensar que tal vez no estaba del todo equivocada; Jacob lucia desanimado, con sus puños apretados y un aire desolado a su alrededor.

-Jacob, ven conmigo-Aun cuando no llevaban ni una hora de conocerse, Piper le tomo de la muñeca y comenzó a guiarlo apresuradamente entre las calles, hasta llegar a uno de los tantos templos de los dioses.

-¿Qué es este lugar?-Mirando a su alrededor había una amplia sala circular, rodeada por firmes columnas de mármol y en el centro una estatua de una mujer envuelta en un manto de aspecto opulento:

-Es el tempo de Spes, la diosa de la esperanza-Explico Piper mirando a la estatua de la diosa-Es mi diosa favorita; su espíritu, lo que representa, no es la esperanza en si…-Dijo con un toque de anhelo en su voz-Sino, más bien la determinación de no rendirse. Al menos así lo percibo yo-Agrego con una expresión que, por un instante, pareció hacerle brillar.

-¿Ella es tu madre?-Inquirió Jacob fascinado, grande fue su sorpresa cuando Piper negó con la cabeza:

-Mi madre es Afrodita, la diosa del amor-Esa sola respuesta fue suficiente para que Jacob comenzara a atar cabos. Sus orejas se calentaron-Jacob, Annabeth fue más que una amiga para mí. Y Percy también es como un hermano para mi…-Claro que lo era. Percy era increíble. Dudaba que existiera alguien que le conociera y no pudiera sentir otra cosa por él más que admiración-Por eso…-No necesitaba escuchar el resto. Sabía que lo que venía. Iba a pedirle que no manchara el recuerdo de Annabeth al intentar algo con su novio-Por favor, no te rindas con Percy.

-…-¿Qué? Su impresión fue tal que ni siquiera pudo articular aquel simple monosílabo.

-Sé que no nos conocemos demasiado-Prosiguió la mestiza-Pero, todo el rato, siempre que mencionábamos el nombre de Percy pude ver como eso te afectaba. ¡No tienes que darme ninguna explicación, claro!-Agrego apresuradamente, no quería quedar como una entrometida.

-Él… Él y yo…-Finalmente podía hablar, aunque no podía sostener la mirada por encima del suelo-Solo somos amigos…-Piper no lo presiono. Solo espero pacientemente, sabía que aquellas palabras necesitaban ser dichas-Pero, por un momento fuimos más que eso. ¿O no? ¡Maldición no lo sé!-Estallo finalmente apretando sus puños-¡¿Por qué tenía que hacerlo?! ¡Él me gusta mucho, maldita sea! Tuvimos una cita, bromeamos, n-nos besamos… ¡Estábamos muy bien así! ¡¿Por qué tenía que arruinarlo con- Allí se detuvo. No podía decirlo. No importaba que tan enojado estuviera, esa era una confesión que solo les pertenecía a ellos dos-¿Acaso… él lo dijo para alejarme?-Por primera vez sus ojos se levantaron y conectaron con las irises iridiscentes de la hija de Afrodita-Porqué… Maldición, eso dolería.

Piper no podía sentir más que pena por el muchacho frente a él. Aunque no le conociera, podía sentirlo: la honestidad de sus sentimientos. La frustración, el enojo, la confusión y todas originadas en un sentimiento más profundo que apenas acababa de germinar.

-Jacob…-Ella se acercó y coloco su mano en el hombro del aludido-Cuando ella se fue, se llevó una parte de él. Y él se apartó de todos nosotros. Se apartó de su familia. Creo, que incluso buscaba morir-Agrego con un tono sombrío-Pero tú lograste acercarte a él.

-No fue fácil-Agrego con una mota de humor-Me arrojo por unas escaleras.

-Ese es él-Ambos compartieron una pequeña risa, la cual pareció inundar toda la estancia de Spes-Créeme, no existe persona en el mundo que valore a sus amigos más que Percy Jackson. Sea lo que sea que te dijo, lo hizo para estar más cerca de ti, no para alejarte.

Las palabras de Piper parecieron remover un peso sobre él del que ni siquiera había sido consciente. El peso de sus inseguridades; y si bien estas no habían desaparecido por completo. Si había despejado las suficientes como para darle la determinación de seguir luchando por su relación con Percy. Aunque aún no tuvieran una relación tal cual. Y estuviera teniendo esa conversación con una chica que básicamente acababa de conocer. Y que era la hija de la diosa del amor.

-Oh ancestros…-Podía sentir toda su cara arder de vergüenza. Piper solo pudo sonreír ante tanta transparencia. Definitivamente Jacob Black era un buen hombre.

Luego de salir del templo ambos fueron a una cafetería para tomar algo, hasta ahora Piper era la semidiosa con la que Jacob mejor se llevaba. Tal vez fuera porque ambos eran nativos, o porque de entre todos a los que había conocido ella era la más normal. Si, esa era una buena posibilidad:

-De verdad, ¿no te parece… raro?-Inquirió tímidamente.

-Que no, Jake-Insistió ella pacientemente-Nadie se va a enojar por algo como eso.

-Pero, ambos somos hombres-Piper no podía culparlo. Por mucho que insistieran, la verdad era que aun vivían en una sociedad sumamente machista; si, se habían dado pasos importantes en la lucha contra esa mentalidad. Pero aun había un largo camino por recorrer. La inseguridad de Jacob estaba bien justificada.

-Aunque admito que ambos son muy buenos partidos para cualquier chica-Dijo, de paso provocando un pequeño sonrojo en Jacob-Lo mismo va para los chicos. En ese sentido, creo que los mestizos somos mucho más abiertos.

-¿De verdad?-Dijo desconfiado, ligeramente.

-Oh, créeme…-Respondió dando un sorbo a su café-Los dioses no son exactamente un ejemplo de moralidad. Siendo honesta, algunos romances divinos son algo asquerosos-Agrego en un susurro-¿Dos chicos? Da lo mismo.

-Bueno, te tomare la palabra-Accedió apoyándose por completo en el respaldo de su silla. Inspiro profundamente antes de soltar un pequeño suspiro-¿Te puedo confesar algo?-Piper asintió con la cabeza-Lo extraño.

-¿De verdad?-Dijo sorprendida-Creí que dijiste que no eran nada, oficialmente.

-Sí, es solo que… No me di cuenta entonces, pero luego de conocernos siempre estamos juntos. Incluso se mudó a mi casa-Agrego con un golpe en la frene-Y hasta… Olvídalo-Que sería demasiado vergonzoso confesar que dormían juntos.

-¿Viven juntos?-Piper no pudo evitar soltar una pequeña puya en su voz-¿Y tu padre que dijo a eso?

-Billy está a un paso de adoptarlo-Acoto Jacob con gesto derrotado-No quiero empezar a imaginar lo que dirá cuando le diga que Percy me gusta…-Que solo decirlo hacia que golpeara su frente contra la mesa.

-Estoy segura de que toda ira bien.

-Eres muy amable, ¿te importaría decírselo por mí?

Pasaron varios minutos charlando animadamente de una cosa y la otra; hablo acerca de su tribu, incluso sobre la manada lo cual le permitió liberar algunas quejas acumuladas. Escucho a Piper hablando de su abuelo, y de los veranos en su cabaña. Intercambiaron un par de anécdotas sobre Percy, y justo entonces Jacob tomo la oportunidad que había estado esperando:

-Oye…-Dijo, repentinamente serio-¿Podría pedirte un favor?

-Claro-Piper nunca imagino las palabras que vendrían luego de eso:

-Háblame de ella. De Annabeth-

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Al mismo tiempo, cerca de los Campos de Marte, Nico se encontraba practicando con su espada en un terreno vacío lo bastante despejado y plano como para moverse con facilidad. Aunque solo estaba calentando mientras hacía sombra, ese día le estaba resultando particularmente difícil para concentrarse. Y nada tenía que ver con el calor:

-Afff…-Finalmente no pudo contenerlo más. Vació sus pulmones con un hondo suspiro al tiempo que se giraba y volvía a inspirar-Mira, sé que dije que podías acompañarme mientras entrenaba, ¿pero podrías dejar de mirarme tan fijamente?

A lo que se refería fue que esa mañana, durante el desayuno, Seth se había armado con el valor suficiente como para sentarse en su misma mesa. Y más osadamente aun, le había preguntado si podía acompañarlo después de comer. Nico estaba seguro de que Jason tenía mucho que ver con eso, pero dado que el rubio no parecía estar en ninguna parte tuvo que anotarle una colleja para después. En cuanto a Seth, le había respondido directamente que luego de desayunar tenía pensado entrenar; obviamente hizo un enorme esfuerzo por hacer que sonara increíblemente aburrido y poco atractivo. No contaba con la enervante actitud del quileute, quien emocionado le suplico dejarle acompañarlo prometiendo no molestar.

Técnicamente había cumplido su palabra al pie de la letra. En cuanto Nico encontró un lugar cómodo para practicar, Seth tomo lugar a una buena distancia y se sentó sobre una roca. Y si bien estuvo perfectamente callado, sus ojos no se perdían ni uno solo de los movimientos de Nico; ni siquiera era consciente de su expresión. La misma que pondría un niño al ver a su estrella haciendo cualquier cosa. De por si el hijo de Hades no se sentía cómodo cuando le miraban fijamente; el que le observaran que aquella fascinación le estaba haciendo alcanzar un nivel de vergüenza completamente nuevo.

-Perdón…-Seth agacho la cara encogiéndose levemente de hombros, solo que sin despegar su mirada del mestizo. Lo cual le daba el aspecto de un cacharro al que acaban de regañar.

-¡…!-No hace falta decir lo adorable que resultaba aquella visión. Nico comenzó a sentir un cosquilleo en su estómago-"Ah no, ni crean que voy a sentir esas estúpidas mariposas"-Pensó tercamente.

-Es solo que…-No esperaba que Seth siguiera hablando-¡Eres increíble! Nunca había visto a nadie usar una espada ¡Luces igual que en esas películas de gladiadores! ¡Y, y todos esos movimientos que haces con los pies! ¡Y las patadas!-Y la perorata de Seth siguió y siguió. Tampoco hace falta decir que conforme Seth soltaba halagos, la vergüenza de Nico iba igualmente en aumento.

-Vale, está bien está bien…-Mejor lo detenía antes de que empezara a hablar de animes o sino su ego comenzaría a elevarse también-No es tan impresionante, solo es sombra-Intento explicar, pero Seth solo le miro confuso:

-¿Sombra?

-Sí, es cuando practicas con un oponente imaginario-Explico escuetamente-Solo sirve para calentar en realidad. No es para tanto…

-¿Quién te enseño todo esto? ¿Tienes un maestro?-

-"Este chico…"-Nico no estaba enojado. Solo estaba agobiado. Seth tenía la energía suficiente como para ser un desfile de un solo hombre; y si, era bastante molesto. Pero también nostálgico, en cierta forma. Le recordaba a sí mismo, al pequeño Nico que era fan de Myth-O-Magic, el que bombardeo de preguntas a Percy recién le conoció, el que vibraba de emoción durante su primera Captura la Bandera. Parecía tan lejano-Aprendí sobreviviendo-Explico. Por alguna razón no quería su instrucción bajo la tutela de Dédalo y otros fantasmas; sabía que lo asustaría.

Ey, eso no era una mala idea.

-Ahora, necesito entrenar en serio así que no me molestes-Espeto impasible. Aunque Seth solo asintió, emocionado por seguir viéndole practicar. El hijo de Hades no pudo evitar dibujar una pequeña sonrisa malvada mientras le daba la espalda a su audiencia; a ver cuánto le duraba la emoción luego de eso. Se concentró todo lo que pudo, escarbo aún más profundo en la tierra de lo que normalmente lo hacía hasta que halló lo que necesitaba.

El suelo tembló, se sublimo y agrieto al tiempo que cinco legionarios zombis se levantaron de la tierra. Cinco cuerpos de carne gris y huesos expuestos, cubiertos con armaduras completas y armados con grandes spathas y escudos de torre. Normalmente Nico solo entrenaba con dos, máximo tres esqueletos si dormía más de seis horas, razón por la cual los demás mestizos siempre mantenían la distancia con él; mucha distancia.

Y eso era solo por un par de esqueletos, ¿cinco zombis aun jugosos? A ver cuánto duraba Seth antes de inventarse una excusa y huir. Con algo de suerte lograba asustarlo lo suficiente como para poder poner fin toda aquella ridiculez de la impronta. Luego de esos todos podrían seguir con sus vidas.

El primer golpe vino de uno de los legionarios a su izquierda. Nico dio un paso rápido para esquivarlo al tiempo que usaba su espada para parar un segundo y tercer golpe de los otros dos zombis. Contraria a la creencia popular cinematográfica, los zombis no eran torpes y lentos. Eran maquinas acérrimas que cumplían fieramente cualquier orden que se les diera; por lo que ese día el entrenamiento de Nico estaba resultando especialmente pesado. Los golpes iban y venían de casi cualquier dirección, las chispas saltaban del intenso choque entre el acero y los rugidos de los zombis podían escucharse casi en un radio de cien metros a su alrededor. Nico reconocía que incluso a él le asustaban un poco. Con ese pensamiento en mente se tomó un momento para mirar a su espalda:

-¡…!-

-"¡¿Es en serio?"-Seth no solo seguía observándolo fijamente, sino que sus ojos casi parecían brillar mientras le miraba. Y como si no fuera suficiente, su pequeño lapsus de distracción le costó un corte en el brazo por debajo del hombro.

En el nombre del Erebo, ¿qué demonios pasaba con ese chico? ¿Cómo era posible que le viera con esos ojos? Estaba tan enojado que cuando se dio cuenta sus oponentes ya habían sido reducidos a solo una pila de restos de romanos mutilados. Pero aquello era apenas suficiente para sosegar su frustración mientras respiraba agitadamente.

Por otro lado, Seth estaba extasiado. Nunca había imaginado que una sola persona podría resultarle tan fascinante. Nico era el polo opuesto a todos sus anteriores amigos. Los Quileutes eran grandes, fornidos, de tez escabrosa y temperamentales; Nico era pequeño, aunque estaba seguro que de señalarlo se llevaría un buen golpe. Era muy delgado, impresión que se veía acentuada por su ropa holgada y su inseparable chaqueta. Además, su piel era tan clara que sentía un impulso irrefrenable por sentirla con las yemas de sus dedos y ni siquiera podía imaginar la alegría que le daría poder pasar sus dedos por entre aquellos mechones de cabello oscuros. Y contraria a cualquier impresión que pudiera dar, era fuerte. Era tan fuerte como Percy, tal vez incluso más.

Nico Di Angelo era extraordinario. No podía hacer más que dar gracias a sus ancestros por permitirle conocer a una persona como él:

-Waoh…-Ni siquiera tenía palabras para expresar su impresión del mestizo. Pero el pequeño tufillo de sangre proveniente de él le provocó una fuerte opresión de alarma en el pecho-¡Estas herido!-Salto quedando sobre sus pies y esperando impaciente al italiano que se iba acercando con paso tranquilo. Estaba sudoroso y agitado:

-No es nada-Espeto fríamente llevándose la mano a su herida en el brazo. Era cierto, apenas un rasguño. Le enojaba vas que hubiera rasgado su chaqueta, ya había perdido la cuenta de las veces que la había remendado ya.

-Pero-Seth no podía contenerse más. Se aproximó los dos pasos que los separaban y tomo el brazo de Nico. Sus manos eran grandes y ásperas, pero curiosamente cálidas y afables-Debe doler…

-¿No… No te, doy miedo?-Le costaba comprender la actitud de Seth ¿Acaso era tan tonto que no comprendía el simple concepto de miedo?

-¿Qué?-Incluso le miraba sin pestañear. Sus ojos eran grandes, cálidos como la corteza de un roble en verano y brillantes como un estanque bajo el sol-¿Por qué debería tenerte miedo?-Y su sonrisa era honesta, como ninguna que nunca nadie le mostro.

Ahora estaba seguro, Seth Clearwater era un tonto. Pero, un tonto encantador.

-¡Jay!-Un par de horas después Leo estaba saltando sobre la espalda de su mejor amigo. Había estado las dos últimas horas dando vueltas por la ciudad y sentía que si daba un paso más tendría que comenzar a arrastrarse; por suerte su alto y bien descansado amigo rubio le brindo una mejor solución a su problema.

-Leo, ¿dónde te habías metido?-Inquirió el hijo de Júpiter. Se suponía que sus compañeros del Campamento Mestizo llegarían más temprano, tanto así que él tuvo que salir a buscarlos.

-Ah tú sabes, explorando por aquí por allá-

-Te perdiste-

-¡Cierra el pico, Jackson!-

-Trae un banquito y me lo dices a la cara-

-¡Hijo de-

-¡Basta ustedes dos! Tenemos compañía-Gracias al cielo por Hazel que pudo detener a Leo que ya tenía una bola de fuego en la mano y apuntaba directo a la cara burlona del hijo de Poseidón. Junto a ella estaba el príncipe Atticus, quien mostraba una expresión de lo más divertida:

-Oh por favor señorita Hazel, no se molesten por mí-Dijo con tono afable-Esas muestras de camaradería resultan de lo más refrescantes. Hablan muy bien de su relación.

-Ah, bueno hablo por mi…-Agrego Leo-Pero yo no le he dado el "Si" a ese tonto.

Sin embargo, Percy no le siguió la corriente a lo que bien podría haber sido el mejor sketch que fácilmente pudo acabar con el hijo de Poseidón cargando a Leo de modo nupcial y corriendo hasta arrojarlo a una fuente o con uno de los cohetes especiales del hijo de Hefestos. Pero en lugar de eso solo obtuvo un simple encogimiento de hombros y un levantamiento de cejas al estilo "Hm". Gesto que rozaba en lo antinatural y por lo que los otros que le conocían intercambiaron miradas confusas:

-¿Oye, que tiene Percy?-Los cuatro habían comenzado a caminar, porque Leo seguía trepado en la espalda de Jason, y este iba caminando al final del grupo. El moreno susurro en el oído del mayor.

-No me preguntes, lleva así todo el día-Desde la mañana cuando Jason lo encontró desayunando solo a un lado de la vía principal que el hijo de Poseidón tenía algo extraño. Cualquiera diría que lucía de lo más normal, pero tenía un aire ligeramente melancólico y su actitud era definitivamente mucho menos efusiva de lo usual. Solo se limitaba a un nivel básico de sarcasmos y bromas pequeñas, más allá de eso simplemente actuaba sin interés alguno.

-¿De verdad no se dan cuenta?-Hazel, que había estado caminando delante de ellos se detuvo brevemente para que le alcanzaran y caminar junto a los chicos:

-¿De qué?-Inquirieron ambos muy babosamente, a los ojos de Hazel. No hubo una respuesta clara, pero casi pudieron escucharla murmurar con disgusto algo como "hombres".

Al mismo tiempo, unos tres pasos por delante de ellos Percy y el príncipe Atticus iban charlando tranquilamente. Aun cuando Percy había manipulado la situación para que la Legión no se involucrara en el asunto, el Caladria parecía insistir en querer llevarlo para que solucionara el problema por el que atravesaba su gente. Problema que, vale agregar, seguía envuelto tras un velo de misterio. Sorprendentemente, para los que habían presenciado la reunión anterior, en ese momento Percy parecía seguirle la conversación sin negarse a sus palabras. Simplemente se limitaba a dar evasivas o simples gestos, como una risa o alguna mueca inefable.

Hazel no era una entrometida, mucho menos una chismosa que hiciera caso a rumores. Pero también tenía ojos en la cara, y aparentemente era la única que los tenía por esos alrededores. Y aunque estaba lejos de poder dar certeza alguna en voz alta, para sus adentros ella estaba segura de que las cosas entre Percy y Jacob iban más allá de una simple amistad. Como usuaria de la magia ella poseía una vista muy clara, no se podía engañar a sus ojos ni cuando la mentira pudiera provenir de su propio corazón. Ella no estaba teniendo una impresión equivocaba en base a algo que deseara, ese brillo en los ojos del chico indio y en los de Percy era provocado por el otro. No lo había notado antes porque hasta ahora era que podía verlos separados, pero el verde de los ojos de su amigo era opaco y difuso. Casi podía verse el anhelo y la ausencia reflejados por la luz.

-¡No fue mi culpa!-A su lado, Leo seguía intentando justificarse con Jason por haber demorado en llegar-Piper me dejo tirado por irse con el amigo de Percy; no entiendo a esa chica, cambiar a un galanaso de cuarenta kilos como yo por un tipo alto de ochenta no tiene sentido…

-Si, Leo…-Debajo de él Jason solo reía haciéndole la pelota-Eres todo un partido.

-¿Leo, donde dijiste que se encontraron con Jacob?-Inquirió curiosa la sureña.

-En la plaza de la señora de las vacas, ¿por?

-No, por nada-Respondió, agradeciendo por la poca perspicacia que tenían sus amigos por ese tipo de asuntos. No estaba segura de por qué, pero tenía una pequeña corazonada respecto a ese inesperado cruce de caminos entre dos completos desconocidos.

Continuara…

Sin duda todos están clamando por una rápida "reconciliación" entre Percy y Jake, y créanme a mí también me duele tenerlos así separaditos, pero no se preocupen, eso solo hare aún más dulce el verlos juntos. En fin, cuando escribí este capítulo estaba bastante bloqueado, no tenía idea de cómo encausar los sentimientos confusos de Jacob. Y luego ¡PUM! Se me ocurrió que nuestra bella y preciosa hija de Afrodita sería una excelente forma de ayudarlo.

¿Y qué opinan de nuestro precioso Sethie? ¿A poco no es un amor siempre sorprendiendo a Nico? Ufff créanme, llevar dos relaciones simultaneas en narrativa es algo complicado, pero confió en que todos lo estén disfrutando. Sé que las cosas van algo lentas, pero créanme que todo se pondrá muy interesante para todos.

Joi-joi-joi eso nos deja con varias intrigas que se resolverán en nuestro próximo capítulo, especialmente luego de que Jake pidiera aprender más de la difunta Annabeth ¿qué ocurrirá ahora? ¿Jacob ira directamente a hablar con Percy? ¿O será Percy quien haga el primer movimiento? ¿Podrá Leo evitar seguir emocionándose por los chismes?

Y así hemos llegado al final de un capítulo más de nuestras fascinantes aventuras (y no, no era mi intensión que sonara a presentador de programa para niños) espero que hayan podido disfrutar del capítulo tanto como para dejar muchos reviews XD

Nos vemos en una semana (aproximadamente)