Akane cayó rendida en la cama, todas esas emociones la habían dejado exhausta, se durmió al poco tiempo, contrario a Ranma, que se le hacía imposible conciliar el sueño, pues ya soñaba, pero despierto, aún podía sentir el cuerpo de Akane junto al suyo, vibrando al mismo tiempo que el de él… parecía uno más de sus sueños, pero ahora era una hermosa realidad, el contacto con ella había sido maravilloso, su aroma, su calor, la suavidad de su piel… estaba loco por ella, si así había sido esa vez, ya se imaginaba cuando fuera completamente suya…

A la mañana siguiente, se levantó temprano como siempre y preparó el desayuno, quería llevárselo a Akane hasta su habitación, pero ella ya se había levantado, estaba en la ducha así que la esperó pacientemente hasta que por fin la vio salir envuelta en una toalla que apenas la cubría, se quedó embobado mirándola recordando lo que había debajo… Ella se sorprendió de verlo ahí y se cubrió como pudo.

¡Ranma! ¿Qué haces aquí?

-Perdón, sólo quise traerte el desayuno…

-G…Gracias.

Ranma traía una playera blanca ajustada que marcaba muy bien su trabajado cuerpo, Akane se puso un poco nerviosa al recordar cómo esos brazos la estrecharon la noche anterior…

-Bueno, deja me cambio y ahorita desayunamos los dos…

Ranma se levantó y se acercó a ella:

-Así estás perfecta-

Akane vio un brillo distinto en su mirada… Pudo ver en ella un cierto aire de deseo.

No tardaré mucho –Dijo tratando de esquivarlo pero él la acorraló contra la pared-

Su corazón empezó a latir rápidamente con su cercanía, más cuando sintió sus labios aprisionando los de ella, haciéndolos suyos… No podía hacer nada, los besos de Ranma la hacían perder todo contacto con la realidad, él la separó de la pared y se deshizo hábilmente de la estorbosa toalla que lo separaba de ella… Quería volver a sentirla cerca… la toalla cayó al suelo mientras él la llenaba de besos y la sentía a plenitud, la recostó sobre la cama, comenzó a recorrer lentamente todo su cuerpo, Akane intentó resistirse, aún no se recuperaba de la noche anterior…

-No, espera…

Pero él no la escuchó y sus manos comenzaron a acariciarla suavemente, ella se estremeció al sentir sus fuertes manos sobre su piel -Suspiró su nombre-

¡Ranma!

Después de eso, ya no pudo hacer nada, pues sus caricias la subyugaban, definitivamente, su prometido, sabía muy bien lo que hacía… ella se rindió y se entregó a sus caricias mientras él la besaba con pasión, incrédulo aún de poder estar viviendo todo aquello que sin duda, superaba sus más íntimos sueños, tener a Akane entre sus brazos así, tan frágil lo volvía loco, loco de amor.

…Y justamente por ese amor que le tenía, se detuvo… hubiera sido tan fácil seguir con sus instintos, pero no, él la amaba y sabía que tenía que respetarla, hasta el día en que se casaran, hizo un esfuerzo sobrehumano y sólo la abrazó…

-Akane

-Dime

-Todos estos momentos que hemos pasado juntos han sido un sueño, y no quiero que se termine… pronto tendremos que regresar a casa y yo no sé si después de esto pueda seguir ocultando todo esto que siento… Es por eso que quiero pedirte algo…

-¿De qué se trata?

Ranma dio un gran suspiro antes de continuar:

-Cásate conmigo…

Akane se quedó helada, no esperaba que él hablara de eso… aún.

-¿Qué pasa? ¿No piensas decir nada? –Dijo algo preocupado por el silencio de su prometida-

-¿Estás seguro?

-Jamás había estado tan seguro, te amo y no quiero separarme de ti, quiero hacerte mía todas las noches y despertar con un beso tuyo en las mañanas…

-Akane sonrió-

Ya no soy un niño, ahora soy un hombre, un hombre que te desea y que puede darte la vida que te mereces, trabajaré duro para que no te falte nada… sólo… sólo acepta por favor –Dijo suplicante-

Akane lo miró conmovida –Claro que sí Ranma, ¡Si quiero casarme contigo!

Ranma sonrió ante la respuesta y la besó lleno de felicidad, por fin estaría junto a la mujer que amaba y nada ni nadie podría impedirlo…

Ese era su último día en la cabaña, al día siguiente tendrían que irse muy temprano para regresar a casa, Ranma quería algo especial así que la llevó al lago junto a las cascadas el día estaba hermoso y el sol brillaba en todo su esplendor aunque para él la única que brillaba era ella, se veía preciosa con ese bañador rojo acompañado de un short negro, cuando llegaron al lago, se sentaron en la orilla, Akane contemplaba maravillada el hermoso paisaje mientras él, sólo la miraba a ella…

-¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?

-Perdón, no puedo evitarlo te ves muy hermosa hoy…

Akane sonrió complacida.

-Hoy es nuestro último día aquí –Dijo con un poco de nostalgia, Akane se recargó sobre su hombro-

-¿Sabes? este lugar es muy importante para mí, ya que ha sido testigo de mi amor por ti, en el pasado me vio derramar lágrimas amargas por tu ausencia, y ahora me ve feliz a tu lado, este lugar ya no es sólo mío, ahora es de los dos…

-No pudiste elegir un lugar mejor, este es sin duda el mejor…

-¿Y si te secuestro y nos quedamos aquí para siempre?

-No estarás hablando en serio ¿O sí? –Dijo Akane sonriendo-

-¿Y por qué no? Nadie sabe dónde estamos, ni siquiera tú, estamos perdidos en lo más profundo del bosque, nadie podría encontrarnos…

-Por mí no habría problema, yo voy a dónde tú vayas… Pero ya me imagino cómo se pondrían de locos en casa…

Ranma suspiró y sacó algo de su pantalón, al parecer era una cajita, lo que sacó de ahí sorprendió mucho a Akane, Ranma tomó su mano y lo colocó en su dedo…

¡Ranma! Esto es…

-Es el anillo de compromiso que mi padre le dio a mi madre, ahora es tuyo, ellos estuvieron de acuerdo, sé que ya te di uno con anterioridad, y que hace poco formalizamos nuestro compromiso ante la familia… pero ahora quiero que lo formalicemos entre nosotros… pero de verdad, por eso vuelvo a preguntarte… Akane Tendo, ¿Aceptas casarte conmigo?

Esta vez la respuesta fue instantánea:

-Sí, acepto…

Y acto seguido, se besaron para sellar su promesa…

Después la tomó de la mano para llevarla hacia el lago, pero ella dudó…

-¿Qué pasa?

-Bueno, es que yo aún no sé nadar muy bien –Dijo temerosa-

-No te preocupes, yo no voy a permitir que te pase nada.

Ranma la llevó hacia las cascadas, la enseñó a flotar…

-No te preocupes, sólo agárrate de mí y no te sueltes –Él buscaba cualquier pretexto para tenerla cerca- Así que la llevó al centro del lago donde estaba más profundo, para que ella no pudiera separarse de él-

Él amaba tenerla cerca, sobre todo después de aquella vez en las aguas termales, se quedó embelesado mirándola, se veía tan hermosa con su cabello mojado, no pudo evitar la tentación y comenzó a besarla, esos labios se habían convertido ya en una adicción, después una de sus manos recorrió su espalda intentando desatar el listón que sujetaba su bañador, Akane no puso ninguna resistencia, pues sabía que sería inútil, pronto vio como la despojaba de él y la dejaba desnuda, a su merced…

Ambos se dejaron llevar disfrutando de su cercanía y de sus caricias mutuas, Ranma la apretaba contra él con fuerza, ella sintió como cierta parte de su cuerpo la buscaba, él no hizo nada para controlarse pues quería que ella supiera cuanto la anhelaba.

Después de un rato salieron del agua y se recostaron a las orillas del río, mirando hacia el cielo, tomados de la mano…

-Jamás olvidaré estos días contigo Akane, sin duda, han sido los mejores de mi vida –Dijo con nostalgia-

-Bueno, supongo que podremos venir alguna vez…

-¡Claro que sí! sería maravilloso…

Ranma se puso de pie para ayudarla a levantarse, pero al hacerlo Akane sintió un mareo y perdió el equilibrio, Ranma la sujetó preocupado.

¡Akane!

Ella se llevó una de sus manos a la frente tratando de reaccionar:

-Amor contesta, ¿Te sientes mal? ¿Qué tienes? –Ranma se estaba comenzando a asustar-

-N… no te preocupes, sólo fue un pequeño mareo, nada de importancia –Dijo tratando de tranquilizarlo- Seguramente fue por estar mucho tiempo en el agua…

-Esto no está bien, voy a llevarte a la cabaña para que descanses –Acto seguido la cargó y la llevó de regreso-

Al regresar a la cabaña Ranma la recostó con mucho cuidado sobre su cama:

-Dime amor ¿Te sientes mejor? ¿Quieres que busque un médico?

-No te preocupes, sólo fue un mareo, ya me siento mucho mejor –Dijo esbozando una pequeña sonrisa-

-¡Como no me voy a preocupar! Si algo te pasa yo…

Akane puso uno de sus dedos sobre sus labios obligándolo a callar:

-No me va a pasar nada…

-De todas maneras me voy a quedar aquí contigo por si necesitas algo…

-No es necesario, de veras…

-No está a discusión, no voy a separarme de ti.

Ranma se quedó a su lado abrazándola y acariciando sus cabellos hasta que se quedó dormida…

Al día siguiente Ranma se despertó y cuando buscó a su amada, ella no estaba…

Akane se encontraba dándose una ducha, tenía que estar lista para emprender el viaje de regreso, el cuál era bastante largo… La verdad, también le pesaba dejar ese lugar donde había sido tan feliz… ¿Y qué pasaría ahora después de todo lo que había pasado entre ella y Ranma? Ahora que él le había pedido matrimonio seriamente y que ella había aceptado… No podía evitarlo, tenía miedo…

De pronto unos brazos por demás conocidos, la sacaron de sus pensamientos estrechándola por atrás y llenándola de caricias, ella no hizo nada para detenerlo, sólo se dedicó a disfrutar –Después de todo, ese era su último día juntos-

Ranma hundió sus labios en su cuello, después la volteó hacia él y la repegó hacia la pared buscando sus labios para devorarlos como ya era su costumbre y ella se entregó apasionada…

-¿Por qué me dejaste solo? –Le reclamó entre beso y beso

-No quise despertarte, te veías tan complacido durmiendo…

-Eso era porque estaba soñando contigo, y me desperté en cuanto dejé de sentir tu calor… Me asusté cuando no te vi a mi lado, pensé que te había pasado algo… Me quedé muy preocupado por lo de ayer…

-Ya te dije que no tiene importancia –Y le dio un beso para que no dijera más-

La noche estaba por caer, la casa Tendo estaba muy tranquila, Nabiki estaba con Kuno en la sala y el Señor Tendo jugaba Shogi con el Señor Saótome mientras que Kasumi y la señora Nodoka estaban casi por terminar la cena.

-Hola familia, ya regresamos-

-Vaya, por fin llegan, los esperábamos ayer ¿Qué tanto hicieron? –Preguntó Nabiki con maldad-

-Tuvimos un pequeño imprevisto, por eso es que llegamos hoy –Contestó Ranma mirándola con desaprobación-

¡Qué bueno que llegaron! justo vamos a servir la cena- Dijo Kasumi-

¿Cómo estás Akane?

-Bien Kuno, gracias.

El señor Tendo fue a recibirlos ¡Akane, Ranma! ¿Cómo les fue?

-Muy bien papá.

¿Cómo estuvo el entrenamiento?

-Un poco agotador, pero bien –Contestó Ranma-

-Sí, ya me imagino… -Dijo Nabiki divertida al poner en aprietos a los enamorados-

-Akane interrumpió a Nabiki para que ya no siguiera hablando-

-Bueno, lo importante es que ya estamos listos para empezar a trabajar…

La mañana estaba espléndida, los rayos del sol en el rostro de Akane la despertaron, ella se levantó emocionada, había llegado el gran día en que por fin ella y Ranma se presentarían a trabajar dando clases de artes marciales en la escuela de combate libre de Japón, preparó su ropa y su toalla para irse a bañar pero al abrir la puerta se encontró a Ranma quién entró sin previo aviso…

¡Ranma! ¿Qué haces aquí? -Gritó asustada- Nos van a descubrir…

Pero él no contestó, sólo recibió un beso suyo como respuesta…

-Eres un atrevido ¿Sabías?

-Ya no podía esperar más, desde que llegamos no hemos podido estar a solas ni un rato… ¿Cuándo es que vamos a decirles que hemos decidido casarnos?

-Vamos a tener que esperar un poco…

-Pero yo ya no quiero seguir ocultando lo nuestro, quiero que todos sepan que nos amamos…

-Recuerda por qué decidimos ocultarlo, debemos arreglar las cosas con Ryoga y Xian Pu…

-¡Ash! Ya me había olvidado de esos dos ¡Qué molestia!

Akane tomó su cara con suavidad:

-Tranquilo, te prometo que pronto hablaré con Ryoga, sólo dame un poco de tiempo…

-Si lo prefieres yo puedo hablar con él…

-Gracias pero esto debo hacerlo yo, además no me quiero arriesgar a que peleen de nuevo…

-Ranma suspiró un poco inconforme-

-Sabes que cuando me miras así, no soy capaz de negarte nada…

La acercó a él y la besó de nuevo…

-Ya no quiero esperar, quiero estar contigo para siempre…

-Lo haremos pronto mi amor, lo prometo… ahora por favor vete, que Kasumi está a punto de bajar y tú tienes que llegar temprano a dar tu primera clase…

Está bien, entonces nos vemos allá…

Akane se alistó para alcanzar a Ranma, su clase comenzaba dos horas después, bajó a toda prisa a desayunar y cuando ya estaba por irse sonó el teléfono Kasumi fue quién contestó:

-Bueno… ¡Hola! Muy bien ¿Y usted?... Sí, yo le digo, gusto en saludarlo… Adiós.

-Bueno, pues ya me voy, nos vemos al rato…

Mucha suerte hija, que te vaya bien –Le dijo su papá-

-Akane espera-

¿Qué pasa Kasumi?

Llamó el Doctor Tofú, me dijo que pasaras a su consultorio por la tarde…

Está bien Kasumi, gracias ¡Qué raro! ¿Qué querrá?

El plantel era enorme, Akane tenía que ir hacia el salón 21A…

-¿Dónde quedará?

Iba tan distraída buscando que se topó con un chico en uno de los pasillos:

Disculpa, no te vi…

No te preocupes, me imagino que este es tu primer día de clase ¿Verdad?

-Algo así ¿Podrías ayudarme?

¿Qué salón buscas?

-El 21A

-Ah sí, está de aquél lado, en el primer corredor a la izquierda…

-Gracias.

Esa es la clase de Akane Tendo me parece… Espero que no sea tan engreída como su prometido…

-¿Engreída?

Es bien sabido que Ranma Saotome es un peleador muy orgulloso, sólo porque ha ganado algunos campeonatos… Sin embargo creo que ella ya estaba un poco alejada de los torneos, habrá que ver sus clases para saber... si es tan buena como dicen…

-¡Vaya! Al parecer no la conoce… -Dijo un poco molesta-

No he tenido el gusto, quizá uno de estos días… Bueno, será mejor que te vayas, no sea que llegues tarde a tu primera clase y Tendo te regañe, dicen que es muy estricta en cuanto a puntualidad…

Ella se dio la vuelta y ya no le dijo más "¡Que tipo tan nefasto!"

Las clases transcurrieron de manera normal y fluida…

-¡Hasta mañana maestra!

-Hasta mañana- Akane se sintió satisfecha.

Se dirigió hacia los jardines para encontrarse ahí con Ranma, pero en el camino se topó de nuevo con el mismo tipo de la mañana… Intentó girar y regresar pero él le habló:

-Así que nos encontramos de nuevo ¿Qué tal te fue en tu primera clase?

-Bastante bien-

-¿Y qué tal la maestra?

-Bien…

-Si no te gusta su clase, te puedes cambiar a la mía…

"Pero ¿Qué le pasa a este tipo?" –Así estoy bien, gracias…

-¿Qué te parece si te invito un café y me cuentas?

-Gracias pero tengo cosas qué hacer…

-Bueno, pues ni modo, ya será otro día… Adiós bonita…

"Pero ¿Qué se ha creído este?"

-¿Por qué estás tan enojada? Dijo una voz que interrumpió sus pensamientos:

-¡Ranma!

-¿Qué te ocurre, algo salió mal con la clase?

-No –Sonrió- en realidad me fue muy bien, mis alumnos son muy disciplinados ¿Y a ti, qué tal te fue?

¿Qué te parece si vamos por un helado y te cuento?

-Me parece bien.

Se fueron agarrados de la mano y se pusieron a platicar de su primer día de clases, Akane se olvidó por completo de aquel tipo desagradable…

-Esos chicos tienen mucha suerte

-¿Por qué?

-Porque tienen a la mejor maestra de artes marciales –Sonrió-

¿En serio lo crees?

-No tengo ninguna duda.

De regreso Ranma le propuso que fueran a visitar a Ukyo, ella recordó lo que le había dicho Kasumi en la mañana…

-Me parece bien, sólo que recordé que debo pasar con el Doctor Tofú, creo que le va a mandar un libro a Kasumi…

-Bien, te acompaño… -Dijo con desconfianza- No había olvidado como el doctor la había mirado las últimas veces…

-No te preocupes, mejor adelántate con Ukyo y yo te alcanzo allá, lo que pasa es que tengo que darle un recado de Kasumi y pues ya sabes…

-¿Estás segura qué sólo es eso?

-Claro ¿Qué otra cosa podría ser? –Sonrió-

-Está bien –Respondió no muy convencido- Pero no te tardes.

-Descuida, no lo haré.

-Buenas tardes Doctor Tofú me dijo Kasumi que quería hablar conmigo…

-Si Akane, ya tengo los resultados de los exámenes que te mandé a hacer…

-¿Y bien? ¿Qué dicen esos resultados?

AnIcHiBaG*