Y con este capítulo mis amores, me duele informarles que ¡oficialmente nos hemos puesto al día!
Ya saben, con este asunto de la cuarentena, aunque seguía escribiendo cómodamente en mi casita no tenía como subir los capítulos y esto habían estado acumulándose, y acumulándose, y acumulándose… Fue por eso que empecé a actualizar semanalmente para que todos pudieran ponerse al día rápidamente (y porque me moría de ganas por que me dejaran reviews XD)
-Le cuchichean al oído- ¿Qué? ¿Aja…? Si, si…No… Aja, con queso extra… No… Sí sí sí, a eso iba.
Dios se la pasan encima mío… Ok, para responder la pregunta que todos se están haciendo:
¡Si! Regresamos a las actualizaciones mensuales jajajaja
Lo ciento chicos, pero con este ya se me acabaron los capítulos acumulados y nuevamente regreso a escribirlos uno por uno. No se preocupen, pueden confiar con los nuevos capis cada día primero del mes Jejeje
Ahora si, a lo que todos esperaban y que siempre se acaba demasiado rápido (o eso me han dicho jejeje) ¡y vamos con el fic! Haciendo unos muy necesarios avisos para que no digan que soy cruel y despiadado: finalmente hemos llegado a los tan esperados juegos de los acordes. Lo que significa la llegada de los invitados, asi que puedo prometerles muy divertidas escenas familiares… ¡Y una sorpresa para el final!
Capítulo 34:
"Llega la Audiencia"
Era lunes por la mañana y todos los preparativos para los juegos estaban casi listos. Aunque que las presentaciones no comenzarían sino hasta la tarde, ya había mucho movimiento en todas partes. Había mucho bullicio, con los nervios a flor de piel y los ensayos de última hora por parte de quienes se presentaban ese día. Además, había muchas personas encargándose de preparar todo para los invitados especiales. Había tanto hermosas damas jóvenes repartiendo indicaciones como apuestos jóvenes ayudando a colocar asientos y etiquetas:
-Oh viejo, no me molestaría que uno de esos me ayudara a afinar mis baquetas-
-No sé qué parte de esa oración corregir primero-Ya que ellos no estaban exentos de los nervios habían decidido salir a dar una vuelta por el campus. Tomándose un descanso sentados en uno de los balaustres de piedra que dejaban ver hacia el jardín central.
Finalmente habían retirado la misteriosa lona que tan preocupado había tenido al hijo del director; después de todo conocía su pequeño sueño no tan privado de tener su propia estatua para recibir a los nuevos estudiantes. Por fortuna se trataba únicamente de una tarima, bastante grande pero desmontable, con forma de concha acústica; tenía un arco coronándola del cual colgaba el clásico telón de rojo con el escudo de la Academia. Además, para compensar un poco la acústica exterior habían instalado unos altavoces además de los reflectores. Todo lucia tan perfectamente acorde al evento, que era difícil no pensar que Apolo tendría algo oculto en alguna parte.
Aunque en ese momento Leo estaba más concentrado en admirar la retaguardia de los muchachos de protocolo y en bendecir a quien allá inventado los pantalones de pardo ajustados:
-Por dios, ten algo de dignidad-Murmuro Nico a su lado viendo como el moreno se relamía.
-No estoy haciendo nada que el resto no esté haciendo, así que déjame en paz-Y era cierto. No importaba en qué dirección mirara, siempre había algún estudiante comiéndose con los ojos a alguno de los de protocolo.
-Patéti- ¡AH!-Antes de acabar su juicio , alguien le tomo por los costados y le dio un apretón fuerte en las costillas, haciendo que una corriente de cosquillas le sorprendiera y obligara a soltar un chillido bastante extraño:
-Waoh, ¿qué fue eso?-Como no, era Percy. Con su estúpida sonrisa de bobalicón, y levemente socarrona por haber sido él quien provoco ese chillido en el italiano. Resultaba extrañamente satisfactorio.
-¡Quítate!-Lo que no era satisfactorio era recibir un codazo de Nico, quien lucía furioso y avergonzado.
-Vale, vale, lo ciento…-Los golpes de Nico no era especialmente fuertes, pero no quería que se sobre esforzara; además, debía hacer el esfuerzo de no mencionar lo adorable que lucía. O se arriesgaba a recibir un golpe en la cara-Se ven muy tranquilos, ¿no están nerviosos?
-No, pero gracias por recordárnoslo-Respondió un sarcástico latino-Ahora tendré que volver a mentalizarme, si me permiten…
-¿Y cómo hará eso?
-No preguntes-Atajo Nico. Percy solo miro de reojo como Leo parecía quedarse con la mirada perdida en la nada. Pero supuso que era parte de la "mentalización" del moreno-¿Qué haces aquí? Pensaba que a esta hora estarías durmiendo todavía…
-Tú hermana me mando a buscarte, dijo que te llevara a arriba-Explico bastante feliz, lo contrario a Nico que rodo los ojos hacia arriba. Bianca fácilmente podía enviarle un mensaje a su celular. Pero no, tenía que enviar al cabeza dura para hacer de mensajero.
-Cierto, tenemos que asegurarnos que estés al cien por ciento amigo-Acoto Leo, abrazándolo por los hombros-Tú ve y hazte tu mantenimiento, tenemos hasta medio día para empezar a prepararnos ¡yo iré a ver que Frank no entre en crisis!-Para cuando soltó la última parte ya había emprendido el camino de regreso hacia los dormitorios. Dejando solos a los otros:
-¿Mantenimiento?-Repitió el ojiverde con burla.
-Déjame en paz…
Los estudiantes que iban a presentarse en el primer día de Los Juegos debían comenzar a dirigirse al auditorio para preparar sus instrumentos a partir de las cuatro de la tarde. Eso les dejaba el resto del día libre para intentar relajarse, o en el mejor de los casos para no sucumbir al pánico. Después de todo no solo estarían presentándose ante el resto del instituto y sus profesores, también asistirían sus padres y muchos otros invitados especiales; compositores, concertistas, productores e incluso había rumores de alguna que otra estrella. Después de todo su academia no era famosa por nada. Aunque en ese momento no tenían muchas ganas de presumir por ello.
-Eso sigue dándome escalofríos…-Ya en la habitación-ambulatorio de Nico, el ojiverde miraba con una mueca de dolor como el italiano se colocaba él mismo las agujas que le conectaban a la máquina de diálisis.
-Supéralo-Luego de accionar los botones se recostó y quedo viendo al techo con una mirada peculiar. Paso varios minutos así, hasta que rompió el silencio con un pequeño suspiro.
-¿Estas bien?-Inquirió Percy, tomando asiento en el taburete que usualmente había junto a la camilla-¿Te duele algo?
-No es eso; tú, ya te has presentado antes ¿no?-Pregunto de repente, sacando a Percy un poco de onda.
-¿Eh? ¡Ah! Sí, claro. Montones de veces…-Respondió sin poder evitar explayarse-En la escuela, en el instituto, reuniones familiares, alguna plaza de la ciudad-
-Ok, ya entendí, te gusta llamar la atención-Atajo el azabache fastidiado-Presumido…-Murmuro con un puchero. Y Percy no pudo evitar sentir unas enormes ganas de estrujarlo entre sus brazos; nunca imaginó que alguien tan arisco pudiera hacer una cara tan adorable.
-Joooh, ¿alguien está nervioso?-Pero tampoco podía evitar querer fastidiarlo un poco.
-¡¿Y qué?! Es la primera vez que me presento con publico…-Murmuro con rabia luego de espetarle la retórica.
-Oh vamos, es natural estar emocionado-Percy extendió su mano y le despeino, aprovechándose un poco de que Nico no tenía forma de huir-Créeme, vas a estar nervioso todo el rato y cuando veas a todas esas personas será mucho ¡mucho! peor…
-¿Se supone que eso me haga sentir más tranquilo?-Rebatió Nico con sarcasmo.
-Ey te estoy siendo honesto, dame crédito por eso-Y ahí estaba de nuevo. Esa boba sonrisa que Nico nunca sabía si odiar o dejarse contagiar por ella-Además, no me dejaste terminar. Eres muy impaciente, ¿te lo habían dicho?
-A ver, ilumíname…
-Muy bien, chico escéptico. Veamos, quede en la parte de que todo será peor cuando veas a ese montón de ojos viéndote fijamente ¿no?-Inquirió con ironía, ganándose una mirada suspicaz-Muy bien, pues será incluso peor de lo que puedas imaginar…-Nico estaba a punto de soltarle una sarta de insultos cuando, para su sorpresa, sintió como Percy tomaba sus mano-Pero, aunque no lo creas, cuando tomes tu guitarra y empieces a tocar seria como si no hubiera nadie más. Solo, concéntrate en la sensación de las cuerdas aquí y aquí…
Mientras hablaba Percy iba palpando las manos de Nico. Presionaba en las yemas de sus dedos con suavidad, o golpeaba las uñas de la mano derecha con las propias, finalmente ambos terminaron presionando sus dedos unos a otros frente a frente, ocupando justo el centro del espacio entre ellos.
-¿Realmente funciona?-Inquirió Nico, solo levemente escéptico.
-Ya lo veraz-Respondió el ojiverde confiado-Mientras tanto…-Agrego entrelazando sus dedos y comenzando a hacer presión intermitentemente en sus manos-Algunos ejercicios te ayudaran a calentar para la presentación.
-Puedo hacer eso yo mismo-
-¿Te suelto entonces?-
-…-Nico desvió la mirada al tiempo que él mismo empezaba a hacer presión también-No…
-"¿Qué rayos estoy haciendo?"-Se suponía que él no debía complicar las cosas con Nico. Que debía ser solo un buen amigo y apoyarlo, nada más. No tenía por qué estar sacando escusas para tomarlo de las manos; no importaba que tan increíblemente cálidas fueran. De hecho, esa era una buena razón para soltarle.
Por su parte el italiano también se sentía increíblemente torpe. Nunca había sentido a otra persona de esa manera. Esa calidez, esa fuerza y ese sentimiento de ingravidez era completamente nuevos para él. Sin embargo, a pesar de la predisposición instintiva que los seres humanos tenían de temer a lo desconocido, esta nueva sensación lo alegraba. Y lo, aliviaba. Era un sentimiento tan contradictorio.
Por un lado, pensaba que lo que hacía estaba mal; no se suponía que estuviera allí para enamorarse como un simple adolescente hormonal. Y por la otra-
-¡Sorpresa figlio!-Y por la otra el universo parecía estar de acuerdo con él. Después de todo, por qué otra razón haría que la puerta se abriera y diera paso a su padre justo en el momento en el que él y un chico mayor estaban tomándose de las manos. Era eso, o en serio lo odiaba-¡¿Chi é est americano con aspetto di babbeo?! ¡¿Cosa ci fai qui?! ¡¿E PERCHÉ VI TENETE PER MANO?!
-¡Wouh!-Un segundo estaba teniendo un agradable contacto íntimo con el chico que se suponía no debía tener ningún contacto íntimo, y al siguiente tenia a un sujeto con pinta de abogado del diablo mirándole como si quisiera crucificarlo y gritándole en otro idioma. Un idioma que sonaba sospechosamente familiar-Eh, Nico… ¿Es conocido tuyo?
-Es mi… padre-Sabia que su padre tenía planeado "sorprenderlo" al ir a verle para los Juegos, y pensaba que estaba preparado para dicho evento. Incluso tenía ensayado un numerito de sorpresa para no hacerlo sentir mal, que se ponía insoportable. Pero ahora podía decir con absoluta certeza que lo había tomado por sorpresa.
-¿Quién es este muchacho? ¡¿Qué esta haciendo aquí contigo?! ¡Y a solas! ¿En dónde está tu hermana?-
-Padre, deja de gritar. Él es un amigo, siempre me hace compañía aquí-
-¿Y desde cuando es necesario tomar se la mano para hablar? ¡Tienes muchas cosas que explicar joven!-
Mientras padre e hijo tenían una acalorada discusión entre ellos en su idioma natal, Percy alternaba su mirada de uno al otro y confirmaba el parentesco familiar. Podía decir, casi con absoluta certeza, que ese hombre era una visión previa de un futuro Nico adulto. Era de complexión delgada, apenas con la estatura suficiente para ser considerado alto. De tez clara, obviamente no se exponía mucho al sol, lucia su cabello azabache perfectamente peinado hacia atrás con apenas un poco de gel tenia algunos pequeños mechones rebeldes que le a su vez le daban un aire sedicioso a toda esa aura distinguida que le rodeaba. Con un traje formal, obviamente de seda italiana, parecía recién salido de una junta empresarial:
-¡No me importa! ¡Ningun americano con cara de tono puede ponerte la mano encima!-
-¿Me acaba de insultar?-
-¿Entendiste eso?-Inquirió Nico con sorpresa.
-Solo una parte-Admitió el americano con cara de tonto-Gracias a ti aprendí un montón de insultos en italiano-Tal vez el orgullo en su voz fuera algo inapropiado, pero en cierta forma era divertido; pero lo que realmente era digno de mención, fue el aplomo con el que se puso de pie y extendió la mano hacia el recién llegado-Un gusto, señor… Eh, Di Angelo, soy Percy un amigo de Nico.
-Mocoso impertinente, ¿Quién se-
-Padre…-
Percy pensaba que tenía experiencia con las miradas de furor; con todas esas veces que hizo enojar a la directora de la escuela, y a los maestros, y a su madre, y al resto de una lista bastante larga. Pero la mirada del padre de Nico era por mucho la más intimidante con la que se había cruzado; y aunque era muy similar a la que su hijo solía poner, ahora que se fijaba, sus ojos no eran los mismos. Eso quería decir que Nico saco los ojos de su madre, ¿no?
Por otro lado, haciendo aparte las comparaciones padre e hijo, la atmosfera en la habitación se volvía cada vez más tensa, tanto que las rodillas de Percy amenazaban con empezar a temblar en cualquier momento.
-¡Holaaaa!-Por fortuna en ese mismo instante Bianca, seguida por un hombre alto también vestido de traje, entro en la habitación cargando un sujetapapeles en sus brazos-¡Papá te dije que esperaras hasta la tarde!
-¡Perdón por querer ver antes a mi hijo!-Se excusó Hades, cruzado de brazos y con una mirada altiva. Tras él, su hija y su asistente rodaban los ojos hacia arriba-Y qué bueno que lo hice, ¿qué me habría encontrado donde tardara un minuto mas?
-Oh dioses, no estarás insinuando…-Aun con gran parte de su sangre siendo extraída y filtrada por la máquina de diálisis, los bazos sanguíneos de su rostro tenían suficiente líquido para llenarse y colorear su cara de color rojo. Aunque era difícil discernir si por la vergüenza o por la rabia-¡Padre!
-Bueno, bueno, ustedes dos deben calmarse-Insto Bianca, sorprendentemente con bastante autoridad-Papá, no seas paranoico Nico sabe muy bien que hay cámaras…
-Dioses de-
-… y, Percy, sabes que te adoro, pero ¿te molestaría dejarnos a solas?-Agrego, finalmente en santo español-Por un par de horas, créeme esto será largo.
Así que con muchas disculpas y un "nos vemos luego", el guitarrista de ojos verdes salió de la habitación dejando únicamente a la familia Di Angelo adentro. Ya afuera en el pasillo:
-No te lo tomes personal…-Insto Thánatos, que había salido junto a él y cerrando la puerta a su espalda-El señor es bastante sobreprotector cuando se trata de su familia.
-Pude notarlo-Acoto Percy con humor-Eh, disculpé, pero ¿usted es…?
-Thánatos Tinta, soy el asistente personal del señor Di Angelo-Se presentó, con un gesto elegante pero fluido de la mano-¿Eres también parte del grupo del joven amo?
-Eh, no. Solo soy un compañero de clases-Explico el ojiverde; de paso permitiéndose un segundo de risa interna al imaginar al padre de Nico socializando con Leo.
Mientras tanto, adentro en la habitación ambulatorio privada:
-¡No pienso dejar este tema sin discutir!-Hades estaba plantado de pie frente a la puerta cerrada. Con sus brazos cruzados y una firme convicción en la mirada. Aunque sus hijos más bien lo llamarían necedad.
-No hay nada que discutir-Espeto su hijo, exactamente con la misma terquedad-Te estas imaginando cosas.
-¡Te tenia tomado de las manos!-
-¡Era un ejercicio para calentar y estirar las manos!-
-¡No me quieras ver la cara, niño!-
-"Y luego dicen que los italianos no son escandalosos"-Pensó Bianca para sus adentros, con una mota de humor además. Las peleas entre Hades y Nico siempre eran divertidas de ver, especialmente ahora que el "padre geloso" estaba enfocado en su hijo y no en ella, para variar. Solo les dejaría discutir un poco más antes de detenerles. Después de todo ella también tenía muchas cosas que hacer ese día; y no, no le tenía ninguna fe a que Apolo cumpliera con las suyas.
-O-
Las preparaciones para los juegos se hacían cada vez más notorias. Pero mientras los encargados de protocolo se encargaban de pulir los detalles, el vestíbulo de entrada se llenaba cada vez mas de bullicio. Con los padres ansiosos que habían llegado temprano para ver a sus hijos y algunos visitantes especiales que ansiaban volver a recorrer su alma mater.
-Se te ve muy relajado, hermanito-Por otro lado, los hermanos Grace se tomaban un segundo para dar un paseo por las calles de la ciudad; Thalía llevaba un vaso de Starbucks mientras que Jason solo llevaba las manos en los bolsillos. Tenía una expresión bastante huraña mientras se encogía de hombros en respuesta al comentario de su hermana-Ahhhg, venga ya. Cambia esa cara ¿sí?
Ambos ya sabían que su padre no iría a la presentación. Así como no había asistido a ninguna de las anteriores. Pero ella también tenía muy claro que, en cada ocasión su hermano guardaba la esperanza que no fuera así. Como si necesitara más razones para estar enojada con Zeus; pero admitía que también le enojaba un poco con Jason. Tenía que aprender a aceptar las cosas y dejar de hacerse daño a sí mismo.
-Cambiando de tema…-Lo hacía completamente adrede-Me sorprende que no quisieras hacer equipo con Perseo, pensaba que tenían planeado iniciar juntos sus carreras de estrellas del rock-Agrego con algo de sorna.
-Al principio si, luego prefirió presentarse como solistas-Respondió el rubio sin ganas.
-¿Cómo? ¿No es algo pronto para tener problemas internos de banda?-Para su sorpresa la expresión en el rostro de su hermano se ilumino con una pequeña sonrisa burlona:
-Ah, no tienes idea. Y por la razón más cliché de todas-Murmuro con humor. Picando además la curiosidad de su hermana, quien empezó a chincharlo por más información; cualquier dato para fastidiar al cabeza de percebe era bien recibido-No no no, olvídalo. Y no lo menciones-Agrego con severidad-Es algo muy personal de Percy.
-Ash, eres un aguafiestas…-A pesar de su tono indiferente, Jason sabía que ese puchero en la cara de su hermana no era más que una enorme mentira. Pero no había problema con eso. Mientras él no dijera nombres ella no tenía por qué enterarse que Percy tenía un pequeño lio amoroso interno con el estudiante de intercambio.
-"Ah no…-Pensó el rubio-Donde se llegue a enterar"-No iba a haber nadie que la aguantara.
De regreso en el instituto, y hablando de familiares difíciles de aguantar, Sally hacia un enorme esfuerzo por hacer que su marido y su hijo dejaran de hacer tanto escándalo. Era adorable verlos jugar igual que unos niños grandes, pero también era un poco vergonzoso que llamaran tanto la atención.
Por otro lado, no podía evitar dejar ir cierta tensión de su pecho. Desde mediados del verano anterior noto que algo había estado preocupando a su hijo, aunque nunca pudo llegar a precisar el qué; por fortuna su suposición de que era algo relacionado al instituto parecía correcta, y se había solucionado cuando regreso. Si tan solo los adolescentes no fueran tan reacios a llamar a su familia. En serio, ¿qué tan difícil era llamar una vez por semana?
Y mientras pensaba en ello, y su marido y su hijo daban vueltas enganchados por los codos, no pudo evitar fijarse en una familia que venía cruzando también en dirección al jardín central; tenían cierto aire austero, aunque la sonrisa en la cara de quien suponía era la madre era bastante cálida.
-Cariño, relaja esa expresión-Su voz era también era bastante suave, aunque su tono era firme-Estas asustando a todo alrededor-Y no era ninguna hipérbole. Su esposo ya de por si era un hombre intimidante. De dos metros diez de estatura, de complexión fuerte, con una postura recta como buen coronel; si a eso le sumaban su mirada de "puedo romperte el cuello con el pulgar" no era extraño que todos se apartaran de su camino con miedo.
-Mi expresión no tiene nada de malo-Por supuesto, también tenía el orgullo propio de alguien en su rango.
-Lo discutimos antes de venir-Espeto su esposa, quien no se quedaba atrás; aunque su figura era esbelta, también era bastante alta, y si se miraba con atención podían apreciarse unos hombros bastante anchos para una mujer-Vinimos a conocer a los amigos de Frank, y a ser amables con ellos-Además su tono era bastante austero. Obviamente no estaba dando ninguna "sugerencia"-Nada de preguntar por quiénes son sus padres, ni de mirar mal su cabello, ni de corregir posturas. Te estoy hablando a ti también, mamá-Agrego con sagacidad mirando a la mujer que caminaba a su lado.
-Ay Emily, no empieces-Rebatió Yun Zhang, de paso sacando su abanico.
-Hablo muy enserio, con ambos-Por trillada que pudiera parecer esa amenaza, siempre funcionaba. Su madre y su marido asintieron en silencio y casi imperceptiblemente.
Hicieron el resto del camino de memoria, siguiendo las indicaciones en el mensaje de su hijo hasta el aula de ensayos donde dijo que les esperarían. Cuando llegaron pudieron escuchar varios murmullos del interior, y antes de entrar, Emily les dedico una mirada de advertencia a sus acompañantes y una fría ceja erguida:
-Con permiso…-Se anunció la teniente abriendo parsimoniosamente y asomándose por el borde de la madera-Frankie…
La reacción fue casi inmediata. El aludido, que había estado muy ocupado en hacer varios avisos previos sobre el carácter de su familia a sus compañeros, prácticamente saltó cuando escucho la voz de su madre llamándole desde la puerta. Fue bastante adorable ver la forma en que ambos se abrazaban:
-Ah, ya sabemos de dónde le viene a Frankie lo "fortachón"-Por supuesto el comentario satírico de Leo no se hizo esperar; después de todo en los brazos de su madre, Frank lucia exactamente como un chico normal y no el semigigante al que todos estaban acostumbrados-Viejo, ¿no vas a presentarnos?-Bien se separaron el moreno ya estaba junto al canadiense, tomando la mano de la madre Frank con la suya:
-Mademoiselle, on chante…-
-Tú debes ser Leo-Inquirió la mujer con una sonrisa divertida mientras Leo le besaba el dorso de la mano-Eres más encantador de lo que mi hijo nos contaba.
-Oh, así que soy encantador…-Repitió el latino girándose hacia su compañero, cuyas orejas brillaban tanto como un semáforo en alto-¿Qué más le han dicho de mí? Tengo muchos talentos-
-¿Qué tal callarse?-Por increíble que parezca, cuando el padre de Frank se paró junto a su esposa y le dedico aquellos ojos que no eran tan diferentes de dos cañones de rifle de asalto, Leo palideció de tal forma que no quedo rastro alguno de su característico color canela. Sino que más bien parecía una estatua de tiza.
-Cariño…-Aunque solo basto un pequeño apelativo cariñoso para aligerar el ambiente-Se amable; deja que Frank acabe de presentarnos.
-¡Eh, si!-Aunque sí hizo falta una pequeña mirada de Emily para que su hijo captara la indirecta-Chicos ella es mi mamá Emily, mi padre el General Marte y mi abuela Yun-
-¡Señora Yun!-Atajo la mencionada, reacia como de costumbre a que le llamaran con la distinción familiar-Fai, cuantas veces tengo-
-Mamá-
-Eh, familia…-Como siempre, su abuela era bastante temperamental-Él es Leo, claro. Y ella es Reyna, nuestra bajista y administradora-Agrego con una mota de humor, al tiempo que la puertorriqueña se acercaba:
-Un placer, señora Zhang…-Sonaba bastante más blanda que cuando la conocieron, pero aun así su tono era serio y su apretón de mano firme-General-
-"Ahora que lo recuerdo…-Pensó Frank-Ella dijo que su padre también era coronel, o teniente ¿no?"
-Un gusto señorita, Ramírez-Era obvio que por eso su padre simpatizaba con ella-Frank, ¿no dijiste que eran tres compañeros?
-S-si…-Respondió apresurado por la abrupta interrupción de sus pensamientos-Falta Nico, pero él está en… otro lugar ahora. Se nos unirá luego.
-Con permiso…
Por un segundo todos se giraron hacia la puerta, suponiendo que se trataba de su compañero faltante. Solo que, en lugar de un chico italiano de quince años; estaba una mujer adulta latina usando un vestido amarillo floreado y mirando a todos con una sonrisa amable. Fue pasando sus ojos de uno en uno, hasta que se fijó en el chico que seguía paralizado en su lugar:
-¡Leo! Mi… mi niño, estas todo pálido-Esperanza Valdez fue directo para estrechar a su hijo en un abrazo, y obviamente le fue imposible no notar lo callado y sobre todo lo quieto que estaba Leo. Justamente estaba comenzando a tomarle la temperatura cuando empezó a reaccionar
-¿Mamá? ¡Mamá!-Fue igual que accionar un interruptor. Por suerte Esperanza tenía toda la experiencia necesaria luego de criarlo; cuando su hijo salto presa de la emoción termino trepado en ella gritando de la emoción. Por suerte Leo era el equivalente humano de un ala de pollo-¡Pero…! ¿Cómo…? ¿Cuándo…?
-Ya, ya, tranquilo-Fue difícil calmar a Leo, pero luego de varios minutos fue fácil explicar la presencia de su madre allí-Fue una jovencita muy simpática, Bianca. Ella me envió los pasajes, y hasta reservo en un hotel para que pudiera quedarme. Dijo que era una sorpresa, ¡y no pude estar más de acuerdo!
-"¿Bianca…?-La duda cruzo rápidamente por la mente del moreno-Yo nunca le hable a ella de…-Una sonrisa socarrona se dibujó en su cara cuando un foco se encendió sobre su cabeza-Enano del demonio. Definitivamente va a tener que acostumbrarse a mis abrazos"
-Hola, Esperanza Valdez…-Al mismo tiempo los adultos estaban presentándose entre sí.
-Emily, un placer-Y al lado de la mamá de Frank, la de Leo se veía bastante pequeña-Mi esposo, y mi madre…
-Leo, Leo, ¡reacciona!
-O-
Mientras Frank y Reyna continuaban abofeteando al moreno para que reaccionara y quitara esa sonrisa tan extraña de su cara, los preparativos para los Juegos habían alcanzado su etapa final. La mayoría de los invitados habían llegado ya, y eran guiados por el personal de protocolo hacia sus asientos. Por doquier podía escucharse el murmullo de las conversaciones; había padres muy animados, y los espectadores especiales tenían conversaciones sobre expectativas muy interesantes o revisaban el programa.
Los estudiantes que se presentarían ya se habían trasladado al auditorio del instituto, donde tendrían que esperar a que fuera su turno y mientras tanto podrían terminar de prepararse. Y aprovechándose un poco de su ingenio, y de una pequeña bomba de humo improvisada de Leo, lograron hacerse con uno de los salones de ensayo del lugar y tener un poco de privacidad.
Y allí estaba Nico, revisando por tercera vez la afinación de las cuerdas que recién le había puesto a su guitarra. Aunque, al igual que sus compañeros, estaba más sumido en sus pensamientos que cualquier otra cosa. Aún estaba algo incrédulo respecto a que finalmente había llegado el día presentarse como un verdadero músico. Y aunque lamentaba la ausencia de su madre entre la audiencia, confiaba en que podría llegar a ella; estaba de seguro de casi poder escuchar sus palabras de aliento y de orgullo.
Finalmente les demostraría a todos quien era en realidad; por primera vez diría quien era. Sin máscaras, sin fachadas, solo él… Y, porque no decirlo también, sus amigos. Porque había hecho amigos, aunque nunca fue algo que se planteara hacer.
Había conocido a un duende latino híperquinetico con problemas para cerrar el pico que ahora se encontraba girando sus baquetas con tanta habilidad que resultaba difícil creer que lo hiciera conscientemente; a una puertorriqueña tan ruda como cualquier general del ejército; a un chico tan grande como para pensar que podría comerse a sus compañeros, pero que era tan tímido que le costaba hablar en público; al insufrible rubio oxigenado que no entendía el concepto de espacio; y… No, no lo agregaría a él en esa categoría. Si, había llegado a considerar a Percy un buen amigo, pero ahora sería extraño encasillarlo en esa categoría. No con esos sentimientos tan extraños que no paraban de zumbarle en el pecho.
-Eh, Nico, no estarás poniéndote nervioso a estas alturas ¿o sí?-Regresando un poco a la realidad, Leo apareció a su lado, e increíblemente estaba peinado.
-No fastidies, Leo-Pero aun así, no le importo que el moreno pasara el brazo sobre sus hombros-¿Qué te paso en el pelo?
-¿Crees que a Jason le guste?-Murmuro el latino guiñando un ojo; Nico solo rodo los ojos. Estaba orgulloso de que su amigo se hubiera decidido a querer superar sus sentimientos no correspondidos, pero no estaba seguro de que su mecanismo fuera el más efectivo.
-Valdez no estuve una hora intentando peinarte para que conquistes a la competencia-A su lado, Reyna apareció dándole una amistosa pero fuerte palmada en la espalda.
-¿En serio lo peinaste?
-Sí, y ahora quédate quieto-Dijo la puertorriqueña mientras destapaba un frasco de gel para el cabello y sacaba una buena cantidad en sus dedos y clavaba sus ojos en la que sería su próxima víctima:
-Ah no, no lo harás-
-Te obligare si es necesario-Desafío la chica; esa era una experiencia que Nico no quería conocer. Así que muy tranquilamente se quedó quieto mientras su compañera comenzaba a untarle el gel por su cabello para entonces comenzar a acomodarlo-Tranquilo, es solo un poco para que no te cubra la cara mientras tocas. Deberías haberte cortado un poco. El fleco al menos.
-Suena bien-A su lado, Leo no dejaba de revisar la frecuencia en su caja de controles. Una pequeña paz se instaló entre ellos cuando escucharon como golpeaban la puerta y se abría:
-Ey, chicos…-Les llamo Jason-¿Cómo le llevan?
-¿No deberías estar en la audiencia, Grace?-Inquirió Reyna, intentando sonar amable. Después de todo Leo ya le había explicado que su tono y su expresión seria eran bastante amenazantes. Claro que necesito de la confirmación de Nico y de Frank para creerlo.
-Sobre eso…-Jason se rasco la nuca nerviosamente, era claro que el esfuerzo de la puertorriqueña no era muy efectivo-Nico, ¿podrías venir un momento? Es importante, pero no te prometo que sea rápido.
-Vale-El azabache se levantó y palpo suavemente su cabello recién peinado antes de seguir a Jason fuera del salón de ensayos-¿Qué pasa?
-Hay alguien que quiere hablar contigo-
-¿Alguien?
-Ey, Nico-Apoyado en la pared del lado opuesto del pasillo, con los brazos cruzados y una seria mirada le esperaba Percy Jackson-Tenemos que hablar. Es importante…
Continuara…
Encuesta de satisfacción. Por favor responda honestamente:
Primera pregunta, ¿el final fue satisfactoriamente intrigante?
Segunda pregunta, ¿cree el autor debería dejar de jugar con los sentimientos de sus lectores?
Tercera pregunta, ¿la lectura fue lo bastante entretenida?
Cuarta pregunta, ¿cree que el autor de verdad tomara en cuenta la segunda pregunta?
Quinta pregunta, ¿va usted a dejar un review?
¡Ay yo sé que si mis amores!
¡Uyuyui! Finalmente llegamos a la tan esperada escena del prefacio. Y no crean que esa pequeña escena familiar de Percy con Hades fue la única, créanme les tengo un montón de sorpresas divertidas, eso y muchas otras cosas más. Especialmente ahora que estamos a solo ¡TRES capítulos del inminente final!
No lo olviden pimpollos, los reviews son parte importante de la alimentación de todo autor…
