El siguiente capítulo consta de
Voyerismo y Exhibicionismo
*se recomienda discreción*
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¿ME DEJARÁS PROBARTE?
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Amelia estaba cansada. Sus ojos estaban por cerrarse pero aún era temprano. Harry finalmente había decidido dejar las guardias por lo que ella decidió descansar, y pasó la mayor parte del día leyendo un libro Muggle, como Pansy nombró, aunque para ella, tan sólo era un libro como cualquier otro.
Desde la reunión de Potter, Amelia y Draco se habían vuelto más cercanos. Aunque a los ojos de los demás su relación seguía tan distante como siempre, para ella las cosas habían cambiado.
Ella y Draco se veían generalmente fuera del bunker. Ahora, pasaron de roces a conversaciones y el sexo había quedado de lado. Amelia intentaba conocerlo y sacar información a la luz que la ayudara a reconocer quien había tras la máscara de bully que siempre llevó durante sus años en Hogwarts.
"Entonces..." murmuró ella, mientras caminaban hacia uno de los lagos cercanos en busca de leña. "odiabas Hogwarts."
"Odiar es una palabra bastante fuerte..." respondió él. "pero si, odiaba ese lugar."
"Nunca lo noté." dijo ella, sin haber calculado sus palabras antes de decirlas.
Draco frunció el ceño, aunque tras sus labios se escondía una pequeña sonrisa. "¿Notar? ¿Por qué tendrías que haberlo notado?"
Los pies de Amelia se enterraron en la nieve y frenó en seco, su garganta cerrándose. "Yo... no digo que tendría que haberlo notado. Osea, eres Draco Malfoy," resoplo. "todo el mundo tenía los ojos puestos en ti y -"
"Está bien, Granger." la interrumpió él, agachandose para recoger pequeños trozos de tronco. "No necesito excusas para tu pequeño enamoramiento."
"¿¡Enamoramiento!?" exclamó ella, su mandíbula tensa. "No estuve, no estoy ni estaré enamorada de ti Draco, jamás."
"No te lo tomes tan a pecho Ames, es sólo una broma."
Amelia sintió sus mejillas arder al escucharlo llamarla por su apodo. Apenas si había aprendido a llamarla por su nombre.
"Y bien..." siguió diciendo ella. "¿Por qué no te gustaba Hogwarts?"
Draco suspiró, lanzandole una pequeña rama que ella atrapó entre sus manos. "¿Por qué crees que me gustaba?"
Amelia hizo una mueca sin entender. "¿Qué?"
"Dijiste que nunca notaste que odiara Hogwarts." le recordó él. "Lo que significa que creías que si me gustaba, ¿por qué lo crees?"
Amelia tenía una respuesta, pero no eran más que especulaciones. "Bueno... tenías cierto 'poder' en el lugar. Ya sabes eres un Malfoy. Todos te temían y siempre te salias con la tuya. Reías con tus amigos y ellos siempre iban tras de ti... supuse que eso te hacía feliz."
De reojo lo vio apretar sus puños contra la madera, dejando pequeñas astillas enterarse en la piel de sus dedos.
"Entonces realmente no tienes idea." respondió, comenzando a caminar en dirección al bosque.
"Podrías ayudarme entonces," dijo ella siguiendolo. "a lograr entenderlo."
El sonido de la nieve bajó sus pies la hizo desconcentrar en cuanto Draco habló.
"A veces las cosas no son como creemos Amelia." murmuró, alejándose cada vez más rápido hasta que lo escuchó murmurar. "Yo también creí que eso era la felicidad."
Cada vez sentía que estaba más cerca de él, y a pesar de que le ha revelado muchos de sus secretos, más íntimos que de su vida, aún quedan demasiadas cosas que descubrir.
Sobre todo, sentimientos.
No quería decir que estuviera enamorada de Malfoy porque sabía que no lo conocía lo suficiente para hablar de amor. Lo suyo hasta el momento no había sido más que puro deseo y placer por satisfacerse el uno al otro. Aún así las dudas la mataban y estaba dispuesta a saber las razones por las cuales Pansy decía que Malfoy quería dar más pasos con ella. Amelia no lo sentía de esa manera.
Deja de pensar, se dijo a sí misma.
Dejó a un lado su libro y se acurrucó entre sus sábanas, pensando en la noche que Draco la llevó al pequeño calabozo bajo el bunker. Amelia aún estaba en shock por ello, nunca esperó tener una experiencia así. Pensaba que esas cosas sólo podrían pasar en las pequeñas historias que creaba su mente, pero jamás se vio tan expuesta ante un hombre.
Sus ojos se cerraron y estaba a punto de caer en un sueño profundo cuando la puerta se abrió, haciéndola dar la vuelta para mirar hacia el umbral.
"Ames..." dijo Noah, cerrando la puerta para acercarse a la cama. "Creí que no te encontraría."
"¿Tengo otro lugar donde ir?" preguntó ella con ironía, haciéndolo recordá qué apenas podían caminar entre las paredes del bunker.
Noah sonrió, sentándose en la cama junto a ella. "Si, muy graciosa Granger."
Ella sonrió, bajando la mirada sus manos que tiraban de un pequeño hilo suelto de sus sábanas. De pronto, sintió que la cama se hundía a su lado, y Noah se acercaba poco a poco a ella.
"Malfoy a estado presumiendo mucho de ti ¿sabes?" susurró él, relamiendo su labio. "Y he pensado mucho en eso."
Amelia se giró lentamente, tragando saliva mientras apoyaba sus manos sobre la cama para incorporarse.
Noah sonrió, pasando una de sus manos por la pierna de ella. "Se lo pregunte... pregunté si me dejaba probar a la linda Gryffindor, ¿sabes que respondió?"
Ella tembló. "Noah..."
"Draco." dijo él, mordiendo su labio. "¿Puedes recordarme que fue lo que respondiste?"
Amelia ahogó un grito cuando vio a Draco entrar a la habitación. Su cabello revoltoso y sus labios curvados en una sonrisa que ella había visto antes.
Su sonrisa lujuriosa.
"Draco que -"
Su voz se vio interrumpida por un pequeño siseo del rubio. "Sh..."
"¿Y bien?" preguntó Noah, subiendo lentamente su mano por el muslo interior de ella.
Draco se apoyó en la pared, cruzando se de brazos sin quitar la mirada de ella. "Te dije que sólo podrías tenerla si ella te lo permitía."
Amelia cerró los ojos, tal como hacía cada vez que algo parecía ser un sueño. Mordió su labio, su lengua, pellizco piel. Nada.
Todo era tan real como pudiera creerlo.
"Entonces..." murmuró Noah, balanceando si dedos sobre ella. "¿Me dejarás Amelia?, ¿me dejarás probarte?"
Ella miró a Noah y sus ojos color esmeralda la miraron también. Su cabello estaba desordenado y sus mejillas rojas. Ella no sabía que hacer ni cómo reaccionar. Tampoco sabía que debía responder a aquello.
La voz de Pansy se mantuvo en su mente.
...él cree que no hay nada de malo en compartir tu cuerpo con, una... o dos... o más personas...
¿A esto se refería ella?
¿Cuánta confianza tendría que tener Draco Malfoy para ser tan abierto con ella, y cuanto control podría tener cuando otro hombre se mantenía a raya junto a él?
"Amelia..." Draco se acercó a ella y sus manos apretaron sus mejillas con suavidad. "Él no hará nada que tú no quieras, o al menos yo no se lo permitiré.". murmuró. "Él no te tocará si no se lo permites."
Amelia estaba colapsando y sus pensamientos chocaban entre sí. Lo bueno y lo malo. Ventajas y desventajas. ¿Cómo podría tomar una decisión?
Mentalmente pensó en sus fantasías, pero ninguna de ella implicaba más de dos personas. Amelia siempre utilizó a Draco pero nunca llegó a creer en tenerlo a él, y a alguien más.
Noah Banks era uno de los amigos más viejos de Draco. Siempre los veía ir y venir juntos. Amelia pocas veces tuvo la oportunidad de hablar con él si no más que en las clases que tuvieron que ser pareja.
Recordaba un día en que Hermione reconoció que Noah era atractivo y que incluso podría llegar a la altura de Malfoy, pero Amelia declinó, asegurando que Draco tenía un atractivo especial.
Ahora, tres años después de aquella estúpida conversación, estaba Amelia, recostada en su cama con dos de los chicos más aclamados de Hogwarts proponiendole cumplir una fantasía que no había imaginado.
"¿Vas a estar aquí?" preguntó ella, alzando la mirada hacia él. "¿Te quedarás?"
El sonrió, y Amelia apretó sus piernas, avergonzada se sentir la exitacion correr por su cuerpo.
"Estaré aquí, no te dejaré sola."
Y tras esas palabras, ella suspiró, susurrando un 'bien' que llegó a oídos de Noah.
"No sabes lo celoso que he estado de Draco últimamente." dijo él, subiendo sus dedos hasta el borde del pantalón corto que Amelia utilizaba en ese momento. "Al parecer lo tienes algo obsesionado con este cuerpo tuyo."
Los dedos de Noah engancharon de sus caderas antes de bajar el pantalón, a lo que Amelia respondió alzando sus caderas, sin quitar la mirada de Draco, quien había caminado hasta una silla mecedora que se encontraba en la esquina del cuarto.
Noah se acercó aún más a ella, tomando sus rodillas para abrirlas. Amelia jadeo cuando se vio a sí misma, en tal posición, ante dos hombres.
Ni siquiera le daba tiempo para procesar lo que hacía.
"Amelia." la llamó Draco, a lo que ella lo miró instantáneamente. "Lo preguntaré una vez más. ¿Estás segura de que es lo que quieres?"
La palabra escapó con facilidad de sus labios. "Si."
Sus piernas temblaron cuando los dedos de Noah corrieron la tela de sus bragas. Eran tan distintos a los de Draco...
Los dedos de Draco eran largos y delgados, pero la suavidad de sus yemas era algo que hacía que se sintiera aún mejor. En cambio Noah tenía dedos ásperos, igual de largos que los de Draco pero un poco más gruesos.
Sintió dos de ellos bailar sobre sus pliegues a la vez que la miraba con fascinación en su rostro. "Mierda Draco... ya veo por qué no paras de pensar en ella, es jodidamente perfecta."
Amelia apretó sus manos contra la sábana cuando dos de los dedos de Noah se introdujeron lentamente en ella, quedando bañandos en los fluidos que comenzaban a brotar de su interior.
Un suave gemido resonó cuando sintió los dedos curvarse en su interior, alcanzando un punto que la hizo estremecer. Con los ojos entre cerrados miró a Draco quién tenía un rostro pensativo. Sus codos apoyados en sus rodillas mientras miraba cada movimiento de Noah, pero Amelia no podía expresar que pasaba por su cabeza, y comenzaba a pensar que él, era el que estaba arrepintiendose.
"Maldición Ames..." murmuró Noah, acelerando la velocidad. "haría esto todos los putos días de mi vida."
Amelia gimió en respuesta, tirando de su cabeza hacia atrás contra las almohadas. Sus piernas se flexionaron y sintió una de las manos de Noah tirar de ella, abriéndola más para no dejar de martillarla con sus dedos.
"Estás apretada y caliente, tal como lo imaginé."
Ella casi no podía respirar y su estómago estaba tan apretado como su pecho. Sentía como sus paredes se contraian en los dedos de Noah y la satisfacción que demostraba en sus ojos la hacía jadear de placer.
Pero era un placer tan culpable para ella, al levantar nuevamente la vista y ver a Draco mirándola, de aspecto serio y lúgubre.
Los dedos de Noah salieron de su interior y ella se quejó cuando el calor abandonó la zona.
"Tengo que probarte Amelia, no aguanto un segundo más."
Sus dedos tiraron de la braga tan rápido como esta cayó al suelo y Noah pasó sus manos por debajo de sus muslos, tirando sus caderas hacia el borde de la cama al tiempo que se agacha a frente a ella.
Su vientre se contrajo cuando él comenzó a besar el interior de sus muslos y Amelia buscó desesperada un lugar para aferrar sus manos.
Sin esperar un segundo más, él llevó su boca a su clitoris y lo succiono con tanta fuerza que Amelia soltó un gemido resquebrajoso que la hizo arquear la espalda.
Su lengua se movía de arriba a abajo y a ratos daba golpeteos en la parte superior de su montículo, mientras los dedos ayudaban a abrir sus pliegues para rozar aún más el interior.
Amelia no podía parar de gemir. Si bien Draco había sido bueno con ella, Noah tenía mucho que decir también. Llegaba a puntos exactos que la hacían temblar con tan sólo un suspiro.
Luego paró, y su lengua fue directamente a su clitoris, lamiendo con delicadeza, marcando círculos y enviando espasmos al cuerpo de Amelia, que ahora se había recostado sobre la cama, aplastando su cabello entre las sábanas. Sus manos bajaron a la cabeza de Noah y sus dedos se enredaron en su cabello, pujando de él en busca de más.
Pudo sentir como sonreía bajo su toque e introdujo la lengua en su interior, chocando contra ella lo más profundo que le permitía.
Draco estaba inmóvil. Su cuerpo se había reclinado sobre él asiento y sus ojos estaban puestos y fijos en los gestos de Amelia. Su puño se apretó con fuerza al sentir los jadeos de su parte y maldijo para sí mismo cuando el bulto comenzó a crecer en sus pantalones.
No quería creer que sólo el hecho de escucharla lo hiciera poner así. Y el dolor se extendió por su longitud aún más cuando Amelia dobló su cuerpo, dejando que sus senos se remarcaran sobre su camiseta que pronto se elevaba, dejando ver su vientre y sus costilla marcadas.
Ella ya no aguantaba más y sentía la necesidad de liberarse. Su cuerpo quería descargar toda la tensión que Noah había puesto sobre ella y la única forma de hacerlo era dejarse ir.
"Noah..." jadeo ella, viendo como la miraba por debajo de su monte de venus. "voy a correrme..."
Los dedos de él nuevamente la embistieron, mientras su lengua succiona a su clitoris con perfección. Ella apretó las sábanas, con tanta fuerza que creyó que sus dedos habían traspasado la tela. Sus piernas se apretaron y la liberación llegó. Ella soltó una de sus manos para llevarla a su boca, casi mordiendo su muñeca mientras el sonido era ahogado por su piel.
Noah se separó de ella, sonriente, relamiendo sus labios con placer. "Realmente eres dulce. Ya entiendo por qué Draco no para de pensar en este coño."
Amelia quitó la mano apoyando sus palmas en el colchón para levantar su cuerpo. Noah se paró frente a ella y una de sus manos agarró su barbilla, inclinándose hacia ella.
"Voy a tener que ir a arreglar el problema que dejaste en mis pantalones, Amelia." le susurró, acercándose a su boca para -
"No la beses." dijo Draco, poniéndose de pie hasta acercarse a ellos. "Toma tu polla y vete de aquí."
El chico lo miró, poniendo los ojos en blanco antes de guiñarle el ojo a Amelia y caminar a la puerta, saliendo de la habitación.
El labio de Amelia comenzó a temblar y se agachó con cuidado para recoger sus bragas, deslizandolas por sus pies para tapar su femeneidad.
"¿Qué estás haciendo?" preguntó él, con dureza.
Ella frunció el ceño y miró su cuerpo. "¿Vestirme?"
"No dije que pudieras vestirte Amelia, quítate las bragas ahora y sube a la cama."
Había algo en él que la estaba haciendo sentir temor.
Estaba enfadado.
Él estaba enfadado y Amelia no podía entender por qué.
Moviendo sus pies, dejó las bragas en el suelo y subió a la cama, manteniendo la mirada en todos los movimientos de Draco.
Amelia iba a hablar. Ella estaba apuntó de preguntarle el motivo de su reacción pero en cuanto lo vio desabrochar su cinturón con furia su boca se cerró.
"Date la vuelta y pon tu pecho contra la cama."
Ella lo hizo. Sus rodillas se giraron sobre las sábanas y su espalda se curvó dejando su rostro pegado contra una almohada.
Amelia se acomodó lo más rápido posible para poder verlo.
Draco tiró el cinturón al suelo mientras corría su pantalón y su bóxer a la vez, mostrando su polla dura y larga.
Rápidamente caminó y se puso tras ella, escupiendo en una de sus manos antes de frotar alrededor de su longitud, seccionandola en la entrada de Amelia.
Ella estaba perdida, aún mareada por el orgasmo anterior, y sus ojos se desorbitaron cuando Draco la embistió con fuerza, haciendo que la cama chocará contra la pared.
"Quiero que escuches una cosa Amelia." le gruñó, saliendo para volver a golpearla. "Banks no es nada, nada, en comparación conmigo."
Él la embestia y la embestia, y Amelia lo sintió.
La follaban con ira, con rabia.
Sus manos apretaron sus cintura y ella se quejó de dolor al sentir sus dedos enterrarse bajo sus costillas. Sus muslos ardían y creía que hematomas podrían dejar marcada su piel.
Ella subió una mano a su rostro, tirando del cabello para poder verlo mejor. Draco tenía el ceño fruncido y sus ojos recorrían su espalda. La comenzó a rasguñar. Líneas marcando su piel.
Amelia comenzó a sentir ardor en su entrepierna pero el placer la tenía mareada, sus brazos parecían flotar y los espasmos de su cuerpo eran fuertes y cada vez más balanceados.
Ella se correría de nuevo, y estaba segura que pronto el también.
"¿Te gusta?" le preguntó, y una de sus manos golpeó su nalga con fuerza. "¿Te gusta que te traten así Amelia?"
Ella no podía hablar. Su mandíbula estaba apretada y apenas podía abrir la boca para jadear a cada golpe que Draco le propinaba.
"No sé qué mierda me está pasando contigo Amelia." murmuró, apretando su trasero para dar impulso a embestirla lo más profundo posible. "Nunca me había sentido tan... celoso."
Amelia saltó cuando la piel de Draco trono de golpe contra su clitoris, haciendo un chasquido persistente.
"Me tienes jodido." gruñó, al momento en que la electricidad lo controlaba. "Malditamente jodido... tu cuerpo... tu boca, tus ojos, Amelia me estás poniendo loco."
Ella no contestó, porque el orgasmo se fundió por su sangre, haciéndola sollozar mientras sus ojos se apretaban entre lágrimas causadas por el dolor agudo de ls puntadas.
"Voy a correrme..." jadeo. "voy a correrme y llenarte de mi Amelia porque es lo único que me mantiene vivo en esta mierda."
Las uñas de Draco se enterraron en ella y frenó. Su longitud en su interior mientras la punta tocaba fondo, llenandola de su semen.
"Joder... ven aquí."
Cuando se separó de ella, Amelia hizo fuerza, sentándose sobre la cama mientras Draco arreglaba su ropa. Pasó las manos por sus mejillas húmedas, sintiendo el ardor de sus ojos.
Él la miró, y un dejo de preocupación se apoderó de su gesto. "Mierda Amelia.." sus manos tomaron sus mejillas. "Debiste decirme si querías que parara -"
"Draco." lo paró ella, sonriendo débilmente. "No quería que pararas."
"¿Estás bien?"
"Si Draco," suspiró ella. "Estoy bien."
Amelia sonrió cuando al salir del bunker el sol brillaba con fuerza. Al parecer el invierno estaba acabando y el frío los dejaría en paz.
Ella no tenía la cuenta de los días pero asumía que comenzaba el mes de Febrero, por las flores que comenzaban a brotar desde los pastizales.
Había decidido salir del lugar porque las voces de todos le provocaban dolor de cabeza, y además, no podía aguantar estar en la misma habitación que Noah y Draco, quienes ahora, se enviaban miradas mortíferas tapadas en bromas oscuras que ella sabía, tenían rencor dentro de ellas.
"¡Amelia, te busqué por todos lados!"
Pansy llegó a su lado, sonriendo también al ver el nuevo clima.
"Adentro está un poco tenso." le respondió ella, mientras comenzaban a caminar por el borde de la línea de protección.
"Lo sé... Potter no para de hablar de su plan pero Zabini y yo hemos estado pensando en hacer una reunión. Entiendes, de todos menos Harry, así podemos buscar la manera de hacerlo entender que no es buena idea seguir adelante."
"Hermione lo apoya." recordó ella. "Y Ronald también."
"Lo sé..." refunfuño Pansy. "pero estamos pensando en enviar un mensaje a la chica Weasley. Ella podría hacerlo entender."
"Sólo puedo decir que Harry es un cabeza dura, no entenderá."
Pansy suspiró y enredó un brazo con el de Amelia. "En fin... estamos planeando la fiesta de esta noche."
Ella frunció el ceño. "¿Fiesta?"
"O junta, pijamada, noche de chicas, como quieras llamarlo."
"Oh, cierto lo había olvidado. ¿Y?"
"Quiero que me ayudes a hacer más Ron." dijo Pansy. "Supe que Draco y Noah se lo bebieron todo hace un día."
Amelia trago saliva, ocluyendo sus pensamientos. "Bien, te ayudaré."
Pansy chilló, dándole un abrazo antes de alejarse de ella y correr hacia el bunker.
Ella se quedó parada, sonriendo ante los rayos del sol que cada vez se hacían más fuerte.
"¡Oh, olvidé una cosa!" gritó Pansy desde el corredor de entrada. "Puede que un chico nos visite esa noche..."
