POV NARRADOR
Por la mañana muy temprano, los recién comprometidos decidieron salir a Berk para avisarles que estaban bien, después de todo, sabían que los estarían esperando.
Cuando llegaron la escena era extraña, el pueblo estaba desolado por completo, no había un habitante afuera, la nieve comenzaba a desaparecer pero aún quedaban rastros de la poderosa tormenta en el lugar.
Con muecas de sorpresa y negación vieron dos estatuas deformes y enormes de madera, una de ellas al parecer quemada.
Parecía que el pueblo había sido abandonado, con cuidado y armados con su hacha y espada comenzaron a subir las escaleras del Gran Salón, lo que vieron los saco de si inmediatamente.
Vikingos en el suelo, otros yacían en las bancas de madera, algunos más parecía que el Valhalla los había casi llamado sentados...
-¿Pueden cerrar la puerta?... nos entra el sol- se quejó un vikingo desde adentro
-Shhh no grites- reclamaba uno más
-Mi cabezaaa- se quejó otro
Hipo y Astrid asintieron, cerraron la puerta por fuera y se sentaron en los escalones, ambos permanecían en silencio tratando de comprender la escena, hasta que al mismo tiempo se giraron y cruzaron sus miradas, ambos mordieron sus labios unos instantes hasta que dejaron escapar una carcajada sincera
-Ay Thor mío- dijo Astrid limpiándose una lágrima a causa de la risa
-Gracias a Odín no llegamos a Berk anoche- apenas decía Hipo tratando de parar de reír –no creo que hubiera resistido una fiesta así-
-No... Definitivamente no-
-Bueno... no creo que Berk reviva en un par horas...- Astrid le dio una mirada de complicidad, sin decirse más salieron corriendo hacia sus dragones.
Durante horas jugaron carreras, se molestaron mutuamente, se apropiaron de besos y caricias robados, disfrutaron como nunca de un pueblo únicamente para ellos.
Por la tarde las primeras almas arrepentidas salían del Gran Salón, el pueblo lentamente comenzaba a revivir.
-He estado en muchas fiestas... pero ninguna como esta- dijo Bocón al salir se ahí
-Aaaa sol- se quejó Estoico cubriendo sus ojos
-Pero miren a quien tenemos aquí- señaló Bocón cuando la pareja aterrizó con sus dragones
-En nombre de Thor...- dijo Estoico corriendo emocionado
-Nooo papá sin abrazos- gritó Hipo mientras salía corriendo de ahí con Estoico detrás de el con los brazos abiertos, haciendo que Bocón y Astrid se burlaran de tal adorable escena
-Déjame ver esa hermosa joya- le pidió el herrero, Astrid de la mostró apenada –es maravillosa-
-Hipo tuvo un buen maestro- Bocón ahora era el que sonreía apenado.
La tarde paso, los gemelos aun dormían en el Gran Salón junto a Patán y Dagur, esos cuatro como nadie festejaron. Heather por su parte ya se había apropiado de su amiga.
-Que descanses papá- se despidió el chico resignado a que por hoy Heather le había ganado a Astrid –igual Bocón-
-Estoico- le dijo Bocón codeando al jefe de Berk mientras este ponía los ojos en blanco
-Bien- le murmuro resignado –Eh hijo... hijo necesitamos hablar-
POV HIPO
-Claro- le dije al notar su tono serio, papá señaló una silla cerca de él invitándome a sentarme -¿todo bien?-
El aclaró su garganta -Como tú sabes... un compromiso es algo importante en la vida de un vikingo...-
-Papá... soy consiente eso- le dije tranquilo
-Lo sé, pero hay algunas cosas que debemos hablar... una charla de padre a hijo-
-A mí no me vean, no me perdería esto por nada- dijo ¿burlón? Bocón
-Entonces...- le incité a continuar, ya sabía lo que le diría, que el matrimonio era hasta el Valhalla, la importancia de la elección, las responsabilidades del proveedor, y todas esas cosas
-Bueno- decía aclarándose una vez más la garganta casi fingiendo un ataque de tos –quiero hablarte de...- dijo entre tosidos
-¿De qué?- le pregunté al no entender una palabra de lo que dijo el hombre
-De se...- dijo rápidamente en un murmullo
-Papá... enserio... no te entiendo- me quejé desesperado
-DE SEXO QUIERO HABLARTE DE SEXO-
-Woo woo woo- le dije levantándome de la silla –creo que mejor iré a descansar, han sido unos días largos y difíciles- aseguré fingiendo un bostezo.
-Alto ahí... es una tradición esta conversación- refutó Bocón mientras ambos lo veíamos con miradas asesinas
-Si bueno... algunas tradiciones deberían romperse, cazar dragones y esta clase de charlas...- entre muchas otras que por mi bien no menciono
-No hijo, Bocón tiene razón- dijo resignado –por favor siéntate, es por tu bien-
-Pero papá- dije en un tono de puchero, pero al final me rendí, sabía que tarde o temprano debía tener esta plática y cuando antes pasara, antes se acabaría.
-Como principio, creo que no tengo la necesidad de recordarte una de nuestras leyes de oro ¿verdad?... castidad hasta el matrimonio... ¿tú y Astrid...-
-Woo no...- dije inmediatamente –seguimos esa regla fielmente- "por supuesto"... pensé para mí
-Me alegra, sé que son jóvenes, viven en un lugar lejano al pueblo y están enamorados... pero confió por completo en su prudencia- yo solo tragué disimuladamente saliva
-Por supuesto... ¿eso es todo?-
-Ohh no... Eso es solo el comienzo- intervino Bocón
-Bocón ¡- lo regaño mi padre
-Vamos... necesitamos darle algunos consejos para la noche de bodas... no queremos que le pase lo mismo que a ti con Valka-
-BOCÓN – gritamos ambos
-No necesito imágenes de mis padres en su noche de bodas... de verdad... no- le supliqué mientras mis mejillas comenzaban a arder
-Además a cualquiera la pasa...- se defendió mi padre... Thor -hijo no bebas tanto alcohol en tu boda-
-PAPÁÁ- insistí mientras escondía mi rostro en mis manos –Saben que... creo que eso ya lo descubriré por mí mismo ¿bien?-
-No hijo... no es tan fácil como parece- yo solo me tallaba el cuello consecuencia de la incomodidad y el nerviosismo por ocultar la verdad –no es solo llegar y... ya sabes, tienes seducirla, ser muy amable... a las damas les gusta que seas tierno y dulce, deja tu maldito tono sarcástico cuando estés ahí- bueno... ya comenzamos mal, pensé para mi mientras trataba de bloquear todo lo que escuchaba
-Para ella será muy doloroso al principio... necesitas ser delicado- continuaba Bocón
-Bien, delicado, amable y no sarcástico... lo tengo ¿puedo irme ya?- les suplicaba
-Las manos¡... las manos son importantes- ay Thor mío... dije sentándome de nuevo y volviendo a esconder mi cabeza sobre mis manos mientras los escuchaba decirme que "hacer con ellas"... con humildad a parte... a los vikingos les falta algo de creatividad.
-Astrid es controladora por naturaleza... déjala tener el control de vez en cuando- insistía mi papá... incorrecto, a pesar de sus problemas con el control de una situación, en nuestros asuntos íntimos adora perderlo por completo aunque finja que no... Pero es la clase de secretos que solo yo tengo el placer de conocer... y claro de usarlo a mi favor de vez en cuando.
Fue entonces cuando me di cuenta, este par no sabe nada, no al menos de mi mujer. Mientras fingía escucharlos mi mente se comenzó a perder en la ironía de las cosas. Quizá algún consejo pedido de vez en cuando puede ser positivo, pero la realidad, es que la intimidad con una persona es como la vida misma, tienes que aprender tus propias lecciones.
-Tienes que observarla para saber lo que le gusta... por ejemplo me llevó muchos encuentros descubrir que tu madre odiaba los besos en el cuello-
-PAPÁ... de verdad deja de describir tus encuentros con mi madre- le supliqué frustrado, pero el claro que no se calló
-Recuerdo la primera vez... Thor la vergüenza- ¿Astrid y yo en algún momento tuvimos vergüenza?... me pregunté, mientras escuchaba desconforme a mi padre, a mi disgusto no pude evitar compararlos con nosotros ¿Por qué les fue tan difícil llegar a ese nivel de confianza?... quizá después de todo, conocernos durante seis años, nos brindó algo de ventaja.
-Vamos Estoico... no lo omitas- le dijo Bocón después de un muy perturbador rato de escuchar las historias que mi padre tenía que contar
-Bueno... primero no te olvides... QUIERO NIETOS... pero, existen algunos métodos en caso de que no estén preparados, aunque... YO QUIERO NIETOS- yo solo rasqué mi frente –existen un par de tés que Gothi puede darle a Astrid que evitará un embarazo... AUNQUE UN HEREDERO NO ESTARÍA MAL- resaltaba –también esta, bueno, ya sabes, salir a tiempo... es decir cuando tu...-
-Papá... te entiendo- lo detuve hastiado por su habilidad de implantar detalles muy gráficos a mi mente, para nuestra gracia ese campo ya lo teníamos bastante resuelto la rubia y yo, gracias mercados del norte, sección lejana con la curandera del lugar.
-Pero recuerda... quiero nietos- insistió mi papá
-Muchacho, después del sexo... nunca la vayas a dejar sola... hazla sentir acompañada...-
-Oh recuerdo una vez que me fui...-
-No Thor basta... No seguiré escuchando tus aventuras con mi mamá... me largo de aquí- le dije levantándome
-Pero hijo- pero lo ignoré por completo, decididamente acabé con la bendita charla por el resto de mi vida.
No sé ni siquiera como podría dormir esa noche, o el resto de mi vida...
POV NARRADOR
La mañana siguiente, todo fluyó con normalidad, como era de esperarse Heather y Dagur regresaron a su isla, y los chicos se prepararon para volver a la Orilla, tras una despedida, el equipo al fin regresó a casa.
-¿Qué haces?- sintió de repente el peso de Astrid sobre su espalda curioseando en lo que tenía en su escritorio en la forja
-Un nuevo diseño... trato de mejorar la espada, quizá si logro hacerla retráctil- le explicaba a la chica quien lo miraba con los ojos en blanco
-Eres un tipo aburrido- lo molestó sentándose en sus piernas siendo muy bien recibida por el chico
-Bueno... lamento ser yo quien te lo informe... pero pasaras el resto de tu vida con este tipo aburrido- le decía mientras continuaba trabajando con su mano libre mientras la otra sostenía a la entretenida rubia. Como siempre, aquella chica encontraba tanto placer en verlo trabajar, tan concentrado, tan seguro de sí mismo y el ojiverde ya tenía bastante maestría en el arte de trabajar con Astrid ahí.
En silencio la chica prendida de su cuello y recargada en su pecho admiraba aquel detallado boceto ¿de dónde sacaba este tipo tan buenas ideas?, el recorría con su pulgar la cintura de la chica mientras continuaba haciendo trazos a su parecer malos y algunos cálculos desesperados. Después de un rato de sentirse frustrado dejo el carboncillo y tiró su cabeza hacia atrás –me rindo-
-Pobre chico dragón...- se burlaba ella del estado del castaño
-¿Por qué tiene que ser tan difícil hacer retráctil esta espada?-
-Hipo tienes una maldita espada que enciende fuego... ya es impresionante y funcional-
-No lo suficiente- se quejó el chico haciendo que Astrid pusiera los ojos en blanco –quizá... solo necesito un tiempo fuera-
-Claro... ¿Qué te parece una carrera?- le dijo tratando de bajarse pero las manos de su prometido la detuvieron
-Tengo otra idea en mente- susurró mientras sus labios la invitaban a jugar con ellos, gustosa llevó sus manos a las mejillas del castaño y deposito un profundo y sensual beso en los labios del castaño
-Cualquiera puede entrar- le recordó al notar que estaban en la forja
-Yo solo hablaba de un beso... tú me ínsitas a portarme mal-
-Claro, porque tus manos en mis muslos no son una dulce invitación a cerrar esa puerta de una vez por todas- respondió sarcástica, el chico inmediatamente la bajó y cerró la puerta asegurándose de que no haya nadie cerca y dejando a los dragones con la orden de vigilarlos.
-¿En que estábamos?- bromeó al regresar con aquella que lo esperaba recargada en la mesa mientras mordía su labio inferior y lo invitaba a unirse de regreso a ella.
Las hombreras de la chica cayeron inmediatamente y su falda prometía caer acto de la misma chica mientras el recorría la piel de su torso y comía a besos el cuello y la mandíbula del chica. De repente tal atraco término de la nada dejando ver el rostro asustado y apenado del chico
-Yo hee... me olvide que tengo trabajo- le dijo abrochando la falda de la chica –yo... buena charla... nos vemos- le dijo saliendo de ahí dejando a una muy confundida chica. El chico de la nada había recordado la plática con su padre, detalles que definitivamente no quería recordar y que se encargaron por esfumar toda la excitación del chico.
El día terminó con cada quien en sus propias actividades, como casi siempre el último en irse a dormir fue el perfeccionista y siempre preocupado castaño, una vez que revisó que todo estuviera en orden se coló a la cabaña de quien ya había comenzado a dormir.
-Descansa M'Lady- le susurró besando su hombro y acomodándose a dormir cuando ella se giró hacia el
-¿Vamos a hablar de lo que pasó en la forja?- le preguntó aun confundida
-Yo... tenía trabajo, lo olvide... lo siento-
-Bueno, ya no lo tienes- respondió pícaramente la rubia conforme se acercaba a él dispuesta a continuar con aquello que quedó pendiente, el ojiverde definitivamente también quería continuarlo, permitiendo a la chica tomar el control estando sobre él, concentrada en recorrer con su aliento cada uno de los músculos del pecho ya desnudo de Hipo, pasando por su mandíbula, bajando por su clavícula mientras sus manos recorrían partes inferiores llegando hasta su ombligo y un poco más abajo
-CHIMUELO- gritó de repente bajando de golpe a la chica –olvide darle de cenar...- dijo apresurado mientras colocaba su prótesis
-Hipo ¿Qué demonios?- se quejó la chica
-Ya sabes lo mal humorado que se puede poner si no cena...- se justificaba mientras colocaba su armadura –regreso en seguida-
-¿Pero...- apenas pudo decir cuando apresuradamente el castaño cerró la puerta
Hipo se encargó de volar toda la noche, frustrado y con dolor de cabeza, cuando el sueño ya estaba por vencerlo decidió por su salud mental dormir en su propia cabaña.
-Por la mañana- saludó a los gemelos quienes ya almorzaban en la Casa Club y a Patapez quien era normalmente el que preparaba el desayuno
-Pequeña- le dijo a Astrid revolviendo su cabello y pasando lo más rápido lejos de ella, haciendo que esta se quedara perdida en la nada completamente confundida –gemelos vayan por Patán, tenemos entrenamiento en un rato- ordenó como si nada hasta que notó que Astrid se le acercaba a hablar –saben que... mejor voy yo, sigan almorzando-
-¿Qué mierda?- se quejó Astrid en un murmuro
-¿Hipo nos habló?- preguntó Brutacio
-No creo haberlo escuchado- respondió despreocupada la hermana mientras regresaba a comer
Los próximos dos días, el chico se enfocó en evitar por completo a la rubia, esta comenzaba a hartarse de no tener respuestas y sentirse por completo evitada y alejada del ojiverde.
-Aaaa ya Haddock- se decía a sí mismo frustrado el chico mientras caminaba a la arena para el entrenamiento del cuarto día -¿es por eso que se tiene esta charla no antes de la noche de bodas si no después del compromiso?... ¿para traumatizarte y bloquearte por completo?... un momento- entonces Hipo se detuvo en seco –bien jugado papá-
Ah, pero si algo le molestaba al castaño era ser vencido por su propio padre... y en este caso, no estaba dispuesto a perder.
-Tómense el día libre- dijo entrando sin saludar yendo directamente a la rubia, tomándola de la mano y sacándola de la arena
-¿Espera que?- preguntó Patapez
-Oyeee... Hipo es nuestro jefe y si nos dice que nos tomemos el día libre, nos callamos y lo obedecemos- le amenazó Patán
-¿Hipo?- preguntó Astrid
-Shhh...- le suplicó el castaño decidido, esta vez había algo más grande en juego... perder o ganar ante el bloqueo de su padre, e Hipo hace mucho había dejado de ser un buen perdedor.
Tratando de retomar el aliento que recuperar el tiempo perdido les quitó, ambos reposaban en la cabaña fielmente custodiada por dos dragones que no permitirían a ningún curioso estar cerca, Hipo yacía recostado en el pecho de la ojiazul mientras esta acariciaba su cabello y ambos pechos subían y bajaban exageradamente en un intento desesperado de sus pulmones por recobrar oxígeno.
-¿Puedo saber que te está pasando?- preguntó la aun curiosa ojiazul
-Todo lo que tengo por decirte... es que cuando una persona te diga "tenemos que hablar"... malas cosas se avecinan-
