Harry Potter pertenece a JK Rowling.

Tokyo Ghoul pertenece a Sui Ishida.

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Este es un Fic con una Fem-Harry (llamada Artemisa, en esta versión), podríamos decir que es como otra versión del Fic "La Chica del Rayo".

Aquí Artemisa será un Ghoul (Estilo Tokyo Ghoul).

Aquí los padres de Artemisa, están vivos, y tiene dos hermanos menores.

Harem: Hermione Granger, Padma Patil, Daphne Greengrass, Susan Bones, Tōka Kirishima, Lily Potter y Stephanie (su hermana menor OC).

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Artemisa: The History of The Queen Ghoul

Capítulo 36: La Última Prueba.

―Adelante ―dijo una voz, desde el interior de la oficina, la puerta se abrió y vio ante ella, a cierta chica hindú de uniforme azul. ―Señorita Patil, ¿en qué puedo ayudarle?

―Profesora, estuvimos conversando con Misa y con la profesora Potter... ―la profesora McGonagall le interrumpió.

― ¿Misa? ―preguntó confundida.

―Artemisa ―dijo la chica, como si fuera algo obvio, la profesora asintió, dando a entender que continuara hablando. ―Y.… bueno: deseamos pedirle, algún salón, para poder practicar, para auxiliarla, con la última prueba.

― ¿Tienen algún salón en mente? ―preguntó.

―Sí. Estábamos pensando, en aquel salón, donde estuvo el Cerbero en primer año, aquel salón del tercer piso del lado oeste ―dijo Padma.

―Adelante, pueden usarlo. Estaré más tranquila, si la profesora Potter, se encuentra con ustedes ―dijo ella.

―Gracias ―dijo Padma feliz, abrazando a la maestra, quien asintió, correspondió el abrazo, garabateó un permiso y la despidió.

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―Por momentos, realmente desearía haber devorado a Crouch Jr. de no ser por él, mi vida no se hubiera vuelto entrenamiento y estudio ―gruñó Artemisa, mientras esquivaba un hechizo por parte de Padma. ― ¡Calvitium Snap!

Daphne gritó de dolor, mientras una mano invisible, la agarraba del cabello y la dejaba parcialmente calva. ― ¡Mierda, a veces no sé ni porqué te amo! ―gruñó la rubia, mientras apuntaba su novia. ― ¡Atrapado!

Artemisa rodó por el suelo, esquivando los grilletes.

¡Flipendo! ―exclamó Hermione, mandando a volar a su novia.

¡Wingardium Leviosa Máximo! ―exclamó Artemisa, mientras se elevaba en el aire, esquivando un chorro de chispas rojas de Susan y un encantamiento obstaculizador de Stephanie.

¡Flipendo! ―atacó Susan, mandándola a volar.

¡Spongify! ―exclamó Artemisa, volviendo la pared detrás de ella blanda, como una almohada, y logrando caer de pie. ―Gracias, chicas ―todas asintieron, mientras caminaban hacía ella, lentamente y la rodeaban, la Ghoul tragó saliva forzosamente, antes de ser besada por cada una de sus amigas (y hermana)

―Puedes lograrlo ―dijeron Susan y Daphne sonrientes.

―Bien, Ravenclaw y Gryffindor, tenemos examen de Historia, andando ―dijo Harry, Hermione y Padma asintieron, antes de tomar camino hacía el salón en cuestión.

Las semanas pasaron, y la última parte del torneo llegó finalmente.

¿Qué harían?

Tendrían que cruzar un laberinto.

Cada uno de los cuatro concursantes, se colocó en alguna de las cuatro entradas. Debían de sortear las criaturas y despejar las ilusiones, llegar al centro del laberinto, y recuperar la copa de los tres magos.

― "Oriéntame" ―susurró Artemisa, su varita se convirtió en una brújula. Debía de estar atenta, en cada cruce, en cada paso que daba. A saber, con lo que se podría cruzar a la vuelta de la esquina... ―Los Escregutos de Hagrid ―gruñó, al ver a la criatura ante ella. ― ¡Expulso! ―la criatura salió volando, cuando la burbuja azulada y negra, salió hacía ella, mandándola a volar. ― "Uno menos" ―susurró, siguió avanzando y un Dementor apareció ante ella. ― ¿Por qué no hace frio?, claro: no es un Dementor... ¡Riddikulus! ―el Dementor, se transformó en un globo aerostático de un payaso, siguió su camino. Izquierda, derecha, izquierda, nuevamente izquierda. Donde un Grifo apareció ante él, lanzó un chillido típico de un águila y trató de cargar contra ella. ― ¡Impedimenta! ―el animal dejó de avanzar. ― ¡Evanesco Máximo! ―el animal desapareció, aquello le hizo quejarse, fue como si su brazo se cimbrara... dolió demasiado, y se cansó. Se arrodilló en una pierna un momento, mientras retomaba aire, siguió avanzando, y literalmente, todo se puso de cabeza para ella, estaba suspendida, agarrada de forma misteriosa al techo... al techo de césped. El cielo y la tierra se invirtieron. ―Maldita sea ―gruñó. Movió su pie derecho lentamente, y todo retornó a la normalidad. ―Malditos humanos locos ―pensó, antes de correr. ― ¡Agilitatem! ―corrió a gran velocidad, la adrenalina le permitió ver la serpiente de tres cabezas, sobre la cual saltó y golpeó con su Bikaku, mientras seguía avanzando. Dobló en una esquina, y vio a Cedric retorciéndose, y a Víctor usando el Crucio. ― ¡Petrificus Totallus! ―exclamó, dejando petrificado al alumno de Durmstrang.

― ¿Artemisa? ―preguntó Cedric confundido.

― ¿Qué diablos pasó?

―Fue maldecido... la maldición Imperius, y lo hicieron atacarme con el Crucio ―dijo Cedric, mientras arrojaba chispas rojas. ―Finite Incantatem ―Victor fue despetrificado por el propio Cedric, quien arrojó dos veces las chicas rojas. ―La... la... esfinge. Aun... falta... la... esfinge... ―estaba bien, solo estaba respirando agitadamente. ―Si... si no.… eres capaz de... de... superarla... te... devorará... una...

―Una adivinanza, lo sé ―dijo Artemisa con una sonrisa. ―Cuidado de Criaturas Mágicas, es una de mis mejores materias. ―La chica se levantó, y vio venir a algunos Aurores, junto a Bagman.

― ¡Los alumnos de Beauxbattons y Durmstrang han abandonado, el señor Cedric Diggory, no se ha preparado físicamente para una carrera de maratón, la ganadora –aunque aún no ha alcanzado la Copa de los Tres Magos– es Artemisa Madelyne Potter Evans! ―dijo Bagman, la pelinegra escuchó los aplausos, se pasó una mano por el cabello e hizo una mueca de asco, debido a su cabello bañado en sudor. La adolescente abrió las manos, para sujetar la copa. Sus ojos se abrieron, cuando sintió un garfio agarrarla detrás del ombligo. ― ¡¿Qué Mier.…?! ―Los profesores y Bagman, miraban con la boca abierta, como la Copa resultó ser un Traslador. Inmediatamente, los maestros y Bagman, se pusieron a buscar, pero solo Lily tuvo la cabeza fría, para usar el Sonorus y avisar del secuestro de su hija.

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Cuando Artemisa logró orientarse, se encontraba en un cementerio, unas sogas rápidamente la ataron, vio una olla, y junto a la olla, a Lucius Malfoy. ― "Un hueso del padre, otorgado sin saberlo revivirá al hijo" ―susurró, pero lo decía en una voz tan alta, que era perfectamente audible para la chica, quien ahora trataba de liberarse. Caminó hacia ella, con su varita transfigurada en un cuchillo. ―Sangre del enemigo, tomada por la fuerza, revivirá a quien desprecia. ―Le hizo un corte en la mejilla, pero ella ni siquiera gritó. Cerró los ojos y se concentró, mientras llamaba a Hugin y Munin, pues al ser sus familiares tenía una conexión mágica con ellos. ―Carne del Vasallo, voluntariamente ofrecida ―Malfoy arrojó un hechizo a la oscuridad, y apareció un Mortífago gordo, arrastrado desde las sombras, a este Mortífago, Malfoy le cortó una oreja y la colocó en el caldero.

La olla ante ella comenzó a burbujear con mayor fuerza y frecuencia, luego de algunos instantes, ante ella estaba Lord Voldemort, resucitado. ―Buen trabajo Lucius... y Gerónimo. Y aquí tenemos... a mi querida enemiga, Artemisa Potter. ―La chica se tensó, Voldemort acarició aquel tatuaje en su brazo, el cual la pelinegra no hubiera visto sin la luz de la luna.

―Tom Sorvolo Ryddle, vaya que tienes cojones para volver, no puedes quedarte muerto. ―Gruñó la pelinegra, solo para sentir como algo le presionaba el pecho, impidiéndole respirar. ― "Cabrón" ―susurró ahogada.

―Aunque... no estás equivocada, querida Artemisa ―dijo Voldemort, mientras hacía levitar la lápida detrás de la chica y la colocaba ante ella. ―Estás sobre los restos, de mi difunto padre, a quien yo mismo asesiné. Él abandonó a mi madre, al descubrir que era una bruja. Pero... aquí está mi verdadera familia.

―Mortífagos. Tus mascotas, más que tu familia. ―Dijo Artemisa enfadada, Voldemort sonrió. ―Y dime Tom. ¿Realmente los consideras una familia?, supongo que ellos desconocen, que su líder es un...

― "Ellos no necesitan saber, que soy Mestizo y tú no lo dirás hoy, querida" ―susurró Voldemort, al oído de la pelinegra.

― "Ya lo veremos" ―dijo ella, mientras abría la boca, inconscientemente y gracias a su magia, sus dientes se transformaron en afilados colmillos de tiburón, mordiéndole una oreja y mejilla a Voldemort, quien se alejó de ella, lanzando un aullido de dolor.

―Desgraciada Mestiza ―gruñó Voldemort, aun sangrando.

―Soy mucho más que solo eso, T... ―la chica apretó los dientes, para no gritar, cuando el Cruciatus la golpeó de lleno.

―Me pregunto... ¿Por qué este grupo de magos, cuyas apariciones han sido tan veloces, no vino en busca de su señor, cuando fue derrotado hace ya catorce años? ―preguntó Voldemort calmado, a sus hombres mientras sostenía el Cruciatus, provocándole un dolor lacerante a Artemisa, la cual apretó los dientes, negándose a gritar. ―Los que estáis presentes, no dudéis que seréis perdonados, junto con varios, de los que han acabado en Azkaban, pero no puedo decir lo mismo, de aquellos que sencillamente, han decidido no presentarse. Ahora... ¿veis la casa en la colina? Andando ―selló los labios de Artemisa con magia, extrajo de su bolsillo de varita y la rompió, para luego hacerla levitar, e irse todos hacía la casa, que alguna vez fue habitada por los Ryddle. Una vez en su interior, permitió que sus Mortífagos, disfrutaran, usando toda clase de maleficios que provocaran dolor sobre la chica, pero se negó a que la violaran. ¿Acaso querría hacerlo él mismo?, fuera como fuera, le colocó un encantamiento, para que no pudiera ser desnudada, ni tocada, solo podrían torturarla, y al menos por ese lado, Artemisa tuvo que agradecérselo a Voldemort.

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En Hogwarts, Dumbledore desplegó a su Orden del Fénix y a varios Aurores donados por el Ministerio, descubriéndose que la Copa había sido transformada en un Traslador, pero tardaron en descubrir a donde se llevaron a Artemisa.

Y aunque Dumbledore deseaba esperar a que se ofreciera un rescate por La-Niña-Que-Vivió, Lily y James lo llamaron demente, y ellos mismos se colocaron al frente del grupo, que iría a buscar a Artemisa, hasta el pueblo de Pequeño Hangleton.

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Alrededor de la casa de los Ryddle, Voldemort había levantado dos poderosas salas de anti-Aparición y anti-Ingreso, alrededor de la casa.

Los Aurores y miembros de La Orden del Fénix, comenzaron a intentar ingresar en la casa, solo para que los Mortífagos salieran y los atacaran, comenzando un combate, mientras que las Runas de las salas se reparaban, así que tendrían que reiniciar el trabajo.

Tardaron aquella noche, y casi hasta las ocho de la mañana, del día siguiente, en lograr que los Mortífagos se rindieran, además: con Dumbledore pidiendo y desconcentrando repetidamente a James, Lily, Sirius y los Aurores, que solo usaran el encantamiento de desarme y aturdidor, dos Aurores murieron en el acto, junto a dos miembros de la Orden del Fénix.

Finalmente, lograron ingresar, Lily no se tentó al corazón, al usar una Bombarda, destrozando media casa, obligando a varios Mortífagos a huir, pero logrando apresar a un par de ellos, otros huyeron al sótano, donde escucharon un rugido de guerra.

Artemisa se había liberado de sus cadenas, estaba semidesnuda, con cortes en su piel que se iban regenerando lentamente, la chica respiraba agitadamente, no era solo el dolor de los maleficios y encantamientos, era también por el estrés. Allí estaba la chica, ahora con el cabello blanco debido al estrés, clínicamente, se le llamaba a aquello, Síndrome de María Antonieta. Sus uñas se volvieron negras por el dolor y el estrés, su ojo izquierdo mostraba su Kakugan.

― ¡Me tienes harta! ―rugió, antes de abrir su boca, desplegar su Bikaku y generar una espada en su brazo derecho con el Kōkaku, antes de arrojarse hacía Voldemort, quien trató de mandarla a volar, pero la chica hizo que su brazo retornada a la forma de un... brazo, aunque ahora fuera rojo, hizo que los dedos se alargaran y arañara la piel del cuello del Lord, haciendo que la sangre volara de la herida.

― ¡ARTEMISA, DETENTE! ―Gritó Dumbledore, mientras que Voldemort escapaba, no así los dos Mortífagos. A uno de ellos le arrancó la cabeza con el Kōkaku y el otro le atravesó el abdomen con el Bikaku, atrayendo al que aún estaba vivo y devorándolo. ― ¡Ya basta! ―pero fue golpeado por el Bikaku, todos vieron como la chica devoró a uno de los Mortífagos, mientras el otro fallecía allí mismo.

La chica cayó el coma, luego de que su subconsciente, considerara que se había vengado, aunque fuera logrando matar a uno y devorar al otro.