INDIFFERENCE

"Pero eso no importa." dijo Blaise con indiferencia. "De una u otra forma participarás de la batalla, ellos no lograrán impedirtelo."

"Lo sé Blaise, es solo que -"

Zabini se paró frente a ella haciéndola frenar cuando agarró sus hombros con fuerza. "Vamos a dejar de hablar sobre tus padres y concentrarnos en otras cosas."

"Lo que dices suena muy fácil." respondió ella, bajando su mirada.

"Y lo es," añadió el moreno. "Clarisse, sólo quiero que estés tranquila, nada más."

Ella sonrió sin ganas y siguieron avanzando por el pasillo en dirección al Gran Comedor.

Los corredores estaban vacíos y la soledad abundaba. El castillo parecía abandonado por completo, la suciedad estaba por todas partes y Clarisse no entendía como es que todos seguían aún aquí.

Pero era obvio. La mayoría de los estudiantes estaban en pro de Potter por lo que harían cualquier cosa para ayudarlo, en cambio, sólo una de las casas jugaba en contra y definitivamente tendrían que hacer sus mayores esfuerzos si querían resultar ganadores.

Llegaron finalmente al lugar y sintieron los ojos de los pocos estudiantes sobre ellos, murmurando y lanzando miradas disgustadas y rencorozas.

"Perdiste algo, maldito sangre sucia." espetó Blaise a uno de los Gryffindor que los miraba de igual manera que los demás.

Clarisse miró a todos de la misma manera que la miraban a ella, y sabía que podía esperar de aquello.

Llegaron a la mesa donde se encontraban los demás y ella tomó asiento a un lado de Theodore. Entre sus manos, el diario "El Profeta" revelaba la razón del ambiente en el salón.

Al verla inclinarse sobre su hombro, movió el diario frente a ella, dejándole ver el enorme titular.

MORTÍFAGOS DESENMASCARADOS

"¿Cómo pasó?" preguntó Clarisse, mientras sus ojos seguían las líneas de apellidos, haciendo lucir de entre ellos White.

Nott se encogió de hombros, alcanzandole el diario a Zabini. "En el Londres muggle creo."

"Sinceramente creo que los Mortífagos no están haciendo su trabajo para nada bien." dijo Marcus, golpeando sus dedos sobre la mesa.

"No lo sé..." suspiró Blaise, como si aquello no fuera importante. "Sólo fue un error. Nada que no puedan arreglar."

"¿Nada que no puedan arreglar?" bufó Malfoy, haciendo su singular mirada de desprecio. "Estamos hablando de la anonimidad, Zabini. Ellos no tienen el conocimiento de quienes son todos los Mortífagos."

"Malfoy, la mayoría de los nombres que salen en esa lista, son ya conocidos desde antes por todo el mundo." le debatió Blaise, ahora, poniéndose serio. "Me parece que la 'anonimidad' se perdió hace bastante tiempo ya."

"¿Y crees que es menos importante?" siguió Draco, ahora, incorporándose en su puesto como si se prepara para la pelea."Puede que los apellidos ya importen una mierda, pero él solo hecho de que en aquel papel este escrita la palabra Mortífagos, hace que las personas centren su atención en nosotros, y ése, es el problema."

Zabini apretó su puño sobre la mesa y Clarisse bajó la mirada, queriendo darle la razón a Draco, pero preocupándose de que su otro amigo no se molestara con ella.

"Esté eso escrito o no, las miradas siempre estarán sobre nosotros porque todos están preocupados por Potter, Draco. De una u otra forma ellos estarán esperando un movimiento de nosotros y créeme que -"

"Sh..." Clarisse por impulsó golpeó el hombro de Zabini cuando él ni siquiera había notado que su tono de voz subía a cada palabra que articulaba su boca.

Miraron a su alrededor y los alumnos seguían murmurando y hablando por lo bajo.

"Bien, gracias Zabini, ahora todo el maldito comedor se enteró de esto." le dijo Marcus, dejando la tostada sobre la mesa y cruzandose de brazos.

"Yo no -"

"Bien, ¿podríamos calmarnos, no?" habló Theo, alejando el diario de él. "Este tipo de cosas sólo harán que nos separemos, y Salazar sabe que molestos no lograremos nada."

"Theodore ¿pacifísta?" se burló Marcus. "¿Desde cuándo?"

"Desde que hay una chica en el grupo." señaló él, mientras las mejillas de Clarisse se calentaban, tomando un aspecto color rojizo. "Las chicas te dan otra perspectiva."

"Ni te atrevas Nott." se burló Marcus, mirando a Clarisse con una sonrisa. "Ella no está para nada interesada en ti."

"¿Y crees que en ti sí?" le respondió Malfoy, tensando la mandíbula.

"Por lo que he podido ver, si."

Clarisse nunca se había sentido tan incómoda como lo estaba ahora. Podía sentir el fuego de los dos chicos sobre ella y era de esperarse que algún día explotaran. Jamás pensó ser una de esas chicas en las que los hombres como ellos se fijaran. Y no es como que ellos sean realmente muy importantes, si no que las chicas de Hogwarts los han hecho verse así.

"Finalmente la decisión es de Liss, así que callense y déjenla en paz." defendió Theo, apoyando sus manos en la mesa para pararse. "Y Merlín, quita esa sonrisa acosadora de tu cara Lestrange."

Marcus sonrió aún con más ganas luego de las palabras de su amigo. Draco sólo puso los ojos en blanco, apoyando sus nudillos en la parte baja de su barbilla.

Clarisse, que no había dicho ninguna palabra, aclaró su garganta y le susurró a Zabini. "¿Me acompañarias a hablar con Snape?"

"¿Snape?" preguntó él, confundido.

"¿Por qué quieres hablar con Snape?" sé introdujo Marcus, tomando una manzana y lanzandola en el aire.

Clarisse los miró y negó con la cabeza. "Estoy hablando con Zabini, no contigo."

"Uh... brava." siseo Lestrange, dándole un golpe a Malfoy en el hombro. "Así me gustan."

"No me interesa Marcus." gruñó Malfoy a su lado.

Blaise se paró de su lugar, y jaló del brazo de Clarisse para ponerla en pie junto a él. "Ustedes dos, me pudren, nosotros nos vamos."

Y con eso, tiró de ella fuera del Gran Comedor, para caminar rumbo a la oficina de Snape.

Ella no estaba para nada segura de esto. Fue ella misma quien les había dicho que no confiaba en Snape, y ahora aquí estaba, caminando a su oscura oficina para pedirle información de lo que pasa fuera de Hogwarts.

Era un riesgo, y lo tenía claro. Snape era una persona fría y por mucho que ellos estuvieran del mismo bando, no permitiría fiarse de un grupo de niños que para él, probablemente no hacían más que titubear sobre el asunto.

"A todo esto," dijo Blaise, mientras llegaban al pasillo con la enorme escalera en espiral. "¿A qué se supone que vamos con Snape?"

"Información Zabini, él es el único que la tiene aquí."

Blaize frunció el ceño mientras subían peldaño a peldaño. "Si no mal recuerdo, fuiste la primera en negarse rotundamente a hablar con Snape."

"Lo pensé mejor." respondió ella, encogiendose de hombros. "Quizá podemos sacar algo bueno de esto."

"La verdad, lo que sea que hagamos me da igual." le dijo el moreno, llegando ya a la gran puerta de entrada. "¿Lista?"

"No, pero debemos hacerlo."

Una última mirada de aprobación y Clarisse tocó la puerta de manera tosca, esperando que la voz de Snape vociferara su entrada, pero nada. Ella volvió a tocar, ahora con mayo fuerza, haciendo que sus nudillos ardieran ante el choque con la madera.

" Maldición, Snape es el director y ni siquiera está cuando -"

"Señor Zabini, espero que no esté a punto de decir eso."

Los dos se giraron, abriendo los ojos para encontrarse con la alta figura de Severus frente a ellos. Sus rasgos como siempre, fríos y duros mientras pasaba por su lado para abrir la puerta con la varita.

"Profesor Snape, nosotros queríamos -"

"Créame señorita White," la interrumpió. "se exactamente a lo que vienen, y desde ya les dejo claro que no - diré - nada."

"Pero profesor -"

"Na-da."

Clarisse se cruzó de brazos mientras Zabini seguía luchando para poder apasiguar la situación.

"Entiendo su punto de vista profesor, pero póngase en nuestros lugar. Nosotros estaremos en sus puestos en unos años, ¿no cree que es factible que estemos trabajando desde ya?"

El hecho de pensar en las palabras de Zabini hizo que Clarisse se balanceara en su lugar. ¿Ella podría ser una Mortífaga? ¿Eso sería dentro de poco tiempo?

Pará haber vivido toda una vida con dos de ellos, aún no estaba lista para pensar en su futuro como parte de los leales peones del Señor Oscuro. La vida de esas personas era dura, y lo sabía, ya que lo había vivido en carne propia, y a pesar de querer ver mejorar el Mundo Mágico, no podía evitar pensar en ella misma primero.

"Lo que me parece factible," le respondió Snape desde el umbral de la puerta. "es que ustedes no metan sus narices en esto. Si el Señor Tenebroso llega a saber que la información está saliendo de las líneas de defensa, ustedes tienen una muerte segura."

"Pero -"

La puerta se cerró de golpe y el eco avanzó a lo largo del corredor. Clarisse suspiró tirando de su cabeza hacia atrás y apoyándose en el muro de concreto a su lado. "Listo, ésto, se acabó."

"No... no, no y no." se negó Blaise, planteándose frente a su cuerpo. "¿No me dirás que ya te estás rindiendo?"

"Pues, es lo que efectivamente hago Blaise, rendirme. ¿Acaso ves más soluciones para esto?"

"Mira Clarisse," sus manos se pegaron al muro, una a cada lado de la cabeza de la chica mientras la tela de sus ropas se rozaba sin dejar que sus cuerpos chocarán directamente. "Te elegí. Te elegí sobre los otros hijos de Mortífagos de la escuela porque en tí vi algo que en ellos no."

El cuerpo de la chica se tensó, la piel morena de Blaise demasiado cerca de ella le estaba poniendo los pelos de punta, y su corazón latía a mil por segundo. Era una chica fácil de tratar, nerviosa, cualquier contacto físico con algo de tensión podría hacerla temblar.

"En tí vi inteligencia, vi astucia Liss, no eres como los otros brujos, tu piensas más allá. ¿Tú fuiste la de la idea de hacer las prácticas? ¿A ti se te ocurrió que podríamos hacer más que sentarnos a lamentar nuestra existencia? ¿Tú fuiste la que hizo que nosotros nos levantaramos e hiciéramos más que simplemente informarnos?"

"Blaise -"

"Si Liss, fuiste tú. Y aún así, después de tantas cosas, ¿cuestionas tus capacidades?" Alzó una ceja, esperando que la chica hiciera algún movimiento.

Ella bajó la mirada, mordiendo su labio por el nerviosismo. "Cuando dices las cosas, las dices con tanta indiferencia Blaise." respondió ella, pasando sus manos sobre su vientre, como si jugueteara para mantener su mente libre. "De tu boca las palabras suenan tan fáciles, pero los hechos son más que eso Zabini."

"Lo sientes así porque tú eres la que se priva de ir más allá. ¿No lo entiendes Liss?"

Clarisse separó los labios, sintiendo que en realidad Zabini tenía razón. Su mente estaba cerrada pensado en todo lo negativo que a penas dejaba espacio para pensar en las cosas que podría hacer.

Ella iba a hablar pero Zabini subió su mano, rozando la tela de su camisa, hasta llegar a sus labios, tapandolos con su dedos índice. "No seguiré peliando contigo por esto Liss."

•~᯽~•

"Él no nos quiso decir nada."

La fogata ardía frente a ellos. La noche estaba siendo extraña, muchos alumnos estaban yéndose de Hogwarts antes de lo que deberían. Las familias estaban preocupadas y Snape, director de la escuela, no hacía nada para cambiar los hechos.

"No debieron decirle." murmuró Theodore desde el suelo donde estaba recostado.

Clarisse se sentó en el único espacio del sillón que quedaba, entre Malfoy y Lestrange. "De todas maneras él lo sabía, nos lo dijo."

Un escalofrío recorrió su cuerpo cuando sintió la mano de uno de los chicos recorriendo su espalda en círculos, no quiso mirar y tampoco podía reconocer de quien de los dos eran los dedos que jugaban ahora con sus mechones de cabello.

"Entonces qué haremos ahora." dijo Zabini, lanzando y lanzando un pequeño lápiz en su manos. "Snape era la única opción que teníamos."

"Aún quedan Alecto y Amycus -"

"Eso no." respondió Clarisse al instante. "Snape es varios grados más adecuado que ese par de bestias que se hacen llamar hermanos."

"Decirselo a ellos es decirselo a Voldemort." siseó Malfoy.

"Sh..." susurró Nott, levantando sus brazos en dirección a ellos. "El que no debe ser nombrado, no lo olvides."

Clarisse levantó las cejas y sonrió, ahora, la mano había bajado a su espalda baja, tirando del cierre de falda. Ella mordió su labio, su pierna saltaba con neurotismo mientras intentaba permanecer lo más quieta posible, pegando las rodilla con fuerza.

"Entonces, mañana por la mañana podríamos practicar de nuevo y ver que sucede." propuso Marcus, su voz tan soñolienta por las horas de la noche.

"Está vez, evitemos matar a Clarisse." añadió Theo, lanzandole una mirada de advertencia a Malfoy.

Clarisse sintió como se encogia de hombros. "No lo habría hecho," respondió él. "eso le habría quitado la diversión a esto."

Y al final de sus palabras, sintió como el cierre de su falda bajaba y los filosos y fríos dedos recorrían la piel de su espalda, bajando hasta llegar al borde de su braga. De golpe se puso de pie, pasando las manos por la tela para estirarla y subiendo el cierre lo menos notoriamente posible.

Sintió los ojos de los chicos mirándola con confusión y sonrió. "Es tarde, creo que - creo que iré a dormir."