MANIPULATION
"Hechizos rápidos," dijo Marcus, mientras apuntaba con su varita de un lado a otro. "Los hechizos rápidos pueden salvarnos de golpes bajos."
Theodore, Blaise y Clarisse se encontraban frente a él mientras Malfoy, de brazos cruzados, actuaba junto a Marcus.
"Por hoy practicaremos algunos verbales, pero lo ideal es que nuestro oponente no sepa que es lo que lanzaremos contra él."
"Deben ser rápidos," añadió Malfoy, dando pasos lentos alrededor de Lestrange. "Piensen que pelearán solos. Si algo les pasa, están muertos.
"Mierda, gracias." murmuró Theo a lo que Clarisse sonrió.
El día había amanecido con unos pequeños rayos de sol que iluminaban la sala debido a los vitrales de colores que apuntaban desde las paredes. A pesar de eso, el frío era inminente y se veían obligados a estar más abrigados de lo normal.
"Bien, dos contra dos, luego uno contra dos, para terminar todos con todos." les ordenó Malfoy, ya tomando su lugar frente a Zabini.
"¿Vienes Liss?" preguntó Lestrange, lanzandole una breve sonrisa.
Ella miró a Malfoy de reojo y negó lentamente con la cabeza. Después de la última vez, en la que Draco había lanzado hechizos, hasta terminar hiriendola, se temía que podría suceder cada vez que practicara junto a él.
"¿La señorita White tiene miedo?"
Marcus se burló, jugando con sus palabras, un pequeño puchero se formó con su labio y Clarisse volteo los ojos, suspirando. "No, no tengo miedo, y mucho menos ganas."
"Vamos, creí que podrías." dijo él, rodando la varita entre sus dedos. "Pero bueno, si no puedes, juro que lo entiendo. A veces no todos tenemos la capacidad de lograr grandes cosas."
Sus manos se apretaron, las uñas se enterraron en sus palmas mientras veía la cara de satisfacción de Marcus. Sus ojos, saltando sobre ella a cada burla que salía de su boca.
"Pero - créeme cuando te digo que algún día podrías mejorar." añadió. "Claro, solo si dejas tu cobardía y - no sé - ¿te lanzas a un duelo?"
Clarisse entendía el punto, no era tonta, sabía que jugaba con su mente.
"Bien, pero no seas tan brusco." pidió, caminando hasta quedar en posición de inicio, a un lado de Zabini.
"¿Brusco yo?" cuestionó, ladeando la cabeza mientras mordía el interior de su mejilla.
"Solo - ay solo comencemos ya." rechistó ella.
Los cuatro alzaron sus varitas, poniendo su cuerpo de medio lado, separados a unos cuantos pies de distancia, listos para comenzar.
Clarisse no lo pensó dos veces y partió. "¡Fluctus!"
Marcus movió su varita en pequeños círculos, rompiendo su hechizo para lanzarle uno no verbal, el cual ella notó y logró esquivar de golpe. "¡Cross!"
Marcus tejía experiencia, sabía cómo evitar de cuerpo y con hechizo cada lanzamiento de ella. Clarisse apenas había tenido duelos, y si no fuera porque las clases de Defensa Contra las Artes Oscuras eran impartidas por Amycus, juraría que sería excelente en ello.
"¡Expelliarmus!"
Clarisse logró evitar el hechizo, haciéndose a un lado y chocando con Zabini, a quien en un instante Malfoy desarmo, haciéndolo caer al suelo de golpe. La chica intentó ignorarlo y siguió su pelea, pasando sobre el cuerpo de Blaise mientras Lestrange se acercaba con rapidez a ella, sin dejar de lanzar encantamientos. Clarisse los esquivó todos, sin tener la oportunidad de lanzar uno de su parte, y cuando un rayo de luz color azul chocó contra su vientre, recién había logrado conjurar.
"¡Stupefy!"
El chico, quedó en blanco por segundos, su cuerpo inmóvil, a punto de desequilibrarse.
"¡Expelliarmus!" gritó ella, y la varita de Marcus voló de su mano, rebotando sobre el piso de piedra, dejándola finalmente terminar.
El lugar quedó en completo silencio y lo único que podía oírse eran las respiraciones entre cortadas de la pareja que acababa de acabar. Clarisse sonrió al ver a Marcus desarmado por ella misma, sin prácticas, y por primera vez.
"¿Podrías salir de encima mío White?, la verdad, no tenía ganas de ver tus bragas hoy."
Su mente volvió a la normalidad y había olvidado que estaba batiendose en duelo casi encima de Zabini, que aún seguía recostado en el piso.
Levantó sus piernas antes de arreglar su ropa. "Lo siento."
"No hay por qué, me ahorraste el trabajo de seducirte." respondió, poniéndose en pie con ayuda de Clarisse.
"Bien," habló Malfoy, mirando a Lestrange que aún no podía creer que una chica haya logrado desarmarlo. "al menos hay una persona aquí que logra batirse de manera correcta."
Sus ojos recorrieron el cuerpo de Clarisse con una mirada satisfactoria que hizo que su piel se erizara del solo contacto de sus ojos. Marcus, quien recién había logrado salir de su aturdimiento, se acercó a Clarisse mientras los demás seguían hablando.
"Bien hecho, Liss." su tono era mezcla de enojo y diversión, y sólo por eso supo que él en realidad estaba más fastidiado que alegre por su logro. "Pero, creo que fui yo quien te dejó ganar esta vez."
"Hmm." ella vaciló, pensando si sería correcto llevarle la contraria, pero eso, ¿importaba? "Creo que lo hice muy bien por mi sola, no te des el crédito."
"A mi nunca nadie me gana White, sabes." Marcus miraba sus labios. Él siempre miraba sus labios cuando le hablaba, y ella creía que era una táctica que utilizaba para confundirla. "Si me desarmaste, fue porque te di la oportunidad de hacerlo."
"Oh, Marcus no..." respondió ella, mirando las motas brillantes de sus ojos. "No importa si no lograste desarmarme esta vez, juro que lo entiendo, ya sabes, a veces no todos tenemos la capacidad de lograr grandes cosas."
Las palabras fluian por sus labios y se sentía bien alguna vez no ser tan cerrada en sí misma. Estaba acostumbrada a mantenerse callada, porque era lo que siempre le pedían, silencio y control, y eso era su vida. Pero ahora, no dejaría que eso pasara, de todas formas, no era mucha vida la que le podía quedar.
"Chicos," habló en un tono de voz alto, haciendo que los tres Slyhterin tras él, lo miraran. "Clarisse y yo tenemos que conversar algo - a solas."
Theodore abrió la boca para responder pero fue tarde, ya que Lestrange tiraba del brazo de Clarisse mientras ella giraba su rostro para dar una última mirada a los chicos, todos con expresiones distintas entre sí que desaparecieron en cuanto doblaron por el estrecho pasillo de salida.
Una mano se apoyó en su cintura, dándole media vuelta para pegarla de frente contra la pared. Su mejilla chocó contra la dura y fría piedra mientras sentía como sus muñecas eran arrastradas hacia su espalda, siendo apretadas con fuerza por el puño de Lestrange.
Su rostro divago por su nuca, hasta llegar al lóbulo de su oreja, el cual rozó con la punta de su nariz provocando un mareo a la chica. "Te gusta ¿no?" preguntó él, deslizando su boca por el cuello de Clarisse. "Te gusta llevar la contraria."
"Y-yo..." la mano se enterró en su cintura, apretandola con tanta fuerza que sentía los dedos clavando su piel. "Sólo dije la verdad."
Marcus pegó sus caderas a la parte posterior de su cuerpo, quedando su anatomía pegada a ella. La mejilla de Clarisse dolía por las puntas filosas de la piedra en su rostro y sentía como su mandíbula se apretada en la parte interior de su boca. La mano de Lestrange bajó desde su cintura hasta el borde de su falda, pasando la yema de los dedos por la suave piel de sus muslos.
"La única verdad es que te dejé ganar Liss." dijo él, apretando las maños que la chica había intentado soltar en un fallido intento. "Pero eso no volverá a suceder."
"No entiendo por qué te enojas." respondió Clarisse, sacudiendo sus piernas para intentar salir de su agarre, pero era imposible domar la fuerza que portaba en sus brazos. "Tú me obligaste a hacer duelo."
"Yo no te obligué a nada," murmuró él, ahora, mordiendo el lóbulo de su oreja mientras un gruñido salía de entre sus labios. "sólo dije cosas..."
"C-cosas qué -" su voz tembló cuando la mano de Marcus subió directamente por su nalga derecha, pasando por debajo de la tela de su braga. "que me hicieron hacerlo..."
Finalmente soltó sus manos, dejándola en libertad, esta vez para pasar la otra por su nalga izquierda, apretando las dos con fuerza y enrojeciendo la pálida piel. "Eso es porque eres tan jodidamente fácil de manipular White."
Ella suspiró cuando sintió su cuerpo lo suficientemente cerca de él como para negarse a lo que podría suceder. Estaba tan confundida y sumida en las palabras contradictorias que no podía entender lo bueno y lo malo de sus palabras.
"Y mírate," siguió diciendo él. "Estás lista y dispuesta para que te folle contra la pared, ¿no da eso algo de pena?"
Clarisse se negó a que esas palabras cruzaran por su pecho. Ya se lo dijo, la manipulaba fácilmente, quería hacerla sentir mal para luego comportarse como si nada de aquello hubiera pasado, tal como lo hizo la primera vez.
"Si vas a hacerme algo, Marcus," habló ella entre jadeos. "Solo hazlo ya."
"Oh, ¿estás algo apurada?" sé burlo, rodado sus caderas contra ella con brutalidad, procurando dejar magulladuras en su piel. "¿ya no aguantas que mi polla esté dentro de ti?"
"Deja de hablar, Marcus." siseo ella a ojos cerrados, apoyando las palmas de sus manos sobre la pared para intentar reincorporarse.
Su pecho subía y bajaba, sus piernas temblaban y su cuerpo po completo quería más. Estaba empezando a odiar. Marcus, odiaba su forma de ser y le molestaba el efecto que podía causar en ella, y aún así, el solo hecho de que la tenga en esta posición bastaba para que aceptará cualquier proposición de su parte.
"Me gusta que rueguen." comentó, enredado los dedos en su cabello para tirar de él. La oleada de calor recorriendo sus músculos, fundiendose con el calor de él. "Creo que es más placentera la tortura."
"Pues a mi no me gusta." respondió Clarisse, sintiéndose ya algo incómoda con él.
Había pensado en la primera vez que vio el verdadero rostro de Marcus. Cuando la obligó a arrodillarse y pedirle perdón. Cuando le grito que no debía hablar sobre él. Cuando tiro de su cabello para que su miembro entrará en su boca. Cuando la ahogó, quitándole el poco aire que sus pulmones tenían, y cuando le prometió que jamás le haría daño.
Se lo tomó con tanta naturalidad que no pensó lo enfermizo que podria haber sido.
Lo enferma que estaba ella por dejarlo así.
Y ahora, una nueva situación. Él tras ella, enfadado por su duelo. Él pegándola contra la pared. Él chocando sus caderas contra ella mientras tira de su pelo. Él humillandola sólo por placer propio.
No sabía si todo aquello podría valer la pena.
Probablemente no.
"Sueltame Marcus."
Las manos del chico dejaron de apretar y de reojo vio como su expresión cambiaba, frunciendo el ceño y plantando sus ojos en el perfil de ella. "¿Qué dijiste?"
"Dije que me sueltes." repitió.
Y Marcus no lo hizo, en cambio, la golpeó con más fuerza, provocando que su rostro volviera a chocar con el muro, provocándole un fuerte dolor en el pómulo.
Sin dudarlo, Clarisse apoyó sus manos en el muro, flexionando sus codos para tirar con fuerza hacia atrás, empujando a Marcus con sus propias caderas, haciéndolo perder el equilibrio y separandolo de ella.
Se dio la vuelta para mirar con ira al chico frente a ella. Arreglo su falda, limpio su camisa. "¡Qué mierda te pasa Marcus!"
"Qué te pasa a tí." espetó él, formando puños con sus manos a cada lado de sus caderas. "Creí que esta mierda te gustaba."
"Lo que no me gusta es la forma en la que te estás comportando." apoyó una mano en su frente, tirando de su pelo hacia un lado. "Si te digo que pares, debes hacerlo."
"¿Por qué debería hacerte caso?" preguntó, caminando hacia Clarisse a lo que ella retrocedía.
"¿Por qué?" suspiró, con una sonrisa de ironía en sus labios. "Podrías tener un poco de respeto al menos Marcus, si quieres que esto," señaló con un dedo entre los dos. "pase alguna vez."
"Creí que entenderías el hecho de que me gusta mantener el control de las cosas." le respondió, su mano subió a su cabello, y ella supo lo que venía. "Creí que te había quedado claro que no te haría daño."
Ella se tambaleó en su puesto. Sus delgados dedos rozando su piel mientras tomaba el mechón de pelo que sobraba en su frente. "Se me hace bastante difícil creerte Marcus, de verdad."
"Pero no es nada difícil." aclaró, ahora su nariz, rozando la punta de la suya. Ella no supo en qué momento sucedió pero ya estaban a centímetros. "Sólo debes dejarme hacerte sentir bien, y verás."
Un segundo más y Clarisse lo empujó de su frente, separandolo de golpe. Miró sus manos por terror a mirar la expresión en su rostro, y sólo quería que él no dijera nada.
Así fue.
Sus pies giraron sobre sí y caminó hacia el pasillo contiguo, pasando las manos sudorosas por la tela de su falda. Pensando cómo iba a sobrevivir con él siempre a su lado.
La pólvora la iba a hacer estallar, y estaba segura que otra persona era la clave para ello. Otra persona era el fuego que faltaba para provocar la explosión.
Y chocó. Un cuerpo duro, un tipo alto, traje negro y mechas rubias frente a ella. Lo miró tan solo segundos antes de avanzar, pero su brazo fue tomado a la fuerza, arrastrandola nuevamente a la posición en la que se toparon.
"Lo vi todo." murmuró él. Sus malditos anillos apretando con duerza la piel bajo su camisa.
Ella tanteo y lo miró. "¿Así que lo viste?," preguntó ella, sonriendo con sarcasmo. "¿lo viste y no fuiste capaz de pararlo, Malfoy?"
Él sacudió la cabeza con incomprensión. "Te veías bastante feliz siendo una zorra White, no quería arruinar tu juego."
Ella suspiró pesadamente y tiró su brazo hacia atrás, haciéndolo chocar contra su estómago. "Ustedes," dijo con la voz temblorosa. "son una mierda en serio. Es increíble la poca capacidad que tienen de utilizar su cerebro para esquemas más allá del sexo."
"No lo niego." respondió él, sonriendo con oscuridad, una sonrisa que Clarisse había mirado la noche en que la subió contra aquella mesa en la biblioteca.
"Vete al carajo -"
"Liss," la voz de Theo sonó como un eco por el pasillo. "¿Estás bien?"
Sin quitar la vista de los ojos plateados de Malfoy, sonrió forzadamente, acaparando sus sentimientos y metiendolos en una caja para alejarlos de ella. "Si, Theo, estoy muy bien."
