Un líquido rojizo brotaba intensamente de sus heridas, deslizándose por cada centímetro de su piel, manchando en el proceso la ropa del castaño, el cual soportaba por primera vez en años, esa dolorosa sensación que estremecía su cuerpo. Con mucho esfuerzo logró mantenerse en posición, sus piernas temblaban terriblemente debido al daño recibido por el alienígena, incluso su hombro derecho quedó descolocado por la fuerza del impacto. A pesar de su malestar, se sentía gratamente satisfecho, se encontraba relativamente cerca de su amado, luego de unos pocos, pero absurdos intentos por conquistarlo, finalmente consiguió tener a su merced al ex-invasor, incluyendo una buena dosis de diversión. El cortejo tradicional era aburrido. "¿Por qué enamorar a alguien con flores, cuando puedes secuestrarlo?". Apenas pudo permitirse reír con propiedad ante su comentario, entendiendo perfectamente hasta qué punto podría corromper, utilizar y amar a ese pequeño irken.
Una espeluznante sonrisa se formó en su rostro, estaba ansioso por contemplar todas las posibilidades que podría realizar con su potencial víctima. Analizo la situación por unos breves instantes, tenía en su poder una herramienta fundamental para darle el golpe final a su plan, quizás mutar al parásito con el ADN del extraterrestre, experimentar con él sería interesante, pero antes debía marcharse, y quitarse lo que retenía la libertad de sus brazos. Efectivamente seria difícil, necesitaba drásticamente bajar su adrenalina, y pensar fríamente en un plan que pudiera solucionar su adversidad, pero... Al karma no suele atribuirse a la piedad, mucho menos cuando las acciones presentadas no son buenas, y esto también se aplicaba para el de ojeras.
Prosigamos...
La notable silueta de alguien acercándose estaba preocupando al de ojos azules, provocando que su estabilidad mental lentamente se rompiera, inundandolo de pavor al poder defenderse debidamente por tales condiciones deplorables, y lo peor es que seguramente esa persona fue un partícipe oculto o testigo silencioso en la conversación que se prolongó tiempo atrás con su adorable alíen.
- ¿Finalmente tuyo?. -repitió burlonamente esas últimas palabras, soltando una carcajada- No me hagas reír, mapache. -se acercó a paso lento, observando fijamente al castaño- Ese narcisista, egocéntrico, y detestable irken me pertenece desde que llegó a la Tierra. -sentenció con autoridad- Junto a todas las innumerables veces en las que intentó matarme. -recordó con cierta nostalgia.
- Tsk, Membrana... -chasqueo la lengua con molestia, mirándolo de reojo- No te esperaba tan rápido por aquí, cabezón. -comentó notablemente irritado.
- ¿Sorprendido? -preguntó irónicamente, encogiéndose de hombros- Ese marcianito de ahí fue quien me llamó. -comentó divertido, disfrutando de su reacción- Zim es demasiado orgulloso como para "rebajarse" a pedir ayuda, mucho más tratándose de mí, así que dudo que esa fuera la razón real de mi llamado.
- Sigo sin entender tu intromisión, Membrana.
- Verás... -señaló su cuello, presumiendo su cadena- Esto de aquí es un comunicador, por si algo malo sucedía, mientras que ustedes discutían pude darme el lujo de regresar antes de marcharme definitivamente del planeta. -explicó con arrogancia, agradeciendo internamente que su nave no funcionara, y se encontrara con el vortiano.
- Tuvimos nuestro momento de diversión. -interrumpió enfadado, retrocediendo unos pocos pasos- ¿Celoso? -cuestionó con cinismo- ¿Tu frágil ego está herido porque mi pequeño irken sintió más satisfacción jugar conmigo que contigo?. -bromeó absurdamente, intentando quitarse las ataduras de sus brazos.
- No realmente. -negó tranquilamente, bajando ligeramente la mirada- Lo que viviste con Zim apenas duró unos meses, en cambio yo he experimentado sus bizarras desventuras durante años. -refutó con obviedad, tomando con cuidado el cuerpo del extraterrestre- No tienes derecho a arrebatármelo. -recalcó fuertemente esas palabras.
- ¿Arrebatártelo?. -repitió con falsa inocencia, evitando soltar una carcajada- Déjame mostrarte una perspectiva de tu vida, Dib. -pidió sarcásticamente- Tú mismo decidiste abandonar tu familia, estudios, y relacionarte con otras personas, victimizándote diariamente que todos te tachaban de loco, y que tu mediocre existencia no valía la pena. -habló con dificultad, sintiendo el cuerpo pesado- Un ejemplar depresivo en potencia.
- ¡Cállate! ¡No hables como si supieras todo sobre mi!
- Te comportaste como un niño sumido en desesperación. -continuo descaradamente, ignorando al de lentes- Cuando llegó Zimmy solo viste en él una buena oportunidad para que todo el mundo te notara, y se interesara en ti, Dib Membrana. -se burló encarecidamente- Pero como es habitual en tu vida, nada salió como querías, al fin de cuentas tanto Zim como tu, solo terminaron en una eterna persecución, y piadosas peleas para humillarse mutuamente.
- ¡Deja de jugar! ¡No lograrás envolverme en tu retorcida lógica!
- A lo que quiero llegar, "hermanito". -habló haciendo una pausa, la falta de aire se hacía presente- Es que tu eres quien no tiene el derecho a reclamar o regresar a una vida que ya no te pertenece. -sonrió ladinamente, arqueando una ceja- Incluso llegados a este punto, te he superado en cada aspecto personal, profesional y sentimental, hago un mejor trabajo siendo tu. Irónico. ¿No es cierto?.
- Y-Yo.. -balbuceo pensativo, tenía razón hasta cierto punto- E-Eso.. -intentó contraatacar, apegando ligeramente el cuerpo del irken al suyo.
- Nunca fuiste necesario o indispensable, ni como "Defensor de la Tierra", pero tampoco como "Dib Membrana".
- ...
- Es una pena ser tu. ¿No crees?. -empezó a reír, intentando no cerrar los ojos- Lo poco que has conseguido por ti mismo fue por la intervención de Zim, exploraste el espacio, aprendiste sobre tecnología alienígena, e incluso conseguiste un alto puesto en una corte intergaláctica. -enumeró cada cosa en un tono triste.
- ¿A qué quieres llegar diciéndome todo esto, Louie?
- Estúpido. -refunfuño con claro disgusto- Cuando el momento llegó, no dudaste en asesinar a toda la raza de Zimmy, además ni siquiera lograste matarlo, le diste un destino peor que la muerte. -explicó furico, mirándolo con odio- Lo dejaste completamente solo. ¡Zim, estaba frustrado, herido, roto! ¡Quería morirse! ¡Desaparecer! ¡¿Entiendes eso?!
- No necesito escuchar esas patrañas de alguien que solo sabe aprovecharse de la vulnerabilidad de la gente, y manipularlas a su antojo como lo estás haciendo ahora conmigo.
- Por supuesto que no lo entiendes, tu gigantesca cabeza no sirve para nada. ¡Está llena de aire!. -bufó enojado, dando un profundo respiro- Jamás entenderás lo que significa querer proteger, y cuidar a alguien que consideras valioso, incluso sobrellevar ese doloroso sentimiento que conlleva al perderlo... Tu no mereces a Zim. -sentenció con total sinceridad.
- ¿Sabes?. Ahora mismo estoy dudando mucho de tu sanidad mental.
- No me malinterpretes, solo estoy teorizando y diciendo lo que todo el mundo sabe. -expresó sintiendo repentinamente una electricidad recorrer cada centímetro de su cuerpo- D-Duele... ¿Q-Que?. -murmuró entre quejidos, desplomándose en el piso- ¡A-AAh.! ¿P-Por qué n-no puedo.. m-moverme?
- Diría que es por la pérdida de sangre, pero estaría mintiendo. -respondió con simpleza, observando seriamente el estado del de ojeras- Esa cadena que tienes en el cuello tiene un dije que cumple varias funciones, como el rastreo, comunicación y monitoreo. -mencionó tranquilamente, viendo por primera vez la confusión del contrario- Lo que Zim nunca supo fue que en su momento le agregue una función especial solo para ti. -admitió con una sonrisa siniestra.
- ¡UGH!
- Bastante doloroso. ¿Cierto?. -preguntó con arrogancia, disfrutando el momento- Como dije antes, solo debía distraerte hasta que finalmente pudiera activarse, sentirás silenciosamente como se daña y degenera permanentemente tu sistema nervioso.
- ¡N-NO! -gritó asustado, entendiendo a la perfección lo que sucedería a continuación- V-Voy a..
- Técnicamente no es fatal, así que no vas a morir, supongo. -avisó desinteresado, regocijándose ante el miedo del castaño- Solo serás prisionero en un coma eterno del cual me aseguraré de que nunca seas capaz de despertar. -informó con una expresión aterradora, dándole la espalda- Tu gran temor desde niño siempre ha sido dormir. ¿No es así?.
- V-Voy a vengarme, M-Membrana.. -susurró retorciéndose en el piso, cerrando involuntariamente los ojos- "Zim, me hubiera gustado morir en tus brazos.." -pensó tristemente, viendo únicamente oscuridad- "Te amo.."
- Que tus peores pesadillas se hagan realidad, Louie.
No hubo ninguna otra respuesta, afortunadamente pudo detener a tiempo al responsable de una posible masacre a nivel global, ahora solo quedaba alertar a las autoridades necesarias para que el daño no se tornara a grandes escalas. El amante de lo paranormal empezó a caminar directo al ascensor que lo llevaría a la superficie, sosteniendo entre sus brazos al irken que seguía inconsciente. Una vez que regresó a la sala principal, vio al vortiano que lo esperaba muy preocupado, en cuanto vio el inerte cuerpo del de piel verdosa, se acercó inmediatamente para comenzar a atenderlo, mientras que simultáneamente el terrícola le explicaba con lujo de detalle todo lo que había pasado.
[...]
[...]
[...]
Cuando logró una vez más abrir sus ojos, lo primero que vio fueron las infinitas y brillantes estrellas que parecían estar rodeándolo. Por un corto periodo de tiempo el pequeño irken creyó seriamente que estaba muerto. El panorama nocturno que se le presentaba era sin dudas hermoso, como un eventual espectáculo de insignificantes luces que solo relucían cuando estaban todas juntas. El de orbes magenta movió poco a poco su cuerpo, intentando aclarar su nublada e inestable memoria, mientras que analizaba intrigado todo a su alrededor, encontrándose en un cuarto estrecho y reducido, pobremente iluminado, recostado en una cama bastante incómoda, y dura.
- "¿Dónde estoy?" -preguntó para sí mismo, sentándose en la cama- "Es raro, no estoy cautivo, pero.." -pensó mirando hacia todos lados- "Yo estaba con.." -detuvo sus pensamientos, sintiendo una terrible jaqueca.
Una vez que recobró el sentido de su situación, se alarmó, por instinto quiso salir corriendo para saber que estaba sucediendo, su cuerpo le advertía que algo no estaba bien, pero al querer abandonar esa pequeña habitación chocó contra el cuerpo de otra persona, más específicamente, el de un asqueroso ser humano, provocando que el irken cayera sentado en el piso, soltando unos cuantos gruñidos.
- ¡Ten más cuidado, larva revoltosa!. -gritó sumamente molesto, sin notar de quien se trataba- ¡Muévete! ¡Le estás estorbando el paso al todopoderoso, Zim!. -anunció irritado, levantando finalmente la mirada- ¿D-Dib?.
- Al parecer te levantas con mucha energía, enano. -sonrió burlonamente, extendiéndole la mano- Y yo creyendo como un idiota que nunca despertarías. -señaló divertido, viendo la confusión en el contrario- Nunca podré deshacerme de ti. ¿Verdad?. -bromeó divertido, sintiéndose aliviado.
- ¡Humano insolente, y cabezón!. -gruño ofendido, dándole una fuerte bofetada- No tengo tiempo para esto, debo regresar cuanto antes, esa sucia bola de Tierra va a.. -murmuró preocupado, siendo sostenido, y elevado por el de gabardina- ¡¿A-AH?! ¡Baja a Zim en este instante, mono Dib!.
- Cálmate, chico espacial. -pidió calmadamente, soltando con cuidado al alíen sobre la cama- Escúchame, Zim. -lo miro seriamente, ganándose su atención- Ya no estamos en la Tierra, el planeta no corre ningún peligro, me encargue de eso antes de irnos. -explicó con lentitud, intentando que el irken se tranquilizara.
- Espera.. -murmuró aterrado, empezando a temblar- ¿Dónde se supone que estamos?. -cuestionó tontamente, quería verificar su ubicación- ¡Te ordeno que me expliques lo que está pasando!
- Estuviste dormido durante varios días, estamos en el espacio, siendo mas especifico en la nave de tu amigo vortiano, 777. -informó rápidamente, viendo como se relajaba ligeramente el extraterrestre- Louie altero tu pak, pero llegamos justo antes de que él intentara raptarte, y de alguna forma logramos detenerlo. ¿Recuerdas?.
- M-Mi pak...
- Puedes estar tranquilo, 777 se encargó de arreglarlo completamente. -indicó con una sonrisa, sentándose a su lado- Ya no tendrás problemas con los comandos o las interferencias que ocurrían de vez en cuando, solo que deberías descansar o comer algo, para que el pak recupere toda la energía.
- Maldito cuernos de cabra, ahora ya no estamos a mano. -bufó, cruzándose de brazos- Un momento.. ¿Dijiste que estábamos en el espacio?. -repitió aterrorizado, viendo asentir al de lentes- ¡Déjame regresar ahora! ¡No puedo estar aquí!
- ¿Que..?
- ¡Zim nunca debió confiar en ti, Dib! -chilló furioso, acusándolo con el dedo índice.
- ¿De qué hablas?
- Vas a entregarme ante los Meekrobs. ¿No es cierto? -acusó firmemente, alejándose del humano- Planeas ejecutarme públicamente para estar satisfecho con tu victoria. ¡¿No es cierto?! -insistió enojado, pero a la vez herido- ¡Nada de lo que dices es verdad, son sucias menti-
El pequeño irken no pudo seguir protestando, unos fuertes brazos rodearon su cintura con el propósito de apegarlo al cuerpo del contrario en un cálido abrazo, mientras compartían un profundo beso con el objetivo de que el más bajo guardara silencio, y claro enfureciéndolo en el proceso.
- No haré absolutamente nada de lo que dices, tienes mi palabra, Zim. -habló dulcemente, acariciando las mejillas de su alíen- Al contrario voy a asegurarme de que estés protegido hasta que pueda cambiar de una vez por todas las cosas, así no tendrás que ocultarte más.
- ¡Mientes! Ni siquiera un despreciable gusano como tú puede lograr que todas las razas planetarias acepten con vida a un irken que..
- Los enfrentaré con la verdad que tú mismo descubriste. -interrumpió sumamente convencido de sus palabras- 777 prometió ayudarme con todo el proceso, no será sencillo, pero estoy dispuesto a conseguirlo.
- Eso imposible, eres muy ingenuo, Dib-cosa. -comentó divertido, sin darse cuenta de que estaba sonriendo- Aunque el espacio este repleto de esas mediocres razas inferiores, te harán pedazos si intentas confrontarlos o inculcarles tus ideales.
- No tendrán más opción si consigo liderarlos a todos, por la fuerza. -respondió con sinceridad, sorprendiendo una vez más al extraterrestre- Y cuando todo este bajo mi control, no te harán daño, porque serás mi esposo, mejor dicho, "compañero de vida".
- Efectivamente has perdido la cabeza, humano cabezón.
- Solo un poco. -admitió soltando una ligera risa- Zim. -lo nombró seriamente, tomando su mano- No importa las veces que lo diga, pero realmente lo siento. -suspiró profundamente, dándose ánimos- Siempre voy ser consciente de todo el daño que te hice, no puedo hacer absolutamente nada para remediarlo, pero... -sonrió débilmente, colocando un anillo en su dedo- ...Te prometo que voy a protegerte, no porque me sienta culpable, sino por el amor que tengo hacia el irken que conquistó sin compasión mi corazón. -confesó con dificultad, sintiendo sus mejillas arder- Tampoco espero que correspondas a mis sentimientos, eso sería estúpido, pero...
- Te odio, probablemente te aborrezca, y repudie la mayor parte de mi vida. -interrumpió fríamente, quitando su mano- Los irkens somos rencorosos, jamás voy a olvidarme de todo lo que hiciste, humano.
- Entiendo, y-yo...
- Eso también se aplica con lo bueno que hiciste por mi, Dib. -aclaró tranquilamente, observando el anillo- Supongo que el magnífico Zim va a ceder, agradece que me he vuelto ligeramente más piadoso. -explicó con arrogancia, moviendo su mano-"Y que salvaste mi vida."-pensó frustrado, desviando la mirada.
- ¿Q-Que? ¡¿De verdad?! -balbuceo eufórico, reprimiendo sus deseos de gritar- ¡Eso quiere decir que..!
- Voy a otorgarte la oportunidad de redimirte. -mencionó desinteresado, viendo la genuina felicidad del contrario- Y si logras liderar a todas las razas, me resignaré a darte la redención absoluta. -suspiro pesadamente, no quería arrepentirse de sus propias palabras.
- ¡¿Lo prometes?!
- Es una promesa. -confirmó derrotado, poniéndose de pie- Esfuérzate debidamente, humano. -sonrió ladinamente, dándole la espalda al de lentes- Aunque dudo mucho que lo logres, pero será divertido y satisfactorio verte morir.
- No te perdonaré si te retractas de tu promesa, Zim.
- Si, como sea. -contestó sin mirarlo, restándole importancia- Será mejor que vaya con ese vortiano, supongo que me quedaré con él, hasta...
- ¡Hey, chico espacial!
- ¿Mmm?
Ante las prometedoras y complacientes oportunidades que consiguió por parte del de piel verdosa, no pudo contenerse al acorralarlo y besar otra vez sus labios, quería creer que todo lo ocurrido en estos momentos era real, anhelaba con todo su ser que finalmente tuviera permiso de enmendar parte del daño que hizo tiempo atrás.
- Vuelves a mostrar tu asqueroso, y primitivo afecto terrestre.. ¡Y te aniquilare!.
- También te amo, cariño.
A pesar de todo, intentaría dar lo mejor de sí mismo para algún día sentirse feliz y amar lo que alguna vez se empeñó en aniquilar.
El camino de la redención nunca es fácil, pero si tienes la suerte de tener otra oportunidad, no la desperdicies.
Tal vez sea la última.
Fin.
[...]
[...]
[...]
"¡Felicidades!" "¡Has desbloqueado el final: "Oportunidad de Redención"!".
Como premio por tu lectura, voy a otorgarte algunos pequeños detalles que puedes interpretar como un bonus o extra:
✦ Zim contrariado por las largas explicaciones de lo sucedido, decide irse a vivir voluntariamente con 777 en un planeta bastante alejado, de hecho en otra constelación que casi nadie conoce.
✦ Dib se encargó de traer a Gir, y minialce para que estén junto a Zim, siendo extrañamente útiles para distraer y jugar con los hijos del vortiano.
✦ Zim pasó un largo tiempo recuperándose de sus pesadillas, aceptando la pérdida de su raza, y Altos, no fue sencillo, pero el vortiano y el humano fueron figuras clave para el sostén emocional del pequeño irken.
✦ A pesar de la inminente guerra que se estaba por llevar a cabo, Dib pudo detenerla, incluso con los años subió de rango siendo un líder que mantenía en orden a la mayor parte del espacio, pero con ayuda de la corte espacial, y bajo la vigilancia de los Meekrobs.
✦ Zim regularmente tenía las visitas de Dib, empezando una "relación" amistosa entre ellos, evolucionando con el tiempo a una pareja que cada cierto tiempo convivían, algo que el de piel verdosa agradeció para así evitar la presión y los malos recuerdos.
✦ 777 descubrió que el irken se convirtió en una excelente niñera, a pesar de que sus hijos imitaran las expresiones o los egocéntricos diálogos de su amigo.
✦ Louie pese a estar gravemente herido no murió, pero quedó inmerso en un coma irreversible.
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Notas finales: ¡Eso es todo!. Agradezco muchísimo a quienes se tomaron la molestia de leer esta historia, no pensaba hacerla tan larga, pero me hubiera gustado desarrollarla más en los temas importantes. No pude por temor a caer en un "plagio involuntario", vi algunos cómics en inglés que iban de esta temática, y no quería basarme o elaborar algo enteramente igual, así que decidí que era mejor terminarlo.
Espero de corazón que les haya gustado tanto como para mi lo fue escribirlo. Siempre estaré eternamente agradecida por el apoyo.
¡Hasta siempre, invasores! ¡Un abrazo!
