CAPITULO 36
Luego de haber liberado a Torke Almaforga, lo llevaron cuidadosamente al campamento bandido en donde le brindaron agua, comida y su ropa, era fácil encontrar todo lo que precisaban allí, mientras el maestro herrero tomaba asiento, comía algo y bebía agua, su aprendiz le explicaba la situación que lo llevo a terminar allí.
—Con que eso ocurrió…
Torke miraba al humano con notoria impresión, una reacción típica de los Sapien que le conocen por primera vez, cuando escucho las anécdotas en torno a su rescato, siendo ese humano la persona principal en aceptar ayudarle y cuya fuerza fue la clave en mayor parte para derrotar a los bandidos, esa impresión en torno a él se volvió increíblemente positiva.
—Muchísimas gracias, joven humano -El oso inclino su cabeza hacia abajo.
—No es necesario las formalidades señor Torke -Isaac insistió —Cuando vi la desesperación de Tiqulis tras su desaparición, no podía quedarme de brazos cruzados, poseo la fuerza para luchar, ¿entonces porque no usarlo para obrar bien?, y luego de oír su historia de como le conoció, ¡estaba determinado a salvarse cueste lo que cueste!.
Tal noble actitud, el oso herrero sintió en aquel humano un aura dotado de benevolencia y rectitud, se recordó a si mismo en sus primeros días como aventurero, aunque lo fundamental de todo aventurero era sobrevivir y hacer dinero, Torke siempre tuvo una mentalidad y moral guiado hacia el bien y la bondad.
Torke luego volteo en dirección para mirar fijamente a un Khenya boca abajo en el suelo y totalmente inmóvil, como había oído por medio de su aprendiz, aquel tigre que alguna vez fue su amigo y compañero aventurero en el pasado, ahora estaba muerto. Envenenado hasta la muerte por asesinos enviados de aquella organización criminal a la que perteneció alguna vez, "Los Cuatro pilares del mal".
—¿Maestro Torke?, ¿se encuentra bien? -Su aprendiz pregunto preocupado al ver su mirada perdida.
—Si… ya todo esta bien -Un sonriente Torke le contesto.
—Una vez que termine de comer, podemos regresar tranquilos a la ciudad de Arquion -Aseguro el lince.
—Aun no… aun tengo algo pendiente por hacer aquí -Afirma el úrsido herrero.
Luego de terminar de comer, Torke guio al resto hacia una parte de la cueva en donde se pegó a una pared y empezó a golpearla despacio, nadie entendía el propósito del porque con excepción de su aprendiz.
—Maestro Torke, ¿realmente se los enseñara? -Pregunto Tiqulis.
—De no ser por ellos, no nos volveríamos a reencontrar, no tengo duda en lo que hago en este momento -Contesto Torke.
—(¿Enseñarnos algo?, ¿de qué se tratará?) -Pregunto el humano con curiosidad en sus pensamientos.
Las acciones de Torke le llevan entonces a empujar lo que era una pared falsa de roca hecha de un bronce ligero, con habilidad fue pintada para ser camuflada como parte de la rocosa estructura de la pared. Al quitarse aquella falsa pared se revela un camino lo suficiente grande y ancho para que el propio Torke se introdujera en este, llamo al resto quien los acompaño y al adentrarse llegaron a una zona oculta que dejo tanto al lince como al humano perplejos.
—¿Es esto cobre?... -Pregunto Isaac.
Aquel oculto lugar daba con un área repleta de depósitos de cobre, una mina llena de dicho material, la proporción en cantidad de lo que había, data para durar por décadas y quien sabe, quizás hasta un siglo. Pero eso no es todo, aquel cobre que yacía allí tenía concentrado energía mágica en su interior.
—No es cualquier veta de cobre… ¡es cobre mágico! -Exclamo Kailo —Hay veces que en que zonas con grandes concentraciones de magia natural y deposito de minerales se funden para generar este resultado, o incluso, han sucedido que sitios de enormes concentraciones naturales de magia originan depósitos de minerales de naturaleza mágica.
—Esto es la mina personal del maestro Torke -Revela Tiqulis —Los únicos que conocíamos de este lugar, era el maestro y yo.
—¿¡Es esta la mina personal de tu maestro!?, ¿¡y esta bien que nos la enseñes!?, ¡habíamos quedado en que no había problema en ocultar su ubicación! -Manifestó Isaac.
—Incluso si es necesario, Isaac y yo nos vendaremos los ojos al regresar a la ciudad, de esa manera no sabremos donde esta esta cueva -Kailo ofreció amablemente aquella decisión.
El maestro herrero declino la oferta del lince, y le dejo al humano en claro que no le importaba en absoluto que los dos conocieran tanto la ubicación de la cueva como también de la zona secreta donde esta su veta secreta de cobre que además era mágico.
—Ustedes han salvado mi vida, por alguien a quien poco conocían, incluso mantuvieron a salvo a mi preciado aprendiz -Expresa Torke su agradecimiento —No había a nadie de confianza a quien acudir, le pedí a mi aprendiz no divulgar la ubicación de este lugar incluso si no volviera, cuando fui capturado me aferre con la esperanza de encontrar una manera de volver y esa esperanza eres tú, Isaac el humano.
—Ha sido un placer haberlo ayudado señor Torke, siempre que lo necesite, estaré allí para echarle una mano, palabra de humano -Isaac se dio un leve golpe en el pecho en señal de promesa.
Los cuatros con júbilo rieron alegrando la atmosfera tras una ardua batalla y una experiencia horrible vivida por el maestro herrero, la razón del oso de llevarlos allí no era solo para conocer su veta personal de cobre, sino también de tomar algo de este para llevar a su herrería en Arquion. Por fortuna Torke lo tenia todo planeado, dentro del lugar se hallaba un carro minero hecho de bronce, guardado allí mismo para ser utilizado cuando el úrsido volviera, podía entrar como salir sin problema por la entrada secreta.
Torke se encargó de minar parte del cobre dado a que tenía la experiencia y habilidad para hacerlo con eficacia y menor tiempo, Tiqulis se ofreció a ayudar también a minar con la finalidad de aprender, a lo que su maestro accedió gustoso. Isaac y Kailo se encargaron de llevar el carro minero llena hacia la carreta que aguardaba afuera, aquel por el cual vinieron al principio en el rescate del maestro herrero. Cargaron unas cuantas cantidades más hasta llenar la carreta, pusieron los minerales mágicos en bolsas y se prepararon para partir, ya no tenían nada que hacer allí.
—¿Qué que hay de las cosas que dejaron los bandidos en la cueva? -Pregunta Kailo.
—Vendré con Tiqulis más tarde para recogerlas y llevárselas a las autoridades de Arquion, si todo lo de ahí es robado, entonces es mejor dejas las cosas en manos de la ley -Torke contesto.
Evitando filtrar la ubicación de la cueva, Torke inventaría la historia de su encuentro con bandidos, su inminente captura para ser llevado a una guarida en un bosque y de cómo el humano le rescato y salvo la vida.
—Entiendo lo usar un bosque para ocultar la cueva, ¿pero es necesario contar también sobre mí? -Pregunta Isaac.
—¡Por supuesto que sí!, eres mi salvador, además algo de crédito por salvar al herrero de la ciudad no te viene mal, ¿verdad?.
Torke tenia un punto bastante a favor, la reputación de Isaac y Kailo como aventureros repercutiría de manera positiva cuando las noticias sobre el rescate del maestro herrero llegaran a oídos de todos. En este momento el humano debe ganarse la confianza de los aventureros y la gente de Arquion, este acto sin duda le ayudara a forjar aquella confianza en ellos.
[—]
En las afueras de la cueva, la carreta se movilizo para emprender el retorno de Isaac y compañía hacia la ciudad de Arquion, sin saberlo, desde la proximidad y oculto en la hierba, se encontraba un Sapien rata de pelaje grisáceo quien con cautela mantuvo la cabeza agachada mirándolo desde las sombras hasta que la carreta marchándose se perdió a la vista.
—Fue buena idea escapar con el resto…
El Sapien se revela como parte de aquellos subordinados que habían huido tras descubrir la identidad de los agresores de su jefe, que eran asesinos enviados por aquella organización. Pero no todos pensaban en huir lo bastante lejos, él tenía otros planes en mente.
—Nadie más ha salido de allí, tampoco el asesino que enveneno al jefe, ¿habrá muerto? -Se pregunto el Sapien —Tampoco he visto que llevaran el cuerpo del jefe en esa carreta, lo que significa…
El roedor sonrió regocijado de codicia, su plan era esperar a que hubiera una posibilidad de que el asesino fuera eliminado y cuando aquel humano como el resto se marchara, dejarían el cuerpo de Khenya pudrirse allí. Entonces pensó en entregar la cabeza del cadáver de su asesinado jefe a "Los Cuatro pilares del mal", obtener el dinero de la recompensa y quien sabe, un puesto en tal organización.
—¡Va a anochecer pronto, debo ir ahora!.
Con gran entusiasmo corrió hacia la cueva, ya no podía esperar más, llevaba consigo una espada de bronce, bastaría para cortar la cabeza del cuerpo y llevárselo en un saco que hallaría en el mismo campamento, pero el problema será una manera de contactar con aquella organización, aquel asunto lo pensaría con más detalles una vez obtuviera la cabeza de Khenya.
—¡Ya casi llego!, ¡ya casi estoy!...
Sin embargo, al llegar al campamento donde yacía el cuerpo de Khenya, pronto se detiene de golpe, el rostro del roedor se tiñe en una mezcla de confusión, incertidumbre y miedo. Porque había dado con otra cosa que no era aquel cadáver, algo que despertó un fuerte sentimiento de desesperación en su interior.
Continuara…
