Fred y yo nos dirigimos a la sala común de Gryffindor tomados de la mano.
-¿Ron sigue enojado con Harry?- Dije con un tono triste.
-Si, son como dos niños pequeños.- Dijo él para luego soltar un suspiro.
-No me gusta verlos así.- Dije imitando su acción. Nos encontrábamos en la puerta de la sala común, frente al cuadro de la dama gorda. Me alejé para que Fred pudiera decir la contraseña e ingresar.
-¿Qué hace una serpiente por aquí?- Dijo el retrato en un tono desagradable, como si fuera la primera vez que sucede. Miré con asco y rodeé los ojos mientras cruzaba mis brazos.
-¿Nos va dejar pasar?- Dijo Fred frustrado de como todo siempre se daba mal entre Leones y Serpientes.
-Bien.- Contestó con fastidio la mujer, luego de tomarse un tiempo para escanearme de pies a cabeza. Ambos ingresamos a la sala común y nuevamente las miradas se dirigieron a la chica que tenía la túnica de Slytherin.
-¿No tienen una vida?- Dije mirando a todos los integrantes de la sala.
-¡Chiara! ¿Cómo estás?- Preguntó Ginny quebrando el silencio.
-Estoy bien.- Suspiré.
-Mi padre quería saber qué sucedió.- Agregué mientras me sentaba en el sillón rojo.
-A decir por tu cara, no hubo nada bueno.- Dijo Hermione mientras se sentaba a mi lado.
-¿Y Harry?- Pregunté evitando aquella conversación, Ron se fue de la habitación al escucharme mencionarlo.
-Las cosas no van muy bien.- Acople mientras seguía con la mirada al Weasley.
-No.- Dijo Hermione en un suspiro.
-Voy a hablar con él.- Comenté mientras me levantaba y me dirigía a las escaleras.
-Ve con Harry, déjame hablar con él.- Dijo repitiendo mi acción con una sonrisa sincera. Miré a Fred para ver qué haría él.
-George y yo tenemos cosas que hacer.- Me comentó Fred con una sonrisa igual a la de Hermione.
-Compren una vida Leones.- Dije mientras salía de la sala común. Comencé a buscar a Harry por el castillo, al no encontrarlo decidí pedir ayuda a una vieja amiga.
-Luna, ¿Sabes dónde está Harry?- Dije saludando a la rubia de larga cabellera.
-Hola Chiara, lo he visto cerca del lago.- Contestó con una dulce voz.
-Gracias.- Dije mientras retomaba mi camino.
Si él se encontraba en el lago significaba que todo se encontraba en desagradables condiciones, nunca había visto a estos dos tan peleados. Para ver a Ron y a Harry de ese modo todo estaba difícil. Salía del castillo cuando vi unos rostros familiares.
-Mierda.- Susurré e intente cubrirme para que no me vieran entre los estudiantes.
-¡Chiara!- Dijo Zabini mientras se acercaba corriendo, yo seguía caminando hacia aquel lago, mis manos comenzaron a tensarse.
-Chiara.- Repitió
-¿Cómo estás?- Dijo él. Nott también se acercaba, ellos estaban con Draco, de todos modos él era su amigo y yo respetaba eso.
-Muy bien chicos, me siento genial.- Contesté sarcásticamente, podía sentir la penetrante y desolada mirada de Draco hacia mi.
-Díganle a la manzana podrida que no me dirija la mirada.- Dije ahora seria. Nott se dirigió a Draco, que estaba apoyado sobre uno de los pilares, le dijo algo y ambos se fueron.
-No estamos de acuerdo con lo que hizo, te apoyamos.- Dijo Blaise al ver mi cara.
-Lo sé, no me molesta que estén con él. Ustedes odian a los Leones y aún así están conmigo.- Dije con una sonrisa sincera, él la repitió.
-¿A dónde vas?- Preguntó mientras seguía caminando.
-Al lago negro, tengo que resolver algunas cosas con Harry.- Dije yo, él hizo una mueca de asco, generando una ligera risa por mi parte.
-Tengo que volver con ellos, Draco quiere hablar contigo.- Dijo inseguro, sabía que yo me enojaria.
-Si quiere hablarme, que ponga huevos y que venga.- Contesté molesta.
-La boca pelirroja.- Dijo él, reímos ante la situación.
-Adiós.- Dije mirando sus ojos.
-Adiós.- Contestó repitiendo mi acción y retomando el camino hacia el castillo.
-¿Cómo estás?- Pregunté haciendo que Harry se exaltara mientras me sentaba a su lado en aquel árbol.
-Chiara, me asustaste.- Contestó con una mano en su pecho.
-No lo sé, Ron está enojado conmigo.- Añadió mientras calmaba su respiración.
-¡Hola Chiara!- Dijo una cercana voz, se encontraba con los pies en el agua, haciendo quién sabe qué.
-Hola Neville.- Contesté saludándolo con la mano.
-He visto cómo está, hay que tenerle paciencia.- Dije con una sonrisa sincera. Neville saludó con la mano a otras personas que se acercaban hablando.
-¡Estas son tonterías! ¿Por qué no se lo dices tú mismo?- Decía una voz femenina.
-Sólo ve y díselo, no hablaré con él.- Decía una voz masculina.
-Este es tu problema no el mío.- Discutía la voz femenina mientras se acercaban, provocando que Harry y yo nos levantáramos del piso.
-¿Qué quieres que le diga?- Agregaba molesta y su acompañante susurró algo a su oído, la chica se acercó a nosotros.
-Ronald me pidió que te dijera, que Seamus le dijo, que Dean le dijo a Parvati que, Hagrid te busca.- Dijo Hermione pausado mientras recordaba todos los nombres, solté una pequeña risa que interrumpí con mi mano. Ron y Ginny estaban detrás de ella.
-¡¿A sí?! pues, ¿Qué?- Dijo confundido al igual que yo por toda la situación. Ella suspiró, se dirigió a Ron para susurrarle algo a su oído y volver con nosotros.
-Dean le dijo Parvati que, no me hagas repetirlo.- Dijo sinceramente.
-Hagrid te estaba buscando.- Agregó mientras se dirigía hacia Ron nuevamente.
-Pues dile a Ron...- Dijo Harry pero fue interrumpido.
-¡No soy una lechuza!- Dijo molesta mientras giraba para mirar a Harry. Hermione y Ginny se fueron, Ron fue el último en retirarse para dejar una penetrante mirada hacia Harry e irse luego.
-Voy con Hagrid.- Anunció Harry fastidioso mientras se retiraba.
-Adiós.- Le dije sincera.
-Adiós Neville.- Dije con una sonrisa triste mientras volvía al castillo.
Toda la situación, ver a mis amigos peleando por cosas tan insignificantes me hacía sentir mal, ya que ellos eran lo más importante en mi vida. Ingresé al castillo sin saber a dónde iría, en ese momento algo me frenó, lo único que no quería que pasara era;
-Chiara, quería hablar contigo.- Dijo desanimado, yo solo asentí.
-Acompáñame.- Agregó. Nos dirigimos a la torre de Astronomía.
-Lamento lo de anoche.- Dijo arrepentido.
-No me digas.- Dije con una expresión muerta.
-Enserio, quería disculparme, fue un error.- Contestó nervioso, realmente lo sentía.
-¿Un error Malfoy?- Dije furiosa ante la palabra que había utilizado.
-¿Solo fue un error?- Agregué, sentía una horripilante presión en mi garganta. Él estaba petrificado.
-Eres un idiota Malfoy. ¿Acaso fue un error todo lo que me hiciste? ¿No te bastó con lo que provocaste cuando éramos niños? ¿Con lo que hiciste en primer año? ¿Todo lo que destruiste a mi alcance?- Gritaba yo, mi voz comenzaba a quebrarse.
-¿Lo que le hiciste a mi madre?- Agregué en un susurro.
-Deja de recordármelo.- Dijo igual enojado que yo.
-¿Acaso no te sientes una mierda?- Dije furiosa, él no respondió.
-No has hecho nada más que arruinarme la vida.- Dije acercándome a pocos centímetros de su cara para luego alejarme.
-Tú tienes la culpa de lo que le pasó a tu madre. Tú provocaste que quién-tú-sabes sepa de tu existencia, como si no fuera a enterarse en algún momento.- Dijo mientras colocaba sus manos en su cabeza. Me acerqué a él y lo tomé de la corbata, lo atraje a centímetros de mi cara.
-Vuelve a decir eso de mi madre y no te quedan dientes para cenar.- Dije con los ojos cristalizados, lo solté, caminé hacia las escaleras. Me tomó de mi brazo y me atrajo hacia él, impidiendo que me fuera.
-¿Qué te pasa conmigo?- Dijo con una mezcla de confusión y enojo.
-¿Qué me pasa? ¡Nadie es consciente de lo que hace!- Dije molesta mientras elevaba mi tono de voz, él aún tenía mi brazo.
-Gracias y a tu familia el señor tenebroso se enteró temprano de mi existencia, amenazando a mis padres. Gracias a ti me siento un asco todos los días, me haz hecho la vida imposible Malfoy. Gracias a ustedes, mi madre está muerta, murió por buenos para nada..- Agregué mientras obligaba a que me soltara y me fui sin dejar que él respondiera. Al cerrar mis ojos las lágrimas no tardaron en inundar mis mejillas, corrí hasta la sala común. Al abrir la puerta y permitirme el paso, él único que se encontraba allí era Theodore leyendo un libro.
-Tu mejor amigo es un idiota.- Dije mientras me sentaba en el mismo sillón que él, comencé a secarme las lágrimas.
-Lo sé.- Contestó mientras dejaba el libro en la pequeña mesa y me abrazaba.
-Nott, tú sabes lo que pasó ¿Acaso él no tiene idea de lo que su familia y él hicieron?- Dije molesta.
-Eso deberías hablarlo con él, sé que lo odias y estás en todo tu derecho, pero yo no puedo responderte.- Contestó abrazándome nuevamente. La puerta se abrió y aprecié una cabellera rubia posarse para observar e irse rápidamente a las habitaciones.
-¿Qué les dijo que quería hablar conmigo?- Dije separándome.
-Dijo que quería disculparse. Sabes, no sé si debería decirlo, pero él sabe lo que hizo en primer año y no está orgulloso, al igual que Pansy.- Dijo triste.
-Esa estúpida no me interesa, si él sabe lo que hizo debería demostrar que cambió. Él arruinó mi vida y no es capaz de arreglar todo lo que ha hecho, mi madre le perdonó la vida Theo, ella lo salvó.- Dije mientras sollozaba.
-A cambio me hizo la vida imposible a mi y a mi padre.- Agregué.
-Tranquila.- Dijo él mientras secaba mis lágrimas. Sabía que Nott no quería afrontar aquella situación, ya que su mejor amigo está de por medio. Me levanté y subí las escaleras, ahí se encontraba Draco, estaba escuchando la conversación que tenía con Nott.
-Yo no..- Dijo él pero lo interrumpí.
-¿Yo no qué? Piensa bien lo que vas a decir.- Dije mientras seguía llorando, por su expresión se notaba que no quería verme así.
-Si soy una asquerosa prostituta para tí, dímelo de nuevo, no me ha quedado claro.- Agregué con frialdad. Me tomó del brazo y me arrastró hasta su habitación.
-¿Puedes repetirme que paso con tu madre?- Dijo mientras calmaba su respiración en un susurro.
-Eres un idiota Malfoy.- Dije sentándome en su cama, cubrí con mis manos mi rostro, para que no pudiera verme llorar. Se sentó a mi lado apoyando sus antebrazos en sus piernas, contemplaba el suelo.
-Lo soy.- Admitió en voz baja, Draco Malfoy estaba admitiendo algo.
-¿Sabes que mi madre murió por ustedes?- dije mientras despegaba mis manos de mi rostro y contemplaba el suelo.
-¿A qué te refieres?- Dijo confundido, en serio no sabía de qué estaba hablando.
-No finjas que no sabes, no soy estúpida.- Dije levantándome.
-No te vayas.- Contestó, había quedado petrificada al escuchar esas palabras saliendo de su boca.
-Mi madre murió por su culpa. Si ustedes no hubieran hablado de mi existencia con el señor tenebroso, mi madre no hubiera sido obligada a asesinar a los que se apellidan Malfoy.- Dije aún observando la puerta.
-¿De qué hablas?- Dijo él levantándose, se veía muy confundido, como si le hubieran contado otra versión de la historia.
-Lo que escuchaste.- Contesté dirigiéndome a abrir la puerta. Mi mente estaba en blanco, mi cuerpo se movía por sí mismo. Entré a mi habitación y pegué un portazo en la cara de Draco.
-¿Estás bien?- Preguntó una voz saliendo del baño.
-¡Astoria! Me asustaste.- Dije girando sobre el lugar con una expresión de sorpresa.
-El hijo de papi.- Acople sentándome en mi cama mientras tranquilizaba mi respiración.
-Los gritos se escucharon por todo Hogwarts.- Dijo repitiendo mi acción.
-¿Se escuchó algo?- Pregunté insegura.
-Tranquila, no voy a decir nada. Lo siento por lo de tu madre.- Contestó triste.
-Si dices algo...- Iba a terminar mi oración cuando me interrumpió.
-No diré nada, tranquila.- Dijo con una sonrisa amigable.
Tuve por un par de horas una interesante y amigable conversación con Astoria, no la conocía mucho, pero ahora puedo decir que es una chica agradable. Creo que nunca me imaginé decir algo así por alguna compañera de mi casa, todas son princesas primorosas, o en cambio, asquerosas traicioneras. En cuanto llegó la hora, Astoria fue al gran comedor, yo no estaba de humor para cenar, ese rubio te agota de solo verlo. Acomode mi cabeza en la almohada y caí rendida en un profundo sueño.
