En cuanto me levanté me había dado cuenta de que me encontraba con el uniforme del día anterior puesto. Fui al baño y tomé una larga ducha, quería reflexionar y poder respirar de todos por un momento. Cuando salí me puse un nuevo uniforme y tomé camino al gran comedor. Decidí sentarme en la mesa de Gryffindor, no pensaba ni estar cerca de la manzana podrida. Odiaba que todo esto arruinara mi relación con Blaise y Theo, esto recortará tiempo entre nosotros.

-¿Asustado Potter?- Dije mientras me sentaba en la mesa con mis amigos, Harry se había enterado que la primera prueba era sobre espeluznantes dragones.

-Nervioso.- Contestó con esa misma actitud.

-Todo saldrá bien, aún faltan mucho tiempo.- Dije con una sonrisa.

-¡Hola bonita!- Dijeron Fred y George a la vez.

-Hola fotocopias.- Dije aún riendo.

-No le digas así, ella es mi novia.- Dijo Fred molesto.

-Pero yo soy el gemelo más atractivo.- Contestó George provocando a su hermano.

-¿Qué opinas Chiara?- Preguntó él con una sonrisa picara.

-Que tienen razón.- Dije con una sonrisa, ellos no entendían lo que estaba diciendo.

-Son igual de tontos.- Agregué con normalidad. Hermione, Harry y Ron rieron ante mi respuesta.

-Que graciosa.- Dijo George serio.

-Pero soy el mejor ¿No?- Preguntó Fred acercándose a mí.

-Lo que digas.- Dije dándole un beso, sentí fuertes miradas desde la mesa de las Serpientes.

-Estamos comiendo, no me hagan vomitar.- Dijo Ron con una cara desagradable.

-Ronald, si nosotros estuviéramos besándonos no dirías lo mismo.- Dijo Hermione riendo.

-¿Algo que agregar Ron?- Dijo Ginny sentándose con nosotros. Observando hacia la mesa de Slytherin pude ver a mis amigos, los saludé con la mano con una sonrisa triste. Ellos contestaron mi saludo de igual manera.

-Voy a dar un paseo, tengo que hablar con Cedric.- Dijo Harry levantándose de la mesa.

-¿Puedo acompañarte?- Dije imitando su acción, necesitaba salir de la mirada de las Serpientes.

-Sí, ven si quieres.- Contestó Harry con una sonrisa.

-Nos vemos luego chicos.- Saludé.

-Nos vemos.- Contestaron ellos.

Junto a Harry comenzamos a caminar hacia los patios para encontrar a Diggory. Los alumnos murmuraban cosas al vernos pasar, miraban a Harry. Todos tenían la misma insignia "Cedric Diggory" y cuando Potter y yo pasábamos cambiaban a "Potter apesta".

-Apestas Potter.- Dijo uno empujándolo.

-Vuelve a hacer eso y..- Quería seguir con mi amenaza pero Harry me detuvo.

-Déjalos Chiara, no valen la pena.- Dijo frustrado ante la situación, seguí caminando con él.

-¡Apestas Potter!- Dijo una chica. Otra se reía a su lado.

-¡Cedric manda!- Dijo otro, todos en aquel pasillo repetían esas estúpidas frases.

-¡Si no se callan los callaré yo!- Grité furiosa, todos habían cerrado sus bocas. Harry estaba luchando con dos Hufflepuff para que lo dejaran pasar. Cuando yo pase los empuje con mis hombros.

-¡Oye!- Dijo la rubia, la fulminé con la mirada y no gritó nada más. Caminaba junto a Harry hasta donde estaba el castaño con sus tontos admiradores.

-Cedric, tenemos que hablar.- Dijo Harry mientras sus admiradores le gritaban cosas, quería decirles algo pero Harry empujó mi brazo a señal de que me quedara callada.

-Está bien.- Dijo Cedric mientras se alejaba con él. Yo decidí quedarme con esos tontos.

-¡Eres el peor Potter!- Dijo uno de los inadaptados.

-¿No pueden comprarse una vida?- Dije rodeando los ojos.

-Cálmate, ¿Acaso eres su perrita?- Contestó el pelinegro.

-¿Cómo me llamaste?- Dije con plena serenidad.

-Perrita de Potter.- Contestó este.

-¡Contusium!- Exclamé con mi varita en mano, haciendo que el chico se lleve un gran golpe que hizo que cayera hacia atrás.

-¿Alguien más?- Dije tranquila mientras guardaba mi varita, todos negaron con la cabeza y se llevaron a su compañero a la enfermería. Me acerqué a ellos ya que habían terminado de conversar.

-¿Y mis amigos?- Dijo Cedric confundido.

-En la enfermería, diles que no vuelvan a llamarme 'Perrita de Potter'- Dije esto último con asco. La cara de Cedric cambió drásticamente.

-Adiós Diggory.- Agregué mientras me alejaba y seguía a Harry.

-¡Eres un idiota de primera!- Dijo mi acompañante, cuando reincorporé mi mirada estaba hablando con Ron.

-¿Tú crees?- Dijo Ron en voz baja.

-Lo eres.- Afirmó Harry, yo estaba sorprendida.

-¿Algo más?- Dijo él, aún estaba calmado.

-Sí, no te me acerques.- Dijo Harry tartamudeando.

-Perfecto.- Dijo Ron empujando su hombro y retomando su camino junto a Seamus.

-Adiós chicos.- Dije en voz baja.

-Adiós.- Contestaron ambos.

-¿Por qué estás tenso Potter?- Dijo una voz familiar, él y yo dimos la vuelta y lo ignoramos.

-Mi padre y yo hicimos una apuesta.- Dijo sobre un árbol.

-Yo digo que no vas a durar diez minutos en el Torneo.- Agregó bajando de este mientras caminaba con sus gorilas y mis amigos. Harry se detuvo y por consecuencia, yo también. No le dediqué la mirada en ningún momento.

-Él no está de acuerdo. Dice que no durarás ni cinco.- Dijo riendo. Harry comenzó a acercarse a él.

-¡Me importa poco lo que piense tu padre, Malfoy!- Dijo Harry empujándolo, juraría que nunca lo había visto tan enojado en mi vida.

-¡Es vil y cruel! Y tú eres patético.- Dijo Harry, estaba deseando que mi amigo le partiera la cara, pero no valía la pena.

-Vamos Harry.- Dije mientras lo tomaba del brazo y lo llevaba a otra parte. Draco susurraba algo a nuestras espaldas hasta que escuchamos un grito.

-¡Nada de eso hijo!- Era Moody, había convertido a Malfoy en Hurón.

-Él ya te había dado la espalda, ¡Eres desagradable, desdichado, cobarde!- Decía mientras se acercaba.

-¡Y ahora qué tonto?- Dije acercándome al Hurón blanco y poniéndome a su altura.

-Ya no puedes ser patético ¿No?- Dije riendo junto a Harry. Moody comenzó a agitar al Hurón por el aire.

-¡Profesor Moody!- Exclamó McGonagall acercándose rápidamente.

-¿Qué está haciendo?- Agregó preocupada.

-Enseñando.- Dijo el profesor concentrado, muchos alumnos comenzaron a acercarse y reír.

-¿Es un estudiante?- Dijo ella preocupada.

-Técnicamente es un Hurón.- Contestó Moody. Había colocado al Hurón en los pantalones de Crabbe, él comenzó a gritar, las risas aumentaban.

-¡Estate quieto!- Exclamó Goyle intentando sacar al Hurón de los pantalones de su amigo, Draco lo mordió. McGonagall molesta, devolvió a Draco a su forma normal en cuanto salió de los pantalones.

-¡Mi padre se enterara de esto!- Grito el rubio hacia Moody. Todos reímos en cuanto el profesor y él comenzaron a correr. La expresión de la manzana podrida era lo mejor del espectáculo.

-¡¿Me estás amenazando?!- Decía Moody persiguiéndolo.

-¡Profesor Moody!- Exclamó McGonagall.

-¡¿Me estás amenazando?!- Repetía él.

-¡Profesor!- Seguía exclamando Minerva. Él se frenó en cuanto Draco salió corriendo como un niño pequeño.

-¡Sé muchas anécdotas de tu padre que te pondrán los pelos de punta!- Gritaba él encima de todas las risas y los gritos de la profesora. En cuanto terminaron de discutir Harry y yo nos separamos, él se fue con Alastor y yo me uní a Zabini y Theo, quienes no corrieron tras el Hurón.

-Tendría que haberle tirado algún otro hechizo al animal.- Dije riendo al integrarme.

-Digo lo mismo.- Contestó Theo riendo ante mi comentario.

-¿Cómo estás?- Preguntó Blaise.

-Bien gracias al espectáculo.- Dije con una sonrisa.

-¿Ustedes cómo están?- Pregunté.

-Bien.- Respondieron ambos con una amplia sonrisa. Nos unimos a una amigable charla hasta la primera clase.

El día estuvo bastante satisfactorio, Draco no me dirigía la palabra y eso me mantenía más cerca de mis amigos. Ahora estábamos en Herbología con la señora Sprout, esa materia era de las que más me gustaban.

-Un Bubotubérculo es un tipo de planta mágica, la parte visible, se dice que se asemeja a una gran babosa negra y espesa.- Explicó la profesora.

-El pus de Bubotubérculo actúa como un tratamiento para el acné severo, pero el pus no diluido puede afectar a la piel sin protección de forma no intencionada. Sabiendo esto necesitamos la protección necesaria y retirarán, en grupos de a dos, la pus de Bubotubérculo.- Agregó mientras comenzaba a mirar la lista de alumnos. Me distraje mirando las hermosas plantas que caían de las macetas en el invernadero.

-Snape y Longbottom juntos.- Dijo Sprout haciendo que me despegara de mis pensamientos.

-¡Perfecto!- Dije acercándome a Neville con una sonrisa.

-Granger y Malfoy.- Escuché que había dicho la profesora, me imaginaba como estaba Hermione en ese momento.

-Parkinson y Weasley.- Agregó la profesora.

-Y por último Zabini y Potter.- Dijo para empezar el trabajo. Tenía muchas ganas de reír ante la situación, no podía creer lo que estaba pasando.

La clase iba bien, Neville era un excelente compañero y uno de los mejores estudiantes de Herbología. Mis amigos no la estaban pasando bien, sus quejidos y discusiones llenaban todo el lugar. Todo estaba perfecto hasta que los incidentes comenzaron. Draco hizo algo que provocó que Neville cayera, haciendo que la pus cayera sobre mi.

-¡Draco Lucius Malfoy!- Grité, mi brazo izquierdo estaba descubierto y comenzó a arder y tornarse de un color rojizo.

-Ahh- Comencé a quejarme del dolor.

-Draqui, ¿Estás bien?- Dijo Pansy preocupada.

-¡Malfoy, acompañe a su compañera a la enfermería!- Dijo Sprout preocupada.

Salimos de la clase, mi mano seguía ardiendo, pero comenzaba a acostumbrarme. Draco caminaba callado a mi lado.

-Mantén distancia.- Dije mientras me quejaba del ardor.

-Y tú haz silencio.- Dijo molesto, después de eso no hablamos hasta estar en la enfermería. En cuanto llegamos Madame Pomfrey me curó la herida y me vendó la mano, ya que la piel aún estaba sensible.

-Quédense aquí, hablare con la profesora.- Dijo la mujer.

-¿Algún día vas a dejar de lastimarme?- Comenté seria.

-¿Algún día dejarás de ser tan molesta?- Dijo él repitiendo mi humor.

-Además, yo no provoqué todo esto.- Agregó mientras cruzaba sus brazos.

-Dejaré de serlo en cuanto desaparezcas de mi vida.- Dije elevando mi tono de voz.

-Tú tiraste a Neville, idiota.- Acople en voz baja.

-Pansy se abalanzó sobre mí- Dijo él. Con una mano acomode de mi cuello un pequeño collar con un dije de serpiente, tenía unos cristales color esmeralda y era brillante y platinado. Draco dirigió la mirada hacia mi movimiento.

-¿De.. de dónde sacaste eso?- Preguntó tartamudeando con cierta preocupación.

-Era de mi madre.- Contesté seca.

-Pero... pero es...- Pausaba él con extraña curiosidad.

-¿Es qué Malfoy?- Pregunté fastidiosa.

-Es una reliquia familiar.- Contestó tocando su cuello.

-¿De qué hablas?- Pregunté.

-Mi madre me lo dio antes de...- No pude continuar la frase, mi garganta se cerraba.

-Chiara, ¿Cómo estás?- Entró Fred a la enfermería, estaba preocupado. Cuando se dio cuenta que Draco se encontraba presente se tensó.

-Estoy bien, gracias.- Dije con una sonrisa de lado.

-¿Qué pasó?- Preguntó acercándose a mí mientras fulminaba a Draco con la mirada.

-Ni yo lo sé.- Dije cubriendo mi cara con mi mano sana. Fred miró a Draco de pies a cabeza y en cuanto estaba por decirle algo...

-Pansy me empujó y caí sobre Neville.- Contestó con asco, ni siquiera lo miró a los ojos.

-Bubotubérculo.- Agregue observando el techo, Fred acarició mi mejilla con una sonrisa triste.

-Debo volver, cuídate.- Se despidió dándome un beso y quemando con la mirada a Malfoy.

-Que asco.- Reaccionó Draco escupiendo las palabras.

-Por Merlín...- Susurré, quería irme de ahí y no volver a verlo.

-Tenemos que..- Draco iba a decirme algo cuando una voz femenina inundó la poca paz que quedaba.

-¿Qué fue lo que pasó?- Preguntó Sprout mientras ingresaba a la enfermería.

Luego de explicar aquel incidente, que era bastante intencional por parte de esa mocosa insolente. Cada uno se separó por su lado y terminamos el agotador día. Lamentablemente me castigaron por lanzarle aquel hechizo al chico, pero le restaron veinte puntos a su casa. Cené con los Leones y luego me dediqué a descansar.