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EFECTOS

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El tibio calor en su hombro la hizo despertar.

Sentía sus labios secos y una amargura en su lengua. Su cabeza daba vueltas y su cuerpo se sentía más fino y delgado de lo normal, como si todo el peso se hubiera desvanecido a una pluma. Una presión apoyaba sobre su cintura, y su pierna estaba entrelazada a otra.

Amelia sentía un calor que hacía hervir su piel. El hormigueo en su estómago era molesto y sus muslos sudaban al apretarse entre sí. Sentía que el aire la faltaba, la habitación no tenía ventanas por lo que se sofocaba fácilmente.

Poco a poco se giró, y su rostro quedó a centímetros de la perfilada silueta de Draco. Sus mechones platinados habían formado pequeños rizos imperfectos debido a la presión contra la almohada. Sus labios estaban entre abiertos y un leve suspiro escapaba de ellos cada vez que respiraba. Su mejilla estaba roja y su barbilla tenía un desliz que marcaba su mandíbula.

Ella jadeo con sólo verlo, y sentía la necesidad de escapar. Su cuerpo estaba tensandose y el brazo que rodeaba su cintura no le estaba ayudando para nada. Su tacto sólo hacía que su núcleo se tensara y no tenía idea por qué le estaba sucediendo esto.

Un calor molesto recorrió sus piernas, subiendo por el interior de ella hasta llegar a su núcleo, haciendo que se retorciera bajo las sábanas. Se maldijo a sí misma al tiempo que rodeaba la muñeca de Draco con su mano, intentando apartarla de su cuerpo para salir lo antes posible. Pensaba darse una ducha de agua fría ya que el calor en su piel se volvía cada vez más insoportable.

Sentía el sudor en su frente. Los pequeños cabellos pegandose ante sí.

La picazón se extendió por su vientre, tomandola por completo y sintiendo que la tela de su pijama la asfixiaba. Sus pies estaban casi dormidos pero siguió liberándose, casi sacando la mano de Draco por completo.

"Amelia..."

Mierda, su voz.

Casi se desmaya al sentir el grosor y la gravedad de su tono por la mañana. Ahogo su respiración mientras se volteaba nuevamente a mirarlo. Sus ojos luchando por abrirse y su gesto natural. Ella sintió su labio temblar y sus caderas dieron un salto repentino, apretando sus rodillas mientras saciaba el nudo en su estómago.

"Amelia que -"

Un gemido casi sordo salió de sus labios, haciendo que Draco se congelara en el momento. "No - mierda, no hables."

Ella estaba a punto de levantarse, pensando en correr hacia la puerta y encerrarse lo más rápido posible en el baño. Pero fue erróneo.

La mano de Draco apretó su cuerpo contra el colchón y se posó sobre ella, mirándola con el ceño fruncido. "¿Qué tienes?"

Ella comenzó a respirar con desesperación, sintiendo el corazón en su garganta cuando vio la cadena de plata de Draco colgar sobre su rostro. "Yo - yo no, no lo sé."

Él miró su gesto, y lo vio tragar saliva, sin dejar de analizar su rostro. "¿Bebiste algo además de Whisky?"

Amelia volvió a jadear, y sin pensarlo arqueo su espalda, juntando sus senos ya duros contra el pecho marcado de Draco, quien cerró los ojos con fuerza al sentirla.

"Dime," repitió. "¿Bebiste algo más?"

"Draco..." jadeo, soltando el aire de sus pulmones. "Yo... no lo recuerdo."

Ella notó en sus ojos la lucha en su interior. Él contenía sus impulsos y Amelia lo sabía, pero lo único que necesitaba ahora era que la tocara, si no, jamás podría quitar el sentimiento de necesidad de su cuerpo.

"Haz memoria Amelia, debes -"

"Joder," jadeo ella, apretando los puños contra las sábanas mientras subía sus caderas. "necesito..."

Las olas de exitacion la golpeaban con fuerza y casi sentía ganas de llorar al no poder tener el control suficiente de su cuerpo. Estaba devastada y desarmando cada pedazo de su interior. Sintió la necesidad de cerrar sus ojos y no mirarlo. No más.

Sintió la mano de Draco hacer una línea en su clavícula, y su voz fue un disparo. "Qué necesitas Amelia."

Su perfume la embriago al instante y sus pezones se endurecieron contra su piel. "Quiero que me toques Draco."

Él le lanzó una mirada mortífera. El color negro predominando en sus ojos. Sintió que sus dientes rechinaban al apretarlo antes de hablar. "No estás -"

"Draco por favor -" lo interrumpió. "¿Quieres que suplique?"

Algo en su interior se encendió cuando ella pronunció esas palabras. Una mezcla de emociones que se reflejó a través del brillo de sus ojos.

"O te asusta." dijo ella, apenas pensando. "¿Temes perder el control con -"

"No tienes ni puta idea amor." suspiró él, interrumpiendola. "Claro que voy a perder el control contigo. Con solo mirarte siento que voy a explotar Amelia."

Ella mordió su labio con tanta fuerza, que creyó que podría romper la carne. Sentía los fluidos correr por sus pliegues mojando la tela de su braga, y empezaba a creer que la ropa pinchaba su cuerpo.

Una mano rodeo su cintura y ella cedió, su cabeza golpeando la almohada.

"¿Estás consciente?" le preguntó Draco, comenzando a moverse contra ella.

"Mierda Draco -" jadeo, circulando su cadera contra el colchón. "si estoy consciente, sólo hazlo."

Sus palabras fueron el fuego que hizo explotar la bomba de su interior. Él se puso de pie y al tiempo agarró las caderas de Amelia entre sus manos, tirando de ella hasta el borde de la cama mientras hacía círculos en su piel.

Amelia no podía pensar, y mucho menos cuando Draco la miraba y tocaba de esa manera, absorbiendo todo su calor. Había un alma salvaje bajo su máscara y ella necesitaba que se desatara. Estaba consciente de que el placer hablaba por ella, pero aún así, estando con su sangre limpia de cualquier sustancia que hubiera tomado, ella querría todo de él.

"No debo hacer esto." le dijo, raspando sus dientes con la lengua. "Debo castigarte por lo de anoche..."

"Oh..." esbozo en un gemido. "¿Fui una chica mala anoche Draco?"

Él quedo atónito por sus palabras y Amelia pudo sentir como el bulto que apoyaba sobre su vientre comenzaba a endurecer. Ella le sonrió, feliz del efecto que estaba causando bajo su ropa.

Draco dejó un beso en el centro de su pecho. "¿Querer que te folle cuando he dicho que no es ser una chica mala para ti?"

Ella tiró su cabeza hacia un lado, dejando un espacio en su cuello para esperar que él la besara. "Depende..."

"Las chicas buenas no recorren los pasillos medio desnudas en mitad de la noche Amelia." le dijo él dejando un rastro de succiones hasta su clavícula. "Fuiste una chica mala."

"¿Si?" preguntó casi sin aire. "Entonces azotame." le susurró, lamiendo la piel de su oreja. "Esa la única forma en la puedo aprender."

Aquello fue lo que logró romperlo. Amelia se sorprendió cuando fue despojada de su pantalón. Sus bragas cayendo junto a la seda en el suelo de la habitación. Estaba ardiendo desde el interior y la única manera de parar el sentimiento era sintiendo a Draco en ella.

"Carajo." exclamó él, amasando su longitud por sobre el bóxer mientras se la admiraba. "¿Sabes cuantas veces soñé tenerte recostada en mis putas sábanas?, ¿cuánto fantasee con follarte en las cuatro paredes en las que cada noche pensaba en ti?"

Sus ojos se nublaron y apretó los labios. La exitación era casi insoportable y sentía sus labios temblar por la presión de su centro a cada palabra que él le decía. Draco se acercó a ella, dejando que su pene se frotara bajo su ropa, siendo la delgada tela negra, lo único que los separaba. Sus manos tomaron el dobles de la camiseta de Amelia, y la levantó, admirando por primera vez la imagen completamente desnuda de ella.

"No puede ser..." jadeo, mordiendo su labio mientras apoyaba las palmas en sus costillas.

Amelia se sintió más caliente de lo que ya estaba, y sus mejillas se encendieron al instante. "¿Qué pasó?"

Una de sus manos relleno por completo un seno, amasandolo y acariciandolo con lentitud. "Un puto templo. Yo imaginaba que eras... sexy pero - mierda."

Sus vellos se erizaron y estaba perdiendo todos los estribos. Le encantaba la manera en que Draco se tomaba su tiempo, pero ahora ella necesitaba que fuera rápido. Que la tomara ya para aliviar el dolor de su núcleo. Amelia levantó sus manos hasta los hombros grandes y fuertes de él, enterrando sus uñas hasta dejar marcas. Draco rodó sus caderas contra ella mientras sus labios se fundian, enterrando su lengua en su boca para encontrar la de ella.

Quería besarlo pero no tener aire la estaba ahogando, así que separó de él, acariciando su pecho y empujando sus senos contra su mano para que pudiera tomarlos mejor, demostrándole cuanto lo necesitaba.

"Draco..." jadeo descendiendo su mano hasta su bóxer. "Follame ya, no puedo aguantar más."

El mordisqueo su labio y su cuerpo tembló cuando Amelia metió la mano dentro de la tela, acariciando superficialmente su longitud hasta donde la apretada liga se lo permitía.

"Si... Amelia." dijo él, acariciando su labio con el pulgar y alzando sus caderas contra su mano, frotándose contra la palma de ella. "Me tienes completamente - en la mierda."

Ella bajó la cinturilla del bóxer y sus piernas temblaron cuando el pene ya duro de Draco se levantó, chocando contra los músculos de estómago, casi rozando su ombligo.

El apoyó una mano al lado de la cabeza de Amelia, mientras la otra bajaba, bombeando su polla frente a su entrada. "Voy a follarte hasta que acabes solo porque tienes... ésto acumulado en tu cuerpo." le dijo. "Pero aún tengo en mente que debo castigarte."

Ella iba a quejarse cuando quedó embobada mirándolo. La mano que bombeaba ahora subió a su boca, y él escupió en ella, dejándola húmeda para luego llevarla nuevamente a su longitud, bombeando con más rapidez mientras lubricaba la zona. A Amelia se le revolvió el estómago.

El aire se atascó en sus pulmones cuando, en un movimiento, Draco tomó sus muñecas, poniéndolas sobre su cabeza. "Quiero tus manos donde pueda verlas."

Amelia volvió a suspirar, y sus paredes se tensaron cuando él comenzó a introducirse en ella, tan lentamente, que la estaba volviendo loca. Draco empujó, su rostro mirándola desde la altura. Su boca estaba abierta, jadeando a cada centímetro que se enterraba dentro de ella.

"Por favor Amelia necesito que te relajes." le pidió él, en una voz temiblemente baja. "Si te sigues apretando así me correré."

Ella cerró los ojos, manteniendo la respiración mientras ponía su mente en blanco, intentando relajar su cuerpo. Draco dio un solo empuje y estuvo dentro de golpe, haciendo que Amelia gimiera enterrando su cabeza sobre las sábanas.

"Oh, Draco..." jadeo, volviendo a abrir sus ojos para acariciar sus mejillas. "¿Me harás correr?"

El sonrió, su respiración sonando de manera pesada. "Claro que te haré correr Amelia, y luego suplicaras por más."

Sus ojos se pusieron en blanco cuando se separó para embestirla nuevamente. Su pulso acelerando mientras su cuerpo se balanceaba sobre la cama. La velocidad aumentó, y Draco retomó su postura, soltando sus muñecas para apretar sus caderas y darse impulso.

"Dios, Draco..." gimoteo ella, tomando entre sus dedos las almohadas. "más rápido."

"¿Más?" preguntó él, con una sonrisa en sus labios.

La rodilla de Draco subió a la cama, y con fuerza movió a Amelia también. Con una mano tomó su tobillo, elevandolo por sobre su hombro. Ella apenas podía ver la imagen cuando sus ojos se llenaron de lágrimas, que gracias a los movimientos, rodaron por sus sienes hasta llegar a su cabello.

"¿Es esto lo suficientemente fuerte para ti?" le preguntó, golpeandola a una velocidad casi innumerable.

Amelia sentía la saliva correr su garganta, haciéndola sollozar mientras intentaba respirar. "Mierda... si."

Cuando Amelia creía que su placer no podía ser más extasiado, se dio cuenta que estaba en un error.

Draco bajó la mano sus dedos se apretaron contra su clitoris, apretando, frotando y magullando con fuerza. Él se inclinó y su boca cayó en su pecho, lamiendo y besando su pezon mientras su otro seno seguía saltando y balanceándose al ritmo en que la cama temblaba.

Ella bajó sus manos, y sus dedos se enrollaron en el cabello rubio, tirando de él mientras sentía los ojos de Draco mirarla de reojo, disfrutando de todas sus reacciones.

Amelia estaba al borde. Tubo que apretar sus labios cuando Draco la golpeó en un punto tan profundo que sus piernas quedaron en un constante temblar. Draco la follaba con tanta fuerza que creía que sus muslos quedarían adoloridos. La sensación de su lengua rodando sobre su pezon la hacía temblar, y cuando su cuerpo comenzó a convulsionar, cerró los ojos con fuerza, concentrándose en todas las sensaciones que Draco le entraba brindado.

"Draco..." gimoteo ella, cuando su núcleo se estaba desatando. "Yo -"

La palabra se cortó en el viento, y sintió el orgasmo marearla y llevarla junto a él. Sus fluidos empaparon la polla que seguía entrando y saliendo de su interior, y Draco elevó los dedos que estaban en su clitoris, acariciandolo con suavidad mientras esperaba que Amelia volviera a relajarse.

Ella lo admiró, su pelo revuelto, su lengua humedeciendo su piel. Draco era todo lo que necesitaba.

Cuando su boca se alejó de su pecho y las embestidas comenzaron a disminuir, Amelia tuvo una mejor visión de él, viendo cómo retomaba su postura y quitaba los dedos de sus pliegues.

"Quiero probarme." le dijo ella, lamiendo su labio. "Desde tus dedos."

Él salió de su interior, bombeando su polla palpitante que aún no se liberaba. "¿Quieres probarte amor?"

Amelia asintió, sintió sus dedos calientes frotar sus pliegues, quedando con fluidos que chorreaban por su mano.

"Abre tu boca."

Ella lo hizo, sus labios se separaron y él acarició con sus dedos la piel, metiendolos poco a poco en su interior. Ella los rodeo, lamiendo todo de él mientras lo miraba con lujuria.

"Carajo Amelia basta." se quejó él, doblando los dedos en su boca. "Ven aquí."

Cuando los sacó, ella reunió fuerzas para estabilizarse, viéndolo caminar hacia ella para acercar su longitud a su rostro.

"Voy a follarte la boca para acabar dentro de tu garganta."

Una de sus manos enrollo su cabello y tiró de su cabeza hacia su polla, introduciendola entre sus gruesos labios. Ella no tuvo tiempo de actuar cuando la punta tocó su campanilla, y se mantuvo ahí, ahogando su respiración. Sus manos se apoyaron en los muslos de Draco apretando sus piernas mientras tiraba de su cabeza hacia atrás.

Su lengua trazó círculos en el glande a la vez que lamia de arriba a abajo, en diferentes tiempos y ritmos.

"Eso..." gimió él, sin dejar de mirarla. "toma toda mi polla Amelia. Te daré tu leche de desayuno."

Sintió su mentón chocar contra sus testículos cuando lo introdujo en profundidad, y su cabeza se sacudió, succionando levemente.

"Mierda..." susurró él. "voy a correrme."

Ella se acomodó su cuerpo. Una de sus manos tomó la longitud restante mientras se concentraba en la punta, rodandola y succionandola con su lengua. Draco empujó sus caderas contra ella en varias ocasiones hasta que sus músculos endurecieron, el placer chisporroteante en sus venas.

"Joder." dijo, empujando su cabeza hacia atrás. "Abre la boca amor."

Ella acomodó su cabello, abriendo la boca y sacando su lengua mientras él comenzaba a bombear en su dirección, echando la cabeza hacia atrás y poniendo los ojos en blanco.

"Yo -" su mano hizo un movimiento brusco cuando un líquido blanco goteo desde la punta. "ya voy a co -"

Un gemido desde el fondo de su garganta lo golpeo, y el chorro de semen cayó directamente en su boca, dejando algunos rastros por su barbilla y su pecho. Ella esperó que Draco la mirara para saborear el líquido, lamiendo sus labios con gusto.

Cuando él la miró, el placer seguía intacto, y se inclinó hacia ella mordiendo su labios. "Tu castigo," mencionó. "está en mi mente."

Amelia se tambaleó cuando él pasó el pulgar por su labio, limpiando una gota blanca antes de llevarse el dedo a la boca, lamiendolo con lentitud.

—§—

"¿Realmente no recuerdas nada?" preguntó Delia, poniendo los ojos en blanco.

Amelia rechistó, pateando una pequeña piedra. "Por algo te lo estoy preguntando. ¿Qué mierda bebimos?"

"No sólo bebiste, Granger." le respondió ella, siguiendo sus pasos en el exterior. "Te drogaste."

Ella frunció el ceño, y sonrió con sarcasmo. "¿Drogarme?" preguntó. "Yo jamás me drogaria Delia, me conoces, no lo haría."

"Bueno..." suspiró la rubia, poniendo las manos en los bolsillos de su abrigo. "Ayer estaba extrañamente feliz y no te importó hacerlo. De hecho, Parkinson fue la que te siguió el juego."

Pensar en que ella influenció a Pansy a hacer algo era extraño. Siempre había sido la azabache la que la incitaba a hacer cosas. Debió de haber estado realmente feliz para hacer cosas que no recordaba.

"Entonces," habló Delia, con voz temblorosa. "¿no recuerdas nada más?"

Amelia asintió, acercándose a ella para enredar su brazo sobre su hombro. "Nada de nada."

La conversación no tenía más puntos, y juntas, caminaron hasta la entrada del bunker, abriéndose paso entre los arbusto, hasta llegar a la puerta de entrada, donde lo primero que pudo oír Amelia fue la voz de Hermione.

"¿¡Quién lo hizo!?"

Ellas entraron, y encontraron a todos en un silencio divertido, mirando a la castaña que casi tenía humos de furia.

"Esto no es divertido." siguió diciendo. "¿Creen que poner pastillas vomitibas en la bolsa de su compañero es algo por lo cuál felicitarlos?" exclamó. "Pues bien, un aplauso a los estúpidos que lo hicieron."

Amelia miró los rostros. Todos escondían una sonrisa mientras miraban a Harry, quien estaba pálido y con sus ojos manchados en un pálido color café.

"Granger, deberías relajarte un poco." le dijo Nathan, reclinandose en el sofá. "Tampoco es para tanto. El efecto pasa en cuanto, ¿una hora?"

"Cinco de hecho." añadió Noah, sonriendo de medio lado. "Seis si es que tu sistema inmune lo rechaza."

Hermione abrió la boca pero Ron la interrumpió, parándose a su lado y rozando sus dedos contra su mano. "No tiene caso Herms."

"Sólo denle un té y que vaya a dormir." propuso Pansy ."Así estamos libres de Potter un día."

Amelia puso los ojos en blanco, acercándose a Harry quien estaba apoyado en la pared tras sus dos amigos. "¿Te encuentras bien?"

El asintió, tapando su boca con una mano y mirando el suelo.

"La reunión sobre el Plan de Acción se llevará a cabo de todas maneras." informó Ron, a los que todos abuchearon. "Hermione tiene toda la información y comenzaremos a trabajar desde ya."

Amelia estaba prestando atención cuando el gruñido de Harry la sacó de su nube.

"Mier -"

Ella abrió la boca y frunció el ceño con asco cuando Harry vomitó a sus pies, dejando sus zapatos manchados en un líquido blanco y espumoso.

"¡Harry!" gritó, separándose de él con rapidez.

"¡Mierda Potter para eso está el baño!" le grito Noah, chocando la mano con Nathan mientras reían.

Amelia les lanzó una mirada mortífera antes de girarse hacia Delia. "Iré a mi habitación. Necesito quitarme esto."

La rubia asintió, dándole una pequeña sonrisa.

Ella corrió, escaleras arriba hasta llegar a su cuarto. La cama estaba aún desecha y había ropa esparcida por el piso. Se dijo a sí misma que luego de limpiar sus zapatos debería hacerse cargo del enorme desastre de su habitación.

Luego de los minutos en que estuvo refregando, enjabonando, y dejando sus zapatos limpios, tomó unos nuevos, alzándose sobre la cómoda para alcanzarlos.

Dio un rápido chequeo a todos los puntos de la habitación, pensado en dónde comenzar, pero su mirada se plantó en el estante donde recordaba haber dejado el vibrador que Pansy le había dado.

Ya no estaba.