TOXICITY

"Él me llamó cínico." respondió Malfoy enfadado. "Y ciertamente no es la persona indicada para decirlo."

La mazmorra estaba vacía. De la mitad de estudiantes que había llegado, tan sólo quedaban veinte serpientes, y cinco, eran ellos.

Las semanas pasaban más rápido de lo esperado a pesar de que ya nada había por hacer en Hogwarts. Nadie salía de sus salas comunes a menos que fuera para comer o ir a los baños. Incluso Parkinson le había contado a ella que en Gryffindor había creado un campamento. Todos se alimentaban, dormían y vigilaban su zona desde ahí.

Para los Slytherin al parecer todo era más fácil. Sus vidas continuaban. Snape les daba más facilidades que a las demás casas y no debían sufrir que su 'elegido' fuera a morir.

"Malfoy, sólo digo que a veces te pasas del límite con tus actitudes." respondió Clarisse, apoyándose en la pared tras ella. "No veo las razones por las cuales ponerte celoso de Theodore."

El abrió la boca, sonriendo al escuchar sus palabras. "¿Celoso?, crees que esto - ¿celoso?"

"Sí, es lo que creo Malfoy, estás tan -"

"Yo jamás estaría celoso de una chica tan petulante como tú." la interrumpió, y los labios de Clarisse se apretaron. "De hecho, ¿por qué habría de estarlo?, no eres más que una -"

"Yo no hablaba de mi imbécil," gruñó ella, enderezandose para quedar más cerca de su rostro. "hablaba de que estás celoso de que él al menos sea feliz. Si él cambio conmigo, no es mi problema, tampoco el tuyo. Simplemente deberías dejarlo estár."

"Felicidad." murmuró, apoyando una mano en la pared empapelado tras Clarisse. "¿Crees que eso me hace falta?, crees que estoy celoso... ¿por una gota de felicidad?"

Ella intentó ignorar que Draco estuviera tan cerca. Aún pasaba por su mente el día en que la subió sobre esa mesa, prometiendole que la follaria ahí mismo, y no lo hizo.

¿Por qué querría follarla luego de haberla tratado como escoria? ¿Cuál era el punto?

"La verdad White, no necesito de la felicidad para vivir." dijo él, subiendo su mano para admirar los anillos que colgaban en sus largos dedos. "Creo que otras cosas podrían hacerme sentir de mejor manera que eso."

Ella trago saliva y notó que bajo el pómulo tenía una pequeña cicatriz. Nunca la había notado, o en realidad, no lo había tenido tan cerca para admirar cada rasgo de su sutil rostro. Sus ojos eran lo único que había podido admirar desde lo lejos pero ahora, teniéndolo frente a ella, también había notado que sus labios ese veían suaves y húmedos por las miles de veces que su lengua pasaba sobre ellos.

"Y dime," pidió ella, casi en un susurro. "¿Qué es lo que te hace sentir mejor?"

Ahora su gesto cambió. Su conversación había comenzado nada más que como una pelea, pero ahora, el fuego corría por su sangre y sus mejillas se calentaban cuando veía el trasfondo de sus ojos.

"Creo que tú y yo tenemos algo pendiente." dijo en tono grave, subiendo su mano por cada botón de la blusa de Clarisse, hasta llegar al hueco de su cuello, el cual apretó suavemente.

Ella sonrió negando con la cabeza. "Tú y yo no tenemos nada pendiente Malfoy."

"¿No?" preguntó, jugando con los mechones que caían sobre su oreja. "Yo diría más bien que sí." se acercó a ella lentamente, dejando caer sus labios sobre su oreja. "Aún tengo el sabor de tu paleta en mi mente."

"Draco," dijo ella, apoyando las palmas de sus manos en el pecho del él para alejarlo. "¿te digo lo que yo no olvido?"

Él se mordió el labio, de una manera tan sensual, que Clarisse habría pensado en arrepentirse de comenzar a pelear de nuevo. "Dímelo."

Ella respiró, humedecido sus labios antes de hablar. "No olvidó que me tratas de puta, y zorra Malfoy."

Él solo sonrió, acorralandola nuevamente contra la pared. "Pero, es lo que eres ¿no?"

Clarisse puso los ojos en blanco. "Bien, sabes que Malfoy, si, soy una zorra, soy una puta, soy todo lo que tú quieras. No perderé mi tiempo peleando contigo por una estupidez tan baja como esa."

"El primer paso es la aceptación." se burló él, curvando el lado izquierdo de su labio.

Ella asintió de mala gana y se agachó, pasando por debajo del brazo de Draco para salir de la prisión que le interponia. Lo había logrado pero él volvió a tomarla del brazo, tirando de su cuerpo hacia él. "No dije que pudieras irte."

"Yo no veo que haya algo más que hacer aquí." respondió al tiempo, con el mismo tono de voz que puso él.

Vio cómo la mano venosa, subía hasta su cuello, esta vez, apretandolo con más fuerza y seguridad. Ella se había planteado que esto ocurriría, y por muy tonto que pareciera, era lo que estaba buscando.

En tercer año, 1993.

Él había llegado más alto y fornido, su aspecto había cambiado bastante desde el año anterior, ahora se veía más grande y corpulento. Su cabello, antes engominado y perfectamente peinado, lucia desordenado y con rizos naturales que caían sobre su frente.

Ese año ella notó lo guapo que era, o simplemente escuchó las palabras de las otras chicas de su casa, que murmuraban por los corredores que Malfoy podría ser catalogado como uno de los más guapos dentro de Hogwarts.

A ella le gustaba, sí, pero encontraba algo exagerado decir que era el más guapo. Se había fijado en otros chicos, Audrey por ejemplo. Él también era muy guapo y nadie lo decía. Siempre creyó que las chicas simplemente se dejaban llevar por la masa.

Pero fue en cuarto año cuando notó que quizá ellas tenían razón.

Cuando lo vio engullido en su traje color blanco, supo que él era más de lo que pensaba. Su manera de bailar con tanta delicadeza y perfección dejó embobada a la mitad de la sala, centrando su atención en los pasos perfectamente aprendidos. Ella se preguntaba quien le habría enseñado a bailar, y por qué era tan bueno en eso.

Pero luego, en quinto año, lo olvidó por completo. Ella lo veía de vez en cuando. Compartían unas cuantas clases y apenas lo miraba cuando él y su 'Brigada Inquisitorial' caminaban por los pasillos en busca de nuevas víctimas a las cuales molestar.

Ese año no fue nada para ella.

Pero luego, en los dos años siguientes, se convirtió en una persona a la cual analizar. El Señor Tenebroso le había asignado una tarea, y ella lo sabía. Sentía curiosidad de si aquel chico sería realmente capaz de lograrlo. Suponía que no.

Ella jamás confio en el a pesar de ni siquiera conocerlo, pero algo le decía que no era tan fuerte como parecía. Que a veces las personas pueden fingir muchas cosas solo para llenar el hueco vacío en su interior.

Y estaba segura que Malfoy tenía un gran vacío.

Lo supo cuando lo vio caminando con desesperación hasta la Sala de Menesteres. Lo supo cuando lo vio llorar en uno de los pasillos abandonados cerca de la Torre Ravenclaw. Lo supo cuando lo vio inclinándose en la Torre de Astronomía, pensando en si valdría la pena seguir con vida.

Y cuando todo colapsó. Cuando su tarea fue realizada y los Mortífagos entraron a Hogwarts, ella supo que el vacío era mayor.

"Cuida tus palabras, White." dijo él, pasando subiendo la mano a su barbilla para pasar su dedo por el labio carnoso. "Nunca sabes lo que podría ocurrir, ya sabes, a veces me pudo pasar un poco de la línea."

"Tú no me asustas Draco, y deberías tenerlo claro." respondió ella, vacilando ante su tacto.

Él sonrió, como si en realidad le gustará que no parara de hablar. "No juegues conmigo." murmuró.

"Oh, ¿no puedo?" hablo de manera burlona, ahora pasando sus uñas por la tela de su chaqueta negra. "Llevarle la contraria a los chicos es mi juego favorito." cerró los puños en los botones de la chaqueta para acercarlo un poco. "Sobre todo los chicos tan tóxicos, creo que son más divertidos."

"Me siento alagado," respondió él, pasando la mano entre su suave cabello castaño. "Pero soy más de jugar con las chicas que me hacen caso, y tú, no eres de mi tipo."

Evitó sus palabras, y en cambio, se abalanzó del abismo. "Si no fuera tu tipo no me habrías elevado sobre una mesa jurando follarme Malfoy. Eso es algo - algo contradictorio de tu parte."

El tenso la mandíbula, tirando de su cabeza hacia un lado. "Si... es un buen punto." respondió, bajando su mano hasta la cintura de la falda de Clarisse. "En mi defensa, utilicé esa estúpida paleta para mantener tu pequeña boca cerrada."

Sus piernas se apretaron cuando sintió sus dedos enterrarse en su cintura. Su entrepierna vibrando con sus palabras.

Ella soltó su chaqueta para pasar las manos por el vientre duro y apretado de él, sintiendo el calor a través de su camisa."Pero luego me la quitaste y la pusiste en tu boca." le recordó ella, utilizando un tono bajo y seductor que supo que puso sus pelos de punta.

"Sí, y tire de tus caderas, lo recuerdo perfectamente." le respondió, corriendo su mano a la espalda baja de ella, para acercarla aún más. "También recuerdo cómo jadeabas por más."

"Y yo recuerdo que tu también jadeabas Malfoy." sus dedos subiendo ahora por su pecho, intentado llegar a la parte abierta de su camisa.

"Y yo recuerdo lo jodidamente bien que se sentía estar ahí." dijo, haciendo un gesto con su cabeza hacia abajo, donde sus cuerpos ya se estaban rozando.

"Hasta que llegó Madame Pince y casi nos descubre." ahora tocaba la piel de su pecho, suave y cálida.

El rostro de Draco se acercó al de ella, aún así dejando el mínimo espacio entre los dos. "Como olvidarlo," respondió. "me empujaste al segundo en que sentiste su voz."

"Y tú me empujaste hacia ella, eres un imbécil."

"Pero ella no dijo nada, y saliste ilesa de la situación."

"Pero podrían habernos descubierto."

"Pero no lo hicieron."

Ella suspiró, mirando los botones superiores de su camisa. "Recuerdo que dijiste que odiabas las paletas."

"Pero yo recuerdo que recalque que ahora, son mi dulce favorito."

Estaban tan perdidos en sus palabras que no tomaban en cuenta que la piel de sus labios se estaba rozando suavemente. Él tenía los brazos enrollados en su cintura, encajando perfectamente su cuerpo con el de ella.

Y los pensamientos volaron.

Séptimo año y último año. Draco frente a ella. ¿Alguna vez lo pensó? Si bien tuvo ideas de acercarse a él, jamás lo habría hecho si la situación no se daba.

El primer día de vuelta de vacaciones lo vio, sentado en el sillón junto a los demás, ignorando su presencia dentro de la sala. No se preocupaba por lo que decía ni le importaba lo que pudiera decir. Era simplemente una persona más dentro del grupo.

Los meses pasaron y a pesar de no haber afrontado una buena relación, aquí estaban ellos. Uno frente al otro, el deseo recorriendo destelleante por sus ojos.

Pero luego, por su visión pasó la realidad.

La batalla.

Sangre, heridos, muerte.

¿Había tiempo para pensar en este tipo de cosas?

Finalmente sus manos subieron a su cuello, enrollandolo con fuerzo ya que él era más alto que ella.

Podría haberlo besado pero eso implicaría mucha más historia, y ella no tenía tiempo para eso.

"Y ahora recuerdo, que sólo fue eso." dijo, mirándolo con sin expresión. "Sólo son recuerdos."