¡HOLA GUAPAS!
Aquí estoy, como prometí, no os he hecho esperar demasiado.
Y el siguiente capi, está a mitad de "cocción", así que tampoco tardaré mucho en publicar.
Hoy ando algo justa de tiempo, por lo que no pongo comentarios personalizados, pero, todas estáis convencidas de que los Cullen, o más en concreto Edward, la detendrá y/o ella confesará.
En el próximo capi se sabrá.
MIL GRACIAS A TODAS POR VUESTROS COMENTARIOS Y OPINIONES. EN SERIO QUE SE AGRADECEN UN MONTÓN.
Y A LAS HACE TIEMPO QUE NO COMENTÁIS, ESPERO QUE ESTEIS BIEN, PERO OS RECUERDO QUE PASO LISTA, ¿EH? ¡JAJAJAJAJA!
AL RESTO... PUES BUENO, GRACIAS POR LEER.
CAPÍTULO 37
A la mañana siguiente, Bella se levantó triste pero tranquila. Bajó a desayunar incluso antes de vestirse. Tenía un hambre terrible.
No quería pensarlo demasiado, pero estaba segura que ese arrebato de hambre, era debido al bebé. Él… o ella, tenía que ser quien le hacía tener esos ataques de apetito; además, tenía muy claro en cada comida, lo que le apetecía, y si no lo comía, vomitaba.
El saber que Edward no podía escuchar nada de lo que pensaba, fue una gran noticia. Eso la ayudaría en su huida. Tendría que agradecerle el "chivatazo" a Jake.
Sentía hacerles eso, pero no podía quedarse con ellos. Estaba súmamente agradecida por toda su ayuda, por… todo, pero no podía. Si se quedaba, tendría que ser como ellos, y no quería. Era una sensación extraña, ni ella misma acababa de entender el tumulto de sentimientos que tenía dentro, pero aunque los quería y los admiraba, el solo hecho de llegar a ser una vampira le parecía una idea aborrecible.
Tenía muy claro que la posibilidad de morir al dar a luz estaba ahí, y era muy fuerte, pero en esos momentos, prefería ese final, a acabar siendo una vampira durante toda la eternidad.
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Tras tragar un desayuno de un jornalero del campo, se fue a vestir. Ese día no habría más velatorio, ya que se había puesto el funeral a primera hora de la tarde. Y realmente no quedaba nadie por pasar a dar el pésame.
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Sue, con la ayuda de Esme, preparó su plato estrella: un asado de pescado y patatas. A Charlie le encanta, bueno… a todo el mundo, realmente. Y en su honor lo hizo.
- A Bella le encanta este plato - mencionó Sue, mirando hacía el techo. - Le gusta más la carne, pero esta receta la hace chuparse los dedos. - Esme asintió ante las palabras de su "compañera de cocina".
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Bella, se fue a preparar para el funeral, ella sola. Alice y Rose estuvieron rondándola de forma poco discreta, esperando que les pidiera que la acompañaran, pero no fue así.
Por supuesto que Bella se percató de que ambas vampiras estaban pendientes de que les dijera que subieran con ella, pero no quería arriesgarse a que le viesen la tripa. Ese día tampoco había crecido, pero ya que era más que visible para ella, no quería imaginar como sería de obvia para Alice y Rose, con su super vista.
No puso demasiado entusiasmo en prepararse; le estaba costando un trabajo horrible, por el motivo de vestirse igual que un cuervo para enterrar a la única persona de su familia que la había querido sinceramente.
Su intención era ponerse de vestido, pero cuando lo tuvo puesto, descartó la idea de inmediato. Siempre usaba ropa suelta, por un poquito de complejo de sus curvas, pero ese vestido, por el corte, le acentuaba la tripa incluso más de lo que ya lo estaba.
De pronto se sintió entrar en pánico.
¿Y ahora, qué me pongo?
Y de pronto recordó unos pantalones que había comprado en una de sus tardes de compras con Charlie, que le quedaban algo grandes, y no había llegado a estrenar. Eran de satén con una delicada caída, con ellos le iba perfecto un top suelto con encaje, también negro.
Cuando se vio vestida, suspiró de alivio. El conjunto le quedaba mejor de lo esperado, y lo más importante, era que disimulaba perfectamente su tripa.
Tomó el abrigo y la bufanda, y bajó. Sabía que los Cullen al completo, la manada, los Clearwater y Billy, estaban abajo, esperándola. No le apetecía nada hacerles frente, ya que su ánimo estaba por los suelos, pero estaba famélica otra vez.
Notaba una sensación extraña en el estómago; como si alguien estuviera tirando de él.
Vaya, vaya… parece que eres bastante inteligente. Pensó, ahora aliviada de poder volver a retomar sus peroratas internas y "privadas".
A mitad de las escaleras distinguió el olor del pescado y arrugó la nariz de forma exagerada, mostrando una cara de asco.
Edward y Alice la estaban observando desde la entrada del salón, y se quedaron sorprendidos ante la reacción de la chica.
Sue acababa de decir que a Bella le gustaba mucho ese plato de pescado, pero la reacción de ella, no acompañaba a esas palabras.
Además, ¿desde cuando Bella tenía un olfato tan desarrollado?
Ambos vampiros se lanzaron una mirada preocupada, escéptica, más bien, y ambos, sin mediar palabra, estuvieron completamente de acuerdo de que algo pasaba con Bella.
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Entró en la cocina, intentando no respirar por la nariz; el olor del pescado la molestaba profundamente en su olfato, mandándole descargas a su estómago.
- Ven querida, siéntate. He hecho mi asado de pescado, el que tanto te gusta. - Sue la empujó por los hombros, y la acomodó en un silla. - Estábamos esperándote. - miró para el resto de comensales.
Jacob la miró entornando los ojos. Algo no iba bien; no hacía falta tener grandes sentidos para darse cuenta. Esme los observó a ambos, también percatándose de la postura rígida de Bella, y de la renovada e incluso, mejorada, complicidad entre ellos.
Bella no dijo nada, ya que no quería ofender a Sue. Sabía que había preparado eso porque era el plato favorito de Charlie, y que a ella también le encantaba; pero parecía que el bebé tenía sus propios gustos, y modificaba su alimentación sin que ella pudiese evitarlo. Y el pescado, estaba claro, no entraba en sus preferencias culinarias.
Pero tenía hambre, así que se atracó a pan con mantequilla y salsa. De vez en cuando movía el tenedor, haciendo que comía.
Hasta que Sue se situó a su lado, y la miró con ilusión. Eso obligó a Bella a tener que meter un bocado de pescado en la boca.
Sin darle tiempo a llegar a su estómago, Bella se levantó de la mesa, con la mano en la boca, aguantando el vómito y salió disparada hacía el baño de la primera planta.
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- Vaya… - Susurró Sue afligida.
- Son todo nervios. - Comentó Billy, ganándose varios asentimientos.
- Eso, me pasaba a mí cuando estaba embaraza de Sarah. - Soltó Emily risueña, como un pensamiento en voz alta, con toda su inocencia. - En cuanto metía un trozo de pescado en la boca… ¿te acuerdas? - le preguntó a Sam, mostrando un gesto de asco teatral; Sam sonrió recordando aquello, asintiendo .
Todos los comensales se convirtieron en estatuas, mirando hacía Emily con pavor. La cual se puso colorada al instante, ya que el ambiente de la sala estaba tan tensa, que podía masticarse.
"¿Está Bella embarazada?... ¿De Edward? ¿De un… vampiro? ¿Es eso… posible?"
Esos pensamientos se repitieron en todas las mentes, incluso en la de Esme que se había quedado tiesa como un palo, entrando de lleno en la cabeza de Edward, dejándolo estupefacto.
Por su visión periférica, podía observar a Alice, a la que se le salían los ojos de las órbitas.
En esas, Bella salió del baño, ya recuperada.
Pasó al lado de Edward y Alice, que la miraban con una visible tensión.
- ¿Qué? ¿Tanto os sorprende que alguien vomite? - Gesticuló con los ojos, mostrando un visible fastidio. La mejor defensa era un buen ataque. Alice negó con la cabeza, y Edward, que no había movido ni un solo músculo, la miraba con tanta fijeza e intensidad, que hizo al corazón de Bella saltarse un latido. - ¿Te importaría dejar de mirarme así? Me pones nerviosa - Bella se giró con intención de irse, antes de ponerse en evidencia de algún modo; notaba su respiración acelerada y como pestañeaba sin control.
Según se volteó, Edward, casi como en un acto reflejo, la sujetó del brazo, haciéndola girar y encararlo.
- Bella… - susurró con la voz tomada por los nervios.
- ¿Qué? - Alzó la voz. - Esto es todo culpa tuya - le clavó los ojos con rabia en sus orbes dorados. - Estoy en un estado de nerviosismo constante por ti. - Su reacción fue totalmente natural, porque realmente, ella no estaba mintiendo; del todo. Edward seguía mirándola sin inmutarse de su ataque verbal.
Su estado, era causa de él… De ambos.
- Está tarde, todo el mundo desaparecerá de aquí, así, podré descansar y estar tranquila… YO - puntualizó - sola. - Edward seguía sin moverse, mirándola fijo. - Yo soy la más interesada de volver a recuperar el control de mi cuerpo y sobre todo, de mi vida. - Sus palabras iban cubiertas del más puro veneno.
Realmente no sabía de donde había sacado ese genio y ese desparpajo. Pero la mirada de Edward la estaba poniendo tremendamente nerviosa.
La mirada de Alice, era una mezcla entre sorpresa y terror, acentuando esos nervios.
- Bella - Volvió a llamarla Edward, con una visible tensión - ¿Tienes algo qué decirme? - Le preguntó en un tono un tanto serio, mirándola fijamente a los ojos.
Notó como la respiración se le atoró en los pulmones, y sus ojos se abrieron por una milésima. Pero en ese mismo espacio de tiempo, se recompuso y pasó a mirarlo con un odio inmedible.
Dio un quite a su brazo, el cual seguía sujeto por la mano de Edward, soltándose de un golpe.
- No vuelvas a tocarme, jamás. - le escupió con ese mismo odio.
Sin esperar a qué él contestara, se giró y casi corriendo, se fue a la cocina, donde estaban los "humanos" a excepción de Esme.
Allí se sentía más protegida, sobretodo porque varios de los chicos lobo, estaban allí, y los Cullen medían sus acciones delante de ellos.
- Querida - Carlisle se acercó a ella con prudencia; Bella rodó los ojos - ¿Te encuentras bien? Te noto… rara.
- No estoy rara - Alzó los brazos, mostrando su frustración. - Estoy estresada por… todo. ¿No entendéis que Charlie ha muerto? Que me encuentro perdida y asustada y… - suspiró profundamente - muy enfadada. Estoy rabiosa por todo. - Miró al patriarca vampiro a los ojos, y se calmó un poco. - Lo siento. Se que tu has perdido a tu amigo - bajó un segundo la mirada al suelo. La intensa tristeza en los ojos de Carlisle, eran abrasadoras - Por favor… Solo necesito que esto acabe y tener un momento para mí. - Casi suplicó.
- Lo se. Se que estás al borde de tus posibilidades. Pero, estamos preocupados. Y especialmente yo, tengo miedo a que enfermes. - Bella volvió a bajar la mirada al suelo, abatida.
Carlisle era un tema a parte. Era un duro contrincante, sobre todo porque con él le era muy difícil ser grosera.
- Tranquilo. No me pasa absolutamente nada - le dijo, mirándolo, casi, a los ojos. - Solo necesito descansar… - su voz bajó a un leve susurro.
- Creo que deberíamos darle un poco de margen, ¿no os parece? - intervino Jacob, ganándose las miradas de todos los presentes. - Han sido demasiadas emociones en tres días.
- Está noche deberías subir a dormir a la reserva. - Comentó Billy como tal cosa. - No quedarte aquí sola. Nos haríamos compañía mutua. - Bella meneó la cabeza, mostrando un tremendo agobio.
Debía seguir la pantomima, para que los Cullen no deambularan cerca de ella.
- Ya veremos - Respondió Bella de forma algo seca. - Creo que es hora de ir preparándose.
- Si. Los de la funeraria estarán aquí en 10 minutos. - Confirmó Carlisle.
Todos tomaron sus abrigos, y se fueron al velatorio. Los Black, los Clearwater, los chicos de la manada y los Cullen, querían estar ahí, acompañando a Bella cuando introdujeran el cuerpo de Charlie en el coche fúnebre.
- Bella - La llamó Emmet. - Desmontaremos esto en un periquete, para que no tengas que seguir viéndolo desde la ventana de tu habitación - El vampiro enorme, le mostró su sonrisa más dulce; la que se le marcaba el hoyuelo. Bella lo miró un segundo, hasta que no pudo evitar devolverle el mismo gesto.
- Gracias Emmet. - suspiró - Contigo todo es tan… fácil.
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- Jacob - lo llamó Edward a la salida de la casa. - ¿Te importa si hablamos un momento? - El chico lobo se quedó un tanto parado, pero detuvo su paso, y se giró, encarando al vampiro.
- Dime. Pero te aviso - lo miró con advertencia. - Que no voy a decirte nada de ella… - Alzó los ojos al cielo - Bueno, realmente no tengo nada qué decir. Ella no se abre con nadie. - Edward intentaba mostrarse natural, pero estaba observando cada gesto que Jake hacía, y este lo sabía perfectamente. - Aunque creas ver que entre nosotros se ha firmado la paz… - suspiró - es solo algo pasajero. Ella está vulnerable y yo he estado justo en un par de momentos de bajón.
- A ti si te permite acercarte. - Contestó molesto Edward, aunque intentaba no dejar mostrar, demasiado, ese estado.
- Bueno… yo no la he engañado como tu - Contraatacó Jake. - Estuvisteis casi tres meses juntos… Os acostásteis - puntualizó mirando hacía el vampiro con una ceja alzada - Eso es bastante peor que lo mío.
Ambos se mantuvieron en silencio unos segundos, hasta que Jake lo rompió.
- Además nosotros solo llevamos unas pocas semanas llevándonos bien. - Sonrió igual que un niño travieso. - Al principio siempre estábamos a la gresca. - Edward no pudo evitar sonreír también.
- Si, lo sé. - Jake asintió. - Bueno… yo solo quería preguntarte si has notado algo raro en ella. - Edward volvió a ponerse serio. - Desde que Charlie murió, ha estado de lo más rara. Los ataques de hambre, los vómitos, esas formas tranquilas… - Edward iba a revelarle que no podía escuchar ninguno de sus pensamientos, pero en el último momento prefirió guardarse eso para él.
- Sí, yo también me he fijado - giró los ojos, como meditando. Debía mantenerse natural. - Pero bueno, puede ser que simplemente se haya relajado. El estrés de estar contando las horas, la angustia de estar esperando… - se inclinó de hombros. - No sé si querrá subir hoy, pero estoy seguro que mi padre no parará hasta que suba, si no hoy, mañana - rodó los ojos. - Si te sirve de algo, estaré pendiente de ella.
- Si observas algo… ¿me lo dirías? - preguntó casi pasmado Edward.
- Sí. No es que seas santo de mi devoción, pero tampoco creo que merezcas sufrir. Y sobre todo, porque de está forma, dejarás de estar observándola como un acechador. - Suspiró de forma exagerada - Más de una vez, ella te ha pillado y eso, la agobia muchísimo. - Edward agachó la cabeza, un tanto avergonzado.
- Creo que por mi afán de estar pendiente de ella, he conseguido lo contrario - Jake asintió con afligimiento. - Soltaré un poco de cuerda, a ver si sintiéndose tranquila, mejora. Ahora vamos, el coche fúnebre acaba de llegar.
Ambos habían sido sinceros con el otro a medias.
Jake porque iba a ayudar a Bella a escapar, y Edward porque iba a fingir que dejaba a Bella tranquila.
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Esto se acaba(me refiero a Charlie... no al fic ;-)
Bella está de lo más rara, y Edward y, ahora Alice, están "agobiados", porque no saben qué es lo que puede pasar.
El comentario de Emily, a dejado a todo el mundo alucinado. Sobre todo a Edward.
¿Creéis que Edward dejará pasar eso? o, ¿le dará más importancia de la que él demuestra?
¿Conseguirá huir Bella?
Mil gracias a todas, chicas! BESOS
