CAP 36 : Ya lo has decidido

Cuando salí de la Universidad le mandé un mensaje a Ulquiorra de que había acabado demasiado tarde las clases y me quedaba a comer con Kurosaki.

Al acabar caminé hasta el trabajo, había acabado tan pronto que me sobraba tiempo.

Cuando llego al trabajo miro el teléfono y compruebo que Ulquiorra no me ha respondido pero no le doy importancia y me dirijo a los casilleros para dejar mis cosas y ponerme el delantal.

-¡Hime!- Me giro para ver quien me llama

-Ah, hola Rukia-chan -Me saco el pelo del delantal - ¿Qué tal todo?

-Bien, bien. - Cuelga el bolso y el abrigo y abre su taquilla, saca el delantal y de repente se para en seco para mirarme- Por cierto, ya me dijo Ichigo que ese chigo que te visitaba y al que le di tu horario en la cafetería era en realidad tu ex…Lo siento Hime- mira al suelo avergonzada y para sosegarla poso mi mano en su hombro.

-No te preocupes, no podías saber quien era en realidad.

-Ya, pero por mi culpa ese sinvergüenza te estaba acosando.

-Te lo digo enserio Rukia, no te culpes por algo que hiciste de buena fe, yo no te culpo de lo que pasó, asi que no te martirices tanto.

-Pero…

-Nada de peros, no tiene importancia. - Asiente sin convencimiento mientras se coloca el delantal.

-Por cierto ¿En qué acabó lo de su accidente?

-Pues ahora tiene amnesia y no recuerda nada de lo que pasó entre nosotros-Me saco el pelo del delantal- así que tengo que ir a verlo por ordenes del médico y fingir que aún somos algo cunado hasta él mismo se ha dado cuenta de que no es así.

-No parece una situación muy placentera la verdad.

-Créeme, no lo es. - Cierro la taquilla a la vez que ella y ambas nos dirigimos a hacernos un café antes de que empiece nuestro turno

- ¿Y Ulquiorra?-La miro interrogante - ¿Cómo lo lleva?

-La verdad… Lo lleva bastante mejor de lo que me esperaba.

-Ulquiorra es muy buena persona- La miro de soslayo mientras vierto leche en mi café y ella le pone hielo al suyo- No le conozco tanto como me gustaría pero por lo que Ichigo y tú decís, es alguien de buen corazón a pesar de esa máscara de frialdad que se empeña en enseñar. A los demás.

-Sí, la verdad es que es una persona maravillosa.

Salgo del trabajo y como todos los días subí hasta el hospital, esta vez llevaba cascos e iba con tiempo, así que decidí aprovechar a despejarme paseando hasta allí.

Me puse los cascos y busqué en la lista de Murciélago la canción que aún no había sido capaz de ver "One last Chance"

Tell me what you need and I will find a way to stop the bleeding;
No, don't add to my mistakes.
Tell me you're not leaving and I'll tell you everything you need to know.
Don't throw it all away, don't say my words are just too late.

Con los primeros acordes de la canción podía notar que era un murciélago que había vuelto a sus inicios, con guitarras electicas y la percusión de la batería como mejor amigo de su voz.

I don't want to be left behind, I've been so blind to all that I have broken.
Can we put this back together?
No more empty promises, they don't exist; just me out in the open.
I know this will take time, can you give me one last chance to make it right?

You say the story's ending but I think it's time we stop pretending;
No, can't let you turn the page.
Does your heart remember when we used to say forever, don't let go.
Don't throw it all away; don't say these words are just too late.

¿Cuándo compuso esta cancion? ¿Sería cuando lo dejamos?

I don't want to be left behind, I've been so blind to all that I have broken.
Can we put this back together?
No more empty promises, they don't exist; just me out in the open.
I know this will take time, can we put the past behind us,
Tonight I'm gonna fight for you; just give me one last chance to make it right,
Last chance to make it right.

Es raro, pero tengo la impresión de que esta canción la hizo cuando se enteró de que Ishida me rondaba, y no se porqué, pero me hace sonreir con nostalgia, en aquel momento pensaba que ni siquiera me guardaba en algún espacio recóndito de su memoria y, resulta que era justo lo contrario…

I don't want to be left behind, I've been so blind to all that I have broken.
Can we put this back together?
No more empty promises, they don't exist; just me out in the open.
I know this will take time, can you give me one last chance to make it right?

Give me one last chance to make it right,
A last chance to make it right
A last chance to make it right
No more empty promises, they don't exist; just me out in the open.
I know this will take time, can you give me one last chance to make it right?

Por alguna extraña razón a la vez que sonreía quería llorar. Si hubiera escuchado esta canción antes… Seguramente no habría tenido que aguantar a Ishida a mi alrededor, ni tendría que ir a verle al hospital todos los días. Mi vida sería mejor y, la paciencia de Ulquiorra no estaría al borde de acabarse con toda esta situación.

Me sorprendí a mi misma cuando miré al frente y vi que estaba en el hospital y la canción llevaba en bucle más de media hora. Cuando llegara a casa necesitaba hablar con Ulquiorra sobre la canción.

Una vez en el lobby comienzo mi recorrido ya memorizado por sus laberínticos pasillos hasta la sala de ascensores. Pulso el botón de la planta de traumatología, la 4, hoy por primera vez subo sola en el ascensor, y a pesar de que no necesito quedar relegada a una esquina del ascensor, algo en mí encuentra reconfortante apoyarme en la esquina que forman los dos cristales de la pared y escuchar la melodía del silencio. Aunque el silencio dura poco y es interrumpido por el pitido que señala la a la cuarta planta, con un pequeño empujoncito de las manos en el espejo me yergo y comienzo a caminar hacia las puertas corredizas del ascensor, saludo a la amable señora que siempre que me ve me sonríe y dedica un cariñoso "hola" y, esta vez la veo acompañada de quien parece su marido, hoy no me saluda, parece abstraída en la conversación que mantiene con su esposo a quien lleva en silla de ruedas hasta los ventanales de la planta. Sonrío y vuelvo a caminar por esos entresolados pasillos menta.

-Habitación 486.- pongo la mano en la manilla y justo cuando iba a abrir la puerta…

-Señorita Inoue- me giro al sonido de esa voz y justo a mi izquierda vienen el doctor y la enfermera que llevan en caso de Ishida.

-Ah, hola, buenas tardes.

-¿Tiene un minuto?

-Cla-claro- Me señala la sala de espera ahora vacía y el sigo

-Creo que ya se lo imagina, pero la he llamado para hablar de Ishida Uryuu- Asiento no muy convencida de lo que me quiere decir- Creemos que sus problemas de memoria podrían llegar a ser permanentes, por ello creemos que es conveniente que le diga la verdad, tal vez eso le ayude a recuperar algún fragmento de su vida pasada- Miro intermitentemente a la enfermera y al doctor.

-Pero, decirle la verdad le destrozará. No es el cabrón que me destrozó la vida, es el chico inocente de 15 años del que me enamoré. Si le digo lo que realmente pasó… No sé cómo se lo tomará.

-Cuando le diga su pasado, mi compañera estará esperando fuera de la puerta preparada para ayudarla en caso de que sus constantes se desestabilicen-Cambio la mirada al suelo ¿Y si sale mal? Tenía un golpe en la cabeza ¿Y si por mi culpa le pasa algo malo? - Numerosos estudios prueban que el shock de escuchar un trauma del pasado desbloquea recuerdos en pacientes con pérdida de memoria.

El doctor posa una mano en la mía y mi mirada vuelve a conectar con la suya.

-Confíe en nosotros señorita Inoue, no la pondríamos en esta situación si no fuera nuestra última baza para recuperar su memoria, si esto no desbloquea sus recuerdos significar que su memoria tiene daños permanentes.

Y ahí estaba yo, pensándome cómo el iba a decir a un Ishida que había perdido sus recuerdos que era un cabrón si sentimientos y un grandísimo hijo de puta que me destrozó la vida.

- ¿Podéis darme un minuto para… Pensar cómo se lo voy a decir?

-Claro, tómate el tiempo que necesites-Nada más salen de la sala saco el móvil

Necesito hablar con él…

Marco el número de Ulquiorra y espero a que responda

(Con Ulquiorra P.O.V)

- Replantéese su respuesta señor Cifer- Aferro las manos a la tela de mis pantalones - No me gustaría que se arrepintiera de su decisión.

-No lo haré- El hombre delante de mí se levanta de la silla.

-Es demasiado joven para verse tan seguro con algo tan grande, tiene hasta mañana para cambiar de parecer, si no, por mucho que me duela, su decisión será definitiva.

(De vuelta con Orihime)

-El teléfono al que está llamando en estos momentos está apagado o fuera de cobertura

No responde…

Demasiados pensamientos se agolpaban en mi mente.

¿Por qué Ulquiorra no cogía el teléfono?

¿Qué le iba a decir exactamente a Ishida?

Y ¿Cómo demonios se lo iba a decir?

¿Y si le daba algo por mi culpa…?

No sabía que hacer, miraba la lista de contactos frenética e intentaba volver a llamar a Ulquiorra con el mismo resultado.

-¡Joder!

-Señorita Inoue- me giro en dirección a la voz que me llama - ¿Ha hecho su decisión?- Miro el móvil una última vez antes de responder.

"Dos llamadas perdidas a Ulquiorra"

-Sí, voy a decírselo todo.

Enfilo el pasillo que conduce a la puerta de Ishida. Poso una mano trémula en el picaporte de la puerta, miro hacia atrás una última vez y la enfermera cabecea algo parecido a "ánimo", sonriso sin ganas y abro la puerta.

-Hola Orihime- Sonrío de nuevo intentando aparentar mi nerviosismo.

-Hola Ishida… Verás, tengo algo que contarte

(P.O.V Ulquiorra)

-Ya está -Miro la mesa con las velas y la comida que había preparado. Me acerco al tocadiscos y preparo la música para dar ambiente al momento.

Escucho el tintineo de unas llaves en la puerta y corro hacia la cocina para quitarme el mandil y volver al salón.

-¡Ya estoy en casa!- Me acerco al marco de la puerta y sonrío al ver el sonrojo que cubre sus mejillas y nariz, me mira sonriente y cuando se agacha para quitarse las zapatillas la mata de cabello ensortijjado cube su rostro.

-Bienvenida a casa- Sujeto su bolso y la ayudo a quitarse el abrigo mientras ella se pone las zapatillas de andar por casa. Me mira y sus pupilas se dilatan.

-¿Qué es eso que huele tan bien?- Lo sabía…Su efusividad no se debía a mí sino a. La comida, a veces pienso que me vendería al mejor postor por un buen chuletón de ternera.

-¿Porqué no pasas y lo ves tú misma?- se abre paso empujándome a un lado y a duras penas, con las zapatillas a medio caer de sus pies llega a la pequeña salita.- ¿Te gusta?- Se gira hacia mi con una sonrisa más brillante que el sol y asiente.

-Me encanta- Se acerca a mi y me besa- pero – un beso demasiado corto por cierto-¿De donde han salido las pizzas? Parecen…Diferentes

-Era una ocasión especial así que decidí adelantar el día de las pizzas pero esta vez las haría yo, ya sabes por eso de que al cocina con amor sabe mejor – Paso las manos por su cabello y lo coloco detrás de su oreja recorriendo la extensión de su enredadera color atardecer hasta llegar a su cintura y la acerco a mí.

-¿Y el vino?-Baila con los pies balanceando su peso de uno a otro y meciéndonos al compas de su melena.

-Creí haber dicho que era una ocasión especial, y en toda ocasión especial se brinda con vino- Ella sonríe una vez más y esta vez no puede evitar reírse.

- ¿Y qué es eso tan especial que celebramos?

-Bueno, en realidad no lo celebramos, es más bien que no necesito celebrar nada porque te tengo a mí lado.

-Quién te ha visto y quién te ve Ulquiorra Ciffer, no conocía este lado romántico tuyo.

- ¿Y te gusta?

-Tonto… Me encanta. -Nos besamos y siento que es verdad eso de que el tiempo se para cuando besas a la persona adecuada.

Terminamos de cenar y cuando apurando las últimas gotas de vino Orihime tuerce el rostro

-En realidad … Yo…tengo algo que decirte - La miro extrañado sin entender muy bien porqué el tono desenfadado de la conversación de repente ha cambiado.

-Claro… -Cuando me mira puedo notar como dos hilos se desprenden de su cabellera anaranjada y deciden hacerle reflejos en la mirada -¿Pasa algo?

-Verás, hoy cuando fui al hospital, el doctor me dijo que tenía que hablar con Ishida y que era el último recurso que teníamos para recuperar su memoria. -La escucho en silencio, pero Orihime se queda callada, parece que algo la frena a continuar. Pongo mi mano sobre su rodilla animándola a continuar y veo como se muerde el labio antes de continuar- Al final se lo dije... Todo.

-¿Y que tal fue?

(P.O.V Orihime)

Cuando terminé de contarle todo el silencio invadió la habitación, intentaba no pensarlo, pero casi podía ver la cara de la enfermera que esperaba al otro lado de la puerta. Y por otra parte no debería de preocuparme la expresión de la enfermera, más bien debería de centrarme en la expresión de horror en el rostro frente a mí.

-Ishida... ¿Estás bie…?

-¿Yo te hice eso?- Cuando nivela su mirada con la mía sus ojos vidriosos se parecen al profundo azul de la fosa de las Marianas, las lágrimas me observaban amenazantes mientras se preparaban para caer.

-Sí…

-¿Cómo…? ¿Cómo he podido ser así?- Sus pupilas se empequeñecieron mientras su única mano hábil empezaba a ensortijarse entre su cabello

-Es el pasado Ishida, no tienes que preocuparte por eso.

-No lo entiendes…

-Ishida- intento acercar mi mano a su hombro

-No lo entiendes- …pero él la aparta- NO ENTEINDES LO QUE SIENTO- Sus gritos retumbaron en la habitación- Una parte de mí que no conozco hizo daño a la persona a la que más quiero y por eso ahora estamos… Así-Su mirada vuelve a conectar con la mía mientras sus susurros se pierden en las cuatro paredes de pladur- Te he perdido…Por mi culpa

En ese momento el monitor empieza a volverse loco, los pitidos inundan la habitación mientras Ishida grita de dolor.

-¡ISHIDA!- Cuando intento acercarme a él para socorrerle las enfermeras me apartan de la cama y me piden que espere fuera.

Pasa más de una hora sin que nadie me diga nada, un sinfín de enfermeras han entrado en la habitación y el doctor ha entrado y salido varias veces. El tembleque de mis rodillas está por volverse crónico mientras me muerdo las uñas y muevo el pelo de un lado a otro, mientras lo aparto de mi cara y lo vuelvo a enredar a su alrededor. Estoy por levantare cuando de repente escucho el chirrido de la puerta.

-Señorita Inoue…

-¡Sí!- Me acerco corriendo a la enfermera desde el lado opuesto del pasillo- ¿Está bien? -Ella asiente.

-Está estable, pero me temo que su memoria no ha regresado… Le hemos dicho que necesita descansar pero insiste en verla- Una a una las enfermeras salen de la habitación y tras una mirada de soslayo vuelve a hablar- … haga lo que vea oportuno señorita, estaremos aquí por si vuelve a necesitar asistencia.

Me tiemblan las manos.

Le han tenido que asistir por mi culpa

Todo esto es mi culpa…

Debo de verle, es lo mínimo que puedo hacer por él en estos momentos.

Me adentro en la habitación con el corazón en la garganta y las piernas a punto de fallarme. Me quedo callada en el quicio de la puerta, casi sin respiración intentando el más mínimo resquicio de seguridad en mi interior.

Sabía que debía de decirle las cosas a la cara, merecía saber la verdad, pero tal vez debería haber esperado más, este no era el momento, fui demasiado brusca, demasiado…

-Orihime… Se que estás ahí- Se me corta a la respiración y el corazón parece estar a punto de dejar de latir- Pasa

Miro hacia atrás una última vez, como para asegurarme de que no estoy sola en caso de que pase algo…

Al caminar le veo, en medio de la habitación, con la luz fría casi inexistente que ambientaba la habitación. Él está sentado en la cama, con la mirada perdida en el ventanal.

Doy dos pasos más dentro de la habitación antes de que su mirada conecte con al mía, y… Por un momento me sentí que su mirada cortaba, al momento su mirada se dulcificó y lo anterior parecía casi un espejismo.

Me mira y no sé si debo de empezar yo hablando o si debo dejarle dictar el compás de esta... Conversación.

-Orihime…

-¡Dime!- Sonríe ante mi intento de enmascarar mi inseguridad con entusiasmo.

-Por ahora no muerdo, puedes acercarte más si quieres- Asiento y me acerco a la silla donde antes estaba sentada, al lado de su cama. - Creo que tenemos una conversación pendiente- Vuelve la mirada al ventanal y sus ojos parecen perder el brillo que hasta hace una hora los caracterizaba. No respondo, no me atrevo, siento que cualquier cosa podría romper el momento tan frágil que vivimos. Miro al suelo incómoda y cuando levanto la mirada sus ojos se mantienen fijos en los míos-Te he hecho daño, más daño del que nunca seré capaz de reparar y aun así estás aquí ¿Porqué? ¿Por qué me has venido a ver todos estos días?

¿Porqué?

¿Porqué he venido estos días?

¿Por él?

NO.

¿Entonces por quién?

-Por mi hermano, no tuve tiempo de despedirme de él y tenía miedo de que me pasara lo mismo contigo, a pesar de todo aún no me he perdonado por cómo me comporté en aquella época.

-¿Y después?

-No quería venir, no quería verte, pero cuando fui a despedirme de ti en la habitación habías perdido la memoria, tu médico me dijo que podías llegar a estar en peligro en caso de que te lo dijera ahora, tu presión intracraneal era demasiado alta y podía ocurrirte algo grave así que me pidió que siguiera viniendo a verte para ver si así mejorabas. Por eso empecé a venir, pero aun así no quería estar aquí, consideraba que a pesar de que no lo recordaras seguías siendo la misma persona que me había destrozado al vida, por eso nunca te daba conversación, consideraba que al vida me estaba tomando el pelo haciéndome sufrir todo esto.- Me río de mis propias palabras- Y entonces me hablaste de la cita que tuvimos en la nieve y empecé a sentir que tal vez no eras esa persona, que aunque ten el pasado me hubieras hecho daño eso no significaba que tuviera que castigarte por algo que ni siquiera eras consciente de haberme hecho…

El silencio invade la habitación y entonces siento como posa una mano en mi nuca y me atrae hacia él para abrazarme.

Se sentía extraño, no estaba cómoda, no era un abrazo al que estuviera acostumbrada, más bien era como si me viniera a la mente un vago recuerdo de un pasado muy lejano.

-Lo siento, lo siento tanto y…No puedo hacer nada para mejorar nuestra situación. - Me quedo callada mientras las lágrimas se acumulan en mis ojos, si sólo me hubiera dicho que no quería seguir conmigo en aquel entonces, si no me hubiera engañado…Ahora no estaríamos así…- Aún no lo gro recordar mi pasado pero puedo prometerte un futuro lleno de buenos momentos a mi lado.

Me aparto de él.

-Ishida, yo tengo novio, ya te lo dije, el chico que me viene a buscar casi todos los días es mi novio. No hay un futuro donde exista un tu y yo unidos por algo más que una amistad. - Por un momento siento la misma mirada de antes pero igual que ocurrió al otra vez, se desvanece en un instante, como si estuviera solo viendo espejismos.

-Lo sé, y aunque sé que mis sentimientos por ti nunca cambiarán respeto tu decisión.

Después de esto estuvimos hablando un rato y una de las enfermeras entró con el doctor.

-Bueno, si sigue progresando a este ritmo la semana que viene podremos darle de alta.-Noto cómo cambia su expresión mientras despido al doctor.

- ¿Qué voy a hacer ahora? ...-Se lleva una mano a la cabeza y el miro sin entender qué la ocurre.

- ¿A caso no es una buena noticia? Ya no vas a estar encerrado en estas cuatro paredes- Me mira atónito.

-Orihime, no recuerdo donde vivía, no conozco a nadie en esta ciudad, no me sé el pin para desbloquear mi teléfono y tampoco me acuerdo de la contraseña de mi cuenta bancaria- Inclina la cabeza para apoyarla en sus rodillas dobladas- No tengo donde caerme muerto Orihime, por eso no es una buena noticia.

-Tranquilo, yo puedo ayudarte- se gira para mirarme- ya casi no estoy en mi casa para nada que no sea dar de comer a mi gato así que si quieres puedes quedarte mi casa, yo estaré con mi novio en la de al lado.

Sonríe ante mi propuesta y me da las gracias.

Cuando salgo del hospital tengo un nudo en el estómago, no me había parado a pensar en qué diría Ulquiorra…

(P.O.V de Orihime en la realidad)

-Eso era lo que te tenía que comentar…-No he terminado de pronunciar la última palabra cuando Ulquiorra se levanta de la mesa y empieza a caminar hacia el pasillo.

Salgo escopetada detrás de él

- ¡Espera! Ulquiorra ¿A dónde vas?

-A la cama.

-¿Qué? ¿Porqué?- Sus pisadas frenan en seco y quedo a milímetros de chocarme con su espalda.

-¿Qué porqué dices?- Una mueca llena de sorna se escapa de al comisura de sus labios- Porque tal vez si me meto ahora a la cama consiga despertar de esta pesadilla.

-No entiendo Ulquiorra…

-¿Qué no entiendes Orihime? – Se gira hacia mí y de repente sus facciones parecen mucho más frías de lo que recordaba-Me estas diciendo que vas a meter a tu exnovio en TU casa.

-Sí, pero yo voy a vivir contigo no con él…

-Bueno, es que sólo me faltaba que te pusieras a vivir con él sinceramente…-Intento comprender que es algo difícil de digerir, pero se me empieza a acabar la con su tonito condescendiente.

-Entiendo que es difícil de aceptar y que debería de haberte consultado, pero le vi tan mal que me dio pena. Ulquiorra…-Poso mis manos en su rostro y el obligo a mirarme- esto es algo parecido a una obra de caridad, no conoce a nadie, no tiene dinero ni forma de comunicarse con sus amigos para que le ayuden.

-Ese hombre al que le quieres ceder tu apartamento no es una persona cualquiera de tu pasado Orihime, te destrozó la vida, y en vez de darle dinero o buscar alguna otra solución, decides meterlo en tu casa.

-Sólo será por unos días Ulquiorra, por favor, no puedo dejarle solo- Veo cómo cierra los ojos y suspira a punto de perder la paciencia. Coge mis manos entre las suyas y acaricia con cariño con los pulgares.

-Te lo pido por favor Orihime, si no lo haces por ti, hazlo por mí. No le metas en tu casa, busca otra solución, pero no quiero que cuando le den de alta vuelva a tener ningún tipo de conexión con nosotros.

Doy un paso hacia atrás.

-M-me estás pidiendo que lo abandone a su suerte ¿Es eso?- Ulquiorra no contesta. Me deshago de su agarre.

-Te pido que tu relación con él acabe cuando le den de alta del hospital, nada más, nada menos.

-O sea que sí… - Suspira angustiado, como si la situación se le fuera de control.

-No puedo más Orihime, te ha destrozado la vida hasta limites que me producen aversión, te ha seguido hasta esta ciudad, te ha acosado… ¿Qué más tiene que hacerte para que le dejes de lado?

-¡Sabes perfectamente que ha perdido la memoria, no recuerda haberme hecho nada de eso!

-¡Me da igual que no se acuerde, como si a partir de ahora se convierte en el puñetero Santo Job! El hecho de que no se acuerde no le exime de todo el daño que te ha causado.

-Es mi vida Ulquiorra.- Noto que hemos llegado a un punto de inflexión ante el que ninguno de los dos quiere ceder, es todo o nada…

-Tienes razón, es tu vida, yo no te puedo obligar a nada, pero es o él o yo, no hay punto medio en esto Orihime.

-¿Cómo puedes pedirme esto?

-Es mi última baza.

-Siento que la hayas desaprovechado de esta forma…

-Ya lo has decidido…

Los dos nos sumimos en el silencio mientras el tic-tac del reloj nos recuerda que los segundos siguen pasando, aunque nosotros no hayamos quedado congelados en el momento.

-Entonces no tenemos nada más que hablar, lo nuestro se ha acabado- retoma su camino por el pasillo y las pisadas sus pies en el suelo imitan al segundero.

La puerta de su cuarto se cierra y yo sigo congelada...

En un tiempo que no me pertenece.

...oooooooooooooooooooooo...

Oliwis!

Me paso por aquí para darles las gracias a tdos los que han esperado con ansia un nuevo capitulo y me han mandado mensajes ¡Muchísimas gracias!

Además, les tengo que avisar de que no quedan muchos capitulos para el final de esta hermosa serie, calculo que quedarán uno capítulos que les aseguro estarán llenos de sorpresas.