*.·:·. .·:·.*

¿CUÁNTO CREES QUE DURES?

*.·:·. .·:·.*

Amelia estaba pálida.

Luego de buscar alrededor de toda su habitación y no encontrar el juguete que Parkinson le había regalado, decidió bajar, encontrando a su amiga acomodada en el sillón mientras esperaban que Ron y Hermione comenzaran la reunión.

"¿Lo sacaste?" preguntó Amelia, en un susurro bajo mientras se sentaba a su lado.

Pansy la miró, alzando las cejas a la vez. "Perdón, ¿qué?"

"Que si lo sacaste." repitió ella.

"Sacar qué, Amelia."

"El maldito vibrador." rechisto.

Ella miró a su alrededor, tratando saliva mientras esperaba que nadie escuchara su conversación. No se preocupó demasiado cuando notó que todos los demás estaban nadando en sí mismo, así que volvió su mirada a Pansy.

"¿Por qué lo preguntas?"

Amelia suspiró, apoyando su espalda en el respaldo del sillón. "Desapareció."

Ella sintió que la azabache de acercaba, sus labios entre abiertos. "¿Lo perdiste?" exclamó, parpadeando rápidamente. "Ames, ¿sabes lo caros que son?"

"No." espetó. "No tengo la menor idea ni me interesa saberlo. No debí aceptarlo."

La azabache ignoró su tono de voz y apoyó su cabeza sobre el hombro de Amelia. "Bien, simplemente no importa. Quizás está en algún lugar de tu habitación y no lo notaste."

"Es lo que espero." murmuró, tomando un almohadón para apoyarlo sobre sus piernas. "De todas maneras gracias..."

Pansy alzó su rostro, mirándola a los ojos. "¿Por qué?"

"Por ser mi amiga." respondió ella. "Se que todo lo que haces es por... ayudarme, y a veces me comporto como una estúpida contigo pero -"

"Mm..." siseo ella, tomando su barbilla para girarla. "No eres estúpida Ames, es solo que... no sé, no estás acostumbrada a esas cosas y yo soy algo... brusca en esos temas."

"Bien, no importa." cerró ella, rebosando su cabeza sobre la de Pansy. "Eres mi mejor amiga no podría reprocharte nada."

"Ni me lo digas..."

Amelia no supo cuánto tiempo pasó sumergida en sus pensamientos, analizando sus movimientos del día en que Parkinson le había dado el regalo. Recordaba recibirlo, ir a su habitación y pensar en cómo deshacerse de él. Pero no habia más imágenes. Su atención no se puso sobre el pequeño juguete negro desde ese entonces.

Cualquier pensamiento que comenzaba a formarse en su mente se evaporó cuando Draco llegó a la habitación. Hoy lucía diferente y Amelia no pudo quitarle los ojos de encima.

El traje color negro había quedado en el olvido y los tonos claros hicieron que su rostro brillara aún más.

Utilizaba un suéter color blanco con pequeñas decoraciones celestes que se ceñia a su cuerpo a la perfección, marcando cada músculo de sus brazos y abrazando su abdomen a la medida. Sus pantalones era de un marrón claro y apretaban sus piernas, haciéndolo lucir más alto y delgado. El brillo de la cadena que colgaba en su cuello la hizo parpadear y su cabello tomaba suaves ondas desarmadas.

Ella tomó un intranquilo respiro cuando lo vio acercarse, su mano enredandose en su cabello mientras lo sacudía, rodando sus anillos contra él.

"Necesito robartela Parkinson." hablo, cuando su silueta se paró frente a ellas.

Pansy enarcó una ceja, raspando sus uñas entre sí. "¿Y por qué sería?"

Draco puso los ojos en blanco. "No es algo que te importe."

"Si es Ames, me importa." respondió ella, revolviendose en su lugar para apartarse de la chica. "Solo te pido que tengas cuidado con ella. Te estoy vigilando."

Una sonrisa se formó en los labios de Draco antes de tomar la mano de Amelia para ayudarla a pararse. Ella lo soltó lo más rápido posible, mirando en dirección a Hermione quien por suerte, estaba sumida en una explicativa junto a Ron.

Avanzaron por el pasillo y doblaron en una esquina, pasando de largo las escaleras y llegando al segundo salón del bunker. Amelia no pudo evitar mirar su andar. La manera en que su cuerpo se movía a cada paso y esa simpletud con la que filtraba naturalidad.

Llegaron hasta otro cuarto y Amelia entendió que se dirigían a uno de los baños del lugar.

Pasaron una última sala antes de Draco le hiciera un gesto, dejándola entrar al cuarto de baño mientras cerraba la puerta tras ellos.

Amelia dio un último respiro, admirando la cerámica blanca que irradiaba frío antes de girarse y -

Draco sonreía con malicia, alzando la mano en la cual el pequeño objeto negro que tanto buscaba lucia con orgullo.

"¿Juguetes Amelia?" preguntó él, mirándolo con diversión. "Todo este tiempo creí que Amelia Granger era un chica inocente y ahora... no sé que pensar."

Un escalofrío recorrió su cuerpo, y su mano intentó alcanzar el objeto sin éxito. "No fui yo," le informó. "fue Pansy. Ella me lo obsequio así que dámelo."

"No." reprendió él, mirándola como una pequeña presa a la cual acechar. "Tengo planes para esto."

Ella bajó la vista y apretó sus manos entre sí, moviendolas impulsivamente para no tener que mirarlo y sentirse más nerviosa de lo que estaba.

Amelia quería escapar.

Era el primer juguete sexual que tenía en su vida. No sabía de ellos, ni su funcionamiento, ni como sentirse al respecto. Y ahora, la primera vez que lo usaría, sería con Draco.

Como siempre, estaba jodida.

"¿Recuerdas que te dije que tu castigo estaba en mi mente?" preguntó, dando pasos hacia ella.

Ella trago saliva, sabiendo lo que podría venir.

"Bueno..." murmuró Draco. "éste es mi castigo."

Amelia giró su rostro, esperando que más palabras salieran de su boca, pero la sonrisa seductora que sólo él podía crear hizo que su cuerpo temblara.

"Bajate los jeans." ordenó, y ella se quedó inmóvil.

"Tenemos que ir a la reunión." le recordó Amelia, intentando cambiar de tema.

Él asintió, dejando el control que mantenía en su otra mano, sobre el lavabo. "Lo sé, ésto tomará un segundo."

Amelia rió silenciosamente, a lo que Draco la quedó mirando mientras enarcaba una ceja. "¿De verdad?, ¿crees que puedes hacerme correr en tan sólo - un segundo?"

Draco lamio su labio, negando suavemente. "No me subestimes." respondió. "No es lo que pretendo, pero si tanta curiosidad te da, podemos averiguarlo."

"En realidad," suspiró ella, caminando hacia la puerta. "no gracias."

La mano de Draco volvió a atraparla, y tiro de ella, con fuerza para devolverla a su lugar. "Dije que te quitaras los jeans."

"Y yo dije que no creo que lo logres en un solo segundo Draco."

El puso los ojos en blanco, echando la cabeza hacia atrás mientras resoplaba. "Sólo estás haciendo que tu castigo se aún peor."

Amelia se quedó en silencio mirándolo, antes de desviar su atención y soltar su brazo. "Bien."

Sus manos fueron directamente al cierre de su pantalón, bajandolo con rapidez mientras tomaba los bordes para deslizarlos por sus piernas. Estaba a punto de sacárselos por completo cuando Draco la paró.

"Déjalos ahí." dijo, haciendo una seña hacia el lavabo. "Inclinate."

Con nerviosismo, Amelia apoyó sus brazos en la fría cerámica, inclinando su cuerpo mientras Draco caminaba tras ella.

"¿Cuánto crees que dures?" preguntó él, en un tono grave.

Amelia frunció el ceño y levantó la mirada, viéndolo por el reflejo del espejo. "¿Qué?"

Sintió que sus dedos corrían su braga. "Cuánto crees que puedes durar sin correr te mientras escuchas a la molesta de tu hermana hablar."

Draco le lanzó una mirada peligrosa y ella movió sus caderas, intentando retomar su postura.

"No te muevas Amelia." le ordenó, presionando su espalda para volver a bajarla. "Mientras más rápido terminamos ésto, mejor."

"Draco..." jadeo, cuando sintió el objeto frotarse sobre sus pliegues. "¿Qué vas a hacer?"

Él siguió pasando el objeto por su cuerpo mientras la miraba. "Voy a ponerlo dentro Amelia, ¿quieres que lo haga?"

Un dolor presionó su estómagoy giró su cuerpo, mirando el vibrador en su mano. Era pequeño, pero a la vista de Amelia, mucho más grande de lo que le gustaría. El terror la mordió de tan solo pensar en llevar eso puesto.

"¿Estás seguro de que eso se... utiliza así?"

"Claro que estoy seguro Amelia." le respondió, abriendo el espacio de su entrada con dos dedos. "Si no lo estuviera no te lo estaría diciendo. No haría algo que pudiera hacerte daño."

Torciendo su labio, volvió a girarse, apretando sus ojos mientras inhalaba y exhalaba con lentitud, relajando su cuerpo.

La pierna de Draco empujó las suyas, haciendo espacio para comenzar a introducir el objeto con cuidado. Amelia sentía su corazón saltar e intentaba no pensar, ignorando la sensación del material contra su cuerpo.

Luego de unos movimientos en su interior, Draco ajustó su braga, descendiendo las manos por sus piernas hasta volver a levantar sus jeans. Amelia mordió su labio mientras movía sus caderas, sintiendo el vibrador apretarla e incomodarla cada vez que se movía.

Cuando terminó de arreglar su ropa, Draco tomó el control, jugando con él entre sus manos. "Creo que me voy a divertir bastante contigo hoy Amelia."

Ella gruñó, pasando por su lado y golpeando con fuerza su hombro mientras abría la puerta, apretando sus muslos para evitar sentir el objeto bajo sus bragas.

"Una cosa más." los escuchó decir tras ella. "No quiero gestos, sonidos, y mucho menos encontrar tus bragas mojadas."

Ella abrió la boca silenciosamente. "¿Cómo pretendes que -"

"Es tú problema ahora."

Sin palabras, avanzó hasta la sala, sus manos cerradas en puño. Cuando llegó, Pansy seguía en el mismo lugar, tirando la pintura de sus uñas que caía como escarcha sobre la almohada. Amelia vio a Hermione aclarar su garganta antes de caer sobre el sillón.

"Y, ¿qué quería él?" preguntó la azabache, volviendo a apoyar su cabeza en el hombro de Amelia.

Draco entró a la sala. El control balanceándose entre sus dedos. Ella apretó sus piernas. El hecho de pensar en que podría apretar un botón en cualquier momento la hacía sentirse más nerviosa aún.

"Amelia," volvió a decir Pansy. "¿que quería él?"

"Hablar," respondió ella. "es todo."

Pansy asintió, acurrucandose en su cuello. "Bien. Pero si Malfoy te jode alguna vez, debes decírmelo. No voy a aguantar que se comporte como un estúpido con lo único que le ha salido bien hasta ahora."

Amelia le dedicó una sonrisa antes de dirigir su vista hacia el frente.

Hermione y Ron estaban de pie, nuevamente proyectando un mapa de la zona hecho a mano que mostraba los dos bunker cercanos y las barreras protectoras que los dividían.

"He hablado con Harry." comenzó su hermana, captando las miradas de todos. "Intenté hacerle llegar sus opiniones pero él -"

"No escuchó." interrumpió Ron, haciendo una mueca. "Harry está decidido a traer aquí a Ginny junto con los demás."

Murmullos se escucharon desde todos los lugares ante las palabras del pelirrojo.

"Perdón," dijo Amelia, alzando su mano para tomar la palabra. "¿Quiénes son los de -"

Su oración se cortó cuando el objeto en su interior vibró de manera brusca y sorpresiva, haciendo que Amelia se retorciera en su lugar mientras apretaba los labios con fuerza.

Hermione la miró con preocupación. "¿Amelia que tienes?"

"Sí..." respondió, con una sonrisa forzada. "Solo quería saber quienes eran los demás."

"Oh, claro." respondió Hermione, moviendo su varita. "Están Ginny, George, Cho..."

Amelia sentía que estaba en un infierno. Miró a Draco de reojo jugar con el control, presionando distintos botones a la vez que sentía que la velocidad de la vibracion aumentaba. Ella bajó el rostro, mordiendo el interior de su mejilla y apretando sus muslos con fuerza. Sus bragas comenzaron a mojarse un hormigueo tensa a su núcleo adolorido.

"Entonces," resonó la voz de Ron. "Harry tiene un plan en mente."

"Es muy fácil y les prometo que es seguro." añadió Hermione. "Nos hemos puesto en todas las situaciones."

Los pies de Amelia se apretaron contra el suelo, y sus manos armaron puños sobre la mano de Pansy, quien preocupada se giró hacia ella.

"¿Te duele algo?" susurró.

Ella sonrió, mordiendo el borde de su labio cuando la vibración dio un golpe repentino a la mayor velocidad, antes de volver a bajar. "Estoy - estoy bien..."

El gesto se Pansy la hizo saber que no creía en sus palabras, pero no dijo nada más, tomando la mano de Amelia nuevamente entre la suya.

Un suspiro de alivio se formó cuando el movimiento cesó, y Amelia miró a Draco, quien movía el control entre sus dedos sin dejar de mirar a Hermione, quien seguía hablando.

"Ésta," dijo, señalando el mapa en la pared. "es la zona en la que nos encontramos."

Ron se acercó, poniendo su mano sobre la imagen. "El punto azul somos nosotros, el punto rojo, es el otro bunker."

"Hay un mínimo de metros entre las barreras de aquel bunker y el nuestro. Tenemos el plan dividido en posiciones."

Amelia estaba comenzando a relajarse cuando la vibración comenzó nuevamente. Esta vez tuvo la fuerza de mirar a Draco. Su gesto de burla cada vez que la velocidad aumentaba. Ella sentía ganas de matarlo, pero sabía que sería lo más difícil de hacer. Mientras la exitacion subía lo único que pensaba era que Draco la tocara. Ni siquiera le importaba ya levantar sus barreras de Oclumancia, solo deseaba que él supiera cuanto lo necesitaba.

"Entonces, creamos distintas tareas para cada uno." comentó Ron, tomando un papel entre sus manos. "Blaise con Theodore y Nathan con Noah irán como protección para el camino."

Un sollozo escapó de sus labios cuando el dolor se hacía insoportable. Draco jugaba con las velocidades del vibrador y Amelia sólo evitaba las ganas de gritar. Pensaba en pararse y salir del lugar pero sus piernas temblaban, apenas si creía podría cruzar el umbral del salón. Su estómago estaba apretado y su mano sujetaba la de Pansy con fuerza. Sentía el sudor correr por su espalda. Pará su suerte la azabache no lo había notado, ya que estaba demasiado atenta a la lista que Hermione daba.

"Delia, Pansy, Luna, Ailaa y Amelia," dijo ella. "cuidarán el bunker."

"¡Qué!" exclamó Parkinson, soltando a Amelia quién por fin pudo acomodar su cuerpo, sintiendo como la vibracion bajaba su intensidad. "¿No hay algo más importante que debamos hacer?, digo, podríamos ir de protección también."

"Ustedes serán protección." le respondió Ron. "Protección del bunker."

"El bunker se cuida de por sí sólo." dijo Amelia, entre respiraciones entre cortadas. "Las barreras lo protegen."

Noah resoplo. "Chicas, déjenos ésto a nosotros ¿si?"

Pansy rió sarcásticamente, tirando de su cabello mientras respondía. "¿Dejarlos a ustedes?, qué intentas decir, ¿son mejores que nosotras?"

"No de esa manera pero -"

"¿Crees que no podríamos ayudar?" siguió diciendo ella. "¿Es porque somos chicas?"

"Pansy..." murmuró Blaise con severidad. "Es más seguro para ustedes que vayamos nosotros."

Ella chasqueo la lengua, cruzandose de brazos mientras se reclinaba en el sillón. "Es machista, de hecho."

"Bien," cortó Hermione dando un respiro. "el plan está hecho. No hay tiempo para cambiarlo así que por ahora, las cosas serán así."

"Me sorprende Granger." le reprochó Parkinson. "Siendo una de nosotras y teniendo voz y voto en la decisión -".

"Basta." dijo Ron tranquilamente. "No sacamos nada con pelear ahora. Podrías seguir Herms."

Amelia sintió sus ojos llorosos y jadeo, tapando su boca con un puño. Sentía el calor ardiendo en su piel y sólo sentía ganas de tocarse, cosa que jamás haría si no fuera por la tensión que sentía en ese momento.

Quería correrse. Necesitaba hacerlo. La humedad se filtraba por la tela de sus pantalones y se cruzó de piernas, moviendo su cadera para aliviar el nudo de su centro.

"Por último," tarareo Hermione, mirando la lista. "Draco, necesitamos que estés junto a Harry."

A Amelia casi le da un ataque cuando la vibración subió al máximo que podría creer, y miró al Draco, quien dejó el control encendido sobre la mesa mientras miraba a la castaña con el ceño fruncido. "¿Qué le hace creer a Potter que iré con él?"

Ella sintió las lágrimas caer por su rostro y se intentó levantar, siendo casi imposible para sus piernas dormidas.

"Amelia." dijo Pansy, en un tono dulce. "¿Segura que no te pasa nada?"

"No aguanto -" sollozo mientras su labio temblaba. "no puedo."

Levantó la vista, viendo a Draco devolverse a su lugar mientras las palabras que tanto esperaba salían de la boca de Hermione.

"Bien, mañana nos reuniremos nuevamente." informó. "Por ahora, hablen con sus compañeros de tarea y concuerden en cómo llevarán a cabo sus misiones."

Todos comenzaron a pararse de sus puestos, hablando entre ellos mientras salían en diferentes direcciones.

"¿Quieres que te ayude?" preguntó Pansy, poniéndose en pie mientras acariciaba su cabello.

Amelia suspiró, sintiendo su pecho saltar. "Llama a Draco." pidió, viendo al rubio conversar con Noah. "Dile que no puedo más."

Ella asintió al instante sin preguntar, corriendo hasta donde los dos Slytherin quienes reian con diversión.

Ella apoyó las manos en el almohadón, haciendo el mayor de sus esfuerzos para ponerse en pie. Sus piernas flaquearon en cuanto estuvo a mitad de camino, su ceño se frunció cuando comenzó a sollozar en silencio.

Cuando dio un paso la mano de Draco la sujetó, evitando el golpe que podría recibir si caía al suelo.

"Amelia tú -"

"Necesito -" jadeo. "necesito subir Draco, ahora."

Él asintió, tomandola de la cintura para encaminarla a la escalera. Cuando pasaron por el mesón tomó el control, apagandolo para ponerle fin a su juego. Amelia sentía espasmos en su cuerpo y apenas podía respirar mientras subían las escaleras.

"Espera," le dijo Draco, pasando las manos bajo sus piernas para tomarla en sus brazos. "así es mejor."

Rápidamente llegaron a la habitación de Amelia, y él la recostó en la cama con cuidado, abriendo el cierre de su pantalón mientras ella, se doblaba sobre las sábanas.

Sus dedos bajaban la tela mientras hablaba. "No creí que aguantaras tanto." dijo, tirando de sus jeans a un lado. "Pensé que en unos minutos tú -"

Su voz se deshizo cuando corrió la braga.

"Mierda..."

Separó sus piernas, apoyando sus codos sobre la cama. "Q-qué."

Su lengua recorrió el interior de su mejilla. "Estás jodidamente hinchada." respondió. "Tu clitoris va a explotar en cualquier segundo y -"

"Sólo cierra la boca y hazlo." ordenó ella, con voz firme. "Tú hiciste esto, tú vas a arreglarlo."

Draco la miró, mordiendo su labio antes de desaparecer sus bragas, tirando de sus caderas hasta el borde de la cama.

"Voy a disfrutar esto..." tarareo, bajando su boca hasta llegar a sus pliegues húmedos, deslizando la lengua de arriba a abajo.

Amelia gimió de placer, sintiendo el mareo de alivio cuando los suaves movimientos de Draco la llenaban por completo. Sus piernas estuvieron a punto de apretarse cuando él pasó sus manos bajo ellas, empujandolas para dejarlas completamente abiertas para él.

No podía aguantar la imagen que tenía desde allí.

El cabello revuelto de Draco moviéndose de un lado a otro entre sus piernas. Sus dedos enterrando los brillantes anillos sobre su piel. Su lengua dando círculos permanentes sobre su clitoris. El placer era demasiado extenso.

"¿Te gusta amor?" susurró sobre su piel, sin dejar de saborarla. "Vas a correrte en mi boca y voy a disfrutarlo."

Los dedos de Amelia se enredaron en los mechones platinados, alzando sus caderas para volver a pegar su clitoris contra sus labios. Ella lo miraba mientras acariciaba su cabello,

Los gemidos no paraban de salir de su boca mientras lo miraba lamerla, aturdida entre sus deseo. Una de sus manos bajó hasta su clitoris cuando Draco metió la lengua en su interior, y comenzó a masturbarse, captando la atención del rubio que la succiono con regocijo.

"Te ves tan jodidamente sexy desde aquí." murmuró, viéndola frotar sus dedos. "No sabes cuanto me estás matando."

Ella sonrió con maldad, elevando sus dedos huntados en fluido hasta su boca, poniéndolos por completo dentro de ella mientras los lamia con sensualidad, sin dejar de mirar los grises ojos de Draco.

Un gemido grueso salió de la profundidad de su garganta. "Me encantas Amelia."

Otro gemido.

Los dedos de Draco abrieron sus pliegues, hundiéndose en ella para empezar a hacer movimientos dentro y fuera, doblandose en su interior para llegar a todos los puntos. Su lengua volvió a rodar hasta su clitorias, que cada vez dolía más. Succionó, lamio, mordisqueo, llevando a Amelia a un punto en que ya no aguantaba más.

"Draco... cristo, Draco voy a -"

Él torció los dedos a la vez que movía la cabeza con furia contra ella, a lo que arqueo la espalda, casi gritando y viendo a través de la nublez de sus ojos. Sus dientes se apretaron. Sentía sus pezones duros bajo el encaje de su brasier y su mano apretó uno de ellos, amasandolo con fuerza mientras sentía como toda la energía se acumulaba para ser liberada.

"Mierda... voy a correrme Draco." gimoteo, moviendo en círculo su cintura para levantar sus caderas contra él.

Sintió la boca de Draco alejarse, dejando solo sus dedos en ella, cosa que la hizo desesperarse.

"No." espetó, tirando de cabello. "Sigue, necesito... mierda, más."

Él no dudo en hacerlo y comenzó a lamerla con furia, sus hombros apretados mientras hacía fuerza sobre sus piernas.

Amelia comenzó a tartamudear, intentado decir palabras inentendibles cuando el shock la hizo quedar inmóvil. Su mano presionando la cabeza de Draco mientras sentía la corrida llenar su boca, sin dejarlo apartar sus suaves labios de ella.

Se mantuvo así un par de segundos, regulando su respiración mientras soltaba a Draco, quien le dio un último beso en su muslo antes de levantarse e inclinarse sobre ella.

"Perdón." murmuró, tomando su barbilla.

Ella lo miró con confusión. "¿Por qué?"

Él dejó su cuerpo caer a su lado mientras su mano pasaba por su abdomen, acariciandola con suavidad. "Estaba llorando Amelia." le recordó él. "Fue mi culpa, esto... se escapó de mis manos."

"Draco no..." murmuró ella. "Fue... - bueno, estuvo bien."

Él miró sus labios, pasando su dedos sobre ellos mientras humedecia los de él. "Bien."

Amelia sintió el calor nuevamente en su cuerpo cuando Draco se acercó, sus labios con los de ella bailando mientras sus lenguas se enredaban la una con la otra. La mano que estaba en su vientre la rodeó por la cintura, haciendola poner de lado mientras él hundía la lengua en su boca, con tanta tranquilidad, que Amelia se sintió mareada por su sabor.

Cuando se alejó, él sonrió. "Sólo procura que no tenga que volver a castigarte, no creo ser muy suave la próxima vez."