Los pasos resonaban por los silenciosos pasillos. Tweek caminaba de manera lenta abriendo las puertas que se encontrara con la ayuda de sus sombras, buscando a Mortem, pero parecía que su búsqueda no daba frutos.

-Nos paenitet, dominus. Inventisumus et nondum Ad Mortem Festinamus (Lo sentimos amo. Aún no hemos encontrado a Mortem)

-Boyett quid accidit? (¿Qué paso con Boyett?)

-Nos captus eum (Lo atrapamos)

-Bene (Bien) -contesto Tweek -Ubi estille? (¿Dónde está?) -las sombras solo se deslizaron por el pasillo y llegaron hasta una puerta, donde se deslizaron por debajo de ella para abrirla desde el otro lado y darle paso a su amo.

El rubio camino hasta aquella puerta y se dio cuenta de que estaba oscuro.

-In infernis arderet (Arde en el infierno) -conjuro con su varita y se convirtió en una antorcha.

Ya con un poco más de luz, pudo darse cuenta de que había unas escaleras de caracol que descendían a quien sabe dónde. El rubio comenzó a bajarlas, las escaleras eran estrechas y al parecer largas pues tardo un poco de tiempo en llegar al final.

- ¿Qué es esto? -se preguntó a si mismo Tweek y regreso a su varita a la normalidad pues en aquel lugar había un poco de luz con la cual podía guiarse para inspeccionar aquellas puertas de metal.

-Facere cinis (Hacer cenizas) -cuando el candado que estaba colocado en aquella puerta de deshizo Tweek jalo la cerradura y abrió encontrándose a unas caras familiares.

-Tweek -llamó asombrada Sheila Broflovski -Pequeño, ¿Qué haces aquí?

-Estoy aquí para acabar con Mortem.

- ¿Estás loco? -pregunto asustada la pelirroja -Es peligroso, mejor huye antes de que te hagan daño.

-Pero ¿qué dices, mujer? -pregunto Gerald -Si está aquí, que nos libere de inmediato antes de que venga ese loco.

-Gerald -regaño la mujer robusta, porque su esposo estaba siendo irracional, ya que es bien sabido el como aquel chico se altera de manera fácil, así que pedirle eso a Tweek era como pedirle que se cortara un brazo.

-Los liberare solo si me respondes algo -propuso el rubio.

- ¿Qué es lo que quieres saber muchacho? -pregunto confiado Gerald.

- ¿Es cierto que ustedes querían usarme como arma para enfrentarme a Mortem? -esa pregunto congelo la sangre del señor Broflovski.

- ¿Cómo es que...? -Gerald no encontraba palabras, así que soltó lo primero que le vino a la mente - ¿Cómo es que lo sabes?

- ¡¿Qué?! -Sheila exploto ante tal declaración y miro con repudio a su esposo - ¿Cómo que querían usar a Tweek como arma?

-Sheila por favor -pedía Gerald.

-No, por favor -dijo Tweek -Responde esa pregunta, quiero saber eso.

-Chico, veras, solo era en caso de emergencia.

- ¿De quién fue la idea?-pregunto el rubio.

- ¡Contesta! -exigió Sheila al notar que su esposo no quería hablar.

-De Black y Tucker -al rubio por un momento le temblaron las piernas al escuchar el apellido Tucker, pero luego retomo la compostura.

-Bien -Tweek a pesar de ser el Princeps Tenebris aún conservaba un brillo de humanidad y ellos eran muy allegados al rubio, Sheila era como una tía regañona para el rubio, por supuesto que no iba a dejar a los padres de sus amigos en ese lugar, así que destruyo sus cadenas liberándolos.

-Pequeño -dijo Sheila tomando de las manos a Tweek -Enserio perdona al estúpido de mi esposo, te aseguro que una vez que nos larguemos y estemos bien pagara esto que te querían hacer.

-No hace falta -dijo el rubio.

La pelirroja observo los ojos de aquel chiquillo al cual miró crecer junto a su hijo y un nudo se formó en supecho.

-Lo siento, Tweek -se disculpaba Sheila mientras sollozaba.

-Es hora de irnos -Gerald se dirigió a la salida y espero a su esposa junto con Tweek -Debemos liberar a los demás.

-Yo tengo algo que hacer, ustedes liberen a los demás si quieren -dicho eso el rubio se fue y se adentró más a los calabozos siendo guiado por sus sombras.

-Vamos, cariño -Gerald tomo la mano de su esposa y comenzaron a buscar los calabozos donde estaban los demás.

De la nada una fuerte sacudida alerto a los que aún estaban dentro del castillo.

- "Esa energía..." -pensó Tweek mirando arriba de él, a los pocos segundos de que pasara la sacudida la última puerta de los calabozos se desplomo enfrente del rubio. Y una sombra, la cual no era de las suyas, se expandió en ese mismo lugar.

-Diablos, están usando teletransportación -dijo y corrió hasta ella, al mismo tiempo que alguien más lo hacía también.

En un abrir y cerrar de ojos estaban en un salón con un enorme ventanal en una de las paredes, no había absolutamente nada en ese lugar solo la presencia de cuatro personas y el color del alba que entraba por aquel bello ventanal.

Avus y Mortem estaban en guardia cada quien con sus respectivas varitas apuntándose el uno al otro.

-Avus -susurro Tweek.

-Vaya -dijo Mortem de manera fuerte, haciendo eco por todo el lugar -Ahora entiendo como conoce la historia.

ºººººº

Los chicos por fin habían llegado hasta el castillo. Tan pronto como el barco choco contra la tierra de aquella isla todos bajaron de prisa y corrieron hasta la entrada del castillo.

Ya estaban a metros, y en cuanto más pasaba el tiempo hasta centímetros, la puerta ya casi estaba frente a ellos. Todos empujaron las puertas y se abrieron de par en par. Entraron a la sala principal, una enorme sala con unas escaleras que se dividían en dos una que daba a la derecha y la otra a la izquierda.

-Esto haremos -dijo Token -Yo, Clyde, Scott, Cartman, Christopher y Kyle por las escaleras que van a la derecha, los demás en las escaleras de la izquierda.

Le hicieron caso a Black y cada quien tomo el camino que les correspondía.

-Bien debemos abrir cada maldita puerta que nos topemos -dijo Craig, pero cuando se adentraron a los pasillos notaron que algunas puertas estaban abiertas.

-Debemos dividirnos más -sugirió Stan, pero en ese instante su varita comenzó a brillar, y notó que alguien quería comunicarse con él -Loquere (Hablar)

-Stan -la voz de Kyle se escuchó.

-Ky, ¿Qué pasa están bien?

-Stan encontramos a nuestros padres, debemos juntarnos de nuevo en las escaleras de la sala.

-Pelirrojo -Craig le arrebato la varita a Stan - ¿Tweek esta con ustedes?

-No -contesto evidentemente preocupado -Pero mis padres lo vieron.

- ¿Dónde? -pregunto Craig.

-En los calabozos, ellos nos guiaran hasta allá.

-Enseguida vamos -dicho eso la varita de Stan dejo de emitir la luz y Craig se la regreso a su dueño -Andando.

Pip, Butters, Kenny, Demian, Stan y Craig iban de vuelta a la entrada, pero a mitad de su camino una fuerte sacudida los hizo detenerse.

- ¿Qué? -pregunto Pip asustado mientras se aferraba al brazo de su novio.

- ¿El castillo se está cayendo?-pregunto Butters cubriéndose la cabeza de algunos escombros que caían.

-No, no puede derrumbarse si aún no hemos encontrado a Tweek -decía Craig.

No sucedió lo que ellos creían o se imaginaban, solo fue una fuerte sacudida, el castillo aún seguía de pie, pero al mirar las paredes y el techo supieron que si sucedía otra sacudida de esa magnitud el castillo no aguantaría.

Cuando recuperaron su equilibrio volvieron a tomar su camino. Ya todos estaban ahí, todos miraban con temor al castillo esperando otra sacudida o que en cualquier momento se derrumbara.

ºººººº

Otro de los ataques de Avus fue tan poderoso que hizo temblar al castillo por segunda ocasión.

-Ríndete, Ecio -decía Avus mientras intentaba respirar, sus hechizos le quitaban energía.

-Sigues siendo un imbécil, Magnus -contesto Mortem mientras se sostenía el estómago, ya que uno de los ataques de su antiguo amigo logro hacerle daño -Debo vengarme por lo que nos hicieron hace años, ¿Es que no lo entiendes?

-El que no lo entiende eres tú -contesto enojado Avus -Estas cometiendo el mismo error que hace años, pero esta vez no dejare que dañes a alguien más -dicho eso el Gran Mago extendió su brazo y grito: -Angelum lucis (Ángel de luz) -varias cuchillas de luz se dirigían a Mortem.

-Maestro -Trent quería hacer algo, pero ambos magos habían inmovilizado a sus respectivos alumnos, esto era algo de ellos. Y no querían involucrar a sus preciados alumnos; es la batalla que solo les competía a los últimos pilares.

-Via ad ínferos (Camino al infierno) -Mortem creo una hilera de fuego que se dirigía a Avus, pero el logro apagarlo con agua, sin embargo, ese no era el verdadero ataque solo era una distracción. Varias sombras lo embistieron e hicieron que volara y cayera estrepitosamente al suelo.

-Avus -gritaba Tweek intentando mandar alguna de sus sombras para atacar, pero no podía.

El Gran Mago se retorcía del dolor y su varita había quedado lejos de su alcance, esta indefenso.

-Ultima ictu (Golpe final) -Mortem estaba empeñado en darle fin a la batalla contra su antiguo colega, pero no se esperó que Avus tuviera un as bajo la manga.

-Denique me pœnitet (Por último, lamento) -las sombras de Avus, todas y cada una de ellas se reunieron alrededor de Mortem y comenzaron a girar hasta alcanzar una velocidad inhumana para por último chocar entre sí, para así aplastar a Mortem.

El choque ocasiono una fuerte ráfaga de viento que logro destruir por completo aquel ventanal, dejando a la vista la noche.

Todo se quedó en silencio. Tweek fue liberado y rápidamente corrió hasta su maestro. Ya no había pulso y las lágrimas comenzaron a brotar.

El agarre de Trent se fue haciendo débil poco a poco hasta que pudo ser libre, estaba aturdido y solo miraba a donde se estaba su maestro. Todo había pasado tan rápido. Los últimos dos pilares por fin pudieron hacer lo que en secreto anhelaban. Dar su última batalla entre ellos.