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TÚ PERRA
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El día había llegado.
Habían estado días organizando los movimientos que harían para llegar al otro lado del bosque y entrar al siguiente bunker. Harry estaba nervioso y no hallaba la hora de comenzar. Hermione había tenido que calmarlo varias veces con ayuda de Ron, quien le hacía entender que todo saldría acorde al plan.
Amelia no había formado ninguna idea de lo que haría junto con su pequeño grupo de protección. En realidad, había dedicado la mayor parte de sus días a estar con Draco.
"¿Algún día me lo dirás?" preguntó ella, alzando su varita para levantar la barrera de protección.
Draco avanzó entre los árboles, pateando cada rama del camino. "¿Decirte qué?"
Ella se volteo, guardando su varita. "Por qué odias Hogwarts."
"Amelia... no entiendo tu interés por -"
"No te conozco." dijo ella, poniéndose a su lado mientras caminaban. "Tú y yo no nos conocemos para nada y es, extraño estar con alguien de quien no se absolutamente nada."
"¿Estar?" preguntó él, sonriendo burlonamente.
Amelia puso los ojos en blanco, empujandolo con un leve golpe en el hombro. "No de esa manera... solo pienso que podríamos hacer algo más que sólo tener sexo."
"¿No te gusta como te follo Granger?" preguntó él, mordiendo el interior de su mejilla.
Ella suspiró, cruzando los brazos mientras miraba los rayos proyectarse entre las hojas. "No es lo que dije Malfoy."
"Oh, ya volvimos a los apellidos."
Amelia resoplo, dando pasos fuertes. "Realmente no se puede mantener una conversación contigo, eres tan -"
"Hey..." Draco tomó su brazo, tirando de ella hasta ponerla frente a él. "Está bien, hablemos."
Sus manos se apretaron en su pecho mientras el la sujetaba por la cintura, haciendo presión contra su cuerpo. Sentía la brisa y el correr del lago cercano. El calor sobre sus cabezas.
"Bien, cuéntame algo de ti." dijo ella. "Quién es el gran Draco Malfoy."
"Mm..." siseo, arrugando su nariz. "¿Crees que siento la confianza de contarte mis cosas personales?"
Amelia sonrió con ironía. "Sientes la confianza de hacer cosas más que personales conmigo, un poco de tu vida no sería demasiado."
Draco resoplo, moviendo su cabeza en una negativa lenta. "Quizá..."
"¿No lo harás verdad?" preguntó ella, enarcando una ceja.
"No." respondió él, soltandola mientras se acercaba a tomar trozos de leña. "Pero puede que pronto lo haga."
Un fervor recorrió su cuerpo, admirando a Draco mientras tomaba los montones de madera en sus brazos. Lucía más fuerte debido a su camiseta ajustada y la piel de su cuello brillaba con el sol.
"¿Y tú?" preguntó de repente, poniéndose rígido cuando estuvo listo. "¿Quieres contarme algo de ti?"
"Eso sería algo injusto." respondió ella, siguiendo el camino de vuelta al bunker. "No puedo ser solo yo la que responda."
Draco se quedó en silencio. El pasto seco crujiendo bajo sus zapatos a cada paso que daba.
Amelia lo miró con curiosidad. "¿Hay algo que quieras saber?"
Él se encogió de hombros. "No lo sé. ¿Has tenido novio?"
Llegaron nuevamente a la marca de la barrera de protección. Ella sacó su varita, rodandola sobre sus dedos mientras alzaba sus brazos.
"Claro que he tenido novio Malfoy." sonrió ella. "¿Esa es la primera pregunta que viene a tu mente?"
Draco la miró con fastidio. "No te creas importante Granger, era curiosidad."
Las barreras comenzaron a caer en un brillo que se desvanecía en pocos segundos, dándoles pasó a seguir su camino.
"¿Cuál es la curiosidad?"
"Me sorprende que nadie te haya follado lo suficientemente bien." dijo, casi en un susurro. "Me preguntaba quién podría ser el imbécil que no supo complacerte."
Amelia lo miró, golpeando su brazo. "Eres un imbécil, ¿que te hace creer que eres - que eres el mejor?"
El sarcasmo salió a la luz esculpido en una pequeña sonrisa. "La forma en que gritas, lo apretada que estás, como me miras, ¿quieres que siga?"
"Ésta conversación," dijo ella, girandose hacia el bosque. "no tiene lugar."
"Vamos Amelia." dijo él, mirándola susurra hechizos. "Dime."
Ella negó rápidamente frunciendo el ceño. "¿Decirte qué?"
"Dime, quién fue." repitió. "Dime quién te follo tan mal."
Amelia puso los ojos en blanco, empuñando su varita con molestia. "No voy a decírtelo Draco, olvídalo."
"Lo debiste amar demasiado como para no dejarlo." siguió diciendo él. "¿El amor va antes que el sexo?, o es que los orgasmo ya no importan cuando hay sonrisas."
"Draco." rechisto ella, girandose hasta él. "No - voy - a decírtelo."
Él resoplo, avanzando hasta los arbustos de entrada. "Pero no puedes negar que soy el mejor hasta ahora."
"Mierda, Malfoy, ¿eso que importa?" preguntó Amelia, mirando su gesto.
A pesar de su aire de burla, ella encontró algo más tras su perfecta máscara de emociones.
"Draco..." murmuró ella, en un tono cautivador. "¿estás celoso?"
"Qué." espetó él al segundo. "¿Celoso? ¿Yo celoso?, eso es una estupidez."
Ella tomó su rumbo, corriendo hasta la entrada mientras se paraba frente a él impidiéndole el paso.
"Dilo Malfoy, nadie va a saberlo."
"Amelia..." gruñó gravemente. "No estoy celoso."
"Entonces," habló ella. "¿no te molestaría pensar en que otra persona me ha tocado?"
Sus ojos grises tomaron otro aspecto, un rojo furioso y en llamas atravesó sus pupilas. "Amelia."
"¿Quizás alguien logró hacer que no pudiera caminar en días?"
Ella sabía que todo aquello nunca le había sucedido, pero le estaba gustando la forma en que Draco apretaba su cuello, moviendo su cabeza cada vez que sentía que el control escaparía de sus manos.
"¿Quieres que te deje sin poder caminar Amelia?" le preguntó, sus ojos mirándola con ira. "Puedo hacerlo, pero terminarás enojada contigo misma por haberme dejado hacerlo."
"Jamás me arrepentiria." murmuró ella, a la vez que corría los arbusto para abrir paso el corredor. "Pero no puedo decir lo mismo de ti, ¿te arrepentirias de hacerlo?"
"Jamás."
Había tenido que borrar la imagen de su mente cuando Pansy se acercó a ella, alcanzandole su varita mientras arreglaba su vestido.
"Las demás están fuera," le informó. "Harry y Draco ya van a partir."
"Esto es estúpido." escupió ella, poniéndose de pie. "Parense bajo el sol y quédense cuidando el bunker, que de por sí, se cuida sólo con un simple hechizo."
Pansy sonrió, rodeando su hombro con un brazo. "Son unos idiotas egolatras que se creen superiores por una estúpida sociedad que les hizo creer que realmente lo son."
"Pues me fastidian," refunfuñó Amelia mientras salían del bunker. "digo, ¿que tan mal debemos estar para darles la razón?"
"Oh, no les dimos la razón." dijo Pansy. "No tuvimos opción."
"Hablaré con Hermione." respondió Amelia, separándose de Pansy cuando estuvieron fuera. "Me sorprende que haya dejado que tomaran el poder del plan."
El sol estaba brillando y Amelia se paró en su posición, al lado derecho del bunker. Se quedó admirando los árboles, pensando en qué podría haber más allá del bosque. Nunca había caminado más allá del lago, pero las hojas verdes parecían infinitas, como si no existiera un fin y estuvieran encerrados en la nada.
Los murmullos la hicieron voltearse, viendo al grupo de chicos salir desde el bunker. Todos vestían de color negro y llevaban sus varitas, además de dagas y cuchillos que hicieron que Amelia sintiera un escalofrío al pensar en una posible amenaza.
Sus ojos se posaron en Draco, caminando con autoridad. Una fila de pequeñas mariposasa colgando sobre su pecho. Su abrigo negro apretaba sus músculos con fiereza y sus botas aplastaban el pasto con fuerza. Lucía atractivo, llevando el comando de todo su pequeño ejército.
"Dios, aquí vienen los héroes." dijo Pansy, aplaudiendo sin gracia. "Espero que no nos maten a causa de ustedes."
"Zabini, carajo," gruñó Noah, pasando por su lado. "cierrale la boca."
Pansy hizo una mueca, elevando su dedo medio mientras sonreía.
"Esto durará minutos." dijo Draco, cruzandose de brazos. "Todo será sumamente rápido y esperamos, se queden en sus posiciones, no sabemos si algo puede ocurrir."
Todos se quedaron en silencio antes de que él diera una mirada de aprobación, esperando que la barrera comenzara a caer.
"Draco..."
La voz de Ailaa irritó los oídos de Amelia, y vio como el rubio la miraba con interés.
"Cuidate ¿sí?" dijo, moviendo su cuerpo mientras le sonreía.
Su ira irradio cuando Draco le devolvió la sonrisa, mordiendo su labio a la vez que avanzaba con Harry, introduciéndose en el bosque para luego desaparecer.
Amelia suspiró, cruzando sus brazos mientras miraba el cielo. Pansy y Delia estaban conversando mientras levantaban las barreras de protección nuevamente, y ella rechistó al ver que la única persona cercana a ella era Ailaa.
Ignoró pensar pero le fue imposible.
Imágenes de Draco empujandola contra las paredes en el castillo centraron su mente. La chica lo disfrutaba y él parecía hacerlo también. Muchas veces los encontró en pequeños nichos, tocandose mientras ella lo rodeaba con sus piernas, esperando que él la tomara.
Era horrendo pensarlo.
Se sintió insegura de solo pensar que había sido novios por años. ¿Cómo puede olvidar alguien un amor en tan poco tiempo?, ¿él la amaba?
Amelia lo dudaba. Por la forma en que era Draco podría ser difícil que quisiera a alguien de manera tan loca como te hace sentirlo el amor, y ella lo sabía. También había estado enamorada alguna vez.
"Amelia."
Ella se volteó, y Ailaa la miraba con el ceño fruncido.
"Qué pasa contigo, parece que hubieras visto un Troll o algo peor."
Amelia chasqueo la lengua. "Nada Rose, no me pasa nada."
"Ay vamos." dijo ella, suspirando. "No tiene caso seguir siendo enemigas o - lo que sea que seamos."
"Y que quieres." murmuró Amelia. "¿Nos volvemos mejores amigas?"
Ailaa torció su mandíbula, poniendo los ojos en blanco. "Amelia... ¿qué pasa contigo?"
Ella la miró con confusión, sin dejar su rostro pesado. "Ailaa tu no me conoces."
"Amelia Granger." dijo al instante. "La chica que se está tirando a mi ex, ¿no es así?"
Sus dientes se apretaron y miró a su alrededor, esperando que nadie más que ellas estuviera en la conversación.
"No digas estupideces Ailaa."
"No son estupideces Granger." siseo. "Conozco a Draco, como la palma de mi mano querida, ¿él te dice lo perfecta que eres?"
Amelia se quedó en silencio, sus mejillas enfriandose a pesar del calor que templaba en el momento.
"De seguro lo hace." siguió diciendo ella. "¿Ha sido respetuoso contigo?" preguntó, sin esperar una respuesta. "Siempre lo fue... era algo que me encantaba de él."
Un respiro entrecortado la hundió, y cerró los ojos mientras su pie golpeaba el suelo, haciéndola mantener la calma.
"Creo que aún me gusta, de hecho." confesó sin miedo. "Y creo que también le gusto."
Amelia rió, mordiendo su lengua. "¿Tan segura estás de eso?"
"Tú que crees." escupió, enarcando una ceja. "Draco Malfoy, es y será mío. Así son las cosas Granger. Una sangre sucia arruinaría su línea, ¿crees que él te querría por más tiempo?"
"Por el momento, prefiero disfrutar de cómo me folla Ailaa," habló Amelia sin pensar. "Yo tampoco quiero un futuro con él, pero él presente me gusta bastante."
Nuevas pisadas hicieron que las dos chicas se voltearan con rapidez, alzando sus varitas.
El alivio ganó la batalla cuando el cabello pelirrojo de Ginny apareció entre los árboles, seguido de George, Cho, y -
Mierda no.
La barrera comenzó a desvanecerse dejando que los nuevos integrantes se acercaran.
"¡Matthew!" exclamó Hermione, corriendo hasta sus brazos. "Te extrañamos."
El chico sonrió. Aquella sonrisa que en algún momento hizo que Amelia se sintiera en las nubes.
"Lo mismo podría decir Granger." le dijo él. "Tuve una conexión con Cormac hace no mucho tiempo, preguntó por ti."
Amelia caminó hasta Pansy, intentando pasar desapercibida a los ojos de Matthew.
"¡Qué hace él aquí!" exclamó en un susurro.
La azabache la miró con cuestionamiento. "¿Quién?"
Amelia se quedó en silencio cuando Ginny se acercó a ellas. Lucía un rostro brillante y una gran sonrisa. Su cabello trenzado y largo cayendo sobre su hombro.
"Parkinson." dijo, estirando su mano.
Pansy la miró unos segundos antes de estrecharla. "Chica Weasley." dijo en tono duro. "Me alegra que estés bien."
Amelia sonrió ante el acto, y se atrevió a mirar a su alrededor. Simplemente todos olvidaron su origen, sus casas, sus personalidades, en un simple estrecho de manos que significaba mucho más que todo eso.
"¡Ames!" exclamó Ginny, apretandola entre sus brazos. "No sabes cuanto te extrañe."
"Lo mismo digo." dijo ella, frotando su espalda. "Me pone muy feliz que estén aquí ya."
Los saludos se extendieron, entre risas y conversaciones cortas que los llevaron nuevamente al bunker, caminando a paso lento.
"Amelia."
Su corazón dejó de latir y sus labios se separaron con su voz.
"Matthew."
Sus ojos se encontraron con los de ella, y la armonía la dejó en trance.
"Me alegra verte de nuevo." murmuró él, tomando su mano para abrazarla.
Ella le correspondió, sintiendo el aroma de su perfume. El calor en su cuerpo la hizo recordar cosas que había dejado guardadas en un baúl, y estaba segura que jamás volverían a salir de allí.
"No tenía idea que estabas en el otro bunker." dijo ella, separándose tranquilamente. "Creí que estarías a salvo con Cormac."
"Él está en casa." le informó Matthew, mientras avanzaban al corredor. "La familia está a salvo por ahora."
Amelia sonrió, abriendo la puerta de entrada y sintiendo el golpe de las voces dentro. Muchos ya estaban sentados en el salón, hablando con inquietud y emoción.
"¡Ames!" le gritó Pansy, alzando dos botellas. "¡Vamos a celebrar!"
La emoción de su amiga la hizo reír, y asintió mientras sentía que algo golpeaba su hombro.
"¿Podrías mostrarme mi cuarto?" preguntó Matthew, sacudiendo su bolso. "Me gustaría poder ordenar mis cosas."
"McLaggen."
Draco apareció tras él, golpeando su hombro mientras metía una mano en el bolsillo de su pantalón.
"¿Todo bien?"
La expresión de Matthew se desvaneció, y le hizo un pequeño gesto. "Si, yo solo -"
"Correcto," lo interrumpió él, tomando la mano de Amelia. "Tengo que llevarme pero... pueden hablar luego."
La presión en su mano se hizo fuerte, y los pasos eran pesados. Las escalera se hizo una eternidad antes de que Draco la golpeara contra la pared, cerrando su paso mientras su rostro estaba a centímetros del de ella.
"¿McLaggen?" preguntó, sus ojos quemandola por dentro.
Amelia parpadeo, bajando la mirada. "Qué te -"
"¿McLaggen te folló no es así?"
Ella apretó sus labios antes de responder. "Eso que importa."
"Importa Amelia." refunfuñó él. "¿Viste como te miraba?"
"Draco -" lo frenó ella, apretando sus manos contra su pecho para alejarlo. "eso no significa nada."
"Significa muchas cosas." le debatió. "Significa que quiere follarte de nuevo."
Amelia abrió la boca y una sonrisa se curvo en sus labios. "Y qué sí quiere hacerlo." respondió. "No significa que -"
"Granger." la interrumpió él. "te estás comportando como una pe... como una -"
"Una qué, Draco." le dijo en tono duro, sorprendiendose a sí misma de sus palabras. "¿Una perra?"
El silencio la azotó. Su rostro estaba casi tiritando de enfado y Amelia no hacía más que sonreír ante la idea de enfadarlo.
"Si... puede que sea una perra Draco." esbozó, pasando las manos por las mariposas que seguían en su pecho. "Tú perra."
Sintió su pecho apretado. Su respiración forzada. Sus músculos tensados.
Él agarró su nuca y arrastró sus labios contra los de ella. Su lengua se abrió paso con desesperación entre sus labios y el sabor único que dejó caer en su boca. Draco ahogó sus jadeos, bajando una mano para tomar su pierna, la cual apoyó sobre su cadera, haciendo encajar sus cuerpos.
"Sientelo Amelia," tarareo el sobre sus labios. "Siente lo duro que me pones."
Su abdomen se apretó cuando el bajó la mano a su trasero, amasandolo mientras golpeaba su cadera contra ella nuevamente.
Pensó en rogarle. Pedirle que la llevara a su cuarto y la follase como sólo el sabía hacerlo, pero no pudo. Cualquier cosa que pudiera haber pasado en el momento, se vio arruinada por la voz de Pansy.
"Amelia ya -" la chica frenó al instante en que los vio separarse. "Bien... Amelia te espero abajo, y Salazar, olvidare que vi eso."
—§—
La noche empezaba a caer y varios de los chicos se habían alejado, encerrandose en sus habitaciones.
Pansy y Amelia seguían compartiendo de su botella, tirandola de un lado a otro mientras el líquido desaparecía poco a poco.
"Y dime George." habló la azabache, tomando un chocolate de la pequeña bandeja del centro. "¿Qué hicieron con los Sortilegios?"
"Tengo algunos en mi cuarto." dijo él, alcanzandole una botella a Blaise. "Un poco de todo."
"¿¡Es una puta broma!?" exclamó ella. "Vas a tener que darme un poco Weasley, no seas grosero."
"¿Y qué te hizo cambiar de personalidad Parkinson?" preguntó McLaggen, quién se encontraba frente a las dos chicas. "Estás... diferente."
Pansy puso los ojos en blanco. "Perspectivas, Matthew." contestó ella, tomando la mano de su amiga. "Amelia fue la que se ganó mi corazón. Con ella aprendí que una casa no nos hace diferentes."
La castaña sonrió, tomando la botella que Blaise tenía en sus manos para beber de ella.
"Amelia tiene esa magia." respondió Matthew, sin dejar de mirarla. "Siempre la admiré."
El sonido de un vaso apoyarse con fuerza sobre la mesa los hizo voltear sus rostros, mirando a Draco quién se acercaba a ellos con regocijo.
"Si, McLaggen, Amelia tiene eso que... te hace querer arrodillarte por ella." dijo él. "Claro, no cualquiera puede hacerlo."
Matthew sonrió flexionando sus hombros. "Malfoy... ¿ya no te importa la sangre pura."
Draco se veía tan sereno, que Amelia podía notar la embriagues tras su tono. "Otra de las magias que hizo Amelia por mí." respondió él. "Me enseñó que la pureza de sangre no importa a la hora de... hacer ciertas cosas."
"Eso suena muy aristocrático Malfoy." le reprochó Matthew, sosteniendo su mirada. "También suena a manipulación."
"Oh no McLaggen, creo que estás desviando tu punto..." sonrió Draco con gracias. "pero, si entiendo a lo que te refieres, ella está muy consciente de las cosas que hace."
Amelia podía ver los rostros de confusión en los demás, a excepción de Pansy, quien se veía igual de sorprendida que ella escuchando la conversación.
"Conociéndote Malfoy, lo dudo." respondió Matthew, está vez, bajando la mirada.
Draco alzó sus cejas, y su vista se dirigió a Amelia. "Entonces preguntaselo."
"Draco." interrumpió Pansy, sonriendo mientras le pasaba una botella. "Ésto es incómodo para todos así que... mierda, bebamos y celebremos que estamos aquí."
