ACLARACION CAPÍTULO

𝑭𝒂𝒏𝒕𝒂𝒔𝒊𝒆𝒔

Algunas personas no entendieron lo que sucedió en el capitulo anterior, pero en pocas palabras y tal como dice el título, todo fue una fantasía. ¿Por qué? en los capítulos 𝑾𝒉𝒚 𝑨𝒓𝒆 𝒀𝒐𝒖 𝑳𝒊𝒌𝒆 𝑻𝒉𝒊𝒔, Clarisse tiene escenas a solas con cada uno, los conoce, se acerca un poco más a ellos, y eso la lleva a tener esta confusión, sintiéndose algo atraída por cierta parte de cada uno de ellos (claro que con solo uno es con quien más conexión tiene.)

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Clarisse nunca se había sentido tan confundida como lo estaba en este momento.

Ella no era de soñar ese tipo de cosas. Jamás. Y la sensación que vivió fue como si realmente estuviera lúcida. Las ráfagas que recorrían su cuerpo fueron tan inexplicables y placenteras que no creía que pudiera ser posible que un cuerpo llegara a tal nivel de éxtasis.

Claro, no era posible. Fue un sueño, ella no vivió esa experiencia.

Pero -

Aún así le era imposible recordar el momento a cada segundo. Las manos, los cuerpos, los jadeos y las expresiones. Todo en un solo compas que repetiría cientos de veces. Se llamaba loca por sentirse así, pero le era inevitable. Completamente inhumano.

Las cosas se ponían de peor manera cuando las visiones se borraban. Su visión se aclaraba, y volvía a la realidad de la que tan desesperadamente quería escapar. Ella allí, intercalada entre Theodore y Marcus. ¿Pasaría por la mente de alguno de ellos, que la chica que tienen a su lado a tenido fantasías demasiado ficciosas para ser verdad?

Claro que no, ellos jamás lo pensarían. Si bien son sus amigos, es probable que sus mentes estén volando por sobre todo menos ella.

Y aunque se sintiera aliviada por eso, había algo en su interior que esperaba que realmente no fuera así.

"Ahora," habló Zabini, apoyando los codos en la mesa. "¿Alguno de ustedes se folló a alguien esta mañana?, los quejidos se escuchaban hasta mi habitación, podrían al menos lanzar un Muffliato, por los que queremos dormir, al menos."

"Ella lo soñó."

Los ojos de Clarisse se abrieron como plato, mirando en dirección a su amigo, sentado con total naturalidad a su lado. Sus pensamientos estaban tan desparramados que olvidaba que realmente Theodore no sabía lo que había soñado. Él pensaba que la batalla había sido su pesadilla. Con alivio, suspiró débilmente, preparándose para los cuestionamientos que sabía, vendrían junto a las palabras de Nott.

"Qué," rió Lestrange a su lado, clavando sus brillantes ojos sobre ella. "¿soñó que la follaban?"

El cuerpo de Clarisse se estremeció. Sacudiendo la cabeza en negatividad. Ni siquiera salían palabras de su boca. Ella simplemente estaba avergonzada, y no lo entendía. Fue un sueño, no sucedió, no fue real, y no lo será. Ellos no lo saben y todo esta bien, pero ¿por qué aún así sentía culpa?

Nott lanzó un manotazo, tirando su brazo por la espalda de Clarisse, para golpear el hombro de Marcus. "No idiota. Ella soñó con la Batalla."

Draco alzó las cejas con una pequeña sonrisa en sus gruesos labios. "¿Batalla White?, tu pesadilla fue una ¿Batalla?"

«Mierda no, no, no»

Marcus miró a Draco. Él también estaba entendiendo las suposiciones. "Cuentanos Liss, ¿cómo fue esa batalla?" su labio se curvo, marcando una hoyuelo en su rostro. "Porque, no entiendo cuando podrías gemir en una Batalla. ¿Nos explicas?"

«Oh claro, pasa que ustedes tenían una batalla de varitas frente a mí, de hecho, me llenaron de sus Multijugos y si eso fuera poco, me dejan tirada en aquella cama como si me hubieran lanzado un Avada

"¿Pregunta difícil?" dijo Marcus, sacándola de sus pensamientos. "O ya no recuerdas que sucedió en tu 'pesadilla'?"

Clarisse relajo su expresión y tomó el vaso de vidrio frente a ella. "Sólo fue la Batalla, ¿si?. Muchos muertos, heridos, hechizos de un lado a otro, gritos. Algo aterrador a decir verdad pero, nada fuera de lo normal."

"¿Y los gemidos?" preguntó Blaise, mordiendo una uva con expresión de diversión.

Clarisse mordió el interior de su mejilla. "Éxtasis supongo, ya sabes, es una Batalla."

"¿La Batalla te exita, White?" preguntó Malfoy, lamiendo la comisura de sus labios.

Ella suspiró, sonriendo con inocencia. "No ese tipo de éxtasis, Malfoy. Es el éxtasis de la adrenalina. El hecho de estar ahí."

"Creo que te sobrepasaste un poco con tu 'éxtasis' Liss." le dijo Zabini entre risas.

"Bien basta." habló Theo, dejando de lado su plato. "Ella soñó con la Batalla, ya déjenla en paz."

Marcus jadeo, tirando de su cabeza hacia atrás. "Uy, Theodore, cada día me sorprendes más."

"Acabemos con ésto," dijo Draco desde su lugar. "Tengo aún que terminar de arreglar mi bolso."

Clarisse lo había olvidado. Su mente estaba tan ocupada pensando en lo que no debía, que había olvidado por completo que hoy al medio día el Expresso de Hogwarts emprendía su destino para llevarlos a casa a pasar la Navidad.

Había arreglado su bolso en días anteriores, ella acostumbraba a ser organizada pero hoy, estaba más confundida de lo normal y necesitaba despejar su mente.

"¿Entonces nos iremos a la mansión directamente?" preguntó Zabini, poniéndose en pie.

Ella repitió la acción ya que era lo que todos hicieron. Arregló la cinturilla de sus jeans y ajustó su blusa, arrepintiéndose de no haber tomado un suéter antes de salir.

Draco asintió mientras caminaban. "Mi padre me envió una carta por la mañana donde decía que sus padres tenían conocimiento de esto y -"

"Lo dudo," soltó ella, tomando el brazo de Theo. "Al menos mis padres me tienen estrictamente prohibido pisar tu maravillosa mansión. No creo que yo sea parte de la lista que Lucius te envió."

"En eso te equivocas." le respondió él al instante. "Este año mis padres llevaran a cabo una celebración privada, lo más reservada posible, con todos los demás seguidores y algunos cuantos rostros del Ministerio. Los que apoyan , claro."

"Es algo como las reuniones que siempre hacemos," añadió Marcus. "Solo que esta vez habrá un poco más de serenidad y poca charla sobre asuntos importantes."

Ella se estremeció. Imaginar la mansión llena de Mortífagos le perturbaba pero en realidad no era algo muy fuera de lo normal. Clarisse solo debía acomodar su mente a la idea de que no todo lo que tuviera que ver con la palabra Mortífago era malo.

Aquello solo sería una cena y nada más. Una fiesta de entre tantas otras a las cuales había asistido.

Theo apretó su brazo, demostrando confianza sobre ella. "Estaremos contigo Liss, no estés nerviosa."

•~᯽~•

El viaje habia sido corto.

Quizá fue porque sus nervios hicieron que su mente se retorciera esperando no llegar a su destino, formando sensaciones de extrañeza y debilidad ante la idea de tocar tierra nuevamente.

Pero ella no podía parar el tiempo. El tiempo solo corre y depende de cada persona como lo sienta.

Apenas llegaron a la estación tomaron sus pequeños bolsos para salir del vagón en que se encontraban. Clarisse había decidido traer la mayor parte de sus libros. Si debía quedarse en la mansión, tendría que buscar la manera de llenar su cabeza de otras cosas que no fueran pensar en los Mortífagos o... en esos cuatro chicos que caminaban a su alrededor, formando una perfecta línea en donde ella era el centro.

"Bien," rompió el silencio Draco. "Tendremos que Aparecernos."

Para ellos era algo tan normal, pero Clarisse se atemorizó al oír aquello. "¿Aparición?"

"Oh, ella nunca ha hecho una Aparición." dijo Nott, quitándole el bolso de las manos. "Es fácil, no creo que te suceda nada."

"Lo único malo que podría suceder es que te desmiembres en el camino. " se burló Marcus, alzando una de sus cejas. "Más que eso, no podría pasar."

Blaise sacudió la cabeza, dándole un golpe en el brazo. "No la asustes." murmuró, ahora mirándola. "Sólo esperamos que vomites y sientas como si tu hígado quisiera escapar de ti."

"Eso me alienta bastante." respondió ella con una falsa sonrisa.

Draco colgó su bolso en uno de sus hombros y alzó el brazo en el centro del círculo que habían formado. "Bien, ¿listos?"

Todos tomaron con confianza la tela vibrante de la chaqueta de Draco, pero Clarisse estaba nerviosa. Nunca se había aparecido y le asustaban las nuevas sensaciones y los efectos que ello trae consigo.

Apoyó sus dedos temblorosos cerca de los de Theo y repentinamente -

Una ráfaga de viento la llevó. Pudo ver como la estación se desvanecía frente a sus ojos, quedando su exterior en un blanco completo. Su cabello sobrevoló chocando contra su rostro mientras su cuerpo parecía levitar en medio de la nada. Su estómago se contrajo y su pecho se apretó, cerrando su garganta mientras emitía un sollozo desesperado e inaudible.

De pronto, sus pies chocaron contra el duro pavimento. un fuerte dolor recorrió su cuerpo con la caída y su cabeza parecía estallar. Apenas sintió el frío aire fresco de la tarde. El dolor en su estómago seguía pero pudo controlar sus náuseas.

"Nada mal para una principiante." dijo Marcus, limpiando su ropa con golpeteos. "Creí que caerías fácilmente."

"Ya dame mis Knuts Lestrange." Blaise extendió la mano mientras Marcus sacaba una pequeña bolsa de monedas.

Clarisse frunció el ceño, aferrando su bolso contra ella. "¿Ustedes apostaron?"

"Como no hacerlo," respondió Marcus con una sonrisa. "Creí que sería dinero fácil."

Draco gruñó, avanzando por el largo camino de entrada. "Dejen de jugar y entremos. Esta helando aquí."

Nadie se opuso. Todos dieron pasos a un ritmo lento y calmado mientras admiraban las afueras de la mansión.

Ella no recordaba lo grande que era. Tampoco recordaba los enormes campos de pastizal que la rodeaban. Habían altas paredes donde las matas de flores caían a cascada, dando un poco de luz a la zona. El viento permitía que los arboles, aún lejanos a la mansión, emitieran un sonido relajante y silencioso. Admiró a lo lejos los bellos patios que se encontraban en la parte lateral. Allí, grandes piletas dejaban caer agua cristalina sobre estructuras que parecían ser de un arte tan sofisticado y único que aseguraría que fueron hechas exactamente para ellos.

Para la familia Malfoy.

Llegaron a una enorme puerta color negro brillante con pequeños detalles tallados en la parte central de ella. A cada lado, sillas reclinadas reposaban junto a pequeñas mesas que supuso, eran para pasar el tiempo libre y admirar el gran paisaje que tenían desde ese punto.

Sin siquiera tocar la empuñadura plateada, la puerta comenzó a abrir lentamente, dejando ver que el exterior no era lo único imponente que tenían los Malfoy.

El recibidor ya era lo bastante impresionante, pero esta parte Clarisse ya la recordaba.

Recordaba que su parte favorita de la mansión había sido un gran balcón en el fondo del pasillo que se encontraba en el segundo piso. También tuvo la visión de el gran salón donde se llevó a cabo la celebración en que había participado.

Ese salón era casi del mismo tamaño que el de Hogwarts, y estaba claro que su destino era servir para grandes eventos. Los gigantescos candelabros que colgaban desde el alto techo llevaban miles de diamantes en sus ligues. Los espejos eran parte esencial ya que daban un aspecto de más claridad dentro del lugar, regalando un bello contraste de lo que era el tono oscuro de las paredes tapizadas. El piso era completo mármol pero a lo largo de la mansión habían lugares fielmente alfombrados dando algo de calidez a la zona.

Solo esperaba que su estancia fuera placentera y, dentro de un lugar tan gigantesco, pudiera encontrar algo de paz y comodidad.

"Draco." una voz suave y dulce apareció desde el fondo del pasillo. "Al fin están aquí. Me tenían algo preocupada."

"Madre," respondió él con incomodad, cuando sus brazos lo arrullaron. "El tren se retrasó un par de minutos."

Narcissa soltó sus brazos y dirigió sus miradas a nosotros. "Blaise, Theo, Marcus... y Clarisse." La mujer se acercó a ella, posando las manos en las de Clarisse y besando su mejilla. "No te veía desde hace mucho tiempo, tu madre me había comentado que habías crecido bastante pero, no me lo podía imaginar hasta verte." sus ojos recorrieron su cuerpo. "Eres toda una mujer."

Clarisse sonrió, devolviendo el apretón en sus manos. "Es un gusto volverla a ver Señora Malfoy, estoy -"

"Oh no amor, llámame Cissy. No me gustan las formalidades."

"Bien, Cissy." respondió ella con timidez mientras Narcissa se apartaba.

"Bueno, que esperamos," dijo ella con alegría. "la cena esta lista y sus habitaciones están en orden para ustedes.

•~᯽~•

La cena fue corta y concisa. Narcissa nos comentó que Lucius estaba en un viaje de negocios por lo que su llegada sería al día siguiente, cayendo justamente para la celebración.

Los platillos habían sido una obra de arte y Narcissa recibió elogios de parte de todos al admitir que había decidido cocinar esta vez, aprendiendo un poco más de lo que ya sabía.

A pesar de todo la mujer logró hacernos sentir a todos de una manera reconfortante, sacando a la luz temas de interés y centrando su atención en todo lo respectivo a nuestras personalidades.

"Su pongo que están muy cansados." dijo ella, poniéndose en pie mientras varios elfos aparecían en la cocina, comenzando a hacer sus labores. "Los llevaré a sus cuartos para que puedan instalarse."

Todos asintieron, corriendo sus asientos para salir al pasillo en dirección a la ancha y alfombrada escalera. Avanzamos en completo silencio mientras nuestros pies subían peldaño a peldaño. El corredor era exactamente el que recordaba y pude divisar las delgadas cortinas que ocultaban la salida al balcón.

Narcissa nos hizo parar frente a una puerta, tomando el pomo. "Marcus, Bella me comentó que habías dejado varias cosas en tu mansión antes de regresar."

"Si, creo que tendré que ir por ellas lo antes posible." respondió él, apoyándose en el marco de la entrada. "Sabes como es ella."

Narcissa asintió, tirando de la puerta para abrirla por completo. "Theodore, puedes dejar tus cosas y acomodar la habitación a tu gusto."

El chico asintió, entrando en la oscura habitación. Narcissa cerró la puerta y siguió avanzando con su perfecta postura. Los cuadros susurraban mientras nos acercábamos a la siguiente habitación.

Era exactamente igual a la de Theo, solo que esta contemplaba un gran ventanal con vista a los jardines traseros de la mansión. Aquí, Zabini se acomodó, despidiéndose cordialmente antes de refugiarse.

La habitación opuesta era la de Marcus. Por su aspecto era de saberse. No estaba desordenada pero las cosas parecían estar fuera de lugar. Tenía un enorme estante lleno de discos vinilo y muchos artículos muggle lo cual no tenía demasiado sentido ya que aseguraba odiarlos, pero ella recordó que alguna vez menciono que los muggles «tienen objetos realmente divertidos»

Cuando volvió a la realidad, Narcissa los dirigió, esta vez, hasta el final del pasillo, llegando a la última habitación, justo a un lado del balcón. Abrió la puerta y esta vez zse encontro con algo diferente.

Las paredes eran color crema y la mayoría de los detalles tanto en puertas como en decoración eran en un tono dorado brillante. Habían flores color rojo intenso sobre el aparador y un largo librero lleno de ejemplares de distintos libros que sabía, lograba reconocer.

"Quise darte una habitación más acogedora." le dijo Narcissa, al notar como analizaba el cuarto. "Pero si no te gusta tu puedes reacomodarla y -"

"Es perfecta Cissy, gracias." la interrumpió, con una sonrisa ligera.

La mujer le devolvió el gesto, dándole paso a entrar. "La habitación de Draco está frente a ti," añadió, y Clarisse miró el rostro del rubio que la miraba sin expresión. "si deseas algo siéntete en la libertad de pedírselo."

"Lo haré," respondió ella. "No se preocupe."

"Bien, descansa."

La puerta se cerró, dejándola sumida en la soledad.

Admiró por unos segundos más su nueva habitación, añorando estar en su hogar, entre sus sábanas, mirando por su ventanal.

Abrió el gran armario color blanco que se encontraba en un costado y recorrió con un dedo las telas. Ellos tenían ropa para ella. ¿Por qué tendrían ropa para ella? ¿Por qué todos tenían sus propios cuartos?

Pequeñas cosas le decían que su estancia allí sería larga. Por todas las vacaciones probablemente.

Tomó un diminuto pijama de seda color rosa con encajes en sus bordes, y se lo colocó. La tela rozando su piel de manera cálida y pasajera.

Apagó las luces de la habitación, quedando nada más que con la luz de la luna atravesando las cortinas. Tiro del cobertor de su nueva cama y se arrulló entre las sábanas con olor a lavanda. Sus ojos se cerraron al instante, sus pensamientos revoloteando sin poder elegir uno en concreto. Pero eso, eso la estaba llevando a caer en el sueño.

El sentir la suavidad en su piel la estaba llevando a un sueño tan profundo y -

Un sonido la hizo abrir los ojos. La oscuridad ahora era mayor. La luna ya no apuntaba a su ventana y el silencio era mucho más del que recordaba. Sus ojos hicieron el esfuerzo de divisar entre la noche un pequeño reloj sobre el aparador.

2:47 am

Habían pasado horas.

Nuevamente un piqueteo en su puerta.

Levanto las sábanas sintiendo el frío tomar su cuerpo. Se acercó a tientas al armario. Recordaba haber visto una bata color blanco entre las ropas. Como no podía ver los tonos, utilizó sus dedos para encontrar el rígido material.

Cuando lo hizo, tomó la bata en la pasó sobre su cuerpo, dejándola abierta para no sentirse acalorada.

Se abrió paso hacia la puerta y giró el pomo de la puerta. Su rostro se palidecio cuando los mechones rubios aparecieron frente a ella.

"Malfoy que -"

No alcanzó a terminar su frase cuando Draco tiró de su cuerpo hacia él. "Sh... ven conmigo."