Queridos lectores:

Este capítulo en particular no lo tenía terminado, asi que me ha tomado algunas horas revisarlo jiji, pero en la medida que pueda cumplir, siempre cumpliré para ustedes.

El capítulo anterior ha recibido 5 reviews! asi que muchas gracias por ellos: darkness1617, candy01234, Amelie30, ELF-CLOUD y Aida Koizumi, son mi motivación, sépanlo :3

Intentaré actualizar a tiempo los caps restantes, esta historia está por cerrar, pero he empezado ya a escribir una nueva, asi que hay fanfics para rato jsdnfdjs

Sin mas relleno les dejo el cap :3


'

Capítulo 43.- Nuevo hogar.

(Perspectiva de Kagome)

Inuyasha se movió para quitarse de encima y cuando notó que no estaba respondiendo nada continuó hablando.

– No quería decírtelo, no era necesario… no quería que me tuvieras miedo. – musitó mirando al techo, manteniéndose a distancia de mi cuerpo.

– Lo correcto era decírmelo. – exclamé intentando calmar los temblores de mi cuerpo.

– Lo sé, pero era todo tan reciente y quería que me sonrieras sin miedo, que me abrazaras como siempre…

Me quedé pensando ahí en la oscuridad. Enterarme de que el amor de mi vida había matado a alguien si me aterraba un poco, sobre todo si analizaba el hecho de que ahora mismo estaba durmiendo a su lado completamente indefensa y sin posibilidades de huir, considerando su fuerza y considerando además el hecho de que apenas podía moverme sin desangrarme por un movimiento brusco. A pesar de todo ello no tuve deseos de salir de allí y el miedo se disipó cuando incluí un detalle importantísimo en mi análisis rápido: Él había asesinado a sangre fría a alguien que había amado, sólo porque esa persona se había atrevido a hacerme daño.

Lo miré a mi lado y pude ver en su mirada que esto no era sencillo para él, en definitiva juzgarlo era destruirlo. Me acerqué y me abracé a su cuerpo, apoyando mi cabeza sobre su pecho, el ritmo de su corazón pareció aumentar levemente.

– Nunca podría temerte. Sólo me hubiera gustado que hubieras confiado un poco más en mí; esta información quizás habría ayudado con mis pesadillas, porque significa que si ella está muerta ya no puede dañarme ni a mi ni a nadie que me importe.

– Sí, me debatí bastante sobre si decírtelo o no, iba a hacerlo de todos modos, pero quería esperar a que no fuera tan reciente todo.

– Entiendo.

– ¿De verdad no me tienes miedo? – preguntó en un susurro. Pude sentir su aliento tibio chocar contra mis cabellos.

– No… desde que te conozco has tenido frente a ti infinidad de oportunidades de hacerme daño, y a pesar de ello y de que eres un youkai que se alimenta de sangre… realmente fuiste y has sido más caballeroso y respetuoso que la gran mayoría de los hombres humanos. Todo lo que hiciste fue por defenderme, no te martirices por ello.

Inuyasha guardó silencio, no esperaba que me contara como se sentía con respecto al tema, pero estaba segura de que no era algo que él pudiera dejar pasar como si nada.

– Yo te amo… lamento haberte puesto en una posición que te obligó a matarla… – susurré – …No mereces cargar con esa culpa.

– La que me puso en esa posición fue ella... Además, puedo soportarlo… porque estás aquí con vida, eso es lo único que me importa.

Alcé un poco mi mirada y seguí el único impulso que tuve en el momento: me estiré un poco para alcanzar sus labios y juntarlos con los míos. En un principio lo sentí dubitativo, pero para cuando se rindió y su lengua acarició la mía solté un suspiro involuntario. Me separé a duras penas para volver a hablar.

– Si… alguna vez necesitas hablar del tema, no dudes en confiar en mi ¿vale?, asi como yo he confiado en ti.

– Te prometo que si mis pensamientos sobre aquello se vuelven tortuosos, serás la primera en saberlo.

– A pesar de las cosas que hayas hecho, o el pensamiento más oscuro que hayas tenido, yo permaneceré a tu lado a pesar de todo, nunca lo olvides. – musité.

– Es por eso que te he escogido como compañera... Es por eso que te amo. - besó mi frente con cariño y permanecí ahí, justo donde quería estar.


'

Desperté enredada en las sábanas, pero no con la calidez característica a la que estaba tan acostumbrada, abrí mis ojos somnolienta y vi a Inuyasha parado frente a la cama, con una toalla amarrada a la cintura y el pelo mojado mientras en sus manos movía mi camiseta manchada con sangre y que yo había dejado en la ropa sucia. Mierda.

Me miró fijo antes de hablar.

– ¿Hay algo que quieras contarme? – preguntó mirándome serio.

– Ayer mi herida sangró un poco, nada de importancia.

– ¿Por qué sangró?

– Expandí mis pulmones más de lo que debía. – musité sin mirarlo, no tenía la fuerza de voluntad suficiente para mentirle mirándolo de frente.

Se acercó a mi y se sentó a mi lado sin quitarme sus dorados ojos de encima.

– Te conozco lo suficiente como para saber que estás mintiéndome Kagome. – exclamó y su tono sonó levemente enojado. – Si me dices la verdad prometo no enojarme.

Lo miré con ansiedad y suspiré.

– Me caí en el jardín mientras intentaba arrancar un hierbajo. – musité. Inuyasha se puso de pie en un instante y lo vi caminar directo a la puerta de la habitación, junté todas las fuerzas que pude para correr e impedirle salir, ese pequeño esfuerzo me hizo jadear antes de poder expresarme.

– No… regañes… a tu… madre. – susurré apenas mientras intentaba controlar mis jadeos ¿Cómo tan débil Kagome?, estaba harta de estas jodidas heridas.

– Me ha ocultado información, información sobre ti.

El agotamiento me venció y me senté en el suelo cargando mi peso contra la puerta.

– Yo se lo he pedido, justamente porque… tenía miedo… de que reaccionaras asi.

Se agachó a mi altura y me miró con preocupación.

– ¿estás bien? – apoyó una de sus manos sobre mi mejilla.

– Si… Lo siento por mentirte, sólo no cargues a tu madre con ello, te lo ha ocultado porque se lo he rogado. Quiero poder salir a tomar sol, recostarme, compartir con gente, es triste estar encerrada todo el día.

Me miró de frente por unos segundos antes de desviar la mirada, podía comprender que estuviera un poco molesto aún.

– ¿Cómo está tu herida?

– Bien. Haru me ha dicho que estaba un poco inflamada, también me ha advertido que debo descansar al menos un par de semanas para que cierre por completo.

– ¿Harás caso o tengo que amarrarte a la cama? – sonreí ante su propuesta y pude distinguir como intentaba ocultar una sonrisa al comprender el doble sentido.

– Me cuidaré más, lo prometo, pero necesito que comprendas mi punto, estar acostada echando raíces no es mi estilo.

– Lo comprendo gatita, buscaremos cosas para hacer que sean entretenidas y que no requieran mucho esfuerzo de tu parte. Pero, así como tú me lo pediste anoche, necesito que confíes en mí, no me ocultes cosas, mucho menos cosas con respecto a tu salud, quiero saber de ti si es que algo duele, no enterarme por el cesto de ropa sucia o por Haru, ¿entendido?

– Entendido. – Me acerqué para dar un beso corto en sus labios como signo de tregua. – No le digas nada a Izayoi.

– No lo haré, después de todo no lo ha hecho con maldad, sólo te mostró más comprensión que yo… – se puso de pie rápidamente y estiró su mano para ayudarme a levantarme. – Vamos por tu dosis de analgésicos, luego iré a la oficina por un par de horas y volveré antes del almuerzo para que hagamos algo juntos.

– ¿Algo como qué? – exclamé coqueta con la fe de que esta vez funcionara.

– Algo como cocinar o jugar videojuegos – mi rostro de decepción fue evidente – No podemos tener sexo Kag, eso no cuenta como reposo. – musitó adivinando mis planes.

Me acerqué lento y de frente y él retrocedió hasta que su espalda se encontró con la pared. Tomé su rostro con mis manos y lo ladeé levemente para morder la marca violeta de su cuello. Con la primera succión lo sentí estremecer y con la segunda bajé mis manos por su pecho hasta alcanzar el borde de la toalla. Recorrí su piel con mis garras y subí una de mis piernas lentamente sólo para rozar su entrepierna. Sentí el aroma de su excitación y supe que había logrado parte de mi objetivo.

– Supongo que tienes razón… – musité contra la piel de su cuello antes de lamer con deliberada lentitud la herida que mis colmillos habían dejado – …Gracias por preocuparte por mí.

Me alejé de su cuello y al mirar sus ojos pude verlos cambiar del dorado al rojo por unos segundos. Me paré de puntillas para intentar alcanzar sus labios, aunque tenía claro que si él no cooperaba iba a ser imposible para mí; rocé su mentón con mi boca y unos segundos después bajó su estatura para besarme con cuidado, pero sin perder la pasión que lo caracterizaba. Me agarré como pude de su cuello sin movimientos bruscos, con miedo de espantarlo y sentí sus manos sujetarme con delicadeza por la cintura. Unos segundos después enterré levemente mis garras sobre su piel y recorrí desde su cuello a su pecho dejando un camino de marcas rojizas, en respuesta ahogó un jadeo entre besos y bajó a mi cuello para besar sobre mi marca youkai.

Me estremecí y gemí bajito cuando leves corrientes me recorrieron de los pies a la cabeza. Tomé una de sus manos y la apoyé sobre mi pecho izquierdo, cuando lo sentí apretar levemente jadeé y supe que era momento de alejarme.

– Bien… ¿Vamos por mis analgésicos? – me miró como si mi voz lo hubiera despertado de la ilusión y a la vez un poco confundido por mi detención repentina, sin embargo luego de unos segundos me mostró una leve sonrisa torcida, captando mi juego.

– Vamos.

Quizás si lo dejaba deseando más… caería eventualmente.


'

Haru nos sonrió a ambos cuando apareció por la puerta de la sala clínica que tanto odiaba.

– Buenos días Kagome ¿Cómo sigues?

– Bien, no he sentido dolor durante la noche.

– Genial, te cambiaré el vendaje y revisaremos que tal van las heridas.

La limpieza rutinaria dolió, pero sólo en la herida de mi pecho, la herida de mi brazo iba bastante mas avanzada en su cicatrización, podía apostar a que era porque no había estado maltratándola como a la otra.

– Esto se ve menos inflamado hoy, los vendajes están manchados pero muy poco, asi que vamos bien.

Me inyectó una nueva dosis de analgésicos e Inuyasha permaneció a mi lado en todo momento.

– Haru… quería preguntarte algo. – musité.

– Lo que quieras.

– He estado teniendo pesadillas e incluso ciertas alucinaciones con… ella. – Aún no podía mencionar su nombre sin miedo a que pudiera aparecer, a pesar de que ahora sabía que estaba muerta. – Supongo que es por estrés post traumático.

– Si, había pensado en recomendarte un psicólogo para después de darte de alta…

– ¿Puedo tener sesiones conjuntas desde ya? Quiero volver a dormir bien y no quiero herir más a Inuyasha, que es quien tiene que aguantar mis intentos de defensa cada vez que despierto asustada. – Lo miré de reojo a mi lado, él permaneció con un semblante neutro y la doctora me miró con empatía.

– Por supuesto, lo llamaré para que inicies hoy mismo, también es youkai y es totalmente de mi confianza, asi que puedes hablar con él de lo que quieras. Los resultados no serán inmediatos, pero ayudará bastante desde la primera sesión. – le sonreí.

– Muchas gracias.

Ambos salimos de allí e Inuyasha se despidió con un beso corto antes de salir por la puerta de la mansión en dirección a su trabajo. Yo me quedé allí con Aki pensando en qué podíamos cocinar para cuando él llegara.


'

(Perspectiva de inuyasha)

Con Miroku nos habíamos dado la libertad de ir hoy a ver las casas piloto del condominio en el que planeábamos vivir y para ser honesto el lugar me había encantado.

Si bien la casa era grande, no era tan excesiva como la de mis padres, lo que le daba un aspecto mucho más hogareño y acogedor. Gran parte de las paredes eran ventanales gigantes de cristal, lo que permitía que la luz del día inundara la sala de estar y el comedor en la primera planta, lo que con el color blanco del papel tapiz mejoraba con creces. También había cuatro habitaciones abajo y cuatro más en el segundo piso, Lo que nos venía perfecto, considerando que podía tener una oficina para casos especiales o para trabajar desde casa para pasar tiempo con Kag en el periodo post natal, una consulta veterinaria, una sala de lectura como la de mi padre, una habitación sólo para Aki, otra para nosotros y una para el bebé y aún así nos sobrarían dos más.

La distribución era perfecta, el patio y el antejardín eran inmensos y llenos de verde, además de que incluía un estacionamiento techado, un quincho y una piscina lo suficientemente privada como para que ninguno de los vecinos se enterara de nada… lo que me daba unas ideas fantásticas para cuando Kagome estuviera completamente sana.

– ¿Qué tanta aislación de sonido tienen las paredes? – preguntó Miroku a la corredora de propiedades y yo lo agradecí internamente, era una de las preguntas que había estado a punto de hacer.

– Excelente aislación entre habitaciones y desde y hacia el interior, incluso los cristales son bastante gruesos, asi que ningún sonido es capaz de atravesarlos. – Miroku y yo nos miramos y no tuve que preguntar para saber lo que él había pensado, eso venía perfecto para nosotros. Considerando por un lado el hecho de que Sango y mi amigo querían tener hijos y por otro el que yo y Kag pronto tendríamos a una niña pequeña rondando, sería de vital importancia dejarla totalmente ajena de ciertas actividades de sus padres.

– ¿Cuántos baños?

– 3 baños, uno para visita en cada piso y otro privado en la habitación matrimonial, éste último tiene una bañera de hidromasaje. - Aún mejor.

– ¿Cuál es la habitación matrimonial?

Subimos al segundo piso y era la que abarcaba gran parte de esa planta. También tenía ventanales gigantes y un balcón que daba hacia el patio trasero. Pude imaginar la casa amoblada y no tuve que meditarlo más.

– Bien… ¿Cuál es tu nombre? – pregunté a la chica frente a nosotros quien me sonrió embobada. Su aspecto juvenil me confirmó que era novata en esto.

– Tomoyo.

– Tomoyo… – sonreí y me acerqué un poco más. – El plan es el siguiente: ambos queremos comprar y somos amigos de toda la vida... asi que sería fantástico si pudieras conseguirnos dos casas conjuntas y en la mejor ubicación del condominio… ¿es posible?

– Por supuesto que sí, buscaré las casas con más áreas verdes y mejor iluminación para ustedes…

– ¿Y el precio? – pregunté con una mirada inocente, intentando sacarle provecho a mi efecto en las mujeres. Miroku aguantó una risa.

– Eso es algo completamente conversable, puedo rebajarle a cada uno al menos un tercio del precio total.

– Fantástico – sonreí. Agradecí que nos hubieran asignado una chica, con un hombre no habría sido tan sencillo – ¿Dónde firmamos?

– Síganme por aquí.

Mientras firmábamos en una de las encimeras de la cocina americana ella se atrevió a hablar con Miroku.

– ¿Y por qué se han decidido por casas tan grandes, asumo que son solteros? – preguntó coqueta.

– Oh no, ninguno de los dos… verás, él está casado – interrumpí señalando a Miroku – Y yo estoy por tener una hija. – la sonrisa se borró de sus labios por unos instantes.

– Ah, ya veo… lástima, iba a pedirte que saliéramos por una copa. – me sonrió y Miroku me miró de reojo – ¿Quizás puedes de todas formas?

– No, lo lamento. – sonreí y ambos le entregamos las carpetas ya firmadas en sus manos, al menos de ese modo ya no podía arrepentirse del trato incluso después de rechazarle.

Asintió y nos indicó cordialmente la salida, asegurándonos que la entrega de la propiedad se haría efectiva en 2 semanas. Ahora sólo quedaba contratar un buen decorador de interiores que pudiera trabajar a full durante 14 días.

– "¿Dónde estás?, estoy aburriéndome sin ti." La voz de Kagome resonó en mi mente y sonreí como idiota. Miré mi reloj y comprobé que era hora de almorzar.

– "Voy en camino gatita, espera por mí".

– "Siempre."

Miroku me miró desde el asiento de copiloto.

– ¿Ya estás mandando mensajes mentales? Estás sonriendo como idiota. – me reí ante su comentario.

– Descubierto.

– Me gustaría poder llegar a ese nivel de conexión con Sango, aún no lo logramos.

– Paciencia, a nosotros también nos costó bastante.

– ¿Le has dicho de la casa a Kag? – preguntó.

– No, es sorpresa… asi que ningún comentario al respecto.

– Uff, que bueno que me avisaste, podría haber metido la pata.

Llegamos 40 minutos después a la mansión Taisho y Kagome me sonrió apenas abrí la puerta de entrada. Sango estaba a su lado, quien saltó sobre Miroku. Estaba seguro de que si Kag hubiera podido, también lo habría hecho, sin embargo se acercó a paso lento y se estiró de puntillas para alcanzar mis labios.

– ¿Cómo te ha ido? – preguntó.

– Perfecto. – sonreí y ella me sonrió de vuelta.

– Con tu madre y Sango hemos avanzado en el almuerzo, estará listo en 15 minutos.

La abracé con cariño y Aki apareció unos segundos después para unirse al momento.


'

Para cuando terminamos de almorzar ambos subimos a recostarnos en nuestra habitación. Me mantuve entretenido acariciando la pancita de Kag mientras ella me contaba de su primera terapia, que al parecer había ido bastante bien.

– ¿Te ha ayudado? – Pregunté al final de su relato.

– Mucho, aunque me faltan 8 sesiones más.

– Es un proceso lento… – exclamé mientras besaba su mejilla – Lo importante es que cada sesión te acerca más a estar mejor.

– Lo sé – musitó.

Kag se giró para quedar de frente a mí y su rebajada camiseta me dio una excelente vista de su escote, que parecía aún más pronunciado con las vendas apretando sus pechos. Me miró fijo y me haló suavemente de los mechones que enmarcaban mi rostro para besarme, yo devolví el gesto de inmediato.

Estas semanas sin poder tocarla habían sido relativamente soportables, ya que mi mente había estado ocupada pensando en su pronta recuperación y despertar; pero ahora que la tenía despierta y sanando a mi lado, provocándome cada vez que podía… mi auto control no estaba siendo muy efectivo.

Sentí su lengua enredarse con la mía y jadeé cuando bajó su mano a mi entrepierna, apretando levemente. Agh… esto se estaba haciendo complicado.

Antes de que pudiera meditarlo más desabrochó mi camisa con lentitud y pasó sus garras por mi pecho, apoyando su palma sobre la zona de mi corazón.

– El latido de tu corazón me relaja mucho. – musitó y cerró sus ojos concentrándose por unos instantes. Luego tomó una de mis manos y volvió a llevarla a su pecho, tal como había hecho en la mañana. – ¿Puedes sentir el mío? – Preguntó abriendo sus ojos chocolate claro enmarcados por aquellas largas pestañas.

– Todo el día estoy pendiente de él. – susurré y la miré fijo mientras ella se restregaba contra mi ronroneando como un felino disfrutando las caricias que se le están brindando.

La vi bajar a mi cuello y la sentí morder por segunda vez en el día. Gemí ronco cuando sentí como succionaba rítmicamente mi sangre hacia su boca. Sin poder evitarlo bajé a su marca y la rocé con mis colmillos, ella gimió instintivamente.

"Muérdeme" musitó demandante su mente y con esa simple orden sentí el hilo de mi cordura romperse.

Hundí suavemente mis colmillos en la zona violeta de su piel y ella jadeó. El sabor de su sangre llenó mi boca y me sentí en éxtasis como hace semanas no lo hacía. Había extrañado su sabor y en definitiva también sus reacciones a mis mordidas. Bebí sólo un poco y cerré la herida lamiéndola con cariño.

– Me encantas. – musité.

– Me encantas más. – respondió y la vi acercarse para besarme otra vez.

Nos mantuvimos en eso por varios minutos, besos eternos mezclados con caricias suaves y coquetas, y a pesar de que pensé que Kag intentaría convencerme de seguir adelante no lo hizo, quizás consciente de que mientras antes se hiciera la idea de reposar, antes sanaría.


'

Marzo 2018, 2 semanas después

(Perspectiva de Kagome)

Dos semanas habían pasado más rápido de lo que esperaba y por fin mis heridas estaban cerradas, si bien podía moverme con libertad, aún me faltaba recuperar parte de mi fuerza. Permanecí sentada en el borde de la camilla con una sonrisa gigante mientras Haru anotaba cosas en una libreta.

– Bien Kagome, tus heridas están cerradas casi en un 100%, y como puedes notar, con las curaciones que hemos hecho por casi un mes no hay cicatrices ni en tu cuello ni en tu brazo – habló mientras me hacía mirarme en el espejo. – Sólo ha quedado una pequeña en la herida del centro de tu pecho, que creo que podría ir mejorando con el tiempo, aunque jamás desaparecer por completo, lo siento.

– No te preocupes, estoy muy agradecida contigo y con tu equipo, la primera herida con plata que me hicieron hace algunos años era pequeña, pero como no me preocupé mucho en limpiarla o curarla, quedó una cicatriz… que lograras evitar dos de las tres que debería tener es suficiente para mí.

Haru me sonrió y tiró los vendajes a la basura.

– ¿Qué tal te sientes después de terminar las sesiones con tu psicólogo?

– Bastante mejor, aunque hay algunas cosas de las que me cuesta hablar aún… él me ha dicho que requiero de tiempo, pero al menos las pesadillas se han ido.

– Has sido una chica increíblemente fuerte, la verdad es que te admiro por tu valentía y por tu resistencia… conozco el dolor de las heridas hechas con plata y sé que es insoportable y nubla la razón, sin embargo no te rendiste por mantener a tu pequeña a salvo, nunca te rendiste, ni en el galpón, ni aquí.

– No había otra opción para mi. Darme por vencida era quitarle todo a Inuyasha. – me miró con ternura y luego miró a mi alrededor.

– ¿A todo esto dónde está? Siempre esta junto a ti en nuestras revisiones.

– Ha ido a comprar helado de limón para mi. – hice una mueca de culpa y Haru se rio – ¿Hay forma de frenar los antojos?

– No… pero al menos el limón es fácil de conseguir, imagínate si tuvieras antojos con algo más exótico, como caviar o algo asi.

– Que asco el caviar. – sentí nauseas instantáneas al imaginármelo e intenté inhalar profundo para hacerlas desaparecer.

– Vaya… Casi te has puesto verde, puedo dejarte una receta con un remedio para las náuseas.

– Por favor, me encantaría recuperar mi apetito voraz clásico de antes del embarazo.

– Totalmente comprensible.

Sentí el aroma de Inu apenas entró en la mansión y probablemente él sintió el mío en la planta baja, porque apareció frente a mi apenas unos segundos después.

– Hola gatita, he traído mucho helado de limón – me sonrió y miró a mi doctora.

– Acabo de darle de alta, asi que pueden volver a casa hoy mismo.

– ¡Fantástico!, tengo todo listo. – exclamó sonriéndome mientras acariciaba mi mejilla con ternura.

– ¿listo?

– Ajá, almorzaremos aquí y nos vamos.

– ¿puedo comer helado antes de almorzar? – pregunté como una niña pequeña.

– No, el helado es postre gatita. Necesito hablar algo con mi padre y Miroku, si quieres por mientras puedes ir a ayudar a Izayoi con lo que sea que esté haciendo en el jardín.

– Genial. – sonreí y luego de volver a agradecer a Haru caminé junto a Inuyasha fuera de allí. Me estire en puntillas para besar sus labios y él me sonrió – ¿debería preocuparme que tengas que hablar algo con ellos dos?

– Por supuesto que no, cosas de la empresa. – me sonrió y me agarró con rapidez por la cintura para abrazarme, mi vientre abultado dejó espacio entre ambos – En unos minutos estaré junto a ti.

Asentí y caminé en dirección al jardín mientras él caminaba en la dirección opuesta, a la oficina de su padre.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

Me senté en el sofá. Mi padre sirvió los vasos de whisky y Miroku apareció unos segundos después, cerrando la puerta tras él.

– Siento la demora, he tenido que ayudar a Sango con algo. – exclamó agitado.

– Aja, puedo imaginarme con que. – exclamó mi padre y su risa se combinó con la mía.

Ambos se sentaron frente a mi y me miraron expectantes.

– ¿Y bien? – preguntó Miroku.

– Los he llamado a ambos porque necesito de sus consejos.

– ¿con respecto a que? – La voz de mi padre sonaba intrigada y preocupada al mismo tiempo.

– Voy a pedirle matrimonio a Kag.

Pude ver a Miroku atorarse con el whisky que acababa de beber.

– ¿tu, Inuyasha Taisho? – preguntó sarcástico mientras me sonreía burlón.

– A ver, tú estás casado y permíteme recordarte que eras igual de mujeriego que yo. Tu eres el vivo ejemplo de que la gente puede cambiar.

– ¿y por qué necesitarías nuestra ayuda? – Inu no me miró sin comprender aún mi punto.

– Ambos han pedido matrimonio y les ha resultado bien… a diferencia de mi, que la única vez que lo intenté salió pésimo.

– Quieres consejos de como pedírselo. – exclamó mi padre y yo asentí. - ¿Tienes miedo de que te diga que no?

– Algo así… Iba a pedírselo hace semanas, antes de que ocurriera todo esto, pero todo cambió de golpe y ni siquiera he tenido tiempo de buscar un anillo de compromiso.

– Inuyasha… eres el jefe de una empresa de joyería fina. – exclamó Miroku mirándome sarcástico.

– Pero no puedo regalarle cualquier anillo, quiero que sea especial, al igual que su brazalete. Un diseño que sea único para ella. ¿Dónde le pediste matrimonio a Sango? – pregunté con curiosidad real.

– En su casa, después de tomar té.

– Vaya, con esa velada tan romántica me sorprende que te dijera que sí. – musitó mi padre, yo me reí.

– Es que según yo no necesitas planear un evento de características estratosféricas, puede ser algo sencillo pero especial y personal, de todas formas será inolvidable para ambos. – Bien, en eso mi mejor amigo tenía un punto.

– Bueno, no planeo un evento gigante, pero…

– Deberías hacer una fiesta para pedirle matrimonio. – mi padre me interrumpió y Miroku y yo nos miramos.

– ¿Así se lo pediste a mamá? – pregunté.

– Por supuesto.

– Hmm… creo que la presión social sobre Kag no sería agradable, imagina tener al menos cien personas mirándote fijo, esperando que digas que "si" a una propuesta. Creo que podría hacer una fiesta luego de pedírselo personalmente, siempre y cuando me acepte, obviamente.

– Podrías llenarle la casa de sus flores favoritas. – exclamó Miroku y mi padre me miró sin comprender.

– ¿Casa?

– Ah si… he comprado una casa nueva hace un par de semanas, un decorador de interiores debe estar de hecho ahora mismo viendo los últimos ajustes para cuando lleve a Kag. – mi padre me sonrió y se acercó para abrazarme.

– ¿Te das cuenta de lo mucho que has madurado en los últimos años?

– Asi parece… y todo gracias a que me enamoré de la persona correcta.

– Después de tantos años de vida encontraste a la compañera perfecta, y no sólo eso, tienes un cachorro que viene en camino y una casa nueva… Estoy feliz por ti. – palmeó mi espalda antes de separarse, Miroku nos sonrió a ambos.

– Te ayudaré a planear como pedirle matrimonio, pero dame unas ideas base… ¿Flores favoritas?

– Peonías.

– ¿color favorito?

– Azul.

– ¿Dulce o salado?

– Dulce, creo…

"Te estás demorando mucho y me aburro sin ti" Sonreí, podía escuchar su voz enojada.

– Piensen en algo, ambos… agradeceré cualquier idea que se les venga a la cabeza. Por ahora me retiro.

Salimos los tres de la habitación, y efectivamente había sido buena decisión terminar la conversación, porque Kag venía a paso decidido para cuando abrimos la puerta.

– El almuerzo está listo. – exclamó y nos sonrió. Me acerqué para tomar su mano y caminamos juntos en dirección al comedor.

No pude concentrarme mucho en la conversación familiar, mi mente estuvo divagando en que clase de anillo elegir para Kag. Dentro de todos los metales que mi empresa trabajaba el oro blanco era totalmente de mi elección para un anillo de compromiso, pero… ¿Qué diseño debía tener? ¿Debía ponerle muchos diamantes o sólo uno central? Quería encontrar la joya que complementara a la chica a mi lado de forma perfecta, chica que ahora mismo iba en su segunda copa de helado.


'

Luego de almorzar subimos a ordenar nuestras cosas y dejar la habitación vacía.

– ¿Pasa algo? – La voz de Kagome me sacó de mis pensamientos.

– No gatita, ¿por?

– No hablaste mucho en la mesa y ahora luces distraído, ¿en qué estas pensando? – Sonreí ante la prueba de lo mucho que me conocía. De pronto se me ocurrió la idea perfecta.

– He estado pensando en que quiero regalarle un anillo a mi madre, algo para agradecerle por su hospitalidad este último mes… El problema es que como soy jefe de una empresa de joyería fina… dispongo de tanta variedad que se me ha hecho complejo elegir, no sé si debe ser grande o recatado, necesito tu ayuda con esto.

– Ah, pero me lo hubieras dicho antes, pensé que algo andaba mal entre los dos. – musitó haciendo un puchero, me enternecí y me acerqué en un movimiento rápido para abrazarla.

– ¿tontita, que podría estar mal entre los dos?

– No lo sé… me preocupé. – sentí sus brazos abrazarme por detrás del cuello – Considero que los anillos delgados son mas lindos que los gruesos.

– ¿Sí?

– Ajá, la mano se ve más delicada, no conozco mucho los gustos de tu madre, pero los anillos estilo solitario o cintillo son muy bonitos.

– ¿Con una piedra preciosa central?

– Claro, o con pequeñas incrustaciones, según yo menos es más.

– Tienes razón con respecto a eso, quizás podrías trabajar conmigo como diseñadora en la empresa...

– Me encantaría, pero tengo una profesión ¿recuerdas? – me reí.

– Lo sé, sólo quería una excusa para tenerte cerca constantemente, después de todo... nuestro último encuentro sexual en mi oficina fue energizante para el resto del día. – la vi sonrojarse y besé su frente. Me separé para terminar de cerrar uno de los bolsos con mi ropa. – Creo que estamos listos, bajaré estos bolsos e iré por Aki para que salgamos de aquí. – asintió antes de robarme un beso rápido.

Ya en el salón ambos nos despedimos de mis padres.

– Están obligados a venir más seguido, ya me he acostumbrado a su presencia aquí. – Izayoi nos abrazó al mismo tiempo.

– Igual yo – mi padre le siguió.

– Vendremos pronto, Kagome seguirá sus controles con Haru y tu misma le has ofrecido que tenga a nuestra hija aquí.

– Por supuesto, desde ya hemos estado preparando todo.

– Muchas gracias por todo, este mes me he sentido demasiado cómoda junto a ustedes. Esta familia es fantástica. Cada uno de ustedes ha aportado con un granito de arena para mantenerme con vida, estaré eternamente agradecida por ello.

– Nunca olvides que ahora eres parte de esta familia. – exclamó Inu no e Izayoi asintió.

Haru se acercó para despedirse y Kagome le habló de frente.

– Muchas gracias a ti también, salvaste mi vida, estoy en deuda contigo.

– Es mi trabajo, además ha sido grato tratar a alguien como tú. Recuerda que el otro mes tienes control y ecografía, quizás podamos planear fecha de parto.

– Me parece perfecto.

Kag tomó a Aki en brazos y lo acomodó con su arnés en el asiento trasero del auto. Sango y Miroku salieron unos minutos después de nosotros.


'

Me mantuve manejando con la vista fija en el camino, de algún modo toda esta situación de cambio de casa me tenía nervioso, a pesar de que lo mío con Kag iba bastante enserio, aún tenía miedo de espantarla mostrando tanto compromiso.

– ¿Volverás al trabajo desde el lunes? – Su dulce voz me sacó de mis pensamientos.

– Ese es el plan.

– Te extrañaré demasiado… me he acostumbrado a que estés a mi lado gran parte del día.

– Intentaré trabajar máximo hasta las cuatro de la tarde, de ese modo podemos pasar más tiempo juntos.

– Podrías trabajar desde casa algunos días… – musitó.

– También, bueno, son cosas que tengo que hablar en la reunión del lunes.

La música suave de la radio relajó a Kag hasta el punto de quedarse dormida. Lo que agradecí internamente, así no la tendría preguntando cuando notara que el camino que estábamos tomando no era el habitual.


'

(Perspectiva de Kagome)

Desperté con la voz de Inuyasha cerca de mi rostro.

– Gatita… Hemos llegado. – soltó mi cinturón de seguridad y depositó un beso corto en mis labios.

Restregué mis ojos con pereza y sólo cuando bajé del auto noté que no estábamos frente al edificio de veinte pisos que tenía en mente.

– ¿Dónde estamos? – Inuyasha me abrazó por la cintura y me sonrió.

– En nuestro nuevo hogar. – exclamó mientras hacía tintinear frente a mi un par de llaves. Yo pestañeé un par de veces antes de volver a hablar.

– Estás jodiéndome… – musité mientras miraba la maravillosa casa, casi mansión frente a nosotros.

– Por supuesto que no. He decidido que quería cambiar de aire, dejar atrás el pasado y comenzar en un lugar nuevo contigo, después de todo… esto va realmente enserio ¿no? – exclamó haciendo alusión a una frase que yo le había dicho hace algunas semanas.

Sentí mi vista nublarse levemente por las lagrimas y me colgué de su cuello para besarle con todo el amor que pude encontrar para él dentro de mí.

– Esto es perfecto… muchas gracias. – susurré contra sus labios y pegó su frente a la mía.

– Todo lo que esté a mi alcance para hacerte feliz yo te lo daré… a ti, a nuestra bebé y a Aki. – miró tras de nosotros al cachorro que movía la cola insistentemente dentro del auto – El departamento tenía demasiada historia, demasiados recuerdos, buenos y malos. Y yo quería un lienzo en blanco contigo.

– Comparto completamente ese pensamiento. – exclamé mientras sacaba a Aki del auto, quien nos siguió de cerca.

Me tomó de la mano para guiarme dentro de la casa y sonreí aún más. Todo era perfecto en ella, la iluminación, el papel tapiz y los muebles eran totalmente de mi gusto. Además, el que gran parte de las paredes fueran de cristal era hermoso. La privacidad la daban unas cortinas roller en un tono crema que combinaba con el blanco de las paredes.

– Pensé que estaría vacía.

– Por supuesto que no, he estado decorándola para ti, desde hace semanas.

Subimos al segundo piso y me mostró la habitación matrimonial que parecía ser incluso más grande que la del departamento y junto a ella una habitación en tonos pasteles.

– Esta habitación he pedido que sólo se pintara en un tono base, los muebles y la decoración pensé que querrías verlo conmigo.

– Pensaste bien.

– Asi que hay que comprar todo lo del bebé durante los próximos días. – Me miró con las manos en la cintura, orgulloso de su regalo y yo sonreí feliz.

– Es todo lo que alguna vez deseé y lo mejor es que es junto a ti… muchas gracias. – me acerqué para besarlo y él me acorraló contra la pared mas cercana, dios… había extrañado tanto eso. Ese sólo movimiento había logrado encenderme.

– Muchas gracias a ti… – musitó contra mi cuello, mientras depositaba pequeños besos siguiendo el trayecto de mi clavícula – Sé que sonará un poco triste, pero por primera vez en mi vida me siento completamente feliz, yo… no podría pedir nada más. – Sonreí ante su ternura y levanté su rostro enmarcándolo con mis manos para besarle.

– ¿Estás seguro de que no pedirías nada más? – mi voz sonó coqueta mientras bajaba mis manos por su pecho, el que sentí vibrar con su risa ronca.

– Quizás algo más… – musitó mientras me agarraba por los muslos para levantarme – Algo que he extrañado demasiado. Me lo has hecho bastante difícil con todos esos coqueteos durante estas semanas, mi auto control era cada vez más inexistente.

– Lo dices como si fuera algo malo. – Lamí el trayecto de su yugular y el bajó su rostro para besarme con hambre.

– Ahora que puedo tocarte sin miedo, la verdad me parece excelente…

Esa fue la ultima frase que mi mente pudo procesar antes de sentir sus colmillos atravesar la zona de mi marca con voracidad. Jadeé ante las sensaciones que ese simple movimiento me provocó. Ahora mismo no necesitaba la delicadeza de las semanas anteriores, había extrañado en demasía al Inuyasha que no controlaba sus movimientos por miedo a romperme… asi que esto me venía como anillo al dedo.

Sentí mis ojos arder y jalé de su cabello para besarle con desesperación.


Eso ha sido todo por hoooy, Kagome está mucho mejor asi que el otro capítulo se viene bastante sensual ah, aprovecho de advertir sjdnf.

Muchas gracias por leerme. Pretendo actualizar entre viernes y sábado :3