Enséñame: Entrégate y Quédate
Epílogo
Hoy es un día muy especial, la Asociación Americana del Libro, Editoriales y Escritores me entregará el premio a la Escritora del Año.
Nunca antes había sido considerada pero, con "Contrato" lo había logrado. Siempre creí que "Atada a ti" iba ser el libro más difícil de escribir en toda mi carrera, pero la historia de Fûka y Toneri la superó con creces y fue por dos razones: una, me estrujé el cerebro buscando el punto perfecto para que no quedara en una simple historia de sexo y dos, el contexto emocional y físico en que la escribí.
Crecer es doloroso y en este último año lo pude comprobar, cada cosa que viví quedó grabada en mi piel, en mi alma y me sirvió para ser lo que ahora me enorgullece: una mujer feliz que tiene una maravillosa familia.
"Contrato" había salido a la venta a través del sello Fénix, nuestra pequeña editorial y llevaba quince semanas posicionado en el primer lugar en ventas para este género, todo un Best Seller, teniendo las mejores críticas del New York Times y el Daily News que consideraba a Dominic D'Alessio como un Señor Black más inteligente, refinado y educado.
Escucho a Eros llorar, presiente que voy a salir por unas horas y quiere retenerme ¡es tan manipulador como su padre y todo un bebé de mamá! Himawari es la princesa de la casa con sonrisas coquetas y miradas penetrantes, nos tiene en la punta de su regordete meñique, Boruto es el más alegre, ingenioso y relajado pero, cuando se lo propone puede llegar a ser aún más obstinado que sus hermanos.
Ellos son mi vida, los amo, los amo con cada partícula de mi cuerpo, con cada parte de mi ser. Si antes los pilares de mi vida eran el silencio y la soledad, ahora son la algarabía y la eterna compañía de mi hombre –sí, mi hombre– y mis hijos.
Y soy feliz, mi piel brilla, mi figura es perfecta y no tengo miedo de mostrarme, el amor y la lujuria de Naruto me han hecho más segura y la prueba es que ya no discuto con Ino por la ropa y los zapatos que me elige. El vestido que me espera para la ceremonia tiene una espalda de vértigo y los zapatos ¡obscenos! y me encantan, para la ceremonia, yo no renuncio a mis zapatillas, a mis jeans y a la Pepsi.
Te quiero Ino, y te quiero Hanabi, y te quiero Kiba. Ustedes fueron fundamentales en mi vida.
—Siempre me dije que eras la mujer más linda que he visto.
Está de pie, recostado casualmente en el marco de la puerta de nuestro armario, descifro su mirada como una mezcla de lujuria y amor, pero es la lujuria la que me hace estremecer, luego de casi tres años Naruto Uzumaki sigue causando el mismo efecto en mí, me pone esa cara y yo muero de deseo. Es más, lo necesito.
¿Tenemos que ir a esa tonta premiación?
—Gracias, tú no te ves mal.
Hace tres meses que ya no usa bastón y él, hasta con un costal de papas se vería sexy.
—De nada, Dulzura.
Me da su sonrisa patentada y camina hacia donde está la silla de ruedas, hace meses que no la usa pero, se niega a tirarla. Se sienta en la silla y mira mis ojos a través del espejo mientras me aplico el rímel, hay fuego en su mirada y me quema, estoy vestida con mi ropa interior pero él me hace sentir desnuda, aprieto mis muslos mientras me digo a mi misma que no puedo saltarle encima ¿O si puedo? Miro el reloj en mi tocador.
No, no puedo, inhalo fuertemente el aroma de colonia y siento el tirón en mi vientre bajo. ¿Alguna vez se acabará este deseo arrebatador? Como puedo, termino de maquillarme y ato mi cabello en una cola alta, su mirada sigue en mí y ahora se va a mis piernas haciendo mi deseo por él aún más fuerte. Paso a su lado en busca de mis zapatos rojos pero no llego a mi objetivo, sus brazos me apresan por la cintura tumbándome sobre él.
Sin decir nada sus dedos tocan mi cuello haciendo a mi piel cosquillear bajo el calor de su piel, siento cómo ardo lentamente, cómo mi cuerpo se estremece ante su sutil caricia; mis pulmones se contraen al inhalar el aroma fuerte de su piel almizclada. Su nariz remplaza a sus dedos, en unos segundos, sus labios atrapan el lóbulo de mi oreja y jadeo aferrándome a su saco.
—Naruto.
—Siempre he querido follarte en esta silla—su voz es tan jodidamente narcótica que mi interior se contrae dolorosamente.
—¿Mientras damos vueltas por la habitación?—intento bromear para no dejarme ir por el deseo.
—¡Oh nena, no me des ideas!—su lengua delinea la piel entre el cuello y el hombro
—Palabras, palabras yo...
Sus labios toman los míos de forma apremiante y posesiva, lleva el control, yo soy la hoja que va con la corriente hasta que hacemos una pausa, entonces es mi turno de demostrarle quién es Hinata Hyûga, lo beso con toda la lujuria saliendo de mí, mientras mis manos jalan el cabello de su nuca y las suyas se aferran a mi cintura.
Podía sentir su creciente dureza debajo de nuestras ropas, nuestra respiración era intensa y pequeños jadeos ahogados salían de nuestras bocas en cada pausa.
—¿Tenemos que ir? —formulo la pregunta que purgaba en mi garganta desde hacía varios minutos, mientras sus manos ahora abarcaban mi pecho izquierdo.
—¡Maldición, sí! Es tu jodida noche, Dulzura—su voz era estrangulada y rota— ¡Joder, di que me detenga!
—No quiero...—lloriqueé, llevando mi mano a su erección, bajando el cierre y acariciando la suave piel de su duro falo.
—¡Mierda, no se te ocurra detenerte!
Su voz es pesada, una de sus manos se ha escabullido dentro de mi sostén abarcando mi pecho, torturando mi pezón, abro mi boca pero nada sale, mis pulmones braman por aire, mi piel entera arde y quiero que sus manos sean remplazadas por su boca.
—¡Naruto! —me quejo, quiero que me lleve a la cama, pero él me ignora.
—Voy a follarte ahora, Dulzura, así que sé buena y gírate —ordena con fiereza.
No soy sumisa, él lo sabe pero sus órdenes llevan una corriente eléctrica desde mis pechos hasta mi útero que se contrae pidiendo más de él, así que obedezco y me giro, pego mi espalda a su duro pecho, él pasa uno de sus brazos debajo de mis pechos mientras acaricia la piel y arranca mis bragas. Muerde mi hombro, jadeo, me inclino hacia atrás y apoyo mi cabeza en su hombro.
—Haz tu trabajo, guapo.
—Te amo, Dulzura.
Es rápido, pero no por ello menos placentero; respira en mi cuello repartiendo besos suavemente, antes de moverse de nuevo, con su mano libre cubre mi boca siseando en mi piel.
—Gime solo para mí.
Muerde, lame y pellizca con sus dientes.
Me agarro de los reposa brazos de la silla; uno, dos, tres embestidas fieras y lujuriosas me tienen al borde de un orgasmo abrasador. Lamo los dedos de su mano en mi boca y siento su cuerpo tensarse ante mi audaz caricia. La tela de su pantalón escuece en mi trasero, pero nada importa salvo el placer recorriendo mis entrañas, un placer que solo él puede entregarme.
El sexo es más que sexo con Naruto siempre experimento algo nuevo con él a mi lado.
—Aún no—protesta quejoso cuando comienzo a cerrarme entorno a su falo erecto.
Sigue embistiéndome con fuerza un par de minutos más hasta que ya no puedo soportarlo, giro mi rostro hacia sus labios y lo beso. La posición es incómoda; sin embrago, no impide que el orgasmo arrase con mi voluntad.
—¡Por favor!—sabe lo que le pido, quiero que llegue junto a mí.
—¡Otro!
Me cierro apropósito y gimoteo en voz alta cuando Naruto lleva sus manos a mi clítoris masajeando circularmente.
—¡Naruto, por favor!
Mi cuerpo vuelve a contraerse para él; y, con un gutural gemido de su parte, sé que él también ha llegado. Estoy varios minutos sin moverme antes de empezar a reír, carcajadas salen de mí sin parar.
Me aseo rápidamente y retoco mi maquillaje antes de colocarme mi vestido, lo veo observarme desde la puerta del baño y sonrío
—Deberías cambiarte el traje, el olor a sexo atraerá a todo el salón y no quiero a las mujeres como moscas tras de ti, tú eres mío.
Naruto ríe, no contesta pero la sonrisa no abandona su cara durante todo el tiempo que tardo en ponernos presentables para la ceremonia, de nuevo.
—¡Hermosa!, te queda muy bien ese vestido —besa mi mejilla— ¿Estas más tranquila?
—Sí, eres un mago y tu varita es la solución para todo —le guiño un ojo. Él ríe y me da una palmadita en el trasero.
—Vayamos por ese premio.
«—La erótica como figura Literaria. Luego de la aparición del Señor Black, la literatura erótica se convirtió en un boom, sin embargo, aunque las historias de sexo, dominación y sadomasoquismo han invadido las librerías, no es menos cierto que la literatura erótica hace mucho tiempo que existe en el mercado literario y que va mucho más allá del fenómeno de la saga.»
Todavía no logro reponerme de ver a Naruto ante el micrófono. El discurso de entrada en esta ceremonia lo daba siempre el Secretario General de la Asociación pero, ahora esta él, haciendo gala de su simpatía, de su voz y los tiene a todos encantados.
«—El Márquez de Sade, nos deleitó con Justine y Juliet, Henry Miller nos dio sus Trópicos y Anaïs Nin nos obsequió sus Diarios...»
No es escritor, editor, ni dueño de editorial, pero sí un profesional muy respetado en su campo y mi maestro en el sexo.
«—En mi opinión, la literatura erótica es la exploración de los placeres del cuerpo y el alma. Está asociado al sexo, no como órgano sino como comunicación natural de los cuerpos. Eros representa esa exploración, lo que significa el ritual cuerpo y alma.»
Sí, eso me lo dijo desde un principio y yo no lo creí, siempre pensé que todo era para llevarme a la cama, que era la única chica de los alrededores que no había caído en sus redes. Y me perdí en la ensoñación, mientras Naruto hablaba, por mi cabeza pasaban una a una las imágenes de nuestros primeros encuentros hasta que un codazo no muy suave de Ino me trajo de vuelta.
—Borra tu cara orgásmica—me susurró.
«—Para finalizar, quiero darle gracias a la Asociación por el honor de estar aquí, presentando a Hinata Hyûga. Ella es una chica valiente que rompió tabúes y se atrevió, en esta sociedad patriarcal dominada por el sexo, a crear y recrear a dos personajes maravillosos que cruzan el límite de lo humano, pero los redime por la fuerza de un amor muy particular y con talento, los ilumina a fuerza de brillantes trazos de estructura artística y literaria. Hinata Hyûga ha hecho que el público sufra, ame y perdone a través de la historia de Alexa y Dominic y se tiene muy merecido este premio.»
Camino a paso firme hasta llegar a su lado, iba a darle un beso en la mejilla pero estrello mi boca contra sus labios. A pesar de lo osada que me veo, no puedo evitar sonrojarme. Es una cosa que está más allá de mí y exigió un poquito más.
—Perdón a todos, pero es el Doctor Sex y no podía dejarlo pasar.
Hasta las más conspicuas damas ríen y aplauden, Hanabi e Ino, gritan como locas. ¡Verdaderamente esas dos se estaban convirtiendo en mis más fanáticas seguidoras! Respiro profundo y comienzo mi discurso.
—Buenas noches, es un honor para mí recibir este galardón. No es fácil escribir una novela erótica y evitar que los críticos la cataloguen como porno para mamás —el auditorio rió—. No es fácil escribir una escena sexual, plasmar sentimientos y emociones, hacer que el lector las viva y vayan más allá de la excitación que hace arder la piel mientras el protagonista acaricia, besa o susurra al odio palabras sucias.
» Cuando escribí mi primer libro en este género, no sabía que estaba entrando en un mundo que no querría volver a dejar. "Contrato" es la prueba de ello, porque en estos tiempos las mujeres podemos leer lo que nos plazca sin vergüenza ni pudor, los hombres están recibiendo los mensajes que este tipo de novela trasmite, la mujer quiere más, quiere besos apasionados, caricias fuertes, quiere sentir una sexualidad plena, segura y muy divertida.
» Los hombres no creo que se quejen mucho del deseo y las sensaciones que despiertan en nosotras al leer este tipo de libros y si no les gusta leer literatura, deberían consultarlo como autoayuda.
Aplausos y risas de todos, gritos de mis locas fans.
» Quiero agradecer a mis amigos Ino y Kiba, que cumplen con el trabajo de representarme y de editarme, esto también es de ustedes. A Hanabi, amo ser tu hermana y agradezco eso a Hanna. Al hombre que entró a mi vida como un huracán en su máxima categoría y que estuvo conmigo durante la tormenta y después de ella—él me observa con una sonrisa juguetona y una mirada orgullosa—A ti, mi cómplice, mi amigo, mi pareja pero sobre todo mi maestro. Gracias por enseñarme que la vida sin pasión no es vida y por quedarte junto a mí. Te amo—articulé las últimas dos palabras solo para él— ¡Gracias!
Levanto mi premio y acompaño a la chaperona detrás del escenario, Naruto ya está ahí, tan pronto me ve acorta nuestra distancia atrayendo mi cuerpo al suyo, su boca devora la mía controlando, demandando. Sin importarme si estábamos solos o no llevo mis brazos a su cuello entregándome al ritmo candente de sus labios mientras él me mantiene sujeta por la cintura y siento el fuego vivo, quemándome desde las entrañas arrasando con mi voluntad.
Quiero ir a casa, desnudarlo lentamente y hacer que esté dentro de mí, mis pulmones jadean por aire, mi núcleo se contrae dolorosamente por él, solo por él. Naruto fue bajando la intensidad del beso, sus manos suben por mi cuerpo hasta sujetar mis mejillas, sus labios acarician los míos de forma tierna y dulce hasta detenerse y separarse de ellos.
—Cásate conmigo—su susurro fue tan bajo, que casi no logro escucharlo.
—¿Qué?—mi corazón late desaforado en mi pecho.
—Sé mi esposa, Hinata, entrégate a mí todos los días, quédate por siempre —miro sus orbes azules anhelantes por una respuesta.
—¿Casarnos?
—No tiene que ser ahora, y tampoco de la manera tradicional, puede ser algo de los dos, tú sabes, un...
—¡Sí!—lo interrumpo— ¡Cómo tú quieras! ¡Sí!
Esta vez soy yo la que une su boca a la mía, la que atrae su cuerpo hacia mí, la que devora sus labios fervientemente, aún nos quedan muchas cosas por aprender, la vida entera era una enseñanza diaria pero siempre estaríamos juntos.
—Te amo, Dulzura.
—Te amo, llévame a casa.
Fin Quédate
