El siguiente capítulo consta de
Relaciones Sexuales en Conjunto
*se recomienda discreción*
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PROBAR COSAS NUEVAS
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El alcohol corría por sus venas pero aún así se sentía completamente lúcida.
Estaba sudando y se sentía sofocada. Las botellas de Whisky, y los pocos vaso de Ron se habían evaporado en distinta rondas de juego. Ya era de madrugada y todos estaban cansados, pero Amelia se sentía demasiado bien.
"Pansy..." murmuró, abrazando a su amiga. "No te vayas aún."
La azabache rió sobre su hombro. "Estoy - yo estoy cansada Amelia, quiero recostarme."
"Te acompaño." dijo ella, haciendo un leve puchero. "Dormiré contigo."
Pansy asintió, haciendo fuerzas para ponerse de pie. "Bien, pero que sea en mi cuarto."
Amelia aplaudió con alegría, levantándose mientras un pequeño mareo la llenaba. Sentía que el piso se movía delicadamente bajo sus pies, y rió al ver que su alrededor se mecia de manera tranquila.
"Amelia -" dijo Draco, dejando que ella sintiera la mezcla de perfume y Whisky en su cuerpo. "¿quieres que lleve una pocion relajante para ti?"
Parkinsom tomó su mano sin prestar atención, y ella respondió. "Llévamela al cuarto de Pansy, dormiré con ella hoy."
"Claro." respondió él, dándole un último asentimiento antes de girar hacia la cocina.
Amelia comenzó a caminar y la azabache la siguió, riendo cada vez que tropezaban sobre sus pies. Las escaleras apenas eran iluminadas por la luz de los focos, y eso sólo hizo que su camino se acomplejara.
"¡Pansy!" susurró Amelia, riendo mientras le apretaba la mano. "¡Deja de pisar mis talones!"
"Sh..." siseo ella, poniendo un dedo en su boca. "No hables..."
Cuando estuvieron en el segundo piso, se aferraron a las paredes, apoyando sus palmas mientras avanzaban puerta tras puerta. Pansy tropezó pero sus manos apretaron la cintura de Amelia, evitando su caída mientras la otra reía guiandola por el corredor.
El silencio provocaba vacío. Todos estaban ya en sus habitaciones y ni un solo murmullo cruzaba las paredes. Las cortinas de la única ventana del pasillo flotaban debido al viento que entraba por un pequeño hueco.
"¿Caeremos en mi cama?" preguntó Pansy, cuando pasaban por la habitación de Amelia.
"Claro que sí," le dijo ella. "pero por favor no me golpees. La última vez casi me botas de la cama."
"Mm..." respondió Pansy sonriendo. "una disculpa por eso."
Amelia llegó a la puerta y ambas chocaron contra ella, riendo mientras Parkinson tomaba el pomo, moviendolo desesperadamente hasta abrir la puerta por completo, entrado en la oscura habitación.
Ella caminó, quitándose los zapatos a la vez que bajaba el cierre de sus jeans, viendo a Pansy tambalearse mientras tiraba de su vestido por sobre su cabeza. Amelia sonrió cuando la vio tropezar, apoyándose en la cama para recostarse sobre la suave frazada.
La vio palmear a su lado mientras la miraba quitarse la ropa, quedando en lencería mientras peinaba su cabello hasta llegar a ella, lanzándose a su lado. Sus hombros se rozaban y ambas miraban el cielo de la habitación.
"No beberé nunca más." se quejó Pansy, pasando la mano por su frente. "El alcohol es horrible."
"El alcohol es lo único que salva nuestra vida ahora Pans." le dijo Amelia, volteando su rostro para mirarla. "Y no digas que no beberas, sabes que no es cierto."
La azabache se giró, apoyando sus codos en la cama para quedar frente a Amelia, que seguía recostada. "Es verdad. Gracias a McGonagall puedo tener todo el Ron del mundo."
Ambas rieron recordando el hechizo que muchas veces la profesora les hizo practicar. Para ella fue extraño recordar que en aquel tiempo Parkinson era la persona más ajena a ella. Nunca creyó cruzar una palabra con la chica ni mucho menos llegar a ser amigas, pero las cosas resultan ser inesperadas, y hasta lo imposible puede volverse realidad.
"¿Qué mierda le pasó a Draco ahí abajo?" preguntó Pansy. "Conociéndolo, aguantó todas sus ganas de golpear a Matthew."
Amelia suspiró, elevando su pecho al respirar. "Es Draco..." murmuró. "sabes que es algo controlador, tu misma los dijiste."
"Es lo que dije." musitó. "Pero nunca lo había visto así. Es... diferente."
Ella se quedó recostada, mirando los fierros que cruzaban sobre el cielo como pedestales. La llegada de Matthew había sido sorpresiva y causó emociones encontradas, que no esperaba recordar. No creía que aún sintiera algo por él. Lo había olvidado por completo luego de perderlo de vista en la batalla. Por un tiempo creyó que había muerto, y la idea la aterrorizo por noches, pero luego logró superarlo, queriendo imaginar que nada malo había sucedido con él.
Y aquí estaba ahora, en el mismo bunker que ella.
"Y tú," dijo Amelia después de un rato. "¿Qué tal Blaise?"
"Ay dios no." respondió ella, tomando un mechón de cabello de la castaña para enrollarlo en su dedo. "Blaise es algo de un momento."
"¿No sientes nada por él?" preguntó Amelia, mirando cómo ella negaba. "¿Al menos el sexo es bueno?" dijo riendo.
Pansy puso los ojos en blanco. "Claro... supongo que si." respondió, de pronto, mordiendo su labio. "Aunque a veces siento ganas de probar cosas nuevas."
"¿Cosas nuevas?" exclamó Amelia, mirando sus uñas. "¿Como qué?"
Su piel se erizo cuando el dedo de Pansy pasó por su abdomen, marcando un círculo mientras subía hasta el borde de su brasier.
"No lo sé Ames," dijo en voz baja. "¿tú que piensas?"
Ella se quedó inmóvil, mirando la yema que raspaba su piel, subiendo por el centro de su pecho hasta llegar a su cuello. Las uñas de Pansy se enterraron en su mandíbula, haciendo girar su rostro para quedar a centímetros de sus labios.
"Pansy..." susurró Amelia, mirando su boca. "que haces."
Ella separó sus labios, haciendo un pequeño sonido con su respiración. "Tampoco lo sé," murmuró. "¿tú que crees?"
Amelia sentía que su cuerpo temblaba. La mano de Pansy seguía en su rostro, acariciando la piel de su barbilla. Si bien siempre pensó en que Parkinson era una chica guapa, jamás sintió otro tipo de atracción hacia ella, y ahora, cuando sus labios estaban a punto de juntarse con los suyos, se encontró con sentimientos que no había experimentado.
"Creo," murmuró Amelia. "que el alcohol sólo nos da valentía para hacer las cosas que queremos."
Un suspiró rozó la piel de la castaña cuando Pansy se acercó, pegando de golpe sus labios. Tenían un gusto a cereza combinado con Ron, y Amelia se sintió dichosa de probar aquel sabor cuando su lengua encontró la suya, rodando juntas mientras Pansy mordía su labio cada vez que tomaban una pequeña respiración.
Amelia sentía que su corazón se atrapó en su caja torácica, golpeando fuertemente bajo su piel. Subio una de sus manos hasta la melena negra de Pansy, enredando sus dedos mientras presionaba contra ella, sintiendola más cerca. Unos dedos recorrieron su cuello y bajaron por su cuerpo, llegando a su cadera, sintiendo como la acariciaba sobre el encaje de sus bragas.
Cuando Pansy se alejó de sus labios, cortando el beso, Amelia se apoyó sobre sus codos, viéndola cruzar las piernas sobre ella para subir a su regazo. Sentía sus labios picorosos pero la sensación sólo le hacía desear más. La azabache apoyó las manos en sus hombros mientras se acomodaba, y luego, una de sus manos bajó a su vientre, acariciandolo con suavidad.
"¿No estás incómoda por esto?" le preguntó, respirando silenciosamente.
Amelia mordió su labio, admirando su cuerpo a la perfección.
Pansy tenía curvas marcadas. Sus caderas terminaban en un desliz perfecto y sus piernas eran de piel suave. Sus clavículas se marcaban cada vez que movía sus brazos y su pecho se elevaba a cada respiración.
"Dijiste que había que probar cosas nuevas." respondió, pestañeando hacia ella. "Y hasta ahora, creo que me está gustando."
En el momento en que Pansy se inclinó nuevamente a besarla, la puerta de la habitación se abrió, y Draco frenó al instante cuando vio la imágen frente a él.
"Mierda yo -"
Sus palabras se desvanecieron cuando las dos chicas se quedaron mirándolo, sin siquiera moverse de su posición. Amelia sintió el rubor en sus mejillas, pero él alcohol estaba surgiendo el debido efecto en ella, quitándole todo el temor que podría haber sentido.
El frunció el ceño, pero sin mostrar algún tipo de expresión. "Pansy qué -"
"¿Te gusta?" preguntó Amelia en voz grave, haciendo que tanto Pansy como Draco la miraran con confusión.
Ella pasó su mano por el muslo de Pansy dandole un apretón mientras le hacía un gesto, que en pocos segundos la chica captó, comenzado a sonreír con malicia.
Draco parpadeo lentamente dejando el pequeño frasco de pocion que traía en sus manos, sobre el mueble más cercano. "Amelia..."
"Draco," murmuró ella. "por favor, encuentras a dos chicas semi desnudas sobre una cama, ¿eso no te exita?"
El se puso serio, tragando saliva mientras respiraba pesadamente. "Amelia, no creo que sea el momento de -" corto por un segundo. "ustedes están ebrias y -"
"Mierda Draco," jadeo Pansy, volteandose hacia él. "si no te gusta puedes retirarte, Amelia y yo tenemos cosas que hacer aquí."
La castaña sonrió, tomando la mejilla de Pansy para acercarla y besarla nuevamente, sintiendo el frescor de su lengua en sus labios. De reojo miró a Draco, su labio moviéndose como si las palabras estuvieran atascadas en él. Amelia sabía de sus gustos, pero por alguna razón se veía demasiado sorprendido por lo que veía, quizá, por que no lo esperaba de ella precisamente.
Sintió la cadera de Pansy moverse sobre la de ella, y Amelia se inclinó, sentándose mientras tomaba su cintura. Ahora, comenzó a besarla con más fuerza, casi como si fuera una necesidad sentir sus labios. Creyó que Draco reclamaria por ello, pero ahí estaba, inmóvil, mirándolas mientras apretaba sus manos con fuerza.
Pansy, se bajó de su regazo, sentándose sobre sus muslos, a un lado de Amelia, mientras miraba a Draco.
"¿Y?" preguntó, con una sonrisa. "¿Nos dejaras jugando solas? o... ¿prefieres ser parte del juego?"
Él torció su mandíbula, lamiendo el interior de su mejilla mientras miraba fijamente a Amelia, quien tenía la misma sonrisa traviesa de Pansy.
"Draco..." volvió a murmurar Amelia, mirándolo con un rostro inocente. "te quiero aquí conmigo."
Por su rostro supo que no aguantaría. Conocía el efecto que causaba en él y por la forma en que su camiseta rodó hasta el suelo mientras avanzaba hacia ella, supo que la deseaba con furor.
"Quítate las bragas."
Pansy mordió su labio, tirando su cabello hacia atrás mientras veía a Amelia jugar con sus caderas, tirando de la tela por sus tobillos hasta dejarla caer al suelo. Apoyó sus palmas sobre el colchón, tirando su cabello hacia atrás mientras Draco se ponía a su lado, agarrando si cuello para tirar su cabeza hacia arriba.
"Ésto va a ser algo que recordarás cada noche Amelia." gruñó, mientras abría el broche de su cinturón. "Vas a correrte de solo pensar en cómo te folle."
Ella sonrió, abriendo la boca cuando su pulgar pasó sobre ella. "Ya quiero que lo hagas."
Su respiración se vio cortada cuando el dedo de Draco entró en su boca, aplastando su lengua mientras se introducía con profundidad. Pansy puso su mano en su abdomen, bajando con lentitud hasta su monte, donde dio leves caricias antes de bajar aún más.
"Hazlo bien Parkinson." dijo Draco, sin dejar de mirar a Amelia. "Ella debe disfrutarlo."
"Mm... créeme," murmuró ella, pasando sus dedos por los pliegues húmedos de la chica. "ella hará más que disfrutarlo."
Amelia apretó sus labios contra el dedo de Draco cuando la mano de Pansy se frotó sobre ella, separando sus dedos mientras hacía círculos sobre su clitoris.
"Quiero que mires a Pansy." ordenó Draco, haciendo que ella bajara la vista.
La azabache, gateo por la cama, poniéndose frente a sus piernas flexionadas para abrirlas con fuerza, acariciando el interior de sus muslos mientras presionaba sus rodillas contra la sábana.
Amelia intentó tragar saliva pero se ahogó, sintiendo el dedo de Draco comenzar a salir de su boca.
Pansy se recostó, utilizando sus dedos para seguir masturbandola con delicadeza mientras relamia sus labios ante la imagen de su intimidad húmeda.
"Amelia," murmuró Draco, acariciando su cabello hasta tirar de él, alzando su rostro. "estás siendo tan buena chica conmigo hoy."
Los dedos de sus pies se apretaron cuando sintió la boca de Pansy sobre ella. Su lengua saboreando cada espacio de su intimidad, subiendo y bajando por sus labios exteriores hasta llegar a su clitoris, el cual succionaba con suavidad, haciendo que Amelia gimoteara al instante.
Escuchó el cierre del pantalón de Draco bajar y miró como tiraba de sus jeans hasta el suelo, sacándolo con ayuda de sus pies para luego bajar su bóxer también, tomando con una de sus manos su erección venosa y palpitante.
"Abre la boca." volvió a ordenar, acariciando la punta mientras la acercaba a sus labios que ya estaban listos para él.
Se introdujo lentamente, ahogando los gemidos generados por Pansy, quien ahora introdujo dos de sus dedos, moviendolos con brusquedad a la vez que seguía lamiendo el punto más débil de Amelia, tensando su cuerpo y haciéndola arquear su espalda.
La polla que estaba en su boca se apretaba en sus labios, y ella comenzó a lamerla con intensidad, tomandola por completo cada vez que Draco la embestida profundamente.
"Carajo..." gruñó con fuerza, acariciando su cabello mientras embestia su boca, sintiendo la lengua de Amelia circular sobre su glande. "tranquila..." susurró. "es toda tuya."
Ella puso los ojos en blanco, jadeando sobre él cuando Pansy introdujo su lengua, metiéndola y sacándola de su interior mientras admiraba el rostro de Amelia, quien seguía siendo embestida por Draco.
Sus ojos se nublaron cuando él dejó su longitud dentro de la boca de Amelia, tocando su campanilla mientras admiraba la imagen.
Pansy lamiendo su coño mojado y la chica que miraba con inocencia tragando su polla por completo.
El expulsó un jadeo grave, y Amelia miró su pecho subir y bajar. Sus músculos tensandose bajo su piel desnuda.
"Mierda, Pansy, hazla correr." pidió él, moviendo sus caderas con más fuerza. "Si sigo mirandolas voy a acabar."
Pansy se apartó de Amelia, limpiando su labio con el pulgar. "Creo que me haré adicta a tu chica."
Amelia sintió un remolino en su interior. La sensación con Pansy era nueva, pero le estaba gustando. Había una diferencia especial entre lo que había sentido con ella, y lo que sentía con Draco. La azabache era mucho más delicada pero sabía utilizar los momentos precisos para tocarla con fuerza, provocando que su cuerpo temblara como reacción.
"¿Te gusta lo que hace Pansy contigo?" preguntó Draco, dejando sus caderas inmóviles mientras Amelia asentia, moviendo su cabeza con sensualidad. "Joder..."
Cuando la chica entre sus piernas giró su lengua sobre su punto, Amelia tembló, y un violento mareo se desató, haciéndola apretar sus ojos mientras sus brazos temblaban, perdiendo el control de su cuerpo mientras sentía el orgasmo subir, listo para desatarse.
"Joder Amelia correte..." gruñó Draco al mismo segundo en que Pansy apretaba sus dedos, sintiendo las paredes de la castaña contraerse, mojando sus labios mientras se corría sobre ella. Su cuerpo inmóvil. El gemido silenciado por la longitud de Draco que se separaba de su boca, dándole un respiro para aliviar el peso de su cuerpo.
Pansy abrió sus labios en una o silenciosa, mirando la expresión de Amelia con placer. "Dios... no creí que ésto sería tan - mierda, tan jodidamente exitante."
Ella jadeo, regulando su respiración mientras miraba con una sonrisa oscura a Pansy. "Esto - esto no ha terminado aún."
Amelia se sentó en la cama, tirando de él brazo de Pansy para que subiera a su lado, empujando su cuerpo sobre las sábanas, para ser ahora, ella quien se colocaba entre sus piernas.
Draco suspiró, bombeando su pene mientras miraba a Amelia correr la braga de Pansy.
La azabache trago saliva con nerviosismo. "Amelia, no es necesario que tu -"
"Sh..." siseo ella, pasando las palmas de sus manos por sus muslos, abriendolos tal como lo había hecho Pansy para ella. "voy a hacerte correr también Pans, sólo relajate."
A pesar de no demostrarlo, ella estaba igual de nerviosa que Pansy. Jamás había estado con una chica pero lo único que cruzó por su mente fue realizar movimientos que ella sabía que podrían gustarle a si misma, intentando transmitirle las sensaciones a Pansy de la mejor manera posible.
Draco se quedó parado frente a ella, mirando como Amelia se acercaba lentamente a la zona interna de sus muslos, haciendo notar su lengua que recorrió desde sus pliegues, hasta el clitoris de la chica, haciéndola jadear al contacto.
"Dios..." sus uñas se enterraron sobre la ropa. "Amelia - oh..."
Ell sonrió desde su lugar, comenzando a succionar su entrada mientras la mano que apoyaba sobre la cama, subía a su clitoris, moviendolo con firmeza en pequeños golpeteos.
Amelia sintió nuevamente que un líquido corría por sus piernas, y con fuerza, movió sus caderas contra sí misma, acaparando la tensión de su núcleo que comenzaba a doler de la exitación.
El rubio en el cuarto estaba incluso peor que ella. Su mano acariciaba con rapidez toda su longitud, viendo como el líquido comenzaba a gotear desde la punta.
"Amelia," volvió a jadear Pansy, enterrando su cabeza en las almohadas. "tu boca... es tan - no pares."
Ella hizo caso y un gemido se estampó contra el clitoris de Pansy cuando su cadera tembló en un movimiento brusco. Amelia comenzó a frotar su pecho contra la cama, sintiendo como sus pezones se endurecian y mirando a Pansy hacer exactamente lo mismo, a diferencia que su mano entró bajo la tela de su brasier, haciendo círculos sobre todo su seno.
Luego de unos minutos en que los gemidos llenaban la habitación, Draco rechisto, dando pasos violentos hacia Amelia.
"Mierda, no puedo soportar más." le dijo, parándose tras ella mientras tomaba sus caderas.
Amelia se alejó de la vagina de Pansy, dejando sus dedos en la entrada mientras volteaba su rostro para ver a Draco.
"Voy a follarte ahora porque si espero un segundo más, perderé todo el puto control."
Sus caderas se vieron apretadas en un vaivén.
La embestida fue dura y sin previo aviso. Amelia tuvo que contenerse y apoyarse de la cama al sentir la necesidad de Draco, quien comenzó a golpearla con fuerza, haciéndola sentir lo más profundo de él en su interior.
"Oh, mierda no." Pansy elevó sus caderas, tirando del cabello de Amelia para volver a apretarla contra su humedad. "No pares."
Su lengua apenas podía moverse cuando Draco la embestia, golpeando su trasero con furia mientras apretaba sus nalgas con fuerza para darse mayor impulso.
"Estás -" jadeo él, apretando sus dientes. "te sientes demasiado bien Amelia..."
Su cuerpo volvía a convulsionar mientras introducía su lengua en el interior de Pansy, tal como ella lo había hecho, provocando que esta gritara, apretando con fuerza las sábanas. Sus paredes se contrayeron, apretando su boca y proyectando el orgasmo que pronto fluiria por su cuerpo.
Con frenetismo, movió su mano, curvando los dedos en su interior mientras probaba el líquido que se aproximaba desde los pliegues de Pansy, un sabor desconocido para ella.
"Ames, ya voy a -" jadeo, con una expresión desesperada. "voy a correrme."
Amelia no lo dudo y aumentó sus movimientos, viendo su boca chocar contra el clitoris de Pansy a cada embestida constante que Draco le daba, siseando y murmurando para él mismo mientras miraba los rizos castaños caer por su espalda.
Pansy gimió con tanta fuerza que el estómago de Amelia dio un vuelco al sentir como se corría en su boca, comenzando a mover los dedos con lentitud mientras daba un último toque en su clitoris.
"Carajo Amelia." sollozo la azabache, poniendo la palma sobre su boca. "No pensé que fueras tan buena."
Podría haber respondido pero los golpes de Draco sólo la hicieron gemir con fuerza, al fin pudiéndose concentrar en el placer que él le estaba proporcionando. Alzó sus caderas contra él y pegó su pecho a las sábanas, tomando la mano de Pansy para apretarla cuando el dolor comenzó a extenderse por su espalda.
"Nunca me cansaré de follarte Amelia." murmuró él, tomando en un puño su cabello para tirar de él mié tras echaba su cabeza hacia un lado. "Voy a poner todo mi semen dentro de ti." gruñó.
Ella sentía que su cabeza iba a explotar, sus muslos estaban ardiendo y un hormigueo la hizo sentir que sus piernas se adormecian, matandola con cada golpe.
Repentinamente, Draco salió de su interior, sentandose en el borde de la cama.
"Ven aquí." ordenó, tomandola de la mano para ponerla de pie. "Voy a meter mi polla hasta el puto fondo Amelia, y quiero que grites mi maldito nombre cuando lo haga."
Sus piernas se apoyaron, una a cada lado de sus caderas, mientras se sentaba sobre su regazo, tomando su longitud para alinearla en su entrada. Pansy gateo por la cama, apoyando su mano en la espalda de Draco mientras miraba a Amelia comenzar a bajar, su boca abierta en un gemido silencioso.
Ella lo miró, comenzando a mover más caderas con lentitud mientras él miraba su pecho.
Pansy bajó de la cama, poniéndose de pie a un lado mientras tiraba el cabellos de Amelia. "Confía en mí." susurró, mientras con su otra mano, acariciaba su cuello, bajando por su abdomen hasta llegar a su clitoris, el cual comenzó a masajear lentamente.
Sus caderas comenzaron a saltar. Sus uñas se enterraron en los hombros de Draco mientras él gruñia, apretando sus muslos. "Joder... sigue así..."
Los gemidos la ahogaban, saliendo de su garganta a cada segundo que la punta tocaban su punto y Pansy movía sus dedos con fuerza. Tuvo que tomar la mano de la azabache por un segundo, cuando Draco dio un golpe brusco contra ella, haciendo que una lagrima rodara por su mejilla.
"Tus ojos Amelia." murmuró él, elevando una mano para limpiar la humedad de su rostro. "Una puta perfección."
Sintió un dolor en su cabeza, cuando Pansy tiró más fuerte su cabello, viéndola saltar con cada embestida mientras pellizcaba su núcleo, balanceando el dedo sobre sus pliegues.
"Draco, Draco, Draco." jadeo ella con impulso, golpeando sus muslos contra los de él, el sudor bañando sus cuerpos en la habitación oscura y de aire espeso.
Él sonrió, apretando su mandíbula. "Qué Amelia. Habla."
Ella necesitaba venirse. Quería sentir el subidon por su cuerpo, haciendola temblar y provocando aquella sensación casi indescriptible. Quería que él la llenara y escuchar los sonidos que salían de su garganta, tan placenteros como su tacto.
Pansy tomó su rostro, dejando un beso en su frente mientras acariciaba su cabello, admirando los gestos de dolor y placer en su rostro.
"Amelia, escúchame." ordenó Draco, bajando aún más en la orilla de la cama, comenzando a golpearla con fuerza. "Necesito - necesito que te corras."
Ella lamio su labio, enfocando su mirada. "Hazlo más fuerte." pidió. "Follame más fuerte Draco."
Y luego, él estaba encima de ella mientras golpeaba su espalda contra la cama. Su polla entre sus pliegues, chocando con fervor mientras trepaba sobre ella.
"Pansy." gruñó Draco entre jadeos. "A la cama."
La chica no rechistó, y se puso a un lado de Amelia, viendo como su cuerpo se movía sobre la cama.
Él no aguantó y tomó sus caderas, enterrandose en ella mientras arrastraba su cintura hacia él. Amelia sintió las manos de Pansy tirar de su brasier, bajandolo por sus brazos para dejar su piel a la vista.
Draco soltó un bufido cuando los senos de Amelia comenzaron a saltar, apretandose a cada embestida que el le propinaba. Pansy sonrió antes de bajar a uno de ellos. Su lengua rodeando el botón de su pezon que se endurecia con su calidez.
"¿Así de duro Amelia?" preguntó, haciendo presión sobre ella. "¿Te gusta?"
Ella levantó su pecho, sintiendo a Pansy lamerlo mientras su otra mano bajaba a su entrepierna.
"Draco..." lloriqueo, comenzando a sentir el impulso que la mareaba. "Sigue..."
Con fuerza, Amelia estiró su brazo, tomando su cuello para acercar sus rostros.
"Llename." le pidió, lamiendo su labio. "Llename Draco por favor..."
Por la manera en que el rasguño su cadera, supo que estaba a punto de correrse. Los golpes se hicieron necesidad y los gruñidos salían de su boca uno tras otro. Amelia sintió sus piernas temblar.
"Tengo - joder..." él bajó su mano, apretando si cuello. "tengo una poción en mi cuarto para ti."
Apenas podía escucharlo, un choque hizo que su cuerpo se sobresaltara, y sus labios comenzaron a temblar cuando sintió la humedad llenar sus piernas, dejándola más mojada de lo que ya estaba. Draco lo notó, y aquello sólo lo hizo poner más fuerza, haciendo sentir a Amelia toda su longitud apretada entre sus piernas.
"Joder..." gritó él, echando su cabeza hacia atrás mientras se quedaba inmóvil. "Amelia..."
Escucharlo decir su nombre mientras acababa en su interior fue la cosa más exitante que hubiera oído. El grosor de su voz la hizo sentirse aún más relajada mientras el orgasmo se desvanecía.
Pansy gruñó sobre su pecho, y Amelia se giró, mirando la expresión mientras sufría las misma sensaciones que ella.
Draco cayó sobre la cama, respirando con dificultad mientras pasaba su palma por la piel sudada de su frente.
"Eso fue..."
"Diferente." dijo Pansy, acomodándose a la cama junto a ellos. "Amelia yo - yo quiero decirte que -"
"Pansy," susurró ella, interrumpiendola mientras acomodaba su cabello para mirarla. "no estoy arrepentida de nada."
