En contra de JK Rowling, los mismísimos dioses contienden en vano. Pero el ficticio semidios, White Squirrel, le hace el intento.
Notas del autor: Ya casi estamos ahí. Creo que ahora puedo decir con firmeza que esta historia terminará en el capítulo 112 al final del cuarto año. La secuela Animago en Guerra, seguirá lo que pase después (y con suerte será más corta, por el bien de mi cordura).
Capítulo 108
–¿Un laberinto de setos? ¿Cómo verá la audiencia lo que los campeones están haciendo?
–Estaba pensando que podríamos colocar algún tipo de sistema de proyección mágico para mostrar donde están sobre el laberinto.
–Eso… eso podría funcionar.
El creador de varitas personal de La Pantera era un hombre pequeño que hablaba español, náhuatl, y maya, pero sólo unas cuantas palabras en inglés. La barrera de idioma causó algunos problemas al dejarlo entrar a ver a Voldemort, y si hubiera habido más mortífagos en la mansión Ryddle las cosas se hubieran puesto feas, pero llegó al santuario interior sin que sangre fuera derramada.
–Voldemort, este es el Maestro Chicomoztoc Coquihani –lo presentó La Pantera–. Es el mejor creador de varitas en Latinoamérica y hace todo mi trabajo importante en varitas. Confío en que será adecuado para tus necesidades. ¿Quieres que traduzca para ti? –dijo ella.
–Eso no será necesario, Lady Pantera –respondió Voldemort en español perfecto. Pudo ver un destello de sorpresa genuina en su rostro–. ¿Pensaste que había estado sin hacer nada estos once meses?
–Veo que no. Te dejaré con él, entonces.
Chicomoztoc Coquihani caminó hacia Voldemort y lo escudriñó. Barty y Artemis Crouch rodearon al sillón de respaldo alto, previniendo que se acercara más–. Un homúnculo –dijo–. He leído sobre ellos, pero nunca he visto uno antes. Muy interesante. Muy interesante… Me gustaría ver la varita que está usando ahora, Lord Voldemort.
Voldemort no le entregó su varita directamente. Se la entregó a Barty, quien se la entregó al creador de varitas. Él la examinó con cuidado, pasando sus dedos a lo largo. Las varitas no eran un tema que Voldemort hubiera sentido gran necesidad de aprender, así que sólo podía adivinar lo que el hombre estaba haciendo. Se giró a un lado y lanzó un par de hechizos inocuos y la regresó.
–Las varitas personalizadas son más complicadas que simplemente encontrar los materiales correctos y ponerlos juntos –dijo sin preámbulo–. No podemos probar las suficientes combinaciones para que una lo elija. En lugar de eso, necesitamos encontrar materiales que sean aproximadamente correctos para usted y que usted ayude en el proceso de creación para infundir la varita con su magia. Las varitas se unen solo al alma y a la magia, así que el cuerpo del homúnculo no importará, y podrá usarla igual de bien después de pasar por el ritual que la Suma Sacerdotisa está planeando.
–Eso espero –respondió–. De otro modo no valdría el costo. Comienza cuando estés listo.
Coquihani abrió su maletín, mostrando varias muestras de núcleos–. Un hombre de acción, veo. ¿De qué era su varita original?
–Tejo y pluma de fénix, trece pulgadas y media.
–Curioso. Una combinación poderosa, sin duda. Ya que ha usado pluma de fénix antes, definitivamente querrá ave del trueno. –Dejó de lado sus otros materiales y examinó varias plumas hasta encontrar una del largo correcto–. Puedo usar plumas de fénix, por supuesto, pero estoy más familiarizado con estas. Y… treinta y tres centímetros, creo. Eso es casi trece pulgadas.. Ambos números significativos. Ahora, la madera es la parte compleja. He traído varias ramas de calidad para que las examine. –Abrió el segundo compartimiento, revelando un número de ramas perfectas de diferentes maderas colocadas sobre un cojín de terciopelo–. Probemos secuoya.
Voldemort sabía sobre varitas de secuoya. Se decía que traían buena fortuna, pero más acertadamente atraían a magos que eran buenos para adaptarse y caer sobre sus propios pies. Sería un par razonable. Pero como no era una varita como tal, no sintió nada especial cuando pasó sus dedos por la madera. La madera para varitas de calidad tenía un poco de magia natural, la cual podía sentir, pero no esperaba que fuera la suficiente para detectar afinidad a una madera en particular.
–No. Esa no, creo –dijo Coquihani–. Otra varita popular: pino de Balfour añejo. –Era otra buena idea. Maderas antiguas serían más poderosas, al haber tomado energía de la tierra por más tiempo, pero Voldemort de nuevo sintió casi nada.
–No. No. Algo más. Algo más.
Probó falsa acacia, yuca, mezquite, y unas cuantas maderas que el artesano no se molestó en identificar, pero de repente, Voldemort sintió un hormigueo inusual de una de las ramas. Incluso sin un núcleo, pareció sentirse mejor en su mano. Quizás debía estudiar con más atención la magia de la naturaleza. Parecía que había más en eso de lo que había pensado.
El creador de varitas sonrió–. Ah, sí. Pensé que sería esa. Kalmia latifolia. Laurel de montaña.
Voldemort siseó y dejó la rama en su lugar.
–¿Laurel? –dijo–. Laurel es una varita de aventuras y héroes y tontas nociones de honor.
El artesano negó con la cabeza–: Mismo nombre, planta nada relacionada. Kalmia es parte de la familia del brezo, elegante, pero resistente, próspera en clima frío y suelo ácido… y mortalmente venenosa. Tiene algunos usos en pociones, pero cualquiera que la consuma morirá dolorosamente en horas.
–Ah, ya veo. Entonces es más de mi estilo.
–¡Entonces comencemos!
Harry estaba muy nervioso el día de la final de quidditch. Este seguramente sería el desafío atlético más grande de su vida. Iba contra el mejor buscador del mundo, y si estaba menos ansioso que cuando se había enfrentado a Voldemort, era solo porque no había vidas en riesgo hoy. Estaba tan preparado como nunca podría estarlo. Había practicado toda la semana para replicar las maniobras que había visto a Viktor usando contra Malfoy. Incluso había pedido a Dumbledore que le prestara su pensador, pero el director había considerado que eso no sería justo.
Hermione estaba irritantemente distraída por el artículo de periódico que sus padres habían enviado por correo… aunque no del Profeta, sino del Times.
BROTE DE FIEBRE VIRAL HEMORRÁGICA DE ÉBOLA – ZAIRE, explayó el encabezado, y su hermana estaba completamente absorta analizándolo y revisando el Profeta de hoy por cualquier mención de eso.
–Quizás no han tenido tiempo de enviarlo a imprenta –murmuró–. Deben de estar tomando algo de acción si los gobiernos muggle lo están notando.
–Hermione, ¿puede esperar hasta después del partido? –dijo Harry.
–¡Harry, esto es serio! –dijo ella–. Cientos de personas han muerto, y están preocupados de que se disperse fuera de la región, y los magos lo empezaron.
–Sí, Mione, es trágico, pero no hay nada que nosotros podamos hacer en este momento. Dudo que haya algo que siquiera Dumbledore pueda hacer ahora. Y sólo puedo aguantar una cosa que me va a hacer sentirme enfermo a la vez.
Hermione exhaló, pero dijo–, Lo siento, Harry. Podemos mirarlo después. Y estoy segura de que volarás bien, sin importar lo que pase.
–Gracias, hermanita –dijo él.
Pero antes de volar, tenía un pequeño partido de exhibición que observar, y cuando la audiencia se reunió en el campo, los comentaristas se presentaron a la escuela y a la audiencia en la radio.
–¡Buenos días a Hogwarts y a todos los que nos están escuchando en casa a través de la radio mágica! –resonó la entusiasmada voz de Lee por todo el estadio–. Soy el comentarista de quidditch estrella en Hogwarts, Lee Jordan, y conmigo hoy hay una invitada muy especial: la conocen de Pride of Portree y el equipo nacional escocés durante las últimas cuatro décadas, y ahora es la Directora del Departamento de Juegos y Deportes Mágicos, Catriona McCormack.
La audiencia celebró, y McCormack tomó el micrófono–: Gracias, Lee. Es bueno estar aquí en Hogwarts esta mañana. Este puede que sea el partido de quidditch más anticipado del año: la final del Torneo de la Liga Académica de Europa del Norte, y tenemos a dos equipos estelares compitiendo hoy: la Casa Gryffindor con su buscador invicto, ¡Harry Potter…!
La multitud bramó, y la sección de Gryffindor cantó–, ¡Harry Potter es nuestro rey!
–...y el Instituto Durmstrang, con el buscador estrella de la Copa Mundial, ¡Viktor Krum de Bulgaria!
Una gran minoría en la audiencia celebró a Durmstrang, y muchos de los fans de Viktor comenzaron a cantar–, ¡Krum! ¡Krum! ¡Krum! –Tomó un tiempo para que el ruido se calmara lo suficiente para que Lee comenzara de nuevo.
–Gracias, Catriona –dijo–. Sí, hoy promete ser un gran día. Todos están aquí. Antes de comenzar, queremos dar la bienvenida a nuestros otros invitados especiales, el Ministro de Magia Cornelius Fudge… –Aplausos amables–... el antiguo Director de Juegos y Deportes Mágicos, Ludo Bagman… –Más aplausos, algunos abucheos–...y la corresponsal del Diario el Profeta Rita Skeeter. –Gritos entusiasmados de sonido femenino se escucharon, así como un gruñido de Harry–. La señorita Skeeter se ha tomado un descanso este año de su columna regular de chismes para cubrir deportes, en un acto que muchos han llamado "bastante irregular". Cuando fue entrevistada por sus razones, respondió que simplemente quería cubrir los eventos sociales mayores del año, lo cual muchos consideraron una historia poco probable...
–Y comencemos, ¿no? –Harry se rio cuando McCormack tomó el micrófono de Lee antes de que Rita Skeeter se diera cuenta de que se estaba burlando de ella–. Hay una adición a nuestro programa de hoy. Antes de comenzar con el quidditch, tenemos un espectáculo especial: como parte de las festividades del Torneo de los Cuatro Magos, los equipos han aceptado dar espacio a un partido de exhibición para un nuevo deporte en escobas diseñado por un grupo de siete estudiantes aquí en Hogwarts.
–Así es –dijo Lee–. Bienvenidos al primer partido en la historia de "ricochet". Si los rumores son ciertos, debería ser muy interesante. Jugando hoy está el buscador de Hufflepuff Cedric Diggory y la buscadora de Ravenclaw Cho Chang. Hermione Granger de Gryffindor actuará como árbitro. –Cedric, Cho, y Hermione tomaron sus lugares en la cancha que Hagrid había preparado. Se reunieron en el suelo, y Hermione lanzó una moneda para determinar el primer saque. Cedric ganó, y se elevaron al aire.
–De acuerdo, Fred y George Weasley me explicaron el juego, así que asumiendo que no estaban bromeando, así es como funciona –continuó Lee–. Cada jugador tiene una cancha de cuarenta y cinco pies cuadrados, separados por una barra a treinta y cinco pies de altura. Tienen estas raquetas de aspecto curioso, y necesitan golpear una pequeña pelota roja de un lado a otro de la barra. Y dijeron que si piensan que suena como swivenhodge… no están prestando atención.
–Diggory toma el primer saque –dijo McCormack–. Vaya. Definitivamente más rápido que swivenhodge. Están golpeando de un lado a otro… ¡esperen! Chang la golpea con fuerza arriba y después abajo hacia Diggory...
–Sí, en ricochet, se permite golpear la pelota dos veces para pasar la pelota sobre la barra –dijo Lee–. Eso para que nadie pueda ganar la altura y atrapar al otro jugador abajo.
–Uno-cero, Diggory. Él saca de nuevo. Y en cada peloteo, si la pelota golpea el suelo en el lado de tu oponente, recibes un punto.
–¡Ja! ¡Chang hace una finta y la golpea sobre su cabeza! Uno-uno.
–Si están escuchando en casa, honestamente no sé cómo describir bien esto –dijo McCormack–. Esa pelota va más rápido que la mayoría de las bludgers, y está requiriendo de serias acrobacias aéreas de Diggory y Chang para… ¡Increíble! Diggory se da una voltereta para salvar esa… Chang la lanza con fuerza directo a detrás de él… ¡punto! Él se extralimitó con esa. Dos-uno, Chang.
–Me dicen que esa jugada se llama "smash" –dijo Lee–. Golpear la pelota en ángulo hacia el lado de tu oponente con toda la fuerza posible para que no la alcancen.
–Pues, lo llamen como lo llamen, funciona. Algunos de esos pelotazos deben sobrepasar las cien millas por hora. Este no es el swivenhodge de sus abuelos; puedo asegurárselos. Ricochet es todo un animal nuevo.
–Estamos a tres-tres ahora. El primer jugador en llegar a diecisiete puntos gana, pero se tiene que ganar por dos puntos, así que podría ser extralargo. Y Diggory la golpea a cincuenta pies en el aire. Cuatro-tres, Diggory. –La audiencia creció cada vez más emocionada con cada punto mientras comenzaban a entrarle al partido. Lee y McCormack hicieron lo que pudieron para comentarlo mientras explicaban las reglas. Explicaron como un saque tenía que pasar la línea de servicio para contar y como normalmente, un partido podría ser jugado a dos o tres rondas. Y todo el tiempo, sufrieron intentando transmitir el entusiasmo del juego a la audiencia poco familiarizada en la radio. Mientras tanto, en la cancha, estaba cerca, pero Cedric lentamente estaba tomando ventaja.
–Se está poniendo acalorado… Chang está volando de lado… ¡Oh! ¡Fuera del área! Once-ocho, Diggory –dijo Lee. Algunos en la audiencia gruñeron, y otros celebraron. Estaba seguro de que los escuchantes por la radio ya podían escuchar el entusiasmo–. Mantengan en mente que estos dos solo han estado jugando esto por unas semanas. Me sorprende que no se hayan salido del área más.
–Sin mencionar que ambos son buscadores, y ese es el conjunto de habilidades equivocado para esto –dijo McCormack en acuerdo–. No es un juego fácil. Se necesita la habilidad de un bateador y la agilidad de un guardián. Pero a ambos les está yendo bastante bien. Y son doce-ocho, Diggory.
Ricochet en realidad necesitaba de más agilidad que la de un guardián porque la pelota era más rápida y un blanco más pequeño. Y requería buena puntería también… quizás no tan buena como la de un bateador, pero necesitaban estimar donde caería la pelota en el suelo para que no cayera fuera de límite, y esa era una capa de complicación extra. Cho luchó con fuerza, pero no pudo cerrar la diferencia, y Cedric pronto ganó.
–¡Y ese es el juego, amigos! –anunció Lee–. Cedric Diggory gana diecisiete a trece. Eso fue emocionante. ¿Qué piensas tú, Catriona?
–Fue entretenido de ver, Lee. No había visto un deporte nuevo en mucho tiempo, y no sé si haya visto uno tan entretenido para el espectador. Creo que voy a tener que probar ricochet por mí misma.
–Sí, estoy contigo en eso. Quizás no haya mucho tiempo ahora con la tercera prueba y el torneo de duelo, pero creo que existe la posibilidad de un torneo de ricochet para el próximo año. De acuerdo, bien, ese fue el acto de apertura para ustedes. Ahora tomaremos un breve descanso mientras los equipos de quidditch se ponen en posición.
Y era hora. Hagrid se llevó la barra y los marcadores de la cancha del juego de ricochet, y los dos equipos marcharon al centro del campo. Madame Hooch los estaba esperando, y se estrecharon de manos alrededor del círculo del centro.
–Que el mejor equipo gane, Harry –dijo Viktor.
–Igualmente, Viktor. Esto debería ser bueno –respondió Harry. El silbato sonó, y quince escobas se elevaron al aire.
Harry estaba menos consciente de los comentarios de Lee mientras volaba. Estaba en alerta, sus reflejos felinos listos. Tuvo que ignorar el movimiento de los demás en el campo y en las gradas para buscar la snitch dorada y vigilar cualquier movimiento que Viktor hiciera (y no ser golpeado por ninguna bludger u otro jugador). Tenía que estar listo para lanzarse a la acción de inmediato, ya que no se lo iba a dejar fácil al mejor en el mundo.
–Enfrentémoslo, Harry, la posibilidad de que ganes contra Krum es baja y en su mayoría basada en suerte –le había dicho Angelina cuando estaban planeando su estrategia–. Tú mismo dijiste que Slytherin cometió un error jugando un partido de buscador. Si queremos ganar la copa, nuestra mejor opción es empujar un partido de cazadores e intentar hacer lo que Irlanda.
–Comprendo –respondió Harry–. Haz lo que tengas que hacer.
–De acuerdo, pero eso significa que vas a estar por tu cuenta más de lo normal. No necesitas hacer interferencia por nosotros. Los gemelos se encargarán de eso, pero tú no tendrás mucho apoyo tampoco… Sólo… haz lo que puedas para parar a Krum, e intenta no ser destrozado.
La buena noticia para Harry era que Durmstrang parecía también estar operando bajo la suposición de que Viktor seguramente capturaría la snitch, y no estaban molestando mucho a Harry, en lugar de eso enfocándose en intentar parar a las cazadoras de Gryffindor para que no tomaran el liderazgo. Por lo tanto, ambos buscadores fueron dejados relativamente solos.
Harry sabía que Viktor no toleraría que lo siguiera, así que adoptó una estrategia de intentar interponerse en su camino lo más posible, volando en un patrón relativamente rápido en ángulos rectos y repetidamente interponiéndose a Viktor. Viktor frunció el ceño al ser obligado a cambiar su propia trayectoria una y otra vez. Era un tipo de juego de gato y ratón. Viktor se movía a un lugar favorable, y cada vez, Harry se movía enfrente de su trayectoria y se interponía de nuevo. Normalmente era una mala estrategia… y una poco satisfactoria para la audiencia… excepto cuando había un jugador muy asimétrico como Viktor. Afectó a Viktor al distraerlo, pero distrajo a Harry aún más, así que la única razón para molestarse era la habilidad superior de Viktor, aunque Harry esperaba que su instinto de caza natural le diera una ventaja para compensarlo.
–Y Potter no está amainando –escuchó a Lee a la distancia–. No está dando la oportunidad a Krum de observar el campo para nada. Estrategia difícil. Se tiene que ser algo gilipollas para lograrlo, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas, ¿saben? Tal vez funcione para frenar a Krum.
–¡Y Bell anota! –marcó McCormack–. Es sesenta-veinte, Gryffindor. –Harry se sorprendió. ¿Ya estaban tan avanzados? – A esta altura, puede que el partido aún esté en juego –agregó ella–. Gwenog Jones, toma nota: las cazadoras de Gryffindor son una máquina bien aceitada.
Eso mucho era cierto. Fred y George habían comenzado una apuesta que tenía bastante dinero invertido en que las tres chicas terminarían en el equipo de las Harpies.
Krum tomó la ofensiva, intentando engañar a Harry con una serie de fintas. No comenzó con un amago de Wronski, sabiendo que Harry sí lo seguiría, pero sería lo suficiente cauteloso para caer en ella a menos que estuviera seguro de que fuera real. En lugar de eso, intentó varias fintas más convencionales a intervalos antes de lanzarse a un Wronski con extra-entusiasmo.
Pero Harry había visto la final de la Copa Mundial y había jurado ser mejor que Lynch, quien había caído de cara dos veces. Sabía exactamente lo rápido que iba y cuando necesitaba elevarse. Siguió a Krum incluso después de ver que era un truco y terminó con tal precisión que sus pies rozaron el pasto por espectáculo. Reflexionó que era bueno que sus padres no estaban ahí para verlo, o estaría completamente castigado.
–¡Por todos los mooncalfs! –exclamó McCormack–. ¡Harry Potter respondió al amago de Wronski de Krum perfectamente! Nunca había visto a un chico lanzarse en picada de ese modo. En verdad parece un profesional.
–¡Ese es nuestro Potter! –dijo Lee en acuerdo–. Mejor jugador en este lado de Glen More… excluyendo a los presentes, por supuesto. (Portree también estaba en este lado de Glen More.)
–Harry, ¿cuánto tiempo estuviste practicando eso? –lo llamó Viktor cuando estuvieron al mismo nivel.
–Desde que supe que estaría enfrentándote –sonrió él.
Un amago de Wronski perfectamente ejecutado probablemente era la táctica más poderosa de Viktor, ya que podía noquear al buscador opuesto de un golpe, pero tenía bastantes otros trucos bajo su manga. Después de todo, este era un hombre que podía pararse de manos en su escoba cuando eso ni siquiera era parte de las habilidades requeridas. Harry ni siquiera había intentado acrobacias como esas.
–Veamos que más puedes hacer –bromeó Viktor. Voló hacia Harry, casi golpeándolo y empujándolo hacia los bordes del campo. El penal por salirse del campo era posesión de la quaffle al equipo opuesto, y Viktor estaba haciendo lo que podía para empujarlo sobre la línea. Pronto se descubrieron en una cacería alrededor de los bordes del campo a alta velocidad. La parte más difícil era en las áreas de anotación. A esa velocidad, la saeta de fuego no podía manejar tan bien las vueltas agudas en las orillas del campo, aún si "aguda" aún quería decir más de cien pies de circunferencias. Harry podía sentir las fuerzas gravitacionales intentando lanzarlo lejos de su escoba, pero continuó.
Viktor continuó con unos trucos más para intentar sacudir a Harry, pero él mantuvo el paso, como un predador, aunque con algunos atajos. Esto era algo peligroso ya que atravesar dentro de la curva le daba la oportunidad a Viktor para lanzarlo a su punto ciego, pero tenía una buena vista de su oponente con la misma barrena horizontal que Viktor había usado contra Malfoy y estuvo a salvo.
El par se separó, pero esta vez, Harry tomó la iniciativa intentando una finta que llevó a ambos buscadores directo al camino de las bludger. Lo que Viktor no sabía era que había dado una señal preestablecida a Fred y George para separarse del partido de cazadoras por un minuto para atacar a Viktor con todo lo que podían. Y casi lo lograron, pero Viktor estaba acostumbrado a trucos como ese.
–Buen intento, Harry, pero he visto mejor del equipo japonés –lo llamó.
–No te preocupes, solo es el calentamiento –dijo Harry.
En ese momento, Durmstrang anotó, y Angelina gritó a Fred y George para que regresaran a su lugar. Rodeando a Harry, dijo–, De acuerdo, te di tu minuto. Necesitamos a los gemelos en la ofensiva.
–Está bien –le aseguró Harry–. Se las regresaremos.
Y él hizo eso por ella poco después. Después de algo de ida y vuelta, hizo una finta que constituyó de una caída en vertical directo a los cazadores de Durmstrang. Viktor lo siguió, antes de darse cuenta del truco, logrando bloquear a sus propios compañeros de equipo para anotar.
–¿Vieron eso? –dijo McCormack–. ¡Ese fue un gambito de Gagawala! Es una jugada difícil de realizar bien.
Harry no se había dado cuenta de que esa jugada tenía nombre, pero se enorgulleció de sí mismo. Funcionó incluso mejor cuando Alicia tomó la quaffle, la llevó hasta el otro lado del campo, y anotó antes de que alguien pudiera detenerla. Eso llevó el puntaje a doscientos veinte contra ciento cincuenta a favor de Gryffindor.
–Bien jugado, Harry –dijo Viktor–, pero ahora debo derrotarte.
Como un rayo de luz, se fue, y Harry volteó su escoba y lo siguió. Esta vez, no fue un truco. Vio la snitch revoloteando más adelante. Se presionó contra su escoba, confiando en su masa corporal más pequeña para ganar más velocidad. Viktor intentó dar una voltereta para hacerlo a un lado, pero él estuvo listo y se volteó para estar al paso. Viktor se volteó al otro lado, pero Harry también estuvo listo para eso, y evitó una colisión sin perder velocidad. Estaban casi en la snitch cuando cambió de dirección bruscamente hacia la izquierda. Harry bajó su velocidad y se giró a la izquierda tanto como pudo para seguir, casi deslizándose por la fuerza gravitacional.
Pero entonces, Viktor hizo algo con su escoba que Harry nunca había visto antes… que ni siquiera pensaba que una saeta de fuego podía hacer. Hizo un Loco Iván.
Harry no pudo creer sus ojos cuando Viktor de algún modo pateó su escoba, y esta se giró tres octavos de vuelta, deliberadamente rebasando y dirigiéndose en dirección a donde iba la snitch. Harry sólo tuvo una fracción de segundo para absorber la imagen, pero su mente frenética lo comprendió al instante. Viktor estaba abrazando a su escoba con fuerza con sus pies colocados sobre estribos cerca de la base, poniendo la fuerza gravitacional a lo largo de su cuerpo para poderse girar más bruscamente. El encantamiento de propulsión abrumador de la saeta de fuego actuó como un cohete muggle, incrementando su velocidad y colocándolo donde estaba la snitch una escoba por delante de Harry, donde el búlgaro la tomó en el aire.
Entonces, casi se estrellaron.
Esa era la parte "loca" del Loco Iván. Viktor predeciblemente no tenía control en esa posición, y Harry estaba girándose a tal velocidad que no podía corregirse a tiempo, así que tuvo suerte de que Viktor no lo pateó en la cabeza mientras se estabilizaba, pero pocas personas lo notaron porque en ese momento, la audiencia se volvió loca.
–¡OHHH! ¡KRUM LO HIZO! –gritó Lee–. ¡KRUM CAPTURÓ LA SNITCH! ¡EL REY DE LOS LEONES HA SIDO DESTRONADO! ¡DURMSTRANG GANA LA COPA TRESCIENTOS CONTRA DOSCIENTOS VEINTE!
–Ese fue un partido para los libros de historia, amigos –dijo McCormack en acuerdo–. Si alguien podía parar a Krum era Harry Potter, pero no tuvo la habilidad para ganar. Pero les digo, Potter es de los mejores que he visto. Denle la revancha en el 98, y podría ser un partido muy diferente.
Harry voló de regreso al campo, sintiendo la punzada por su primera derrota, pero aún estaba feliz por su actuación. Había estado cerca… más cerca que Lynch… y a los catorce años. Además, estaba bastante seguro de que había volado mejor que Malfoy.
–Buen partido, Viktor –dijo sin aliento mientras se estrechaban de manos.
–Muy buen partido, Harry –respondió él–. Eres un digno oponente.
–¿Desde cuándo puede hacer una escoba un Loco Iván? Nunca había escuchado de alguien haciendo eso antes.
–Mi amigo Shatalov en el equipo de Rusia lo descubrió. Es malo para una escoba y no tiene control, pero funciona bien en un apuro.
Harry asintió y hubiera continuado la conversación, pero ambos equipos fueron llamados a la tribuna de los maestros para la presentación de la copa. Los compañeros de equipo y de casa de Harry lo felicitaron por su actuación, a pesar de su derrota, y ambos equipos estaban demostrando su espíritu deportivo. Hermione le dio un gran abrazo cuando llegó a ella y pronto le gritó que no la asustara de nuevo de ese modo.
Catriona McCormack presentó la copa de la Liga Académica de Europa del Norte a Viktor y sus compañeros, y Fudge y Dumbledore felicitaron a todos los equipos por una buena temporada, y con eso, la temporada concluyó. Pero Harry estaba feliz de haber hecho amigos nuevos y mejorado su habilidad más allá de lo que nunca creyó posible, así que a pesar de su récord era ahora trece a uno, era un buen día.
Los cuatro campeones fueron llamados al campo de quidditch cuatro semanas antes de la tercera prueba. Había sido completamente transformado desde la final del partido de quidditch. Setos bajos de un pie de altura estaban creciendo en todas direcciones desde el césped. David Monroe se reunió con ellos ahí para explicar.
–Les estamos diciendo lo que la tercera prueba es ahora porque pronto será obvio para todos –dijo–. Como pueden ver, estamos trayendo de regreso un viejo favorito y creciendo un laberinto de setos, pero por suerte para ustedes, no habrá un cocatriz en él. La Copa de los Cuatro Magos será colocada en el centro del laberinto, y el primer campeón en tocar la copa ganará.
–¿Qué? ¿Y qué pasa con los puntos? –demandó Cedric.
–Los campeones entrarán de acuerdo al número de puntos que han acumulado. Sr. Potter, usted tendrá una ventaja de seis minutos sobre el Sr. Diggory, quien entrará nueve minutos antes que el Sr. Krum, y la señorita Delacour entrará tres minutos después de él. Hemos estimado que esto dará a los campeones más fuertes una ventaja significativa mientras aún da a los otros una oportunidad.
Harry pensó que era una manera muy mala de hacerlo, pero el torneo era ya todo un desastre así que no se molestó en decir nada.
–El laberinto será llenado con criaturas peligrosas, trampas, y encantamientos, así que deberán estar listos para cualquier cosa –continuó Monroe–. Y estamos usando encantamientos para distorsionar el espacio, así que no se molesten en intentar mapearlo desde arriba. El diseño no será finalizado hasta la noche antes de la prueba.
–¿Cómo verá la audiencia lo que está pasando? –preguntó Harry. Las gradas no serían lo suficiente altas para ver dentro del laberinto si los setos tenían veinte pies de altura.
–Parte de los encantamientos de distorsión del espacio será un sistema de proyección mágica que doblará la luz para que la audiencia pueda verlos, pero ustedes no podrán verse los unos a los otros. ¿Alguna otra pregunta? ¿No? Entonces buena suerte a todos.
Harry y Hermione hablaron con sus padres y Sirius en sus espejos esa noche, pero sin saber exactamente lo que había dentro del laberinto, lo único que podían hacer era preparar a Harry con un repertorio de hechizos de defensa tan amplio como fuera posible. No era mucho con lo que contar, pero aún podía estar tan listo como le fuera posible. Sería un riesgo, pero quizás valdría la pena intentarlo después de todo.
Voldemort sostuvo su nueva varita cariñosamente con sus pequeñas manos, pasando sus dedos a lo largo. Todas las dudas que había tenido al comienzo del proceso se habían ido. En verdad era una obra de arte. Imbuida con su propia magia, la varita había perdido el color de su original amarillo-café pálido a un blanco hueso, como su anterior, pero estaba mucho más decorada que la antigua… más gruesa y tallada con calaveras y serpientes intrincadas en el estilo de arte mexicano, con un mango de tres huesos de dedo huecos y colocados alrededor de la madera. Los huesos en realidad eran de tapir sudamericano, ya que los humanos eran muy delgados, pero lucían aceptables y estilizados como los de un dedo humano.
–Ha creado una varita muy fina, Señor Coquihani –dijo–. Quizás incluso superior a mi original. Su reputación es bien merecida. ¡Traigan al prisionero! –llamó.
El prisionero, en este caso, era un pobre vagabundo muggle de la aldea… alguien que no sería extrañado. No fue exigente en este caso, y discreción era su principal preocupación… por ahora. El muggle tembloroso y de aspecto raído fue llevada dentro de la sala apuntado por una varita, mirando a su alrededor con miedo, intentando procesar lo que estaba viendo. Pero Voldemort no le dio tiempo de comprender, ya que apuntó su varita nueva y lo bautizó de la mejor manera posible.
–¡Avada Kedavra!
El muggle cayó al suelo, y él indicó a los mortífagos que se lo llevaran.
–Sí, esta funcionará muy bien –dijo–. Ahora, para nuestro plan. Barty, ¿tus medidas están en su lugar?
–Sí, Amo. He trabajado en mi sabotaje del sistema de proyección sin ser notado, y Krum buscará y atacará a Delacour y Diggory en lugar de a la Copa de los Cuatro Magos. Yo alteraré el traslador cuando sea colocado en el laberinto.
–Muy bien, Barty. Lucius, ¿qué de los ingredientes?
–Yo… casi los he conseguido todos, mi Señor –dijo Lucius ansioso–. El conseguir los ingredientes no-mágicos en tales cantidades resultó fácil una vez descubrí podía hechizar a los proveedores muggles para conseguirlos. Por supuesto, me aseguré personalmente de su pureza. Aún estoy trabajando en adquirir la secreción de bundimun, pero no tendré problemas consiguiendo la cantidad requerida antes del día de la prueba… Sólo el unicornio vivo está probándose difícil. Mis contactos no me creen lo suficiente confiable para convencer a un criador legítimo de mis motivos. –Claro, eso era completamente cierto–. Puede que sea más fácil capturar uno, pero pueden sentir las malas intenciones.
–Bueno, si lo haces, sólo recuerda que lo necesitamos en una pieza –intervino La Pantera–. Rompe el aura de pureza si su sangre fue derramada.
–Sí, es una parte muy sensible del ritual –dijo Voldemort–. No lo olvides. Artemis, ¿sabes algo sobre la caza de unicornios?
Artemis se sorprendió de que se dirigiera a ella, pero respondió–, Son rápidos, Amo. Más rápidos que los hombres lobo. Los perseguimos a veces, pero nunca los alcanzamos.
–Entonces quizás un cebo sería más útil. Lady Pantera, ¿el someter a uno con un filtro para dormir sería aceptable?
–No afectaría el ritual, pero la parte difícil sería hacer que el unicornio lo beba. Pueden sentir pociones y otros peligros. Son casi más espíritu que bestia. Es por lo que nada puede tocarlos a menos que lo quieran.
–Ya veo. ¿Macnair? ¿Alguna idea? –preguntó Voldemort.
–¿Quiere que lo atrape sin que sangre, mi Señor? –dijo el mortífago alto–. No es mi departamento… pero quizás… quizás estamos cazando la cosa incorrecta.
–¿Qué quieres decir?
–Encuentre a algo inocente que tiene razón para buscar a un unicornio… como un creador de varitas… y cácelo a él. Sígalo invisible a distancia. Entonces, cuando el unicornio se acerque a ellos, atúrdalos a ambos y traiga la bestia aquí.
–Interesante. ¿Funcionaría aturdirlo?
–Lo hará con buena puntería y mucho poder –dijo Macnair–. Puedo hacerlo.
–Muy bien, Macnair. Encárgate de este plan, y consulta a Lucius si necesitas ayuda. El resto de ustedes pueden retirarse. Barty, creo que te has ganado un bien merecido tiempo libre con tu querida prima por tu trabajo.
Barty ni siquiera parpadeó ante la implicación de indecencia. Sólo sonrió y dijo–, Gracias, Amo, –antes de tomar a Artemis de la mano.
Bien, pensó Voldemort. Los excéntricos siempre resultan ser especialmente útiles–. Pronto, Potter –dijo el Señor Oscuro, mirando a su varita nueva–. Pronto enfrentarás tu muerte.
