Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Dulces Sensaciones

Historia cincuenta y tres: Beso

Un beso, un beso suave, un beso dulce, un beso que lentamente me llenaba el alma, su mano aferrada a mi nuca enredándose en mis cabellos y la otra sosteniendo mi cintura apretándome contra su cuerpo. Su lengua pidiendo permiso para entrar a mi boca, lamiendo primero mis labios en un cosquilleo que se anida en mi vientre, abrí con urgencia para sentirlo, lo escuché gruñir de placer.

-Kagome…-Murmuró contra mi boca, yo pasé mis brazos por su cuello anhelándolo con tantas ansias.

-Me encantan tus besos…-Susurré alejando mi cara unos centímetros yendo hacia su cuello para depositar cortos besos.

-Sigue haciendo eso y te tomaré aquí mismo-Me advirtió agarrándome de las caderas para que sintiera su dureza.

-Por mi está bien-Desafié, después de todo era lo que yo quería.

Parece que esas palabras tuvieron un efecto que lo calentó más, porque de un movimiento me empujó hacia el pastó dándose vuelta la canasta con hierbas medicinales que había estado recolectando con él, pero poco me importó. Lo escuché reír maliciosamente cuando bajó mi ropa inferior y besó mi vulva lentamente.

Suspiré de placer ante la eléctrica sensación que se expandía por mi cuerpo, el descendió aún más llegando a mi clítoris, chupándolo suavemente y lamiendo, sus manos levantaron mis muslos para tener un mejor alcance. La imagen de él con los ojos cerrados entre mis piernas con sus cabellos haciéndome cosquillas en mi piel era tan caliente como sublime, aún más cuando los abrió y me miró sin dejar de besarme ahí.

Oh…

-Mmm…así justo así….-Gimotee ante esa sensación indescriptible que se tensionaba y acumulaba en mi bajo vientre. Lo sentía ahora lamer de arriba hacia abajo mis labios y luego chupando mi centro sensible.

-Sabes tan bien…-Entrelazo su mano con la mía, la apreté con fuerza cuando comencé a gritar ante el orgasmo que estaba teniendo en ese momento con su lengua profunda en mi cavidad y su otra mano libre que frotaba mi clítoris haciéndome perder la cordura.

-Eso… quiero escucharte gritar más-Me dijo incorporándose y bajando sus pantalones, yo estaba intentando recuperar el aliento, ardiendo aún por esta vez sentirlo en mi interior.

-Ven-Pedí abriendo mis piernas para recibir su pene erguido, se deslizó suave y con facilidad por la lubricación previa del orgasmo, se sentía muy duro y caliente, me volvió a besar mientras se movía despacio, él siempre era tan cuidadoso conmigo, agradecía esos detalles de ternura mientras hacíamos el amor, podía ser tan salvaje y dulce a la vez. Este lado de InuYasha era de mis favoritos.

-Kagome…-Mordió mi cuello fuerte cuando su vaivén comenzó a acelerar, yo aferré mis manos a su nuca y tiré de su cabello ante el placer.

-Si…me encanta así...-Gemía fuerte ante cada oleada de placer. Delicioso.

Busqué su boca desesperadamente inundando el calor todo, su rostro con los ojos dorados entre abiertos y pupilas oscuras dilatas lo hacían ver aún más sensual, sus labios suspirando y gimiendo mientras entraba y salía de mi… lo amaba. Simplemente lo amaba.

Me di cuenta que estaba por venirse cuando lo sentí aún más duro, enterró su rostro en la curva de mi cuello y gruño fuerte derramándose en mi interior, percibiendo sus contracciones y en ese deleite de placer me perdí yo también acompañando sus gritos.

Mi cuerpo por largos segundos no respondía y él del tampoco, hasta que suavemente se movió saliendo de mi interior mientras besaba mi frente y luego mis labios.

-Deberíamos escaparnos más seguido…-Sonrió mientras acomodaba su ropa y luego me ayudaba con la mía, besó una vez más mis labios, yo aún sentía que no podía reaccionar del todo.

-InuYasha…No podemos tener toda la tarde a Moroha donde Kaede-Reí, aunque su idea no me parecía para nada mala.

-Bueno de vez en cuando… para un poco de privacidad, ser papá está gastando toda mi energía, esa niña no se queda tranquila nunca.

-A quien se parecerá…-Juguetee golpeando suavemente su hombro-Es igual de inquieto que tú-Besé su mejilla y juntos terminamos de volver a colocar las hierbas en la canasta.

Entrelazamos nuestras manos y caminamos de regreso, después de todo, la vida de padres es distinta, ya no podíamos perdernos como antes en el bosque, teníamos la responsabilidad de cuidar y proteger a nuestra hija, quien era nuestro tesoro.

Cuando llegamos a la cabaña Moroha nos mostró muy orgullosa los dibujos que había estado haciendo de su familia. InuYasha comenzó a reclamarle que lo había hecho feo y ella le sacó la lengua. Yo sonreí ante la escena, simplemente los amaba.

Fin

Aun le duele a mi corazón el capítulo 8 de Hanyo no Yashahime, sigo esperando que algo arregle este desastre de que no haya podido ser criada por su mami y papi.

Gracias por los review en esta historia y otras más que me han estado llegando estos días, es muy bonito saber que lo que he escrito no ha muerto en el olvido.

Un abrazo!