Capitulo 37
Durante el trascurso de esa semana sería la presentación de los postulantes en toda la isla, aunque por ahora estaban confinados en el edificio principal de la ciudad. En la Casa de Nouhime se hacían los preparativos para recibir a los huéspedes y turistas que habían llegado para el espectáculo. Esa misma noche habría una presentación especial en la que un prestigioso instructor explicaría a los turistas sobre los placeres que podrían encontrar en la isla, por si deseaban explorar fuera de los límites de la Casa.
Tenten había notado que Nouhime tenía ciertas reglas que la hacían respetarla aun más y sobretodo, la hacía sentir a salvo. La mas importante era: nada de esclavos en la Casa. Por alguna razón que desconocía, la mujer no soportaba la idea de tener postulantes completamente desnudos paseándose por sus terrenos. Sin embargo era una importante figura en el sistema de la isla por lo que no negaba a sus huéspedes la oportunidad de disfrutar de los esclavos si era lo que deseaban. Después de todo, venían por placer y eso obtendrían.
Nouhime ofrecía un entretenimiento un poco mas sutil pero igualmente sensual: bailarines, música, artistas en general, cantantes talentosos en diversos géneros musicales e idiomas de todo el mundo. Estos hombres y mujeres daban presentaciones espectaculares a todas horas; ejemplares bellísimos de ambos sexos, de todos los colores: castaños, morenos, rubios, pelirrojos, albinos, entre otras gamas de colores que ostentaban algunos en sus excéntricas melenas.
La Casa ofrecía una continua fiesta que parecía nunca acabar; con entretenimiento, comida y bebida disponible para todas las preferencias. Algunos de los empleados de la Casa aseguraban haber sido postulantes anteriormente y, a su modo seguían siéndolo, pues en sus contratos se establecía que su patrona podía solicitar ciertos servicios de su parte si algún turista o cliente se sentía atraído por alguno de ellos, se podría arreglar un encuentro con la autorización de Nouhime, claro está, ya que ninguno de sus empleados era obligado a cumplir alguna orden de índole sexual; sin embargo, ésta se sugería y la mayoría no la rechazaba. Bien fuera por complacer a su señora o por disfrutar también de la compañía de alguna prestigiosa e importante persona que, al igual que los artistas, eran irremediablemente hermosos y deseables.
La desnudez parcial de los habitantes de la Casa combinada con la hipnótica música y el aroma atrayente del lugar provocaba una atmósfera erótica que envolvía a todo el que permanecía en el lugar. La temática del espectáculo variaba según la voluntad de Nouhime. Una noche podía ser completamente tradicional, otro día se podía apreciar un ambiente tropical, algunas veces se daban presentaciones acordes a la tendencia más reciente y en otras ocasiones era algo místico, como un mundo de fantasía dentro del jardín salvaje que era la isla entera.
Al anochecer del quinto día un espectáculo de luces adornaba el jardín siendo disfrutado por los visitantes y huéspedes que llegaban a la casa. Tenten ataviada con un sensual kimono en tonos oscuros, con su rostro adornado por un hermoso antifaz de encaje, su cabello recogido en un complicado peinado al igual que el de todas las mujeres y su piel perfumada, esperaba en la barra pacientemente a que llegara su objetivo.
Mitsunari Ishida.
Un visitante constante, tan misterioso como atrayente que frecuentaba la Casa de Nouhime todas las noches sentándose en la misma mesa a observar las actuaciones de los artistas como si se tratara de un exótico concierto. Sin embargo era sabido que buscaba algo que aún no había encontrado. Nouhime era complaciente y sus huéspedes eran todo para ella, si Mitsunari buscaba algo ella se lo ofrecería a cualquier costo. Yuuki le había explicado a la castaña que Lady Nou enloquecía al no saber como complacer a aquel enigmático personaje, por eso había recurrido a ella.
Tenten había a analizado escuetamente a su señora. Había comprendido que probablemente tuviera un plan al enviarla precisamente a ella a conquistar a ese hombre ¿Acaso pensaba que ella podría llamar su atención? ¡Ni siquiera sabía cómo funcionaba el cerebro de un hombre! Nouhime la había interrogado a profundidad, Tenten se había mostrado ante la experimentada mujer como un libro abierto; aún así no había cambiado de opinión y aquí se encontraba, esperando, aunque su semblante se mostraba sereno estaba nerviosa, muy nerviosa. Intentó serenarse, necesitaba analizar con cabeza fría la situación, necesitaba crear un plan de acción.
Divisó a Sasuke sentado en una mesa individual luciendo como siempre, orgulloso, atractivo e imponente; no se le hacía nada difícil encajar en el lugar, parecía que su fría personalidad llamaba más la atención de las chicas, se turnaban para atenderlo y poder estar cerca de él buscando ser la afortunada que se lo llevara del lugar. No pudo evitar sonreír al pensar en que cierta pelirosa enloquecería al ver como le llovían candidatas. Bueno, no es como si fuese una novedad.
Unos metros a lo lejos vio a Neji con un traje que hacía juego con el suyo ya que los dos habían tomado el puesto de meseros para poder rondar cerca del hombre. Que ironía pensar en que sus compañeros tendrían que ayudarla en esta misión. Si toda la operación no estuviera en riesgo probablemente se habría sentido terriblemente avergonzada de tener que usarlos para colectar información. Ambos jóvenes lucían realmente tan atractivos que podía entender porqué Nouhime había sido completamente cautivada por ellos, los chicos encajaban en el lugar. Tenten se había dado cuenta de que la mujer los veía como la nueva exótica adquisición en su casa, no dudaba en ponerlos en exhibición cada vez que podía y ciertamente eran la novedad. Desde su posición era testigo de como huéspedes se acercaban a ella para arreglar una cita con su nuevo empleado o preguntarle quién era aquel misterioso pelinegro.
La castaña no podía culparlos por su curiosidad. Ella misma no le había sacado los ojos de encima a Neji, vaya que lucía realmente deseable con su torso semi desnudo. Su traje tradicional consistía en un ancho pantalón estilo samurai y la yukata abierta. No le molestaba que lo miraran, sería un desperdicio no hacerlo. Sonreía sin poder evitar recordar sus escasos momentos de intimidad con el Hyuga, si es que se podían llamar así. Había descubierto además que ese nuevo peinado le favorecía en extremo, una sencilla cola de caballo dejando caer dos mechones de cabello que enmarcaban su rostro cubierto parcialmente por el antifaz que usaba. Nunca en su vida sintió tantos deseos de lamer la piel su cuello. Debía parar el rumbo de sus pensamientos ¿Desde cuándo se había vuelto una pervertida? Este lugar estaba empezando a influenciarla.
Tristemente debía dirigir su atención a otro hombre y probablemente Neji tendría que hacer lo mismo en algún momento. Después de todo ya no eran ninjas, eran empleados en la Casa de Nouhime y la mujer tenía potestad sobre sus trabajadores. Tenten se preguntaba con pesadumbre ¿Cuánto tiempo pasaría antes que Lady Nou solicitara ciertos "servicios" de parte del Hyuga?
Había dejado que sus pensamientos divagaran por un momento ¿Cómo se sentiría al respecto? Había decidido no hacer ningún compromiso de índole amoroso con él debido al rumbo que había tomado su vida. No quería arrastrarlo hacía la oscuridad que probablemente la devoraría a ella, menos cuando tenía sus propios asuntos en que pensar.
Aún así estaba imaginando diversos momentos en los que estaban solos avivando el creciente deseo dentro de ella que se activaba cada vez que sentía su tacto o descubría sus ojos perlados mirándola con el mismo anhelo; y es que un leve roce de su piel mandaba espasmos cargados de electricidad que hacían saltar todas las alarmas de su cuerpo preparándolo para sentir más. Últimamente se imaginaba en sus brazos, con sus húmedos labios devorando los suyos ávidamente sometiéndola con sus besos, rasgando su ropa y...
Estupendo, sus pensamientos cada vez se ponen peor. Suspiró resignada.
Fue Yuuki quien la despertó de su ensoñación dándole un sutil toque con su brazo para que observara el sendero por el que se acercaba el hombre de largo cabello blanco, andando con paso firme e imponente como si fuera el dueño del camino, vestido de punta en blanco; su presencia terminó sacándola de su fantasía. Afortunadamente la chica no atisbó el marcado sonrojo de la castaña gracias a la máscara, sus mejillas estaban tan rojas como la sangre.
Se apresuró a recibirlo antes que cualquiera pudiera adelantarse, con toda su escasa experiencia intento ser coqueta, trataba de imitar a su amiga Ino quien era una experta en conquistar hombres, desde su punto de vista. Una vez que el hombre estuvo cómodo en su acostumbrada mesa, tomó su pedido y se encargó de atenderlo toda la noche.
...
- ¡Es inútil! - Susurró Tenten disimuladamente mientras atendía la mesa donde Sasuke acostumbraba a cenar - ¡No me ha mirado ni una vez! ¿O si? - Preguntó esperanzada a su compañero.
El Uchiha realizó un sutil gesto con su cabeza que mostraba una negativa y Tenten sintió desfallecer.
- Tres días. Solo me quedan tres días y ni siquiera me ha notado - Expresó desesperada mientras de alejaba hacia la barra de bebidas.
Había puesto en práctica todos los consejos de Yuuki, todos los días cambiaba su peinado, usaba vestuarios cada vez más sugerentes, buscaba tener contacto con el hombre pero éste se mantenía completamente indiferente. Al parecer realmente venía a la Casa solo para disfrutar de las presentaciones musicales ¡Era increíble! Nouhime le había puesto una prueba imposible.
- No desesperes. Encontrarás una solución - Le había comentado Neji una de esas noches cuando estuvo cerca de ella solo por unos segundos para luego se alejarse, perdiéndose entre el mar de personas.
Tomó su bandeja y se acercó nuevamente a la mesa de su objetivo para dejar la acostumbrada copa de vino tinto que pedía antes de retirarse. La tentación de arrojarle el líquido carmesí a su inmaculado traje blanco se había hecho cada vez más intensa. Sería un intento desesperado por llamar su atención pero con eso solo lograría que la despidieran. Como todas las noches bebió y se retiró acompañado por Nouhime quien se aseguraba de saludar a todos sus visitantes, dejando por último a Mitsunari Ishida para evaluar su rendimiento esa noche. Su mirada de reproche le hizo saber a la Kunoichi que había fracasado nuevamente.
¡Diablos!
...
El sol del siguiente día se ocultaría en un par de horas y Tenten desolada solo podía pensar en que necesitaba otra estrategia urgentemente. Pensativa se acercó hacia la barra donde estaba sentado Sasuke.
- Ya no sé que hacer - Comentó sin mirarlo. Trató de reflexionar pero solo era capaz de pensar en lo que su inminente fracaso representaba - Es inútil.
El pelinegro la veía suspirar resignada en silencio mientras alzaba una copa de vino y la acercaba sus labios. No podía evitar que le divirtiera un poco su situación, no lo admitiría por supuesto. Nunca le pareció que ella era el tipo de mujer que se frustraría al no llamar la atención de un hombre, pero ahí estaba, al borde de la desesperación debido a que el enigmático hombre no reparaba en ella.
- ¿Qué has aprendido sobre él? - Cuestionó. Ella lo miró por un segundo antes de responder.
- Es estoico, no habla mucho, sus gustos son muy diversos; es decidido, todas las noches pide algo diferente de cena y siempre toma una copa de vino tinto antes de retirarse. Habla con monosílabos, disfruta de la música y las presentaciones sin reparar en las personas. Parece estar cómodo con su soledad - Contestó absorta en ordenar sus ideas - Es elegante, aseado, refinado - Luego tuvo una especie de revelación al rememorar cierto momento en el que por accidente rozó su mano - Creo que no le gusta que lo toquen, pero eso no tiene mucho sentido estando en este lugar.
- Con esa información debería ser suficiente para idear una estrategia.
- No es sencillo Sasuke - Insistió ella con tono severo - ¿Crees que no lo he pensado?
- Tal vez no lo suficiente - Contestó Sasuke con su rostro impasible.
- ¿Eso que quiere decir? - Inquirió ella a la defensiva.
Él le sonrió, aunque no era una sonrisa amplia y espontánea, era más bien compasiva.
- Me parece que varias de esas características son parecidas a la personalidad de tu compañero - Dijo. Cuando su mirada se conectó nuevamente con los ojos castaños llenos de incomprensión continuó - Podrías intentar con la misma estrategia que usaste para atraer al Hyuga.
- ¿Atraer a...? - Se interrumpió cuando el Uchiha la miró elocuentemente levantando ligeramente una de sus cejas dándole a entender que no tenía caso seguir negando la evidente atracción que existía entre ella y Neji. Tenten iba a replicar de inmediato pero finalmente decidió aceptarlo ante Sasuke.
Le dio la espalda a la barra recargándose en ella con sus codos en un gesto relajado y respondió con una traviesa sonrisa que se dibujó en su rostro.
- ¿Sugieres que me muera delante de él? - Preguntó con sarcasmo - Porque estoy segura que Neji no me había notado antes de ese inesperado incidente - Añadió con jocosa sinceridad. Nunca se había puesto a pensar sobre el momento en el que Neji se había fijado en ella, debió haberle preguntado cuando pudo.
Al menos pudo relajarse durante unos momentos antes de que su semblante recuperara nuevamente el estado de preocupación que la había dominado los últimos días.
- Este lugar puede llegar a ser monótono cuando lo frecuentas por tantos años como él -- Comentó Sasuke enajenado, como si estuviera hablando consigo mismo - Tal vez el hombre esté buscando algo que se salga de la homogeneidad.
Tenten lo miraba como si hubiese hablado en otro idioma y resopló con burla ante su abstracto comentario. Aún así meditó sobre sus palabras como si hubiese oculta en ellas la llave que abre la cerradura. Resonaban en su mente la palabra monotonía y homogeneidad. Eso no tenía mucho sentido. Si algo caracterizaba a la Casa era su excentricidad; además, todos los presentes eran completamente diferentes y enteramente perfectos. Ella se había esforzado en encajar, volverse perfecta como todo en la isla.
De súbito, una alocada idea vino a ella como si hubiese sido evidente. La respuesta siempre la había tenido, se sentía estúpida por no haber pensado antes en eso. Se separó con un respingo de la barra y miró a Sasuke sorprendida antes de regalarle una radiante sonrisa de triunfo.
- Gracias.
El joven la vió retirarse rápidamente hacia un destino que él no conocía. Se quedó tranquilo pues sea cual fuese su plan lo descubriría esa misma noche.
Contempló con pasividad a los músicos que terminaban de afinar sus instrumentos, preparando todo para el concierto de esa noche y cuando repentinamente todos quedaron estáticos al ver a una atractiva mujer, muy alta y delgada cuya tez oscura como la noche brillaba con destellos dorados cuando el sol del atardecer la acariciaba al moverse por la plataforma del escenario como si fuera la dueña de todo el lugar.
Su espalda perfectamente erguida quedaba completamente a la vista desnuda hasta el inicio de sus redondeadas caderas. Su abundante melena como de león era de castaño oscuro con destellos tan dorados como su atrevido vestido. Repentinamente inició una bella melodía cargo del piano y la mujer empezó a cantar con una voz tan estruendosa como melodiosa dando inicio así con el espectáculo de la tarde.
Él era una persona que nunca había pensando en la belleza de cosas comunes como la música pero en ese momento pensó que si los ángeles existían seguro sus voces serían tan eclipsantes como la de aquella mujer.
...
- ¡Yuuki! Por favor, tengo una idea pero necesito tu ayuda - Decía una apresurada Tenten mientras interceptaba a la aludida en la salida hacia el jardín - ¡Vamos, no tenemos mucho tiempo!
- ¿Qué necesitas? - Respondió la bella chica dejándose guiar.
- ¡Oh! No sé nada sobre escoger ropa. Necesito algo específico para esta noche y solo tú puedes ayudarme - Explicó la castaña frustrada.
Sinceramente no sabía nada sobre moda o lo que le favorecería, solo sabía que necesitaba algo un poco más descubierto. Los kimonos que había usado los últimos días, aunque sugerentes, no le servirían para su propósito de esa noche.
A pesar de la eficiencia de Yuuki tardaron mucho tiempo buscando el vestuario adecuado; sin embargo en los vestidores de la Casa había una gran variedad para escoger, una vez supo el modelo adecuado pidió a Yuuki que escogiera el color, estampado y el peinado de su preferencia, ese tipo de detalles le eran indiferentes. Lo único que le preocupaba por el momento ya se había resuelto. Esperaba que su plan resultara, si no lo hacía probablemente Nouhime la echaría de su casa esa misma noche después que descubriera su treta.
Mientras se daba un buen baño de burbujas pensaba en sus planes para esa noche, sería una jugada muy temeraria. Si lo hubiese consultado con los chicos probablemente no lo aprobarían pero era su última carta. En dos días se cumplía el plazo de la primera semana que Nouhime le había dado y lo arriesgaría todo en la cena de hoy.
Se sentía bien el agua tibia en su piel, deseaba poder quedarse un rato más en la tina pero los constantes golpes en la puerta de su habitación indicaban que Yuuki había llegado para ayudarla. Envolvió su cuerpo desnudo en una toalla y salió del baño dispuesta a que la joven hiciera su magia en ella.
...
El ambiente nocturno era como cada noche: vivaz e hipnotizante. Particularmente la cantante invitada tenía a todos los presentes extasiados, atrapados en un hechizo de que nadie quería ser liberado. Tenten no podía dejar de mirarla toda su presencia era enteramente sensual y su voz subyugante. Era tan alta, aunque no tanto como algunos de los hombres presentes en el lugar.
- Es como una sirena ¿No crees? - Dijo Nouhime provocando un sobresalto en la castaña al salir de su ensoñación - Su nombre es Nya, vino de una tierra muy lejana hace algunos años para prestar servicio como esclava. Cuando terminó su contrato todos los instructores y dueños de las Casas pelearon ardientemente por poseerla pero la chica es un alma libre. Nos hicimos buenas amigas, cuando decide visitar la Isla de la Noche siempre se queda aquí. Todos la aman - Explicó con satisfacción.
- Es magnífica y tan exótica.
- ¡Oh, lo es! Lo siento querida pero me temo que no debes dejarte atrapar por el hechizo de Nya. Te necesito alerta, Mitsunari llegará pronto - Dijo Nouhime como si lamentara realmente tener que desviar su atención de la cantante.
- Lo siento Lady Nou. No la defraudaré - Respondió Tenten. Cuando la mujer se retiró hasta su palco empezó a sentir el sudor de sus manos a causa de su nerviosismo.
Con un ostentoso Haori cubría su figura. Debajo de la espesa chaqueta usaba una variación de un kimono muy al estilo de Nouhime. El vestido era corto, con escote strapless estilo corazón, según explicó Yuuki, por lo que sus hombros y espalda quedaban al descubierto, el obi que enmarcaba su cintura culminaba en la parte trasera con un extravagante moño; la línea de unión de las capas del diminuto kimono dejaba al descubierto una abertura en su pierna que casi llevaba hasta el inicio de sus caderas. El color del traje era blanco con detalles en morado y dorado. Sus brazos desnudos estaban adornados por una anchas mangas que iban desde la mitad de su brazo hasta las muñecas y se unían con el obi en la parte de atrás.
El peinado de esta noche había alegrado su ánimo pues, sin saber, Yuuki había escogido amarrar su cabello en dos moños como solía usar desde hace años, solo que esta vez estaban adornados con muchas flores. La chica había dejado dos mechones de cabello a los lados de su rostro y su máscara combinaba con su atuendo. Cuando percibió a lo lejos la llevada del enigmático albino dejó su chaqueta, tomó una bandera con un aperitivo y la sostuvo ágilmente sobre su hombro derecho mientras caminaba hacia la mesa que había atendido por tres noches.
...
Mitsunari Ishida era un hombre de pocas palabras con un rostro afilado que le daba un semblante misterioso y enigmático, combinado con sus ojos de exótico color dorado le había hecho ganarse su apodo: El Lobo.
Había nacido en la isla y a sus veinticuatro años se había convertido en el instructor más joven que el sistema había tenido y unos años después ascendió a jefe de los postulantes encargado de ser el primer maestro de todo esclavo. Los trataba con dureza, usaba gestos lentos y lánguidos que provocaban que sus víctimas se sintieran intimidados por su poder manejándolos con asombrosa facilidad. Pero eso había sido hace diez años, actualmente contaba con treinta y cuatro años y cumplía con las funciones de administrador de la Isla. Durante el día se mantenía ocupado trabajando con entusiasmo en los asuntos que le correspondían, sin embargo eso absorbía su energía. Por eso le gustaba pasar las noches en la Casa de Nouhime, un lugar donde podía encontrar un entretenimiento menos acorde con la excentricidad de la isla sin desconectarse del ambiente erótico y lujurioso al que estaba acostumbrado.
Esa Casa se había convertido en un santuario para él, por lo que se había prohibido a si mismo inmiscuirse en sus asuntos. Salvo por ciertas ocasiones en las que compartía ardientes encuentros con la señora de la Casa. Nouhime había llegado a la isla en su época de instructor, él mismo se había encargado de ser su maestro en algunas ocasiones a pesar de ser contemporáneos en edad. Por lo que a ambos les gustaba rememorar momentos. Ella lo conocía tan bien que siempre le sugería nuevos prospectos, hombres y mujeres a los cuales debería probar el mismo antes de recomendarlos con algún instructor o socio. Sin embargo, cortésmente rechazaba sus proposiciones debido a su regla de respetar este santuario. Nada de trabajo en esta casa.
Hoy particularmente se sentía enormemente agotado mentalmente estaba pensando seriamente en abandonar la isla que se había llevado los años de su juventud. Pensaba en que hubiese sido de él si hubiese nacido en otro lugar, las oportunidades que pudo hacer tenido. Realmente no tenía demasiado de que quejarse, su vida había sido plena, era un hombre exitoso y respetado, pero no quería tener pensamientos nostalgicos. Por eso venía a la Casa de Nouhime, la música y el espectáculo actuaba en él como una droga que se llevaba todo lo malo. Particularmente le emocionaba que Nya se presentaría esta noche, de todos los cantantes ella siempre lograba eclipsar sus sentidos provocando en él una sensación casi orgásmica. Podía sentir su piel estremecerse solo de escuchar su voz a lo lejos.
Caminaba por el sendero que lo llevaba desde el estacionamiento hasta el jardín. Su mesa le encantaba, estaba localizada estratégicamente para poder observar toda la extensión del patio sin perderse ningún detalle de los espectáculos que se presentaban cada noche.
La bella joven que le atendía era sumamente eficiente, podía jurar que sabía leer sus pensamientos pues entendía perfectamente el momento preciso en el que requería de su presencia. Como era usual lo recibió con una bandeja que contenía su aperitivo de esa noche: una botella de sake tibio con canapés variados. Excelente elección. Estaba a punto de dar un sorbo al primer trago que la joven le sirvió cuando un atisbo de una imagen lo hizo mirar dos veces.
Ciertamente sus ojos no le habían engañado.
En la exquisita piel bronceada entre el hombro y el cuello de la mujer castaña había un dibujo de un majestuoso dragón. Los detalles del tatuaje le parecieron magnéticos ¿Cómo es que no lo había notado antes? Estaba tan absorto en su contemplación que cuando la joven se alejó casi estuvo a punto de detenerla. Tal vez había sido el juego de luces pero habría jurado que el dragón volvió su mirada hacia él como si hubiera notado su escrutinio y por primera vez se había fijado en una mujer en esa Casa que no era Nouhime.
...
Tenten decidió concentrarse en su labor de mesera. Había notado miradas curiosas dirigidas a ella que la hicieron sentir desnuda pero decidió ignorarlas. De hecho, ignoraba absolutamente todo a su alrededor. No se atrevía a levantar la mirada para comprobar si el hombre al fin la había notado y mucho menos quería cruzar miradas con alguno de sus compañeros. La noche transcurrió como era usual. Estaba sirviendo la copa de vino tinto que simbolizaba el fin de su jornada como mesera cuando percibió el característico aroma del perfume de la señora de la casa. No pudo evitar el movimiento brusco de su mano cuando Nouhime le susurró: Buen trabajo.
Sintió como su corazón se aceleraba amenazando con salir de su pecho. Respiró profundamente concentrándose en controlar el temblor de sus manos. Tomó con firmeza bandeja con la copa y caminó imponente hasta la mesa donde se encontraba el hombre que determinaría el primer éxito o fracaso de su actual misión.
Acomodó los platos de la cena en su bandeja procurando sutilmente dejar a la vista su hombro tatuado, dejó los trastos en la barra correspondiente y regresó con la chaqueta para despedir a su señor. El hombre le dio la espalda para poder meter sus brazos en los orificios de la prenda. Cuando terminó de acomodar su espesa melena plateada sus miradas se conectaron por un segundo. La joven le sonrió y dió la espalda lentamente conteniendo el sobresalto de su estómago cuando comprobó que su plan había sido exitoso. Mitsunari Ishida había notado su presencia. Sonrió con ironía al pensar en que así debían sentirse las chicas que se desvivían por la atención de un espécimen masculino en específico cuando éste las miraba.
Por un segundo se entretuvo buscando entre la multitud a sus compañeros para comprobar con ellos si su razonamiento no había sido desacertado. Tan absorta estaba que no notó el repentino acercamiento del hombre sino hasta que sintió su aliento en la base del cuello donde dejó un casto beso en la zona donde reposaba la cabeza del dragón tatuado. Todo su cuerpo se vio sacudido por un escalofrío que se interpretó como excitación.
Tenten levantó su mirada observando hacia el palco donde Nouhime levantaba su copa asistiendo hacia ella en un gesto que indicaba su triunfo.
Había cumplido con su misión.
Su voluntad vaciló cuando vio a Neji aparecer detrás de Nouhime. Sus labios temblaron ligeramente en un gesto de repentina inseguridad cuando el castaño le dedicó un ligero asentimiento que la tranquilizó. Ella recuperó su confianza y volvió su cuerpo para mirar al hombre que había caído en su trampa. Él hizo un gesto caballeroso con su mano indicando que siguiera su camino y ella tomó el rumbo hacia una de las habitaciones de la mansión.
...
Al igual que el jardín, varias zonas de la Casa estaban atestadas de personas que apreciaban los distintos entretenimientos que ofrecía el lugar. La castaña guiaba a Mitsunari por las escaleras hasta la elegante habitación que Nouhime había dispuesto para cuando cumpliera su misión. En el momento en el cruzara el umbral de la puerta le pertenecería a ese hombre. A pesar de que Nouhime había prometido intervenir no podía evitar sentirse nerviosa, cualquier cosa podría pasar antes de que ella llegara; había escuchado ciertos rumores sobre el Ishida que la inquietaban. Era un antiguo instructor famoso por ser muy estricto con los esclavos. No podía evitar preguntarse si le pediría desnudarse y empezaría a azotarla como hacían con los postulantes en el barco. Su respiración empezó a hacerse muy pesada cuando se abrieron paso hacia la privacidad de aquellas cuatro paredes.
Al entrar se quedó estática en medio de la preciosa habitación bellamente adornada como todos y cada uno de los rincones de la casa. Él se movía con la confianza y fiereza de un depredador a punto de devorar a su presa, solo en contados momentos le había quitado la mirada de encima para hacer pequeños movimientos como quitarse su chaqueta o servir una copa de vino antes de ofrecérsela.
- Eres nueva en la isla - Fue una afirmación, no una pregunta. No solo era ridículamente atractivo sino que su voz era exquisita y deleitable. Tenten sintió un repentino nudo en la garganta y asistió - Cuando se te hace una pregunta debes responder "si señor" o "no señor" - Expresó con tono apacible, casi amistoso.
- Si, señor - Se apresuró a corregir la chica.
- Por favor - Dijo Mitsunari ofreciéndole la copa y señalando el asiento cerca del balcón. Él se sentó en el otro sofá - Primero debemos conversar.
Tenten no podía dejar de preguntarse si ese hombre era parte de aquel complot que jugaba con la libertad de las personas. Sin embargo, no lograba percibir en él intensiones de hacerle daño por lo que decidió relajarse y escuchar sus palabras.
- Ya habrás notado que la isla no es un lugar común - Comentó sin dejar de mirarla con intensidad - Las personas que habitan aquí son propiedad del sistema que rige a la isla; instructores, señores, postulantes, cuidadores, sirvientes... Sin importar el título todos estamos atados a ese orden como si fuera una religión. La mayoría no tiene más libertad que la de un esclavo y existen en función de ser objeto de placer para aquellos con una categoría un poco las alta que la suya - Tenten asistió.
- En este lugar las personas son estudiadas con o sin su autorización para ser conocidos a fondo y saber que los avergüenza, excita, debilita o fortalece - Prosiguió el hombre - Yo mismo he diseñado muchas de las reglas por las cuales nos regimos. Seguramente las escuchaste cuando el instructor jefe de los postulantes pasó esta semana para inaugurar el inicio de la nueva temporada en la isla.
- Si señor.
El hombre guardó silencio por unos instantes para concentrarse en escudriñarla de pies a cabeza. Tenten había logrado relajarse por completo; de hecho, había ganado algo de confianza. Mitsunari Ishida era parte del sistema que regía a la isla pero no era un criminal; notaba que creía fervientemente en la filosofía del placer y sus palabras eran completamente sinceras.
- Uno de los aspectos que más se aprecian en la isla es la perfección y no me refiero solamente a la belleza física - Inquirió mirándola con suspicacia antes de sorber el vino - Me pregunto ¿Cómo es que entraste a la isla con ese tatuaje?
Tenten meditó hondamente en su respuesta decidiendo rápidamente que su mejor carta sería la honestidad, al menos en parte.
- No lo hice - Contestó educadamente pero manteniendo su mirada en él - Después de esta noche el tatuaje se irá.
El hombre la miró sorprendido ligeramente antes de soltar una carcajada seca y profunda, tenía unos ojos dorados increíblemente centelleantes adornados por unas sutiles arrugas que lo hacían lucir diez veces más guapo, reflejando una expresión pícara, casi juvenil.
- Levántate, querida.
Ella obedeció. Mitsunari se acercó para inspeccionarla, su rostro permanecía ocultó tras el antifaz pero no pudo ocultar un estremecimiento.
- No te asustes - Dijo sacando con delicadeza de su cabello cada una de las flores y luego las horquillas que mantenían su peinado dejándolas en la mesa a su lado - ¿Qué haremos con esas mangas? Quédate quieta.
Continuó mientras soltaba las tiras de tela que unían las mangas con el obi dejándolas caer en el suelo. Ella intentó no hacer el menor ruido, temblaba de tal forma que en cualquier momento perdería el control.
- No temas. Eres maravillosa - Dijo cuando por fin entró de nuevo en su campo de visión. La hizo levantar su rostro para poder besarla en los labios lentamente mientras sus dedos calientes y firmes sujetaban sus pechos deslizándose hacia su cintura haciéndola girar con un movimiento delicado para desatar lentamente el elaborado lazo de su obi sin dejar de besar su cuello y hombros. Debía admitir que sabía lo que hacía, los besos que dejaba en su nuca la estremecían no necesariamente de mala manera.
La habitación era un fantasmagórico lugar lleno de extrañas formas y luces que se formaban debido al resplandor del fuego de la chimenea. Tenten se concentraba en las sombras. Pensaba en que su situación podría ser peor, no debería ser tan malo tener cierto contacto íntimo con un atractivo y experimentado hombre, sin embargo su cuerpo no coincidía con su razón. Había juntado sus manos apretando fuertemente una de sus muñecas, sentía como la presión que hacía sobre aquella mínima pulsera de oro le provocaba un mínimo dolor que la distraía de la labor de aquellos dedos que con maestría desataban su vestido. Repentinamente, la puerta se abrió sutilmente inundando la habitación con el inconfundible perfume de Nouhime logrando que Tenten suspirara aliviada sin poder evitarlo.
Mitsunari detuvo su labor extrañado por aquella inusual interrupción, nadie se atrevía a cuestionar sus decisiones a menos que fuese la misma Lady Nou y efectivamente, era ella quien entraba imponente.
- Mi bella Víbora ¿Quieres acompañarnos? - Invitó sugerente.
- Mi querido Mitsunari, me temo que ha habido un terrible malentendido - Dijo mostrando una sutil mueca en su bello rostro como gesto de sincera disculpa.
Acercó su cuerpo al del hombre como lo hacen aquellos amantes que anhelan la cercanía del otro. Susurró unas pocas palabras en su oído, al separarse se miraron con intensidad. Mitsunari dirigió su mirada hacia la castaña con el señor fruncido bajándola hasta sus muñecas. Se aproximó a ella y con suma delicadeza levantó su mano izquierda adornada en su muñeca con una sencilla pulsera de oro en la que se leían las palabra "Debutante" seguida por el número de identificación, ese detalle lo había pasado por alto. Volvió su cuerpo hacia Nouhime y al cabo de unos segundos le devolvió una lujuriosa sonrisa aceptando que ella había ganado. Acarició con la yema de sus dedos la curva del cuello de la joven dibujando la silueta de aquel dragón que había logrado cautivarlo, dejó un húmedo beso en la zona que provocó un estremecimiento en la mujer y se retiró hacia la puerta de la habitación esperando a Nouhime.
Tenten exhaló un profundo suspiro, no había notado que estaba conteniendo la respiración. Cuando el Lobo se hubo retirado Nouhime apareció en su campo de visión. Su rostro mostraba satisfacción y orgullo.
- Voy a recomensarte por este triunfo - Susurró con su voz aterciopelada llamando su atención.
La mujer también se había sentido cautivada por la figura dibujada en su piel e imitó las mismas caricias que había hecho Mitsunari pocos segundos antes. Le dedicó una intensa mirada y se acercó a su oído para susurrarle.
- Te lo has ganado. Solo hay una regla que no debes olvidar. Disfrútalo - Dijo sugerente. Le dedicó una lujuriosa sonrisa antes de salir de la habitación.
Tenten la miró desconcertada por sus palabras. Sin embargo se sentía aliviada, había pasado la prueba y ahora Nouhime la recompensaría. Se sentó en el sofá cerca del ventanal cuando la pareja se retiró. Las blancas cortinas oscilaban en una suave danza guiada por el viento dejando entrar la luz de la luna que brillaba con intensidad en aquella noche.
Una vez más, la puerta de la habitación se abrió dejando mostrar la silueta de una figura masculina. No cabía la menor duda. Era él.
Él era el presente.
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Notas:
¡Gracias por leer!
No quise dejar ninguna nota en el capítulo anterior porque no quería influenciar en su percepción de los personajes.
Al principio Mitsunari Ishida iba a ser pelirrojo pero decidí describirlo albino y una cosa llevo a la otra. Lo cierto es que terminé imaginandolo todo el capítulo como Sesshomaru. (Lo amo)
Por otro lado, el entretenimiento de la Casa de Nouhime lo relaciono con el Cirque du Soleil, para mí es algo espectacular y amo la música de los shows.
La cantante Nya está inspirada en la voz de Beyoncé (estaba escuchando Halo mientras escribía) y el aspecto físico es una mezcla entre Lupita Nyong y la modelo sudanesa Nyakim Gatwech.
Agradezco sus comentarios. Cualquier duda que tengan me pueden preguntar.
La advertencia que han esperado: en el próximo capítulo habrá Lemmon.
