A Clarisse le había tomado algo de tiempo prepararse.

Estaba acostumbrada a ir a fiestas elegantes donde las apariencias fueran primordiales. Pero por alguna extraña razón, este día se le había vuelto difícil.

Cuando estuvo frente al espejo se sintió con la libertad de arreglar los últimos toques.

La fina tela de seda color negro rodeando su cuerpo. Encaje abrazando su espalda y finos tirantes apenas cubriendo sus hombros. El rasgado en su pierna derecha le parecía innecesario pero se mentalizo de que realmente era un toque sobrio.

Los tacones chocaban con el largo vestido pero brillaban bajo él, dejando notar el brillo de las piedras que lo rodeaban.

Había simplemente agitado su cabello de manera natural y con ondas superficiales, dejándolo caer por su desnuda espalda, y por último, se había maquillado lo suficiente para borrar su rostro y poner la mascara de elegancia que sus padres le pedían que utilizará cada vez que estaban en público.

Escogió una pequeña liga color negro, que al parecer hacia juego con su ropa interior, y la deslizó por su pierna expuesta, dejándola a la mitad de su muslo.

Tomó su varita de la mesa de noche y la colocó bajo la liga, ajustándola en su pierna.

Finalmente atrapó una pequeña cartera de mano la cual no era más que por motivos de presentación, y salió.

Al hacerlo, los murmullos se hicieron notar, la música danzando por los pasillos y el aroma fresco del banquete inundó sus fosas nasales.

Bajó las escaleras con cuidado, manteniendo distancia entre su vestido y sus tacones, hasta que logró llegar al piso recién pulido de la primera planta.

"Clarisse cielo, te ves maravillosa." la saludo Narcissa mientras pasaba con dos copas de Champagne en sus manos.

Clarisse sonrió, pasando las manos impulsivamente por su escote. "Muchas gracias Cissy, puedo decir exactamente lo mismo de ti, luces estupenda."

"Es sólo una larga tarde de trabajo." respondió ella. "Por cierto, los chicos están en cocina, puedes ir con ellos si gustas."

"Oh, yo - quería buscar a mis padres."

La mujer alzó una copa, direccionándola a un gran ventanal en el fondo del salón. "Ellos están allí, junto al ministro."

"Muchas gracias Cissy." respondió Clarisse, empuñando su vestido para avanzar. "Qué tengas una buena noche."

"Tu también querida."

El sonido de sus tacones era casi inaudible por sobre el barullo del lugar. La gente conversaba, reía, algunos tenían pequeños debates, pero todo en un sano ambiente. Se le hacía difícil pensar quienes eran Mortífagos y quienes sólo estaban allí en apoyo, aunque podía creer que la mayoría de los rostros lo eran.

Cuando se acercó, logró reconocer la voz de su padre, y la siguió, llegando a su lado en pocos segundos.

"¡Clarisse!" dijo él, estrechándola en sus brazos. "Hija, ¿cómo estás? te estuve buscando."

"Estaba en mi cuarto, terminando de arreglarme." respondió, haciendo un breve saludo al ministro que la miraba por sobre su copa. "¿Cómo estás tú? ¿Y mamá? ¿Ella está bien?"

"Tu madre está por allí," le informó, mostrando a la mujer a unos metros de ellos. "conversando con unos viejos conocidos. Y en cuanto a mí, estoy bien Clarisse, no quiero que te preocupes por -"

"No me pidas que no me preocupe, sabes que lo haré de todas formas. Además, tengo bastantes preguntas," lo interrumpió ella, apretando su brazo. "Pero veo que ahora estás ocupado, por lo que vendré más tarde."

Sin esperar una repuesta, se deslizó por el salón, tomando una copa de vino que uno de los camareros traía en bandeja de plata, y salió al pasillo en dirección a la cocina, bebiendo el líquido de un solo tirón.

El sonido se esfumó, llegando a las paredes frías de cerámica donde chocaban las risas de los cuatro chicos que, al parecer, habían montado su propia fiesta.

"¡Oh, miren quien llegó!" dijo Zabini, alzando una botella de Whisky en sus manos. "Si es la chica más linda de Hogwarts, ¿nos haces el honor?"

Ella puso los ojos en blanco, dejando la copa a un lado para tomar el taburete más cercano. "Ustedes ya se bebieron toda la botella, es normal que hablen estupideces." dijo, mientras Zabini rellenaba su copa vacía. "Lo que no es normal, es que estén ebrios antes de la media noche."

"Bien, me retracto y vuelvo a comenzar." respondió Blaise, alzando nuevamente la botella. "¡Miren quién llegó! Si es la chica más aburrida de Hogwarts."

Los demás rieron a excepción de Theo, quién se puso a su lado, enrollando un brazo sobre su hombro. "No les prestes atención. Ebrios son peor de lo que imaginas."

"Tú también lo estás." le recordó Clarisse, tomando su copa para beber.

Nott se encogió de hombros, dando una media sonrisa. "Pero no soy como ellos."

Clarisse miró a su alrededor mientras alisaba el corte de su vestido, tapando la liga que escondía su varita. Por un momento creyó que era una estupidez traerla. Que estaban en un lugar seguro y nada podría suceder. Pero otra parte de su mente le decía, mientras sus dedos recorrían la liga, que las cosas solo suceden, y surgen de manera inesperada.

Cuando hubo arreglado su vestido, alzó la cabeza, impactando con los descoloridos ojos de Draco, quién al parecer llevaba mirándola desde que entró por aquella puerta.

La rabia, que se había esfumado, volvió a llenarla, pero esta vez decidió no hacer nada a cambio. Theo se lo había dicho, ella debía mantenerse al pie y no demostrar más bajo carácter que el de ellos. Y así lo haría.

"Bien bien," habló Marcus, tomando una botella y colocándola en el centro de la mesa. "Esto se está tornando en algo aburrido y sin gracia -"

"¿Cómo tú?" murmuró Malfoy, sacándole una sonrisa inesperada a Lestrange.

"Opino que deberíamos hacer las cosas más interesantes." su voz se tornó maliciosa y divertida. "Jugaremos verdad o reto."

Blaise escupió el Whisky, dejando la mesa con pequeñas gotas de líquido. "Joder, ¿quieres que terminemos odiándonos?"

"Es un juego de niños Marcus, hagamos otra cosa." dijo Theo, suspirando con fastidio.

"¿Por qué lo dices?" preguntó él, tomando un vaso de aspecto diferente al resto. "¿Acaso tienes cosas que esconder Nott?, siempre puedes elegir los retos."

Esta vez Theo no respondió, pero la forma en la que tomó el taburete, plantándose frente a Marcus, anuló todas las preguntas.

Clarisse tomó otro pequeño vaso, llenándolo con Whisky de Fuego para tomarlo al instante. Sabía que lo que vendría sería un hilo de tortuosos y desagradable comentarios entre chicos que han sido amigos de toda la vida. Ella no tenía cabida ahí.

O eso pensó.

"Giraré la botella," informó Marcus, tomándola desde el medio. "y veremos a quién apunta para comenzar."

Los demás no hicieron gesto mientras miraban los dedos de Lestrange curvarse cuando con impulso, dejaba el vidrio resbalar por la mesa, girando sin fin.

Cuando la botella perdió su velocidad, lentamente dejó de moverse, dejando la punta en dirección a Theo quien maldijo al segundo en que esta se detuvo.

"Oh, nuestro querido Theo será el primero." se burló Marcus, inclinándose sobre la mesa. "Verdad o reto."

Nott vaciló, pero se incorporó firmemente para contestar. "Verdad."

"Ouch, creía que eras más valiente, en fin. Mi pregunta es ¿es verdad que te has vuelto tan jodidamente insoportable estos días?"

Clarisse frunció el ceño, molesta. Sabía que esa era su manera de manipularlo. Manipularlo a él y a todos. Comenzaría con preguntas estúpidas y obstinadas, lográndolos así, convencer de elegir retos que probablemente serían peores que las palabras.

"Creo que te estás confundiendo Marcus," le respondió él, apretando sus manos bajo la mesa. "¿Esa pregunta va para mí? o te hablas mentalmente."

"Bien," interrumpió Blaise antes de tiempo. "Siguiente."

Nuevamente, la botella rodando entre todos. Buscando a su próxima víctima.

Clarisse anhelaba tener la suerte de que no le tocara ni esta, ni ninguna vez. No quería que comenzaran a molestarla con tontos cuestionamientos típicos hacia las chicas, subidos de tono e insinuadores.

"Y..." Blaise golpeaba sus dedos sobre la mesa hasta que la botella llegó a su destino. "¡Draco Daddy Malfoy!"

El rubio giró los ojos, cruzando los brazos por sobre su pecho. "No me llames así idiota."

"¿Daddy?" preguntó Clarisse, ahogando su sonrisa con el vaso.

Zabini guiñó un ojo. "Es por Lucius. Ya sabes, ellos son idénticos -"

"No - somos - idénticos Blaise." enfatizó él, levantando ligeramente su labio.

Zabini lo ignoró, burlandose en voz baja a lo que Clarisse sonrió, volviendo a concentrarse en el juego.

"Entonces Malfoy, verdad o reto." le preguntó Blaise.

Draco se quedó pensando. Mirando loas anillos qué chocaban contra el frío mesón. "Reto."

"Al fin." rechisto Marcus, dando un trago desde la botella.

"Bien, bebe esa botella de Whisky de una sola vez."

Marcus resoplo, haciendo sonar la botella. "¿Esos son tus retos Nott?"

"Es para empezar Lestrange, ya relájate." respondió Theo.

Draco sonrió, estirando su brazo para tomar la última botella de Whisky que estaba tapada.

Sus dedos desenroscaron la boca de la botella, dejándola en libertad para apoyarla en sus labios y comenzar a beber. Clarisse no lo evitó, y admiró su garganta, notando como se contraia cada vez que tragaba. Sus ojos bajaron a su pecho, titilando sobre el cuello de su camisa medio abierto, con la corgata colgando por un lado.

Las burbujas se formaban en el líquido cobrizo y cuando más de la mitad de la botella estaba vacía, Zabini comenzó a golpear la mesa, esperando que los últimos restos de Whisky desaparecieran.

"Dios Malfoy," dijo finalmente el moreno, cuando este ya había acabado. "No entiendo como tu cuerpo soporta tanta cantidad de alcohol."

"Bien, vamos."

Marcus rodó la botella, y la acción comenzó.

Esta giro y giro, hasta que -

"¡Liss!" gritó Blaise, más ebrio de lo debido. "Mi querida Liss."

Ella trago saliva, enrollando ahora la copa de vino sin beber entre sus dedos. Esperando no cometer ningún error.

"Verdad o reto." preguntó Zabini.

Ella lo pensó.

Decir verdad sería objeto de burlas, bromas y tonterías.

Decir reto la pondría en una posición incómoda, pero las posibilidades de humillarse con acciones son mejores que con palabras.

Finalmente decidió, que si quería demostrar que no le temía a nada, sólo tenía una opción.

"Reto."

"Me gusta..." susurró Marcus, admirandola con brevedad.

Zabini asintió. "Esta bien, quiero que -" su gesto se transformó en uno pensativo, pasando sus dedos bajo su barbilla, hasta que la idea rozó su mente. "quiero que beses a Theo."

Ella sintió alivio. No era algo difícil podía hacerlo. Pero en el momento que se giro para mirar al chico, notó su nerviosismo.

"Yo -"

"No lo hará Zabini." la interrumpió Malfoy, sin siquiera mirarlos.

Clarisse frunció el ceño, pero esta vez, si mirada estaba sobre Marcus, esperando que él actuara.

Pero no lo hizo.

"No puedes decidir qué -"

"Él tiene razón." Theo alejó su vaso, estirando su cuello con inconformidad. "No lo haremos. No si Liss no quiere."

Ella mordió su labio, pensativa.

No quería incomodar a Theo pero tampoco quería dejar que Malfoy ganara este juego.

De Marcus no podía preocuparse, las palabras que salieron de su boca esta mañana podían ser muy poco ciertas. Si él realmente la quisiera se la manera que dice, no estaría en silencio ahora.

"Theo..." dijo Clarisse, girando su taburete hacia él. "Si quiero."

El silencio se apoderó de la cocina. Ella sentía las miradas en su persona pero las ignoró, centrándose solo en el chico frente a ella.

Theo separó sus labios, esperando que alguna palabra saliera de su boca, pero nada.

Ella no pudo esperar más. No podía aguantar el silencio ni la presión de sus ojos mirándola.

Y lo hizo.

En un segundo sus labios estaban sobre los de Theo, quietos, sintiéndose alejada de él, a pesar de estar más unidos que nunca.

Pensó en separarse cuando notó que Nott estaba quieto, inmóvil, sus labios pegados. Pero en el momento en que intentó hacerlo, se abrieron. Sus labios le dieron paso y comenzó a besarla suave y tranquilamente.

Aquello duró segundos pero, en vista de Clarisse, fue una eternidad, y cuando logró alejarse sus labios aún hormigueaban y podía sentir la rojez esparciendose.

Theo estaba rojo. Sus mejillas encendidas y sus pupilas dilatadas. Ella no pudo captar sus gestos pero no quiso ahondar en ellos ahora. Ya tendría tiempo para disculparse por su imprudez.

"Bien," dijo Zabini, cortando la tensión. "esperemos que eso haya relajado un poco a Nott."

Ella ignoró el comentario mientras se reacomodaba en su asiento. Miró a los demás y las expresiones eran tan crudas que sintió una ola chocar contra ella.

Marcus la miraba inexpresivo, apretando los dedos contra la botella ya vacía en sus manos.

Draco, la fulminaba con ira. Su dientes apretados mientras fruncia el ceño sin preocuparse de que los demás lo notaran.

"Bueno." dijo ella, dándole un shock a su mente. "¿Dónde hay más alcohol?"

Se deslizó de su taburete, agitando su cabello para salir de la cocina.

Zabini copio sus movimientos, chocando sus lujosos zapatos sobre la cerámica. "Los Malfoy tienen una bodega bajo la mansión, ¿nos llevarás Draco?"

"No creo que sea buena idea." espetó, quitando su anillo del dedo mientras lo guardaba.

"Oh, ¿Daddy Malfoy podría enojarse?" se burló Marcus, tirando de su corbata hasta quitarla.

Draco suspiró, golpeando con fuerza el suelo. "Que dejen ya esa mierda de Daddy."

"Sólo si nos llevas a la jodida bodega Malfoy." murmuró Zabini, mientras daba pasos desequilibrados hasta la puerta.

Draco apretó el puño, entre cerrando los ojos. "Ya dije que no."

"Bueno, Daddy Malfoy no tiene por qué enterarse." dijo Clarisse, sin pensar.

Los ojos de Draco se ablandaron, mirándola fijamente mientras sentía como su pecho paraba, ahogando la respiración.

«Mierda, mierda, mierda»

No supo que hacer más que culpar al alcohol. No había bebido en exceso, pero si lo suficiente para no medir sus oraciones.

Arrepentida, ignoró sus palabras y caminó por el pasillo. "¿Puedes llevarnos ya?"

"Bien." gruñó, adelantándola de golpe.

Los cinco se adentraron en el corredor, entrando en el salón atestado de personas.

Clarisse comenzó a reír cuando notó que los cuatro chicos se tambaleaban sin parar, estrechando a las personas que se cruzaban en su paso.

Draco se adelantó, abriendo una puerta que los llevó a la sala que suponía era el comedor. Donde la gran mesa del centro se alargaba de esquina a esquina.

Pero antes. Justo antes de entrar allí, ella vio a una mujer regordeta, de vestido y túnica negra. Su cabello medio pelirrojo rodando en una coleta.

Sus ojos bajaron a sus manos donde sostenía un libro.

Su libro.

Era Alecto. Ella hojeaba, junto con otro hombre que podía haber sido Amycus, el libro de Artes Oscuras de Clarisse.

Ella frenó, pero la mano tensa de Marcus golpeó su espalda baja, haciéndola avanzar a arrastras.

Cuando doblaron a un largo pasillo fue cuando comenzó a recordar.

Éste era el camino a los calabozos. El mismo que habían utilizado ella y Draco la noche anterior.

Bajaron los escalones a paso apresurado, escuchando las piedras vibrar a sus pies. Las celdas seguían tal cual. Al parecer, no habían capturado a nadie hasta el momento.

Sus ojos se desviaron de sus órbitas cuando todos doblaron hasta el pasillo de la sala.

La infraestructura seguía ahí. Llena de cadenas y sogas rebosando en el aire.

Sus ojos se alinearon a la palanca. La misma palanca que la obligó a alzar sus brazos, dejando ver su cuerpo desnudo mientras Draco la tocaba.

Clarisse sacudió la cabeza, queriendo borrar cualquier memoria de la noche, y siguió los pasos de Zabini, quien apoyaba sus manos en las paredes para avanzar de manera medida.

Finalmente, un cuarto mucho más grande que los demás saltó a la vista.

Estantes y estantes de madera sostenían cientos de botellas de todo tipo.

Había Vinos, diferentes tipos de Vodka, Whisky, y algunos aperitivos de distintos sabores. También rodeaban barriles y algunas pocas fuentes de fierro.

El lugar estaba frío y oscuro, pero visible a sus ojos.

"Bien, entonces, ¿Sólo Whisky?" preguntó Theo, tomando las botellas entre sus brazos.

Zabini caminó en dirección a otro estante. "Un poco de Ron no nos hará daño ¿o sí?"

"Si es que está en tus planes morir esta noche..." murmuró Draco, apoyado en una de las paredes cercanas.

Marcus se acercó a Clarisse y murmuró. "Bien, ¿tú que quieres?"

Ella no se inmutó, en cambio, respondió lo primero que vino a su mente. "Tiene mi libro."

"¿Qué?"

"Alecto," repitió ella. "Alecto está arriba y tiene mi libro, debemos quitárselo."

Zabini rió, sacudiendo las botellas de Ron. "¿Quieres quitarle un libro a Alecto?, hablamos de Alecto."

Debia hacerlo. Ella necesitaba ese libro, sus anotaciones estaban allí. Además, era como una reliquia familiar para ella. Significaba mucho más de lo que ellos creían.

"Draco," dijo, dando la vuelta hacia él. "Hay alguna manera de -"

"No."

Su voz sonó dura y clara, lanzando una mirada furtiva antes de incorporarse para caminar por el pasillo de salida.

Clarisse resoplo, pensando, buscando la manera de hacerlo. Podía hacerlo sola claro, pero las posibilidades de que aquello funcionara eran mínimas.

"Liss," habló Marcus, sacudiendo su hombro. "te ayudaré. Ven, vamos, iremos por tu libro."

"¿En-encerio Marcus?"

Lestrange tomó su mano y tiró de ella, acarreandola por el largo pasillo.

"Esperen aquí," ordenó él, haciendo eco en su voz. "no tardaremos."

Clarisse le lanzó a Theo y Zabini una mirada atenta, esperando que Nott no interviniera en su decisión.

Ellos sólo lo aceptaron, filtrando su atención nuevamente en las botellas.

Pero Draco, no lo hizo.

Él golpeó el pecho de Marcus haciéndolo frenar pocos metros antes de llegar a la entrada de los calabozos.

"¿Crees que puedes actuar como un héroe ahora?" preguntó él, a pocos centímetros de su rostro.

Draco era unos centímetros más alto que Marcus, lo que le daba un aire de superioridad y mayor fuerza, pero la diferencia era que Marcus era corpulento, y parecía mucho más fuerte que él.

"Sólo intentó ayudarla Malfoy, es lo que ella quiere." gruñó Lestrange, empujando con su codo al rubio.

"Sólo lo haces para entrar en sus putas bragas."

Clarisse chocó contra la espalda de Marcus cuando el frenó debido a las palabras que fluyeron en sus oídos.

Una sonrisa peculiar pero muy natural de sí, se formó en su rostro, mordiendo la parte inferior de su labios.

"Clarisse, ¿es necesario que haga cosas por ti para que me dejes abrir tus hermosas piernas?"

Ella lo miró, abriendo sus ojos como plato. Marcus ni siquiera estaba preocupado por ella, solo necesitaba llenar el hueco que Draco estaba formando en su pecho.

"Clarisse, acabo de hacerte una pregunta, ¿me dejaras entrar en tus -"

"¡Ya cierra la boca Marcus!" gritó él, provocando que tanto Blaise como Theo se asomaran desde la sala.

"No entiendo por qué estás actuando como imbécil Draco - es que acaso también quieres follarte -"

"¡Cierren la maldita boca lo dos!"

Clarisse soltó el agarre de Marcus, dando un paso hacia atrás para tener perfecta vista de ambos chicos quienes la miraban con incomprensión.

"Hablan de mí como si no existiera," siguió diciendo ella."me tienen harta con sus estupideces, desde ahora van a escucharme y me importa una mierda si les molesta o no, perfectamente puedo separarme de ustedes y seguir sola, pero si siguen así - si siguen así no llegaremos a ningún lado."

El silencio culminó, dejando todo en sus manos.

Clarisse esperaba las respuestas, los insultos y las burlas, pero lo único que recibió fue silencio

Siguió con la mirada hasta el pasillo, viendo a Theo sonreír mientras levantaba su pulgar con vítores.

Ella le sonrió en respuesta, tomando la mano de Marcus y dirigiendolo ella ahora. "Subiremos, tomaremos el libro, y no hablaremos más de esto ¿si?"

"Está bien." respondió él, con fastidio, apretando su mano con fuerza.

Marcus no lo notó pero ella sonrió tontamente, sintiéndose libre ahora de poder tener algo de control en la situación.

Subieron las escaleras y llegaron al comedor, pasando la mesa y surgiendo en el Salón.

La música ahora era lenta, y muchas personas estaban ya dando por terminada la noche. Clarisse se puso de puntillas, mirando por sobre las cabezas para encontrar la de Alecto.

"¿Es esa?" preguntó Marcus, apuntando hacia una de las esquinas del lugar.

Ella siguió su dedo, encontrado a la mujer parada de espaldas. El libro, a su lado sobre una pequeña mesa que sostenía una larga estatua.

"Bien," dijo él, avanzando entre la multitud. "Podría levitarlo hasta aquí."

Clarisse lo tomó del hombro, haciéndolo girar. "No, levitarlo sería obvio Marcus, hay que dejarlo caer."

"Pero eso -"

"Marcus." dijo ella, en tono duro. "Sabes, déjamelo a mí."

Empujó su cuerpo, dejándolo tras ella. Subió la mano por el corte de su vestido, llegando hasta la liga en su muslo para tomar su varita rápida y despistadamente.

Avanzó hasta una de las paredes, quedando tras un enorme pilar abanicado. Marcus salió tras ella, tapando la vista a los demás.

Clarisse apuntó con su varita por lo bajo de su cadera, procurando mantener la concentración en el ejemplar.

"Wingardium Leviosa."

El libro flotó levemente, y cuando estaba casi al borde de la mesilla, lo cortó, dejándolo caer al suelo.

"Si, lo botaste, y ahora que pretendes hacer." le espetó Marcus, tomándola de la cadera. "Creo que no pensaste muy bien tu -"

"¡Sólo cierra la boca Lestrange!"

Tiró su mano, quitándola de su cuerpo para avanzar.

Avanzar hacia Alecto.

Pará su suerte la mujer aún no notaba que el libro había caído y eso le falicitaba las cosas a Clarisse.

Sus tacones apenas sonaban y su vestido de deslizaba por sus piernas al caminar.

Estando a unos metros meditó su movimientos, agachandose rápidamente para enredar sus dedos alrededor del libro.

Cuando estuvo a punto de pararse los ojos de Alecto chocaron con los suyos.

"¿White?"

"Profesora Alecto..." suspiró ella, escondiendo el libro a sus espaldas. "Bella noche."

La mujer hizo un gesto de disgusto, dejando la copa a un lado para darse la vuelta. "¿Qué haces aquí?"

"Yo, oh, sólo acompañó a mis padres."

Alecto gruñó, dando una repasada a la sala. "Mira White, te tengo bajo la mira y si te atreves a -"

"Ésto no es Hogwarts." murmuró ella, dando pequeños pasos hacia atrás. "Lo siento pero aquí no tiene poder sobre mí."

Y sin más, pasó con rapidez el libro hasta la parte delantera de su cuerpo mientras se giraba al unísono.

Avanzó, casi corriendo hasta donde Marcus la esperaba, con un rostro pálido y de aspecto sorprendido.

Ella tiró de su mano, adentrandolos en el pasillo del comedor.

Una vez solos las manos de Marcus se deslizaron por su cuello, empujandola contra la pared fría de piedra. "¿Qué mierda fue eso?"

"Marcus, sueltam -"

"¿Qué pretendías?" gritó, apretando sus dedos contra la gargantilla de ella.

Clarisse sacudió su cuerpo, atrapando con su mano vacía la muñeca de él. "Sólo intentaba recuperar mi libro."

"No me refiero a esa mierda, Liss." respondió él, fulminando sus labios. "Me refiero a lo otro..."

Ella se quejo cuando un piqueteo en su garganta la hacía ahogar. "¿Otro?"

"¿Te ves con el derecho de dirigirme Clarisse?" preguntó él, ahora, bajando su mano hasta la cintura de ella. "¿Te gustó tener poder por un segundo?, porque créeme, lo noté."

Ella apoyó las manos en su pecho, dándole un leve empujón sin éxito. "Sueltame Marcus, deja de ser un imbécil alguna vez."

"No, no lo haré."

Sus manos se enterraron en su cuerpo con violencia, rasgando su piel. Su boca se hundió en el cuello de ella, dándole succiónes que, por el dolor, sabía que dejarían marcas.

Las puertas estaban abiertas y rogaba que nadie entrara en ese momento.

Clarisse movió su cuerpo, intentando zafarse, pero Lestrange la tomó con más fuerza, arremolinando una de sus piernas entre la de ella mientras tiraba a un lado el corte del vestido.

Repentinamente, ojos.

Ojos sobre ellos.

Ella miró hacia el corredor de las mazmorras y Draco yacía ahí, parado. Su cuerpo tenso y sus manos delirantes.

Ella no lo dudo, y fingió.

Fingió disfrutar el toque de Marcus, comenzando a enterrar las uñas por su espalda, deslizando una de sus piernas sobre su cadera y apretando su cuerpo cálido contra él.

"Vaya, no pierden su tiempo..." dijo Draco, saliendo de su escondite.

Marcus suspiró, sin soltar a Clarisse de la pared. "Dios Draco deja de joderme ya."

"Yo no estoy jo -"

Clarisse se sobresalto cuando un estruendo sonó en el salón contiguo.

Los pasos en el corredor del calabozo los asustaron, dejando ver a Theo y Blaise con expresión de preocupación.

"Hay que ir." dijo Clarisse, apretando el libro contra su cuerpo y sacando la varita nuevamente.

Marcus la tomó del brazo, haciendo que su cuerpo chocara. "¿Estás loca? No sabemos qué -"

"Draco."

Narcissa apareció por la puerta, pálida, portando su varita y un pequeño collar de plata en sus manos.

"Tomen," ordenó. "¡Tomen y salgan de aquí!"

La desesperación de la mujer llevó a los cinco chicos a acatar su orden al instante, tomaron el collar entre sus manos.

El cuerpo se Clarisse desapareció, desvaneciendo la habitación al instante.