Derechos de autor: EL MANGA, EL ANIME Y LOS PERSONAJES DE ESTA SON DE RUMIKO TAKAHASHI (y algunos inventados XD) LA HISTORIA ES DE MI AUTORÍA

ALGUNOS CAPÍTULOS CONTIENEN LEMON, LEER A CONCIENCIA

- blablabla -= diálogo en voz alta

"blabla" = pensamiento del personaje

-x-x-x-x = cambio de escena

"blablabla" = pensamiento youkai

-o- -o- = separación entre lo que pasa en un lugar con respecto a otro en el mismo momento

Capítulo 37

Inuyasha despertó confundido, sintiendo su cuerpo adormecido y como si lo hubieran apaleado. Trató de abrir sus ojos, pero los sentía pesados. Hizo un gran esfuerzo para lograr su cometido, sin comprender mucho reconoció aquel lugar en el que se encontraba como su habitación… estaba recostado encima de su cama. "¿Cómo llegué acá?" se preguntó llevándose una mano a su frente, fue ahí que vio algo que lo sobresaltó… sus dedos estaban bañados con sangre. "¿Qué pasó?"… trató de hacer memoria, pero le dolía demasiado la cabeza. Como pudo se sentó en la cama, ahí se pudo dar cuenta que casi toda su ropa estaba manchada con aquel líquido rojo. Se tocó buscando heridas, pero no encontró ninguna. Salió de sus pensamientos cuando escuchó la puerta abrirse

- Bien, al fin despertaste –

- James… ¿qué pasó? – estaba demasiado confundido

- ¿No recuerdas nada de nada? –

- No… creo que no –

- Piensa, ¿qué es lo último que recuerdas? –

Taisho cerró los ojos tratando de concentrarse, al principio no pudo ordenar sus ideas, pero luego el recuerdo de la pulsera enviada por su amigo vino a su mente

- Yo… le quería dar una pulsera a Ukyo –

- Cuéntame, ¿de dónde sacaste esa pulsera? –

- ¿Qué tiene eso de relevante? – no entendía

- Solo hazlo – le ordenó el hombre, por lo que el ojidorado relató la conversación que había tenido con Miroku sobre aquella mujer que parecía saber de él – Hmmm, ahora entiendo –

- Dime James, ¿de quién es esta sangre? –

- De Kagome – dijo un tanto molesto

- ¡¿Qué?! – se sorprendió ante la declaración de aquel caballero, mientras volvía a mirar sus manos… ambas estaban teñidas de rojo – Pero… pero… - no salía de su asombro

- La pulsera contenía un hechizo que los transportó a una cueva. No sabemos muchos detalles, pero no podían escapar porque había un conjuro en la entrada de ésta que no los dejaba salir – pausó su relato – No sabemos porqué, pero te transformaste en youkai y la atacaste –

Al escuchar esto, el joven comenzó a vislumbrar demasiadas imágenes de esos momentos en su mente. Su respiración se aceleró, al punto de hiperventilar… James trató de calmarlo, obligándolo a que respirara al mismo ritmo que él. Cuando se compuso, le dijo suplicante

- Dime que está viva por favor – temía haber matado a la mujer que amaba

- Lo está, pero tiene heridas de consideración. Deberá quedarse en el hospital algunos días – informó

- Necesito verla – exigió, pues necesitaba aclarar el olor a tinta que tenía la supuesta marca sobre ella

- Lo siento, pero eso no podrá ser. Deberás esperar a que ella vuelva – sin dar tiempo a reclamos, se giró y retiró de la habitación.

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Cinco días después la chica estaba de vuelta, ya casi atardecía cuando volvió a pisar la mansión Taisho. Como siempre, Koga la acompañaba para todos lados.

- ¿Le avisarás que volviste? – preguntó el pelinegro

- Mañana, aún no sé cómo enfrentarlo ahora que sabe que la marca era falsa – bajó la vista mientras ingresaban ambos a la habitación que compartían

- Si quieres, yo puedo hacerla real – bromeó el ojiazul

- Ya hemos hablado de esto – respondió un tanto seria

- Tranquila… solo amigos, ¿cierto? – ella asintió

El final del día había transcurrido sin mayor novedad, sus compañeros de trabajo estaban felices de tenerla de vuelta, más aún cuando les contó que el médico había aplicado la cura para el ácido mientras estuvo hospitalizada.

Acostada en su cama miraba en dirección hacia la ventana, no podía conciliar el sueño. "¿Me estará odiando?, ¿querrá escucharme?", sus pensamientos no la dejaban tranquila. Decidió que saldría a dar una vuelta al patio, tal como era su costumbre cuando estaba en su departamento. Tomó su bata de seda, se calzó unas zapatillas y salió lo más sutilmente de la habitación para evitar despertar al pelinegro. Hizo todo el recorrido por dentro de la mansión en puntillas, ya era pasado la media noche y no quería causar preocupación en sus habitantes.

La noche estaba perfecta, la luna iluminaba todo a sus pies, las estrellas llenaban el firmamento, la brisa refrescaba lo suficiente. Disfrutando de la naturaleza mientras recorría el patio, decidió cumplir uno de sus deseos desde que llegó a esa mansión: nadar en el lago que estaba en medio del bosque de la propiedad. Antes había desistido de la idea por el ácido en su espalda, pero ahora ya podría darse el gusto, por lo que dirigió su caminar hacia allá.

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"¡Despierta!" Inuyasha abrió los ojos sobresaltado… ¿cómo era posible que su lado youkai le hubiera hablado si estaba con el anillo puesto y el campo de energía rodeaba la casa?. Creyó que quizás lo había soñado, por lo que se acomodó para seguir durmiendo cuando una fuerte ráfaga de viento abrió de par en par una ventana que había dejado a medio cerrar. Bufó molesto, se levantó en dirección a cerrarla cuando una de las cortinas le pegó en la cara debido a la fuerza del aire que ingresaba. Su rabia ya era mucha, entre la lucha por agarrar las telas y poder cerrar la ventana fue que de repente sus ojos se posaron en una silueta que caminaba por el patio en dirección hacia el bosque.

"¿Kagome?" pensó, no estaba seguro. No tenía mucho tiempo, pues quien fuera estaba por perderse de vista entre los árboles del espeso bosque. Sin dudarlo, se sacó su anillo. Sus ojos tuvieron una mejor definición de la silueta ya apenas perceptible, pero lo que corroboró su teoría fue el aroma que inundó sus fosas nasales gracias a la ráfaga de viento que se colaba entre sus ventanas.

- Kagome – susurró, la emoción le hacía sentir que su corazón se saldría de su pecho. Quería verla, abrazarla, decirle cuánto la amaba… y pedirle perdón por todo el daño que le había hecho. Estaba decido a alcanzarla, iba a saltar por la ventana para correr a buscarla… pero el campo de energía se interponía entre él y ella, por lo que no le quedó más opción que volver a colocarse su anillo, salir de su habitación, bajar las escaleras y dirigirse hacia la puerta que deba hacia el patio. Ya afuera, caminó unos metros para luego quitarse nuevamente el anillo. Al volver a su forma hanyou, inspiró lo más profundo que sus pulmones le permitieron… allí estaba otra vez, aquel aroma que lo volvía loco, aquella hembra por la que sería capaz de dar su vida. Se puso en marcha lo más rápido posible, necesitaba alcanzarla… esta vez le diría lo que sentía, tal como lo había previsto antes de caer en la trampa de Naraku.

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La luna se reflejaba en las tranquilas aguas del lago, las estrellas también lo adornaban con su resplandor. Sin dudarlo, se sacó su bata de seda para luego repetir la acción con su pijama. Desnuda caminó hacia la orilla, el agua se percibía algo tibia, por lo que se fue adentrando quedando envuelta por ésta hasta su cintura. Parte de su pelo caía por el frente, tapándole apenas sus senos; el resto, cubría la mitad de su espalda. No pudo evitarlo, de sus ojos caían lágrimas rebeldes de agradecimiento… estaba ahí, en aquel hermoso lugar y no sentía dolor… realmente estaba curada.

Estaba sumida en sus pensamientos, recordando todo lo que había vivido esos últimos meses, un mar de emociones la inundó, las ganas de llorar amenazaban con hacerse realidad. De repente, una voz la desconcertó

- Kagome – aquel tono dulce y tierno que provocaba en ella el amor más puro que pudo sentir. No se percató en qué momento él había llegado, ni menos que estaba a menos de un metro de ella dentro del agua.

- Inuyasha – musitó suavemente - ¿qué haces acá? – aún le daba la espalda, no se sentía con el valor de verlo. Quizás la odiaría por haberle mentido con algo tan importante como la marca, el temor la invadía.

Él podía olerlo, las lágrimas, el miedo que estaba sintiendo… "¿me teme por lo que pasó?... pero si no fue mi culpa", ahora eran sus pensamientos los que le evitaban hablar. Estuvieron así por unos minutos, ella de espalda a él, a unos metros de distancia sin hablarse, sin tocarse. Se armó de valor, necesitaba decirle todo lo que había guardado en su interior

- Kagome – volvió a llamarla – tenemos que hablar –

- Dime –

- Por favor, mírame – su tono de voz suplicante la estremeció. "Bien, debo enfrentarlo en algún momento" pensó la azabache, y omitiendo por completo su desnudez, se giró para quedar de frente al chico.

Continuará…

Hola! Si sigues leyendo esta historia, muchas gracias por hacerlo. Espero de corazón que mis ideas locas te sigan agradando.

Tal como lo prometí en el cap anterior, les subo este de regalo… recuerden que al final nuestra historia contará con 42 cap, por lo que solo nos quedan 4 para que termine.

Los vuelvo a dejar invitados a leer la nueva historia que acabo de publicar, como se los comenté en el cap anterior, se llama "The Bartender" y es un AU con los personajes de Ranma.

Como siempre, los invito a dejar sus reviews, me gustaría saber su opinión sincera (pero con respeto siempre) sobre el rumbo que está teniendo esta historia.

Saludos y que tengan una buena semana!