Ella miró aquellos grises pero ardientes ojos.
Su mano, que seguía sujetando su cintura, se deslizó casi con dulzuras hasta su hombro, tomando su cabello para acomodarlo tras su espalda.
"Draco."
"Responde la maldita -"
"No."
La mano, que por lo pronto subiría a su mejilla, frenó, dejándose caer con decepción.
Draco la fulminó, lamiendo el interior de su mejilla. "¿No?"
"Al parecer tu cerebro no está funcionando de la manera correcta, Malfoy." espetó ella, ladeando la cabeza con desinterés. "¿Acaso no recuerdas que dejaste claro que lo de aquella noche, fue solo eso? algo de una noche."
Él curvó los labios, dejando su ver su perfecta y pura sonrisa. "¿Estás molesta por eso White?" preguntó. "¿Acaso quieres algo más de mí?"
Ella entre abrió los labios, intentando juntar las palabras. "Yo - yo no dije eso Malfoy. No pongas oraciones en mi boca."
"Puedo poner cosas mucho mejores que oraciones en tu boca." se burló.
Ella jadeo, cansada. "No seas tan asqueroso y ocupa tu mente para pensar en otra cosa más que tu polla Draco."
Las palabras parecieron divertirle aún más saliendo de ella. "Lenguaje Clarisse. Cuida tu lenguaje si no quieres que cierre tu boca con ella."
"Bien, esto no tiene caso. Iré a dormir."
Su codo se vio forzado cuando intentaba avanzar hasta la puerta. "No hemos terminado."
"Nada ha comenzado tampoco." respondió ella, entre dientes. "Si me permites..." dijo, logrando acapararlo, y empuñando su vestido, caminó hasta la salida.
"Dije que fue una noche," habló Draco, tornandosu tono de voz a uno más alto. "pero me retracté en cuanto te vi sumergida en ese vestido."
Un zambullido en agua fría fue lo que sintió ella en el momento. Sus palabras chocaron con intensidad pero se negaba a cambiar de opinión y dar la vuelta hasta quedar a horcajadas sobre él.
No podía. Theo se lo dijo, y tenía razón.
Subió las escaleras con rapidez hasta llegar al segundo piso, intentando localizar en cual de las habitaciones debería quedarse. El lugar era bastante grande de hecho, y había más cuartos de los necesarios por lo que caminó hasta el fondo del pasillo, encontrando allí, una habitación de colores pálidos, amplia y vacía.
Sólo una cama perfectamente tendida yacía allí, y ella la tomó.
Recordaba un hechizo de transformación para sus prendas, con lo que en un sólo movimiento de su varita, susurrando Multicorfos, el largo vestido se transformó en un pijama de seda de una pieza.
Dejó su varita a un lado y tendió las sábanas, reencontrandose nuevamente con la comodidad.
Estaba cansada, siempre lo estaba.
Los hechos que bordaron la noche del banquete la habían dejado tremendamente confundida. Lo único que esperaba es que nada grave hubiera sucedido. Que sus padres estuvieran sano a y salvos y ojalá, no se preocuparan de ella en ese momento.
Pero son sus padres, claro que lo harían.
Intentó tomar los pensamientos y vaciarlos, dejando su mente en blanco para volver a la abrazadora noche de sueño.
Un dolor presionando su nuca la hizo despertar de su corta noche de sueños. Tuvo la suerte de quedarse dormida en el primer momento en que decidió hacerlo, pero él estrés era aún mayor y le estaba impidiendo descansar de la manera correcta.
Estiró con vigor su cuerpo cuando un brazo se enrollo en su cintura, apretandola con fuerza mientras un suspiro caía en su cuello.
Clarisse se asustó y volteó su cabeza con rapidez, viendo a Marcus dormir plácidamente junto a ella. La habitación estaba cerrada y apenas un hilo de luz entraba por la ventana. No se dio cuenta en que momento llegó pero sabía que fue hace bastante.
Con delicadeza, tomó suavemente el brazo de Marcus, apartandolo como si fuera una pieza frágil. Pero no fue suficiente. Sus ojos se abrieron, perezosos y cansados, mirándola con tranquilidad.
"¿Qué haces?" preguntó, en un tono de voz ronco.
Se movió lentamente sobre las sábanas. "Creo que voy a levantarme ya."
Marcus frunció el ceño, emitiendo un quejido pesado antes de lanzarse sobre ella. "Deben ser las 6 a.m Liss, quédate conmigo en la cama."
Clarisse trago saliva, intentando desenrollar los brazos del chico en su cintura. "Marcus, sueltame ya."
"No."
"Mar -" él la tomó por la cadera, tirando de ella hasta dejarla en la misma posición que él. "No hagas eso, me haces cosquillas."
"Oh, qué ¿esto?" volvió a enrollar sus dedos, pasando por debajo de la tela del suave pijama de Clarisse.
Ella pateó y empujó en vano, cuando las palmas de Marcus rozaron sus costillas, tirando de ella hasta quedar en su regazo. "¿Te han dicho que te ves bonita desde aquí?"
Ella lo ignoró, sintiendo como agarraba sus muñecas para inmovilizarla sobre él. "Sueltame ahora o gritare." dijo ella, manteniéndose lo más seria posible.
"No podría creerte cuando se que quiere reír." le respondió el, soltando una de sus manos para volver a tocarla. "Vamos, ríete."
"Marcus -" bufó ella. "¡Marcus!"
Comenzó a moverse con desesperación sobre él hasta que nuevamente la inmovilizo, enterrando los dedos en sus caderas. "Es mejor que no hagas eso, menos estando sobre mi Clarisse."
Ella sonrió, sintiendo el rubor correr por su cuello. "¿Hacer qué?" lo imitó. "¿Esto?"
Su cadera se movió con lentitud, casi en un segundo incalculable.
Marcus mordió su labio, emitiendo un jadeo grueso desde el fondo de su garganta. Ella no sabía lo que hacía. Estaba jugando. Entrando en el juego de Marcus Lestrange.
¿Qué tan malo podía ser?
Poco a poco las manos de él bajaron a sus muslos, acariciando con fuerza sobre su piel desnuda. Podía sentir como él bulto bajo ella crecía con cada movimiento. Marcus gemia en voz baja mientras miraba el punto en que sus cuerpos se unían. Apenas dos telas separando sus pieles.
Una punzada en su estómago la hizo jadear, comenzando a moverse con más rapidez. Cerró los ojos con fuerza, echando su cabeza hacia atrás mientras Marcus tomaba las puntas de su cabello para tirar de él.
"Dios, por qué me haces esto maldición." gruñó él, pasando la otra mano hasta su cuello. "Eres un jodido ángel Liss."
Sus piernas temblaban mientras sentía la longitud chocar en puntos exactos de su centro, haciéndola estremecerse en cada movimiento.
"No pares, no -"
"Cierra la boca Marcus, por favor." jadeo ella, apoyando sus mano en la la mandíbula. "No quiero que me hables ¿oíste?"
Ella estaba perdiendo la noción. Sólo quería centrarse en ella, en su placer. No quería escuchar a un idiota decirle lo bien que se sentía con ella, sólo quería sentirse bien consigo misma.
Y le sorprendió cuando Marcus aceptó sus palabras quedándose en silencio mientras ella se movía frenéticamente sobre él.
Buscaba su punto. Buscaba el punto máximo al que pudiera llegar. Sólo pensaba en ella. Sólo en ella. Su mente en blanco, alineando cada pensamiento sólo en sus sentidos.
Estaba a punto. Iba a llegar al clímax con ella misma. Quería hacerlo, sentía la necesidad de hacerlo.
Jadeo con desesperación apretando su palma en la boca de Marcus para no tener que escuchar nada que saliera de él cuando -
"Ajam."
La voz de Blaise la hizo detenerse, abriendo los ojos para mirar la pared frente a ella, regulando su respiración, y calmando su mecanismo.
"Yo - yo solo venía a ver si estabas despierta pero," el Moreno emitió un tosido que en realidad escondía una sonrisa. "mierda, amigo que suerte."
"¡Blaise!" murmuró ella con vergüenza, bajandose del regazo de Marcus quién sonreía ampliamente. "sólo vete ¿si?"
Él hizo una pequeña reverencia antes de cerrar la puerta, dejandolos solos nuevamente.
Clarisse se levantó de la cama en un salto, tomando su varita para dirigirse al baño.
"¿No vamos a acabar con esto?" preguntó Marcus, qué seguía recostado sobre la cama.
La chica suspiró, dando media vuelta para mirarlo. "Acabare sola. En el baño. No necesito de ti para hacerlo."
•~᯽~•
Luego de darse una ducha y hechizar su ropa para obtener un vestido nuevo, Clarisse bajo al primer piso, hambrienta y sedienta.
Recorrió el pasillo hasta llegar al salón principal, donde los chicos yacían sentados comiendo.
"Clarisse, Clarisse..." dijo Zabini, alzando su taza de té. "¿Cómo amaneciste?"
"Cierra la boca." espetó ella, tirando de la silla al lado de Theodore.
Él frunció el ceño, mirandola con cuestionamientos. "¿Pasó algo?"
Clarisse negó al instante, subiendo su mirada a la del rubio que la fulminaba con total pesadez. "Nada Theo, a Blaise le encanta jugar."
"Si a eso le llamas jugar..."
Unas pizadas aparecieron tras ella y Marcus apareció junto a ellos, con rostro cansado pero con la sonrisa arrogante de siempre en el rostro.
"¡Marcus!" volvió a hablar Blaise. "¿Dormiste bien? Creo que tu mañana estuvo un poco dura."
Clarisse se quejó, dandole una mirada de desaprobación al moreno que seguía riendo e ignorandola.
Marcus la miró. Sus ojos apenas escondían el deseo tras ellos. "Clarisse se preocupó de eso."
No pudo pensar en más que mirar a Draco, quien apuño su mano, haciendo que sus venas se marcarán mientras sus nudillos se ponian rojos de tensión.
A ella simplemente le pareció divertido. Ya no tenía tiempo para preocuparse de las cosas que hacía. Comenzó a darse cuenta que Malfoy no es quién para permitirle o prohibirle hacer cosas. Ella tenía una vida, y sólo dependia de sí misma. Tenía el poder de tomar sus propias decisiones sin consultar, y no se dejaría llevar por los estúpidos lloriqueos de Draco.
"Así que, ¿qué pretendemos hacer aquí?" preguntó Theodore, tomando su taza.
Clarisse recordó la habitación que encontró ayer y la suerte que tenía de haber vuelto a tener en sus manos el libro de Artes Oscuras.
"Encontré un cuarto con viales, muchos ingredientes, calderos, y demás." explicó. "Creo que podríamos preparar algunas pociones que nos fueran útiles, ya saben, para cuando volvamos a salir de aquí."
"Es una excelente idea." le respondió Nott, tirando de su silla hacia atrás para ponerse en pie. "Te ayudaré.".
Clarisse le envío una sonrisa amistosa, arreglando su vestido para salir juntos de la sala.
Sintió las miradas inquisitivas de los tres chicos pero las pasó por alto, centrándose en Nott que estaba junto a ella caminando por el largo pasillo.
Lo notó nervioso. Había aprendido a conocerlo lo bastante bien para saber cuando necesitaba hacer preguntas, pero en el momento, ella no tenía las respuestas.
"Sé lo que piensas," dijo Clarisse, balanceándose a cada paso. "sobre lo que dijo Zabini."
"No pienso nada." respondió Theo, encogiendose de hombros. "Es tu vida y puedes tomar tus decisiones Liss, no soy quien para juzgarte."
"Lo sé pero -" él la interrumpió, apoyando su dedo índice en sus labios.
"No seas tan cabeza dura Liss."
Con un leve asentimiento entraron al cuarto. Estaba en completa oscuridad y tiraron de una fina cuerda para prender el gran foco del centro.
"Entonces," dijo ella, platandose frente al mesón de centro. "tenía planeado hacer algunas pociones curativas. Creo que es seguro que traigamos siempre con nosotros, por si - algo malo sucede."
"Si crees que es bueno entonces hagamoslo." respondió él, mirando la pila de frascos en un estante.
"Mientras más pociones tengamos mejor será, debemos ponernos en todos los casos posibles."
Theo se acercó a los frascos, mirando cada uno con pensatividad. "No tienen nombre..."
"Oh, bueno, podemos hacerlo, no creo que sea tan difícil diferenciar ¿no?"
Él no respondió, mientras seguía mirando cada vial.
Clarisse suspiró, sintiéndose tonta por no haber estudiado las hierbas e ingredientes antes.
"Llamaré a Draco," dijo finalmente Nott. "él era excelente en pociones, sabe mucho de esto."
"Oh, claro que tenía que ser él." susurró Clarisse, tamborileando sus dedos sobre la mesa.
Theo desaparecio de la habitación y ella comenzó a revisar los frascos, logrando reconocer lo que era ajenjo y asfódelo. Sabía algo de Herbologia, pero no era experta en ello, por lo que el funcionamiento de las plantas que allí se encontraban, era desconocido para ella.
Tomaba uno de los frascos cuando la voz dura de Draco la hizo tirar de él, dejando caer los pedazo de vidrio a sus pies.
"¿Ahora rompes mis cosas?" preguntó Malfoy, acercándose a ella en dos pasos.
Clarisse lo ignoró, mirando sus dedo sangriento. "No lo hice con querer. Me asustaste."
"Oh, te asuste, perdóname." dijo en tono burlón, agarrando su muñeca para ver el corte. "No es muy profundo."
"Yo puedo sola." dijo ella, tirando de su mano para seguir analizándola.
Es estúpido que las heridas pequeñas duelan tanto, pero así era. El corte en sus dedo no se extendía más allá de 3 cm pero el dolor era tan intenso que apenas lo soportaba.
"Bien ¿y que harás?" preguntó Draco, cruzando sus brazos sobre su pecho.
Clarisse le dio una mirada, llevando el dedo a su boca antes de chuparlo, succionando la sangre que salía por la perforación.
Los ojos de Draco se oscurecieron y aclaró su garganta, sin dejar de mirar sus gruesos labios que ahora estaban rojos carmesí.
Clarisse notó su postura. Estaba tenso. Los disfrutaba y ella lo sabía. Sin más quitó su dedo, deslizando la lengua por toda la longitud para tomar cada parte de la sangre.
Draco ladeo la cabeza, estirando su cuello para intentar calmar su cuerpo.
Clarisse iba a seguir jugando. Haciendo babear al niño Malfoy, pero su mano se vio inmovilizada por la de Draco, quién en dos segundos la apoyó contra el frío mesón.
"¿Qué mierda crees que haces?" preguntó en un rugido, su mandíbula tensa y perfectamente cincelada.
Clarisse sonrió mordiendo su labio inferior. "Jugar contigo, ¿no te gusta?"
Draco apretó sus manos, poniendo los ojos en blanco. "Eres patética."
"Tu también lo eres." respondió ella.
"Crees que soy tan estúpido para caer en tus tontas insinuaciones."
"Lo que me parece estúpido es que sigas negandote a esto." respondió ella, sin despegar la mirada de la suya. "Malfoy, tú sólo quieres jugar conmigo, lo entiendo."
No sabía que decía. Realmente no sabía con qué se estaba metiendo. Era Draco con quien estaba usando ese tono, el mismo tono con el que se ha burlado de ella, y ahora, tomaba las riendas. Era estúpido seguir pensando que podría esquivar a Draco cuando sabía que en el fondo le gustaba. Había diversión en todo esto, y si de alguna manera ella invertía los papeles, podría hacer que fuera él quien cayera a sus pies.
Cualquier puede soñar de alguna forma.
Sus dedos subieron por su torzo, hasta llegar a sus clavículas, abriendo la tela de su camisa para tocar su piel. "Pero para jugar," siguió diciendo ella. "se necesitan dos."
"Qué se supone que -"
"Si tú juegas conmigo," lo interrumpió, sintiendo el poder desbordar en sus manos. "yo jugaré contigo, y me importa una mierda si te gusta o no, porque de todas formas lo harás."
