Aclaraciones: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son de la maravillosa Rumiko Takahashi.

Se me ocurrió hacer un conjunto de pequeñas historias sin unión entre sí, una colección de cortas historias tiernas de mi pareja favorita InuYasha y Kagome.

Dulces Sensaciones

Historia cincuenta y cuatro: Patada

Kagome estaba sentada en la roca moviendo sus pies en el agua de forma distraída, me acerqué a ella intentando ser sigiloso para sorprenderla, parecía sumida en sus pensamientos con la mano sobre su abultado vientre.

-Que bueno que volviste, InuYasha-Me sorprendió, me miró de soslayo con esa sonrisa dulce-Pareces decepcionado de no hacerme "boo".

-Keh, te has vuelto muy buena desde que regresaste con tus poderes…-Me crucé de brazos sentándome a su lado fijando mis ojos en su estómago-¿Estas bien?-Pregunté cauteloso y temeroso de que quizás algo no anduviera bien allí.

Kagome llevó tras su oreja un mechón de cabello mirando el horizonte y luego hacia mí.

-Hace un momento la he sentido por primera vez-Sus ojos se estaban volviendo levemente brillosos, ella parecía querer llorar.

-¿Te dolió?-Pregunté preocupado tomándola de los hombros, ella negó enseguida. Los primeros meses ella no lo había pasado bien, todo le producía mareos y devolvía gran parte de lo que comía, a pesar de la alegría que me generaba saber que seríamos padres, me sentía mal porque ella tuviera que pasar por eso y yo solo podía mirarla-¿Entonces… por qué pareciera que vas a llorar?.

-Tonto, estoy emocionada, quiero que también la sientas tú… ha estado pateando mucho haciéndose notar…-Ella cogió mi mano suavemente colocándola sobre su vientre-Pequeñita, Papá quiere conocerte-Habló amorosamente y mi corazón se apretó de esa sensación cálida en la cual me envolvía desde que la conocí, era tan difícil para mí poner en palabras todo lo que Kagome me hacía feliz. De alguna forma, cuando le conversaba ella siempre lo hacía refiriéndose a una hembra, me había dicho que soñó que sería niña.

Mis pensamientos fueron interrumpidos cuando en la palma de mi mano que descansaba en su piel sentí algo muy minúsculo moverse, agrandé los ojos sorprendido y la miré con la boca abierta, Kagome soltó una carcajada y apretó más su mano sobre la mía.

-Es ella.

-Oh…-Fue lo más inteligente que pude decir, dos veces más ocurrió, como una burbuja pequeña que reventaba justo dentro de su vientre expandiéndose la sensación a mi palma y llenándome el pecho de emociones que ni siquiera sabía si podía ponerles nombre. Llevé entonces mi oreja a su estómago.- ¿Me escuchas cachorra? Pórtate bien con mamá, hay veces que no puede dormir bien, te estamos esperando… cuando nazcas te enseñaré muchas cosas, correr por el bosque, cazar, a luchar con espada… mmm creo que también podemos jugar con una pelota, a mí me gustaba jugar con ella cuando niño-Sobre mi palma otra burbuja se sintió-Lo tomaré como que estás de acuerdo con lo que digo-Me enderecé sonriendo orgulloso, Kagome entonces acarició mi mejilla lentamente, sus cálidos ojos me dejaron sin aliento, maldita mujer, todo en ella me gusta demasiado.

-Creo que estaría bien si también le enseño a decir a-b-a-j-o-Mis orejas se pusieron alerta pero no visité el suelo porque ella deletreó la palabra, tenía su cara divertida ante mi reacción.

-Oye cachorra, a veces tú mamá puede ser muy malvada, yo te salvaré-Dije en broma y reímos juntos.

Aquel día fue el primero en que sentí a Moroha, Kagome me dijo una vez que habían momentos que eran imposibles de olvidar y hacían más ligero el vivir porque reconfortaban el corazón, y ese día fue uno de esos, cuando mi hija dio su primera patada. Kagome, desde que la conocí me ha llenado de recuerdos valiosos que hacen que mi pasado ya no sea pesado, mi hija tiene a la mejor mamá y por supuesto a mí.

Fin

Gracias por los review bonitos que me dejaron en la última publicación, de verdad me alegra muchisisisimo leerlos.

¿Será que estoy haciendo mucho sobre su hija?, me he sentido inspirada en escribir de este tipo por Yashahime.

Espero estén teniendo un buen día, tarde o noche.

Un abrazo