¡Hola hola lectores!

¿Cómo han estado? por mi parte he estado ordenando el caos de mi pieza y revisando cosas antiguas como diarios de vida, dentro de ellos encontré muchos dibujos de Inu y Kag sjdnfs dibujos de hace por lo menos 10 años atrás, asi que me bajó la nostalgia, y esta aumentó con creces con el nuevo capítulo de yashahime.

Les juro que para mi las tres niñas son perfectas, pero Moroha me derrite en puro amor con cada capítulo sjdfnd siempre estoy viendo sus facciones y me encanta que Rumiko haya hecho tan bien el diseño, al mismo tiempo puedo ver a Kag y a Inu en su rostro y su personalidad es tan dulce y arrebatada, el la mejor combinación de los dos ;-;

El capítulo anterior tuvo 4 reviews que agradezco con todo el corazón. He estado fallando en los horarios para publicar y lo lamento tanto :c a pesar de ello siguen dejando sus comentarios y siguen leyéndome. Gracias Inukag22, ELF-CLOUD, darkness1617 y candy01234.

También han aumentado los favorites y follows de la historia, asi que pucha, nada que decir, no los conozco pero los adoro.

¡Les mando un abrazo gigante!


'

Capítulo 44.- Todo lo que extrañaba de ti

(Perspectiva de Inuyasha)

Lo dices como si fuera algo malo. – musitó justo antes de trazar un camino húmedo con su lengua sobre mi yugular. Bien, eso aumentó con creces mi hambre por ella. Bajé mi rostro al suyo en una desesperación absoluta por besarle y mantenerla lo más cerca posible.

Ahora que puedo tocarte sin miedo, la verdad me parece excelente… musité contra sus labios. Fue en ese mismo instante en que ya no pude controlarme. Seguí el trayecto de su mentón hasta su cuello para morder con cero delicadeza su marca violeta.

La escuché jadear y me apretó más hacia ella, mientras mantenía sus manos sobre mi cabello. De pronto sentí el aroma de su deseo envolviéndome y en un movimiento rápido jaló de mis mechones hacia atrás, con el fin de alejarme de mi tarea y besarme con desesperación.


Después de pasar un mes reprimiendo mis ganas de tocarla, ahora mismo no tenía ninguna intención de apartar ni mis manos, ni mi boca de ella. Rocé mi lengua con la suya y suspiré al sentir su aroma inundar el lugar cuando enredé una de mis manos en sus bucles. Estaba seguro de que ahora mismo ella podía sentir el sabor metálico que tanto había disfrutado al morderla.

En un movimiento rápido rasgó mi camiseta y sonreí entre besos cuando trazó caminos imaginarios con sus pequeñas manos sobre mi pecho, sus garras rozaron mi piel y sin embargo no hicieron daño, al parecer había aprendido a controlarlas mejor.

Alguien ha aprendido a manejar sus garras. – susurré contra sus labios y ella me sonrió.

¿cierto que sí? – exclamó orgullosa.

Ajá, de todas formas… – corté la tela de su blusa sin mayor dificultad y me permití disfrutar de la vista cuando sus pechos aparecieron cubiertos por un bonito y sensual sujetador azul con trasparencias – No quiero que te controles ni ahora ni en ninguna de nuestras próximas sesiones.

¿Planeas que sean muchas? – preguntó coqueta para luego morder mi labio inferior.

Hmm… – Bajé a su cuello y lamí con deliberada lentitud. – No tengo otros planes para el día ¿tú?

Nop.

Perfecto.

Se abrazó a mi sin dejar de besarme mientras yo me encargaba de llevarla a la habitación contigua. En mi deseo desesperado y necesitado de tomarla, el sexo contra la pared me había parecido una buena idea, sin embargo eso habría sido demasiado rápido como para ponerme al día con cada rincón de su cuerpo. La recosté sobre el suave cobertor y me puse sobre ella con delicadeza, aún con miedo de cargarla o hacerle daño. Deposité pequeños besos sobre su cuello y escote y la sentí gemir cuando mordí con suavidad uno de los montículos que tanto amaba. El tamaño de sus pechos siempre había parecido perfecto para mi y sin embargo ahora que lucían bastante más hinchados por el embarazo me traía vuelto loco, o más de lo normal. Los amasé con delicadeza por sobre la tela y disfruté de cada uno de sus jadeos suaves mientras se abrazaba a mi enredando sus piernas por mi cintura. Poco después me deshice de su sujetador preocupándome de desabrocharlo con cuidado y no destrozarlo, era demasiado bonito para ello.

Me di el tiempo de admirarla bajo mi cuerpo, ella era perfecta en cada una de sus facetas y me sentí realmente afortunado de poder disfrutar de su piel y de sus sonidos. Pude notar la cicatriz entre sus pechos, que medía más menos una pulgada y era levemente más blanca que el resto de su piel. Bajé para besarla con cariño en un intento de borrarla.

Amasé su pecho izquierdo mientras me concentraba en lamer y morder con suavidad su pezón derecho. Al mismo tiempo sentí una de sus manos abrir mi jeans y envolver mi miembro. Esa simple caricia me robó el aliento y perdí gran parte de mi enfoque mientras me abrazaba a ella y me permitía disfrutar de la fricción que su mano provocaba. Levantó levemente su espalda del colchón para acercarse más a mí.

Te he extrañado. – susurró contra mi cuello y mordió de una sola vez sin dejar de lado su otra tarea. La multitud de sensaciones y escalofríos que me recorrieron de la cabeza a los pies me hizo jadear y fue señal suficiente para que ella aumentara el ritmo y velocidad de sus caricias

Oh gatita, yo también a ti, se me hace difícil de creer que no te he tocado durante un mes. susurré a la vez que pasaba mis garras por la piel de su brazo y su piel se erizaba en respuesta sin dejar de beber de mí.

"Muérdeme otra vez" pensé. Otra de las cosas que tanto amaba de ella es que para el resto del mundo podía lucir como una mujer dulce y tierna, que por cierto, lo era; pero yo tenía la ventaja adicional de compartir con ella su faceta coqueta y atrevida; me encantaba que fuera demandante y obediente a ratos, en un juego de roles que nunca se hacía monótono entre los dos. Ante mi orden mental mordió una vez sobre mi pectoral izquierdo y otra mas sobre mi bíceps. Las endorfinas que se liberaron por mi torrente sanguíneo me hicieron gemir ronco involuntariamente e intenté acallar el sonido besándola cuando volvió a levantar su rostro hacia mi.

Estaba seguro de que si la dejaba seguir con ello me correría demasiado pronto y eso no estaba permitido. En un intento de evitarlo me separé de ella para seguir besando cada rincón de su cuerpo y me deleité en la calidez y suavidad de su piel contra mis labios. Rocé su monte de venus con mis garras y besé la zona avisando que seguiría bajando, puesto que su pancita no me dejaba mirarla.

Cuando hice el ademán de tocar su vulva con mis labios pude notar como se agarraba de las sábanas y curvaba su espalda alejándola del colchón. Decidí ante su reacción que me quedaría ahí por un rato. Cada lamida que di sobre su clítoris arrancó suspiros y gemidos de sus labios y disfruté de ellos luego de pasar tanto tiempo sin escucharlos.

Basta… ven – susurró entre respiraciones entrecortadas.

¿No te gusta? – pregunté con inocencia mientras hundía dos de mis dedos dentro de ella. El gemido que recibí en respuesta me contestó por sí solo, de hecho, Kagome no volvió a evocar palabra alguna y lo interpreté como un pase a seguir adelante.

Moví mis dedos a un ritmo lento dentro de ella mientras me acercaba a sus pechos para depositar pequeños besos húmedos. Me jaló de los cabellos para besarme con hambre y jadeé cuando nuevamente llevó una de sus manos a mi miembro mientras la otra acariciaba mi mejilla con cariño.

Me separé solo unos instantes para quitar de sus piernas sus jeans y su ropa interior y volví desesperado a sus labios en busca de más mientras ella me ayudaba a quitar mis pantalones.

Rocé su entrada con mi miembro y me estremecí cuando introduje sólo la punta. En definitiva también había extrañado la estrechez de Kag. Seguí avanzando lento mientras sentía como enterraba cada vez más sus garras en mi espalda mientras más profundo llegaba. Sus paredes me envolvieron por completo y comencé a moverme intentando controlar mis ganas de tomarla con rudeza.

Me agarré con fuerza al respaldo de la cama mientras gruñía bajito en un intento de controlarme. Mantuve mis embestidas a un ritmo constante y disfruté de la visión de Kag bajo mi cuerpo con sus bucles rebotando por el movimiento.

"Deja de controlarte" Su voz resonó demandante y sonreí al verme descubierto. Aumenté la velocidad y llevé una de sus piernas a mi hombro, con la única intención de profundizar la penetración. Solté un gemido ronco cuando sus paredes me envolvieron aún más y ella me respondió con un jadeo.

Me mantuve a escasos centímetros de su rostro mientras me miraba fijo e intentaba decir mi nombre entre gemidos suaves. Pude notar como la humedad de su entrepierna iba aumentando de forma gradual en concordancia con sus sonidos. Reconocí su mirada en rojo y sus mejillas aún mas sonrojadas como el rostro característico del orgasmo.

Inu… me encantas... – emitió un gritito agudo justo luego de esas palabras y se agarró de mis cabellos mientras cerraba los ojos y se dejaba llevar por el placer. Segundos después sentí sus colmillos hundirse en mi marca y su orgasmo fue la base del mío; aumenté aún más la velocidad y di una última embestida para liberarme dentro de ella, acomodándome para morder en la zona violeta cercana a su clavícula. Las contracciones de sus paredes a mi alrededor y los espasmos de ambos me mantuvieron en un delirio placentero por varios segundos mientras gemidos y gruñidos roncos llenaban la habitación. Sentí su lengua tibia lamer con lentitud la herida que acababa de hacer y restregó con suavidad su rostro contra mi piel. Sonreí como idiota, Kagome cada vez adquiría conductas mas felinas y hacía mas justicia a su sobrenombre.

"Te amo mucho." pensé.

"Te amo más."

Me alejé de su cuello para mirarla de frente y acaricié su mejilla mientras me deleitaba en el chocolate de sus ojos, que aún tenían un atisbo de rojo cercano a las pupilas. Pequeñas gotitas de sudor adornaban su frente y sus bucles estaban repartidos y desordenados sobre la cama.

Soy muy afortunado de tenerte. – musité.

¿Por qué lo dices? – su voz adormecida me enterneció.

Por todo… me sorprende que sin importar cuanto tiempo pasa… cada vez que te miro siento que te quiero más. – Sonrió mientras me miraba fijo. – Además no entiendo como sigues volviéndome loco cada vez que hacemos el amor, ¿no se supone que se vuelve rutinario en las parejas?

No lo sé, es raro, contigo siempre siento la emoción y excitación que sentí la primera vez que lo hicimos. A veces incluso hasta los nervios. ¿Tú la recuerdas?

'

*Flash back*

Eres tan perfecta, tan suave, tan receptiva. – Ahora teniendo sus pechos sin una tela cubriéndolos frente a mí no pude evitar llevar una de mis manos y apretar el izquierdo con suavidad. Ella gimió.

Me incliné ligeramente hacia adelante y ella cerró sus ojos. Di pequeños besos cortos sobre la piel de uno de sus pechos, para luego envolver su pezón con mi boca, masajeándolo con la lengua mientras el que quedaba libre lo estimulaba con una de mis manos. De pronto recordé la hora.

Ya pasaron más de cinco minutos – musité cerca de su pecho – Deberíamos levantarnos – la escuché gruñir frustrada. Sonreí y lamí su rosado y ya erecto pezón con lentitud. Noté como aguantaba un gemido y subí a la altura de su rostro.

En estos momentos lo que menos me importa es el tiempo, puedo saltarme la comida real por esta clase de comida. – susurró mientras bajo mi agarre se acomodaba para darme besos en el cuello, sonreí… la verdad no me molestaba llegar un poco más tarde al trabajo.

Tengo que ir a trabajar… me encantaba provocar su enojo. La sentí gruñir aún más enojada y en un movimiento rápido salió de mi agarre y yo ya no estaba sobre ella, si no debajo. ¿En qué momento su agilidad había aumentado?

Tú has empezado con los besos, ahora no tengo ganas de detenerme – exclamó.

Sus manos se dirigieron a mi pecho, trazando cada músculo de mi torso. Se inclinó sobre mi para besarme en un encuentro lento pero placentero. Sentí sus labios más insistentes y provocativos sobre los míos. Cuando su lengua rozó con mi boca entreabierta reclamando por una entrada ya no pude pensar más. Hundí mis dedos en su cabello, atrayéndola con fuerza, invadiendo su boca con mi lengua, enredándola con la suya y sentí mi sangre arder bajo la piel. Pude notar como poco a poco el aroma de la excitación inundó mi habitación, pero la verdad ya no sabía si era de Kagome, mío o una mezcla de ambos. Sujeté sus caderas sintiendo su piel cremosa bajo mi agarre mientras al mismo tiempo ella se movía para aumentar el roce de nuestros sexos, gruñí y la moví más rápido, sus jadeos y gemidos sólo me excitaban más, lo que ya era bastante evidente en mi entrepierna, que de seguro ella podía sentirlo incluso con la tela estorbando. De pronto detuvo su movimiento y pude notar como respiraba pesadamente. Se movió un poco sólo para darle espacio a su mano, que envolvió mi miembro en un pequeño apretón por sobre el pantalón de pijama.

Gatita... – volvió a apretar sacando un gemido ronco de mi garganta – Si seguimos así ya no voy a poder detenerme, no voy a querer detenerme. Cerré los ojos dejándome llevar por sus caricias.

No quiero que te detengas. – exclamó. Abrí los ojos para mirarla fijamente, pude notar como en un gesto involuntario ella mordía su labio inferior mientras no me quitaba los ojos de encima. Ya está, ya fuí pensé.

*fin flashback*

'

Cómo si hubiera sido ayer. – Levantó su cabeza para acercar sus labios a los míos y los besó con una lentitud que me volvió loco.

Salí de ella y me recosté a su lado acariciando sus cabellos mientras besaba su cuello y ella reía bajito.

¿Valió la pena la espera? – pregunté haciendo alusión a todas las veces que la rechacé por estar convaleciente.

Totalmente. – Se giró para quedar de frente a mí y la acuné entre mis brazos. - ¿Dónde está Aki?

Ahora mismo escucho sus pasos en el primer piso… asi que debe estar recorriendo cada rincón nuevo para él.

Genial. – musitó relajándose y ronroneando contra mi pecho en silencio por unos minutos hasta que volvió a hablar en un susurro. – Moroha. – musitó.

¿Hmm?

Creo que Moroha es un buen nombre para nuestra bebé. – Medité el nombre y su significado por unos segundos.

¿"Doble filo" ?

Ajá. Describe completamente nuestros sentimientos por ella. En un inicio ambos estábamos asustados y dubitativos, pero ahora la amamos con todo nuestro corazón. Su existencia ha sido un arma de doble filo para nuestros sentimientos. – Sonreí al comprenderlo.

Moroha es perfecto. – besé su frente con cariño y me dediqué a acariciar sus bucles hasta que caí rendido.


'

Desperté desorientado cuando abrí los ojos y no vi luz de día ni la habitación del departamento a mi alrededor, los restregué con pereza y bajé mi mirada al pequeño cuerpo cálido que se cobijaba en mi pecho. Kagome dormía plácidamente mientras su aliento tibio chocaba contra mi piel. Intenté separarme levemente y sentí su agarre a mi cintura hacerse mas fuerte. Abrió sus ojos y miró hacia arriba.

Buenos noches gatita. – bostezó antes de contestar.

¿Qué hora es?

Ni idea, acabo de despertar. ¿Te parece si comemos algo?

Por favor. – besé su nariz en un toque y me separé para levantarme de la cama. Me puse mis jeans y abrí la puerta. Aki me tacleó del otro lado.

Bien… con eso asumo que tú también tienes hambre. – El cachorro me miró y ladró. – Te serviré tu ración de alimento. – Miré a la cama y la chica sobre ella había vuelto a cerrar sus ojos. – ¿Cariño?

¿Hmm?

Toda tu ropa está guardada en el closet, asi que cuando estés lista baja a acompañarme, prepararé algo para comer y luego probaremos la nueva bañera juntos, ¿te parece? – La vi abrir sus ojos levemente y asintió con una sonrisa.

"Te amo, gracias" Me preocupé por unos instantes al verla tan cansada, pero luego de analizar los eventos recientes y como iba avanzando su embarazo, podía comprender que su energía se viera afectada, sobre todo si habíamos estado horas retomando el tiempo perdido.

Bajé a toda velocidad y encendí las luces de la planta baja. Sólo en ese instante recordé que no había traído comida para nosotros, sólo me había preocupado del pellet de Aki. Mierda. Quizás la mejor opción era pedir delivery.

Kagome bajó unos minutos después con una camiseta y un enterito maternal. Me sonrió al mirarme.

No hay comida, asi que tendremos que pedir a domicilio. ¿Qué te apetece?

¡SUSHI! – me reí ante su entusiasmo.

Sushi será.

En un movimiento rápido y borroso se acercó a mi y se colgó de mi cuello afirmándose con las piernas a mi cuerpo.

Estoy muy contenta. – musitó entre pequeños besos que dejaba con dedicación sobre mi rostro.

¿Ah sí?

Sip.

Hay una cosa más que tengo que mostrarte. – Me miró confundida por unos segundos, bajó sus piernas y tomé su mano para guiarla a una de las habitaciones en la planta baja.

Al encender la luz vi como el rostro de Kag cambiaba a uno de sorpresa.

He pedido que traigan las cosas de tu veterinaria de Osaka… Siempre dijiste que querías tener tu consulta en casa y cuando por fin lo habías logrado viniste aquí y surgió el tema de nuestra bebé, y bueno, abandonaste todo… Puedes atender aquí como punto de partida, y más adelante comprar una casa que sea tu clínica, con espacio para hospitalizar y para procedimientos más complejos.

Kagome no dijo nada y se acercó al pequeño bolso que estaba sobre el mesón.

Todos mis implementos están aquí… mi fonendo, mi termómetro, mis recetas…

Ajá, quería comprarte cosas nuevas, luego pensé que quizás tendrías un cariño especial por estas… porque las adquiriste con tu esfuerzo. – se giró para mirarme y vi sus ojos vidriosos mientras su mentón temblaba ligeramente – Pero no llores… por favor no llores.

Corrió a abrazarme y hundió su rostro en mi pecho, sólo tuve el impulso de cobijarla y lo seguí.

Literalmente trajiste mis sueños de vuelta a mí… Muchas gracias. – Tomó mi rostro entre sus manos y se estiró de puntillas para besarme.

Lo que sea que te haga feliz. De todas formas falta algo más.

¿Hay algo más? – sonreí juguetón antes de robarle un beso y tomarle de la mano para guiarla al garaje. Había un motivo por el que había estacionado mi auto afuera. Encendí la luz y frente a nosotros se hizo visible un mini cooper de color azul marino.

¿Has cambiado de auto?

No gatita, este es para ti. – me miró sin comprender por unos segundos.

Pero yo no sé manejar.

Aprenderás. Cuando tengas tu propia clínica gigante, o hagas consultas a domicilio o simplemente quieras ir a donde desees, no quiero que tengas que viajar en taxi o en transporte publico cada vez.

Esto es demasiado… - musitó mirándome con preocupación.

Amor, literalmente este tema me ha preocupado desde que te conocí, ¿recuerdas que me ofrecí a acompañarte en el uber? Eso fue exactamente por el miedo de que te ocurriera algo. Piénsalo como un regalo para ti y un favor para mi tranquilidad mental.

¿Y quién me enseñará a manejar?

Yo por supuesto. Podrías sacar licencia en algunas semanas. – Abrí la puerta del lado de conductor e hice un gesto para que subiera. Cuando estuvo sentada cerré y me moví a la puerta de copiloto para sentarme a su lado. El aroma a nuevo dentro del auto nos envolvió a ambos.

¿y bien, lo aceptarás? - exclamé ofreciéndole las llaves.

Sólo con una condición.

Dime.

Eventualmente cuando comience a ganar dinero te lo pagaré y no rechazarás el pago.

Imposible, esto es un regalo.

Entonces no lo acepto. Déjame pagar al menos dos partes del precio total.

Nop.

La mitad…

Hmm…

Tómalo o déjalo. Si no prepárate para devolver este auto mañana mismo. – me miró desafiante y suspiré derrotado.

Bien, la mitad. – Extendió su dedo meñique hacia mí y lo enlacé con el mío intentando ser lo más delicado posible. Eventualmente haría que olvidara la idea de pagarme.

¿Tu auto cabe en este garaje?

Por supuesto, espacio para dos autos. – sonreí y le entregué las llaves en su mano – Te debo las llaves de la casa, están en la encimera de la cocina.

Bien, tengo otra condición. – musitó sin mirarme.

¿Qué clase de condición?

Verás… susurró mientras extendía su mano a mi pierna y la subía lentamente. Aguanté la respiración. – Planeo tener sexo contigo en cada rincón de esta casa… eso incluye este auto. – sonreí cuando giró su rostro hacia mi y sus ojos chocolate parecieron cambiar levemente a rojo. – Además… es esa clase de fetiche sexual que aún no logro cumplir.

¿Estaría haciéndote un favor entonces? – musité mientras tomaba su mano y la acercaba a mi boca para besarla. Avancé al menos medio brazo con besos cortos ante su mirada atenta antes de que volviera a hablar.

Un favor gigante… - Me acerqué para tomarla del mentón y acercarla a mí. Sentí su aliento chocar contra mi boca y hundí mi otra mano en sus cabellos para cerrar el espacio entre los dos.


'

(Perspectiva de Kagome)

Sentí sus labios moverse contra los míos y los entreabrí deseosa de dejarle pasar. Su lengua acarició la mía con lentitud seductora y suspiré cuando bajó una de sus manos a mi cuello para rasguñar mi marca.

En un movimiento rápido me cambié de asiento y me subí a horcajadas sobre él. Mordí su labio inferior y luego bajé a su cuello para dejar besos húmedos en su piel. Continué con su torso cuando lo sentí jadear en respuesta a mis caricias. Agradecí internamente que sólo se hubiera puesto el jeans.

Lo sentí buscar los broches de mi enterito y desabrocharlos con desesperación mientras me pegaba más a su cuerpo y no paraba de besarme. Lo bajó a tirones y ayudé un poco para deshacerme completamente de la prenda, que Inuyasha tiró en algún lugar de los asientos traseros.

Besó mi cuello con desesperación y se separó solo unos instantes para quitar mi camiseta. Cuando estuve sólo con mi ropa interior cubriéndome tiré de sus cabellos hacia un lado para morder su cuello mientras me restregaba contra él, intentando aumentar todo lo que fuera posible la fricción de su miembro con mi entrepierna. Disfruté el sabor de su sangre por unos instantes hasta que jaló de mis cabellos para morder uno de mis pechos. Gemí cuando sentí sus manos abrazarme por la espalda para mantenerme cerca.

Para cuando se separó y me miró fijo con sus ojos rojizos, automáticamente sentí los míos arder en respuesta y acercó mi rostro al suyo con rudeza. El beso fue hambriento y sentí el sabor ferroso en mi lengua, lo que me excito aún más.

Sentí sus garras rasgar mi espalda y gruñí cuando la mezcla del dolor y del placer por la fricción me hizo estremecer.

Necesito sentirte ahora. – supliqué mientras mis manos buscaban con desesperación el botón de su jeans. Sentí su risa ronca cerca de mi oído.

Podría acostumbrarme a esta Kagome ¿sabes?, me gusta esto de que el embarazo aumente tu deseo sexual aún más... agh – un quejido de placer abandonó sus labios cuando masajeé su miembro con mis manos.

Me encantan tus sonidos… - susurré contra sus labios mientras lo acomodaba en mi entrada. – Por favor no me prives de ninguno de ellos.

Inuyasha me penetró de una sola vez y jadeé mientras enterraba mis garras en sus hombros. Se entretuvo besándome mientras apretaba mis pechos entre sus manos y yo aumentaba el vaivén.

Si bien tener sexo en el auto era bastante excitante, el espacio era tan reducido que cuando intenté acomodarme cargué la palanca que movía el respaldo del asiento y ambos caímos hacia atrás.

Lo siento – musité contra sus labios.

No te preocupes, es mejor así.

Me tomó por las caderas y levantó su espalda del asiento para besar mis pechos mientras se sujetaba del volante. La bocina sonó y ambos reímos. Esto en definitiva quedaría como anécdota. Me moví sobre él hacia adelante y hacia atrás para aumentar el roce con mi punto de placer.

"me encanta sentirte" pensé mientras lo miraba fijo. Lo escuché gemir ronco en respuesta a ese estímulo mental y aumentó la velocidad de sus embestidas.

"Entonces córrete conmigo" Sus ojos cambiaron a rojo y me sonrió con su rostro demoniaco mientras gruñía y llegaba al clímax. Lo seguí de inmediato con las últimas embestidas que dio y enterré mis garras en su pecho mientras un gemido largo abandonaba mis labios. Ese era el último atisbo de energía que mi cuerpo tenía, porque caí sobre él con cero delicadeza.

Nos quedamos ahí con la respiración entrecortada mientras nuestros corazones bajaban su ritmo de a poco. Lo sentí besar mis cabellos antes de hablar.

Debimos comer antes… - musitó – Estoy muerto.

Yo igual… Lo siento.

¿Bromeas? Me ha encantado, hay que hacerlo en mi auto también. – me reí.

El timbre sonó y ambos nos miramos en pánico.

¿Alcanzaste a pedir sushi? – pregunté.

Nop… Salgamos de aquí antes de que Aki se vuelva loco. – me besó por última vez y busqué mi camiseta y mi enterito antes de abrir la puerta del auto.

Me vestí en el garaje con rapidez y él acomodó sus jeans. Entramos de vuelta en la casa e Inu abrió la puerta mientras yo sujetaba a Aki.

¡Hola vecinooos! – Sango y Miroku gritaron a coro frente a nosotros, me quedé ahí sin comprender nada. Aguanté una risa, ambos eran tal para cual en cuanto a ser inoportunos.

Hemos traído la cena, asumimos que estarían gastando el tiempo en algo más que comer… - exclamó Sango mientras indicaba mi cabello y Miroku indicaba a Inuyasha que se limpiara el rostro. Ahora que veía bien al chico a mi lado… tenía gotas de sangre corriendo por sus comisuras.

Llevé mis manos a la cabeza y encontré mis bucles enredados y llenos de frizz por la actividad reciente.

Ahm… No entiendo nada. – exclamé mientras intentaba peinarme con los dedos.

Sango y Miroku están viviendo en la casa de al lado. – explicó Inu mientras usaba sus dedos para limpiar las manchas de su rostro. – Compramos juntos.

Sango se acercó para abrazarme mientras saltaba.

Ahora que somos vecinas tendrás que soportarme todos los días aquí.

Para mi será un placer tenerte de visita.

¿Qué trajeron para comer? – preguntó Inuyasha mientras cerraba la puerta después de dejar pasar a nuestros invitados.

Trajimos sushi, pastel de limón y cervezas. – sonreí, al menos podía probar dos de las tres cosas. Miroku se acercó a mi y revolvió mis cabellos con cariño – Te hemos traído cerveza sin alcohol. – Mi sonrisa sólo aumentó.

¡Muchas gracias!

No hay de qué. – Dejó las bolsas sobre la encimera de la cocina y miró a su alrededor – Tu decorador ha hecho un mejor trabajo que el mío – musitó mirando a Inuyasha.

Lo he sobreexplotado, el tuyo aún no termina.

Hmm, puede ser por eso.

Nos sentamos a cenar en el comedor de madera pulida que Inuyasha tenía en su departamento mientras conversábamos.

¿Inuyasha ya te ha mostrado todas las sorpresas? – preguntó Sango.

Sip, incluyendo el auto, a decir verdad es fantástico. – exclamé mirando a mi novio quien me sonreía cómplice.

Mañana mismo empezaremos con las clases de manejo. – musitó Inuyasha mientras tomaba un sorbo de cerveza.

Y empezaré a hacer consultas veterinarias simples. – exclamé sonriente mientras me echaba una pieza de sushi a la boca.

Bien, al parecer por fin todo está en orden para ustedes. – musitó Miroku sonriéndonos – Sólo falta un asunto por resolver… - exclamó mirando a Inuyasha.

Pude ver en cámara lenta como sus mejillas se encendían y pude escuchar su corazón latir más rápido mientras miraba a su mejor amigo de forma asesina.

¿Qué asunto? – esa reacción me había intrigado demasiado.

No lo sé… ¿Qué asunto Miroku? – preguntó Inuyasha mirándolo fijo.

El nacimiento de tu bebé, obviamente. – Miroku me sonrió.

Ah… si, pero quedan 4 meses aún. – musité.

¿Han escogido nombre? – preguntó Sango.

Queremos llamarle Moroha. – Inu respondió por mí.

Moroha Taisho… ¡Suena perfecto! – Sango chilló.

¿Y ustedes? Moroha va a necesitar un compañero de travesuras. – Inuyasha tenía razón.

Ahm… estamos en campaña, pero no ha resultado aún. – exclamó Miroku. – Yo lo único que quiero es tener un hijo con Sanguito.

Aunque estoy un poco reticente con todo lo que he visto sufrir a Kag con sus nauseas. – musitó Sango.

Es cierto, ha sido horrible, pero el embarazo viene con tantas otras cosas buenas que se logra pasar por alto ese detalle. Además, ahora que Haru me ha dejado un medicamento para las nauseas estoy mucho mejor.

Cuando vi el pastel de limón sobre la mesa podía apostar a que mis ojos se iluminaron. Su aroma era perfecto y esperé impaciente en mi asiento a que Sango me sirviera. Para cuando estuvo frente a mi y probé el primer bocado casi sentí mis papilas gustativas explotar en felicidad. Inuyasha me miró con ternura mientras yo me concentraba en masticar.

¿Te ha gustado? – preguntó mientras acariciaba mi mejilla.

Me ha encantado.

El resto de la velada pasó rápido entre juegos y risas. Cerca de las dos de la madrugada pude ver a Miroku y a Sango completamente ebrios mientras yo me conformaba con la cerveza sin alcohol, de pronto comencé a extrañar el whisky de miel. Si bien Inuyasha había bebido bastante, lucía mas sobrio que los otros dos.

Bien, creo que es hora de que nos retiremos. – exclamó Miroku mientras se ponía de pie. – Además, ahora que vivimos a 10 pasos de distancia… podemos hacer esto más seguido.

Sonreí deseando con todas las ganas estar con ese nivel de alcohol en la sangre. Sango me abrazó con cariño y luego hizo lo mismo con Inuyasha. Me quedé ahí sentada en el sofá de la sala de estar con Aki mientras Inuyasha los despachaba. Para cuando volvió a mí me miró con preocupación.

Te ves enfadada.

Extraño estar ebria. – Lo vi evocar una sonrisa y se acercó para recostarse en mis piernas a lo largo del sofá.

¿No lo has pasado bien?

Si, pero es triste ser la única del grupo que no puede beber alcohol. – musité mientras peinaba con cariño los mechones plateados de su cabello.

Comprendo… acarició mi pancita y le habló – ¿Ves cómo enfadas a mamá? – Okey, eso había logrado sacarme una sonrisa.

¿Podemos mañana ir a ver los muebles para la habitación de la bebé? – pregunté.

Por supuesto, podemos aprovechar de ir en tu auto… así practicamos en el estacionamiento del centro comercial.

Super.

Besó mi pancita antes de ponerse de pie y levantar los últimos platos sucios que quedaban mientras yo limpiaba la mesa. Ahora sólo necesitaba un baño.

Voy a bañarme – exclamé mientras subía las escalas – Sé que ninguno de los dos tiene suficientes energías para coger, pero ¿quieres bañarte conmigo?, esa bañera es demasiado grande para mi sola y disfruto que laves mi cabello.

Llénala de agua mientras me encargo de bajar las cortinas y poner llave. – me sonrió y yo asentí.

Apenas entré en el baño y quité mis zapatos disfruté el calor del piso… La tecnología nunca dejaba de sorprenderme, y ahora acababa de enterarme de que los pisos podían tener calefacción. Busqué dos toallas para dejarlas a la mano y di la llave de agua caliente.

Pude notar que la bañera tenía algunos botones y como todo ser vivo curioso apreté uno de ellos. El agua comenzó a llenarse de espuma y sonreí extasiada. En definitiva de ahora en adelante gastaría gran parte de mi tiempo disfrutando de esto.

Sujeté mi cabello en una coleta alta y fue cuando Inuyasha apareció por detrás y besó mi cuello con cariño.

He dejado a Aki en su habitación y creo que le ha encantado. Se quedó dormido de inmediato.

¿Qué perro no disfrutaría de una habitación completa?

Es verdad. – desabrochó uno de los broches de mi enterito y me dejé hacer mientras recargaba mi espalda sobre su pecho. Me alejé de él para quitar mi camiseta y mi ropa interior y me senté en la bañera mientras esperaba que él se desvistiera. Disfruté de la espuma y el agua caliente además de la vista… Ver a Inuyasha desvestirse frente a mi era casi como estar en un show privado… Okey, basta Kagome.

Cuando estuvo listo se hundió a mi lado en el agua espumosa y ambos nos miramos sonriendo.

Esto es lo mejor del mundo.

Definitivamente – lo vi jugar con la espuma como un niño pequeño y me reí. – Date la vuelta.

Me giré y solté mi cabello. Segundos después sentí el shampoo sobre mi cabeza y luego sus dedos masajeando, me permití cerrar los ojos y disfrutar del momento.

Oye gatita.

¿Hmm?

¿El tiempo que estuvimos separados… pensaste en algún momento que volveríamos?

Me obligué a no hacerlo.

¿Funcionó?

Por un tiempo, después sólo me mantuve en negación. Tenía rabia conmigo misma por no poder olvidarte. Estuve soñando contigo durante esos tres años. – su masaje se detuvo y me giré para mirarlo.

Yo también soñaba mucho contigo… nunca pensé que fueran solo sueños, casi eran premoniciones. Lo mismo me pasó el día que despertaste del coma, me dijiste "baja a verme, me siento sola" y segundos después desperté con tus gritos.

Wow… ¿crees que tenga que ver con nuestras marcas?

Puede ser, la verdad hay muchas cosas que aún no comprendo sobre nuestra especie y sus lazos, sólo sé que el nuestro parece avanzar y evolucionar a pasos gigantescos.

Me recargué sobre su pecho y él me abrazó pasando sus manos por mi abdomen.

Aún me cuesta creer que estoy embarazada. No me gusta mirarme mucho en los espejos, sólo siento que crezco y crezco.

Para nada… la verdad me parece adorable, porque tu pancita crece, pero tu sigues tan pequeña y menuda como siempre y resulta ser proporcional a tu tamaño, de hecho fíjate… movió sus manos con cariño sobre ella – Mis manos casi la cubren por completo, tu cuerpo es pequeño, nunca te verás gigante.

Es como si hubiera comido una sandía.

Pero una de las pequeñas.

Apreté mi nariz con las manos y me sumergí para enjuagar mi cabello, para cuando salí Inuyasha me miraba sonriente.

Date vuelta, es mi turno. – musité.

Mientras lavaba sus cabellos miré de cerca el color.

¿Crees que nuestra hija pueda tener el cabello plateado?

Tengo entendido que está asociado a un gen recesivo… En cambio tu tono azabache es dominante.

¿Y tus ojos?

Lo mismo.

Buu… me encantaría que tuviera alguno de esos rasgos característicos.

Yo considero que mientras mas se parezca a ti mas perfecta será. – sonreí y lo abracé por la espalda mientras besaba su mejilla.

Disfrutamos del agua tibia por varios minutos hasta que el espuma desapareció completamente. Inuyasha salió para luego ayudarme a mi y después de secarnos el cabello nos metimos bajo las mantas de la cama para dormir cerca el uno del otro.


'

(Perspectiva de Inuyasha)

'

Me vi a mí mismo dentro del galpón justo para cuando Kikyo intentaba herir a Kag.

Siempre he sido tuyo, pero dejaré de serlo si la hieres, estoy hablando en serio. Suelta esa daga y ven aquí conmigo. – Mi otro yo abrió sus brazos invitándola a abrazarlo. La vi dar un paso dubitativo, pero se detuvo. Una sonrisa triste surcó sus labios.

Yo también estaba esperando un hijo… y lo perdí, ha sido horrible vivir su perdida sola – musitó con la voz quebrada – ¡Debiste estar ahí para mí!

Yo… yo no podía saberlo, lo siento, pero ahora estaré contigo, lo prometo.

Sonrió y miró a Kag bajo su agarre antes de volver a hablar. Yo sabía lo que ocurría ahora y era momento de evitarlo, sin embargo intenté moverme y no pude. Comencé a gritarle a Kikyo que la soltara... ella sólo me ignoró.

Mentira… mientras ella exista no estarás conmigo. Lo siento, tendrás que aprender a amarme después de esto. – Cuando la daga entró en el centro del pecho de Kag volví a sentir el dolor y el miedo de perderla.

¡NOOO! – El eco del grito de mi otro yo resonó en el lugar.

Sólo en ese instante Kikyo se giró hacia mí y me sonrió en un gesto tétrico.

Ahora es cuando moriré a tus manos… ¿te sientes orgulloso? Tu me transformaste en esto y luego fuiste lo suficientemente cruel para quitármelo todo. Tus manos están manchadas, y mientras la sangra siga en ellas, no podrás ser feliz.

'

Desperté exaltado y sentí mi cuerpo temblar con la adrenalina, estaba preparado para atacar en cualquier momento. Una mano pequeña acarició mis labios en un toque y me alejé al instante.

Kagome me miró preocupada.

Estabas teniendo una pesadilla. – musitó y de pronto sentí el aroma de su sangre.

¡¿Estás sangrando?!

Ah sí… me sujetaste con mucha fuerza por unos instantes, creo que me has rasgado con tus garras, pero ya ha sanado, no te preocupes. – me abrazó y me sentí un ser horrible. – Necesitas hablar de ello…

Lo sé… Lo siento gatita. – la abracé con miedo de que de pronto se esfumara y me encontrara de vuelta en esa escena de mierda que acababa de ver. – Lo siento tanto.

No no, yo te hice lo mismo hace unas semanas, estamos a mano… sólo quiero que estés bien, y necesito saber que estás sintiendo, déjame ayudarte.

Tenía razón, después de todo ¿Quién más iba a ayudarme con algo así? No había nadie en el mundo en quien confiara tanto como en ella para dejarme ver vulnerable. No me mostraría frágil ante nadie más y aún así me sentí seguro, porque sabía que con Kag estaba a salvo.