¡WAOH EL TIEMPO DE ACTUALISACION SE NOS PASA VOLANDO!
¿O es solo idea mía?
Bueh, sea como sea hemos logrado superar otra semana ¡y desbloquear un nuevo capítulo de esta historia! Y si, por si se lo están preguntando he estado jugando muchos videojuegos estos últimos días. Lo malo es que no he hecho más que repetir, hace mucho que me los pase todos y honestamente llega a un punto en el que se torna aburrido…
Pero sé que todos ustedes están pensando en una sola cosa, así que vallamos directamente a la actualización de esta historia:
Capítulo 35:
"Inmunidad a las Sombras"
El estruendo del cuerno de guerra anuncio el inicio de los juegos de guerra. El bramido producido por las pesadas botas de decenas de romanos fuertemente blindados al golpear la tierra retumbaba con fuerza mientras corrían de un extremo al otro en los campos de marte. Ya fuera para atacar o defender, no había un solo bando dispuesto a aflojar en lo más mínimo su posición. Desde arriba, flotando sobre la batalla ejerciendo sus deberes como juez, Jason observaba los juegos con una media sonrisa pintada en la cara:
-Estas cosas son increíbles-Leo le había dado unos binoculares de visión aumentada y además nocturna. Después de todo era difícil hacer el papel de árbitro cuando apenas puedes ver a los participantes-Veamos…-El equipo de Reyna estaba haciéndole pasar un mal rato a los otros, y parecía que serían los primeros en alcanzar las puertas del fuerte enemigo. Aunque los cañones de agua de Leo estaban haciendo un buen trabajo manteniéndoles a raya-A todo esto, ¿dónde se habrá metido?-Normalmente, para esas alturas, Percy ya debería estar haciendo alguna locura. Aunque conociendo a Reyna seguramente tomo medidas en contra del hijo de Poseidón. Y conociendo a Percy-Espero que no valla hacer alguna estupidez…
Aunque seguramente estaba pidiendo demasiado.
-¿Hmm?-Cuando al fin le encontró no pudo evitar sentirse un poco extrañado. Sabía que con lo intenso que era no dejaría que Jacob fuera solo por allí, arriesgándose a salir herido; y considerando su reciente relación también era lógico esperar verles trabajar juntos.
Pero había algo extraño. Abajo en tierra el gigantesco lobo rojizo no paraba de correr y abatir romanos uno tras otro; golpeaba los escudos en formación de frente y arrasaba con todos, sujetaba lanzas con sus mandíbulas y los mandaba a volar o simplemente les saltaba encima aplastándoles bajo su peso. Hasta ese punto todo era muy normal, después de todo los Quileutes eran más que solo lobos grandes. Lo extraño era que, cada vez que Percy intentaba alcanzarle el lobo pegaba otra carrera y le dejaba atrás. Si no los conociera…
-Dioses, ¿ya pelearon?-Desde lo alto de una de las torres del fuerte, Leo se golpeaba la frente mientras vigilaba el campo con sus binoculares.
-¿Qué hiciste ahora?-Unos metros por detrás, Hazel le cuestionaba a Percy mientras avanzaban.
-Yo que sé, solo empezó a correr como loco de pronto-Rebajo el ojiverde al tiempo que derribaba a un par de enemigos-¡Pensé que me iba a dejar montarlo!
Sin embargo, más adelante, un par de chicos de la primera cohorte demostraron salir muy mal parados al intentar saltar sobre el lomo del canido; que Jacob rodara y los aplastara fue apenas lo más leve.
-¡Chicos!-De repente un águila descendió junto a ellos y Frank aterrizo junto a su lado-Este no era el plan, ¿qué hizo Percy?-Inquirió con tranquilidad.
-¡Que yo no hice nada!-Repitió mosqueado el ojiverde.
Fuera como fuera el juego continuaba, ya tendrían tiempo para discutir después.
Al mismo tiempo, del lado contrario del campo, Varios chicos de la quinta intentaban frenar el avance de Seth; a diferencia del otro él no era tan grande, pero en lugar de avanzar con fuerza lo que hacía Seth era escabullirse entre las grietas en las formaciones y aturdir a cuantos enemigos lograba. Un poco más atrás, la pretora asentía observando todo desde el fuerte:
-Por favor, quita esa sonrisa complacida-A su lado Nico intentaba no sonar fastidiado. Al menos no demasiado.
-No me molestes-Rebatió tercamente la romana, aun sin borrar su sonrisa-Somos nosotros los que estamos presionando, ergo vamos ganando.
-No me quieras ver la cara.
-Oh por favor Nico, admite que el chico está haciendo un buen trabajo…-Dijo Reyna con humor-Aunque es obvio que lo hace para lucirse contigo-Agrego con puya en la voz, para entonces tornarse repentinamente seria-Pero discutiremos eso luego…-Dijo mientras volvía su atención al campo de batalla con su propio catalejo-¿Cómo les estará yendo a-… Aggh-
-¿Qué pasa?-Pregunto el hijo de Hades al ver la expresión de Reyna. Lucia extrañamente contrariada.
-Ah, no es nada que deba preocuparnos-Respondió con sencillez mientras plegaba su catalejo-Percy debió hacer alguna tontería, para variar…
Fue cerca de la media noche que los juegos acabaron, dando como ganador a la Pretor hija de Bellona.
Toda la primera y tercera cohorte se encontraban celebrando ruidosamente mientras veían a su líder ondear el estandarte capturado desde la entrada del fuerte enemigo. Junto a ella iban también Piper y los centuriones de la primera cohorte; un poco más atrás, aunque también era parte del equipo que capturo el fuerte, Nico prefería quedarse fuera del centro de atención y celebrar a su manera: en silencio y con una sonrisa de suficiencia.
-Ven…-A su lado, el lobo Seth no paraba de agitar la cola. Lucia más que feliz, y también reacio a unirse a los demás si eso significaba separarse del hijo de Hades; Nico le dio un par de palmadas en el costado antes de empezar a caminar-Consigamos algo de ropa antes de ir con los otros.
-O-
Era obvio que Reyna estaba de muy buen humor tras ganar los juegos de guerra, o nunca les habría permitido seguir celebrando hasta el amanecer. Obviamente Termino puso el grito en el cielo ante semejante violación a las reglas y los horarios del campamento, pero de alguna forma lograron hacerlo desistir tras cubrirlo con confeti y boas de plumas. Aunque nadie tenía idea de donde pudieron haber surgido, tampoco les importaba. Que incluso después de perder Frank y las cohortes de su equipo no se quedaban atrás durante la celebración.
Todos habían terminado reunidos en el comedor, con comida chatarra y chucherías por montones; por todos lados había discusiones sobre quien gano jugando sucio, y quien por suerte o por equis o ye razones, aunque no había rastro de enojo real en todo. Eran solo las típicas peleas tras cualquier encuentro deportivo; aunque si había varios chicos enojados reclamándole a Leo. Después de todo varias de sus trampas habían dejado a algunos de ellos calvos, pintado de algún color fosforescentes o con un fétido olor impregnado en ellos.
Y entre todo el ambiente festivo, alegre y cargado de bromas, había dos personas que estaban decididas a ignorar todo aquello asi como al otro.
-Si están tan enojados, ¿Por qué se sientan en la misma mesa?-
-Le preguntas a la persona equivocada, hace mucho deje intentar entender lo que piensan los hombres-
Mientras Hazel y Leo hablaban en susurros, en su propia mesa Percy y Jacob continuaban empecinados en poner mala cara al tiempo que se ignoraban entre sí. Para responder a la aclamada cuestión de por qué el quileute estaba enojado, todo era a causa de la forma tan amigable en que el príncipe Atticus se había dirigido a Percy y más aun con esas intenciones solapadas que le había echado en la cara ¡y el muy imbécil no había notado! Vale, tienen razón, era lo bastante hombre como para reconocer que se estaba comportando como una colegiala celosa ¡Pero es que solo recordar la forma en que ese pajarraco asqueroso había sujetado las manos de SU Percy hacia que le hirviera la sangre!
-"¿Por qué estas de mal humor?"-Y el imbécil todavía había tenido el descaro de preguntarle porque estaba enojado. Aunque él tampoco era mejor, después de todo le había mandado al diablo:
-"Si no lo sabes, no me molestes"-Si, había respondido como la perfecta chiquilla molesta.
Y Percy tampoco no era mejor. Ya que había tomado también una actitud de lo más infantil: si no me hablas no te hablo. Viéndolo desde un punto de vista externo, ambos eran muy similares. Lo cual, según una teoría de Leo sentado unas cuantas mesas más allá, era exactamente la razón por la que no se soportaban a veces. Lo cual explicaría sus contantes, y algo estúpidas, peleas. Como la actual.
-Alguien debería ir allí y solo decirle a Percy que el lobito esta celoso. Al menos, antes de que empiecen a apuñalar gente con las cucharillas.
-No, ya te lo dije…-Espeto Piper con suavidad, pero firmeza-Si te metes solo vas a empeorar todo.
-Díselo a la pobre mesa-
Mientras ellos habían estado charlando, Percy y Jacob habían comenzado a discutir entre ellos y si bien por primera vez no acabaron gritándose como era lo usual, la discusión si acabo con la mesa a la que estaban sentados partida a la mitad por el puño de Jacob y el mismo quileute emprendiendo la retirada; dejando a un muy ofuscado Percy mirando a la nada:
-Cinco denarios a que sale corriendo en menos de treinta segundos-
-¡Nico!-
-Le entro, ¡diez a que se queda parado como idiota!-
-¡Ugggh! Ustedes son imposibles-Justo Piper estaba a punto de acercarse a su compañero, cuando el hijo de Poseidón salió disparado sobre los pasos del quileute. Al mismo tiempo, mientras Leo seguía sacando las monedas de su cinturón, Seth llego con ellos con una enorme sonrisa en la cara:
-Parece que alguien estuvo siendo elogiado por Reyna-Acoto Leo, al tiempo que colocaba los dos últimos denarios en la palma de Nico. Quien de paso cerro su mano como trampa de osos con el dinero-Viejo, que tacaño…
-¡Nico! ¡Nico! ¡Mira lo que tengo!-Pero el joven quileute solo tenía ojos para el hijo de Hades.
Al tiempo que Seth le mostraba la medalla honoraria que había recibido de la pretora, muy disimuladamente Piper tomo a Leo y se lo llevo hacia donde Hazel y varios otros chicos intentaban consolar a Frank. Después de todo durante los siguientes treinta y un días sería responsable de dirigir todo lo concerniente a la legión el solo.
-Es genial…-Decía Nico-"Aunque seguramente se la dio solo por consideración"-Pensaba respecto a la medalla del Jugador Más Valioso. No que Seth no hubiera hecho nada, de hecho, le había salvado de una pequeña emboscada cuando irrumpieron el fuerte-Oye, gracias por cubrirme cuando buscábamos la bandera…
-¿Eh? No fue nada-Respondió con mucha seriedad-Nunca dejaría que-
-¿Qué tal si te invito algo?-Interrumpió el azabache, no tenía ganas de escuchar declaraciones de héroe de comics-Ya sabes, como un "gracias por salvarme el trasero"-Su pequeño intento de chiste logro sacarle una enorme risa al ya sonriente Seth, quien no tardo medio segundo en aceptar seguirle.
Después de todo, Nico no era ningún fan de los lugares concurridos. Solo tomo disimuladamente una jarra de jugo de frutas y emprendió la fuga. Si, en parte su intención era escapar de Reyna quien tarde o temprano iba a obligarlo a convivir con el resto de sus compañeros, pero también quería pasar algo de tiempo con Seth.
Seguía odiando la idea de verse obligado a relacionarse con alguien a causa de una reacción biológica como la impronta. Pero ya había aceptado que no era culpa suya ni de Seth, así que no había realmente ninguna razón justa para hacer sufrir al chico con su indiferencia. Tampoco era como si fuera aceptar lo que él consideraba sentimientos artificiales, pero al menos podía darle una oportunidad al chico.
Aunque debía estar claro que Seth tenía pocas posibilidades. El quileute era básicamente la antítesis a toda su existencia. Él era italiano y Seth era nativo americano. Era obvio que Seth no tenía que preocuparse por el sol, mientras que él no podía estar cinco minutos bajo el mismo sin terminar pareciendo un camarón; y como si eso no fuera suficiente, en un aspecto que le golpeaba directamente en el orgullo, él apenas alcanzaba el metro sesentaiocho cuando Seth fácilmente llegaba al metro ochenta de estatura; por no mencionar la masa de músculos que era Seth.
¡En serio que era frustrante, especialmente si él era mayor dos años que el lobo!
Pero, para que no quedar como cerdo superficial, también eran personas completamente opuestas. Seth era ruidoso, espontaneo, honesto, gracioso, divertido y les agradaba a las personas. Solo hacía falta ver la forma en que le miraba Jason, que incluso ya Reyna simpatizaba con él.
-¿No nos van a decir nada?-
-Descuida, nadie viene por aquí-Había llevado a Seth a la colina de los templos. Al techo en el templo de Plutón, para ser precisos. Era algo incómodo estar sentados sobre todas las gemas incrustadas en la obsidiana, pero él estaba acostumbrado y Seth no decía nada al respecto-Así que…-Increíblemente, fue él quien quiso iniciar una conversación-¿Te divertiste? Ya sabes, en los juegos-Por mucho que intento sonar natural, no pudo evitar sentirse como un imbécil.
-Eh, si fue genial-Respondió Seth, sin ocultar su sorpresa; al parecer haba estado pensando una forma de ser él quien hablara primero-Somos más fuertes que los chicos normales, y nunca me dejan jugar nada en los equipos de la escuela…-Mientras hablaba, comenzó a narrar un poco de mas-Y los otros, en la manada, nunca quieren hacer nada conmigo. Pero, aquí todos son geniales. Como…-De repente su pequeño explayo se vio interrumpido-Son geniales.
-Claro-Respondió Nico, sin pasar por alto la vergüenza de Seth. Estaba seguro que el final de esa oración iba muy diferente; y ahora era él quien estaba azorado.
Continuaron hablando sobre los juegos y bebiéndose la jarra de jugo, Seth era de risa floja y de alguna forma bastante contagiosa. Nico se descubrió a si mismo sonriendo tranquilamente mientras escuchaba a Seth contarle sobre su tribu, su madre y su hermana. Que incluso sus bromas le arrancaron un par de risas, y en cada una el quileute se le quedaba viendo de esa forma que tanto lo incomodaba: como si fuera lo más fascinante en el mundo.
-Oye…-Dijo de repente, intentando disipar su azoramiento-¿No tienes frio?-Después de todo estaba afuera, a la intemperie, y muy entrada la madrugada. Si no fuera por su chaqueta ya estaría helado, pero Seth apenas si llevaba una franela de algodón y shorts de mezclilla.
-Nah, estoy bien-Respondió Seth con orgullo-Mira…-Extendió su mano y en un increíble gesto de valor como las de Nico; y normalmente el mestizo le habría dado un manotazo, pero el contacto con la piel del quileute era sumamente confortante:
-Waoh, eso es… Increíble-Respondió, sin poder evitar tomar la mano del quileute con ambas suyas-Yo soy realmente malo el frio; incluso a la sombra me enfrió-Que incluso se atrevió a bromear.
-Jah, no te creas-Rebatió Seth, cuidando de no hacer nada que hiciera que Nico le soltara-Un día soleado normal, es un infierno para nosotros. El verano en Forks la máxima es de veinte grados.
-Debes odiar estar aquí entonces-Acoto Nico con guasa.
-En absoluto-Rebatió Seth, absolutamente en serio al tiempo que juntaba las manos de Nico entre las suyas y las frotaba suavemente-Este lugar es realmente fantástico. ¿Aun tienes frio?-Inquirió suavemente.
-N-no, gracias-
El esfuerzo que Nico estaba haciendo en ese momento por no salir corriendo y desaparecer SI era una tarea titánica. Más vale que Atlas dejara de hacer tanto lloriqueo o si no él mismo iría y le patearía su quejoso trasero.
Pero la verdad era que las manos de Seth eran de lo más confortantes. No solo eran cálidas. También eran grandes, mucho, lo bastante como para evitar que un solo centímetro de su piel blanca fuera arreciado por el frio aire de la madrugada.
-Waoh…-Pasaron varios minutos así, en silencio, con Seth intentando calentar las manos del otro.
-Sí, lo sé-Acoto Nico con algo de resignación-Son manos de niño.
-Jeje, son… tiernas-Dijo Seth mientras las apretaba-Pero no lo decía por eso-Agrego con repentina seriedad-Tienes la piel muy fría, es agradable-Acoto con una media sonrisa.
-Dímelo en invierno-Rebatió el mestizo.
-No, en serio-Insistió Seth. Era agradable sentir un pequeño alivio a su fiebre, aunque fuera solo en sus manos.
Y si le sumaba el hecho de que era la primera vez que Nico no rechazaba su tacto ¡sino que además lo correspondía! Era difícil contener la boba sonrisa en su cara, o ignorar la forma en que su pulso golpeaba en sus oídos. Solo rogaba porque Nico no se diera cuenta. No quería que Nico se enojara por pensar que estaba malinterpretando las cosas; es decir, si, le emocionaba pensar que ya le gustaba un poco más a Nico y oraba a los ancestros porque se transformara en afecto. Pero aun si tuviera que pasar el resto de su vida así, solo ayudando a Nico a calentarse las manos, él sería absolutamente feliz.
-¿Oye…-Estaba tan sumido en sus cavilaciones que por poco y no escucha a Nico-Realmente estas bien con esto?
-Sí, me gusta ayudar-
-No me refiero a esto-Atajo el hijo de Hades-Hablo de esto, de lo que nos están obligando a hacer-Explico.
-¿Hablas de que seas mi impronta?-Inquirió Seth genuinamente sincero-Nico, no voy a obligarte a nada. Yo solo quiero que seas feliz.
-¡¿Y estas bien con eso?!-Rebatió en arrebato el azabache apartando sus manos y sujetándolo del cuello de su camisa-¡A ti te están obligando a tener que rendirte ante un bastardo como yo! Eso no es justo, para ninguno de ustedes-Agrego con pesar.
-¿Por qué dices eso?-Inquirió un confundido Quileute-No creo que seas un-
-¡Lo soy! Al menos, intento ser buena persona…-Agrego desinflado, aun sin aflojar el agarre-¿Pero qué pasa con los otros? Con tus compañeros, tu hermana ¿Qué pasaría si imprimaran en alguien que no lo hace? ¿Alguien que se aproveche de ustedes?
-Eso no pa-
-¡Eso no es algo que puedas asegurar!-Seth dio un pequeño grito ante el grito del mayor; especialmente ahora que le tenían sujeto con ambas manos-Algún día yo… voy a hacer algo horrible. E-el rencor no es algo que pueda dejar atrás. Odiar-Sus palabras salían caladas con miedo y resignación, que incluso no había notado como todo su cuerpo había empezado a temblar. Esos eran pensamientos que le flagelaban en cada momento de paz que lograba tener-Odiar es algo muy fácil para mí. Por eso-
-No tienes que decir nada mas-
Le costó algo de esfuerzo, Nico se resistió bastante, pero al final Seth logro tomarlo y juntarlo a su cuerpo. Podía sentir los brazos y las manos del italiano contra su pecho al tiempo al tiempo que él sujetaba a Nico presionándolo contra su cuerpo, rodeándolo con sus brazos a la altura de la cintura y de la espalda. De algún modo sabía que Nico en realidad no estaba reclamándole por haber imprimado en él, que en realidad intentaba convencerlo de que lo mejor era mantenerse alejado de él. Porque estaba convencido que él, Nico, no lo merecía.
-Ey, ey no te voy a soltar-Nico no paraba de empujarlo y tratar de separarse, pero Seth no pensaba dejarlo alejarse-Ni ahora, ni-
-¡No termines esa oración!-Bramo el hijo de Hades. Esta vez su rabia se coló fuera de su cuerpo: agitando las sombras y congelando el suelo a sus pies-¡Nunca nadie ha cumplido esa promesa! ¡No conmigo! ¡Mi hermana me abandono y murió! ¡Ningún dios se preocupa por sus hijos! ¡Y nunca he sido nada más que un caso de caridad para los demás!-Conforme sus pulmones se vaciaban también lo hacia su arrebato, pero aún estaba muy agitado al volver a hablar escondiendo su rostro en el pecho de Seth-Sé que no es justo con ellos, sé que realmente no lo ven así. Pero todos ellos: Jason, Hazel, Reyna… Todos tienen sus propias vidas, y yo solo soy un extra en ese mundo-
-Bueno, eso está bien-Comento Seth apretándolo con fuerza-¿Sabes por qué? Porque en mi mundo yo soy el extra, y tú eres el protagonista ¡y no me importa lo que pienses de ti mismo, o de mí, o de lo que sea!-Atajo al ver que Nico se preparaba a discutirlo-Todos creen que por ser joven soy tonto, y es cierto que no soy un estudiante de diez…-Agrego con humor-Pero te he observado, mucho-Mientras hablaba un pequeño rubor se extendía por todo su rostro-Y he visto que muchas personas se apartan del camino cuando pasas, algunos lo disimulan, y que otros te miran con miedo o rabia. No es tu culpa, y es normal que quieras apartarte.
-Ahórrame el discurso motivacional…
-Pero no creas que eso va a funcionar conmigo-Rebatió Seth con una enorme y muy boba sonrisa. De esas que usualmente Nico sentía el impulso de borrar de un puñetazo en cualquiera-Sé que eres un buen tipo, hagas lo que hagas sé que eres bueno. Y si nadie más lo nota, mejor, porque entonces te tendré todo para mi…
Conforme hablaba, Seth iba presionando sus cuerpos y a la vez inclinando su rostro hacia adelante. Nico estaba listo para desaparecer en las sombras, y de las vidas de todos ellos por un mes como ese idiota osara a besarlo-
-¡…!-Pero los labios de Seth jamás tocaron los suyos, ni cerca.
Allí, bajo el marco del cielo oscuro y el aire noctámbulo, Seth posaba suavemente sus labios en la frente del hijo del dios propietario del templo sobre el cual se encontraban de pie. Podía sentir como el cuerpo entre sus brazos se relajaba, había dejado de temblar y de intentar empujarle lejos. Incluso pudo sentir la respiración del otro en su pecho, colándose a través de la tela de su camisa. Aun sobre el beso, Seth sonrió:
-¿Lo ves?-Hablo con un ligero tono divertido-Si fueras un mal tipo ya me habrías pateado entre las piernas.
-Iba a hacerlo si intentabas besarme-Mintió, en realidad iba a huir como era usual en él; pero tomo nota mental para las siguiente ocasión-Y aun lo estoy considerando…-Volvió a mentir, más preocupado internamente al considerar que podría haber una próxima ocasión.
-Ya te lo dije, Nico…-Dijo mientras aflojaba un poco su agarre permitiendo que el hijo de Hades se separa un poco, pero sin soltarle. Solo lo suficiente para que pudiera levantar el rostro y verse a la cara-No me importa cuanto tenga que esperar, incluso si nunca quieres que lo haga. Yo solo quiero que seas feliz… Y sabes algo-Agrego de pronto, como una bombilla se hubiera encendido de repente en su cabeza-Creo que ya sé por qué eres mi impronta.
-Ilumíname-Insto sardónico el azabache.
-Es para que nunca estés solo-Su declaración fue tan seria, que Nico sintió ganas de reírse-Ríete si quieres…-Pero casi se atraganta con su saliva cuando Seth adivino sus pensamientos-Pero realmente siento que es así. Las cosas no siempre son malas, Nico.
-Eres demasiado optimista-Con esa última palabra Nico acabó de deshacer el contacto entre ellos, con algo de brusquedad. Aunque no sin pasar por alto lo frio que de repente se sentía todo su cuerpo; y además-¡¿Qué demonios-
-No es nada…
¡Claro que era algo! ¡Dioses, ese chico era realmente idiota! Y Nico también se sentía como uno, y como un reverendo cretino. Antes, en medio de su arrebato, cuando algo de su poder empezó a filtrarse hacia afuera a causa de la rabia y la frustración ¡¿por qué ese idiota no lo había soltado entonces?!
Toda la ropa de Seth estaba llena de tajos y algunas quemaduras frías, producto de las sombras agitadas por él. Pero eso era fácil de ignorar. Lo que realmente le alarmaba eran todos los cortes, las incisiones y tajos que recorrían la piel morena de Seth. Especialmente en sus brazos.
-¡…!-Y su espalda estaba aún peor. Cuando Nico la vio, ensangrentada y maltrecha, se sintió como la peor basura de este mundo. Sentimiento que era ya como un viejo amigo para él-Santo Hades, soy-
-Oye, oye, no es tu culpa-Atajo Seth dándose la vuelta y sujetándole de los hombros con suavidad, casi que ternura-Y esto no es nada para mí, me recupero muy rápido.
-No, las sombras lastiman el-
-Míralo tú mismo-Nico tuvo que tragarse sus palabras.
Normalmente las sombras lastimaban más que solo el cuerpo. Las heridas que provocaban quedaban abiertas y sangraban mucho más de lo que debían, a veces incluso congelaban la carne y dejaban horribles cicatrices. Pero no las de Seth. Sus cortes sangraban, sí, pero las heridas se cerraban tan rápido que apenas dejaban pequeñas líneas de sangre tras ellas. Nico sujeto una de sus muñecas y limpio los restos de sangre, pero no había rastro de que alguna vez esos cortes estuvieran allí:
-Pero, ¿cómo?-Dijo atónito-N-no es posible…
-Te lo dije, los lobos nos recuperamos rápido.
-"Si, al igual que nosotros o los monstruos"-A pesar del orgullo en la voz de Seth, Nico no podía dejar ir aquel sentimiento de sorpresa-"Pero esto…"
Estaba al tanto de las habilidades de los Quileutes, pero incluso los monstruos más débiles tenían una alta capacidad de regeneración. Y Will siempre estaba quejándose sobre que entrenara con su espada de acero estigio, que esas heridas siempre drenaban toda su energía para poder curarlas.
Aun así, Seth estaba allí. De pie, ileso, con su ropa arruinada y una boba sonrisa de suficiencia en la cara.
Pero esta vez, Nico no podía prescindir de mirarle de una forma muy diferente. Y preguntándose mil veces, de mil formas diferentes ¿realmente eran los lobos tan especiales? ¿De verdad había conocido a Seth por un motivo importante? ¿Era en verdad posible que por una vez los dioses quisieran sonreírle?
-Oye-
Pero antes de que el quileute acabara su oración, Nico se adelantó y tomándole por el cuello le jalo, obligándolo a inclinarse lo suficiente como poder darle un corto pero claro beso en la mejilla. Cuando le soltó Seth boqueaba como pez fuera del agua:
-Solo, te devolví el gesto-Espeto Nico con aparente indiferencia-Y perdona por, herirte… Y romperte la ropa.
-Si vas a hacer eso siempre, rómpeme la ropa cuando quieras-
-¡Agh! ¡Eso sonó horrible!-
-¿Tú crees? ¿Pero que tiene?-
Mientras Nico aún era invadido por el pudor y la vergüenza que Seth no captaba en su propia declaración, en lo profundo de su mente una pequeña luz de esperanza comenzaba a brillar. A calentar, como un pequeño fuego, que apartaba tenuemente la oscuridad y ese frio maldito que se había impregnado en él desde que piso por primera vez el inframundo.
¿Acaso era siquiera posible, que Seth fuera inmune a ese frio?
¿A la oscuridad?
Y lo que, en verdad seria inaudito, ¿acaso podría protegerlo a él de esas mismas sombras que habían elegido su alma como residencia?
Nico odiaba la esperanza. Porque en su experiencia siempre acababa en decepción.
Pero por esta vez. Por esa única vez, mientras caminaban de regreso por la vía Principal y extendía su mano para entrelazar sus dedos con los de Seth, se permitió alimentar un poco más ese pequeño fuego blanco que había comenzado a arder dentro de él.
Continuara…
Olviden lo que dije antes, definitivamente lo que se pasa más rápido es leer cada capítulo jajajaja
Pero aunque dure poco estoy seguro de que todos pudieron disfrutarlo, especialmente porque asegura una emocionante continuación para nuestro próximo capítulo Jo. jo. Jo…
Y con eso en mente, mis preciosuras espero encontrarlos pronto asomándose por los reviews (los cuales mantienen sano e inspirado a un autor, no lo digo yo lo dice la ciencia)
¡Nos leemos la próxima semana!
