OS 54. Liderazgo Convaleciente (Part I)

POV NARRADOR

-Nunca creí decir esto... pero extraño a Hipo- dijo Patán mientras agotado trataba de dar las últimas cinco vueltas a la arena

-Yo lo extrañe desde que se fue- se quejó Brutacio quien corría a su lado

-No es hora del té señoritas... MAS RÁPIDO- les regañó Astrid en el centro de la arena mientras los veía correr. Por primera vez en su historia, Brutilda estaba desde el banco de los salvados junto a Patapez quienes veían a Patán y Brutacio pagar su doloroso castigo por hacer una mala broma de la ojiazul.

Habían pasado dos semanas desde que el líder fue llamado por su padre para que lo acompañara a su primera reunión diplomática con los Avigg, aunque muy de mala gana, aceptó su invitación, eso dejó obviamente a la suplente al mando de la Orilla del Dragón, una líder que se tomaba muy enserio su trabajo.

Un silbido presagió una silueta apareciendo en el horizonte, que en ese momento ya estaba dibujando un atardecer, cuando aterrizó fue brutalmente atacado por unos brazos...

-HIPOOOOO... No tienes idea de cuánto te extrañe- le dijo Patán mientras abrazaba un lado del castaño que estaba en completo shock

-Nunca te vuelvas a ir- decía con un puchero Brutacio el otro lado del abrazo –y si te vas... llévanos contigo-

-No sabes por todo lo que hemos pasado con esta dictadora- acusó Patán a la rubia quien solo ponía los ojos en blanco cuando se acercaba a el

-Por Thor... no fue para tanto- se defendió esta

-Hipo Hipo Hipo Hipo... el combate mano a garra... Regresó- le informaba casi traumatizado Patán –y hemos corrido tanto que ya desgastamos nuestras botas-

-Particularmente nosotros... por alguna razón que no comprendemos- rectificó Brutacio

-¿Qué les parece por hoy tomarse resto del día?- les dijo tranquilo Hipo intentando deshacerse de aquel abrazo que definitivamente ya había durado demasiado

-SII- gritaron los dos al mismo tiempo zafándose del abrazo, dejando completamente sorprendido a Hipo cuando ambos besaron una de sus mejillas y salieron de la arena

-TU REINADO DE TERROR ACABÓ RUBIA- se burló Patán

-TORMENTA- gritó Astrid mientras su dragona complacida lanzaba un par de espinas contra Patán el cual solo dio un grito agudo y corrió más rápido.

-¿El día libre también aplica para los que nos portamos bien?- peguntó despreocupada Brutilda

-¿Tu?... ¿tú te portaste bien?... ¿ella se portó bien?- preguntó sorprendido Hipo

-Para ser honesta... si- le dijo con la misma sorpresa Astrid

-Jah... soy lo suficientemente lista como para no hacer enojar a Astrid cuando va a tener el mando tanto tiempo, pero tranquilo amiguito ilusionado... todo volverá a la normalidad- le informó Brutilda mientras se dirigía a la salida

-Oh eso es muy alentador...- respondió Hipo sarcástico mientras veía salir a Brutilda y Patapez rápidamente de la arena

-Un gusto que regresaras amigo...- le saludó Patapez –no dejes que te molesten haces un buen trabajo como jefa- Astrid correspondió tal alago con una sonrisa

-Hola- la saludó cuando al fin todos se habían desplegado a sus intereses propios.

-Te extrañe- le confesó la rubia apropiándose ahora ella de un abrazo dulcemente acompañado de un beso –quizá no tanto como Patán...- Hipo dejó escapar una risa sincera mientras negaba divertido con la cabeza

-Aunque definitivamente fue a una pequeña pero muy mortal rubia a quien extrañe más, debo admitir que los extrañe a todos- dijo escondiendo en aquel tono divertido un toque de nostalgia que Astrid podía detectar muy bien

-¿Tan mal estuvo?- le preguntó mientras tomaba su mano y se disponían a caminar con tranquilidad a la zona de las cabañas

-Tanta diplomacia, alegorías en todo momento, juntas aburridas y a mi parecer innecesarias... As, sigue sin ser lo mío... y lo peor, ver a mi padre desenvolverse tan fácil... nunca voy a poder hacer eso-

-Hipo... si esperas ser como tu padre, bueno nunca lo vas a ser...- le dijo deteniéndose y haciéndolo mirarla de frente –porque para serlo necesitarías cambiar todo esto- le decía señalándolo de arriba a abajo

-¿Acabas de señalarme completo?- Astrid dibujo media sonrisa en su rostro contagiándole tal gesto al castaño.

-Por supuesto, eres totalmente diferente a tu padre Hipo en el buen sentido, es decir, Estoico es un gran jefe, a su manera, y cuando llegue el momento, tú lo serás a la tuya-

-No me gusta pensar en que llegué ese momento- se quejó Hipo con una mueca

-No lo pienses entonces- le respondió tranquila la ojiazul –solo ten guardado en la memoria... que cuando llegué el momento, todo lo que tendrás que hacer es intentarlo-

-¿Por qué tienes esa molesta habilidad de poner mi mente en orden?... ¿no me puedes dejar mis delirios dramáticos por un rato más?- le reprochó el castaño atrayéndola hacia él, acomodando su flequillo y reteniendo su mano en su mejilla para atraerla a un nuevo beso que fue brutalmente interrumpido por un estornudo del ojiverde

-Salud- se burló la chica –creo que alguien se está enfermando-

-Astrid por Thor, solo estornude...-

POV ASTRID

-Aah Hipo... quédate quieto- lo regañaba mientras trataba de cambiar los paños húmedos y bajar un poco la fiebre que lo estaba invadiendo

-Que estoy bien- me reprochaba tratando de levantarse de la cama –Patapez dile a esta rubia sobreprotectora que no voy a morir-

-En realidad Hipo... la fiebre está aumentando rápidamente- le respondió tímido Patapez –está avanzando muy rápido para ser un simple resfriado... ¿hay alguna posibilidad de que te hayas contagiado con algo?-

-No que yo esté enterado- dijo Hipo aún bastante consiente –es solo fiebre y estornudos...- entonces comenzó a toser –y un poco de tos-

-Emmm Astrid...- me llamó haciéndome salir de ahí –tengo una teoría, pero creo que vamos a necesitar a Gothi... y quizá a Estoico-

-¿Qué está pasando?- le pregunté preocupada

-Creo que es una especie de gripe anguiola... y sabes que es contagiosa, lo mejor será aislar también a Estoico si no queremos a todo Berk enfermo de nuevo-

-Los vikingos con alucinaciones... o Patán queriendo conquistar al mundo con un terrible terror, los gemelos... Thor no- le dije al recordar el último brote de anguiola que invadió Berk hace un par de años

-Exacto... debemos traer a Estoico aquí o asegurarnos al menos que no ha contagiado al resto de Berk- yo asentí –Chimuelo sigue siendo el más rápido...-

-Yo iré...- escuchamos a Hipo levantándose

-Tú te vas a quedar aquí, guardaras reposo y en medida de lo posible, trataras de no contagiar a nadie ¿bien?- le ordené

-As... estoy bie...- apenas pudo decir cuando otro ataque de tos lo interrumpió

-No, no lo estas, ya recuéstate... - le decía mientras lo recostaba de nuevo –por favor Hipo, solo descansa ¿sí?... y obedece a Patapez-

-¿Iras tú?- yo asentí, después de todo, después de Hipo, soy la que conoce como sacarle mejor provecho a la cola de Chimuelo.

-Volveré rápido- besé su frente, me despedí de Patapez, dejé a Tormenta vigilándolo con la orden de usar la violencia en caso necesario y salí volando de la Orilla.

-Perfecto- dije aliviada en cuanto aterricé en Berk, vikingos de un lado al otro sin síntomas de resfriado

-QUE ESTOY BIEN- escuché un grito a lo lejos, bueno, en algunas cosas Estoico e Hipo son igual de necios.

-Solo deja que la anciana te revise- le insistía Bocón cuando entré a la cabaña de Estoico

-¿Astrid?- preguntó al verme llegar

-Hola jefe... vine por usted- él y Bocón me miraron intrigados –Hipo y usted, tienen una clase de gripe de anguiola y si no quiere contagiar a todo Berk lo mejor será que se recupere en la Orilla-

-Anguiola ¿enserio?- dijo Estoico después de estornudar un par de veces

-Probablemente... Hipo está mostrando los mismos síntomas, por eso vine por usted y Gothi-

-¿Ahora si me vas a escuchar?- se quejó Bocón –ahora no seas necio y lárgate de aquí antes de que nos contagies a todos-

Muy a regañadientes, Estoico admitió que pasar la enfermedad en el aislamiento de la Orilla era mucho mejor que lidiar con todos los vikingos enfermos. Más lento de lo que nos tomó el camino de ida, Chimuelo y yo volamos a la par con los dragones del jefe, de Bocón y de Gothi

POV NARRADOR

-Patán... ¿podrías salir de ese barril?- le recriminaba con los ojos en blanco Patapez

-No... ya pase por esto una vez y no planeo enfermarme de nuevo-

-Yo tampoco planeo estar enferma de nuevo... así que hermano, mantente lejos de la infección andante a la que llamamos hoy líder-

-¿Y por qué el debería alejarse si la que no se quiere enfermar eres tú?- le cuestionó Patapez en un tono obvio

-Dah... si él se enferma, yo me enfermo- dijo en el mismo tono Brutilda

-¿A si?- preguntó Brutacio confundido

-Sí, somos gemelos-

-Solo que sea por eso- respondió Brutacio mientras asentía en modo afirmativo ante tal declaración

-Chicos Estoico no tarda en llegar, necesitamos prepararle una cama para que repose igualmente- dijo Patapez mirando a Patán

-Oh no olvídalo cara de pez, no voy a ceder mi cabaña a un germen con pies-

-Puede acomodarse en la mía solo arréglala con un par de mantas más- de mala gana Patán obedeció la orden de Patapez y fue a arreglar dicha cabaña para la llegada de un nuevo paciente.

Cuando Astrid llegó, Gothi les confirmó las malas noticias, ambos se habían contagiado de gripe de anguiola, y aunque por el momento nadie más presentaba síntomas, tardarían muy poco en salir los síntomas en caso de que alguien más se haya contagiado.

-Tengo la lista de ingredientes...- dijo Patapez entrando a la habitación de Hipo que era custodiado por Astrid

-Bien ¿puedes cuidar...- Astrid fue interrumpida por el brazo de Hipo quien se negó

-Yo voy a ir- dijo apenas pudiendo levantarse

-Tu estas totalmente loco si crees que vas a ir tu-

-Conozco el último ingrediente Astrid, y no hay manera que te deje ir- Astrid le dio media sonrisa y lo obligó a acostarse

-Entonces es una suerte que no te esté pidiendo permiso, Patapez... encárgate de la Orilla, apóyate con Bocón y Gothi, traeremos lo antes posible los ingredientes-

Sin darle derecho a réplica, la rubia salió de ahí dejando a un muy angustiado jinete que casi no sale vivo cuando fue a la Isla Anguila.

-¿Cuídalo si?- le pidió al Furia Nocturna –Bien, Patán y los gemelos, irán a la isla curandera, la raíz de espino negro, lo botones de roca y la planta daga salvaje es su trabajo, tráiganla lo antes posible-

-¿Segura que iras a la Isla Anguila sola?- le preguntó Patapez al salir de la cabaña de Hipo –yo he estado ahí, no es el mejor lugar para una misión en solitario-

-Me las arreglaré... yo me encargo de la anguila sangrienta- le respondió con completa seguridad la chica -tu encárgate de que cuando regrese aun tenga un prometido-