Sus manos estaban entrelazadas.

Ellos caminaban juntos por las afueras del castillo, mirando como poco a poco el pasto tomaba un color verde intenso y las flores comenzaban a brotar. El día tenía un sol resplandeciente y el calor era abrazador.

"¿Y Blaise dijo eso?" preguntó Draco, tirando de la túnica de Clarisse para acercarla a él.

Ella asintió, tomando la mano que pasaba por sobre su hombro. "Llevan semanas investigandolo pero Snape no había querido decirnos."

"Estamos jodidos." gruñó Draco mientras entraban en el primer pasillo del castillo. "Mis padres van a matarme."

"No lo harán." respondió ella. "Si utilizamos magia fue porque se volvió necesario. Sabemos que está prohibido pero esa mujer - esa mujer no era una Muggle, está más que claro."

"De todas maneras," agregó. "está prohibido Liss, el ministerio no dejará pasar ésto."

Clarisse saltó frente a él, caminando de espaldas mientras Draco rodeaba su cintura. "¿Puedes dejar de ser tan negativo por un segundo?." le dijo, tomando sus mejillas.

Él puso los ojos en blanco mientras la guiaba. "¿Y tú podrías dejar de sonreír por un segundo?, no entiendo como puedes estar tan feliz luego de toda la mierda que hemos pasado."

Clarisse curvo su labio, encogiendose de hombros mientras tiraba de su corbata. "Sólo intentó olvidar las cosas cuando estamos juntos."

"Mierda." exclamó, en un tono duro.

Ella frenó, mirándolo con preocupación. "Qué."

Draco se acercó, apoyando su nariz contra la de ella. "Quiero besarte."

Sus labios formaron una sonrisa cuando él se acercó, dejando besos sobre la piel de sus labios, bajando hasta su mandíbula mientras comenzaba a dar pasos, balanceándose por el pasillo.

"Eres un imbécil." dijo ella, cruzando los brazos por su cuello. "Me habías asustado."

"Si me sigues diciendo imbécil juro que no tendré piedad al follarte en cuanto lleguemos a la sala común." la retó, separándose un segundo de ella.

"¿Si?." preguntó, en un tono grueso. "que imbécil."

El sol estaba filtrandose por los vitrales del pasillo y Clarisse desató el nudo de su túnica, quitándosela mientras la colgaba en su brazo. Draco volvió a tomar su mano, y siguieron avanzando.

Ella no lo notó, pero en mitad del corredor, un grupo de Ravenclaws de último año conversaban, y sus vistas quedaron fijas en Clarisse, quien tiraba de su cabello mientras marcaba un paso con sus caderas.

Draco chasqueo la lengua, mirándolos con furia antes de recibir un saludo.

"Malfoy..." lo llamó uno de los chicos. "cómo estás amigo."

Él hizo un gesto con la cabeza, apretando la mano de Clarisse. "Mejor de lo que te ves tú Boot."

Una risa provino de los demás chicos y ella se giró, mirándolos sin reconocer a ninguno de ellos.

"¿Y quién es tu amiga?" preguntó Boot, mirándola de pies a cabeza. "Podrías presentarnosla."

"No les importa." rechisto él, tirando de la mano de Clarisse.

Ella no hizo caso y jaló su brazo, soltandose mientras se ponía a su lado. "Clarisse White."

De reojo vio la mirada furiosa de Draco. Las venas marcandose en sus brazos mientras apretaba su manos.

"Clarisse White..." murmuró el chico, tomando su mano para besar sus nudillos. "Es un verdadero gusto."

Cuando él la iba a soltar, Draco tomó su cintura, acercadola a él para ponerla a su lado. "Siempre siendo tan amable Boot," dijo en un tono amenazante. "no creo que quieras que te recuerde lo amable que puedo ser yo, dándole unos retoques a tu rostro."

"Malfoy..." dijo el chico con tranquilidad. "solo estaba siendo educado con tu amig -"

"Novia." interrumpió él, apretando la cadera de Clarisse. "Es mi novia y no, a ella no le importa tu maldita educación así que si nos disculpas, tenemos cosas que hacer."

Un ardor en su estómago la hizo sonreír al escuchar sus palabras, y mientras él les daba una mirada mortífera, Clarisse pensó que tan importante debía ser esto para él.

Los murmullos se evaporaron cuando siguieron avanzando. La mano de Draco descansado sobre su espalda baja mientras la presionaba para avanzar.

"No tenías por qué ser tan -"

"Una palabra más y te follare frente a ellos," la amenazó. "para que vean que el único que puede tenerte soy yo."

Clarisse se alejó, plantandose a su lado mientras se cruzaba de brazos. "Draco, ¿es una broma?"

Él la miró, para luego voltearse y dar un vistazo a los chicos que seguían riendo y hablando. "No lo es."

Ella mordió su labio, bajando el tono a uno más suave. "No creo que quieras que me vean."

"No necesito desnudarte para hacerlo." le respondió, cortando los centímetros que los separaban para tomar su cadera. "Sólo debo levantar un poco más esa falda y correr tus bragas."

Sus mejillas ardieron y miró a su alrededor, esperando que nadie, además de los Ravenclaw, apareciera.

Clarisse se acercó a él, tirando de su corbata mientras le susurraba al oído. "Entonces hazlo."

El bolso cayó por su brazo y la túnica quedó enrollada a sus pies. Las manos de Draco tomaron sus caderas, y ella se impulso, aferrándose de sus hombros, hasta quedar con sus piernas sobre él, siendo pegada al muro de piedra tras ella.

"No entiendo cómo es que sigues cuestionando mis palabras White." dijo él, deslizando las manos por sus muslos. "Soy capaz de hacerte cualquier cosa."

"Deja de hablar y hazlo Draco." espetó ella, tirando de su cabello. "¿O necesitas que te lo ruegue?"

Sus dedos bajaron hasta sus bragas, corriendolas mientras frotaba sobre sus pliegues. "En realidad, siento la necesidad de estar dentro de ti ahora mismo. No podría hacerte esperar, sería una tortura para mi también."

Cuando uno de sus dedos se introdujo, Clarisse volteó, mirando hasta el fondo del pasillo donde uno de los chicos los miraba.

"Draco," suspiró, pegando su cabeza a la pared. "aquí no."

"¿Aquí no?" preguntó en tono burlón. "White, tú me obligaste a hacer esto. Ahora, acepta tus consecuencias."

Él apretó su muslo, permitiendo que sus dedos comenzaran a moverse con más rapidez. Clarisse jadeo, dejando caer su rostro sobre su hombro. Su cuerpo tembló cuando los sintió introducirse en ella, curvandose y marcando un movimiento brusco para llegar al rincón superior de su entrada.

"Draco..." volvió a gemir, notando que ahora, no era un solo chico el que había puesto su atención sobre ellos. "Te lo suplico... aquí no."

Él gruñó, volteando su rostro por segundos antes de volver a mirarla. "¿No quieres Liss?" preguntó, en un tono burlón. "¿No quieres que te toque?"

Ella cerró sus ojos, apretandolos con fuerza. "No dije - mierda... no dije eso."

Sus piernas se ajustaron a sus caderas cuando la golpeaba de manera ruda con los dedos. Su espalda se arqueo y su cabello cayó por sus hombros, alzando su pecho mientras su camisa se estiraba sobre su cuerpo.

Enterró los dedos sobre su hombro a la vez que sollozaba. "Draco te lo suplico..."

"Qué." espetó él, de manera fría. "Qué quieres Clarisse."

"Llévame a la cama Draco." le pidió, mirando sus ojos. "Follame en tu cuarto, lo necesito."

Su mirada se tornó oscura, y la sensación en el estómago de Clarisse cuando lo vio lamer su labio fue inexplicable para si misma.

"¿Tanto deseas que te folle?" su voz fue espectral, y encendió cada sentido de Clarisse. "Eres una niña complicada White, tienes la valentía de llevarme la contraria en público, y a solas... estás aquí, suplicando que te meta mi polla."

"Nunca lo entenderás." jadeo ella, mordiendo sus labios con fuerza.

Draco miró una última vez por él pasillo, y Clarisse estaba segura de que el grupo ya había notado sus intenciones.

Los dedos salieron de su interior y él tomó sus caderas, bajandola de su regazo para poner sus pies en la tierra.

"Llegaremos a la habitación y más vale que te quites ese uniforme para recostarte desnuda sobre mis sábanas." espetó, levantando el bolso y la túnica para tirar de su brazo.

Clarisse lo siguió, corriendo a su lado. "¿Por qué no me lo quitas tú?"

Sintió la presión en su mano y las palabras correr por sus labios. "Basta Clarisse, no sigas."

"Por qué Draco." murmuró. "¿Acaso no quieres hacerlo?"

Doblaron por un largo pasillo hasta llegar a las mazmorras. Podía ver la puerta de entrada, sintiendo su estómago anudarse al pensar en lo que sucedería.

"¿De verdad lo preguntas?" espetó. "He estado todo el puto día pensado en eso, así como he pensado que te has portado extremadamente mal conmigo últimamente."

Ella sonrió, abriendo los primeros botones de su camisa. "Eso de ser una chica buena no es lo mío Draco." respondió. "Creo que me gusta la idea de jugar un poco."

Llegaron a la puerta, y ella admiró como Draco susurraba la clave para que la madera se deslizara, abriendo paso al angosto corredor.

"Estarás jodida entonces." dijo con una sonrisa. "No aguantaré que seas así por el resto de nuestra vida, tengo que hacer algo al respecto."

Todos sus pensamientos se nublaron, captando solo aquellas palabras.

«...por el resto de nuestra vida...»

Pensar en pasar lo que quedaba de sus días con Draco era algo que jamás creyó tener en mente. Ni siquiera ahora, que habían pasado la mayor parte del tiempo juntos, aprendiendo a conocerse y calcando momento que ella solo esperaba, fueran eternos.

Subieron las escaleras en segundos, y Clarisse no tuvo tiempo de notar rostros, ni oír voces. Estaba demasiado concentrada en seguir los pasos de Draco, quien abrió la puerta de su cuarto de golpe, tirando de ella hacia dentro mientras comenzaba a desabotonar su camisa.

Clarisse noto lo fugaz de sus dedos, que pasaban sobre su brasier mientras tiraba los botones con fuerza. Ella se quedó inmóvil, mirando como la desnudaba, enroscando ahora los dedos en la cinturilla de su falda.

"Siempre he encontrado que el uniforme Slytherin acentúa tu cuerpo." le dijo, agachandose frente a ella. "Pero me gusta más como te ves con mis sábanas encima."

"¿Te digo como me gusta verte a ti?" le respondió ella, pasando su mano por los mechones desordenados de su cabello mientras el asentía. "Tal como estás ahora, arrodillado a mis pies, ¿no es eso algo irónico?"

Draco no tardó en estar de pie nuevamente, tomandola desde el cuello mientras empujaba su cuerpo para tirarla sobre su cama mientras veía su cuerpo saltar sobre ella.

"Tan equivocada..." gruñó, comenzado a desvestirse. "jamás te cedería el maldito poder Clarisse, así que no pienses que ganaste algo con eso."

"Últimamente no has demostrado quién manda Draco." siseo ella, en un tono atrayente. "Sinceramente estoy empezando a olvidar tu 'poder', si así quieres llamarlo."

Lo vio bajar sus pantalones, tirando de su bóxer para dejar ver su polla, dura y palpitante, acercándose a ella.

"Me tienes bastante cansado White, y me he relajado mucho contigo." refunfuño, acercándose a ella mientras tomaba sus manos. "Voy a cerrar tu boca para no oír tu irritante voz mientras te follo hasta que tiembles."

Un guiño de ojo fue todo lo que optuvo de él antes de verlo tomar su corbata y la de él, haciendo una bola con una de ella mientras tomaba su barbilla.

"Abre."

Ella puso los ojos en blanco, mirándolo mientras su respiración se veía cortada por la tela que llenó todo el espacio de su boca. Draco estiró la otra corbata, tomando sus muñecas para enrollarlas en distintas direcciones, anudando con firmeza sobre la piel sensible.

"¿Te gusta así Clarisse?" le dijo con sarcasmo. "¿Ésta era la mierda que querías?"

De golpe, subió sus brazos, dejándolos sobre su cabeza mientras acariciaba todo su cuerpo, amasando hasta llegar a sus caderas, las cuales tiró, apoyándose de sus muslos para acercarla al borde de la cama.

Bombeo su longitud, alineandola en su entrada mientras comenzaba a frotarse sobre ella, pasando sus dedos por su vientre mientras miraba su anillo.

Ellos eran dos serpientes entrelazadas la una a la otra.

"Es increíble..." murmuró Draco, haciendo movimientos suaves mientras la admiraba.

Clarisse no podía contestar, pero toda su atención estaba sobre él, la manera en que sus sentimientos cada vez se hacían más visibles para ella.

La punta se introdujo, a la vez que él se inclinaba, haciendo un puño sobre la cama para embestirla lentamente.

"¿Tienes idea de todo lo que me haces?" preguntó, rodando hacia ella para luego bajar. "Eres la primera Liss, la primera."

Los jadeos se reprimian en la tela color verde entre sus labios y Clarisse se negaba a cerrar los ojos. Quería permitirse verlo y sentir las emociones de pensar que él era quien estaba con ella. Que sus palabras podían ser verdaderas.

Pero luego la suavidad se desvaneció.

Los golpes lo chocaron como una marea y su cuerpo se contorsiono sobre las sábanas, sintiendo lo profundo que estaba llegando dentro de ella.

"¿Tomaste la poción?" le preguntó con apuro, a lo que ella asintió.

Draco había conseguido algunos frascos de Pociones Anticonceptivas en una pequeña tienda de Hogsmeade, comprándole también algunos filtros relajantes y antídotos para dormir.

Su cuerpo se tensó cuando la golpeó.

Una y otra vez.

Ella comenzó a quejarse, matándose a sí misma mientras devolvía sus golpes, sintiendo sus muslos chocar contra los huesos de sus caderas. Sus dedos se enterraron profundo en su piel y Clarisse sentía que todo el placer corría por sus venas, sabiendo que no duraría mucho tiempo pensando en cada una de sus palabras.

"Clarisse - carajo..." sus nudillos estaban rojos y sentía como se contraian a su alrededor. "te quiero joder - te quiero."

Las lágrimas comenzaron a rodar por el rostro de ella, pero él no paró. La necesitaba demasiado como para alejarse.

Su mano voló hasta cuello, enterrando sus dedos sobre él mientras se daba impulso para embestirla con la mayor de las fuerzas, sabiendo que ella estaba a punto.

Clarisse no podía dejar de verlo. Su cabello pegado a su frente. Las gotas de sudor brillando sobre su rostro. Sus labios húmedos y abiertos en gemidos graves. La respiración entrecortada que hacía que su pecho subiera y bajara con fuerza.

Apretó sus muslos.

El más mínimo de los actos para hacer notar que la electricidad la dominó, dejando su cuerpo ser liberado en pequeñas oleadas de placer que la hicieron correrse sobre él.

"Carajo..." Draco acarició su cabello. Podía sentir su pulso, como si aquello fuera una conexión. Su dedo se enredó en un rizo. "voy a acabar..."

Apenas pudo reaccionar.

Su cuerpo hormigueaba y su visión se opacaba mientras el orgasmo surgia efecto, chisporroteando en sus venas.

Draco se inmovilizo por un segundo, y ella sintió la liberación de su cuerpo, para seguir embistiendola, ahora, ralentizando cada uno de sus movimientos hasta hacerlos nulos por completo.

Sin fuerzas, acarició su mejilla, sacando la corbata de la boca de Clarisse para oírla decir lo único que siempre temió escuchar salir de sus labios.

"Draco..." susurró, regulando su respiración. "Te amo."

•~᯽~•

Luego de darse una ducha de agua caliente, se vistió, sintiendo el pequeño gruñido de sus tripas que ansiaban saborear un poco de comida.

Draco se había ido de la habitación de manera silenciosa, tan solo dándole una camiseta de su gaveta para excusar que iría a revisar el Armario Evanescente.

Clarisse no le prestó demasiada atención, y cuando estuvo lista bajo hasta el Gran Comedor, encontrándose a Blaise y Theo en el centro de la vacía mesa.

"¡Pero si Clarisse aún existe!" exclamó Zabini, a lo que ella rodó los ojos. "Lo siento, pasas tanto tiempo con Malfoy, que ya me había olvidado de tu pequeña existencia."

"¿Acaso me extrañaste?" se burló ella, tomando un par de tostadas.

Él sonrió, tomando su vaso de zumo. "Claro, eres como mi hermanita."

"¿Has estado bien?" le preguntó Theo, sirviendo un vaso de jugo para ella.

Clarisse sonrió, recibiendo lo mientras le daba un gesto de agradecimiento. "Si Theo, no te preocupes."

"¿Han visto a Marcus?" habló Blaise luego de un rato.

Ambos se encogieron de hombro.

Realmente ella no sabía demasiado de los chicos ahora que estaba de mañana a tarde con Draco, separándose apenas para dormir por las noches.

Sabía que estaba dejando la mayor parte de sus tareas, pero lo único que agradecía era que, de cierta manera, estar con él hacia olvidar la mayor parte de los problemas, incluso el más importante.

La piedra.

Sin pensar en ella se le hacía más fácil soportar sus efectos, lo que no significaba que no existieran.

No tomó el tiempo, pero los minutos volaron cuando conversó y rió con sus amigos, viendo que muchos comenzaban a dejar el comedor.

"Bien," dijo, poniéndose de pie. "iré a dormir, estoy algo... cansada."

Blaise resoplo. "Dormir... así le llamas ahora."

Lo ignoró, tomando un pequeño pastel de chocolate para llevarle a Draco, que no había aparecido para cenar.

Los murmullos acabaron cuando llegó al pasillo.

Estaba frío y silencioso.

Sus pies avanzaron casi arrastrandose, estaba cansada y lo único que pensaba era recostarse en su cama y dormir.

Dobló un pasillo.

Iba cabizbajo, mirando sus pies y manteniendo el pastel en su mano.

Una suave risa.

Clarisse levantó la mirada.

Su cuerpo quedó inmóvil, sus pies pesaron y se aferraron al suelo.

Sintió su labio temblar. Sus ojos llorosos.

Cuando su mirada chocó con la de él, se resquebrajo en su interior.

Su cuerpo volvió a la tierra y se giró, dando pasos rápidos y herraticos.

"¡Clarisse!"

Ella le dijo te amo.

Ella quizá estaba enamorada.

Pero quizá, no debió hacerlo.