Después de un capitulo agridulce, veamos algo mas lindo.. tuve reviews con dos opiniones completamente opuestas con respecto a Magnus.. me encanta la diversidad..! Espero les guste este capitulo también..=D
AnyelusSlytherin: Jace y Magnus son las personas que marcan el avance de Alec.. y con respecto a la petición de Magnus, no lo hace solo por que quiere sexo, lo hace para ayudar a Alec.. no esta mal presionar a las personas algunas veces.. si no, Alec nunca va a salir de su zona de confort por lo cual no avanzará nada.. claro que debe ser paciente, pero empujar un poco es bueno..!=)
migf77: Magnus tiene que presionar algunas veces si quiere que Alec mejore, dejarlo quieto donde esta no lo hará avanzar.. muchas gracias por leer mi historia..!=D Espero te sigan gustando los capítulos..!=D
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Love..!
A Alec le costó un mundo despertar a Magnus a las siete de la mañana. No sabía si el Brujo estaba molesto por lo sucedido la noche anterior, y no quería molestarlo más. Pero Magnus no le prestó mucha atención mientras se levantaba y daba un baño rápido para despertar. El ojiazul había pasado la mañana en silencio, preparando café para llevar y asegurándose que Magnus no quedara dormido mientras se bañaba o vestía. No hablaron mucho tampoco en el viaje en metro. Alec se aseguró de que el Brujo bajara en la estación correcta y luego volvió a tomar el tren de regreso del Bronx hasta el Instituto. Llegó cuando ya todos terminaban de desayunar.
-Sigo creyendo que deberían llevarnos- se quejaba Isabelle mientras picoteaba su huevo revuelto.
-Son vacaciones de luna de miel, Izzy, no seas entrometida- le dijo Jace. Isabelle bufó, molesta.
-Apuesto lo que quieran a que todo fue idea de Michael- se quejó la mujer, poniendo otro hot cake en la sartén- tu padre no es ni la mitad de detallista como para pensar en esas vacaciones de pareja.
-Ahora que lo pienso, papá me había estado insinuando que quería irse de viaje- dijo John, recordando las cartas de su padre en las que le contaba que quería ir a África a unas vacaciones de aventura con él.
-Seguramente planea un viaje para ustedes y va a mandar a mis padres a Bali. Y nosotros? Bah- se quejó nuevamente Isabelle.
-No seas rencorosa, alguien tiene que quedarse a cuidar a Max y Jace- le dijo John burlonamente.
-Me pregunto cuándo será el día en que dejen de englobarme en el grupo de edad de Max- dijo Jace pensativamente, pateando a John por debajo de la mesa.
-Y yo me preguntó por qué me tocó el Parabatai que no es romántico?- se quejó Maryse, guardando los restos de masa para hot cakes en el refrigerador.
-Alec!- saltó John al verlo de pie en la entrada al comedor. El ojiazul entró por completo, sentándose junto a sus hermanos.
-Buenos días- dijo el ojiazul, robándole un pedazo de tocino a su Parabatai.
-Buenos días, cielo. No sabía que vendrías a desayunar- dijo Marse, volviendo a sacar la masa para hot cakes y prepararle unos a Alec.
-Magnus tenía trabajo en el Bronx- explicó el chico, sirviéndose café- lo deje en la estación y vine para acá.
-Te prepararé hot cakes- le dijo Maryse, volteando el que tenía en la sartén.
-Yo también quiero ir a Bali!- volvió a quejarse la chica, haciendo berrinche.
-Isabelle, vas a ir a Bali y dormir en medio de tus padres? Porque en mi opinión eso será de lo mas incomodo- dijo Jace en voz baja pero que todos escucharon.
-Sí, ya sabes. Robert lleva meses fuera, tienen que "reconectarse"- dijo John, moviendo las cejas de arriba a abajo traviesamente al decir la última palabra, ganándose un golpe con la espátula por parte de Maryse, sacándole una risa a los demás- a ver si ponen en práctica todas las platicas que nos han dado sobre sexo seguro.
-Si, por que Max se va a enojar si le quitan el puesto de bebé- dijo Jace soltando una risa. Maryse hizo un complicado movimiento con la muñeca, golpeando a ambos rubios en la cabeza con la espátula.
-Ya basta, los dos- los regañó, sirviendo dos hot cakes a Alec.
-Te dije que no los adoptaras, pero querías hijos rubios- dijo Izzy, tomando otra tira de tocino.
-Van de vacaciones?- preguntó Alec mirando a su madre.
-Aun no es seguro, tu padre lo mencionó ayer- respondió su madre, poniendo otro hot cake en la sartén.
-Bali- murmuró Alec, picoteando su desayuno. Magnus había nacido en Indonesia, ya se lo había dicho. Unas vacaciones a Bali con el Brujo serían... sacudió la cabeza para aclarar sus pensamientos. Seguramente Magnus no querría ir a ningún lado con él ahora que estaba molesto.
-Oye- Jace llamó su atención- pensábamos entrenar después del desayuno. Vienes?
-Claro- asintió el ojiazul, apresurando sus hot cakes.
-Reposamos un rato y nos vemos en la sala de entrenamiento en media hora- dijo John, dejando sus cubiertos y poniéndose de pie.
-Bien- dijeron los otros tres, pero Maryse detuvo la huida del rubio.
-No, no, no. Necesitan terminar el reporte de hace dos semanas, John, Jace- los regañó Maryse.
-Lo deje en tu escritorio desde esa noche!- se excusó John rápidamente.
-Si piensas que voy a leer esos papeles llenos de baba estas muy equivocado, jovencito- dijo Maryse, ya los había reñido sobre eso y debía mostrar mano firme o ese par no le entregaría nada- ultima vez que salen los dos solos de caza. Necesito a alguien responsable que sepa redactar un reporte.
-Yo sé redactar!- se indignó John.
-El término "demonio babosiento" no se pone en un reporte oficial, Jonathan- lo regañó la mujer. Izzy y Jace soltaron un par de risitas por lo bajo, ganándose un manotazo por parte del rubio mayor.
-Bien, de acuerdo, lo haré con un diccionario esta vez- se quejó el chico Wayland, sentándose de nuevo y acuchillando una salchicha con su tenedor.
-Entonces vayamos a reposar la comida y ya que John termine el papeleo nos seguirá- dijo Jace poniéndose de pie.
-Como que "ya que John termine con el papeleo"? Tú me vas a ayudar!- saltó el mayor rápidamente.
-Yo no sé redactar- dijo el de ojos dorados, encogiéndose de hombros.
-John tampoco- aclaró Alec, recordando el término empleado por el chico en el reporte a su madre. John lo miró con ojos entrecerrados mientras Izzy reía.
-Ustedes vayan a hacer su mejor esfuerzo con la escritura, Alec y yo los vemos en la sala de entrenamiento- les dijo Isabelle, sacudiendo una mano para echarlos de la cocina.
Después de que Alec terminara su desayuno, ambos se cambiaron de ropa rápidamente antes de ir a la sala de entrenamiento a esperar a sus hermanos rubios. Se sentaron en un par de colchones que utilizaban para practicar saltos de gran altura y comenzaron a estirarse tranquilamente, reposando la comida pero preparándose para entrenar. Alec escuchaba a su hermana hablar, pero no comprendía lo que decía, estaba demasiado ocupado en sus pensamientos. Tal vez si llevaba a Magnus a unas vacaciones, si le mostraba que no necesitaban tener sexo para ser una pareja feliz, dejaría de intentar convencerlo.
-Alexander!- se sobresaltó, volteando a ver a su hermana.
-Si?
-No escuchaste ni una palabra de mi queja, o si?- le preguntó la chica, cruzándose de brazos.
-Yo...- intentó adivinar de que iba la queja, pero en realidad no había escuchado absolutamente nada. Izzy soltó un suspiro y se acercó a su hermano.
-Anda ya, escúpelo- le dijo, sentándose a su lado.
-Eh?- Alec la miró fingiendo confusión, pero por dentro su pánico crecía y crecía, sabiendo que Izzy lo haría hablar sobre lo que pasaba en su relación.
-Claramente algo sucede entre tú y Magnus y te tiene preocupado, anda, habla con tu sabia hermana- le dijo claramente, Alec la miró con una ceja alzada.
-Sabia?- preguntó burlonamente.
-Óyeme, yo... no, no lo vas a lograr, Alexander- dijo la chica, calmándose a sí misma- intentas hacerme pelear contigo para cambiar el tema, pero no. Habla, Gideon.
Alec soltó un suspiro y bajó la mirada. No quería decírselo a Izzy, sabía lo que su hermana le diría, lo que le había dicho desde el inicio de su relación con Magnus. Si había algún avance intimo sería por que Alec lo quería, no porque Magnus lo presionara. Pero el Brujo nunca lo presionaba, siempre respetaba los límites impuestos por él. Esa era la única cosa que el Subterráneo en verdad quería y Alec se negaba a intentarlo. Se sentía culpable, pero al mismo tiempo, le aterraba la idea de hacerlo.
-Magnus y yo tenemos un... desacuerdo, es todo- dijo Alec, sin mirarla.
-Desacuerdo como de qué?- preguntó la chica, interesada.
-Es... solo...- el ojiazul miró a su hermana y soltó un suspiro- no es nada, Iz, en serio. Una diferencia de opiniones.
-Una diferencia de opiniones te tendría molesto, no triste- aclaró la chica.
-Isabelle...
-Si está mal, Maryse nos va a lanzar el reporte en la cara- dijo John mientras entraba en la sala de entrenamiento, interrumpiendo la plática de los hermanos Lightwood.
-Básicamente copiamos el informe de Alec sobre los demonios voladores en el Empire State, estará bien- murmuró Jace.
-Que hicieron qué?- preguntó el ojaizul, alzando una ceja. Los rubios lo miraron con sonrisas culpables.
-A entrenar!- saltó John, desviando la atención mientras tomaba el arco de Alec y se lo lanzaba para que comenzara a lanzar flechas. El ojiazul estiró la mano y se inclinó hacia adelante para tomar su arco, pero no logró atraparlo. Los otros tres se quedaron inmóviles y en silencio, viendo como, por primera vez en todos sus días de entrenamiento juntos, Alec dejaba caer su arco al suelo. Usualmente, Alec parecía tener una conexión Parabatai también con su arco, listo para tomarlo y dispararlo en cualquier momento. Verlo no ser capaz de atraparlo en el aire era...
-Alec, estas bien?- preguntó Jace, acercándose a su hermano, preocupado.
-Sí, es solo... no dormí mucho anoche- respondió el mayor, levantando su arco rápidamente.
-Seguro?- volvió a preguntar Jace.
-Sí, sí, todo bien, vamos a entrenar- le aseguró, tomando sus flechas.
John y Jace tomaron una espada cada uno para enfrentarse, mientras Izzy se quedó junto a su hermano a practicar con el látigo en los blancos que usaba Alec para sus flechas. El ojiazul tomó la primera flecha y la lanzó, dando bastante lejos del centro del blanco. Isabelle lo miró con cuidado, notaba que su hermano estaba de lo mas distraído, y no era seguro que practicara sus disparos. La segunda flecha no salió tan mal, pero siguió sin dar en el centro. Izzy se dedicaba a mover su látigo y tomar las flechas que lanzaba Alec para quitarlas del blanco. Para la tercera flecha, Alec tiró demasiado fuerte y en un ángulo erróneo, haciendo que la punta de la flecha se saliera de lugar, cortando la mano con la que sostenía la madera.
-Alec- la chica se acercó rápidamente a su hermano. La flecha había cortado a lo largo de su índice y un poco del pulgar.
-Estoy bien- dijo el chico rápidamente.
-Qué pasa?- preguntó Jace desde el otro lado de la habitación.
-Nada! No pasa nada- respondió Alec. Izzy lo miró con una ceja alzada y su hermano la miró significativamente. Después de un Iratze, el ojiazul pudo seguir lanzando flechas.
-No creo que sea buena idea...
-Estoy bien- repitió su hermano mayor firmemente. Lanzó dos flechas mas, ambas dieron bastante lejos del centro, y la tercera ni siquiera dio en el blanco. La flecha pasó el blanco y dio contra un escudo en la pared lejana, rebotando y cambiando su dirección hacia donde John y Jace entrenaban.
-Cuidado!- gritó Izzy. Los dos rubios se giraron, la flecha iba directo a John.
-Wah!- con un rápido movimiento de su espada, John pudo detener la flecha- no de nuevo!- gritó el chico, huyendo a un escondite lejos de las flechas de Alec.
-Lo... lo siento mucho, John, yo no...
-Alec- lo detuvo su hermana, quitándole el arco de las manos- creo que es mejor que descanses un poco.
-Pero...
-No quiero que fleches a mi novio en el trasero de nuevo- dijo Izzy, mirándolo significativamente.
-Izzy tiene razón, duerme un poco- le dijo Jace, llegando hasta ellos.
El mayor soltó un suspiro y asintió. Su mente estaba distraída por su situación con Magnus, ahora era peligroso estar disparando. Dejó las flechas y fue a su cuarto a asearse. Pasó un buen rato bajo el chorro de agua, luego se vistió y tomó un libro. Pero después de unos cinco minutos fingiendo leer recostado en su cama, decidió que era mejor distraerse de verdad. Andar jugando con armas en ese momento no era seguro, tal vez si buscaba otro modo. Caminó por el Instituto buscando que hacer hasta que escuchó movimiento en la cocina. Su madre removía ollas y sartenes buscando el indicado.
-Hola, mamá- saludó el chico, entrando en la cocina.
-Hola, cielo- devolvió el saludo la mujer, sin dejar de comparar el tamaño de dos grandes ollas.
-Que haces?
-Jocelyn me prestó un libro de recetas. Quiero preparar esto- la mujer señaló una fotografía de un lomo horneado que lucía delicioso- según esto tarda unas seis horas en prepararse, así que estará listo para la cena.
-Puedo ayudarte?- preguntó Alec, acercándose al libro y leyendo los ingredientes.
-Pensé que entrenabas con tus hermanos- le dijo Maryse, eligiendo la olla más grande y dejándola sobre la estufa.
-Erm... si... estoy algo cansado- mintió rápidamente.
-No quieres recostarte?- Alec negó.
-Estoy bien, si solo es ayudarte a cortar vegetales entonces puedo hacerlo sentado- respondió el chico, yendo al refrigerador a sacar ingredientes. Entre los dos cortaron zanahorias, papas, cebolla y muchas otras verduras para cocinar el lomo de cerdo.
-Como es que mis hijos pueden manejar espadas de todo tipo en batalla pero no pueden partir una zanahoria sin cortarse los dedos?
-Lo heredamos de papá- dijo Alec rápidamente, poniendo un Iratze en su muñeca para sanar los tres cortes que se había hecho en los dedos.
-Prepararé todo para meterlo al horno, ayúdame con el gravy- pidió la mujer. Alec sacó una olla más pequeña y la puso en la estufa. Leyendo cuidadosamente la receta, Alec comenzó a vaciar ingredientes en la olla al fuego. Quemándose cada vez que vertía mas caldo o ponía mas harina.
-Alexander, pon los ingredientes desde lejos, no tienes porque meter la mano entera a la olla- le dijo su madre mientras acomodaba verduras al rededor de la carne.
-Lo siento- dijo metiendo los dedos con quemaduras al chorro de agua fría y volvía a aplicar un Iratze. Varios minutos y quemaduras después, Alec vio a su madre acercarse con una perfectamente ordenada pieza de lomo rodeado por vegetales- se ve bien.
-Los acomodé por colores- dijo la mujer, orgullosa. Alec se inclinó para abrir la puertilla del horno, pero esta también estaba caliente por el fuego en el interior, así que terminó quemándose toda la palma- Alexander...
-Estoy bien, no pasó nada- dijo, tomando el trapo de cocina para abrir la puertilla ahora con más cuidado. Maryse metió el enorme plato en el horno, listo para que se comenzar a cocinar.
-Y ahí lo dejas seis horas?- preguntó el chico.
-Cuatro- respondió su madre, poniendo el temporizador- se cocina lento.
-Si estará listo para la cena- dijo Alec, revisando su reloj, ya darían las cuatro de la tarde.
-Oh, olvide ponerle vino!- saltó Maryse, echándole una mirada al libro de recetas y corriendo a la alacena.
-Yo saco el lomo del... ahhh!- sin querer había tocado la rejilla en el interior del horno, quemándose los dedos.
-Alexander, ya, vas a terminar quemándote los brazos- dijo Maryse seriamente, empujándolo con cuidado lejos de todo lo caliente- anda arriba a descansar, es notorio que estas muy cansado.
-Yo...- Maryse lo miró con esa mirada de "no discutas con mamá" que les daba un súper poder repentino y no podías ir en contra de su voluntad- de acuerdo.
-Arriba, ve- lo mandó su madre mientras abría una botella de vino tinto, y Alec salió de la cocina arrastrando los pies. Fue lentamente hacia su habitación, no quería estar ahí solo, pero sus hermanos debían estar terminando de acomodar todo en la sala de entrenamiento y después irían a asearse, así que no tenía caso ir con ellos. De camino pasó por la biblioteca y escuchó ruidos dentro, pequeños gritos y platicas con efectos de sonido hechos con la boca.
-Max?- preguntó al abrir la puerta. Sonaba a que su hermanito estaba jugando a una batalla.
-Hola, Alec- saludó el menor de sus hermanos. Tenía un castillo hecho con libros sobre una mesa y varios soldados de juguete al rededor.
-Que haces?- preguntó el ojiazul, viendo como el pequeño tenía montada toda una estrategia de ataque al rededor del castillo.
-Ichigo no puede salir de su cuerpo para combatir así que tiene que pedirle ayuda a los otros Shinigami, deben encontrar el amuleto perdido que está dentro del castillo para ayudarlo- explicó el niño, señalando sus muñecos.
-Oh, erm... pobre Ichigo- dijo Alec, alzando una ceja.
-No te preocupes, ya van por el amuleto- dijo señalando uno de los sagrados amuletos que el Instituto tenía bajo su protección. Alec estuvo por regañar a su hermanito por jugar con esas cosas, pero decidió no hacerlo. No quería estar solo y si regañaba a Max lo iba a dejar solo.
-Que bien- entró por completo en la biblioteca y se sentó en un escritorio junto al castillo, dejando que el niño jugara. Lo vio jugar un par de minutos, hasta que sus ojos dieron con una caja de lápices de colores junto al castillo. Eso era, colorear, no requería tener cuidado pero lo distraería lo suficiente para dejar de pensar en Magnus. Tomó uno de los libros de Max y la caja de colores y comenzó su trabajo. Era difícil, había muchas líneas solo para dar efecto, y tenía globos de dialogo al lado de los dibujos, era extraño. Estaba por terminar la tercera hoja cuando el grito alarmado de Max lo distrajo.
-Alec! No!- el grito de Max lo alarmó y lo hizo soltar el color en su mano.
-Qué? Qué pasa?- saltó el mayor, mirando a su hermanito.
-Esto no es un libro para colorear! Es uno de mis mangas!- exclamó el pequeño, arrebatándole el libro. Sus ojos grises estudiaron horrorizados las tres páginas que Alec había logrado colorear.
-Pero está en blanco y negro- dijo Alec, señalando el libro.
-Es un manga! Así son!- se quejó el pequeño, mirando con molestia a su hermano mayor.
-Lo siento, Max, yo...
-Fuera!- gritó el niño, señalando la puerta. El ojiazul salió de la biblioteca soltando un suspiro. Pensó ir nuevamente con su madre, pero ya lo había echado de la cocina, solo lo regañaría de nuevo. Max estaría molesto con él hasta que le repusiera su manga dañado. Tal vez los mayores ya habían terminado de entrenar. Y como si los invocara, los escuchó bajando por las escaleras en su dirección.
-Y si vamos por la 4? Es mas fácil entrar desde el sur...- giró en la esquina, siguiendo la voz de su Parabatai. Jace, John e Izzy iban vestidos con el traje de combate y armados completamente.
-Chicos, se van?- les preguntó, llamando su atención. Los otros tres adolescentes se quedaron muy quietos, mirándolo.
-Erm... mamá nos dio una misión de último minuto- explicó Izzy con cuidado- hay un par de hadas causando problemas en Bryant park.
-Oh, puedo ir con ustedes, solo iré por mi arco y...
-Mi trasero!- gritó John, corriendo escaleras abajo hacia la salida. Jace soltó un suspiro.
-Alec, creo que deberías descansar- dijo Isabelle, mirando a su hermano mayor.
-Pero si no entrené, dormí un poco y...
-Estuviste en la cocina- acusó Jace, señalando las quemaduras y cortes recientes en sus manos. El ojiazul ocultó sus manos tras su espalda.
-Bueno, si, ayudé a mamá, pero solo un rato- se excusó Alec- después subí a descansar...
-Espero la reposición de mi manga para mañana- sentenció Max, pasando a su lado, mirándolo con ojos entrecerrados y señalándolo con su libro dañado.
-Si- murmuró Alec, bajando la mirada. Izzy se acercó a su hermano y puso una mano sobre su hombro.
-Escucha, Alec, ve a dormir un poco. Descansa y deja de atormentar a tu cerebro haciendo de un pequeño problema un desastre nuclear, como siempre, si?- le dijo la chica suavemente. Alec suspiró profundamente y asintió- bien, hablaremos cuando regrese.
Alec se quedó de pie en las escaleras, mirando a sus hermanos alejarse. Tal vez debía hacerle caso a Izzy, quedarse a descansar un rato. O también podía regresar a casa y hablar las cosas con su novio. Se estremeció, ninguna de las dos opciones le apetecía mucho. Se sentó en uno de los escalones a pensar. Quedarse ahí a "descansar" o lo que era más correcto "ocultarse", era lo que siempre había hecho hasta ahora. Si había algo que lo sacaba de su zona de confort simplemente le sacaba la vuelta. Ahora, ir y hablar con Magnus, eso era lo que lo alentaban a hacer las reuniones de RANA. Siempre yendo un paso adelante, siempre confrontando sus miedos. Era hora de cambiar para bien.
Con decisión, salió del Instituto con rumbo a Brooklyn. Dicha decisión fue perdiendo potencia conforme se acercaba a Greenpoint. Para cuando llegó a la puerta del departamento, estuvo por dar media vuelta y regresar al Instituto, pero el maullido de Presidente Miau del otro lado de la puerta llamó su atención. Respirando profundamente, abrió la puerta y entró en el lugar que ahora consideraba su hogar. Para su sorpresa, el departamento estaba a oscuras. Estaban por dar las siete y el sol ya había comenzado a ocultarse.
-Magnus?- llamó mientras se agachaba para tomar al pequeño gatito en brazos. No obtuvo respuesta- aun no regresa?- preguntó a Presidente, este solo maulló, restregando su cabecita en el pecho de Alec.
El ojiazul cerró la puerta y se dirigió a la cocina. Dejó a Presidente Miau sobre el desayunador y puso el pequeño tazón que usaban para darle leche enseguida de él. Soltó un suspiro mientras abría el refrigerador. Su novio no estaba en el departamento, ahora había terminado solo en territorio enemigo. Sirvió un poco de leche en el platito de Presidente Miau y se sentó en el desayunador, mirando distraídamente al rededor. Dio con una foto colgada en la pared, él y Magnus en el Top of the Rock, abrazados, sonrientes y con un bonito atardecer detrás de ellos. Suspiró nuevamente, quería que Magnus sonriera feliz de nuevo, pero dudaba verlo sonreír si seguía concentrando su relación en él mismo.
-Miau- escuchó a Presidente Miau llamando su atención.
-Qué pasa?- preguntó al gato, acariciando su cabeza.
-Miau- volvió a maullar el gato, mirándolo fijamente.
-Tu tazón sigue lleno, no te voy a dar más- le dijo Alec, mirando el tazón intacto junto al gato.
-Miau- Presidente dio un golpe al tazón con su pata, derramando un poco de leche.
-Oye, que estas...
-Miau!- maulló un poco más fuerte, Alec podía asegurar que el gato lo miraba con molestia.
-Presidente Miau, que...- el gato se movió hasta golpear con su patita el cartón de leche que Alec había sacado del refrigerador, intentando tirarla, y solo entonces el humano se dio cuenta. La leche que le había dado a Presidente Miau no era nada más que leche falsa de coco- oh, Presidente, lo siento.
El gato maulló con molestia una última vez antes de saltar del desayunador y dirigirse al balcón, indignado. Alec gimió deprimido. Ahora hasta su gato lo evitaba. Toda su familia había notado lo distraído que estaba, y lo habían enviado, inconscientemente, a que se reconciliara con Magnus. Su familia pensaba que Magnus era lo correcto para él. Después de todo lo que habían pasado, sus padres, incluso el preocupón de su Parabatai sabía que su lugar estaba junto al Brujo. Su familia, que siempre lo protegía, le decía que estar con Magnus estaba bien, por qué él ponía peros?
Se puso de pie y fue hacia la foto de él y Magnus en la pared. Recordaba ese día en el Rockefeller Center. La hora del atardecer siempre era una de las más concurridas en el Top of the Rock, los turistas amaban ver el atardecer iluminando la ciudad desde un rascacielos. Magnus se había asegurado de comprar media hora exclusiva VIP para ellos dos solos. Sabía que Alec no se sentía cómodo estando rodeado de un montón de extraños, y quería que su cita fuera perfecta para el ojiazul, así que había reservado la mayoría de los lugares durante media hora para disfrutar de la vista y el atardecer con una mínima cantidad de personas.
Alec sonrió, recordando lo perfecto que había sido ese día. La sesión de fotos que el Brujo había organizado con su celular. Todos los dulces besos que le había dado. Magnus siempre se esforzaba por él, siempre se contenía por él. Hacía todo lo posible por hacerlo feliz, y él no podía hacer lo mismo por su novio? Sabía que el Brujo nunca le pediría hacer algo malo, nada de lo que hiciera junto a Magnus podía ser malo, cierto? Respiró profundamente, mirando la sonrisa de su novio en la fotografía, y tomó una decisión. Hacer feliz a Magnus era su prioridad. Quería verlo sonreír todo el tiempo, y nada, absolutamente nada, ni siquiera él, lo haría entristecerse otra vez.
Tomó su celular, envió un rápido mensaje a su novio, preguntándole en donde estaba, y después llamó rápidamente a Pylos, el restaurante griego favorito de Magnus, y ordenó platillos a domicilio exprés. No sabía a qué hora llegaría su novio, pero tenía que darse prisa si quería que eso funcionara. Lo sorprendería con una cena romántica y se disculparía por no abrirse debido a su miedo. Ese estúpido miedo que no tenía lógica. Él quería que todas sus experiencias fueran con Magnus. Buenas, malas, divertidas y tristes, él quería todo con Magnus. Y él mismo estaba frenando la única experiencia sexual que nunca había tenido, por miedo.
Podría tener una primera vez con Magnus. Su corazón saltó emocionado y se preguntó cómo es que había sido tan idiota como para no verlo de ese modo. Era tonto dejar que Aldergold le quitara esa experiencia que nunca le había quitado físicamente. Sintió algo de nervios al pensarlo. Todas las otras cosas que había hecho con Magnus hasta ahora, él ya sabía cómo hacerlas, tenía... experiencia. Pero hacer el amor era completamente nuevo para él. Se sonrojó al pensar en lo torpe que podría llegar a verse ante su novio. La vibración de su celular llamó su atención. Se emocionó al ver que Magnus le respondía.
"Al fin, un mensaje", fue la corta respuesta del Brujo. Alec se sonrojó, sintiéndose culpable.
"Lo lamento, pensé que estarías molesto y que no me responderías", escribió Alec rápidamente.
"No estoy molesto, cariño", leyó Alec, sintió que el aire le llegaba nuevamente a los pulmones, aliviado al ver que su novio no estaba enojado. Vio la palabra Escribiendo... en la pequeña ventana. Magnus querría explicar que no estaba molesto, pero... decepcionado? O tal vez quería decirle que ya se rendía con él? Su corazón volvió a detenerse, preocupado, mientras veía que Magnus escribía y borraba, escribía de nuevo y volvía a borrar el mensaje. Parecía indeciso ante que escribirle. Y Alec contuvo la respiración todos esos segundos. "Te veo en casa hoy?".
Alec sintió que el pánico no aminoraba. Esa era una clara indicación de que Magnus quería hablar con él, en persona. Respiró profundamente un par de veces, calmándose.
"Si, te veo en el departamento", respondió rápidamente el Nefilim.
"Voy en camino, llego en 20 minutos", y el pánico de Alec aumentó. Volvió a llamar a Pylos, dando la clave que los Subterráneos daban cuando querían que su comida apareciera en cuanto estuviera lista. El dueño del restaurante era un Brujo, el servicio de entrega por portal tenía un costo extra, y solo estaba disponible para los Subterráneos que tuvieran cuenta abierta en el restaurante, Magnus por supuesto que la tenía.
Después de asegurar que la comida llegaría en menos de diez minutos, Alec corrió por el departamento, sacando manteles, velas, poniendo música. La comida apareció en la cocina y se apresuró a ponerla en platos y poner la mesa impecablemente. Toda la torpeza que había tenido durante el día en el Instituto había desaparecido. Estaba emocionado y asustado al mismo tiempo, pero era algo bueno. Acomodó la mesa y encendió las velas antes de bajar el tono de luz en el comedor. Escuchó un sonoro maullido y se asomó hacia la puerta de entrada. Presidente Miau rascaba la puerta como si quisiera salir.
-Que quieres, Presidente?- preguntó el ojiazul, acercándose y abriéndole la puerta. El gato salió corriendo por el pasillo hasta la puerta del vecino- Presidente Miau, que... oh...
Un bonito arreglo de flores estaba tirado junto a la puerta, como si alguien lo hubiese lanzado con coraje. Probablemente resultado de una de las muchas peleas amorosas del vecino. Bueno, si el vecino no quería las flores, Alec le estaría haciendo un favor al llevárselas, cierto? Se movió con cuidado y rápidamente tomó el arreglo destartalado y volvió dentro de su departamento, con Presidente Miau pisándole los talones. Estudió las flores, eran multicolores y muy bonitas. Tendría que quitar las que habían quedado mallugadas durante el arranque de furia del vecino, pero si ponía las sobrevivientes en un florero, seguro le encantarían a su novio.
-Muchas gracias, Presidente- agradeció, cargando al gato y llevándolo al desayunador, donde sirvió esta vez leche de vaca en su pequeño tazón.
Acomodó el arreglo de flores lo más bonito que pudo y lo dejó en la mesa. Admiró el trabajo que había logrado completar en tal solo 15 minutos. Se veía bastante romántico a decir verdad. Sonrió satisfecho hasta que su mirada dio con su reflejo en un espejo cercano. Parecía que había corrido en un huracán. Después de darse un baño que no merecía el nombre de baño, simplemente había mojado y lavado las partes necesariamente lavables, se enredó una toalla en la cintura y salió por el conjunto de ropa que Magnus había comprado para él hacía una semana. Pero no alcanzó a ponérselo.
-Ale... xander?- escuchó la voz de su Brujo desde la entrada. Maldijo por lo bajo y salió rápidamente de la habitación, en pánico y sin recordar que aun iba solo en toalla. Magnus estaba de pie en la entrada, sorprendido ante la visión en su comedor. Sus platillos favoritos de Pylos estaban servidos impecablemente. Un arreglo hermoso de flores estaba sobre la mesa, acompañado de velas aromáticas. Música clásica a volumen bajo le daba un toque especial a esa clara velada romántica.
-Te gusta?- la voz de Alec llamó su atención, su corazón saltó emocionado al ver lo adorablemente sexy que se veía su novio, llevaba solo una toalla azul amarrada en la cintura, el cabello revuelto y aun mojado, y sonrojado a más no poder. Llevaba en la mano la camisa verde que le había comprado la semana pasada- yo... quería sorprenderte.
-Lo hiciste- dijo Magnus, dejando un par de bolsas de compras en el suelo.
-Yo...- comenzó Alec. De nuevo, había practicado un libreto entero sobre como quería que fuera la conversación durante la cena, y ahora su mente estaba en blanco- yo quería...
-Alec, que...
-Te preparé una cena!- comenzó Alec para que no lo interrumpieran- en realidad la compré, compré la cena. Pero quería sorprenderte, quería hacerte feliz- dijo, bajando la mirada. Magnus lo miró con ternura- quería... quería disculparme.
-Cariño...
-Sé que me dirás que no tengo por qué, pero en realidad si tengo- dijo Alec, sin dejar que lo interrumpiera- tú... Magnus, tú me haces la persona más feliz del mundo. Cada segundo que paso contigo es de lo más preciado para mí. Y yo también quiero hacerte feliz.
-Me haces muy feliz, Alec- sonrió Magnus, escuchando las palabras del Nefilim.
-Se lo mucho que te esfuerzas por mi- siguió el menor- se todo lo que haces por alentarme a mejorar, todo lo que te contienes. Lo agradezco, en verdad. Y me siento terrible de no haberme dado cuenta que yo no hago lo mismo por ti.
-Alec...
-Quiero... quiero esforzarme por ti tanto como tú lo haces por mi- le dijo el Nefilim, acercándose a él un par de pasos- las relaciones deben ser equitativas, ambos debemos ofrecer lo mejor de nosotros, y yo te quiero dar lo mejor, quiero darte todo lo que tengo y...
No pudo terminar cuando Magnus se lanzó sobre él, besándolo profundamente. Alec soltó la camisa que seguía en su mano sin darse cuenta y abrazó al Brujo por la cintura, respondiendo el beso. Caminaron a tropezones hacia la habitación, olvidando la cena por completo. Con un chasquido de sus dedos, Magnus se despojó de toda ropa, para con Alec solo tuvo que dar un tirón a la toalla y lanzarla a un lado. Sin soltarse en ningún momento, ambos llegaron a la cama y se dejaron caer sobre esta. Con movimientos rápidos ambos se acomodaron en la cama y Magnus llevó su mano entre ellos, dispuesto a prepararse. Pero sintió que Alec le tomaba la mano a medio camino.
-Espera, espera- Magnus se detuvo, preocupado por que el chico se arrepintiera. Pero los ojos de Alec estaban llenos de deseo y lo miraban fijamente- puedo... puedo hacerlo yo?
-Por supuesto que sí, cariño- dijo el Brujo en un suspiro, apareciendo un botecito de lubricante. El ojiazul puso un poco de lubricante en sus dedos y se acercó a su novio. Magnus lo miraba expectante.
-Yo... erm...- comenzó Alec, soltando una risa nerviosa- tendrás que decirme si lo hago mal...
-No te preocupes, amor, lo haces bien- sonrió Magnus. El Nefilim pasó saliva pesadamente y se inclinó sobre su novio, besándolo profundamente. El Brujo correspondió el beso, abrazando a Alec por el cuello. Sintió los dedos del chico acariciar su entrada y se separó solo un poco para alentarlo- uno primero, está bien.
Alec siguió besándolo mientras empujaba con cuidado un dedo dentro de su novio. Magnus gimió dentro del beso, abrazándolo con más fuerza. Después de unos segundos, empujó un segundo dedo, haciendo que Magnus jadeara y abriera los ojos, mirándolo fijamente. Con solo la mirada le dio a entender que estaba bien, que lo estaba haciendo bien. Alec se enderezó y bajó la mirada, observando cómo sus dedos se perdían dentro del cuerpo del Brujo. El ojiazul se mordió el labio mientras sentía a Magnus al rededor de sus dedos, tan suave, húmedo y caliente. Su miembro pegó un brinco emocionado.
-Ábrelos un poco- susurró el Subterráneo y Alec obedeció, haciéndolo con mucho cuidado, sacándole una risita a Magnus- un poco más, cariño, este no es mi primer rodeo.
-Solo... dime si...
-No me lastimarás- lo interrumpió Magnus. El ojiazul pasó saliva mientras asentía, haciendo un movimiento de tijeras con sus dedos, mirando en todo momento a Magnus, esperando algún signo de incomodidad- curva los dedos hacia arriba.
-Como?
-Como un gancho- explicó el mayor, moviendo sus dedos en la posición correcta, como ejemplo. Sin estar muy seguro, Alec hizo lo que le pidieron, teniendo mucho cuidado- empuja un poco más profundo.
-No te...
-Alec, si me molesta te lo diré, si?- toda la preocupación de su Nefilim, por mas adorable que fuera, le cortaba la inspiración. Quería que Alec se concentrara en disfrutar y dejara de fijarse en todo lo malo que podría pasar- amor, no te voy a pedir que hagas nada malo, nunca. Y no te pediría que me lastimes.
-Lo sé, pero si lo hago mal...
-No pasa nada, no me lastimarás- aclaró el Brujo.
-Pero...
-Si algo duele entonces te lo digo y listo, sé que no es tu intención lastimarme- le dijo acariciando su mejilla sonrojada. Alec asintió con la cabeza y volvió a concentrarse en el movimiento de sus dedos- solo cúrvalos cuando empujes.
Así lo hizo las primeras veces lo hizo con mucho cuidado, y no notó diferencia en las reacciones del Brujo, solo cuando empujó especialmente profundo fue que logró que Magnus se estremeciera y soltara un gemido. Sabía que era, él nunca había hecho eso, pero si se lo habían hecho, no con todo el cuidado que él ponía, pero recordaba el placer asomarse entre tanto dolor de esas noches en Islandia. Se estremeció y sacudió la cabeza para evitar esos pensamientos. Empujó nuevamente, dando en el punto exacto.
-Justo ahí, amor- jadeó Magnus, su voz enviando oleadas de deseo por todo el cuerpo de Alec. Sin dejar el movimiento de sus dedos, el chico se inclinó y tomó la erección de su novio entre sus labios- Alec!
El menor se dedicó a estimular la próstata del Brujo mientras subía y bajaba la cabeza sobre su erección. Magnus se aferró a las sabanas, sabiendo que no debía tocar la cabeza de Alec. No se quería correr tan pronto, pero su novio era bastante bueno con la boca, y si a eso le aumentaba que había aprendido un nuevo truco con los dedos. Soltó un gritito de placer cuando Alec succionó especialmente fuerte. Eso aparentemente alentó mas al Nefilim.
-Alexander- intentó detenerlo el Subterráneo, pero Alec no se iba a detener, no ahora que tenía a su novio retorciéndose y jadeando más que nunca. Aumentó el ritmo y sintió la mano de Magnus moverse sobre su cabeza, apenas tocando su cabello. Se estremeció, pero no detuvo su movimiento. No era justo para Magnus tener que estar pensando en las cosas que le molestarían a Alec mientras estaba disfrutando tanto. Sintió la mano de Magnus posarse sobre su cabello suavemente, sin empujar ni tirar, solo acariciándolo. Estaba tan concentrado en evitar que la mano del Brujo en su cabeza le afectara, que no se dio cuenta de la tensión en el cuerpo de su novio- Aaaaahhlec- el ojiazul sintió que Magnus se vino en su boca y lo tomó por sorpresa, haciéndolo toser al sentir que se atragantaba. El Brujo lo miró, algo sorprendido, eso nunca le había pasado, Alec siempre sabía el momento en que se iba a correr. El ojiazul tragó y tosió un par de veces más, soltando una risa sin poder evitarlo. Magnus rió también- estas bien, cariño?
-Me tomaste por sorpresa- confesó el chico, y entonces recordó que sus dedos seguían dentro de su novio. Movió su mano con cuidado, sacando los dedos de la entrada del Brujo. Levantó el rostro hacia Magnus y abrió la boca para preguntarle si estaba bien, pero el mayor no lo dejó.
-Estoy bien, se sintió genial- le dijo claramente, con una sonrisa. Alec sonrió también, recostándose a su lado y abrazándolo fuertemente.
-Me alegro- murmuró el Nefilim, recargando su cabeza en el pecho de su novio, como si se acomodara para dormir. Y en realidad eso esperaba, pero Magnus no lo dejaría escaparse.
-Alec- lo llamó, y el chico se tensó, levantando la mirada hacia los ojos de gato.
-Si?- preguntó el ojiazul, haciéndose loco.
-Tú sabes que- le respondió el Brujo, mirándolo fijamente. El Nefilim soltó un suspiro, bajando la mirada- cariño, no quiero que te fuerces...
-No estoy forzándome, es solo...
-Alexander- dijo Magnus, tomándolo por la barbilla suavemente, haciendo que lo mirara- de verdad quiero hacer el amor contigo.
-Yo... yo también- murmuró el chico, sonrojándose. Se besaron suavemente un momento, antes de separarse solo un par de milímetros, mirándose fijamente a los ojos.
-Alec, por favor, te necesito- susurró Magnus. Ese pareció ser el ultimo empujón que el chico necesitaba.
Alec se lanzó a besarlo apasionadamente. El Brujo tiró de él hasta que quedó arriba, y enredó sus piernas en el pálido torso del chico. No fuera que se arrepintiera ahora. El Nefilim doblo las rodillas, acomodándose mejor y abriendo las piernas de Magnus en el proceso. Su corazón latía desbocado por la emoción y el miedo. Abrió los ojos para mirar a su novio.
-Magnus...
-Está bien, amor, estoy listo- aseguró el Brujo suavemente. Alec se estremeció, bajando la mirada y posicionándose en la entrada de Magnus. Empujó lentamente, asegurándose de no lastimar a su novio. Magnus cerró los ojos con deleite- ah, Alec.
El chico empujó hasta que quedó completamente dentro del cuerpo de su novio. Ambos gimieron al unirse, sintiendo nuevamente ese placer que hacía tanto habían experimentado por primera vez. El Brujo se acomodó mejor debajo de Alec, moviendo la cadera. Sabía que era la primera vez de Alec, lo ayudaría un poco para encontrar el punto correcto. Su movimiento pareció excitar aun mas al ojiazul, que no pudo evitar mover su cadera hacia adelante al sentir la entrada de Magnus moverse a su alrededor. El Subterráneo jadeó, apretando sus piernas al rededor de la cintura de Alec.
-Es... estas bien, te lastimo?- preguntó el Nefilim, mas por inercia que por verdadera preocupación. No podía evitar el movimiento de su cadera y Magnus rió al darse cuenta que Alec estaba perdiendo los sentidos.
-No, cariño- aseguró el Brujo rápidamente con una sonrisa- se siente asombroso.
-Me... me puedo...
-Muévete, amor- susurró Magnus antes de besarlo profundamente. Alec respondió el beso, moviendo las caderas con un poco mas de fuerza ahora.
El ojaizul se esforzó por concentrarse solamente en Magnus y en nada más que Magnus. Evitaba todo mal pensamiento y simplemente se dejaba llevar por el placer, justo como hacía cuando hacían cualquier otra cosa, sin traer de vuelta recuerdos innecesarios y simplemente plasmando esa expresión de Magnus sobre cualquier recuerdo doloroso que esa acción le pudiese traer. Magnus dejó que Alec se moviera libremente, intentando cambiar el ángulo de las embestidas para que dieran en el lugar correcto. No le importaba mucho que su Nefilim no atinara, era su primera vez, lo que quería era que se sintiera bien y superara su miedo a ser el activo. Ya tendrían mucho tiempo para perfeccionar su técnica.
-Aahh, Magnus- jadeó el ojiazul, enderezándose un poco para poder mirar a su novio mientras lo penetraba. El Brujo se aseguró de no hacer ninguna mueca de dolor mientras Alec lo miraba. Alec era bastante grande, incluso para los estándares de Magnus, y sus embestidas primerizas no siempre eran las más cuidadosas. El Subterráneo se dedicó a mirar el perfecto cuerpo de su novio reaccionar al placer. Una pequeña capa de sudor lo cubría y sus músculos se contraían con cada embestida, era una vista hermosa. Un cambio de ángulo involuntario llevó a que Alec diera de lleno en la próstata del Brujo, haciéndolo lanzar la cabeza hacia atrás y soltar un sonoro gemido. Preocupado, el Nefilim detuvo su movimiento.
-Sigue, sigue, justo así!- lo alentó el Subterráneo y el chico retomó su movimiento, golpeando el punto correcto nuevamente- si, ahí!
Alec, emocionado por los gemidos de su novio, embistió más rápido y más fuerte. Ambos estaban unidos en una danza de caderas que les ponía la mente en blanco. No había absolutamente nada en el mundo más que ellos dos, unidos y amándose con todo su ser. La entrada de Magnus se apretó tanto que el placer dobló a Alec hacia adelante. No dejó de embestir, pero el cambio de posición lo desvió de la dirección correcta dentro el Brujo. Este estuvo por quejarse, pero los ojos azules que lo miraban llenos de amor no se lo permitieron.
-Te amo- murmuró el ojiazul, mirando los ojos de gato.
-Yo también te amo- sonrió el Subterráneo, abrazándolo por el cuello.
Alec lo besó suavemente, embistiendo cada vez mas rápido. Magnus supo que su Nefilim estaba a punto de terminar. Separó sus piernas lo mas que pudo, enredándolas en la cintura de su novio, dejándolo moverse. El menor seguía embistiendo cada vez con movimientos mas erráticos. Podía sentir todo su cuerpo estremecerse y tensarse, y esa vez no era algo malo. Jadeó, ocultando el rostro en el cuello de Magnus.
-Magnus... Magnus...- murmuró una y otra vez entre jadeos, sin dejar de embestir.
-Alec, te amo, te amo tanto- susurró el Subterráneo al oído del Nefilim, y eso fue todo lo que el menor necesitó.
-Mags... aahhhh... gahhh... oh...- la mente de Alec explotó en una lluvia de estrellas y fuegos artificiales. Se aferró a Magnus fuertemente mientras se enterraba lo mas que podía en el cuerpo de su novio. Su mente estaba completamente revuelta y sentía como si flotara en una nube. Una nube de felicidad pura. Sintió a Magnus acariciarle la espalda suavemente mientras regresaba a la realidad lentamente.
-Cariño?- preguntó el Brujo, acariciando suavemente el desordenado cabello del Nefilim.
-Wow- escuchó al ojiazul suspirar y no pudo evitar soltar una risita.
-Todo bien?- le preguntó, Alec lo abrazó nuevamente.
-Lamento haber durado tan poco- murmuró Alec con voz amortiguada contra su cuello. Magnus no pudo evitar soltar una carcajada. El ojiazul levantó la cabeza y besó suavemente los labios de su novio- estas bien?
-Estoy más que bien- sonrió el Subterráneo- fue maravilloso.
-En verdad maravilloso- asintió Alec, sonriendo de oreja a oreja. Iba a moverse de encima de Magnus, pero el Brujo lo detuvo por las caderas.
-Con cuidado- le dijo, y entonces Alec recordó que aun seguía dentro de su novio.
-Oh, lo siento- dijo el ojiazul, moviéndose lento y saliendo de Magnus suavemente- bien?
-Sí, todo bien- respondió, indicándole que se recostara junto a él. Perezosamente, Alec se dejó caer junto al Brujo, abrazándolo mientras soltaba un suspiro contento. Sentía como si estuviera en el paraíso en ese momento. Magnus abrazó a su Nefilim suavemente- y como fue?
-Lo fue todo- fue la única respuesta que recibió. Alec abrazó fuertemente a Magnus, ocultando su rostro en el pecho de su novio- te amo.
-Te amo mas, mi Nefilim estúpido- dijo Magnus, aferrándose a él con brazos y piernas, demasiado feliz como para quedarse dormido inmediatamente. Pero su Nefilim estúpido si que estaba cansado. Toda la preocupación de todo el día, mas el esfuerzo hecho y estar tan feliz y a gusto en ese momento, no duró mucho en comenzar a roncar, aun abrazando a su Brujo. Magnus lo observó, tan feliz que no le importó parecer vampiro acosador mirando a su novio dormir.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Y el Nefilim estupido y el Brujo aun mas estupido al fin lograron consumar la relacion..! Suelten los fuegos artificiales..! Traigan globos y chanpagne..!=D Espero les haya gustado este nuevo capitulo tan lindo..!=D Gracias por leer..!
