Este Fic es una adaptación de la novela "Déjame amarte" de Maruena Estríngana la cual les comparto sin fines de lucro,
sino para dar vida a mis personajes favoritos de Bleach pertenecientes al "Trol mayor" Tite Kubo. Espero lo disfruten.
Dentro de esta adaptación se han realizado algunos cambios para que se ajusten a los personajes de Bleach.
Capitulo 38
Rukia
Me quedo tan impactada al verlo que no sé cómo reaccionar. No sé si hablar. O si
acercarme. Temo también que sea una alucinación pero no lo es, pues el Ichigo que
tengo ante mí está mucho más bronceado y su pelo más largo. Sobre la ceja tiene una
cicatriz que no tenía antes. Clara señal de que está en un lugar peligroso. Pero son sus
ojos los que me dejan descolocada y los que me hacen decidir mi siguiente
movimiento. Correr a sus brazos. Pues en sus bellos ojos ámbar he visto la misma
angustia que vi aquel día cuando le dije que si se iba me perdía. La misma desolación
y ese dolor a perderme.
Cuando caigo en sus brazos y aspiro su característico perfume al tiempo que me
abraza a él con fuerza, siento que por fin dejo de sentir el frío que me dejó su partida.
—Rukia... —me dice, en un susurro atormentado.
Lo abrazo con más fuerza y hago un gran esfuerzo para que no se escape ninguna de
las lágrimas que me persiguen desde que se marchó. Me cobijo en el hueco de su
cuello, ansiando que esté aquí para quedarse. Que no se marche más. No sé si sería
capaz de decirle adiós de nuevo. De saber que se aleja para meterse en un lugar tan
peligroso. No cuando he visto en su cara los rastros de lo que su trabajo conlleva. No
puedo. Tiemblo e Ichigo lo nota.
—Estoy bien, Rukia.
—Sigo enfadada. No te he perdonado —le digo, sin separarme—. Sigo odiándote
porque te fueras...
—Espero que me odies sólo porque me sigues amando.
Salgo del cobijo de sus brazos y lo miro a los ojos sin creer que Ichigo haya dicho
esa palabra en alto. Ichigo alza una mano y acaricia el contorno de mis labios.
—Te amo, Rukia. Te amo de tal forma que ahora entiendo que esta palabra se
queda corta para expresar lo que siento. Y que no pienso irme sin decírtelo. Estando
lejos, me he dado cuenta de que puedes irte de este mundo sin que la gente a la que
quieres lo sepa y no quiero que...
—¿Me dices que me quieres porque temes que puedan matar? —me alejo de Ichigo,
temblando. Angustiada. Nunca imaginé que escuchar esas palabras que llevo tanto
tiempo esperando, me hicieran sentir esta amargura por el temor de lo que pueda
sucederle—. ¿Te estás despidiendo de mí? ¿Por qué me haces esto?—Porque no puedo
centrarme en la misión si no lo hago, y si no me centro... porque
necesito que sepas cuanto te amo al menos una vez por mis labios. Rukia esto está a
punto de acabar...
—Para bien o para mal.
—Mi misión es acabar con ellos. Mi deseo es regresar a tu lado y te juro que me
empeño más en lo segundo que en primero. Quiero saber que sigues esperándome...
que cuando esto acabe estarás a mi lado. Que aún me quieres.
—¿Y por qué siento que necesitas mis palabras para que puedas morir en paz si es
que te matan? ¡¿Por qué siento que me estás diciendo adiós?! No puedo decirte adiós
Ichigo... no puedo.
Tomo aire y miro hacia el suelo para que no vea mis lágrimas pero las ve y se
acerca para secármelas con sus dedos.
—Rukia, tienes que confiar en mí.
—Confío en ti, Ichigo, no en ellos. Y sé lo suficiente como para temer por tu vida.
¿Qué pasaría si fuera al revés? ¿Si supieras que me dejas ir a un futuro incierto?
—Que me moriría de la preocupación. Que te entienda, Rukia, no significa que pueda
quedarme. No ahora que estoy tan cerca. No ahora —me acaricia la mejilla con
ternura—. Quiero que sepas, pese a todo, que en todo este tiempo nunca ha dejado de
ser plenamente tuyo.
Mis ojos se funden con los suyos. Veo en ellos algo que antes no veía y me doy
cuenta de que Ichigo ha bajado todas las defensas frente a mí. Que esta distancia ha
hecho que ahora que ha regresado a mi lado, sea sin barreras.
—Siempre he sido tuya. Te quiero, Ichigo —le digo, sin perder detalle de sus ojos,
y noto alivio y mucho amor.
—Mi vida —Ichigo se acerca y me besa.
¡Dios!, tanto tiempo sin sus labios, sin sus besos, hacen que éste sea todavía más
intenso. Me alzo para besarlo mejor y mi sed de él por esta ausencia hace que
intensifique más el beso. Sus labios me besan, me muerden, me devoran. Hago lo
mismo, desesperada por sentirlo. Su lengua acaricia la mía con posesividad y me hace
el amor con la boca, mientras nuestras manos tiran de nuestra ropa sin apenas
separarnos. Acaricio su duro pecho, pasando mis manos por cada rincón de su cuerpo.
Notando que está mucho más firme. Que estos meses ha estado sometiendo su cuerpo
a duro trabajo. Ichigo tira de mi sujetador, rompiéndolo. Me río entre sus labios y
dejo de hacerlo cuando acaricia mis hinchado pechos. Baja sus labios por mi cuello
dejándome un reguero de besos y pequeños lametones de su lengua, que no hacen
más que encenderme. Cuando atrapa entre sus dientes y labios mi inhiesto pezón grito de
placer. Introduzco una mano en su pelo naranja para que no se separare. Ichigo baja sus
manos a mi falda y se deshace de ella, dejándome expuesta con las finas medias y la
ropa interior, que no tardan en desaparecer. Salgo del reguero de ropa. Ichigo tira de
mí hacia la cama y lo beso mientras se tumba en ella, cayendo sobre su pecho. Ichigo
gira y se pone sobre mí pidiendo paso entre mis piernas, haciendo que la ruda tela del
vaquero me acaricie de manera intima ahí donde su miembro duro presiona. Cuando
me toca creo que me voy a ir, pero se separa para que nada se interponga entre los
dos y se quita la ropa ante mi atenta mirada. No dejo de admirar su maravilloso
cuerpo.
Se introduce en mí sin dejar de mirarme a los ojos. Sin dejar de decirme con ellos
cuanto me quiere, cuanto me necesita. Leyendo en los míos el mismo mensaje. Sólo
cuando está dentro del todo me siento plena y siento que estoy completa. Nos
movemos con lentitud, sintiéndonos, amándonos, alargando este tormento que dura ya
demasiados meses. Una espera que hace que cada embestida se más rápida, más
intensa. Hasta que sólo podemos más que dejarnos ir y movernos hasta alanzar la
liberación de nuestros cuerpos. Grito su nombre cuando el orgasmo me atrapa y Logan
me sigue, diciendo entre sus labios mi nombre, como si en el fondo no se creyera que
de verdad me tenga entre sus brazos.
Ojalá no supiera que esto es otra despedida más.
—Me iré antes de que te despiertes —me dice, acariciando mi espalda. Lo abrazo,
incapaz de decir nada—. Rukia, no voy a tardar en regresar. Estoy cerca de algo
gordo.
—Ten cuidado, sólo prométeme que te protegerás. Quiero que sepas que si te pasa
algo será mi vida la que pongas en peligro. No puedo concebir mi vida sin ti.
—Rukia... te quiero —me dice, otra vez y aunque siento un placer inmenso porque por
fin lo confiese el miedo a lo que pueda sucederle tiñen de amargura una vez mas estas
bellas palabras. Luego se separa y busca sus vaqueros. Por la luz que entra del salón
al cuarto veo que saca algo. Es un corazón en una cadena de plata, de cristal ámbar
rodeado por pequeños cristales blancos. Es precioso. Veo que duda antes de dármelo
y al final me lo tiende, sin más—. No te lo quites nunca y siempre estaré a tu lado.
—Es precioso pero no sé si puedo aceptar algo...
—Algo que he comprado para ti —acaba la frase por mí. Asiento y dejo que me lo
ponga.
Cuando lo tengo sobre mi escote lo cojo. El cristal está protegido por una capa de
plata por detrás y esto hace que brille más.—Es precioso, gracias.
—Prométeme que no te lo quitarás. Así cuando lo vea, sabré que estamos juntos.
—¿Por qué me dices eso? —Ichigo se tensa.
—¿Sabes que odio que me conozcas tan bien? —se incorpora en la cama.
—Puedo hacerme una idea eres igual de puntilloso y no se te escapa una conmigo.
Ichigo asiente. Lo miro, a la espera.
—A los ojos de todos, es mejor que la gente siga creyendo que no estamos juntos.
Que lo dejamos hace tres meses.
—¿Por qué, Ichigo?
—Porque no quiero que si pasa algo te usen para hacerme daño. No quiero que lo que
estoy haciendo te pueda perjudicar de alguna manera.
—¿Y a tu familia?
—Mi familia tiene escoltas que los protegen. Déjame hacer las cosas a mi modo
asiento.
—Es decir, que si vuelves no te veré.
—Yo no he dicho eso—dice, con una sonrisa traviesa, acariciando mi pecho con sus
nudillos—. No creo que si estamos cerca pueda andar muy lejos de ti, pero la gente
no debe saberlo. ¿Lo entiendes?
—No, pero te haré caso. He estado leyendo sobre ''Arrancar'' y sé que es peligroso y
también que su banda está cometiendo muchos errores. El que estén atrapando a
varios de los suyos lo demuestra. Y esto puede hacer que ande nervioso...
—Y cometa un fallo. Por eso hemos estrechado el cerco. Queremos que cometa un
error y entonces darle caza. Y no puedo decirte más, Rukia.
—Lo entiendo —Ichigo me acaricia y me mira preocupado.
—Estás más delgada, Rukia. Me gustan tus curvas.
—Pues te fastidias.
—No me gustas menos, pero no me gusta pensar que no comes bien. Prométeme que te
cuidarás, no me puedes exigir que lo haga yo si tú no haces lo mismo.
—No es lo mismo.
—Lo es si te pones en peligro no comiendo —asiento—. Es mejor que descanses.—
No quiero hacerlo Ichigo, no si cuando lo haga te irás.
—No puedo decirte adiós de nuevo, Rukia. Casi no puede soportarlo al primera
vez —asiento y me acomodo en su pecho.
Nos tapamos y espero que el sueño llegue mientras lo acaricio, aunque soy
plenamente consciente de que Ichigo se tiene que ir. Por eso llega un momento que me
hago la dormida. Que le hago creer que no noto como se levanta y como se viste. Que
no me doy cuenta de cómo me besa en los labios y que no se me llenan los ojos de
lágrimas que no quiero derramar.—Te quiero, Rukia. Volveré a ti —se me escapa una
lágrima que espero que no vea y sigo haciéndome la dormida.
Se marcha sin que le diga adiós y sin que le recuerde cuanto le quiero yo, y espero
y deseo que de verdad regrese a mí.
