POV NARRADOR
-¡Nos están atacando!- gritaba histérico Estoico víctima de las alucinaciones causadas por la fiebre –Bocón prepara la catapulta- corría de un lado al otro de la cabaña de Patapez mientras el herrero solo ponía los ojos en blanco de cansancio
-Solo por curiosidad ¿Quién nos está atacando?- le seguía la corriente Bocón
-Ahí- dijo señalando en la entrada –AAAAAAAA- tras un declarado grito de guerra Patapez salió corriendo de la cabaña, mucho más rápido de como entró, siendo correteado por Estoico quien era seguido por Bocón tratando de salvar al chico.
-Albóndiga- gritó desesperado Patapez mientras se subía a su dragón y evitaba terminar muerto –creo que mejor veamos cómo está Hipo-
La situación respecto a las alucinaciones de Hipo era un tema tan complicado como sobrevivir a Estoico cuando te considera su enemigo.
-¿Cómo te encuentras amigo?- le preguntó entrando con Albóndiga
-AY POR THOR ¿OTRO DRAGÓN?... ¿y tú lo estabas volando?- dijo impactado el castaño a quien Chimuelo se había encargado de no permitirle salir de su habitación -¿y desde cuando somos amigos?-
-Ay por Thor- dijo Patapez golpeándose la frente –la isla anguila de repente suena como una buena idea- se quejó
-Nuestra parte está hecha mon ami- llegó victorioso Brutacio con su hermana y todos los ingredientes de la lista
-¿Ustedes... en un dragón también?... ¿por Thor que está pasando?- preguntó histérico Hipo para después desvanecerse en el suelo
-Eeeh... ¿deberíamos levantarlo?- preguntó despreocupada Brutilda
-Nah... su armadura hace juego con el suelo- respondió sin prisas Brutacio saliendo de ahí con su hermana
Por supuesto fue Patapez quien se encargó de recostarlo para que descansara mejor y no en el duro suelo.
-Solo necesitamos que Astrid regrese y podremos darles la medicina... - dijo Patapez saliendo y reuniéndose con los gemelos -¿esperen y Patán?-
-AAAAAAAAAAAAAAAAA- escucharon a lo lejos un grito agudo totalmente aterrorizado
-Fue a ver como se sentía el jefe-
POV ASTRID
Enserio nunca voy a entender por qué Hipo y Patapez se tardaron tanto en esa isla, bueno quizá porque Chimuelo se comió una anguila y se volvió loco, pero resulta excesivamente sencillo salir de ahí con vida si te aseguras que tu dragona no consuma nada de ese lugar, y claro... si te cuidas de los dragones que te podrían matar.
Cuando llegué a la Orilla ya estaba comenzando a obscurecer, encontré ¿escondidos? en la Casa Club a Patán y los gemelos.
-Es Estoico... la cabeza le hizo BOOM- me informó Patán escondido debajo de la mesa
-Aunque acostumbrados estemos a que nos quiera matar... esto es diferente-
-Me siento mal por Alvin hermano- dijo Brutilda quien junto a Tacio y Gallina hicieron una muralla con barriles y mantas
-Cierto, nota mental, no quieres que Estoico el Vasto te vea como su enemigo- yo me limité a poner los ojos en blanco
-¿Patapez?-
-Con Hipo se volvió cú-cú Haddock...- me informó Patán
-¡¿QUÉ?!- pregunté cuando digerí la información
-Déjame informarte amiga rubia... Hipo... splash no se acuerda que hicimos las paces con los dragones- me dijo Brutilda saliendo de su trinchera
-Es extraño, incluso sus alucinaciones menos coherentes están relacionadas con dragones- todos asentimos afirmativamente, dentro de la locura propia de Brutacio... tenía un punto
-Bien, será mejor ir por Patapez y Gothi para que lo solucionen de una vez... esperen y ¿Gothi?- les pregunté a todos
-Estoico la consideró una espía de sus "enemigos"... no sabemos cuáles y bueno... tuvimos que esconderla en el jardín de rocas de Patapez- Thor... froté mi cabeza un momento y me tranquilicé
-Patán, ve por Gothi y asegúrate que Estoico no la vea, tráela acá... gemelos, quédense aquí y no se muevan-
Cuando llegué a la cabaña de Hipo, por supuesto Chimuelo estaba custodiando su cama mientras él estaba completamente dormido.
-Cada vez que nos ve a alguno con un dragón se desmaya, por el momento vamos tres- me dijo Patapez en cuanto entré
-En la mochila de Tormenta están las anguilas, por el momento será mejor que no me vea con ella, llévala a la casa club- le pedí, el claro asintió en aprobación y se dispuso a salir –y Patapez... gracias-
Cuando nos quedamos solos no pude evitar sonreír, en parte tranquila, solo un par de alucinaciones que con la medicina pasarán, en parte por que amaba verlo dormir. Acerqué lo más que pude una silla y me senté a cuidar de él.
Me incliné un poco a cambiar uno de los trapos que Patapez puso en su frente, seguramente para tratar de controlar la fiebre, no pude evitar acomodar un par de mechones que se le quedaron pegados a la frente debido a la humedad y terminar de recorrer su rostro en una suave caricia, ¿he dicho cuanto amo sus pecas?, pueden pasar años, algunas han cedido a la edad y desaparecido, pero aún quedan muchas como testigos de que, quizá con un cuerpo más trabajado, una mente mucho, mucho más madura y toneladas más de seguridad, sigue siendo el mismo niño creativo, curioso, sarcástico y con tendencias suicidas del que me enamoré.
POV NARRADOR
Patapez junto a Gothi preparaban fielmente la receta para la cura de anguiola que atacó al jefe de la aldea y al líder de los jinetes.
Los gemelos y Patán junto a Bocón encerraron a Estoico para evitar que tratara de matarlos y se plantaron en la puerta para evitar que saliera, hasta que el agotamiento por la fiebre terminó por vencer a Estoico, ahora todos ellos estaban tratando de recostarlo en la cama, una misión igual de difícil a la anterior.
Astrid por su parte, cuidaba pacientemente a Hipo. Sostenía la mano del castaño y la otra se recargaba en una de sus mejillas, de repente era víctima de la paz y la calma y el sueño la hacía dormitar solo unos segundos hasta que se obligaba a permanecer despierta, no fue hasta que el sueño casi declaraba su victoria que vio a Hipo moverse tratando de despertar.
-Hola- lo saludó con calma y emocionada mientras su otra mano aun sujetaba la de el
-¿A...Astrid?- le preguntó desconcertado -¿Qué haces aquí?-
-Jugando Mazas y Garras- le respondió sarcástica –cuidándote tonto- dijo cuándo notó que Hipo no había captado su broma
-¿Tu?... es de..de..cir- tartamudeaba apenas cuando notó la cercanía de la ojiazul con él, su nerviosismo solo se alteró más cuando notó que sus manos estaban sujetas, Astrid entonces recordó las palabras de los chicos, quizá si no recordaba que hicieron las paces con los dragones, tampoco la recordaba a ella y en pro de su comodidad prefirió soltar su mano.
-Está bien, ¿por qué no tratas de descansar un poco más?... Patapez llegará pronto con la medicina- le decía aun en calma y con una sonrisa sincera
-¿Por qué Patapez cuidaría de mí?... ¿tú por qué cuidarías de mí?- un golpe entonces sacudió a la rubia, porque al final de cuentas, esas palabras hubieran tenido mucho sentido en el pasado –espera ¿Chimuelo?... Astrid no le hagas nada- le pidió tratando de levantarse
-Hipo Hipo... Hipo- le reafirmaba su nombre tratando de calmarlo –está bien, jamás dañaría a Chimuelo-
-Bien una pierna... tómatelo- dijo Patán entrando con un platón de sopa haciendo que Hipo lo mirara con recelo
-Esperen... ¿una pierna?... no... ¿pero en qué momento?... – dijo al notar por primera vez su prótesis
-Espera, Hipo... ¿perdió la memoria? JAJAJAJAJAJAJAJAJA- estalló en risa Patán –debimos contagiarlo con anguiola hace mucho tiempo atrás- dijo limpiándose una lagrima de risa mientras Astrid lo asesinaba con la mirada –siempre pensé que mi plan para conquistar al mundo con el terror terrible era alucinante... pero esto, esto es épico-
-¡PATÁN!- lo regañó ya muy de malas Astrid –no es gracioso... - le reclamó quitándole el tazón
-Te equivocas, Hipo sin memoria, puede ser algo muy dulce de explotar-
–LARGATE- le exigió mientras el otro continuaba riendo sin parar e Hipo analizaba su prótesis confundido, risueño aun, pero valorando su vida Patán salió de ahí –tómalo... te ayudará- le ofreció el tazón
Con reservas Hipo lo aceptó y lo tomó, definitivamente tenía un sabor asqueroso, que evidenció con un par de muecas mientras lo tomaba haciendo a la rubia reír discretamente.
-Astrid... ¿qué está pasando?- le preguntó sintiéndose extrañamente seguro con la rubia ahí
-Tienes gripe de anguiola, mientras tu papá está tratando de matar a todos en la isla tú al parecer estas atascado en eventos o momentos del pasado... pero en cuanto la medicina haga efecto, mejoraras...- le respondió en calma recibiendo el tazón vacío y poniéndolo en la mesita de noche
El castaño no pudo evitar sonrojarse cuando Astrid se acercó a él y recargo la parte trasera de su mano en su frente para asegurarse que no subiera más la temperatura, en su mente, nunca había estado tan cerca de ella.
-Duerme otro rato, en lo que la medicina hace su efecto- lo invitó Astrid pero este negó
-No me siento cansado-
-Bien, tengo curiosidad...- le confesó la chica sentándose en la silla nuevamente mirándolo atenta –¿cuál es tu historia jinete?- él la miró curioso –me refiero a... ¿cuál es la historia de tu vida según tú?-
-Bueno, soy aprendiz de herrero de Bocón, vivo en Berk, desde hace más de 5 años escondo a Chimuelo un dragón a quien herí y que al parecer ya no esta tan bien escondido...- dijo viendo a Chimuelo acostado como si nada a lado de la rubia - Berk odia a los dragones, les gustan muertos y lejos de ellos, aunque al parecer tampoco eso es muy cierto, Patán, los gemelos, Patapez, todo el pueblo... me odian, mi padre está completamente decepcionado de mí, ya sabes, el vástago equivocado...- de repente la sonrisa conmovida de la rubia comenzó a desvanecerse para que su rostro se llenara de pesar -y creo que es todo lo que puedo decir de mi vida... en realidad no tengo claras muchas cosas-
-¿Qué hay de mí?-
-Bueeno... tu eres, ya sabes Astrid Hofferson... ni siquiera sé por qué estás perdiendo el tiempo conmigo aquí- Astrid negó con la cabeza entristecida por escuchar eso -¿todo bien?- le preguntó al castaño al notar su expresión
-Deberías enserio descansar... yo... iré por Patapez, no te muevas de aquí- le suplicó la chica saliendo lo más rápido de ahí dejando a un chico por completo confundido.
