Capitulo 38
La luz que emitía la chimenea iluminaba su largo cabello castaño, creaba sombras en su perfecto perfil y se reflejaba en aquellos ojos blancos que la miraban a través del antifaz. El hombre se había quedado de pie cerca de la puerta luego de cerrarla.
- Lady Nou dijo que me necesitabas - Dijo con su típica voz tranquila, pausada y arrebatadora.
Tenten tuvo que reprimir la sonrisa perversa que amenazaba con dibujarse en su rostro. Cruzó una de sus piernas sobra la otra y relajó su cuerpo cómodamente en el sofá que ya ocupaba; cuando Neji hizo un ademán de acercarse ella lo detuvo con un gesto de su mano y el obedeció. Se tomó unos minutos para reflexionar sobre lo que Nouhime le había dicho.
La mujer le envió a Neji como premio por su reciente triunfo sobre el indómito Mitsunari Ishida.
Tenten descubrió que nada escapaba de su afilada mirada gris. Nouhime había leído los pensamientos y deseos más profundos de su corazón descubriendo que casi todos estaban dirigidos hacia el hombre presente en esa habitación, su compañero, cómplice, camarada desde hace tantos años y ahora ella se lo ofrecía con la condición de mantener solo una regla, por lo demás, podría disfrutarlo el resto de la noche. Era demasiado tentador.
¿Debería sentirse ofendida por tal ofrecimiento? Después de todo Neji no era un objeto. Sin embargo allí estaba parado en medio de la habitación completamente disponible para ella. Bellísimo y tan deseable con su cabello suelto cayendo como una cascada hasta la mitad de su espalda. No podía ni siquiera pensar en dejar ir la oportunidad de pasar la noche con él. Aún así debía pensar en como manejar la situación, sobretodo cuando las ganas sobrenaturales de abalanzarse sobre el empezaban a dominarla. Temía que su corazón le jugará una mala pasada ¿Y si él la rechazaba? Decidió que la única manera de saberlo era intentándolo.
Tenten se esforzó en alcanzar una serenidad interior. Durante unos momentos no pudo quitar su mirada de su fino rostro surcado de luces y sombras. La cabeza le daba vueltas, toda su resistencia se iba desvaneciendo mientras el calor de su excitación aumentaba.
Suspiró.
Disfrútalo. Había dicho la mujer.
Y decidió que lo haría.
...
Era medianoche en el paraíso cuando Neji había visto a su compañera alejarse con aquel atractivo hombre. Durante un instante sus miradas se cruzaron y notó la inseguridad en sus ojos castaños. Sin poder evitarlo le dedicó una sutil sonrisa demostrándole que había cumplido con éxito su propósito y él, en cierto modo, estaba orgulloso de ella. Nunca había dudado de sus capacidades, era una mujer muy hermosa.
Notó la afilada mirada de Nouhime que lo observaba cuando perdió de vista a la pareja. Él no era un hombre que se dejara intimidar fácilmente así que le devolvió la mirada esperando alguna orden de su parte. La mujer terminó la conversación que mantenía con su invitado y le indicó con un gesto seguirla.
Los pasillos eran un laberinto. Pasó por varias salas y habitaciones sin apenas fijarse en ellas. Solamente sabía que Nouhime lo guiaba hacia el lugar donde estaba aquella castaña que no podía sacar de su cabeza. Al fin se detuvieron frente a una gran puerta doble, todo estaba tranquilo. Esperó a una distancia prudencial pero Nouhime no abrió la puerta provocando que frunciera ligeramente el ceño ¿Qué esperaba? La miró interrogante cuando la mujer se volvió y se aproximó tan cerca que su naríz casi tocaba la suya.
Su presencia era completamente seductora, sus ojos grises lo escrutaron de arriba a abajo antes de hablarle.
- Tu esperarás aquí afuera - Ordenó mientras caminaba poniéndose detrás de él. Con agilidad sus dedos desataron el nudo de la tira que mantenía su cabello amarrado en una cola alta, de inmediato su cabeza percibió el alivio al verse libre de aquella presión. Sintió sus largas uñas arañar levemente la piel de su nuca cuando ella peinó su cabello con sus dedos. Al terminar apareció nuevamente frente a él.
- Cuando Mitsunari y yo salgamos esperarás dos minutos - Dijo con voz pausada - Antes de entrar quiero que pienses en esto: En el momento en que cruces esa puerta deberás hacer todo lo que ella te diga - Dijo con los ojos centelleantes mirándolo con espectativa - ¿Entiendes bien?
De pronto Neji se sintió mareado, levemente desorientado. Como si estuviera a punto de caer en una deliciosa trampa. Con la garganta seca asistió. Si era posible, los ojos grises de la mujer brillaron con mas intensidad, soltó una risa malvada como si estuviera a punto de cometer una terrible travesura y entró a la habitación dejándolo solo en el pasillo.
Los minutos transcurrieron y su corazón casi se detuvo cuando una atractiva pareja se materializó en el marco de la hermosa puerta doble. A diferencia de lo que esperaba, en la mirada dorada del hombre albino no se mostraba el disgusto por haber sido interrumpido. Por el contrario, parecía ligeramente complacido. Ni siquiera le dirigió la mirada cuando siguió por el pasillo con Nouhime colgada de su brazo.
Ella si se fijó en él dedicándole una elocuente mirada antes de hacerle un gesto afirmativo con su cabeza.
Nouhime no había llegado al final del pasillo cuando escuchó el sonido inconfundible que hace una puerta al abrirse y cerrarse.
Ella sonrió complacida.
...
Al entrar Neji paseó su mirada por el cuarto. Era un enorme espacio decorado con colores pasteles y decoración elegante. La iluminación no era eléctrica, la luz procedía de la chimenea encendida con algunas velas dispuestas por la habitación que le daba un toque misterioso al lugar.
A su izquierda había un enorme lecho de oro adornado con un dosel que le recordó a una sofisticada jaula dorada. Las cortinas de encaje blanco caían delicadamente por las cuatro esquinas de la cama; sobre la colcha había una gran cantidad de almohadas y cojines esponjosos con sábanas de terciopelo blanco. Aquella imagen le hacía recordar a las esponjas nubes.
Neji se sintió observado completamente por la mirada oscura de su compañera. La vio hacer un sutil movimiento para desatar la cinta que mantenía su antifaz fijo a su bello rostro. Cuando dió el primer paso para acercarse, ella levantó su mano pidiéndole silenciosamente quedarse en su lugar y él obedeció.
Recordó la palabras de Nouhime mientas su compañera miraba distraída había algún punto muerto en la estancia. De repente percibió en el embriagador aroma floral del lugar mezclado con otro muy agradable y mucho más seductor: el olor de su persona. Su cuerpo reaccionó involuntariamente a su perfume, su piel, a toda ella; sintiendo un nefasto deseo mezclado con la expectativa que representaba esperar el primer movimiento.
- Desnúdate - Dijo ella.
Neji volvió a ser abrasado por una repentina oleada de deseo tan intensa como un vendaval que lo arrasa todo. Por un momento creyó haber escuchado mal pero sus dudas se fueron cuando sus infalibles ojos, que no habían perdido el contacto con el rostro de su amiga, le confirmaron que la joven hablaba muy en serio.
De repente recordó aquellos primeros años de su adolescencia cuando empezó a experimentar aquellos arrebatos de excitación tan comunes en aquella tierna edad. Descubrió que no era tan difícil controlar aquellos impulsos; siempre que se sentía excitado sexualmente lo contrarrestaba con meditación y si no funcionaba recurría a intensos entrenamientos nada difíciles de tener que luego lo dejaban exhausto física y mentalmente, después de todo su sensei siempre drenaba todas sus energías con extravagantes ejercicios.
Mientras se desvestía sin despegar sus ojos de ella, su mente divagó hacia aquel lejano recuerdo de un entrenamiento que lo hizo consiente de su hombría. En un movimiento brusco la había sometido bajo su peso completamente indiferente a las prematuras curvas de su compañera. Durante aquel corto instante en que sintió sus suaves pechos presionando contra su costado se distrajo y se separó levantándose del suelo liberándola; ella al notar su vacilación aprovechó la oportunidad para aplicar una maniobra con intensión de derribarlo, deslizó una de sus manos por su pierna tan cerca de su ingle que, sin su permiso, el cuerpo del joven adolescente respondió involuntariamente ante su caricia. El sobresalto fue tal ante aquella novedad que no midió sus fuerzas y la arrojó lejos de su cuerpo con tanto poder que la hizo chocar contra un pequeño arsenal que Gai-sensei había dispuesto para mostrarle diferentes tipos de armas, provocándole una herida que le dejó una cicatriz en su cadera.
Su cuerpo vibró de placer cuando dejaba caer la última prenda que cubría su cuerpo. Recordaba tan bien el momento en el que ella le mostró que la cicatriz había desaparecido y la expectativa se hizo aún más evidente. No le costaba admitir que desde aquella tarde en la guarida la había deseado con más intensidad que nunca y cada roce de su piel lo hacía arder desde entonces. Pocos momentos habían tenido para estar solos desde aquella vez, pero ahora en esta habitación estaban completamente solos y él sentía un deseo por ella enloquecedor que se reflejaba en la rigidez de su sexo.
Ella admiró su cuerpo desnudo desde la distancia hasta que se levantó y atravesó la habitación haciendo sonar cada paso en la cerámica del suelo debido a sus fatales tacones. Su cabello estaba suelto, desparramado por sus hombros como una capa protectora. Toda su persona emanaba una poderosa fuerza femenina.
Cuando lo miró con su cabeza ligeramente ladeada él quedó completamente cautivado por sus enormes ojos castaños, vibrantes y magnéticos, hacían que su cuerpo ardiera hasta tal punto que su sangre empezaría a evaporarse en cualquier momento. Tenten quitó la última prenda que él había olvidado. Aquella odiosa máscara que cubría su perfecto rostro y se quedó a pocos centímetros de distancia.
Neji se quedó embelesado con sus labios increíblemente sensuales. De ella emanaba una corriente eléctrica que lo contagiaba. Él mismo pudo percibir como su tersa piel bronceada también estaba ardiendo a pesar de que no se habían tocado.
Aún.
El leve movimiento de las ramas de los árboles más allá de los ventanales evocaban una especie de danza no lograba distraerlo de la exitación que lo tenía preso, esa imprevisible reacción a su perfume, su figura y su piel. Ella se había apoderado de sus pensamientos, de su mente. Notaba la erección de su miembro ardiendo intensamente.
Tenten estaba completamente arrebatadora en aquel diminuto vestido que resaltaba toda su belleza femenina; aunque no lo necesitaba, se robaba su mirada sea cual fuera la ropa que usara. Neji la recorrió con la mirada, nunca había reparado en que los delicados huesos de su clavícula le resultaban tan excitantes como la generosa curva de sus senos. Tal vez era porque siempre habían estado ocultos a su vista.
Cuando levantó su mirada para verla a los ojos percibió que estos se veían más grandes de lo que eran, su labio inferior se le hacía increíblemente incitante provocándole una rigidez aún mayor en su miembro.
Se miraron ardientemente, indiferentes al estrépito que reinaba constantemente en la casa. Tenten alzó sus manos y casi lo hizo retroceder cuando sintió sus dedos entre las hebras de su cabello masajeando con fuerza su cuero cabelludo provocándole tales escalofríos que recorrieron toda su espalda. Tocaba su rostro como si estuviera ciega, palpando la curva de sus suaves y finas cejas, su lozana piel, deteniéndose para acariciar suavemente sus labios. Sentía sus dedos calientes por el deseo febril que la dominaba.
- Eres mío - Dijo posesiva con un murmullo casi inaudible.
- Si - Contestó él con su cuerpo tenso al sentir sus manos bajar por su cuello hasta su pecho deteniéndose en sus tetillas. Las acariciaba y pellizcaba con la punta de sus dedos, las raspaba sutilmente con sus uñas, jugueteaba con ellas haciéndole estremecer dificultando su intensión se quedarse inmóvil.
- Me perteneces - Repitió ella sin despegar la vista de sus ojos acercándose de tal modo que sus labios casi rozaban los suyos cuando pronunció aquellas palabras.
Él estaba perdido. Abrió su boca para responder pero ninguna palabra se atrevió a salir. Ella utilizaba en su contra una nueva arma que desconocía sometiéndolo por completo.
No podía dejar que siguiera atormentándolo de ese modo, no quería perder el control. La castaña seguía tocándolo en aquella zona tan sensible provocando en él leves espasmos, sentía la necesidad urgente de pedirle que se detuviera, o de salir corriendo lejos de ella, no lo sabía exactamente; pero no tenía ninguna posibilidad de huir y sinceramente, no quería.
El corazón le latía violentamente acelerado, su cuerpo encendido en llamas le ordenaba poseerla en ese mismo instante. La tensión ya se le hacía insoportable pero ella dominaba toda la situación y él sabía que si hacía caso a sus impulsos terminaría rompiendo todas las reglas impuestas, mandando toda la misión al carajo con tal de hacerla completamente suya.
Las caricias de Tenten en su pecho se hacían cada vez más intensas, deslizaba su mano derecha por la piel blanca tocando sus pectorales, delineando las imperceptibles líneas de sus costillas, acariciaba la dura piel de su abdomen trabajado bajando hasta tomar sutilmente el miembro masculino con una de sus manos. Aquella sensación fue como un cataclismo, el impulso de apartarse casi le gana cuando ella lo sostuvo por su nuca con firmeza evitando que se alejara.
- Bésame - Ordenó.
Y Neji la besó con fuerza, como si quisiera devorarla.
Una volátil descarga eléctrica recorrió ambos cuerpos, Tenten introducía su lengua en su boca para hacer que separara sus labios. Con necesidad casi primitiva Neji la sostuvo con sus brazos aún sintiendo como ella acariciaba su pene con movimientos ascendentes. Cuando sus pechos aún cubiertos por la tela rozaron su piel sintió que estaba a punto de estallar. Ella no paraba de tocarlo. Mantenía su agarre en su cuello mientras se besaban violentamente.
Al cabo de unos minutos ella separó sus labios Neji sin poder evitarlo dejó salir un gutural sonido de placer. Tenten dejaba un reguero de húmedos besos desde el lóbulo de su oreja bajando por el cuello hasta que se detuvo en sus pezones besando, lamiendo y mordiendo en una danza enloquecedora.
- No lo resisto... Detente - Murmuró entre dientes, separándose un poco para evitar correrse.
Tenten lo dejó apartarse solo por un segundo. No pudo resistir la visión que el hombre le ofrecía. Jamás pudo someterlo en un combate pero se dio cuenta que en este tipo de lucha cuerpo a cuerpo ella era quien iba ganando. Sin poder soportarlo más, acortó nuevamente la distancia tomando con ambas manos su cabeza uniéndose con fuerza en un beso desenfrenado mientras él restregaba sin ningún pudor su miembro contra su vientre.
Tenten sonrió contra sus labios pensando en la ironía que representaba esa fogosidad en aquel hombre de semblante serio e inamovible. Una fogosidad que era solo para ella.
Él se aparto de sus labios y acto seguido empezó a besar todo su rostro, mejillas, párpados. El tacto de la tela de su vestido rozando su rígido pene le provocaba un exquisito placer. Repentinamente fue consiente de lo injusto de sus condiciones, ella había dominado su mente y su cuerpo enteramente mientras aún seguía vestida.
Respiró profundamente contra el cuello de la joven intentando calmar los alocados latidos de su corazón. La separó de su cuerpo notando como su piel protestaba al sentir el frío provocado por su ausencia. Ella lo miró intensamente preguntado con la mirada si había hecho algo mal.
No. No había hecho nada mal. Solo que era el momento de igualar las condiciones.
Fue plenamente consiente de que estaba temblando cuando extendió sus manos para desatar el obi que sostenía su diminuto kimono unido. Su excitación era tan intensa que a penas podía contenerse. La hizo girar para poder deshacer aquel odioso nudo mientras seguía enloqueciéndola, dejando besos en su cuello.
Tenten mordía sus labios y se estremecía violentamente debido a la intensidad de sus besos cerca de su nuca, lugar que siempre había sido sensible en ella. No pudo evitar soltar una sensual carcajada cuando notó hombre resoplar exasperado por no lograr quitar la terrible prenda. Ella se apiadó de él y entre los dos lograron quitarla arrojándola en el suelo sin piedad.
Su vestido se aflojó y Neji, más calmado, la hizo dar vuelta para que quedara nuevamente frente a él. Tenten sentía como sus pezones endurecidos amenazaban con romper la tela si no los liberaba de inmediato. Sin dejar de mirarlo deshizo el último nudo que mantenía su vestido unido y la prenda cayó haciendo un ruido seco al chocar contra el suelo.
Era como si de hubiese roto una membrana invisible que los protegía el uno del otro, ambos alucinaban incapaces de reaccionar y entonces Neji tomó la iniciativa. Haciendo caso a sus alocados deseos la abrazó devorando apasionadamente sus labios. Contuvo el impulso de arrojarla contra la cama para someterla bajo su peso, a cambio giró con ella en sus brazos y la estampó con poca delicadeza contra la dura pared cerca de la puerta sin dejar de besarla.
Ella entrelazó sus brazos por encima de sus fuertes hombros sintiendo como el calor de su torso masculino quemaba la piel de sus pechos, la incitaba con la erótica y sensual promesa de lo que vendría a continuación. Él le recorrió la espalda deliciosamente con las manos antes de cubrir sus nalgas para acercar más sus caderas mientras arrasaba su boca con la lengua.
Neji adoraba la forma en que Tenten se retorcía bajo sus caricias y los sonidos que hacía. A pesar de ser inexperto se moría por escucharla gritar de placer, ver como echaba su cabeza hacia atrás para que pudiera besar toda la extensión de su cuello. Se sentía como un hombre famélico ante un delicioso banquete y ella era su plato favorito.
La castaña sentía su garganta seca a pesar de los húmedos besos. No podía callar sus gemidos que salían incontrolables de su garganta. Neji devoraba sus pechos con maestría, como si hubiese nacido para eso. El hombre conocía cada parte del cuerpo humano y tocaba con destreza cada centímetro de su piel. Ella agradeció el conocimiento del genio, no necesitaba la experiencia de antiguas amantes para hacerla retorcer como gata en celo. Jamás en su vida había sentido un deseo sexual como el que sentía en estos momentos. Nunca. Podría tumbarlo en el suelo y devorarlo completito.
Un millar de llamas hacían arder su piel concentrándose en la zona entre sus muslos. Como si le hubiese leído el pensamiento Neji bajó con sus besos hasta su vientre, dejando besos y mordiscos en los huesos de su pelvis mientras bajaba la diminuta prenda que cubría su intimidad; al levantar sus pies para poder retirarla por completo ésta se enredó en sus tacones y Tenten protestó arrojando los molestos zapatos perdiendo varios centímetros de altura que le habían concedido.
Ahora ambos estaban completamente desnudos. Ella no protestó cuando él le separó los muslos y alzó una de sus piernas por encima de modo que quedara colgando sobre su hombro. Dejó salir un sonoro gemido cuando acarició su sexo con su boca usando su lengua rítmica e íntimamente. Apoyó una de sus manos en su hombro libre mientras que con la otra agarro fuertemente el cabello del hombre. Jamás había sentido algo como eso. Una y otra vez Neji la atormentó con su lengua hurgando en su interior hasta dejarla exhausta y sin aliento.
Neji cerró sus ojos y gruñó ruidosamente cuando probó su sabor por primera vez. Era un manjar. La aceptación de su compañera, el temblor de su cuerpo y sus gemidos resonaban en sus oídos. En ese momento pensó que su visión le era inútil cuando podía percibir toda la reacción de su cuerpo con su lengua. Humm, se retorcía de forma sensual ante sus caricias.
Sin poder evitarlo acercó uno de sus dedos a su entrada lamentando enormemente no poder penetrarla ni siquiera con ellos. Era la única prohibición que se habían impuesto, aún sin la advertencia de Nouhime ninguno de los dos se atrevería a llegar más lejos. Sin embargo la acarició y presionaba suavemente en su punto sin dejar de lamer aún más rápido, más hondo, haciendo girar su lengua teniendo cuidado de no perder aquel bulto de carne que le proporcionaba tanto placer a la mujer.
La cabeza le daba vueltas, ella sentía que estaba a punto de desmayarse. Cuando la oleada de placer fue tan violenta que la hizo gritar creyó que había estallado, echó la cabeza hacia atrás chocando contra la pared mientras su cuerpo se convulsionaba. Neji seguía atacando su sexo sin piedad como su vida dependiera de ello pero ahora era su turno. Con un empujón casi violento lo alejó de su cuerpo para poder calmar su desenfreno.
Ella lo miraba como si quisiera devorarlo cuando de repente un destello de color rojo se hizo presente en sus orbes castaños al mismo tiempo que el tatuaje de su brazo de movía perdiéndose en alguna parte de su espalda.
Él disfrutó al máximo aquella imagen que le presentaba su compañera mientas lamía de sus propios labios el dulce néctar de su humedad femenina. La veía respirar agitada, con su cabello alborotado, su sensual cuerpo tembloroso, había perdido el control. La contempló por unos minutos sintiendo su dolorosa erección a punto de estallar solo por estar mirándola. Le parecía demasiado exquisita para ser humana y tal vez no lo era.
Tenten reaccionó ante sus provocadores gestos acercándose con paso tembloroso pero decidido. Lo hizo caer en el bello lecho con almohadas como nubes y empezaron a besarse nuevamente, revolcándose sobre la cama restregando sus cuerpos con pasión. Ella se sentó a horcajadas sobre el vientre del hombre teniendo cuidado de no lastimar su miembro. Él se apresuró a lamer sus hinchados pechos y con sus manos apretaba fuertemente sus nalgas mientras ella se frotaba desenfrenadamente en su estómago y tocaba sus pezones profundamente.
Neji no podía soportar aquella excitación mezclada con una sutil sensación de cosquillas que le producía aquel roce. No cesaba de gemir pues aquello se le hacia insoportable. La miró suplicante rogándole en silencio que se apiadara de él y ella toda llena de maldad intensificó sus embestidas provocando que él la alejara. Finalmente tuvo piedad y se sentó sobre uno de los muslos deslizándose por éste hasta que el duro miembro fálico quedó a la altura de su rostro.
De inmediato Neji sintió la boca de ella sobre su pene, lamiendo y succionando con fuerza como gozara haciéndolo. Podía percibir la inseguridad en algunas de sus lamidas debido a su inexperiencia, por ratos detenía sus labios húmedos en su glande dando toda su atención a esa parte de su extensión para recuperar el aliento y luego volver a llevarlo hasta su garganta casi atragantándose con el mientras soltaba algunos gemidos debido a la irrupción de aquel pedazo de carne, provocaba con la vibración un delicioso estremecimiento que inundaba de placer al castaño.
Él no se atrevía a tocarla, pues si lo hacía iba a tomarla del cabello con violencia y a enterrarse en su húmeda cavidad sin importarle hacerle daño en el proceso. Se aferraba fuertemente a las sábanas dejando que la excitación lo dominara. Intentó separarse un poco indicándole que iba a correrse pero ella no se apartó.
La eyaculación en su boca fue como un dulce caramelo que explotaba en su lengua, sintiéndose cálido con un toque de gusto amargo y salado. Ella intentó tratarlo por completo pero no pudo evitar sentirse repentinamente ahogada y se apartó sutilmente escupiendo la parte de aquel espeso líquido que no pudo retener. Limpió los restos de sus labios con la sábana.
Seguía en su labor cuando sintió el peso de Neji dejar la cama. Seguía intentando recuperar el aliento cuando él apareció en su campo de visión ofreciéndole un vaso con agua y ella no pudo evitar regalarle una radiante sonrisa por aquel gesto que la inundó de ternura. El repitió la misma acción que ella pues ambos tenían la garganta seca y el cuerpo febril. Tenten presentaba un aspecto húmedo y frágil, con el rostro enrojecido al igual que su cuello y pechos.
Cuando notó en ella el ademán que indicaba el inicio de una conversación él la hizo callar depositando un suave, tierno e ingenuo beso en su mejilla, casi infantil. Ella lo miró con inmensa dulzura entendiendo que no era momento de hablar, ya tendrían tiempo para eso después. Acercó su rostro para besarlo nuevamente.
Pasaron el resto de la noche besándose, acariciándose, explorando sus cuerpos con curiosidad, pasión y ternura hasta que el cansancio les ganó. Era curioso pues podían pasar tres días con sus noches corriendo sin descanso para cumplir con alguna misión, pero aquel acto de hacer el amor había agotado su energía vital en horas. Cuando estuvieron seguros de que no podrían continuar Neji la atrajo a su cuerpo envolviéndola con sus brazos.
La habitación estaba en penumbra pues el fuego había menguado y las velas se habían apagado hace mucho rato. Él se incorporó sobre un codo para mirar su rostro antes de susurrarle - Te quiero.
Ella tenía los ojos cerrados. Aquella palabras la hicieron mirarlo con intensidad. Murmuró dulcemente su nombre y lo acercó a su cuerpo abrazándolo como si estuviera asustada, se quedó así un rato tendida bajo él. Neji acariciaba su cabello tranquilizándola. Cuando la notó completamente relajada supo que se sentía agotado, podría dormir cien años. Había sentido el impulso de explicarle que nunca había dicho esas palabras antes pero estaba demasiado somnoliento bajo el efecto del calor de su cuerpo, tan cómodo que no sentía ganas de hablar. Casi a punto de caer rendido ella levantó ligeramente su rostro rozando con sus labios su mejilla, la escuchó responderle - Te quiero.
Se sintió pleno. Ella estaba ahí cerca acurrucada en su pecho y él estaba completamente enamorado de ella.
...
Llevaba un poco más de media hora sumido en el mundo de los sueños cuando sintió los húmedos besos de la mujer en su cuello y su cuerpo reaccionó ante sus caricias. Esa vez decidieron hacerlo más despacio, disfrutando cada detalle de los besos, cada respiración entrecortada, cada mirada intensa. Al terminar Neji se levantó y cerró el dosel de la cama. El fuego en la chimenea se había apagado hace mucho rato por lo que la única fuente de luz entraba por las ventanas. Se acostó nuevamente a su lado.
Contemplaba los rayos de luz artificial que se colaban por las rendijas de las cortinas escuchando el estrépito de la casa y la música profunda. El olor de la Casa se mezclaba con el de sus cuerpos. Cuando Tenten despertó nuevamente volvieron a unirse con besos y caricias tiernas, al momento de máximo placer ella gritó enloquecida siendo presa de violentos espasmos por todo su cuerpo y él volvió a estrecharla entre sus brazos pensando en que podría dormir por un millón de años.
Al cabo de dos horas el ruido en la puerta lo hizo despertar bruscamente. Neji se levantó con cautela preguntándose porqué no habían entrado pues la puerta estaba abierta. Encontró en el baño una yukata para cubrir su desnudez y abrió la puerta.
En el pasillo estaba una de las cuidadoras de la casa con un maletín, con sumo respeto se dirigió a él indicándole que Nouhime la había enviado para ayudar a la joven debutante a prepararse para el inicio de su jornada diaria. Avisó que la dueña de la casa había solicitado que se reuniera con ella en dos horas luego de prepararse.
Neji le permitió entrar pues el dosel de la cama estaba desplegado y el cuerpo desnudo de la castaña oculto entre las sábanas. Se preguntó como es que aquella joven no se había escandalizado de encontrar a la debutante con un hombre, pues se suponía que la chica debía permanecer virgen hasta la subasta. Dicho razonamiento acompañado por la silenciosa aceptación de la sirvienta y su increíble sumisión al dirigirle la palabra sin mirarlo a los ojos, le hizo entender que lo trataba como a un huésped, socio o instructor de aquella lujuriosa sociedad.
Apoyado en uno de los postes de la cama observaba a la joven adecuar una parte de la espaciosa habitación para ayudar en el aseo y la preparación de la mujer. Comprendió a la perfección que, si Nouhime lo solicitaba, Tenten tendría acompañantes regularmente. Tenía que ser eso, pues dudaba que la dueña de la Casa le hubiera explicado a la cuidadora que le había concedido una noche libre a la joven debutante. Pensándolo bien, probablemente a él esperaba el mismo destino.
La cuidadora abrió la puerta de un enorme armario sacando de su interior una mesa plegable para masajes. De su maletín extrajo una gran cantidad de aceites y esencias. Abrió la puerta del baño disponiéndose a preparar el agua de la bañera. Cuando notó que la joven se acercaba a la gran cama a despertarla carraspeó su garganta llamando su atención.
- Vete y regresa en media hora - Expresó con el tono autoritario que los instructores usaban para dirigirse a sus inferiores. La joven obedeció sin cuestionar.
Había comprendido que la pirámide de autoridad en el sistema de la isla permitía a los rangos superiores imponerse ante aquellos cuya labor era menos sofisticada que la suya. Siendo así, la máxima autoridad en la Casa era Nouhime, luego de ella compartían un espacio en igualdad de condiciones los socios de otras Casas, huéspedes, invitados e instructores; seguido de ellos en un escalón inferior estaban los encargados de la seguridad junto a los cuidadores, cuyo trabajo consistía en atender a los artistas, músicos, cantantes y a toda la gama de personas encargadas del entretenimiento, incluyendo a Tenten. Inferior a los cuidadores estaba el personal encargado de la limpieza, cocina, meseros y jardineros. El penúltimo escalón de la pirámide estaba ocupado por los artistas. Debido a que su estancia en la casa era temporal según lo que indicara su contrato, los habitantes permanentes de la casa tenían cierta autoridad sobre ellos. En cierta forma, los artistas eran tratados como esclavos pues Neji había sido testigo de como los cocineros "abusaban" de un bailarín que había roto las reglas y había sido relevado temporalmente como castigo al puesto de esclavo, que era el último escalón en la casa y en toda la isla.
Se acercó a la cama y se tumbó sobre ella cuidando de no aplastarla con su peso. Ella murmuró unas palabras incomprensibles cuando empezó a succionar uno de sus senos provocando que esa acción la despertara en todos los sentidos. Se retorcía bajo sus caricias cada vez más expertas indefensa ante él. Era completamente suya. Sin querer se separó de su cuerpo y ella protestó cuando se detuvo.
- Vinieron a buscarte - Le susurró Neji antes de besarla lentamente.
Ella lo miró intensamente luego que se alejó de sus labios.
Neji se levantó, dejó la yukata en una de las mesas y paseó desnudo hasta el cuarto de baño; la gran tina seguía llenándose lentamente por lo que él abrió la ducha y se metió permitiendo que el agua callera sobre su cabello dejando que el vapor del agua lo inundara. Empezó a enjabonar su cuerpo esperando que aquel baño lo sacara del profundo sopor que le había quedado luego de aquella noche de apasionadas caricias pues él también tenía una jornada que cumplir.
Tenten apareció introduciéndose en la ducha con él. Tomó una esponja y lo sustituyó en la labor de frotar sus hombros enjabonados. Se colocó frente a él y empezó a besar su pecho mientras el agua se llevaba los restos de jabón, acarició su miembro rígido con movimientos enérgicos mientras Neji la besaba en el cuello al mismo tiempo que el chorro de agua caía sobre ambos.
Neji no tenía experiencia en las artes del sexo desenfrenado pero supuso que la resistencia física era esencial para poder soportar correrse varias veces en una noche, como había sido su caso. Afortunadamente, ambos tenían mucha resistencia física. Ella se puso de puntillas para besarlo sin dejar de acariciar su sexo mientras él se sentía cautivado al notar su cuerpo desnudo, resbaladizo y tembloroso frotándose contra el suyo. Cuando el espasmo de placer abandonó su cuerpo fue su turno de enjabonarla.
Mientras acariciada los labios vaginales con la esponja de baño ella jadeaba suplicante diciéndole - Ya no puedo más.
Él sonrió contra su cuello y le dijo mientras mordía el lóbulo de su oreja - Uno más. Anda, quiero ver como acabas en mis brazos.
Ella, obediente, se corrió en sus brazos entre violentas sacudidas emitiendo débiles quejidos. Tenía sus senos hinchados y enrojecidos al igual que sus mejillas. Alzó su cara para besarlo antes de que los toques en la puerta los animaran a separarse, pues la cuidadora había regresado.
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¡Gracias por leer!
Espero que les haya gustado. No se bien si es un lemmon o un lemmoncito pero se puso mucho cariño.
¿Qué tal quedó?
