Salieron a reunirse con los demás en el jardín allí encontraron a Piper, Jason y Reyna hablando por Iris con Quirón y las naciones se preparaban para el viaje en cuanto llegaron el mensaje se terminó y se volvieron hacia los recién llegados.

—Percy ¿estás bien?—preguntó Piper con preocupación

—Sí estoy mejor—Percy abrazó a su hija Isla y se volvió hacia los demás—¿Qué tenemos?—

—Sabemos donde están, Hécate a ido al Olimpo, Maddox a informar a Tuatha Dé Danann y Owen al campamento Romano—

—¿No lo atacarán?—peguntó dudoso

—Le he dado a Owen mi anillo para que se lo muestre y una carta sellada además mis perros Aurum y Argentum confirmarán que dice la verdad y le he advertido que no haga tonterías—

—Espero que no se le ocurra gastarles una broma a los Romanos—ya se imaginaba al travieso Puka aterrorizando a los Romanos y formándose una batalla campal.

—Tranquilo él sabe que ahora no es momento de gastar bromas—dijo Brian.

—Aunque sepamos donde están ¿no estarán alerta?—Preguntó Irlanda del Norte

—Si sobre todo después de lo que pasó la última vez cuando los invadimos, Lugh y yo nos infiltramos pero esta vez estará más vigilado—dijo Percy

—Padre la otra vez los atacasteis desde dentro y por aire pero ¿por qué no por mar? En el mar siendo hijo de Poseidon podremos ocultarnos mejor—Dijo Inglaterra

—Oye por una vez el enano tiene una buena idea—dijo Alistair para irritación de Arthur éste le sonrió con socarronería pero se detuvo ante la mirada de advertencia de Percy.

—Alistair no seas así—sonrió a Inglaterra—Es una buena idea usaré mis poderes para ocultarnos y pediré también ayuda a los Hipocampos para que nos lleven —

Se fueron a una playa de Ballyconneely, Percy se acercó a la orilla y llamó a los Hipocampos. No tardó mucho tiempo en aparecer los hermosos animales Tyson con un grito de alegría se reunió con Rainbow quien le lamió la cara al cíclope.

La escena hubiera sido encantadora de no ser por que tenían prisa

—Tyson ya podrás jugar luego pero ahora tenemos algo muy importante que hacer—el cíclope asintió se subió a Rainbow esperando a los demás éstos se subieron en sus Hipocampos y se pusieron en marcha a una velocidad que superaba a cualquier embarcación.

Pero de camino hacia la guarida de sus enemigos se encontraron con unas criaturas marinas todos sacaron sus armas pensando que eran Nuckelavees pero Percy bajó su arma cuando los reconoció.

—Tranquilos no son enemigos—dijo Percy con una sonrisa, al principio parecían personas pero luego se dieron cuenta de que tenían cola de pez.

—¡Sirenas, Dinamarca alucinaría con esto!—exclamó asombrado Alfred a su lado Matthew estaba igual de maravillado al igual que los demás.

—Bueno no son exactamente sirenas sino Merrows, Brianda y yo nos hicimos amigos de ellos y detectarán mejor la magia celta de la fortaleza—dijo Percy

Así guiados por los Merrows continuaron el viaje por el océano Atlántico a parte de eso el viaje fue tranquilo aunque ninguno se tranquilizó aquello era la calma antes de la tormenta.

Jason entonces vio algo—Mirad allí—señaló Justo hacia donde se dirigían aún lejos se podía ver nubes de tormenta oscuras.

—Una tormenta—dijo Arthur—Será mejor apurarse—

Nadaron a una velocidad mayor y no tardaron mucho en llegar al sitio donde estaba la tormenta,el mar comenzó picarse y ya estaba lloviendo, truenos retumbaban y rayos iluminaban el cielo pero eran de un color extraño.

—Son rojos—Percy miró el cielo

—Esto es cosa de magia oscura—dijo Irlanda

—¡Chicos! ¿que es eso?—Leo dijo con asombro

Miraron y se quedaron sin aliento entre los rayos y en el mar se erguía una gran sombra del tamaño de una montaña, parecía un hueso gigante,cuando se acercaron más pudieron vislumbrarla mejor estaba rodeada de un aura roja era la fortaleza de los Fomore.

Era tal como la recordaba en el sueño los Merrows se inquietaron,nerviosos Percy intentó calmarlos

La magia oscura es muy fuerte señor y va aumentando.

—Gracias por vuestra ayuda—las criaturas asintieron y se despidieron marchándose a toda velocidad de allí.

—Vamos no tenemos tiempo—dijo Reyna preocupada, fuera lo que fuera esa energía roja que rodeaba la fortificación cada vez era más intensa, tengo un mal presentimiento.

Se acercaron lo más rápido que pudieron.

—¡SOCORRO!—gritó una voz

—¿Qué es ese grito?—preguntó Kiku

Se acercaron a la fuente del grito los gritos que salían parecían como si fuera una multitud,pidiendo ayuda se apresuraron y vieron a un grupo de personas ahogándose en cuanto los vieron intentaron acercarse a ellos.

—¡Por favor ayudadnos!—

—¡Esperad ahora vamos!—Jason se apresuró en su ayuda seguido de los demás,Escocia fue también cuando notó algo extraño, su magia se crispaba de las personas cogió la mano de Leo y vio un destello rojo en sus ojos, Alistair se quedó helado sacó su espada y le cortó el brazo que Leo sostenía.

—¡¿Es que te has vuelto loco?!—exclamó Irlanda

—¡Cállate y apartaos de ellos, miradlos!—dijo el escocés

Las personas que estaban en el agua comenzaron a cambiar sus ojos se tornaron de un furioso rojo infernal y malicioso, sus cabezas y el resto del cuerpo cambiaron hasta ser el de unos caballos de ojos rojos y en lugar de pezuñas tenían afiladas garras con membranas. Tenian unos colmillos muy largos y afilados que relucían a las luz de los relámpagos dándoles un aspecto aún más aterrador.

—¡Joder!—dijo Inglaterra ya sabiendo lo que eran.

—Each uisge—dijo Alistair los demás sacaron sus armas los hipocampos se mostraban asustados en presencia de aquellas criaturas a diferencia de ellas no eran para la lucha.

Escocia lamentablemente conocía estas criaturas residían en su tierra, muy parecidos a los kelpie solo que más agresivos, eran los monstruos acuáticos más peligrosos de Gran Bretaña.

Los caballos diabólicos les rodearon intentando darles dentelladas si sus armas no hubieran sido mágicas Piper estaba segura de que habrían sido destrozadas por los colmillos de los monstruos. Percy apretó los dientes y convocó unas corrientes que enviaron a las criaturas de nuevo al fondo del mar, sabía que enseguida subirían y no podía permitirse gastar más energía. Justo cuando creían que iban a ser su comida de peces un cuerno de guerra sonó.

—¿Qué?—preguntó Leo confundido no era el único todos hasta los Each uisge se sorprendieron de repente uno de los monstruos tenia una flecha de fuego alojada en la cabeza la criatura chilló de dolor antes de convertirse en cenizas.

Allí en el cielo montados en pegasos estaban los romanos liderados por Frank y Hazel, Frank seguía disparando flechas de fuego a los Each uisge no eran los únicos también los griegos. Will con su arco y Nico con su espada y aura oscura descendieron sobre ellos, aprovechando la distracción las naciones y semidioses fueron a por las criaturas, una vez hecho se dirigieron a la base de la fortaleza y bajaron de sus monturas.

—¡Chicos!—Percy con alegría los abrazó aunque no tuvieron mucho tiempo de saludos ya que el tiempo empeoró, el cielo soltaba rayos cada cinco segundos.

Clarisse se unió a ellos seguida de Chris—No hay tiempo idiota el enemigo de un momento a otro va a avanzar—luego le dio un puñetazo a Percy en brazo—Esto por desaparecer y no dar señales de vida, la próxima vez te freiré el cerebro con mi lanza—sin decir más se fue con los de la cabaña de Ares ordenándoles posiciones.

—Es su forma de expresar lo contenta que está de verte—Chris dijo con una sonrisa

—Ya se ve—dijo Percy mientras se frotaba las costillas Quirón y Michael Kahale se reunieron con ellos.

—Percy me alegro que estés bien—el viejo centauro sonrió, a su lado estaba Annabeth ella le sonrió,aunque los dos se separaron seguían preocupándose el uno por el otro. La hija de Atenea había ayudado a buscar a Percy.

—Me alegro que estés bien sesos de alga—

—Gracias listilla—

De repente las puertas de la fortaleza, tan grandes como las de el Olimpo se abrieron con un gran crujido de ellas salieron Fomore, Nuckelavee, Fuath y monstruos del panteón griego y entre ellos estaba Koios. El titan con sus helados ojos avanzó hacia ellos con su gran espada.

Todos sacaron sus armas Frank, Reyna y Jason gritaron órdenes a ambos campamentos, poniendose en posición defensiva. Antes de que el ejército enemigo llegara a ellos dos flechas, una de oro ardiente y otra de un frío plateado, se clavaron en el suelo justo delante de Koios.

En sus respectivos carros estaban los arqueros gemelos Artemisa y Apolo los dos aterrizaron cada uno en un lado del ejército de semidioses.

—Hola chicos hemos llegado justo a tiempo para que os salve el increíble Apolo—dijo el dios, los semidioses rodaron los ojos mientras su hermana Artemisa suspiraba.

—Hablas demasiado hermano, céntrate para lo que hemos venido—luego fijo sus plateados ojos amarillos en el titán que se volvieron fríos—Koios es muy bajo incluso para ti romper las normas y unirte a los enemigos de otro panteón—

El titán estaba realmente furioso con la presencia de los dos dioses, toda su piel despedía un brillo mientras a su alrededor se creaba hielo—Ah los preciosos hijos de mi hija Leto, aquellos por los que ella sufrió tanto por teneros y al final ¿para qué? Unas decepciones—

La diosa de la luna se mantuvo calmada pero Apolo en lugar de su habitual yo alegre se veía furioso y con un brillo peligroso—Mejor que cuides tus palabras en mencionar a nuestra madre—

—Cálmate Apolo solo quiere provocarnos—la diosa se volvió hacia el ejercito —vosotros luchad contra el ejército, mis cazadoras y los demás dioses no tardarán en llegar, nosotros nos encargaremos de Koios esto es un asunto de familia—

Éstos asintieron y con un rugido se abalanzaron sobre el ejército de monstruos.